Hola si, no ven un espejismo pero leen la nota al final del capitulo
Los personajes ni el 50 % de la historia es mio, blah blah blah
Un chico de cabello negro azabache y una cicatriz en forma de rayo en su frente estaba hablando con su novia de los acontecimientos que pasaron aunque ella estaba preocupada, en el libro que todo el colegio leía contaba cosas de su vida que ella no quería volver a recordar.
- Harry pero, ¿Y si todos me odian después de saber que fui yo la causante de todo?- Ginny se encontraba hablando en susurros al lado de la cama de su novio.
- Escúchame bien, nadie te hará nada además tu no fuiste la culpable lo sabes- Harry le dio un beso ya que no había nadie despierto.
- Espero, esto será difícil, no quisiera recordar todo- Ella se abrazó a su novio oliendo su cuello haciendo estremecer a su novio.
- Pero recuerda, es por una buena causa- Harry le sonrió y la abrasó fuerte cuando escucharon que alguien se aclaro la garganta a su lado asiéndolos saltar del susto.
- Siento haber interrumpido esta maravillosa escena- James, los dos Sirius y los dos Remus los miraban divertidos- Pero ya van a despertar a todos y creo que no pueden verlos así
- Ya, ya nos levantamos- Harry se alborotó su cabello haciendo sonreír a James, era idéntico a él.
Cuando lograron levantar a todos, volvieron a acomodar las mesas y todos se pusieron a desayunar. Estaban en eso cuando volvió a aparecer una carta táctil haciendo saltar a los profesores y que los estudiantes miraran con atención.
Hola a todos y buen provecho
Queremos decirles que los señores Lunático y Canuto del presente pueden volver a sus labores, ósea a volver a hacer nada –Todos rieron ante eso pero los nombrados tenían expresión triste- No se preocupes, a donde van tendrán un tevevisor – A lo lejos se escuchó "Televisor Scorpius"- Ese aparato muggle para que puedan ver lo que está pasando en esta sala, solo que no podrán hacer nada, y los del pasado se quedaran aquí, eso es todo disfruten de la lectura y se me olvidaba, no juzguen a nadie y nada de peleas, recuerden la advertencia.
- Fue bueno ver que estoy realmente feo en el futuro- Dijo Sirius y todos sus amigos rodaron los ojos.
- No se pongan tristes, ya verán que pronto estaremos juntos de nuevo- Lily besaba y abrazaba a los chicos que estaban decaídos.
- Recuerden planear buenas bromas para el futuro- James les guiñó un ojo haciéndolos reír. Sirius y Remus se despidieron de todos y salieron del gran comedor.
- ¿Quién quiere leer ahora?- Preguntó Hermione alzando el libro.
- Yo- Dijo para sorpresa de todos Duddley- El próximo capítulo se llama "Gilderoy Lockhart"
- Aquí vamos- Dijeron todos los que conocían que el profesor era un fraude, y las chicas solo bufaron.
Al día siguiente, sin embargo, Harry apenas sonrió ni una vez. Las cosas fueron de mal en peor desde el desayuno en el Gran Salón. Bajo el techo encantado, que aquel día estaba de un triste color gris, las cuatro grandes mesas correspondientes a las cuatro casas estaban repletas de soperas con gachas de avena, fuentes de arenques ahumados, montones de tostadas y platos con huevos y beicon. Harry y Ron se sentaron en la mesa de Gryffindor junto a Hermione, que tenía su ejemplar de Viajes con los vampiros abierto y apo yado contra una taza de leche. La frialdad con que ella dijo «buenos días», hizo pensar a Harry que todavía les repro chaba la manera en que habían llegado al colegio.
- Me conocen muy bien- Hermione miraba a su amigo y a su novio con una sonrisa burlona.
- Disculpa, no lo sabíamos- Contestaron los dos rodando sus ojos.
Neville Longbottom, por el contrario, les saludó alegremente. Nevi lle era un muchacho de cara redonda, propenso a los acci dentes, y era la persona con peor memoria de entre todas las que Harry había conocido nunca.
- Gracias amigo, gran descripción de mi- Neville le dijo sarcásticamente aunque con una sonrisa divertida en sus labios.
- Tienes que reconocer que era verdad- Harry igual le dijo sonriendo.
-El correo llegará en cualquier momento -comentó Neville-; supongo que mi abuela me enviará las cosas que me he olvidado.
- Hay no- Ron tenía su cabeza en las manos- salten esa parte
- Claro que no Ronnie, es bueno recordar- Fred y George tenían la misma sonrisa en su rostro.
- Cállense ustedes dos- Ron estaba rojo por la vergüenza.
Efectivamente, Harry acababa de empezar sus gachas de avena cuando un centenar de lechuzas penetraron con gran estrépito en la sala, volando sobre sus cabezas, dando vueltas por la estancia y dejando caer cartas y paquetes so bre la alborotada multitud. Un gran paquete de forma irre gular rebotó en la cabeza de Neville, y un segundo después, una cosa gris cayó sobre la taza de Hermione, salpicándolos a todos de leche y plumas.
- ¡Errol! -dijo Ron, sacando por las patas a la empapa da lechuza. Errol se desplomó, sin sentido, sobre la mesa, con las patas hacia arriba y un sobre rojo y mojado en el pico.
- Mátenme ya- Ron tenía la cabeza sobre la mesa y sus amigos se reían de él, ya sabía que era lo que venía y aunque en ese momento no fue gracioso, ahora sí lo era.
»¡No. ..! -exclamó Ron.
-No te preocupes, no está muerto -dijo Hermione, to cando a Errol con la punta del dedo.
-No es por eso... sino por esto
Ron señalaba el sobre rojo. A Harry no le parecía que tuviera nada de particular, pero Ron y Neville lo miraban como si pudiera estallar en cualquier momento.
- Oh, oh te enviaron un howler, cuantos no recibimos de mamá Dorea- Sirius tenía una mirada soñadora igual que sus amigos, Remus y James.
- No es tan malo, a nosotros no los enviaba a diario- James le dio palmaditas en la espalda a Ron.
- Y eso que no era nuestra madre- Remus asintió dándole la razón a sus amigos mientras los tres sonreían con complicidad.
-¿Qué pasa? -preguntó Harry.
- Me han enviado un howler -dijo Ron con un hilo de voz.
-Será mejor que lo abras, Ron -dijo Neville, en un tí mido susurro-. Si no lo hicieras, sería peor. Mi abuela una vez me envió uno, pero no lo abrí y... -tragó saliva- fue ho rrible.
- Tendré que hablar seriamente con mi madre- Frank abrazó a su hijo como si le pidiera disculpas por algo que él no tuvo la culpa, Neville recibió el abrazo gustoso.
Harry contempló los rostros aterrorizados y luego el so bre rojo.
-¿Qué es un howler? -dijo.
