disclaimer: Los personajes y demáses que se pueda reconocer no me pertenecen. Pertenece al maldito Akira Toriyama que me tiene en una maldita sequía de Gochi que tengo que sacear escribiendo Fics y dejando mis responsabilidades de lado. Así que si repruebo algún ramo será por culpa de él. *abucheenlo*
Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaa a todas! :B Sé que soy una descarada (típico de mí) pero al menos, estoy subiendo nuevo capítlo de Como una primera vez, !yay!
Ay dios que me quedo dormida, pero bueno. Tengo que decir esto antes de que mis ojos se cierren.
Leí por ahí (cosa que veo probable) que Milk se culpó por el hecho de que Goku decidiera quedarse en el otro mundo, pero como lo he plasmado aquí (lo que yo creo que es, por algo lo escribí) que son las razones que Goku da más abajito el porque no se quedó con su familia (que habría sido lo correcto) y es que Goku es un maldito egoísta (aun así lo amo, aunque en Super ya me está cayendo mal) jajas
Bueno, iba a decir muchas cosas del capítulo y lo olvidé, pero bueeh así es el sueño.
MUCHAS GRACIIAAAAS A TODAS QUIENES PASAN Y LEEN MI HISTORIA, TAMBIÉN A QUIENES LA TIENEN EN FAVORITO Y EN FOLLOW Y SOBRE TODO A QUIENES SE DAN EL TIEMPO PARA COMENTARLA, ES GRACIAS A ESTO QUE HE VISTO QUE MI HISTORIA ES BASTANTE NOMBRADA EN ALGUNAS PÁGINAS DE DRAGON BALL, REALMENTE SE LO AGRADEZCO CHICAS, NO PUEDE SER NADA POSIBLE (SIQUIERA EL ESCRITO) DE NO SER POR USTEDES, LAS AMO.
AAAAH! DIOS CASI LO OLVIDO Y ESTO TAMBIÉN ES IMPORTANTE.
UN PAJARITO LLEGÓ CONTÁNDOME EN MI FACEBOOK (JELL BROWN) QUE MI HISTORIA HABÍA SIDO SUBIDO A INSTAGRAM (YO NO TENGO INSTAGRAM PERO ME METÍ A LA FUERZA A CURIOSEAR) Y RESULTA QUE ES CIERTO. SI BIEN LA MUCHACHA DEL INSTAGRAM (QUE NO RECUERDO COMO SE LLAMA XD) DABA LOS CRÉDITOS CORRESPONDIENTE, NO ME HUBIESE MOLESTADO QUE ME PREGUNTARA PRIMERO QUE NADA SI LO PODÍA SUBIR A OTRA PLATAFORMA, COMO SEA, NO ES COMO QUE ME MOLESTE MUCHO LA SITUACIÓN COMO PARA HACER UN ESCANDALO (PORQUE YO SOY BIEN ESCANDALOSA), SIN EMBARGO, SI LEES ESTO AMIGA, ESPERO TE COMUNIQUES CONMIGO (O SI ALGUIEN SABE DE QUÉ INSTAGRAM ESTOY HABLANDO, AGRADECERÍA QUE LE DIJERAN QUE SE COMUNIQUE CONMIGO XD) COMO SEA, CHICAS! DIGAN NO AL PLAGIO ETC, ETC, ETC.
Sin nada más que agregar! ADemás de que las quiero, las invito a leer, espero les guste y dejen sus comentarios que como siempre, alegran mi infeliz vida. (exagero) jajaja
Nos leemos!
Como una primera vez.
Melancolía: Como cuando ya nada es lo mismo, pero todo es igual.
Habían sido siete años en la que no la vio.
Sería una mentira si decía que en esos siete años la había pasado mal, porque no era así. Realmente estar muerto por tanto tiempo le sirvió sin duda para hacerse más fuerte —cosa que había sido una de sus mayores motivaciones para quedarse en el otro mundo— junto con otras cosas más, como por ejemplo, el triste hecho de que él siempre había sido un imán para los problemas y para los individuos fuertes —no se quejaba de eso— pero tampoco podía exponer cada meses a todos los humanos. Menos a su familia y amigos.
