Capítulo 12

Un pasado difícil

Katniss no podía dormir, no podía dejar de llevarse los dedos a los labios y revivir el beso en su mente. Era como si aún sintiera sus labios sobre los de ella, se preguntaba incluso si alguien lo notaría con solo verla. Pero por otro lado temía enfrentar a Peeta y hablar del tema, no se sentía lista para una relación, apenas se estaba acoplando a la vida del circo y tenía como objetivo prepararse bien para su acto y no defraudar a Haymitch y Effie.

Escuchó un ruido, Prim se sentó en la cama de atrás y luego se paró.

― ¿No puedes dormir patito? ― le susurró a su hermana.

Prim suspiró y arrastró los pies a su lado ― Solo me paré porque quiero hacer pipí ― bostezó ― ahorita vengo ― salió de la pequeña habitación para entrar al baño que estaba en la siguiente puerta.

Cuando su hermana regresó, acomodó su almohada antes de acostarse ― ¿Se te fue el sueño?

― No me he podido dormir ― respondió la mayor.

Hablaban en susurros para no despertar a Johanna quien dormía en la cama de al lado.

― ¿Te preocupa algo? ¿Estás pensando en tu acto? ― bostezó de nuevo.

― No, simplemente no puedo dormir ― mintió, no quería contarle a su hermana sobre el beso.

― Bueno, ponte a contar ovejas o algo.

Después de unos minutos Katniss habló de nuevo ― ¿Ya te volviste a dormir?

― Uh hum ― murmuró su hermana.

― ¿Sabías que Cato es el heredero de la empresa de cuchillos Ludwig?

Prim giró en su cama de forma que tenía su cabeza cerca de la de su hermana. Las tres camas estaban dispuestas en forma de u.

― Sí, me lo contó Delly.

― ¿Por qué crees que está trabajando aquí si tiene mucho dinero? ― no podía dormir y que mejor que hablar un poco con su hermana.

― Te voy a contar la versión corta ― bostezó de nuevo ― Delly me dijo que Clove trabajaba en casa de Cato como parte de la servidumbre. Y algo así al estilo de las novelas, el joven niño rico se enamoró de la pobre muchacha que además era la sirvienta. ¿A poco no es romántico?

― Déjame adivinar ¿Su familia no aprobó su relación?

La menor se talló los ojos ― No ― dijo en medio de otro bostezo ― Él se fue de vacaciones con ella y cuando regresó la presentó con su familia como su esposa. Ya te imaginaras, se enojaron mucho y lo hicieron elegir entre su familia y la empresa o Clove. Y bueno, él decidió irse de su casa con ella y como no sabía a donde ir, vino a pedir trabajo aquí. Los dos eran buenos con los cuchillos, tenían muy buena puntería y convencieron a Haymitch de que les cediera su acto, porque antes lo hacía él.

― Él no parece del tipo romántico. Aunque hoy platiqué con Cato y Clove y me di cuenta de que son agradables cuando los tratas.

― Deberías intentar hacer eso más seguido, casi no hablas con nadie ― se giró en la cama para darle la espala ― Ahora sí, buenas noches Katniss, mañana tengo que despertarme más temprano.

― Que descanses patito.

La castaña tardó otro rato más en poder dormir y cuando lo hizo, su sueño estuvo plagado de pesadillas en las cuales veía a su padrastro sentado entre el público del circo y después trataba de llevárselas a la fuerza.

― ¡Noooo! ― gritó.

Y de pronto una almohada se estrelló en su cara.

― ¡Quieres callarte de una vez descerebrada!

Katniss se sentó en la cama y vio a su compañera sentada en la suya. Prim ya no estaba en la habitación.

― Perdón ― se talló la cara con las manos ― creo que tuve una pesadilla.

― ¿No me digas? ― preguntó sarcástica ― Desde que llegaron, tres o cuatro veces por semana haces lo mismo, empiezas a hablar dormida, te inquietas y comienzas a gritar y me tienes harta, estoy cansada de desvelarme por tu culpa.

― Bueno discúlpame si mis pesadillas te molestan, pero mi hermana y yo sufrimos un trauma antes de venir aquí.