- Algo que sin duda yo igual te hubiera enviado, y no habría merodeador que valga que me parara- Lily en vez de mirar con ojos enfurecidos a su hijo miró a los merodeadores que tragaron en seco.
- Que poco nos conoces Pelirroja, Harry merecía tener un Howler y nosotros no íbamos a pararte- Sirius, como buen miedoso que era, miró a su ahijado que le tenía la mirada entrecerrada.
- Mas te vale Black, mas te vale- Y Lily se volteó haciéndole una seña a su sobrino para que siguiera leyendo.
Pero Ron fijaba toda su atención en la carta, que había empezado a humear por las esquinas.
-Ábrela -urgió Neville-. Será cuestión de unos mi nutos.
Ron alargó una mano temblorosa, le quitó a Errol el so bre del pico con mucho cuidado y lo abrió. Neville se tapó los oídos con los dedos. Harry no comprendió por qué lo había hecho hasta una fracción de segundo después. Por un momento, creyó que el sobre había estallado; en el salón se oyó un bramido tan potente que desprendió polvo del techo.
Los del pasado, y los que no habían estado presente ese momento abrieron los ojos tan grandes que parecían salirse de su sitio por cómo se describía ese momento y Molly estaba roja por la vergüenza.
-... ROBAR EL COCHE, NO ME HABRÍA EXTRAÑADO QUE TE EXPULSARAN; ESPERA A QUE TE COJA, SUPONGO QUE NO TE HAS PARADO A PENSAR LO QUE SUFRIMOS TU PADRE Y YO CUANDO VIMOS QUE EL COCHE NO ESTABA...
Los gritos de la señora Weasley, cien veces más fuertes de lo normal, hacían tintinear los platos y las cucharas en la mesa y reverberaban en los muros de piedra de manera en sordecedora. En el salón, la gente se volvía hacia todos los lados para ver quién era el que había recibido el howler, y Ron se encogió tanto en el asiento que sólo se le podía ver la frente colorada.
-... ESTA NOCHE LA CARTA DE DUMBLEDORE, CREÍ QUE TU PADRE SE MORÍA DE LA VERGUENZA, NO TE HEMOS CRIA DO PARA QUE TE COMPORTES ASÍ, HARRY Y TÚ PODRÍAIS HA BEROS MATADO...
Harry se había estado preguntando cuándo aparecería su nombre. Trataba de hacer como que no oía la voz que le estaba perforando los tímpanos.
-... COMPLETAMENTE DISGUSTADO, EN EL TRABAJO DE TU PADRE ESTÁN HACIENDO INDAGACIONES, TODO POR CUL PA TUYA, Y SI VUELVES A HACER OTRA, POR PEQUEÑA QUE SEA, TE SACAREMOS DEL COLEGIO.
- Es cierto, ninguno de los dos se puso a pensar que hubiera sucedido con el trabajo del señor Weasley- Ron y Harry se encogían más en su asiento por las miradas que le lanzaba la pelirroja- Si me permites Molly, otra semana más de castigo para Harry y que Ron lo acompañe
- Claro, un gusto- Los chicos y todos los presentes abrieron sus ojos como platos.
-Lily amor, esto ya pasó- Trató de razonar James con su esposa pero al ver la mirada que le lanzaba decidió callarse y enviarle una mirada de disculpa a su hijo, por otra parte el niño que vivió tenía su frente pegada a la mesa, no saldría de su casa hasta que se casara.
Se hizo un silencio en el que resonaban aún las pala bras de la carta. El sobre rojo, que había caído al suelo, ardió y se convirtió en cenizas. Harry y Ron se quedaron aturdi dos, como si un maremoto les hubiera pasado por encima. Algunos se rieron y, poco a poco, el habitual alboroto retornó al salón. Hermione cerró el libro Viajes con los vampiros y miró a Ron, que seguía encogido.
-Bueno, no sé lo que esperabas, Ron, pero tú...
-No me digas que me lo merezco -atajó Ron.
Harry apartó su plato de gachas. El sentimiento de cul pabilidad le revolvía las tripas. El señor Weasley tendría que afrontar una investigación en su trabajo. Después de todo lo que los padres de Ron habían hecho por él durante el verano...
- Vez pelirroja, el se preocupo por Arthur- Ahora salió en su defensa su padrino.
- Si, pero después de que lo hiso, no hay escusa Black- Y ahí Harry perdió todas sus esperanzas.
Pero Harry no tuvo demasiado tiempo para pensar en aquello, porque la profesora McGonagall recorría la mesa de Gryffindor entregando los horarios. Harry cogió el suyo y vio que tenían en primer lugar dos horas de Herbología con los de la casa de Hufflepuff.
Todos los de Hufflepuff aplaudieron con ganas al escuchar su casa en el libro.
Harry, Ron y Hermione abandonaron juntos el castillo, cruzaron la huerta por el camino y se dirigieron a los inver naderos donde crecían las plantas mágicas. El howler había tenido al menos un efecto positivo: parecía que Hermione consideraba que ellos ya habían tenido suficiente castigo y volvía a mostrarse amable.
- Si, un alivio- Contestaron sus dos amigos sarcásticamente haciendo que Hermione los mirase burlonamente.
Al dirigirse a los invernaderos, vieron al resto de la clase congregada en la puerta, esperando a la profesora Sprout. Harry, Ron y Hermione acababan de llegar cuando la vieron acercarse con paso decidido a través de la explanada, acom pañada por Gilderoy Lockhart.
La profesora mencionada y los chicos que sabían la verdad gruñeron al escuchar el nombre de su antiguo profesor.
La profesora Sprout llevaba un montón de vendas en los brazos, y sintiendo otra punzada de remordimiento, Harry vio a lo lejos que el sauce boxeador tenía varias de sus ramas en cabestrillo. La profesora Sprout era una bruja pequeña y rechon cha que llevaba un sombrero remendado sobre la cabellera suelta. Generalmente, sus ropas siempre estaban manchadas de tierra, y si tía Petunia hubiera visto cómo llevaba las uñas, se habría desmayado. Gilderoy Lockhart, sin embar go, iba inmaculado con su túnica amplia color turquesa y su pelo dorado que brillaba bajo un sombrero igualmente tur quesa con ribetes de oro, perfectamente colocado.
- Ricitos de oro- Dijo Sirius dejando confundidos a los sangre pura y que los nacidos muggle rieran a carcajadas-
- Definitivamente, Canuto, no debiste tomar Estudios Muggle- Remus negaba con la cabeza aunque divertido.
- Soy una caja de sorpresas querido lunático- Y sonrió coquetamente haciendo que algunas chicas suspiraran olvidándose por un momento de quien era.
-¡Hola, qué hay! -saludó Lockhart, sonriendo al grupo de estudiantes-. Estaba explicando a la profesora Sprout la manera en que hay que curar a un sauce boxeador. ¡Pero no quiero que penséis que sé más que ella de botánica! Lo que pasa es que en mis viajes me he encontrado varias de estas especies exóticas y...
