Hola lectores ^^ ¡Un nuevo capitulo de mi misteriosa y romántica historia!

Gracias por seguirla siempre y no abandonarla, porque yo no la abandonare. Cada vez se pone más buena y hasta yo estoy que me como las uñas con las cosas que pasan y pasaran ¡Esto tiene para rato!

¡A leer!

Bleach y sus personajes no me pertenecen.

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Capitulo XII

Hitsugaya salió de la clínica dándole un vistazo flash al último piso de la misma en donde justamente se encontraba la oficina de Aizen. Al hacerlo, esa molesta punzada en su estomago se volvía a repetir, no entendía porque, pero de todo esto él solo tenia un mal presentimiento. Sacudió su cabeza y dirigió sus pasos hacia su camioneta.

—No entiendo porque Matsumoto aun no se ha presentado a trabajar —bufó más que molesto frunciendo el ceño—. Esa floja me va a escuchar.

Antes de llegar al estacionamiento uno de sus colegas médicos paso por su lado casi ignorándolo, no era algo que le importara mucho, pero su persona siempre había sido muy respetuoso; además que el susodicho era la pareja de su asistente, entre ellos se conocían bien. O por lo menos eso es lo que creía Hitsugaya.

—Ichimaru.

Lo llamo y el hombre de la sonrisa zorruna freno sus pasos, pero no se volteo a mirarlo. Al notar dicha actitud, Toushiro prosiguió con su habla.

—¿Sabes porque Matsumoto no se ha presentado a trabajar? La he estado llamando, pero no contesta el móvil.

—No lo sé, no la he visto en todo el día.

—¿Ni siquiera has hablado con ella por teléfono? —cuestionó confundido. Hitsugaya mas que nadie sabia de lo pesada que era Rangiku con sus llamados diarios a Gin.

—He dicho que no se nada de ella ¿Bien? —Ichimaru respondió con voz fría, lo que sorprendió al joven albino.

Gin siguió su camino y Toushiro aun un poco confundido siguió el suyo, hasta que finalmente se subió a la camioneta y cuando saco las llaves de su vehiculo para manejar…

—Que día más raro… —susurró—. Bueno, mas tarde me pasare por la casa, tal vez la floja de Matsumoto se quedo dormida porque de seguro anoche anduvo en el bar.

Y dicho esto miro su reloj de mano notando como ya era la hora de ir a recoger a Hinamori. A pesar de todos los problemas que habían surgido en el día, no había podido dejar de pensar en ella, en lo bonita que era, en sus brillosos ojos chocolates, en el tierno sonrojo de sus mejillas cada vez que le robaba un beso de sus labios ¡Sus labios! Los más ricos, dulces y suaves que alguna vez había besado. Definitivamente ella… ella…

—Ella estará conmigo —sonrió levemente con confianza, poniendo el vehiculo en marcha.

/

Aizen sintió como alguien entraba en su oficina, miro simplemente de reojo notando que se trataba de Gin, quien a pesar de estar con esa rara y típica sonrisa en su rostro, Aizen pudo distinguir que no era la misma de siempre.

—¿Cuándo te dignaras a estar cuando se te necesita, Gin? —cuestionó Aizen con una molestia bastante bien disimulada.

Tras ese aspecto caballeroso y educado, Gin Ichimaru sabía que dentro de Aizen Sosuke se escondía un ser con el cual no se debía jugar, porque era como el fuego, al cual al menor descuido te puedes quemar y hasta perder tu preciada vida.

—Sí, he visto los periódicos ¿No crees que has sido algo descuidado, Aizen? —Gin acrecentó su sonrisa—. No me echaras la culpa de eso también ¿Verdad?

Ulquiorra –quien estaba presente junto a Grimmjow– miro de reojo a su jefe y señor, quien mostró una sonrisa arrogante, muchas veces Ulquiorra se pregunta que fin tenía todo aquello que su Aizen-sama perseguía, y más de una vez se cuestiono esa rara relación con Gin Ichimaru. El hombre no tenía aspecto de ser de fiar.

—¡Ayer los putos policías casi mas y nos matan! ¡El maldito de Shinji estaba de su lado, era un infiltrado! —gritó Grimmjow levantándose de su asiento, él siempre era mucho más temperamental—. Y la única porquería que tienes para decir es que lo has vistos en los periódicos, y a todo esto… ¿En donde mierda esta Tousen?

A Ulquiorra se le resbalo una gotita de sudor en la cabeza, era mas que obvio que el nerviosismo a Grimmjow lo llevaba de un tema a otro.

—Tranquilo, Grimmjow —hablo Aizen con calma—. Tousen está en los laboratorios tratando un temita en particular.

Aizen volvió su mirada a Ichimaru.

—Así que Hirako era un infiltrado de la policía —Gin apaciguo su sonrisa.

—No, de la policía no… de Kisuke Urahara —Aizen se sentó en su escritorio—. Que tienes para darme, Ulquiorra.

—Es referido a la información que Harribel y sus mujeres suministraron —el hombre de ojos turquesas le acerco unas fotografías al castaño—. Hitsugaya Toushiro como bien usted sabe tiene una relación "especial" con la joven en la que usted está interesado, Aizen-Sama.

Antes dichas palabras, Aizen miro con atención una foto en la que Toushiro y Momo se besaban —en aquel famoso recital de Kelun—, Aizen arqueo una ceja. Esa jovencita, era de su propiedad.Él era el único con derecho de decidir qué destino tendría ella y no veía con buenos ojos que se desenvolviera como una humana común y corriente, porque esa chica no lo era. Ella era un objeto de laboratorio y según Aizen ahí debía quedarse, dentro de un laboratorio. Porque era su tesoro, aunque a pesar de ello, sabía que esa jovencita en sus manos no tendría un buen final.

