Notas del autor - Privet! otro capitulo corto, pero bueno, actualización! hace un tiempo no actualizaba lo se, pero no me llegaba la inspiración para esta historia, aunque ahora se esta poniendo bueno

Música del capitulo - "Queensland (Extended)" Alice madness return

Advertencias - Ninguna

Inazuma Eleven/Inazuma Eleven Go! no me pertenece así como los Oc's que aquí aparecen, solo me pertenece Masaki, Nissa y las criaturas que aquí aparezcan.

Disfruten su lectura


Capitulo XI - New age

Sus manos tallaban con delicadeza los rasgos suaves y calmos de una nueva muñeca, sus ojos se mantenían fijos en su trabajo por lo que no noto cuando la puerta fue abierta

-Es muy lindo- Yukiko volteo de prisa encontrándose con una tranquila mirada azulina, los orbes de la joven se quedaron fijos en aquellos rasgos aniñados –perdón, mi nombre es Hyouga- se presentó haciendo una pequeña reverencia

-¿Te gusta?- pregunto refiriéndose a la pequeña muñeca de cabellos claros, el menor asintió y Yukiko se la extendió no sin antes hacer una pequeña marca en la parta posterior de la cabeza –Llévala contigo y te protegerá- el peli-azul la recibió con un ligero rubor en sus blancas mejillas

-L-La están esperando- musito comenzando a caminar con la muñeca en sus brazos, llegaron hasta un hermoso salón con un piano negro en medio, un chico castaño se encontraba sentado frente a este, un chico rubio conversaba con los gemelos, Hyouga se acercó a ellos y recibió una dulce caricia en el cabello por parte del de cabellos platinados que lo hizo sonrojar

-Yukiko- la muchacha observo fijamente a quien menciono su nombre –Bienvenida- su sonrisa le hizo desconfiar pero la mirada de Atsuya le decía que no temiera

-¿Quién eres?- el castaño soltó una suave risilla

-Hera, mucho gusto- contesto poniéndose de pie y haciendo una pequeña reverencia, se acercó a la muchacha –Querrás saber qué hace aquí- Yukiko asintió –Veras, los gemelos han estado investigando y dieron con algo bastante interesante- la peli-negra ladeo el rostro sin entender –Nuestra "querida" Pandora hace años tuvo una hija, una pequeña de la cual muy pocos saben su existencia- tras decir esto comenzó a pasearse por el lugar –Esta pequeña fue abandonada a su voluntad y si estamos en lo correcto será una de las próximas gobernantes de este mundo-

-¿Una de las próximas gobernantes?- pregunto sin entender

-En el castillo de Pandora, más específicamente en uno de los cuartos subterráneos hay escrituras que dicen que llegara el día en que nuevas o nuevos monarcas tomaran el trono y por esta razón Pandora se alzó, han pasado veinte años desde el nacimiento de ese bebé y el momento está a punto de cumplirse- el mayor de ambos gemelos fue quien hablo

-Necesitamos encontrar a esas personas- y con esa última frase dicha por Hera termino de atar cabos, este pequeño grupo buscaba restaurar el orden y encontrar a los nuevos reyes, sus pensamientos vagaron hasta recordar algunas actitudes llamativas de cierto miembro de Istar, al parecer dichas personas estaban más cerca de lo que imaginaban.

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Deghan abrió finalmente sus ojos encontrándose sobre la espalda de su primo, hizo ademan de bajarse pero su cuerpo entero dolía y parecía imposible de mover, su mirada marrón busco entre el grupo extrañándose de no encontrar a la protegida del chico de fuego

-¿Dónde está Yukiko?- pregunto estando muy cerca del oído de Shuuya

-Se fue- una vez más intento bajar siendo inútil, su cuerpo parecía reacio a moverse, entonces lo vio, un resplandor blanco surco sus ojos y enfoco a Sakuma detrás de ambos sin su parche y con su ojo fijo en ella, al parecer el muchacho controlaba la gravedad, soltó un bufido molesto y se resignó a su situación.