- Pero que idiota- Dijeron los merodeadores a la vez.
- Yo usted le escondería una mandrágora en su despacho cuando esté tomando su siesta- Todos miraron a Sirius y no soportaron reír por las ocurrencias del chico del pasado.
- Gracias a Merlín no es usted, señor Black- McGonagall tenía una mueca extraña en su rostro- No me lo imagino a usted de profesor
- ¿Pero si a lunático? Me ofende Minnie- Sirius puso cara de perrito abandonado pero eso no le importo a su antigua profesora.
- Es el más sensato de ustedes tres- Dijo la profesora dando a entender que se terminaba la conversación.
- Ya cásese- Sirius lo dijo tan bajito que solo sus amigos lo escucharon y aguantaron la sonrisa.
-¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos! -dijo la profesora Sprout, que parecía claramente disgustada, lo cual no concordaba en absoluto con el buen humor habitual en ella.
Se oyeron murmullos de interés. Hasta entonces, sólo ha bían trabajado en el Invernadero 1. En el Invernadero 3 había plantas mucho más interesantes y peligrosas. La pro fesora Sprout cogió una llave grande que llevaba en el cin to y abrió con ella la puerta. A Harry le llegó el olor de la tierra húmeda y el abono mezclados con el perfume intenso de unas flores gigantes, del tamaño de un paraguas, que col gaban del techo. Se disponía a entrar detrás de Ron y Her mione cuando Lockhart lo detuvo sacando la mano rapidísi mamente.
-¡Harry! Quería hablar contigo... Profesora Sprout, no le importa si retengo a Harry un par de minutos, ¿verdad?
A juzgar por la cara que puso la profesora Sprout, sí le importaba, pero Lockhart añadió:
-Sólo un momento -y le cerró la puerta del inverna dero en las narices.
- ¡Pero qué maleducado!- Casi todas las mujeres mayores presentes gritaron indignadas.
-Harry -dijo Lockhart. Sus grandes dientes blancos brillaban al sol cuando movía la cabeza-. Harry, Harry, Harry.
- ¿Es tartamudo también?- Preguntó Sirius.
-No, ¿Por qué?- Todos lo miraba confundidos.
- No ves, menciona mucho tu nombre o es que se le olvida- Se encogió de hombros restándole importancia y todos rodaron sus ojos por su estupidez.
Harry no dijo nada. Estaba completamente perplejo. No tenía ni idea de qué se trataba. Estaba a punto de decírselo, cuando Lockhart prosiguió:
-Nunca nada me había impresionado tanto como esto, ¡llegar a Hogwarts volando en un coche! Claro que ensegui da supe por qué lo habías hecho. Se veía a la legua. Harry, Harry, Harry.
Era increíble cómo se las arreglaba para enseñar todos los dientes incluso cuando no estaba hablando.
-Te metí el gusanillo de la publicidad, ¿eh? -dijo Lockhart-. Le has encontrado el gusto. Te viste compar tiendo conmigo la primera página del periódico y no pudiste resistir salir de nuevo.
- Espero y cuando cambiemos todo esto, no se le ocurra a Dumbledore contratarlo- Lily bufó indignada- Es un idiota
- Pelirroja esa boca- Sirius la miraba con fingida sorpresa pero estaba que se moría por reírse de escucharla hablar así.
- El amerita que le hable así- Lily le sonrió a Sirius mientras este y sus amigos reían.
-No, profesor, verá...
-Harry, Harry, Harry -dijo Lockhart, cogiéndole por el hombro-. Lo comprendo. Es natural querer probar un poco más una vez que uno le ha cogido el gusto. Y me avergüenzo de mí mismo por habértelo hecho probar, porque es lógico que se te subiera a la cabeza. Pero mira, muchacho, no puedes ir volando en coche para convertirte en noticia. Tienes que tomártelo con calma, ¿de acuerdo? Ya tendrás tiempo para estas cosas cuando seas mayor. Sí, sí, ya sé lo que estás pen sando: «¡Es muy fácil para él, siendo ya un mago de fama in ternacional!» Pero cuando yo tenía doce años, era tan poco importante como tú ahora. ¡De hecho, creo que era menos im portante! Quiero decir que hay gente que ha oído hablar de ti, ¿no?, por todo ese asunto con El-que-no-debe-ser-nombrado. -Contempló la cicatriz en forma de rayo que Harry tenía en la frente-. Lo sé, lo sé, no es tanto como ganar cinco veces se guidas el Premio a la Sonrisa más Encantadora, concedido por la revista Corazón de bruja, como he hecho yo, pero por algo hay que empezar.
- ¿Se puede decir tantas idioteces en un solo minuto?- Fran estaba perplejo mientras más escuchaba de ese profesor mas se confirmaba que era un imbécil.
- Puedes mirar al que está frente a ti- Severus señaló a Sirius haciendo que este entrecerrara sus ojos hacia el- El sabe decir muchas idioteces en un minuto
- Mira Quejicus, no te doy hasta en la madre por qué no se puede, pero no me colmes la paciencia- Y se quedó callado matando a Snape con la mirada, Duddley decidió seguir leyendo.
Le guiñó un ojo a Harry y se alejó con paso seguro. Harry se quedó atónito durante unos instantes, y luego, re cordando que tenía que estar ya en el invernadero, abrió la puerta y entró. La profesora Sprout estaba en el centro del invernade ro, detrás de una mesa montada sobre caballetes. Sobre la mesa había unas veinte orejeras. Cuando Harry ocupó su si tio entre Ron y Hermione, la profesora dijo:
-Hoy nos vamos a dedicar a replantar mandrágoras. Veamos, ¿quién me puede decir qué propiedades tiene la mandrágora?
Sin que nadie se sorprendiera, Hermione fue la primera en alzar la mano.
- Eso no es nada extraño- Dijeron algunos alumnos a la vez haciendo que la chica se sonrojara y Ron los quisiese matar con la mirada.
-La mandrágora, o mandrágula, es un reconstituyente muy eficaz -dijo Hermione en un tono que daba la impre sión, como de costumbre, de que se había tragado el libro de texto-. Se utiliza para volver a su estado original a la gente que ha sido transformada o encantada.
- Eso no se llama tragarse el libro, eso se llama estudiar, pídele perdón ahora- Lily lo miró con los brazos cruzados haciendo que su hijo tragara en seco.
- Lo siento Hermione- Harry le sonrió a su amiga.
- No importa, te disculpo- Herms solamente lo dijo para molestarlo.
- Así me gusta- Lily abrazó a su hijo- Pero quiero que estudies más
-Excelente, diez puntos para Gryffindor -dijo la pro fesora Sprout-. La mandrágora es un ingrediente esencial en muchos antídotos. Pero, sin embargo, también es peligro sa. ¿Quién me puede decir por qué?
Al levantar de nuevo velozmente la mano, Hermione casi se lleva por delante las gafas de Harry.