—Izuru Kira y Renji Abarai se turnan en ser su sombra. Hinamori Momo siempre esta muy bien cuidada y custodiada —Ulquiorra hizo notar que aparte de los dos nombrados, había policías especializados a la redonda de los lugares por donde la joven castaña se manejaba todos los días.

—Son los hombres de Zaraki —dijo con molestia Aizen.

—¿Acaso lo has vuelto a ver? —Gin hablo graciosamente—. ¿Kempachi Zaraki sigue igual de sádico y desagradable?

Ante el silencio brutal de aquella oficina

—Debes de andar cuestionando, me imagino que tendrás una buena explicación de tu ausencia ¿Verdad, Gin?

—Claro —respondió como si diera el reporte del clima—. No me preguntes de donde saque la información, pero descubrí algo muy interesante.

Gin se acerco al escritorio de Aizen y le extendió unos papeles referidos al caso de Hisana Kuchiki para que el mismo jefe saque sus propias conclusiones.

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—Muchas gracias por haberme traído, no era necesario —la chica se bajo del auto, él la imito.

Tatsuki cerró la puerta del coche notando como Renji ya estaba fuera del mismo y la miraba con notoria seriedad.

—Bueno, creo que no he sido muy amable contigo después de que me llevaste al hospital y todo —Tatsuki le sostuvo su mirada seria—. Pero aun así ni pienses que te invitare a mi casa para que tomes un café o algo por el estilo, para mi eres un perfecto desconocido.

—No te preocupes, no esperaba algo tan educado por parte de una mentirosa —Renji se encogió de hombros.

Tatsuki abrió levemente sus labios de la sorpresa para rápidamente empuñar sus manos.

—¿A quién llamaste mentirosa? ¿Quién te crees, imbécil?

—No me creo absolutamente nadie, pero si hubiera sabido que eres una persona que le importa muy poco su salud para mentirle a un médico, no me hubiera tomado la molestia de recogerte y llevarte a un hospital. Te hubiera dejado ahí tirada.

—¡Pues lo hubieras hecho! —gritó dolida—. ¿Qué esperabas alguna recompensa especial, maldito descarado?

Renji arqueó una ceja ofendido, el pelirrojo solo trataba de hacerle entender que la salud era algo muy importante para una persona. Él que en su infancia había sufrido mucho y casi más pierde su vida, lo sabía más que nadie.

—Mira, estúpida, la salud de las personas es algo con lo que no se juega y mucho menos si es la propia. Razónalo ¿Si?

Tatsuki lo miro impactada y con cierta culpa, no solo por lo que había insinuado y porque se había comportado pésimo con el chico sino porque sabia que ella hacia muy mal en descuidar su salud, ella estaba enferma y no quería aceptarlo. Pero en el momento que estaba por decir algo el grito de una persona, saco a ambos de contexto.

—¡Tatsuki-chan! —Orihime se acerco a su amiga y la abrazo cálidamente.

—Hola Orihime ¿Cómo estás?

—¿Te sucede algo, Tatsuki-chan?

—No, para nada ¿A que venias, Orihime?

—Ah, yo venía a entregarte la invitación a mi… —en ese momento la joven noto la presencia de Renji, quien en silencio se estaba por retirar de ese lugar—. Oh, lo siento, Tatsuki-chan, yo no sabias que estabas con un amigo.

—¿Un amigo? —dijo arqueando una ceja—. No, él…

—Yo ya me iba, fue un gusto —hablo Abarai.

—Oye, yo a ti conozco —dijo nuevamente Inuoe.

—¿Eh? —expresaron asombrados Tatsuki y Renji

—Sí ¿Qué no recuerdas, Tatsuki-chan? Él es uno de los chicos que toco con sus hermanos y su banda en el Festival de la Primavera, nos los presento Rangiku-san.

Renji y Tatsuki se miraron nuevamente, con que ellos ya se conocían y ni se acordaban de tal acontecimiento.

/

Suspiró como una princesita enamorada y de verdad que lo estaba, porque aun no podía dejar de pensar en su primer beso y en la persona que se lo había dado, y no solamente eso, sino que también él le había dado un par de ricos besos mas. Sus manos eran tan calidas y a la vez fuertes, lo supo por todas las veces que la abrazo para pegarla a su cuerpo, su piel emanaba un aroma a hombre que no la dejaban coordinar ningún tonto pensamiento, pero… ¡Que importaba! Hitsugaya Toushiro valía toda aquella revolución de su corazón.

—¡Señorita Hinamori Momo!

Escucho que le gritaba y brincó del asiento de su escritorio individual que tenían las aulas de aquel Instituto de Arte y Diseño.

—¿Eh? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Sus compañeros de clase largaron una graciosa carcajada y ella enrojeció por completo, mientras que su profesor la miraba con cuestionamiento.

—Jovencita Hinamori, estaba hablando de la proyección de la luz a la hora de reflejarse en los objetos y como esto repercute en el arte fotográfico ¿Qué me puede decir al respecto?

—Etto… —comenzó a jugar con sus dedos y sus mejillas aumentaron en su tono carmesí—. Bueno, yo diría que…

El profesor negó de cabeza y miro su reloj de pulsera.

—Usted no dirá nada porque ya es hora de que todos volvamos a nuestros hogares, se acaba de salvar, Hinamori-san.

—Gomen ne —se disculpo avergonzada empezando a guardar sus cosas.

—Cualquiera diría que estabas pensando en algún amorcito, Hinamori —se acerco una chica de tés blanca, cabello rojo corto y unos particulares anteojos del mismo color, quien le sonrió de forma lujuriosa—. Y solo espero que no se trate de un chico.

—Pero que cosas dices, Chizuru-san —Hinamori se puso nerviosa, esa chica la intimidaba un poco—. Bueno, adiós. Que tengas un buen día, Chizuru-san.

Momo salio casi corriendo del salón de clases con sus objetos de estudios en manos.