Un bostezo lo obligo a ralentizar el paso, no había dormido nada por culpa de Suzuno y de esa pequeña criatura que llamaban Moka

-¿Quieres un caramelo?- la mirada alegre de Masaki se posó sobre su rostro y en su mano el pequeño objeto con envoltura colorida, Nagumo se encogió de hombros y tomo el caramelo

-Buen chico- una sonrisa enorme se dibujó en sus labios mientras apretaba un poco más a la pequeña criaturita peluda, se alejó hasta quedar junto a su protector que parecía distraído en el cielo matutino

-Nada bueno está pasando- murmuro Ryuuji, la sonrisa del peli-negro bajo

-Nada bueno se acerca- aseguro con tono grave, su mirada permanecía fija en algún punto inexacto y lucia apagada –Una nueva guerra y una nueva era- de un momento a otro Masaki pareció regresar a la realidad, parpadeo un par de veces antes de volver a sonreír -¿Dijiste algo?- los orbes oscuros del de moña se mantenían fijos en él, hace mucho su protegido no tenía una visión

-No, nada- contesto volviendo su vista al camino, en la distancia pudieron observar el tejado de una enorme mansión

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-¿Cuánto más tardaran?- pregunto un aburrido muchacho de cabellos negros, el muchacho pardo a su lado lo miro de reojo

-No mucho, te lo aseguro- Toramaru inflo las mejillas de forma infantil antes de ponerse de pie y salir al enorme jardín de la mansión en medio de la nada, sus orbes verde oscuros se enfocaron en un grupo de personas que venían aun a unos cuantos kilómetros de distancia, sonrió y entro corriendo a informarle a su superior

-¡Ya los vi! Estarán aquí por la noche- Yuuto sonrió

-Te lo dije- Toramaru asintió y volvió al jardín a esperar al grupo de jóvenes que prometía un mejor futuro

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-Hay un muchacho- la mirada de Reina y Endo se posaron sobre Emiko

-¿Un muchacho, donde?- pregunto con curiosidad el castaño, Emiko frunció suavemente el ceño enfocando mejor a dicho personaje

-En el jardín de aquella mansión- respondió apuntando el tejado de la estructura para la cual quedaba aun un buen tramo por recorrer

-¿Cómo puedes verlo?- pregunto un curioso Tsurugi, la chica de cabellos plateados sonrió con suavidad

-Tengo una gran visión- sus orbes purpura enfocaron al muchachito a la lejanía que parecía hacerles señas, una suave risa abandono sus labios y alzo su mano saludándolo a la lejanía, saludo que fue respondido de igual manera.

Los orbes verdosos de Beth se desviaron de su lectura cuando sintió la mano de Sakuma sosteniendo suavemente su muñeca

-¿Qué haces?- pregunto incomoda, Jirou sin despegar su mirada de Deghan respondió

-No quiero tropezar- La chica rodo los ojos sin preguntar porque no simplemente apartaba su mirada de la chica frente a él

-Me gustaría verte tropezar- musito con el fin de molestar, el peli-celeste frunció el ceño y la miro enfadado – ¿No necesitas ver?- pregunto refiriéndose a su técnica

-Nunca le muestres todas tus cartas a tu oponente- fue su simple respuesta antes de volver su mirada sobre la de cabello gris, Elizabeth volvió si vista al libro intentando ignorar el suave agarre que el mayor mantenía sobre ella, Sakuma nunca la había tratado con delicadeza.