Son Goku era un tipo egoísta. Sí. Él sin duda tenía un millón de cualidades que todo el mundo alagaba, sin embargo, a la hora de ver sus defectos muy pocos eran capaces de decírselo de frente y a él le costó bastante darse cuenta de eso. Era egoísta, jodidamente egoísta y la mayoría del tiempo no se pensaba dos veces las cosas con tal de tener un beneficio para él.
Como por ejemplo el hecho de mantenerse entrenando con Kaio Sama sin siquiera pensar en el dolor que podía causar a su mujer, y también ignorando el hecho de que ella se encontraba embarazada.
No es como si no le importó aquello. De hecho, en el momento en el que se enteró de que Milk lo había hecho nuevamente padre de un varón de nombre Goten se sintió completamente dichoso y no pudo evitar comunicarse con su familia en el mismo momento. Sin embargo, fue una conversación corta que le dejó un sabor amargo en la boca, pero como siempre, aquel sabor amargo desapareció cuando se colocó nuevamente a entrenar.
Y en ese momento mientras veía a su mujer tarareando una canción mientras cocinaba en una gran olla, no pudo evitar pensar en la suerte que tenía de tenerla. Quizás no era algo muy obvio y es que él no era una persona demostrativa, sin embargo, le asombraba el hecho de que Milk se viese de pie ahí, indestructible y firmemente dispuesta a esperarlo. Porque ya no era segunda vez que lo hacía, la primera había sido cuando le prometió volver y casarse con ella y nunca volvió. Y ahora.
Sí. Milk muy bien podría haberse olvidado de él en todo este tiempo, pudo haber encontrado otra pareja y pudo, sin duda, haber sido feliz con alguien más. Sin embargo, aquello no pasó y lo esperó aún sin saber si es que en algún momento él regresaría.
Sonrió sin siquiera poder evitarlo.
—¿Estás feliz? —escuchó una voz infantil a su lado y sus ojos oscuros rápidamente se encontraron con otro igual de profundos que los de él mismo.
Le sorprendía el hecho de que Goten fuese tan parecido a él. Los mismos ojos, los mismos labios, las mismas sonrisas, el mismo cabello, todo tan igual a él. Amplió aun más su sonrisa a su pequeña copia.
—Claro que estoy feliz —respondió él—, probaré nuevamente la comida de tu mamá y eso sin dudas me pone completamente feliz.
Goten rió antes las palabras de su padre.
—Y también estoy feliz por estar aquí de vuelta —añadió mientras pegaba una de sus grandes manos en la cabeza de su hijo y removía sus cabellos de por si desordenados.
Su clon le devolvió una mirada brillante y le sonrió de la misma manera en la que él mismo lo había hecho. Sintió un ligero pinchazo de felicidad clavarse en su pecho.
En ese momento fue cuando Milk se giró con dos platos servidos hasta el borde de sopa. Tanto Goku como Goten celebraron el hecho de que la comida estaba lista.
Y los tres se pusieron a comer.
Gohan en esos momentos llegaría tarde a casa porque se encontraba estudiando en una biblioteca —lo que sea que fuese eso— y aquello le hizo pensar en los cambios que habían ocurridos en esos siete años de ausencia.
Porque siete años era sin duda un número alto.
Le shockeaba el hecho de que Gohan ya no compartiría con ellos en la casa y le hacía sentir angustiado sin saber muy bien el porqué de aquello.
Miró a su esposa que comía con una sonrisa en su boca y no pudo evitar pensar en que si bien habían sido siete años sin verla y que no estaba igual a como la recordaba, le producía lo mismo que le produjo en sus primeros años de matrimonio. Una confusión total y un placer que no sabía muy bien de dónde venía.
Masticó su pan con tranquilidad mientras los feos recuerdos de cuando estuvo muerto lo invadieron sin poder evitarlo.
Creía que el sueño que había tenido una vez en el cielo había sido olvidado de su memoria para siempre, sin embargo, como si su cerebro quisiera jugarle una broma, le hizo rememorarlo justo en frente de su mujer.
Había soñado con Milk en los brazos de otro hombre y no pudo evitar sentir una angustia que le heló la sangre por unos minutos, para luego calmarse y darse cuenta que todo aquello había sido una mentira, una jugarreta que su subconsciente le había jugado mientras él dormía.
—¿Goku te pasa algo? —le preguntó entonces mirándolo con una ceja negra como la tinta alzada.
Él le dio su típica sonrisa y negó efusivamente con su cabeza.