― Sí ya lo sé. Trataron de abusar de ustedes, ¡Uy pobrecitas!, bueno pues ese idiota no lo logró, están a salvo, así que… ¡ya supéralo!

― No puedo creer que me hables así ― contestó molesta.

Johanna se levantó de la cama ― ¿Así como?, da gracias que tuviste a tu hermana y juntas se defendieron y evitaron la violación. En cambio, yo no corrí con la misma suerte, en mi caso fueron dos los que me atacaron y se turnaron para sujetarme ― le gritó.

Katniss abrió los ojos horrorizada.

― Busca ayuda. Ve y habla con Hazelle, pero no quiero pasarme la vida escuchando tus estúpidos gritos ― y dicho esto tomó algunas prendas y se encerró en el baño.

Ella se quedó sentada en la cama, de pronto sintió el corazón acelerado y le picaban los ojos, no podía creer lo que le había confesado Johanna, era horrible. Quería hablar con ella, pedirle disculpas o algo, se sentía muy mal con lo que le había dicho.

Esperó a que Johanna saliera del baño, pero apenas si salió su compañera, corrió hacia afuera de la casa sin dirigirle la palabra.

Katniss se cambió de ropa deprisa y cuando abrió la puerta de su casa se encontró con Peeta.

― Hola Katniss ― la saludó el rubio con una gran sonrisa.

Pero la chica se sentía muy angustiada por su compañera como para hablar con él ― Lo siento Peeta, tengo que ir con Johanna, ¿sabes a dónde se fue?

Él la vio algo extrañado ― Sí, se fue a la cocina.

― Gracias, nos vemos más tarde ― salió corriendo en dirección al comedor.

Cuando entró en la carpa vio a Johanna sentada sola en una mesa del fondo, tomó un vaso lo llenó de agua caliente y le puso un sobre de té, agarró una manzana y un pan dulce y se dirigió hacia donde estaba la domadora.

― ¿Qué quieres? ― le preguntó a la defensiva, cuando se sentó frente a ella.

― Johanna, lo siento mucho pero no puedes decirme algo como eso y esperar que me quedé tranquila.

― ¿No fue suficiente anoche el chisme de la vida de Cato y Clove, ahora quieres el mío? ― se metió el tenedor a la boca con un trozo de huevo con jamón.

Ella se pasó las manos por el cabello ― No es eso, pero no puedo creer lo que me dijiste, me siento mal.

Johanna al ver el rostro de preocupación de Katniss decidió bajar la guardia ― Quizás no debí contarte las cosas así de golpe.

― ¿Tú crees?

― Pasó hace más de cinco años.

― ¿Y por eso estás aquí?

― No tienes el tipo de ser una chismosa al estilo Delly ¿sabes?

― De acuerdo no me digas nada si no quieres ― vació un sobre de azúcar en su té y comenzó a revolverlo.

Después de un rato en silencio, la domadora habló ― Vengo de una familia sumamente religiosa y recatada. Nada que ver con mi personalidad.

Katniss levantó la vista, pero su compañera la mantuvo en su comida y continuó hablando.

― Mi padre es un hombre muy estricto, desde que tengo uso de razón siempre fue así con mi hermana, mi hermano y conmigo. Yo soy la mayor de los tres y cuando cumplí dieciséis años, mis compañeros de la escuela comenzaron a invitarme a fiestas, pero mi padre no me dejaba ir, decía que en las fiestas solo había gente depravada e inmoral y no quería exponerme a la bebida o drogas tan joven ― le dio un trago a su jugo de naranja y continuó su narración sin subir la mirada ― Pero yo sentía mucha curiosidad y todos mis amigos se la pasaban de fiesta y no se me hacía justo ser la única que no asistiera, así que comencé a echarle mentiras a mis padres, les decía que me iba a ir a casa de una amiga a estudiar y en su casa nos cambiábamos de ropa y nos íbamos de fiesta.

La castaña comenzó a cortar trocitos de pan y a metérselos a la boca.