- Bueno Hermione podías haber dejado que tus compañeros contestaran también- Lily solo le sonrió cariñosamente, le recordaba mucho a ella en sus tiempos de escuela.
- No sé de que hablas pelirroja si tú eras igual- Sirius recibió un golpe en la cabeza por parte de James.
- Cállate Sirius- Igual Remus lo había golpeado haciendo que su amigo los mirara ofendido.
-El llanto de la mandrágora es fatal para quien lo oye -dijo Hermione instantáneamente.
-Exacto. Otros diez puntos -dijo la profesora Sprout-. Bueno, las mandrágoras que tenemos aquí son todavía muy jóvenes.
Mientras hablaba, señalaba una fila de bandejas hon das, y todos se echaron hacia delante para ver mejor. Un cen tenar de pequeñas plantas con sus hojas de color verde violá ceo crecían en fila. A Harry, que no tenía ni idea de lo que Hermione había querido decir con lo de «el llanto de la man drágora», le parecían completamente vulgares.
-Poneos unas orejeras cada uno -dijo la profesora Sprout.
Hubo un forcejeo porque todos querían coger las únicas que no eran ni de peluche ni de color rosa.
- Deberían cambiar las orejeras- Dijo James y todos los chicos asintieron dándole la razón.
-Cuando os diga que os las pongáis, aseguraos de que vuestros oídos quedan completamente tapados -dijo la profesora Sprout-. Cuando os las podáis quitar, levantaré el pulgar. De acuerdo, poneos las orejeras.
Harry se las puso rápidamente. Insonorizaban comple tamente los oídos. La profesora Sprout se puso unas de color rosa, se remangó, cogió firmemente una de las plantas y tiró de ella con fuerza.
Harry dejó escapar un grito de sorpresa que nadie pudo oír. En lugar de raíces, surgió de la tierra un niño recién na cido, pequeño, lleno de barro y extremadamente feo. Las ho jas le salían directamente de la cabeza. Tenía la piel de un color verde claro con manchas, y se veía que estaba llorando con toda la fuerza de sus pulmones.
- Espero, mini-cornamenta, que tu no seas así- Sirius y Remus isieron una mueca al imaginarse un Harry bebe siendo tan chillón.
- Cállense ustedes dos, mi hijo podrá llorar cuando quiera- Lily los señaló peligrosamente haciendo que los chicos se echaran hacia atrás con miedo.
- Eres peligrosa Lily Evans, muy peligrosa- Remus decía mientras sus amigos y algunos estudiantes asentían dándole la razón.
La profesora Sprout cogió una maceta grande de debajo de la mesa, metió dentro la mandrágora y la cubrió con una tierra abonada, negra y húmeda, hasta que sólo quedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudió las manos, levantó el pulgar y se quitó ella también las orejeras.
-Como nuestras mandrágoras son sólo plantones pe queños, sus llantos todavía no son mortales -dijo ella con toda tranquilidad, como si lo que acababa de hacer no fuera más impresionante que regar una begonia-. Sin embargo, os dejarían inconscientes durante varias horas, y como es toy segura de que ninguno de vosotros quiere perderse su primer día de clase, aseguraos de que os ponéis bien las ore jeras para hacer el trabajo. Ya os avisaré cuando sea hora de recoger.
»Cuatro por bandeja. Hay suficientes macetas aquí. La tierra abonada está en aquellos sacos. Y tened mucho cuida do con las Tentacula Venenosa, porque les están saliendo los dientes.
- Debe ser importantes estas plantas para que les den casi un capítulo completo- Lily tenía una mirada perdida pensando en las posibles razones por las cuales podrían usar las mandrágoras.
- Bueno pelirroja, tu eres la inteligente y lunático, así que ustedes sabrán- Mientras Sirius hablaba todos los que sabían que ocurrió ese año miraban sorprendidos a Lily pero su hijo estaba muy contento de ver que su madre era tan inteligente como le decían.
Mientras hablaba, dio un fuerte manotazo a una planta roja con espinas, haciéndole que retirara los largos tentácu los que se habían acercado a su hombro muy disimulada y lentamente. Harry, Ron y Hermione compartieron su bandeja con un muchacho de Hufflepuff que Harry conocía de vista, pero con quien no había hablado nunca.
Harry le sonrió a Justin igual que el chico, ya no tenían problemas, el estaba seguro que Harry no era culpable de nada.
-Justin Finch-Fletchley -dijo alegremente, dándole la mano a Harry-. Claro que sé quién eres, el famoso Harry Potter. Y tú eres Hermione Granger, siempre la primera en todo. -Hermione sonrió al estrecharle la mano-. Y Ron Weasley. ¿No era tuyo el coche volador?
Ron no sonrió. Obviamente, todavía se acordaba del howler.
- ¿Cómo no vas a sonreír Ronnie? Eres también famoso- Los gemelos chocaron la mano entre ellos sonriendo.
- Cállense ustedes dos- Ron gruñó y decidió ignorarlos para seguir pasando los dedos por la pierna de Hermione disimuladamente.
-Ese Lockhart es famoso, ¿verdad? -dijo contento Justin, cuando empezaban a llenar sus macetas con estiér col de dragón-. ¡Qué tío más valiente! ¿Habéis leído sus li bros? Yo me habría muerto de miedo si un hombre lobo me hubiera acorralado en una cabina de teléfonos, pero él se mantuvo sereno y ¡zas! Formidable.
Remus, Sirius y James primero miraron con incredulidad al libro y luego se lanzaron a reír a carcajadas, Sirius estaba rondando por el piso, Remus se agarraba la panza casi sin respirar y James daba puñetazos en la mesa.
- ¿D..e..ve..r..d..ad..cre…..on…es..o?- James intentaba hablar pero no podía con la risa.
- Si no van a decirnos por qué se ríen, mejor dejen que los demás sigan con la lectura- Dijo Lily riendo, aunque ella sabía por qué era su risa no quería que nadie se diera cuenta.
- L...o…sen...ti...m...o...s... –Sirius se acomodó en su asiento dejando de reír con dificultad igual que sus amigos- Lo sentimos, mejor sigan
»Me habían reservado plaza en Eton, pero estoy muy contento de haber venido aquí. Naturalmente, mi madre es taba algo disgustada, pero desde que le hice leer los libros de Lockhart, empezó a comprender lo útil que puede resul tar tener en la familia a un mago bien instruido...
- Por lo menos alguien sacó provecho de ese idiota- Susurraron los gemelos y algunos asintieron estando de acuerdo.
Las clases de la profesora McGonagall eran siempre muy duras, pero aquel primer día resultó especialmente difícil. Todo lo que Harry había aprendido el año anterior parecía habérsele ido de la cabeza durante el verano. Tenía que con vertir un escarabajo en un botón, pero lo único que conse guía era cansar al escarabajo, porque cada vez que éste esqui vaba la varita mágica, se le caía del pupitre.