—Estoy bien —le dijo y luego volvió a comer apresurado.
Por su lado, Goten no dejaba de mirarlo con cierta admiración que le hizo recordar inmensamente a Gohan cuando era pequeño y lo miraba como si él fuese la cosa más extraordinaria de la vida. No pudo evitar devolverle la mirada a su hijo y sonreírle enormemente.
Se preguntaba internamente si Milk en algún momento lo odió, o se sintió traicionada por él. Sabía que su vaga disculpa —que además— le mandó a decir con Gohan en ese minuto en el que decidió acabar con su vida junto con la de Cell no remediaría para nada el dolor de su perdida en la mujer.
Y se sintió mal consigo mismo al haber sido tan jodidamente egoísta.
—¿Estás seguro que estás bien? —le preguntó nuevamente Milk deteniendo su cuchara a medio camino para mirarlo fijamente a los ojos—, estás más callado que de costumbre.
El pelinegro abrió su boca para intentar calmarla, pero no pudo decir nada.
Ella lo conocía tan bien, pero tan jodidamente bien, como nadie lo hacía, que engañarla no serviría de nada. Porque a él sí que le pasaba algo, el problema ahí es que ni él mismo lo sabía, realmente aquel sentimiento no lo había sentido nunca antes en su vida y no le agrada del todo, pero tampoco era como si le desagradara completamente. Entonces, le dio una sola mirada a su mujer y guardó silencio mientras terminaba su plato.
Milk sonrió entonces y pegó sus ojos negros en el rostro confundido de su segundo hijo.
—Cuando termines de comer, te irás a dar un baño y entonces a la cama —le dijo con suavidad.
Goten parecía que iba a reclamar algo, sin embargo, abrió y cerró su boca como pez fuera del agua y luego volvió su mirada a su plato con un ligero puchero.
—¿Pero puede papá ir a acostarme? —preguntó entonces luego de unos segundos en silencio.
Su esposa nuevamente pegó sus ojos en él y lo miró con cierta interrogación en su rostro. Goku torció el gesto y luego pegó sus ojos en su hijo menos cuando entendió el mensaje de su mujer.
—Claro que sí —le respondió él entonces a su hijo.
Con Milk siempre había logrado hacer eso. Eso que no sabía cómo llamarlo pero que, sin embargo, siempre hacían cuando había más gente a su alrededor o cuando no podían explicar las cosas con palabras. Era solo una mirada que se daban, como si pudiesen conversar con sus ojos y luego, entonces, el otro entendía lo que le querían decir.
Era como una conexión que no sabía cómo explicar, pero que le había funcionado muy bien en los años que estuvieron juntos. Y se alegró que a pesar de que habían pasado años desde que no se veían, aún podían seguir haciendo eso y se entendían sin ningún problema.
Entonces aquello lo alivió y pudo sentirse un poco menos tenso de lo que se sentía en un principio.
La cena terminó tanto con padre e hijo conversando de entrenamientos y de la batalla que habían lidiado contra Majin Buu.
.-.
-.-
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Hacer dormir al pequeño Goten no fue para nada difícil.
Conversaron durante casi quince minutos hasta que después el dialogo se transformó solo en un monologo por parte de él y cuando menos se lo esperó, pegó sus ojos oscuros en el rostro del pequeño niño y él ya estaba durmiendo con la boca entre abierta y las manitas hechas puños.
Sonrió sin poder evitarlo y se quedó observándolo por un par de minutos sentado al revés en la silla que estaba en su cuarto.
¿Cuántas cosas se habría perdido de él?
Era ya un niño grande —como solía él recordarle a su madre—, y para Son Goku siete años ya habían pasado volando, ¿cuánto tiempo podría él disfrutar a su hijo siendo un niño antes de que se marche a la escuela y pasase lo mismo que pasó con Gohan?
Se sintió ligeramente solo en aquel momento, mientras los suspiros suaves de Goten llenaban la habitación y él no podía parar de mirarlo dormir.
Era sin duda un chiquillo increíble. Y se alegraba tanto de su existencia que no tenía cómo agradecer aquel hecho.
Sabía que Goten había sido esperanza para su madre en los tiempos en los que no estuvo, y que, ¡Kamisama! Que hasta él mismo cada que lo miraba no podía evitar pensar en él mismo, cuántas veces entonces Milk no lo recordó al mirar la carita inocente del niño.