― En una ocasión, nos invitaron a la fiesta del chico más popular de la escuela, vivía en una mansión, así que como comprenderás no podíamos perdérnosla. Esa noche me puse un corto vestido de tirantes negro que me prestó mi amiga, también unos tacones altos y nos maquillamos, nos veíamos muy bien, incluso algo mayores ― sonrió de lado ― cuando llegamos a la fiesta, ésta estaba a reventar, había muchas personas, incluyendo de otras escuelas y también jóvenes ya mayores de edad. De inmediato me ofrecieron un vaso de cerveza y lo acepté, no era la primera vez que tomaba, después me sacó plática un chico muy atractivo, dijo que era de aquí del Capitolio, aunque quizás me mintió, pero en ese momento me fascinaba tener su atención, me hacía reír y no dejaba de adularme, y como toda niñita ingenua me creía todo lo que me decía. Más noche, yo ya traía varias cervezas encima, me la estaba pasando muy bien y nos estuvimos besando, pero llegó mi amiga a decirme que ya era hora de irnos, y yo me negué, así que él se ofreció a llevarme a casa más tarde, solo un rato más y nos iríamos. Una hora más tarde me dijo que ya era hora de marcharnos, nos fuimos a su coche de lujo y nos acompañó un amigo suyo que según me dijo había llegado con él y no podía dejarlo. Creo que me comencé a poner nerviosa cuando me dijeron que la noche era joven y querían seguirse divirtiendo y que después me llevarían a casa de mi amiga, por más que insistí, él desvió el coche hasta el otro extremo de la ciudad, llegamos a un estacionamiento oscuro y vacío, una vez ahí encendieron cigarros de marihuana y me ofrecieron, pero me negué, no me gustaba nada estar ahí y me culpaba por no haberme ido más temprano.

Katniss dejó el pan a un lado, ya se imaginaba lo que seguía.

― Después de que estuvieran fumando un rato ahí, él insistió en que me besara con su amigo, pero yo me negué, después comenzaron a decirme cosas, qué porqué iba a fiestas si no sabía divertirme, que le había dado la impresión de ser una chica mucho más agradable y no tan mojigata como me estaba comportando y después de eso me atacaron, cada uno tomó su turno mientras el otro me sujetaba. Cuando terminaron, me dejaron en una estación de taxis y le dieron al taxista un billete para que me llevara a donde yo quisiera.

― Lo siento mucho Jo ― la arquera estiró la mano para tomar la de su compañera, pero esta la retiró de inmediato.

― Eso no fue lo peor, me sentía tan mal y tan lastimada que le pedí al taxista que me llevara a casa de mis padres, prefería la furia de mi papá a ir así a cualquier otro sitio. Cuando llegué a mi casa, vi a mis padres y les conté lo que me pasó, ¿sabes que me dijo mi papá? ― volteó a verla.

― ¿Qué?

― Que si me vestía y comportaba como una cualquiera, me iban a tratar así, que me merecía lo que me había pasado y me desconocía como su hija.

― ¡Por Dios Johanna!

― Mi madre me llevó al hospital, pero después de eso ya no regresé a mi casa. Me quería morir, las palabras de mi padre me calaron profundamente.

― Pero lo que te dijo no es cierto, no importa cómo se vista una mujer o cómo se comporte, si dice que no, es un no y nadie tiene derecho a abusar.

― Lo sé… bueno ahora lo sé, pero cuando sucedió y mi padre me dijo eso, en verdad me hizo creer que yo era la única culpable de lo que me había pasado ― bajó la mirada ― quise morir ― se rio brevemente ― pero creo que fui muy cobarde para arrojarme de un puente o cortarme las venas. Estuve viviendo en un refugio hasta que un día vi el circo. Sabía que tenían bestias salvajes ― volvió a reír ― y se me ocurrió que qué mejor forma de morir que devorada por uno de ellos.

Katniss hizo una exclamación.

― Una idea estúpida, lo sé, pero en ese momento me pareció que era lo mejor, así que me metí en la noche a escondidas a la carpa de los animales y vi las jaulas de los tigres. La jaula de Rufus estaba separada y ya ves lo enorme e imponente que se ve, así que me las arreglé para meterme ahí con él ― sacudió la cabeza y sonrió ― No sabía que era un tigre viejo y además ya había comido… cuando me encontraron me había quedado dormida abrazada de él.