- Cuando todo esto cambie, y créeme que lo hará, te hare estudiar todo lo que escuche que no sabes en casa en el verano, ¿Me entendiste jovencito?- Lily tenía su ceja alzada mirando fijamente a su hijo quien asintió asustado hacia su madre- Así me gusta
- Creo que ahora sabrás que es estudiar amigo- Ron le dio una pequeña palmada en su espalda sin darse cuenta que dos pelirrojas lo miraban fijamente.
- Lily, si no es mucha molestia también quiero que Ron lo acompañe, pero como se que si están juntos no estudiaran, Hermione los supervisara- Harry y Ron tragaron en seco mientras su amiga le sonreía burlonamente.
- No hay problema Molly, con gusto- Y dejaron ver una sonrisa medio macabra haciendo que sus hijos se encogieran en su asiento y sus amigos rieran por sus expresiones.
A Ron aún le iba peor. Había recompuesto su varita con un poco de celo que le habían dado, pero parecía que la reparación no había sido suficiente. Crujía y echaba chis pas en los momentos más raros, y cada vez que Ron inten taba transformar su escarabajo, quedaba envuelto en un espeso humo gris que olía a huevos podridos. Incapaz de ver lo que hacía, aplastó el escarabajo con el codo sin querer y tuvo que pedir otro. A la profesora McGonagall no le hizo mucha gracia.
- A Minnie no le gusta nada, no te preocupes- Dijo Sirius sin darse cuenta, o no quería darse cuenta que su antigua profesora lo miraba enojada.
Harry se sintió aliviado al oír la campana de la comida. Sentía el cerebro como una esponja escurrida. Todos salie ron ordenadamente de la clase salvo él y Ron, que todavía estaba dando golpes furiosos en el pupitre con la varita.
-¡Chisme inútil, que no sirves para nada!
-Pídeles otra a tus padres -sugirió Harry cuando la varita produjo una descarga de disparos, como si fuera una traca.
-Ya, y recibiré como respuesta otro howler -dijo Ron, metiendo en la bolsa la varita, que en aquel momento esta ba silbando- que diga: «Es culpa tuya que se te haya parti do la varita.»
- La próxima vez piensa las cosas antes de hacerla jovencito- Le dijo su madre haciendo que Ron se le pusieran las orejas coloradas por la vergüenza.
Bajaron a comer, pero el humor de Ron no mejoró cuan do Hermione le enseñó el puñado de botones que había con seguido en la clase de Transformaciones.
- No sé de qué te extraña- Le dijo Ginny que no había abierto la boca para nada por su preocupación.
- Si, no sabemos de qué te extraña- Harry hiso un ademan de darle un beso a su novia, pero se contuvo a tiempo recordando que no debía decir o hacer nada que los pusiera en evidencia.
-¿Qué hay esta tarde? -dijo Harry, cambiando de tema rápidamente.
-Defensa Contra las Artes Oscuras -dijo Hermione en el acto.
-¿Por qué -preguntó Ron, cogiéndole el horario- has rodeado todas las clases de Lockhart con corazoncitos?
- Ronnie estaba celoso- Corearon los gemelos y todo el gran comedor rió por eso.
- Cállense los dos- Les dijo Ron muy enfadado.
- Sabes que solamente soy tuya- Le dijo Hermione en su oído haciendo que el chico temblara ligeramente y Lavender frunciera su seño enojada.
Hermione le quitó el horario. Se había puesto roja. Terminaron de comer y salieron al patio. Estaba nubla do. Hermione se sentó en un peldaño de piedra y volvió a hundir las narices en Viajes con los vampiros. Harry y Ron se pusieron a hablar de quidditch, y pasaron varios minutos antes de que Harry se diera cuenta de que alguien lo vigila ba estrechamente. Al levantar la vista, vio al muchacho pe queño de pelo castaño que la noche anterior se había puesto el sombrero seleccionador. Lo miraba como paralizado. Te nía en las manos lo que parecía una cámara de fotos muggle normal y corriente, y cuando Harry miró hacia él, se ruborizó en extremo.
- ¿Otro admirador?- Los merodeadores levantaron su ceja mirando a Harry mientras este solo miraba hacia donde estaba ese pequeño molestoso, el que dio su vida por pelear junto a él.
- Chicos, en el libro se explicara quien es- Ginny al ver el estado de su novio lo entendió y solo pudo agarrarle la mano debajo de la mesa sin que nadie se diera cuenta.
-¿Me dejas, Harry? Soy... soy Colin Creevey -dijo en trecortadamente, dando un indeciso paso hacia delante-. Estoy en Gryffindor también. ¿Podría..., me dejas... que te haga una foto? -dijo, levantando la cámara esperanzado.
- Mira Dennis, salgo en el libro de Harry- El chico estaba muy emocionado y los chicos del futuro lo miraban con una sonrisa.
- Hey Colin- Harry decidió darle un regalo, aunque no se comparaba con nada de lo que él hizo por él, pero quería hacerlo feliz- ¿Qué te parece si cuando se acabe el capitulo te sacas la foto conmigo?- Colin y casi todos los del gran comedor se quedaron mudos, todos sabían que Harry le tenía aberración a su fama.
- Cl..a..r..o… Claro Harry- Y le dedico la más grande de las sonrisas haciendo que Harry se sintiera contento de sí mismo.
- Bien hecho- Le susurraron sus amigos contentos, sabían porque lo hacía y era algo más que bueno para ese muchacho.
- Eres muy bueno Harry, se que tienes una buena excusa para hacerlo, tú no eres como tu padre- Dijo su madre dándole un beso en la mejilla mientras se escuchaba un "hey" por parte de su padre que se hacia el indignado.
-¿Una foto? -repitió Harry sin comprender.
-Con ella podré demostrar que te he visto -dijo Colin Creevey con impaciencia, acercándose un poco más, como si no se atreviera-. Lo sé todo sobre ti. Todos me lo han conta do: cómo sobreviviste cuando Quien-tú-sabes intentó ma tarte y cómo desapareció él, y toda esa historia, y que con servas en la frente la cicatriz en forma de rayo (con los ojos recorrió la línea del pelo de Harry). Y me ha dicho un com pañero del dormitorio que si revelo el negativo en la poción adecuada, la foto saldrá con movimiento. -Colin exhaló un soplido de emoción y continuó-: Esto es estupendo, ¿ver dad? Yo no tenía ni idea de que las cosas raras que hacía eran magia, hasta que recibí la carta de Hogwarts. Mi pa dre es lechero y tampoco podía creérselo. Así que me dedico a tomar montones de fotos para enviárselas a casa. Y sería estupendo hacerte una. -Miró a Harry casi rogándole-. Tal vez tu amigo querría sacárnosla para que pudiera salir yo a tu lado. ¿Y me la podrías firmar luego?
- Y ahora, los que no creían en su grandísima fama, ya lo tienen en claro- Dijeron los gemelos sarcásticamente haciendo que Harry rodara sus ojos.