—Ella es tan diferente a mi Orihime-chan —hablo al aire Chizuru—. Pero esa ternura me cautiva ¡Que linda es!

Hitsugaya estaciono su camioneta justo en frente del Instituto de Arte y Diseño, a penas levanto su mirada noto como una despistada Hinamori salía casi a las corridas y detrás de ella una joven de cabello rojizo, el albino arqueó una ceja ¿Qué hacia esa loca persiguiendo a su Hinamori? Toushiro se bajo de la camioneta, cerró la puerta y se apoyo en el capo de su vehiculo.

Kira quien estaba en la esquina de aquel instituto se molesto al distinguir la presencia del doctor albino, realmente debería interesarle mucho Momo para que sea tan perseverante. Por un momento calmo su enojo pensando en que para Hitsugaya, Hinamori no era una aventura a la cual besaba una noche y al día siguiente se olvida, Kira notaba que a Hitsugaya le brillaban los ojos de una manera especial al ver a Momo.

—Ese baka… ¿Realmente la quiere? —cuestiono para sí el rubio.

Hinamori al divisar a Hitsugaya no dudo en zafarse de la presencia de Chizuru e ir junto al médico, no quería ser grosera con su compañera, Chizuru era una buena chica, pero no veía el momento de volver a estar junto a Toushiro.

—Hola Hitsugaya-kun —sonrío tiernamente y se acerco con cierta vergüenza.

—Hinamori —el joven la miro directamente a los ojos—. ¿Cómo estas?

—Muy bien, que bueno que has venido.

—¿Te salve de alguna situación incomoda? —indago mirando de reojo a Chizuru.

—Bueno… algo así.

—Entiendo —el joven se acerco lentamente hacia ella, la tomo con delicadeza de la cintura y le deposito un tierno beso en sus labios—. Ahora estoy seguro que Chizuru te dejara de molestar.

Momo se sonrojo inmediatamente, pero al escuchar las palabras de Toushiro abrió levemente sus ojos de la sorpresa.

—¿Tú… conoces a Chizuru-san?

—Digamos que sí, en su época fue vecina de Inuoe, quien era una de sus victimas. Esa chica tiene inclinaciones amorosas algo raras, Ichigo en su momento la quería matar.

—Oh, ya veo… —Momo agacho su mirada recordando a Orihime, la amiga de Rangiku-san, pero luego parpadeo—. ¿Ichigo? ¿Pero Inuoe-san no se esta por casar con ese chico Ishida?

—Oh, sí, es una larga historia.

Hinamori asintió de cabeza aun notando como Toushiro no sacaba sus maos de su cintura.

—¿Te incomoda? —Hitsugaya noto que se había puesto tensa.

—N-No, es que veras… etto… —Hinamori corrió su mirada apenada—. Hitsugaya-kun ¿Nosotros que somos?

Toushiro sonrió de medio lado y con una de sus manos tomo el mentón de ella provocando que lo mire, se acerco nuevamente a sus labios, esos labios que eran su perdición.

—Tú ahora eres mi novia —susurró para luego hacer nula aquella pequeña distancia que los separaba, uniendo nuevamente su boca a la de ella.

Momo dejo caer sus objetos de estudios al suelo para poder rodear el cuello de Toushiro con sus brazos, se le acelero el corazón sintiendo como él introducía su lengua en su boca, haciendo el beso mas intenso. Ella se abrazo mas al medicó correspondiendo con la misma intensidad, pero ese beso lleno de amor fue cortado por un tremendo grito.

—¿Tú…? ¡Hitsugaya Toushiro! —Chizuru lo apunto con su dedo acosador—. ¡Maldito depravado! ¿Qué haces besando a mi tierna Hinamori-chan?

—¡Ella no es nada tuyo! —espeto molesto porque esa tonta lesbiana venia a cortarle su momento romántico con su ahora novia.

—Amigo del baka de Ichigo Kurosaki tenias que ser —Chizuru empuño su mano.

Toushiro iba a contestarle con un impropio, pero freno sus palabras al divisar a una mujer rubia que se encontraba detrás de una columna cerca de donde ellos estaban, quien al notar que el albino había descubierto su presencia se dio la media vuelta y en un segundo desapareció de la vista de Hitsugaya. Toushiro arqueó una ceja con incomodidad, a esa mujer ya la había visto varias veces observando a Momo, no podía olvidarse que la vio acompañada de otras tres chicas en el recital de Kelun.

—¿Sucede algo, Hitsugaya-kun? —Momo llamo su atención con cierta preocupación al verlo perdido en sus pensamientos.

—No, estoy bien. Será mejor que nos vayamos, así te regreso a tu casa —Hitsugaya miro con cara de pocos amigos a Chizuru—. Y tú será mejor que te pierdas.

—Hmp —la pelirroja hizo un desprecio.

"Tonto, no voy dejar que un baka amigo del bruto de Kurosaki este con la inocente Hinamori-chan. No voy a permitir que ella sufra como mi bella Orihime",pensó viendo como la parejita subía al vehiculo del doctor.

Kira se llevo ambas manos a los bolsillos, al parecer esa relación ya no podía ser frenada. Pues, notaba la actitud sobre protectora que tenia Toushiro, a pesar de su cara seria y actitud fría, Hitsugaya parecía querer de verdad a Momo.

—Pero aun debemos comprobarlo —dijo sintiendo como sonaba su celular, al mirar la pantalla del mismo noto de quien se trataba—. Ikkaku-san.

—¡Woow! ¿Has visto como el doctorcito beso a la pequeña Hinamori-chan? —escucho una voz burlona del otro lado.

—Si vas a joder, te cortare la llamada.

—Está bien, está bien, pero que poco humor. Solo llamaba para decirte que ya tenemos identificadas a las mujeres que están vigilando a Hinamori.

—Al fin hacen algo productivo.