― ¿Quién te encontró?

― Seeder, fue al día siguiente, corrió a avisarle a Haymitch. Cuando desperté los vi a todos viéndome desde afuera de la jaula, me dijeron que no me moviera porque, aunque Rufus sea viejo, podría haberme matado de un zarpazo. El que se metió a sacarme de ahí fue Bannock.

― ¿El hermano de Peeta? ¿Pero que no es trapecista?

― Sí ― sonrió ― pero estaba entrenando con Chaff para convertirse en el nuevo domador de los tigres ― suspiró ― fue al único que le permití tocarme después de lo que me pasó. En fin, Haymitch y Effie hablaron conmigo, me aceptaron aquí y Bannock me cedió su puesto como futuro domador, porque eso me sirvió como terapia para recuperarme.

― Eres una mujer muy valiente.

― No te conté esto para que me tuvieras lástima o simpatía ― la interrumpió Johanna ― Te lo dije primero porque tarde que temprano te puedes enterar de alguna versión de la chismosa de Delly y prefiero que sea la mía, y también para que veas que no eres la única que sufrió un trauma antes de llegar aquí, Hazelle me ayudó mucho y al igual que tú, yo también me resistía a su terapia, pero fue lo mejor. Así que, aunque no lo quieras hacer por ti, de perdido hazlo por tu hermana y por mí que tenemos que soportar tus gritos por las noches ― y dicho esto tomó su vaso y su plato y se marchó.

Katniss se quedó sola en la mesa, había perdido el apetito y todavía estaba pensando en todo lo que le había contado Johanna, con lo poco que la había conocido se había dado cuenta que era una mujer muy fuerte, era extrovertida, sarcástica, y ahora que lo pensaba, lo que le dijo de Bannock explicaba porque platicaba más con él.

― ¿Estás bien? ― la voz de Peeta la sacó de sus pensamientos.

Volteó a verlo ― Sí, creo que tengo que ir a hablar con Hazelle ― se levantó de su lugar y lo dejó solo. No estaba lista aún para tener una conversación con él.

Peeta observó un poco dolido desde la mesa cómo ella se alejaba de él por segunda ocasión en el día.

...


...

Hace 14 años

Haymitch se sentía muy ansioso, Effie había quedado de ir a la función y su lugar en el palco continuaba vacío. En su acto del trapecio casi se sueltó en dos ocasiones, no se podía concentrar.

― ¿Qué pasa amigo? Te ves muy distraído, ¿no ha llegado tu chica aún? ― le preguntó Chaff.

―No y tengo un mal presentimiento.

Su amigo le dio una palmada en la espalda ― Tranquilo, de seguro está terminando de preparar sus maletas o algo.

― No, ya tiene aquí todo lo que necesita.

― Bueno quizás no quiere levantar sospechas o algo, no sé, pero tú necesitas concentrarte. Vas a ver que antes de que termine, va a llegar o capaz y que ya esté en tu casa esperándote.

― Ojalá tengas razón.

Cuando terminó la función, Haymitch corrió a su casa para ver si Effie ya estaba ahí, pero la casa estaba vacía. Regresó a la carpa para ver si ya había llegado, pero nadie la había visto aún. ¿Y si se había arrepentido?

― Calma amigo, no debe tardar en llegar ― se le acercó de nuevo Chaff.

Él sacudió la cabeza ― Si no llega en media hora, me voy a ir a buscarla.

― ¿Haymitch? ― lo llamó una voz femenina.

Volteó y se encontró con una mujer de cabello largo negro y ojos verdes, era muy bonita y por la ropa que vestía tan fina, se veía un poco fuera de lugar. ―Sí, soy yo. ¿Qué se le ofrece?

― Soy Agatha Trinket. Vengo a hablarle de Effie.

De pronto sintió como si un balde de agua fría le cayera en la espalda, observándola de cerca se dio cuenta de que se veía mal, preocupada y había estado llorando.

― ¿Qué le pasó a Effie? ― se le acercó y la tomó del brazo.

― Está muy mal… él casi la mata. Venga conmigo por favor ― le rogó.

Haymitch se quedó paralizado por un momento. Fue Chaff quien lo hizo reaccionar.