- Yo quiero salir a tu lado, y que me firmes mi foto Potty- Dijo uno de Slytherin haciendo que todas las miradas enfurecidas de Gryffindor y algunos de otras mesas lo miraran atentamente y Colin estaba entre ellos sorprendiendo a algunos.
- Si escucho otro insulto hacia a él, no me va a importar que me devuelvan el ataque, ¿Entiendes?- Harry gruñó y el Slytherin se encogió en su asiento asiento por la mirada que le envió el chico que vivió.
-¿Firmar fotos? ¿Te dedicas a firmar fotos, Potter?
- ¿Te dedicas a perseguir al trío o qué?- Preguntó Sirius haciéndose el confundido.
- No querido canuto, es que tras de que está enamorado de Potter, su mamá no le enseñó a no escuchar conversaciones ajenas- Fred y George se chocaron las manos sonriendo mientras Harry solo rodaba los ojos por sus tonterías.
En todo el patio resonó la voz potente y cáustica de Draco Malfoy. Se había puesto detrás de Colin, flanqueado, como siempre en Hogwarts, por Crabbe y Goyle, sus amigotes.
-¡Todo el mundo a la cola! -gritó Malfoy a la multi tud-. ¡Harry Potter firma fotos!
-No es verdad -dijo Harry de mal humor, apretando los puños-. ¡Cállate, Malfoy!
-Lo que pasa es que le tienes envidia -dijo Colin, cuyo cuerpo entero no era más grueso que el cuello de Crabbe.
- Valla Colin, piensas igual que nosotros- Lo gemelos le sonrieron al chico y el les devolvió la sonrisa complacido.
-¿Envidia? -dijo Malfoy, que ya no necesitaba seguir gritando, porque la mitad del patio lo escuchaba-. ¿De qué? ¿De tener una asquerosa cicatriz en la frente? No, gra cias. ¿Desde cuándo uno es más importante por tener la ca beza rajada por una cicatriz?
- Buena pregunta- Empezó a decir George haciéndose el pensativo- ¿Tu sabes algo querido Gred?
- No querido Feorge, pero apuesto a que cuando pequeño quería tener una cicatriz como Potter, ya me lo imagino
- "Mami, Mami yo quiedo una cicatiz como Haddy Podder" y como su mami no quiso hacérsela, ahí va su enojo y su envidia por el- Todos reían a carcajadas por lo dicho por los gemelos, menos Draco que tenía sus mejillas coloradas y los miraba con furia.
Crabbe y Goyle se estaban riendo con una risita idiota.
-Échate al retrete y tira de la cadena, Malfoy -dijo Ron con cara de malas pulgas. Crabbe dejó de reír y empezó a restregarse de manera amenazadora los nudillos, que eran del tamaño de castañas.
-Weasley, ten cuidado -dijo Malfoy con un aire des pectivo-. No te metas en problemas o vendrá tu mamá y te sacará del colegio. -Luego imitó un tono de voz chillón y amenazante-. «Si vuelves a hacer otra...»
Varios alumnos de quinto curso de la casa de Slytherin que había por allí cerca rieron la gracia a carcajadas.
-A Weasley le gustaría que le firmaras una foto, Potter -sonrió Malfoy-. Pronto valdrá más que la casa entera de su familia.
- Ya te veremos cuando tu padre caiga en Azkaban, que valdrá más- Dijo Sirius con una sonrisa burlona hacia los Malfoy.
Ron sacó su varita reparada con celo, pero Hermione ce rró Viajes con los vampiros de un golpe y susurró:
-¡Cuidado!
-¿Qué pasa aquí? ¿Qué es lo que pasa aquí? -Gilderoy Lockhart caminaba hacia ellos a grandes zancadas, y la túnica color turquesa se le arremolinaba por detrás-. ¿Quién fir ma fotos?
- Hay profesor ¿Cómo puede escoger tantos imbéciles para una clase tan importante?- Dijo Frank a lo que el profesor solo le guiñó un ojo en forma confidente.
Harry quería hablar, pero Lockhart lo interrumpió pa sándole un brazo por los hombros y diciéndole en voz alta y tono jovial:
-¡No sé por qué lo he preguntado! ¡Volvemos a las an dadas, Harry!
Sujeto por Lockhart y muerto de vergüenza, Harry vio que Malfoy se mezclaba sonriente con la multitud.
-Vamos, señor Creevey -dijo Lockhart, sonriendo a Colin-. Una foto de los dos será mucho mejor. Y te la firma remos los dos.
Colin buscó la cámara a tientas y sacó la foto al mismo tiempo que la campana señalaba el inicio de las clases de la tarde.
-¡Adentro todos, venga, por ahí! -gritó Lockhart a los alumnos, y se dirigió al castillo llevando de los hombros a Harry, que hubiera deseado disponer de un buen conjuro para desaparecer.- Quisiera darte un consejo, Harry -le dijo Lockhart pa ternalmente al entrar en el edificio por una puerta lateral- Te he ayudado a pasar desapercibido con el joven Creevey, porque si me fotografiaba también a mí, tus compañeros no pensarían que te querías dar tanta importancia.
- Espero poder cambiar todo, y que puedan contar con un profesor que si de la talla para el puesto de DCAO- Lily le tenía un brazo en los hombros a Harry abrazándolo.
- Eso téngalo por seguro señora Potter- McGonagall le sonrió a su ex alumna, siempre seria su favorita aparte de Lupin y ahora Granger.
Sin hacer caso a las protestas de Harry, Lockhart lo llevó por un pasillo lleno de estudiantes que los miraban, y luego subieron por una escalera.
-Déjame que te diga que repartir fotos firmadas en este estadio de tu carrera puede que no sea muy sensato. Para serte franco, Harry, parece un poco engreído. Bien pue de llegar el día en que necesites llevar un montón de fotos a mano adondequiera que vayas, como me ocurre a mí, pero –rió- no creo que hayas llegado ya a ese punto.
Ahora casi todos sabían por que el trío odiaba al profesor, de verdad era un idiota.
Habían alcanzado el aula de Lockhart y éste dejó libre por fin a Harry, que se arregló la túnica y buscó un asiento al final del aula, donde se parapetó detrás de los siete libros de Lockhart, de forma que se evitaba la contemplación del Lockhart de carne y hueso. El resto de la clase entró en el aula ruidosamente, y Ron y Hermione se sentaron a ambos lados de Harry.
-Se podía freír un huevo en tu cara -dijo Ron-. Más te vale que Creevey y Ginny no se conozcan, porque funda rían el club de fans de Harry Potter.
- Eres un idiota Ronald Bilius Weasley- Ginny golpeó a su hermano con un libro grueso que tenia Hermione cerca.
- Auch, eso dolió- Se quejo Ron sobándose donde su hermana lo golpeó.