La puerta del cuarto se abrió levemente y él se giró para mirar la menuda figura de Milk de pie bajo el umbral de la puerta.
—¿Ya se durmió? —susurró ella con suavidad.
Goku sonrió ligeramente y asintió.
—Solo estaba viéndolo —le respondió volviendo a pegar sus ojos en el rostro angelical de su hijo.
—Me acuerdo que hacías lo mismo con Gohan —dijo su esposa sin atreverse a entrar a cuarto, y es que la imagen de ambos pelinegros era tan adorable que ella no se sentía dispuesta a romperla.
El pelinegro más viejo sonrió mientras apoyaba el mentón en sus brazos cruzados en el respaldo de la silla. Sí. Él siempre veía a Gohan dormir cuando tenía el tiempo de hacerlo y es que le parecía impresionante el hecho de que él y Milk habían sido capaces de crear semejante criatura tan perfecta y frágil a la vez. Aunque al pasar de los años Gohan demostró no ser tan frágil como él lo veía, y sabía que con Goten había pasado lo mismo pues, él podía notar a leguas el gran potencial del menor de los Son.
—Lo extrañaba —susurró entonces Goku con suavidad sin voltear a ver a su esposa, que sabía que aún se encontraba en el mismo lugar en donde la vio minutos antes.
En la habitación reinó un silencio que pareció no molestar a la pareja, lo único que lo quebraba eran los suaves ronquidos del más pequeño.
—¿El qué? —preguntó Milk unos minutos después.
Él volvió a girar su cabeza para mirar a su mujer. Sonrió ligeramente y entonces soltó un suave suspiro.
—Esto —dijo.
Ella torció el gesto sin entender muy bien, sin embargo, no fue necesario que preguntara, puesto que Goku continuó luego de unos segundos en silencio.
—La tranquilidad —abrió sus ojos y los pegó en ella—, verlos a ustedes todos los días, a ti, a Gohan… Y ahora a Goten.
Milk sonrió entonces ligeramente con las lágrimas comenzando a formarse en sus ojos.
Goku no se tensó ante aquello, sin embargo, sabiendo muy bien lo que tenía que hacer, se levantó de la silla y caminó directamente hacia donde estaba su esposa. Cuando la tuvo en frente estiró sus brazos y acercó su pequeño cuerpo al de él, para estrecharla contra su propio cuerpo.
El aroma floral y natural de Milk llenó sus sentidos y él no pudo evitar sentir cómo su corazón latió con fuerza contra su pecho.
Ella siempre lograba hacer eso con su sistema interno.
—¿Qué pasa, Goku? —preguntó Milk entonces contra su pecho.
Él acarició la espalda de su mujer con suavidad mientras cerraba sus ojos para poder sentirla de mejor manera.
—No sé, Milk —susurró él contra su pelo.
—¿T-te marcharás otra vez? —la voz de Milk sonó quebradiza. Goku sintió su cuerpo tensarse y entonces apretó con más fuerzas sus ojos.
Sacudió su cabeza de lado a lado con lentitud y luego soltó con voz convencida.
—Estoy bien aquí en estos momentos, creo que un tiempo de paz no me hará mal —aseguró él entonces y pudo sentir como el cuerpo de su esposa se relajaba poco a poco.
.-.
-.-
.-.
Mientras estaba en el barril mirando las estrellas no pudo evitar pensar en que el tiempo pasaba demasiado rápido para su gusto.
Le sorprendió el hecho de que cuando Gohan llamó para avisar que no llegaría aquel día porque tenía que estudiar para un importante examen que tendría mañana Milk se lo tomó muy a la ligera y aceptó de inmediato aquel hecho.
Inclusive a él le produjo un no sé qué el hecho de que su hijo se quedara toda la noche fuera de casa y se preguntó el porqué de aquel hecho, si la persona en su familia quien demostraba descontento bajo aquellas situaciones era sin duda su esposa. Sin embargo, parecía ser como si Milk estuviese acostumbrada a que Gohan no pasara las noches en la casa y se tuvo que repetir en su cabeza el hecho de que su hijo mayor era mayor y que él realmente ya estaba formando su propia vida fuera de casa.
Pero, ¿cómo podía ser que aquello le molestase tanto?