― Voy con ustedes ― comentó el moreno.

El chofer condujo a toda velocidad y en el camino Agatha les contó lo que había sucedido.

― Quedé con Effie de mandarle a mi chofer para que la recogiera y la llevara contigo, pero decidí ir a última hora para acompañarla al circo y conocerte ― explicó ― pero cuando llegamos se nos hizo raro ver toda la casa a oscuras y cuando llamamos a la puerta nadie nos respondió. Le estuve marcando por teléfono a la casa y al celular, pero no me contestaba y lo extraño es que siempre hay servidumbre, la casa nunca está sola. Así que le dije a Roy que me llevara a la casa de nuevo para tomar la copia de la llave que me había dado mi cuñada.

Haymitch no podía dejar de mover la pierna nervioso y tenía la mirada perdida en la ventana.

― Cuando regresamos a la casa y entramos, todo estaba a oscuras, pero escuchamos un ruido en la sala ― sorbió por la nariz ― fue horrible, Effie estaba tirada y… toda golpeada.

Él apretó mucho los puños, se clavó las uñas y estaba seguro que la palma de las manos le sangrarían, pero sentía mucho coraje.

― La cubrimos y la llevamos a la casa, Effie volvió en sí y nos dijo que no la lleváramos al hospital, porque si Seneca la encontraba la iba a matar. Le mandé llamar a un doctor de confianza, es el pediatra de mis hijos y es quién la está atendiendo en la casa. Pero no dejó de preguntar por ti antes de perder la consciencia de nuevo.

Cuando llegaron a la casa de Agatha, Haymitch se bajó prácticamente corriendo. Lo guiaron a una recámara que estaba en el primer piso, al fondo de la casa y cuando entró a la habitación se quedó congelado por un momento en la puerta. Esa mujer que estaba en la cama no podía ser su Effie, tenía el rostro completamente desfigurado e hinchado por los golpes.

Se acercó a la cama y con cuidado le tomó la mano.

― ¿Effie? Princesa estoy aquí.

― Está inconsciente, no puede escucharlo ― escuchó una voz y cuando volteó se dio cuenta que era el médico quién estaba a su lado. Era muy joven.

― Hay que llevarla al hospital ― dijo Haymitch.

― Sí pero aquí en el Capitolio no. Seneca la va a matar si la encuentra ― le dijo Agatha.

― ¡No podemos dejarla aquí va a morir! ― les gritó ― Llamen a una ambulancia y me la llevo al hospital del distrito Uno, está a dos horas de aquí.

― Pero … ― comenzó a decir Agatha.

― Es lo mejor ― dijo el médico ― me preocupa que vaya a tener sangrado interno, voy a hacer la llamada.

― Pero por favor no dé el nombre de mi cuñada, no debe rastrearla Seneca.

― ¿Qué nombre doy? ― dijo el doctor ya con el teléfono en el oído.

― Effie Abernathy ― contestó Haymitch.

La ambulancia tardó diez minutos en llegar, Haymitch se hizo a un lado hasta que los paramédicos lo obligaron para revisarla y trasladarla a una camilla, no quería alejarse de su lado.

― Haymitch ― le llamó Chaff ― Yo me regreso y no te preocupes, me encargaré de todo para la partida de mañana, te veo en el distrito Uno ― le dio un apretón en el hombro y el mago en respuesta solo asintió con la cabeza.

Cuando salieron los paramédicos de la habitación, Haymitch salió tras ellos dispuesto a irse en la ambulancia con ellos, les dijo que era su esposo, para que le permitieran viajar junto a ella.

― Haymitch, mi esposo está de viaje y tengo a los niños dormidos, pero mañana te alcanzo en el hospital, por favor mantenme al tanto de cualquier cosa ― y dicho esto le dio su número de teléfono.

En el camino al hospital del distrito Uno, Haymitch se sentía sumamente impotente, estaba lleno de rabia por lo que le había pasado a Effie y se culpaba por lo sucedido, si no la hubiera conocido, si no hubiera asistido a la primera cita y después a las demás, aunque por otro lado su marido seguiría siendo un idiota y continuaría con sus abusos. Tenía tantas ganas de matarlo a golpes, no dejaría las cosas así, pero por lo pronto su principal preocupación era que ella se recuperara.