- Te lo mereces por insensible e idiota- Su hermana, como grande que era le sacó su lengua de forma infantil haciendo reír a su familia.
-Cállate -le interrumpió Harry. Lo único que le falta ba es que a oídos de Lockhart llegaran las palabras «club de fans de Harry Potter».
Cuando todos estuvieron sentados, Lockhart se aclaró sonoramente la garganta y se hizo el silencio. Se acercó a Neville Longbottom, cogió el ejemplar de Recorridos con los trols y lo levantó para enseñar la portada, con su propia fo tografía que guiñaba un ojo.
-Yo -dijo, señalando la foto y guiñando el ojo él tam bién- soy Gilderoy Lockhart, Caballero de la Orden de Merlín, de tercera clase, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa Contra las Fuerzas Oscuras, y ganador en cinco ocasiones del Premio a la Sonrisa más Encantadora, otorga do por la revista Corazón de bruja, pero no quiero hablar de eso. ¡No fue con mi sonrisa con lo que me libré de la banshee que presagiaba la muerte!
- ¿No podemos saltarnos este capítulo? No puedo con tanta estupidez- James estaba tan aburrido que jugaba con el cabello pelirrojo de su esposa y con el despeinado de su hijo quien estaba recostado de Lily.
- Lo siento señor Potter, pero tenemos que leer todo- Dumbledore estaba sonriente como siempre y mas al ver la familia Potter unida otra vez.
- Bien, pues tu gordito lee más rápido- Dijo Sirius señalando a Duddley mientras él se encogía en su asiento.
- Déjalo en paz grandísimo idiota- Remus lo golpeó en la cabeza.
Esperó que se rieran todos, pero sólo hubo alguna sonri sa.
-Veo que todos habéis comprado mis obras completas; bien hecho. He pensado que podíamos comenzar hoy con un pequeño cuestionario. No os preocupéis, sólo es para com probar si los habéis leído bien, cuánto habéis asimilado...
Cuando terminó de repartir los folios con el cuestiona rio, volvió a la cabecera de la clase y dijo:
-Disponéis de treinta minutos. Podéis comenzar... ¡ya!- Harry miró el papel y leyó:
1. ¿Cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart?
¿Cómo ser un idiota en 10 segundos?
2. ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart?
Ser el mago más idiota reconocido
3. ¿Cuál es, en tu opinión, el mayor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart?
Decir estupideces en un solo capitulo
Todos miraban a Sirius sorprendidos pero él ni cuenta, era como verlo contestar preguntas en el colegio por segunda vez.
Así seguía y seguía, a lo largo de tres páginas, hasta:
54. ¿Qué día es el cumpleaños de Gilderoy Lockhart, y cuál sería su regalo ideal?
El día que nació, y su regalo otro libro que diga: Cómo ser el peor de los magos en 5 pasos.
- De verdad Canuto, el primer libro deberías comprarlo tú, eres in imbécil- James negaba con la cabeza igual que Remus, Lily y McGonagall.
- Ustedes no tienen sentido del humor- Dijo Sirius haciéndose el ofendido cruzando los brazos sobre su pecho.
Media hora después, Lockhart recogió los folios y los ho jeó delante de la clase.
-Vaya, vaya. Muy pocos recordáis que mi color favorito es el lila. Lo digo en Un año con el Yeti. Y algunos tenéis que volver a leer con mayor detenimiento Paseos con los hom bres lobo. En el capítulo doce afirmo con claridad que mi re galo de cumpleaños ideal sería la armonía entre las comuni dades mágica y no mágica. ¡Aunque tampoco le haría ascos a una botella mágnum de whisky envejecido de Ogden!
Volvió a guiñarles un ojo pícaramente. Ron miraba a Lockhart con una expresión de incredulidad en el rostro; Seamus Finnigan y Dean Thomas, que se sentaban delante, se convulsionaban en una risa silenciosa. Hermione, por el contrario, escuchaba a Lockhart con embelesada atención y dio un respingo cuando éste mencionó su nombre.
- Y apostamos a que fue la que tuvo todas las contestaciones- Dijeron los gemelos al unísono haciendo sonrojar a la chica.
-... pero la señorita Hermione Granger sí conoce mi ambición secreta, que es librar al mundo del mal y comer cializar mi propia gama de productos para el cuidado del ca bello, ¡buena chica! De hecho -dio la vuelta al papel-, ¡está perfecto! ¿Dónde está la señorita Hermione Granger?
- Lo dijimos- Los dos chocaron los cinco con sonrisas burlonas hacia Hermione.
Hermione alzó una mano temblorosa.
-¡Excelente! -dijo Lockhart con una sonrisa-, ¡exce lente! ¡Diez puntos para Gryffindor! Y en cuanto a...
De debajo de la mesa sacó una jaula grande, cubierta por una funda, y la puso encima de la mesa, para que todos la vieran.
-Ahora, ¡cuidado! Es mi misión dotaros de defensas contra las más horrendas criaturas del mundo mágico. Pue de que en esta misma aula se tengan que encarar a las co sas que más temen. Pero saben que no les ocurrirá nada malo mientras yo esté aquí. Todo lo que les pido es que con serven la calma.
- Lamentamos mucho haberle creído eso- Dijo un chico desde la mesa de Hufflepuff.
En contra de lo que se había propuesto, Harry asomó la cabeza por detrás del montón de libros para ver mejor la jau la. Lockhart puso una mano sobre la funda. Dean y Seamus habían dejado de reír. Neville se encogía en su asiento de la primera fila.
-Tengo que pediros que no griten -dijo Lockhart en voz baja-. Podrían enfurecerse.
Cuando toda la clase estaba con el corazón en un puño, Lockhart levantó la funda.
-Sí -dijo con entonación teatral-, duendecillos de Cornualles recién cogidos.
- Estoy casi segura que esta clase será un reverenda porquería- Lily estaba medio enojada con el director por ponerle profesores mediocres a su hijo.
Seamus Finnigan no pudo controlarse y soltó una car cajada que ni siquiera Lockhart pudo interpretar como un grito de terror.
-¿Sí? -Lockhart sonrió a Seamus.
-Bueno, es que no son... muy peligrosos, ¿verdad? -se explicó Seamus con dificultad.
-¡No estés tan seguro! -dijo Lockhart, apuntando a Seamus con un dedo acusador-. ¡Pueden ser unos seres en demoniadamente engañosos!
Los duendecillos eran de color azul eléctrico y medían unos veinte centímetros de altura, con rostros afilados y vo ces tan agudas y estridentes que era como oír a un montón de periquitos discutiendo. En el instante en que había le vantado la funda, se habían puesto a parlotear y a moverse como locos, golpeando los barrotes para meter ruido y ha ciendo muecas a los que tenían más cerca.
-Está bien -dijo Lockhart en voz alta-. ¡Veamos qué hacéis con ellos! -Y abrió la jaula.