Y se tuvo que recordar que fácilmente podía ser porque él llevaba fuera siete años. Siete años se había perdido de la vida de Gohan y que se perdió todo su crecimiento.
Soltó un suspiro y salió del barril para poder secarse e irse a la cama. Aquel sentimiento realmente ya le estaba hartando y sabía que si tenía una dosis buena de sueño ya se le pasaría aquel sentimiento tan desagradable.
Envolvió su cuerpo en una toalla y luego entró a la casa para ir hacia su habitación.
Milk ya se encontraba ahí, con su cabello negro como la noche cayendo como cascada por su espalda, mientras ella lo cepillaba con paciencia.
Sintió un ligero y desagradable hormigueo en su piel cuando vio el cabello de Milk más corto de lo que recordaba —aunque sintió alivio de ver su flequillo ocultando su frente— y aunque no sabía el porqué le había pasado aquello, no pudo evitar sonreír aplacado.
—¿Cómo estuvo el baño? —preguntó con suavidad mientras se miraba fijamente en el espejo.
Goku se quitó la toalla y comenzó a ponerse el pijama mientras respondía.
—Relajante.
Milk entonces dejó el cepillo encima del mueble y se giró para mirar a su esposo fijamente a los ojos, de manera demandante. Goku no pudo evitar sentir un escalofrío recorrer su cuerpo.
—¿Q-qué? —preguntó sintiéndose sudar frío ante la mirada fija de su esposa—, ¿dije algo mal? —preguntó.
—No —respondió ella levantándose del banco y cruzando sus brazos a la altura de su pecho—, ¿y yo?
Él contrajo su gesto contrariado.
—No —se apresuró a decir.
—¿Entonces qué pasa? —preguntó la chica suavizando su mirada—, ¿siento que algo no anda bien contigo y realmente me hace sentir…? —dejó la palabra flotar.
Goku la miró con intensidad desde el otro lado de la cama. Sintió su corazón latir con fuerza dentro de su pecho y no entendió el porqué, aquel sentimiento le recordaba vagamente a la vez que se pelearon por primera vez y él tuvo que ir a buscarla al castillo de Ox Satán.
—¿Cómo? —preguntó Goku en apenas un susurro.
Ella bajó la vista hacia su cama, sin devolverle la mirada.
—Aterrada —contestó tan bajito que de no ser porque él tenía un oído "especial" seguramente no la habría oído.
—¿Por qué? —Goku se incomodó levemente en su puesto y sintió deseos de ir a abrazarla nuevamente, sin embargo, sus pies parecieron quedarse pegados en el suelo en donde estaba.
—Porque siento que no estás feliz de haber vuelto —murmuró con suavidad mientras sus ojos se llenaban de densas lágrimas.
La vio luchar contra el llanto, sin embargo, cuando la primera lágrima cayó, la siguió de inmediato la segunda y la tercera y pronto Milk se vio ahogando los sollozos con la palma de su mano.
—Sé que… —sollozó nuevamente, Goku estaba perplejo en su puesto—, sé que es mi culpa —pegó sus ojos brillantes en el rostro de su esposo y con un leve temblor en su labio inferior continuó—, sé que fue muy dura contigo todo el tiempo, sé que te exigí cosas que no debí exigirte y sé que fue principalmente por mí que no quisiste regresar después de haber muerto.
Soltó otro sollozo que logró que todo el interior de Goku se removiera de manera brusca. Pensó que en cualquier momento él podría vomitar lo que recién había comido y se sintió tan jodidamente mal que no supo muy bien cómo reaccionar ante las palabras de su esposa.
Ella, sin embargo, se dejó caer sentada a la cama mientras tapaba su cara con ambas manos y dejaba oír sollozos ahogados.
—Milk… —cuando Goku pudo al fin encontrar su voz fue lo primero que dijo, y es que no sabía muy bien qué hacer en ese momento para detener el llanto desenfrenado de su esposa.
Sabía que volver y derrotar nuevamente a Majin Buu sería muchísimo más fácil que detener en ese momento los pensamientos que atormentaban a su mujer en esos momentos.
Él entonces se impulsó para ir hacia ella y cuando pudo mover sus pies, caminó hasta donde estaba su mujer dándole la espalda y se colocó enfrente. Se puso en cuclillas y la miró fijamente desde abajo.