—¡Oye! —Ikkaku gritó furioso—. ¡Los hombres de Zaraki siempre somos eficientes!

Kira luego de despedirse del Ikkaku, miro hacia la dirección por donde se había ido la camioneta de Hitsugaya, no sabia porque, pero Izuru presentía que podía confiar en él.

¡Yo no quiero hacer llorar a Hinamori-kun! —un pequeño niño rubio de cabello corto y ojos celeste se cruzo de brazos negando de cabeza y haciéndole un desprecio a sus dos acompañantes.

¿Qué no entiendes, Kira? —protestó otro niño de ojos marrones y cabello rojo atado en una pequeña coleta—. Necesitamos ver los dibujitos, ya es hora de que den Los Caballeros del Zodiaco.

Así es —lo secundo un chico de cabello negro y ojos del mismo color, quien era el mayor de los tres —. Y como veras, Momo esta viendo los dibujitos esos aburridos de princesas y príncipes ¡Guacala! —sacó la lengua mostrando su desagrado—. ¿Acaso quieres ver esos programas de niñas?

No —Kira miro de reojo a una niña chiquita de cabellos castaños atados en dos pequeñas coletas a cada lado de su cabeza, quien estaba arrodillada frente al televisor abrazando un osito panda.

Entonces, ve y haz lo que te dijimos —dijo el pelirrojo empujando a Izuru—. Así la sacaremos de enfrente del televisor.

¡No es justo, Renji! Después Urahara-san me castiga a mí.

Urahara-san no tiene porque enterarse —dijo Hisagui.

Claro, como no —Kira los miro con desconfianza —. Pero conste que si Urahara-san me descubre yo los voy a acusar a ustedes dos.

Los traviesos de Renji y Shuhei se llevaron las manos a los bolsillos y asintieron de cabeza, mientras Kira se acercaba a la niña castaña, quien tenía una tierna sonrisa en sus labios por estar muy entretenida viendo los dibujitos. Si bien no entendía demasiado porque solo tenía tres añitos, le gustaba mucho los colores y vestidos que usaban las princesas, al igual que las lindas canciones que entonaban.

La pequeña sintió la presencia de alguien a su alrededor y miro al niño de cabellera rubia, quien parecía bastante incomodo.

Hola, Kila-kun ¿Quele ve o hibujitos conmido?

Kira negó de cabeza y miro de reojo a Renji y Shuhei, quienes le hacían seña de que debía seguir con lo estipulado.

Hinamori-kun —Momo lo miro con atención y Kira inflo sus cachetes poniéndose colorado, tenia que decirlo, pero no quería—. ¡Eres una niña tonta y fea!

Momo abrió los ojos sorprendida, sin entender porque Izuru le gritaba de esa manera, pero de seguro le estaba diciendo algo feo, lo de tonta era algo que ella si entendía y no le gustaba que le dijeran así. Kira al ver que Momo no se movía de ese lugar sin dejar la televisión a disposición de ellos…

¡Te he dicho que eres una tonta, tonta! —se acerco a ella y le tiro del cabello deshaciendo una de las coletas de la niña.

Momo agacho su cabeza, pero al levantarla le mostró a Kira sus ojos llenos de lagrimas y un fundido puchero en sus labios, se paró de inmediato y tirando su osito al suelo salio correteando de allí llorando como una indefensa niña. Izuru se sentía horrible, él no quería, pero…

¡Bien hecho, Izuru! —Renji e Hisagui le dieron una amistosa palmadita en la espalda.

¿A dónde habrá ido?

Quien sabe, pero ya sabemos como son de latosas las niñas —dijo Renji tomando el control de la televisión—. Pero no te preocupes, Kira, que al fin dejo la tele para que veamos los dibujitos.

Los tres niños se sentaron en el sillón que estaba frente a la televisión con una amplia sonrisa en su rostro, poniendo en el canal animado en donde daban a los famosos Caballeros del Zodiaco. Cuando su dibujito preferido estaba a punto de empezar…

Ustedes tres están en problemas.

Los niños escucharon una voz a sus espaldas y al voltear sus ojitos se encontraron con Urahara, quien tenia a una pequeña Momo entre sus brazos escondiendo su carita en el pecho del rubio y aun lloraba. Izuru corrió su mirada hacia un costado, sabia que se lo merecía, mientras que Renji e Hisagui… sabían que la habían cagado.

Sus recuerdos fueron cortados repentinamente al notar que había chocado con alguien de frente.

—Lo siento —se disculpo rápidamente notando como a la joven con la que había tropezado se le cayeron algunos papeles al suelo—. Déjame ayudarte.

—No es necesario —hablo ella con su inexpresiva voz y semblante.

Kira se agacho igual para ayudarle, pero se extraño de esa actitud tan fría por parte de una chica tan bonita, pues con su cabello negro recogido en una trenza gruesa y larga, tes blanca y ojos azules pasando casi a jades, la joven era muy bella, pero sin expresión alguna en su rostro.

—Ahí esta —Izuru le extendió los papeles.

—Gracias.

El joven rubio la veía alejarse cada vez mas, pensando en que era una persona muy rara o muy antipática. Pues, era un hecho que la había chocado, pero no había sido su intención.

—Esa chica… —susurró para luego caer en cuenta de algo ya que si mal no recordaba había visto a esa joven en unos de los archivos policiales.

"Ella es la hija de Mayuri Kurotsuchi",pensó con asombro.

/

Rukia se encontraba sentada en el sillón del departamento de Ichigo, miraba a Flipi con melancolía recordando a su primera mascota, quien ya tampoco estaba en este mundo. Si darse cuenta, poco a poco fue cerrando sus ojos, quedándose dormida.

Una niña pequeña de cabello negro cortó y desmechado, de grandes ojos azules pasando a violeta correteaba a un conejito color marron, junto a otra niña más chica de cabello castaño atado en dos coletas. La primera intentó atrapar a su nueva mascota, regalo de cumpleaños de su hermano mayor, pero fue a parar de bruces de cara al pasto.