- ¿Y tendrán que aguantar todo un año con él? Eso es peor que pasar casi toda tu vida en Azkaban- Sirius, que negaba con la cabeza, no se dio cuenta de que muchos ojos se posaron en el con expresión triste, pero James y Remus sí.
Se armó un pandemónium. Los duendecillos salieron dis parados como cohetes en todas direcciones. Dos cogieron a Neville por las orejas y lo alzaron en el aire. Algunos salieron volando y atravesaron las ventanas, llenando de cristales rotos a los de la fila de atrás. El resto se dedicó a destruir la clase más rápidamente que un rinoceronte en estampida. Co gían los tinteros y rociaban de tinta la clase, hacían trizas los libros y los folios, rasgaban los carteles de las paredes, le daban vuelta a la papelera y cogían bolsas y libros y los arro jaban por las ventanas rotas. Al cabo de unos minutos, la mitad de la clase se había refugiado debajo de los pupitres y Neville se balanceaba colgando de la lámpara del techo.
Alice abrazo a su hijo casi a tal punto de ahogarlo por lo preocupada que estaba, pero a Neville no le importaba, estaba feliz de que su madre estuviera con él.
-Vamos ya, rodeadlos, rodeadlos, sólo son duendeci llos... -gritaba Lockhart. Se remangó, blandió su varita mágica y gritó:
—¡Peskipiski Pestenomi!
- Y eso ni siquiera es un hechizo- Lily estaba igual de roja que su cabello por lo molesta que estaba.
No sirvió absolutamente de nada; uno de los duendeci llos le arrebató la varita y la tiró por la ventana. Lockhart tragó saliva y se escondió debajo de su mesa, a tiempo de evitar ser aplastado por Neville, que cayó al suelo un segun do más tarde, al ceder la lámpara. Sonó la campana y todos corrieron hacia la salida. En la calma relativa que siguió, Lockhart se irguió, vio a Harry, Ron y Hermione y les dijo:
-Bueno, vosotros tres meteréis en la jaula los que quedan. -Salió y cerró la puerta.
- ¡Idiota!- Gritaron las madres de los chicos enfurecidas con el profesor y con el director.
-¿Habéis visto? -bramó Ron, cuando uno de los duen decillos que quedaban le mordió en la oreja haciéndole daño.
-Sólo quiere que adquiramos experiencia práctica -dijo Hermione, inmovilizando a dos duendecillos a la vez con un útil hechizo congelador y metiéndolos en la jaula.
- Hermione, estás completamente loca- Dijo Sirius dándole palmaditas en la espalda mientras todo el gran comedor se le quedaban mirando como si tuviera cinco ojos en su cara.
- Ya déjenla en paz- Ron ya no podía aguantarse al ver como todos miraban a su novia.
- El pequeño Ronnie defendiendo a la pequeña Hermi- Fred miraba burlón a su hermano pequeño.
- Déjame en paz- Ron estaba colorado hasta la punta del pelo por lo que dijo su hermano mientras Hermione no se quedaba atrás.
-¿Experiencia práctica? -dijo Harry, intentando atra par a uno que bailaba fuera de su alcance sacando la len gua-. Hermione, él no tenía ni idea de lo que hacía.
-Mentira -dijo Hermione-. Ya has leído sus libros, fíjate en todas las cosas asombrosas que ha hecho...
-Que él dice que ha hecho -añadió Ron.
- Este es el final del capítulo- Dijo Dudley cerrando el libro- ¿Quién quiere leer ahora?
- Yo- Dijo Narcissa haciendo que todos se le quedaran mirando estupefactos, pero ella no les hizo caso y se fue a sentar a su lugar.
- Mejor comamos algo ahora y luego seguimos leyendo- El profesor se levanto de su asiento y dio dos palmadas haciendo aparecer un gran manjar.
- Esto es vida- Dijeron a la vez Ron y Sirius comiendo todo lo que podían alcanzar.
Primero que nada feliz año nuevo, segundo, se que no tengo perdon de Dios y dde nada por haber tardado tanto, como les habia dicho mi ooc se fue de viaje y desde que les deje la nota no me dejan tiempo para nada, incluso le pedi a alguno de mis Betas que terminaran el capitulo y lo subieran pero no se que paso, ademas me dejaban a mi primito recien nacido para cuidarlo por que me hiba, en fin aqui esta el nuevo, se que es un solo capitulo pero tan pronto llegue comenze a terminarlo, y pronto subire los demas, pero tienen que tomarlo con calma por que empezare la uni el martes y casi termino mi bachillerato y las clases son mas fuertes.
Este Capitulo va dedicado a BlaEst, no tiene 3 capitulos del libro pero prometo dedicarte otros dos, espero te guste. Yo igual cumpli pero el 31 de diciembre jajaja.
Reviews:
Brydanny: El tercer libro tambien es mi favorito, amo a los merodeadores, espero te guste el cap.
Saraitk Hale Cullen: Harry no tendra vida social jajajajaj pero que se le puede hacer, Lily es una madre preocupada y mas aun cuando sabe que esta muerta, espero te guste el cap.
ginnypotterwe: Que bueno que te guste, ojala y este capitulo tambien.
sev snape8: Bueno entiendo que a algunos no les guste, igual que no les gusta que este Rose con Scorpius, pero en eso yo no estuve de acuerdo con JKR ellos para mi hacian una pareja perfecta pero bueno, nunca nadie esta conforme jajajaj espero te guste el cap y me dices si hay faltas! eres el mejor!
ChicaSnapeBlack: Te entiendo, ya mismo yo empiezo con la universidad y se que es eso, pero no te preocupes, gracias por leer y cualquier cosa me dejas saber, y de nada, es que me gusto esa historia ;), espero te guste el cap.
BlaEst: Por que lo de los nombres quiero dejarlos para lo ultimo, no quiero adelantar nada, pera que la changa y la lavender crean que se quedaran con ellos jajajajaja, mas arribita dice que el cap es dedicado a ti pero aqui te lo confirmo y los proximos dos, feliz cumple atrazado, espero te guste el cap.
Zafiro-MalfoyBlack: Aqui esta el cap, tarde pero como dije arriba tengo excusas jajajaja, sii yo amo a esa pareja, pienso que trae mas complicaciones que las de Lily y Scorp y lo de los nombres, pues no quiero adelantar lo mejor ya pq si no la historia se vuelve aburrida
lXlAikkalXl: Gracias por lo que dijistes, pero yyo tambien soy lectora de fics y aveces me enoja que tarden en actualizar por eso prefiero justificarme, fui a springfield feliz año para ti tambien, ojala te guste el cap
bells1994: Yo e actualizado, creo que la ultima vez que subi un cap fue en octubre pero siempre deje dicho por que, igual que ahora, no la dejare eso tenlo por seguro, y me alegra que te guste mi historia, ojala te guste el nuevo cap.
Bueno ya respondi a todos ojala y este año sea bueno para todos y Harry Potter hasta el final! nos vemos en la proxima.