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Neftis decidió emprender camino tras el mediodía, Tetsuya les había dicho que a poca distancia había visto un grupo que supuso era el resto de las resistencias

-¿Qué pasara con Afuro?- pregunto preocupada Mei, Hiroto soltó un suspiro cansado

-Él sabe dónde encontrarnos- le dio una sonrisa que pretendía ser tranquila, y tomo la pequeña mano de la muchacha para besar su dorso –Estará bien-

Por otro lado Osamu se encontraba junto a su protegida que parecía finalmente dormir en paz, con suavidad delineo las marcas en su mejilla

-¿Osamu?- musito adormilada, el más alto solo sonrió y se acercó un poco mas

-Ya nos vamos- intento levantarse pero Osamu se lo impidió –Yo te llevare- le enseño su espalda y ella con torpeza se subió, acomodo su rostro sobre su hombro y volvió a cerrar los ojos, el peli-negro sonrió y saco a Kurayami de aquel oscuro cuarto.

Fudou se encontraba en la entrada de la cabaña con Havard esperando que los demás salieran

-Ya estoy lista- dijo Shion con una sonrisa colocándose junto a su protector, el castaño paso su brazo por sobre los hombros de la chica haciéndola sonrojar suavemente

-Así veo- musito en voz baja, sus cuerpos estaban cerca, demasiado, pensó la menor

-Par de tortolitos ya nos vamos- la voz de Kazemaru saco a Fudou de su trance, soltó a Shion y comenzó a caminar al frente, Havard iba con la nariz pegada al suelo siguiendo un olor al parecer familiar, los demás le siguieron, si alguien era bueno para rastrear esos eran Fudou y Havard

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-Masaki es muy insistente- musito Kyoka viendo como el muchacho apretujaba a Kirino quien resignado caminaba junto a él

-Una ventaja a la hora de luchar- los orbes negros de la muchacha se posaron en el perfil de Gianluca, se quedó así, observándolo en silencio por largos minutos hasta que las mejillas del más alto se colorearon de rosa

-Perdón- susurro apenada, el castaño negó con una suave sonrisa, a veces le ocurría, se quedaba embobada viendo los rasgos no solo de su protector sino también de los demás, intentando descubrir de esa forma tal vez lo que pensaban o sus sentimientos, una vez más sus ojos vagaron esta vez quedando fijos en los rasgos suaves de Emiko, se detuvo de golpe cuando una extraña presión se posó en su pecho, algo en esa chica la estremeció

-¿Estas bien?- Kyoka asintió recuperando el aire que parecía haber perdido, dio un par de pasos antes de derrumbarse, Gianluca la sostuvo con suavidad y la cargo –Tranquila- la sonrisa calmada del mayor hizo que su corazón latiera más rápido, enviando más sangre a su cerebro y oxígeno a sus pulmones

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Por los pasillos del castillo Pandora vagaba agitada, sus orbes parecían balancearse entre el carmín y violeta, sus pasos se detuvieron frente a una puerta de metal que fue abierta por un par de guardias, entro con pasos rápidos y se detuvo frente a una jaula

-¿Qué la trae por aquí su majestad?- una voz baja e infantil resonó en el inmenso lugar

-Necesito tus servicios- la risa siniestra de aquel ser la hizo tensar la mandíbula

-¿Los míos?- pregunto la misma voz

-¿O los míos?- una voz más profunda y madura se escucho

-Ambos- respondió con voz fría, el sonido de cadenas al ser arrastradas hizo eco en el lugar, un par de manos pálidas se aferraron a los barrotes

-Eso le costara- la voz de aquel infante la hizo temblar

-Mucho- le siguió la otra voz, sus manos más grandes se aferraron a los barrotes dejando ver sus garras negras se acercó poco a poco enfocando con sus orbes carmesí el rostro de la monarca -¿Está a dispuesta a pagar el precio?- Pandora sin ápice de duda en su rostro asintió, haría lo que fuera por ver a esa chiquilla muerta

-Entonces…estamos a sus órdenes alteza- una risilla infantil siguió esa frase, Pandora suspiro y pidió la llave de aquella jaula enorme, era hora de utilizar sus ases.


Notas del autor - que tal? les gusto? se que quedo cortito en comparación de los otro pero no me salio mas ¿quienes serán los misteriosos prisioneros de Pandora? en estos momentos no soy capaz de escribir con seriedad así que eso es todo por ahora.

Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.