Lukia-san ¿Te latimate? —la otra niña se agacho a su lado preocupada.

Ella saco su cabecita del césped y miro sonriente a la pequeña castaña.

No, Momo-chan, recuerda que yo soy muy fuerte.

¡Lukia-san e fete! —festejo Momo levantando sus bracitos hacia el cielo.

Rukia quien ya tenía sus cinco años siempre presumía de su fortaleza, pero Momo recién tenia tres por eso le costaba expresarse con claridad. Ambas se pararon nuevamente para volver a perseguir al conejito.

Niñas tengan cuidado, no se bajan a lastimar.

Las dos miraron a Yoruichi para asentir de cabeza y salir correteando nuevamente.

¡Pururú ven aquí, lindo conejito! —gritó Rukia.

¡Pululu! —Momo salió detrás de la pequeña Kuchiki.

De un momento a otro su sueño cambio radicalmente de tiempo y espacio, dejando atrás el recuerdo de su infancia para presentar una escena bastante extraña y desconocida para ella. Pues, ahora se encontraba arriba de un escenario junto a Renji, Izuru, Hisagui y Momo; era una presentación de Soul Society al aire libre. Notaba como las personas disfrutaban de su presentación y cantaban junto a ellos sus covers, pero luego de un segundo…

Todo se volvió un caos ya que la gente empezó a correr para todos lados desesperada y su sueño se comenzó a ver algo borroso, solo pudo distinguir como un hombre vestido de negro aparecía frente al escenario apuntando con su arma a alguien. Solo escucho un disparo y en visiones flash noto como Renji, Izuru e Hisagui corrían hacia Momo que se tomo su estomago ensangrentado y caía lentamente hacia el suelo.

Gritó desesperadamente sintiendo como unos fuertes brazos la tomaban por la espalda tratando de sacarla de ese lugar para ponerla a salvo, era Byakuya, que trataba de protegerla, pero ella se negaba, quería ir junto a su amiga. Observo como Hinamori no cayó en el suelo sino que los brazos de Hitsugaya la sujetaron a tiempo con fuerza.

Lo último que pudo escuchar fue a un desesperado Toushiro pidiéndole a Momo que resistiera, mientras esta le decía cuanto lo amaba. Todo se escuchaba a lo lejos.

Rukia… Rukia… Rukia…

Esa voz conocida se escuchaba a lo lejos.

—¡Rukia!

Se despertó confundida mientras sentía su respiración agitada, noto como Ichigo la tenia sujetada de los hombros y mostraba un semblante de preocupación.

—¿Estás bien? Parecías tener una pesadilla.

—Sí, yo… —se tomo de la cabeza—. Estoy bien.

—¿Segura? No se te ve bien.

—No te preocupes, Ichigo —sonrió levemente—. ¿Y Flipi?

Kurosaki bajo la mirada con tristeza, ella conocía muy bien esa actitud, Flipi había partido.

—Será mejor que llame a Inuoe —Ichigo se paro para ir hacia el teléfono—. Oye, ¿segura que estas bien?

—Sí, ya te lo dije.

Rukia notando como Ichigo marcaba el teléfono, se llevo una mano hacia el pecho, le dolía y no sabia porque. Era solo un estupido sueño, eso era.

/

—No entiendo que es lo que hago aquí —protestó por lo bajo, mirando desde la puerta principal a la gran mansión Kuchiki.

—Recuerdo que la primera vez que te conocí, yo estaba desde la ventana de mi habitación y tú aquí en este mismo lugar —Soi Fog al escuchar esa voz neutra a sus espaldas se sorprendió—. Eras una niña miedosa, pero aun así tuviste el valor de insultarme.

—¿Qué querías que hiciera? ¿Qué te sonriera? Si te comportaste como un idiota.

—Esa fue la primera vez que una niña fue grosera conmigo y me agredió —confeso el frío empresario.

Detestaba que le estuvieran diciendo lo que tenia que hacer, además estaba harto de las niñas latosas y pegajosas que las familias más prestigiosas le traían a su mansión y que no se despegaban de su persona. Estaba entrando a la adolescencia, lo sabía, y Byakuya Kuchiki se perfilaba como un hombre con todas las letras, como lo termino siendo al fin de cuentas.

¡Me tienen cansado! —gritó temperamental dando un fuerte portazo entrando a su habitación.

¡Byakuya-sama! Futuro Byakuya-sama abra la puerta —golpeteaban algunas jovencitas desde afuera—. Que podemos ser buenos amigos.

¡Amigos mis pantalones! —agarró una pelota de fútbol y la estampo contra la puerta dando un fuerte golpe—. ¡Déjenme en paz, niñas malcriadas!

Escucho como todo se hacia silencio, seguramente las sirvientes de su mansión habían sacado a esa chicas tontas de la puerta de su habitación. Luego de unos momentos, alguien golpeo dicha puerta.

¡Que me dejen…! —su protesta fue callada por la temple voz de su abuelo.

Byakuya, querido nieto —el joven Kuchiki calmo su enojo—. Ten un poco mas de paciencia y sal de tu habitación, no seas descortés.

Byakuya no respondió y su abuelo Ginrei supo que su nieto no saldría por nada del mundo. Estaba de mal humor y tenia las ganas de golpear la primera cosa que se le cruzara por el camino, si le hubieran dicho que ser adolescente era tan problemático, en su cumpleaños a la hora de pedir los tres deseos, hubiera pedido quedarse como niño toda la vida.

Se acerco al balcón y ventana de su habitación, pero antes se puso un abrigo, afuera nevaba. Salió para tomar un poco de aire y así calmar un poco su temperatura, pero al divisar en la entrada de su mansión a esa bendita mujer que siempre se burlaba de él y lo sacaba de quicio, no pudo más que fruncir ofendido el ceño.