De pronto el pitido de una máquina lo alertó.

― Entró en paro ― gritó uno de los paramédicos. ― No se acerque le ordenaron.

Haymitch jamás había rezado, pero ahora le pedía a Dios que la salvara. Se mantuvo con los ojos cerrados, hasta que después del segundo disparo del desfibrilador el ritmo cardiaco de Effie se volvió a escuchar y él abrió los ojos.

Cuando llegaron al hospital al área de emergencias, a él le pidieron que se fuera a la sala de espera y a ella se la llevaron para su revisión.

Mientras esperaba le dieron la hoja de ingreso para la que la llenara, pero había muchas cosas que desconocía como su tipo de sangre o alergias, le llamo a Agatha para poder completarla.

Y después de un rato salió un médico y le pidió que firmara su consentimiento porque necesitaban ingresarla a cirugía de emergencia, tenía sangrado abdominal, le habían hecho un TAC y revelaba que había una ruptura en el bazo.

Haymitch no se movió en todo ese tiempo de la sala de espera, ansiaba demasiado una bebida, se sentía desesperado y si algo le pasaba a ella después de todo lo que ya había perdido en su vida, estaba seguro que no lo soportaría.

Se había jurado no volver a enamorarse cuando murió su novia junto con su madre y su hermano en ese accidente, pero no pudo evitarlo, Effie había logrado tumbar las barreras que se había puesto a su alrededor y desde que la vio, no se la había podido quitar de la mente.

Después de seis horas de espera desde que Effie entrara al quirófano, salió el doctor.

― Haymitch ― se acercó el médico.

― Doctor Howland ― el mago reconoció al médico, le había tocado atenderse con él de una lesión hacía un año y se habían hecho amigos ― ¿Cómo esta Effie?

― Salió bien, por el momento está en la unidad de cuidados intensivos, le hicimos una esplenorrafia ― ante la cara de incógnito de Haymitch el médico explicó ― no fue necesario extraerle el bazo, solo lo suturamos. Pero dime ¿Qué pasó?, la va a valorar un cirujano plástico, tiene la nariz fracturada, también cuatro costillas rotas y ….

― ¿Y qué más? ― le preguntó con la voz fría.

― Signos de abuso sexual, ¿Haymitch en verdad es tu esposa? Necesitamos reportarlo a la policía.

El rubio quería golpear la pared, quería ir a matar a Seneca, estaba seguro que él había sido el culpable. Quería explotar, la rabia en su interior le hervía la sangre.

― No es mi esposa, pero iba a fugarse conmigo, yo soy el responsable de ella ahora y estoy seguro que esto lo hizo su esposo ― se pasó las manos por el cabello y se volteó ― Espera por favor, si él se entera va a mandar matarla, es una persona poderosa y peligrosa.

― Esperaremos a que ella recupere la consciencia y pueda relatar lo que le pasó.

― ¿Puedo pasar a verla?

― Acompáñame.

Después de ponerse un uniforme médico azul y un cubre bocas, entró a verla. Effie se encontraba tras una cortina. Tenía una mascarilla de oxígeno puesta y estaba rodeada de monitores que indicaban sus signos vitales.

Haymitch se sentó en una silla a su lado y con delicadeza la tomó de la mano.

― No me dejes Princesa, por favor recupérate ― le rogó.


Hola!

Se que este fue un capítulo algo angst, el pasado de Johanna en verdad fue duro, y bueno ahora saben lo que sucedió con Effie.

Les gustó el capítulo? Qué opinan de la historia? que les gustaría que pasara?

El lunes me dio mucho gusto recibir muchos reviews, en verdad se los agradezco. En verdad aunque sea cortito, yo los aprecio mucho, y espero que me sigan escribiendo.

Muchas gracias a 75everything, Laura, Juanii, AtaliNunezz, a los guest y a Anaisforever. Anais gracias por escribirme y explicarme, no estoy enojada y te agradezco que disfrutes mucho de mi historia.

Gracias por leer!

Nos vemos el próximo viernes!

Marizpe