—No digas esas cosas —murmuró—, no pienses que es tu culpa porque nada de lo que yo hice tiene que ver contigo —cerró sus ojos dándose cuenta de que se había equivocado—, es decir… Sí, tiene mucho que ver contigo pero no por las razones que crees.
La pelinegra entonces se quitó las manos de su cara y con las manos temblorosas se quitó las lágrimas que aún caían persistente por sus mejillas. Le devolvió una mirada quebrada y Goku se sintió infinitamente peor.
—No llores —le pidió torciendo el gesto—, sabes que odio cuando lloras.
—Es que —hipó—, no quiero perderte…
—Hey, pero estoy aquí —aseguró él con suavidad—, no me fui porque no quería estar contigo, Kamisama, si supieras cuánto te extrañé a ti y a Gohan, realmente sabrías que estoy diciéndote la verdad —se veía desesperado y sabía que Milk lo notaba—. Pero no podía quedarme, porque siempre que estoy aquí cosas malas suceden, vienen nuevos enemigos y amenazas que aunque me producen mucha emoción, también me producen un poco de miedo —admitió con un ligero rubor en sus mejillas—, porque no sé qué hacer el día en el que alguien me derrote y pueda hacer con la tierra lo que quiera. No sé qué pasaría conmigo si permitiera que alguien los dañara a ti y a los niños.
Milk sonrió ligeramente mientras otra lágrima caía por su mejilla.
Goku con torpeza lo limpió con su dedo índice.
—¿Entonces qué pasa? —susurró Milk con la voz quebrada—, ¿por qué estás tan… Extraño? —preguntó.
Goku se encogió ligeramente de hombros.
—Es que el tiempo pasa muy rápido —aseguró con suavidad.
Milk asintió con lentitud, estando de acuerdo con él y con el rastro de sus lágrimas aún en sus mejillas.
Goku suspiró.
—Sinceramente no me arrepiento de mi decisión —susurró—, bueno, quizás un poco, pero es que… Sentía que debía hacerlo, y quizás, sirvió de algo.
—¿De qué? —preguntó con suavidad Milk.
—No lo sé —rió con suavidad y se llevó una mano a su nuca masajeando su cabello con suavidad—, quizás lo piense dos veces antes de que lo vuelva a hacer —dijo.
Milk asintió lentamente.
—Eso me gustaría.
Goku entonces bajó su mirada y asintió también con suavidad mientras suspiraba con lentitud.
—Pero, sin embargo —susurró con voz ronca—, creo que si lo hiciera otra vez, sería el acto menos egoísta que haría en mi vida.
Milk torció el gesto y Goku le devolvió una mirada intensa.
—Porque realmente no lo pasé muy bien lejos de ustedes por tanto tiempo, pero valió la pena, Milk —le dijo—, valió la pena perderme de todas las cosas que seguramente hubiese disfrutado mucho, porque —tragó saliva pesadamente—, porque… Ustedes están bien, porque tú sola puedes hacer un trabajo increíble y porque aunque no estuve con ustedes, fueron felices.
—Fue difícil —susurró Milk—, sentía que en cualquier momento enloquecería —aseguró.
—Hey —Goku le sonrió ligeramente—, pero no pasó, porque eres la mujer más fuerte que ha pisado esta tierra, Milk, tienes que saberlo.
Ella sonrió con suavidad.
—Perdóname, por favor —le dijo él con lentitud—, perdóname por no ser lo que te mereces de verdad.
Ella llevó sus manos a las mejillas de su esposo y acarició con suavidad, se acercó lentamente a él y plantó un beso en sus labios tan suave y tan lento que dejó a Goku con ganas de más.
Entonces, cuando ella se separó de él con un ligero rubor en sus mejillas y una sonrisa tímida en sus labios, él no pudo evitar acercársele nuevamente y besar su boca con desespero.
Le recordó cuando por primera vez hicieron el amor. Y aquello le hizo sentir tranquilo.
Porque sí, el tiempo pasaba muy rápido, tan rápido que se le escapaba de las manos. Las cosas cambiaban y nunca se mantenían igual. Excepto lo que le hacía sentir Milk con un beso.
Y mientras la sonrisa de Milk siguiese intacta, irrompible y tan fiera como siempre, por mucho que los años pasasen, él iba a poder estar tranquilo. Porque al fin y al cabo, nada lo podría detener, excepto un beso de Milk.