¡Genial! ¡Lo que le faltaba! Que esa mujer felina y descarada viniera a romperle la paciencia, ya lo podía ver en su rostro, esa sonrisa gatuna que siempre lo exasperaba, y lo peor es que venia en compañía de una jovencita. Bingo. ¡Otra pesada más!

¡Oye, Byakuya-boy! —Yoruichi miro hacia la ventana del joven Kuchiki y lo saludo con burla—. Ven, baja abrirnos la puerta, que quiero apapacharte entre mis pechos.

La joven que acompañaba a Yoruichi, de cabello corto negro y ojos del mismo color, quien parecía muy introvertida, se puso roja al escuchar el comentario de la morena, quien se descostillaba de la risa al ver la expresión desencajada y de furia que tenia Byakuya en ese momento.

¿A qué has venido, maldita gata arrastrada? —Byakuya empuño su mano y la jovencita que acompañaba a Yoruichi frunció el ceño al escucharlo hablar de ese modo—. ¡Vete de mi casa, no te quiero ver! ¡Tu presencia me exaspera!

Vine a visitarte, Byakuya-boy —la morena le guiño un ojo—. Además no seas grosero, que no he venido sola, como veras esta linda jovencita me esta acompañando. No querrás que Soi Fog tenga una mala impresión de ti ¿Verdad?

Byakuya miro con enojo a Soi Fog, pues ya estaba cansado de esa muchachitas coquetas y presumidas, pero lo peor es que esta venia en compañía de la pesada de Yoruichi. Lo que Byakuya no sabia es que Soi Fog solo venia a acompañar a Shihoun, no a caerle bien a su persona.

A mi no me importa lo que piense esa mocosa insulsa, seguramente es una maldita pesada como tú, gata sinvergüenza.

Byakuya de joven no sabía medir sus palabras, era demasiado temperamental, para nada se parecía al hombre respetuoso y medido que con el tiempo se termino por convertir.

¿A quién llamaste mocosa insulsa, engreído de pacotilla? —Soi Fog gritó y Byakuya abrió bien los ojos por dicha reacción—. ¿Además cómo te atreves a insultar de esa manera a Yoruichi-sama? ¡Yo te voy a enseñar lo que es respeto!

En ese momento Ginrei se hizo presente para abrirle la puerta a sus invitadas notando el problema que había entre su nieto que estaba en su balcón y esa jovencita que acompañaba a su amiga Shihoun.

¿Una niña vulgar me va a enseñar respeto a mi? —a Byakuya se le marco una venita en la frente.

¿Niña vulgar? —Soi Fog empuño su mano—. ¡Ahora te pateare el trasero, rico de morondanga!

Sin decir más Soi Fog tomo un poco de nieve en su mano y se la arrojo en plena cara a Byakuya que del fuerte impacto, cayó de espaldas al suelo.

—Es un lindo recuerdo.

Soi Fog lo miro confundida ante aquellas palabras, pero no pudo disimular el sonrojo en sus mejillas.

—¿Tú no lo crees? —Byakuya la miro.

—Bueno… —suspiró y esbozo una leve sonrisa—. Es un gracioso recuerdo.

Ambos miraron hacia el balcón de la habitación de Byakuya, aun seguía siendo la misma.

/

Inuoe lloraba en el hombro de Ishida, quien la abrazaba para poder reconfortarla, mientras Ichigo miraba hacia el cielo en compañía de Rukia.

—Gracias —susurró Kurosaki—. Aunque no lo creas es importante para mí.

Inuoe escucho las palabras de Ichigo y con sus ojos brillosos se acerco a Rukia sonriéndole levemente y con ternura.

—Gracias, Kuchiki-san —Orihime sin pensarlo se lanzo a los brazos de Rukia, quien sorprendida la atrapo y trato de reconfortarla, ella ante cualquier situación se mostraba fuerte, pero estaba el hecho de que ella misma desde ese sueño tonto que había tenido necesitaba un cálido abrazo también—. Flipi era como mi mejor amigo.

—Te entiendo, Inuoe —Rukia se llevo a Orihime de la presencia de los dos hombres para que tomara un poco de agua y se calmara.

Ishida e Ichigo ni siquiera se miraban, Kurosaki sabia del aun enojo de Uryuu por haber plantado a Orihime hace ya vario tiempo, además aun no tenía la delicadeza de decir lo que sentía de verdad con todo lo que había pasado entre ellos tres.

Kurosaki se sentía impotente por haber sido tan inmaduro, por haber lastimado los sentimientos de su primer amor y porque cuando la quiso recuperar, ella ya tenia a una persona que la contenía y la quería a corazón abierto, y esa persona no era nada mas ni nada menos que unos de sus mejores amigos. Al principio se había sentido traicionado y hasta se había jurado la guerra con Uryuu sin querer escuchar las explicaciones y sentimientos de Ishida por Orihime. Había sido egoísta, solo por no querer aceptar que se había comportado como un inmaduro y que se había equivocado sin vuelta atrás.

Pero hoy, hoy solo Ichigo quería que ella fuera feliz, porque con el tiempo Orihime pasó a ser una de sus amigas más importantes, siempre la recordaría como su primer amor, pero ya ese enamoramiento había muerto, aunque le costó, ya lo había admitido. Podía estar tranquilo de que ella estuviera con Ishida, quien la cuidaría mejor que a su propia vida, y él también la cuidaría, porque por cualquier amigo, Ichigo era capaz de dar su vida también.

—Yo estoy tranquilo —hablo Ichigo y Uryuu acomodándose sus anteojos lo miro de reojo—. Se cuanto Inuoe te ama y cuanto tú te desvives por ella, me siento bien al saber que dos amigos van a ser felices. Siento si alguna vez me he comportado como un idiota y… ya, esto no es lo mío.

Kurosaki frunció el ceño, pues eso de andar ventilando sus sentimientos era algo que no se le daba muy bien.

—Lo sé, perdón si alguna vez fui exigente contigo, sabes que no me gusta ver mal a Orihime —Ishida suspiró—. No tienes nada que aclarar, ella y yo sabemos que siempre has sido un idiota, al principio a Inuoe le dolía, pero ella te quería así y yo te acepte como amigo así también.

—Que aliento das —Ichigo achino sus ojos y lo miro de reojo.

Hubo un pequeño silencio.

—Yo jamás te traicione, Kurosaki —hablo nuevamente Uryuu.

—Lo sé, el único que traiciono aquí fui yo y… a mi mismo.

La amistad cuando es verdadera supera cualquier barrera.

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Hitsugaya luego de viajar a Karakura y de dejar a Hinamori en su hogar, había llamado mas de mil veces a Matsumoto y esta no había contestado su celular ni una sola vez, él había ido a la casa en donde ella vivía con Ichimaru, pero tampoco había encontrado a nadie, llamo a Nanao, a Orihime, a medio mundo y nadie sabia nada de ella. Realmente no sabia que hacer y estaba muy preocupado.

En ese momento, recibió un mensaje de Momo a su celular.

Rangiku-san me llamo preguntando por ti, le dije que la estabas buscando, ella me dijo que se encontraba en tu departamento, no se la oía bien. Estoy preocupada, Hitsugaya-kun.

Hinamori.

Toushiro frunció el ceño, algo no estaba bien con Matsumoto, lo podía presentir. Además, no quería preocupar a Momo por ello, pero finalmente lo había hecho. Marcó el numero de su ahora novia. Un molesto y armonioso cosquilleo lo invadió con el nuevo titulo de novio que portaba.

—Hinamori, recibí tu mensaje, no debes preocuparte ¿Si?

—Hitsugaya-kun, Rangiku-san se oía muy triste.

—Tranquila, nada malo le va a suceder si yo estoy con ella.

—¿Me lo prometes?

–Claro, tonta —sonrió de medio lado—. No quiero oírte mal ¿De acuerdo?

—Está bien. Te quiero, Shiro-chan.

—Yo también y… ¿De vuelta ese ridículo apodo? Solo pasa porque ahora eres mi novia, pero nada…

—De llamarte así en público, lo sé.

—Hinamori, cuídate ¿sí?

—Sí, tú también cuídate.

Al mismo tiempo que termino su conversación con Momo, Hitsugaya ya se encontraba en la cochera de su edificio guardando su camioneta, salio de la misma y fue rápidamente hacia su departamento. Sabia que su asistente medica y la persona que lo había adoptado como si fuese un hermano menor, estaba rara últimamente y que hoy sabría el porqué.

—¿Matsu…moto?

Cuestiono sorprendido al ver a la siempre hiperactiva de asistente, mas apagada que luz de ruta, sentada en el sillón de su living, mirando hacia el suelo y llorando.

—¿Matsumoto que te sucede? Ya me estaba preocupando por ti.

—Siento mucho molestarlo, taicho.

—¿Y desde cuando tú pides perdón por algo?

Rangiku se lanzo a sus brazos llorando con más fuerza y Toushiro estaba apunto de morirse de asfixia, pero comprendió que Matsumoto lo necesitaba así que no dijo nada al respecto.

—Estoy embarazada y Gin termino conmigo porque no quiere tenerlo. Él me dejo.

Al escuchar aquello, Hitsugaya abrió los ojos sorprendido, eso tenia que ser mentira, Ichimaru podría tener un aspecto cínico y burlón, pero jamás haría una canallada de aquellas ¿Verdad?

—¿Y ahora que voy hacer, taicho? —Rangiku era un mar de lágrimas—. Estoy sola y con un bebé.

—Matsumoto, tú no estás sola.

Fue la única verdad que pudo articular su boca. Hitsugaya tenía que calmar a Rangiku y ser paciente.

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Urahara, Yoruichi, Kira, Hisagui y Abarai estaban sentados alrededor de la mesa mirando con atención a Momo, quien los había reunido para decirles algo muy importante que quería compartir con ellos, quienes eran su familia de alma y corazón.

—¿Y qué es eso tan importante que nos quieres decir, Momo? —la alentó Yoruichi, quien ya sabia lo que Hinamori estaba por anunciar por boca propia de la susodicha.

—Si Momo, esto ya me esta poniendo algo nervioso —expreso Hisagui.

Hinamori suspiró y sus mejillas se entonaron de un color rojo suave, estaba muy nerviosa y avergonzada por lo que comenzó a jugar con sus dedos.

—Bueno, lo que yo quería decirles era que… etto…

Urahara la miro con atención, Kira suspiró, el rubio se imagina que podría llegar a ser, Renji frunció el ceño y Shuhei estaba que se mordía las uñas. Pero Momo no largaba palabra alguna, no sabia como decirlo, ni como empezar. La chica tomo aire inflando sus cachetes y cerrando sus ojos…

—¡TENGO NOVIO!

Gritó a todo pulmón y los hombres presentes abrieron los ojos de par en par impresionados, pero no sabían si era por la noticia que había dado Hinamori o por como les había gritado.

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En el departamento de Hitsugaya, se encontraban Toushiro e Ichigo —quien había llegado como ya habían pactado con el joven albino—, los dos escucharon con atención el relato de Rangiku de cómo Gin había reaccionado ante la noticia de su embarazo y como todo se había arruinado de un momento a otro.

Ichigo se paró empuñado sus manos, con su entrecejo más que fruncido y enojado.

—¡Yo le voy a pedir explicaciones a Gin! Y si no me las da ¡Le pateo la madre!

—Cálmate, Kurosaki —Toushiro le señalo con la mirada a Rangiku, quien no dejaba de llorar—. Lo importante ahora es que Matsumoto se alimente bien y duerma como corresponde. Nosotros la cuidaremos.

—Sí, lo siento Rangiku-san —se disculpo Kurosaki mirando a su amiga.

—Yo no quiero que se sientan obligados conmigo.

—Oye, los amigos estamos para eso —Ichigo hablo y Toushiro asintió de cabeza.

—Seguramente Ichimaru este confundido, seguramente es eso, Matsumoto. No te pongas mal.

Tanto Kurosaki como Hitsugaya estaban sorprendidos e indignados por lo que habían escuchado, tenían ganas de ir a buscar a Gin y golpearlo hasta cansarse, y por más que intentaban reconfortar a Matsumoto, primero debían calmar sus propias emociones.

—Aunque me duela aceptarlo, creo que Gin, no es la persona que yo creí que era —Matsumoto se seco sus lagrimas, ya no quería llorar mas, sabia que de ahora en adelante solo debía cuidar de su bebé—. Yo iba a contarles algo muy importante de Gin y Aizen.

Ichigo y Toushiro se miraron entre sí, era eso a lo que supuestamente venían, pero no iban a exponer a Rangiku, mucho menos en su actual estado.

—Matsumoto, será otro día, no tienes porque hacer esto. Será mejor que duermas y descanses.

—No —dijo llena de determinación—. Yo se lo voy a decir ahora, porque creo haber escuchado algo que no debía y no puedo seguir guardándolo conmigo.

Rangiku les contaría sobre aquella conversación entre Aizen y Gin que una vez ella había escuchado, sin ni siquiera imaginar que le rebelaría a Ichigo y Toushiro el principio de una monstruosa verdad.

/

La noche como siempre oscura esconde secretos, pero solo muy pocos son los afortunados o "desgraciados" que acceden a aquellas verdades ocultas. La persona elegida se froto sus manos y observo disimuladamente a la mujer de ojos celestes, cabello negro, recogido en una trenza fina y con unos particulares anteojos en su rostro.

—Bien, aquí estoy como te lo había prometido ¿Qué es eso que me querías mostrar?

—Aun no estoy segura de que es con lo que nos vamos a encontrar —espeto ella sacando unas llaves de su bolsillo.

—¿Qué? —Ishida la miro entre enojado e indignado—. ¿Me haces venir a este lugar a estas horas de la noche y no sabes con exactitud que es lo que me vas a mostrar?

—Sí, pero de algo estoy segura —Lisa poso sus ojos en la figura del doctor—. Es algo muy importante, usted no habrá venido en vano.

Caminaron con sigilo sobre los pasillos húmedos de aquel orfanato que estaba muy descuidado en sus instalaciones.

—No puedo creer que tengan en este estado deplorable a los niños —dijo con enfado Ishida—. Y tampoco puedo creer que la haya seguido hasta aquí.

—Será porque en el fondo… usted sabe que no estoy mintiendo, además porque es una buena persona y también le importa el bienestar de los pequeños que traen a este lugar.

Uryuu se llamo a silencio y Lisa con suma cautela saco de la pared una rendija que partencia a los ventiluz del aire acondicionado, que en ese lugar hacia décadas no usaban.

—Debemos entrar por aquí —expreso la chica y el médico se metió por ese agujero, gateando le siguió los pasos.

Cruzaron un camino sin saber exactamente hacia donde se dirigían, solo se guiaban por sus oídos que escuchaban cada vez con mayor fuerza el ruido del movimiento de personas, cosa que no debía suceder en un orfanato en medio de la noche cuando todos los niños duermen.

Ishida y Lisa frenaron su paseo cuando sus ojos desde el techo de aquel lugar viendo por la rendija de la ventilación, divisaron algo que era imposible de creer.

—Esto es… —Lisa no pudo quitar su expresión de confusión.

—Un laboratorio —sentencio Ishida sin poder creer lo que veía.

¿Qué hacia un laboratorio escondido en lo más profundo de un orfanato para niños?

En ese momento, ambos vieron como dentro de una capsula unos hombres vestidos de blanco sacaron el cuerpo de un niño muerto. Lisa abrió los ojos espantada al reconocer a esa criatura, era uno de los tantos a los que ella le daba apoyo psicológico dentro de ese orfanato.

Estuvo a punto de gritar del horror producido, pero Ishida le tapo la boca a tiempo.

Continuara…

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¡Woow! ¿Qué intriga y escalofríos, verdad? ¿Se imaginan de qué trata lo que acaba de descubrir Uryuu con la ayuda de Lisa? ¿Y el sueño de Rukia? ¿Les gustaron los flash back de este capitulo? A que estuvieron bonitos y fueron muchos.

Muchas cosas pasaron en este capitulo, pero no todas malas, cof, cof…

¡A ver, a ver, abramos un champagne! ¡Que estamos celebrando el noviazgo de Momo y Toushiro! (tirando papelitos de colores al aire)

Vieron que no soy tan mala, merezco un apartado, lo se (aplausos y reverencias)

Gracias a todos por sus lindos y alentadores comentarios, gracias de verdad.

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Uryuu no sabe como manejarse con la verdad que ven sus ojos, mientras Rangiku finalmente habla de aquella conversación; Aizen busca a Hirako quien junto a Hiyori cambiaron de ciudad para estar protegidos, pero desde allí ambos darán sus primeros movimientos con ayuda de Kiyone para hundir a Aizen, Toushiro e Ichigo le piden explicaciones a Gin por lo sucedido con Rangiku terminando en una situación desastrosa. La policía visita a las misteriosas mujeres que espían a Hinamori. Ichigo sale con Rukia al teatro, pero tendrán una molestia interferencia, a la vez que Momo y Toushiro oficializan su relación, mientras que Hisagui se acerca a Rangiku.

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¡Hasta el próximo capitulo!