Lamento mucho no haber visto la manera en la que se subio el capítulo, y lamento haberlo corregido hasta ahora. En mi defensa lo subí en mi telefono y había olvidado checar. Ahora sí, espero que sea mejor la lectura. Sorry.
—Iwa-chan... Tengo algo que confesar. —Iwaizumi observó a su amigo con temor. Nunca había visto a Oikawa con un semblante tan serio.
—Oikawa... ¿Qué es lo que pasa? —Tooru cerró los ojos, tomando una gran bocanada de aire preparándose para hablar.
—Estoy perdiendo el dominio sobre el lobo.
Hubo unos segundos de silencio. Iwaizumi sintió como si se hubiese ido todo el aire dentro de él.
—Pero... ¿Cómo puede ser posible? Eres joven, fuerte, ¿Por qué te estarías volviendo salvaje? No tiene sentido. —Hablaba rápido y los nervios se notaban en su voz. Un lobo salvaje era malas noticias ¿Un hombre lobo? Era un peligro para todos, incluso para los suyos. Solo había una solución para esos casos, y esa era la muerte.
—Es muy simple, en realidad. — Dijo mirando al suelo con hombros caídos. —Mi lobo y yo... No tenemos una buena relación. Es algo invisible, un conflicto que pasa en mi interior. Hay momentos en los que estoy en paz, momentos en los que el animal y yo somos uno... Como se debe ser. Hay otros en los cuáles me cuesta recordar a quien soy leal, momentos en los que todo se nubla para mí y siento que no quedará nada de mi persona. —Oikawa negó con la cabeza. Era un pensamiento que lo había estado acechando desde hace mucho.
—No... No lo entiendo. Tú estás bien con ser un lobo, estás bien con ser parte de ambos mundos. Las personas que se han vuelto salvajes por lo general es porque odian ser un lobo y entran en conflictos internos o porque ellos mismos deciden renunciar a su humanidad. —El beta vio como su amigo suspiraba pesadamente.
—Nosotros, mi animal y yo, tenemos más un bien una diferencia de intereses... Hay algo que él quiere, y yo no se lo quiero dar. — Oikawa por fin miró a los ojos a su hermano. — Creo que podrás entender a lo que me refiero.
Iwaizumi frunció el ceño, antes de abrir sus ojos como platos ante la realización. —Tobio. —El decir ese nombre solo causo inconformidad en su amigo, quien solo asintió con la cabeza.
—Después de que se fuera Kageyama... Irihata estaba furioso conmigo ¿Lo recuerdas? Dios, el viejo parecía que iba a explotar. Miho ni siquiera podía mirarme. Esos días fueron un infierno.
El beta lo recordaba ¿Cómo podría olvidar ese día? Incluso él había estado molesto con su amigo. No le digirió la palabra a Oikawa durante semanas. Muchos del clan también habían estado indignados por su comportamiento, ¿Quién rechazaba a su alma gemela de esa manera? Para los lobos el ser capaz de encontrar a su alma gemela era una bendición. Así que cuando se corrió la voz de aquel acontecimiento muchos le dieron la espalda al alfa, siendo incapaces de comprender porque alguien rechazaría a su pareja cuando eso y la familia eran lo más importante para ellos.
—Fueron días difíciles. No solo por el rechazo que recibí de todos mis hermanos, incluido el tuyo. Sino por el problema del lobo. Cuando me di cuenta que Tobio había tomado mi palabra y no pensaba regresar, mi lobo batallo conmigo para ir por él y reclamarlo como suyo. Siempre me había sentido como uno con mi lado animal, pero desde ese día... Es... Complicado. Iwaizumi, sé que suena extraño decirlo de esa manera... Pero me sentía agotado mental y físicamente. Las transformaciones eran dolorosas en ese tiempo y creo que recuerdas lo agresivo que fui con todos durante un tiempo. Lo aprendí a controlar eventualmente, claro. Miho me enseñó técnicas de relajación ¿Puedes creerlo? Pero... Ya me estoy cansando. —Dijo más abatido con lagrimas en los ojos. —Eso ya no basta. Distraerme con trabajo no es suficiente. Soy débil, ya no puedo más Iwa-chan.
—Tooru... —Iwaizumi rápido envolvió a su alfa en un abrazo, quien acomodo su cabeza en su hombro. —Tranquilo, debe de haber una solución para esto. —Dijo intentando sonar más seguro de lo que realmente se encontraba.
—Cre-creo que hay algo que podría ayudar... —Hablo Tooru alejándose lentamente para ver a su amigo a la cara.
—¿Y? ¿Qué es? — Preguntó el beta sonando ansioso por la respuesta.
—... Tobio.
—Oikawa, mírame.
El castaño solo apretó la mandíbula y los puños. Irihata alzó una ceja, observándolo con atención.
—Oikawa. —Llamó de nuevo, con un tono más firme.
—¿Qué? — Respondió en un murmullo.
—Preguntaré de nuevo, ¿Por qué trajiste a Tobio? — El alfa por fin lo miró, se veía molesto.
—¿Acaso no fuiste tú quien insistió en que trajera al mocoso?
—Deja de evadir la pregunta.
—Me dijiste que lo necesitaba para ser líder.
—Oikawa. —Tooru gruño.
—¿Qué mierdas quieres escuchar? ¿Qué tenías razón?— El alfa mayor solo suspiró.
—Esta no es la solución a tus problemas.
Oikawa se levantó con ira de lugar y azoto sus manos en la mesa.—¡¿Entonces cual es la puta solución?! ¡Ya traje de vuelta a Kageyama!—Gritó. — ¡¿Qué es lo que debo de hacer ahora?! —Dijo sonando más desesperado.
—Tener a Tobio cerca será un poco de ayuda, pero aceptar tu vínculo con él-
—No.
—Tooru, eso haría las cosas más fáciles para ambos.
—¡No!
El mayor gruñó sonoramente y se levantó con la misma ira que el chico, más que por diferentes razones. Oikawa retrocedió en un salto tras la acción. A pesar de que Tooru actuase como el líder, la verdad es que Irihata continuaba por ejercer cierto poder sobre él. El castaño bufo, mostrando su incomodidad.
— Escúchame, chico. Lo que digo es por tu bienestar... Si tu lobo te esta causando problemas ahora, ¿Cómo crees que será en un futuro? No podrás controlar la manada. Un hombre lobo incapaz de controlar su lado animal no es más que un peligro para todos los demás.—Tooru levantó una ceja, el mayor gruñó de nuevo. —Me importas Tooru, pero sino solucionas esto... No me dejas más opción que eliminarte.
Iwaizumi abrió lentamente la puerta del cuarto donde se encontraba Tobio. El lugar era un desastre. El beta entró con cautela buscando con la vista al más joven, encontrándolo dormido en el suelo en un rincón de la habitación. El corazón de Iwaizumi se encogió y se arrodillo frente al otro lobo, acariciando sus cabellos. Kageyama se despertó de golpe al contacto. Su expresión era una de terror.
—Tranquilo, soy yo... — Dijo en un tono suave, llamando su atención. — Vamos, levántate. No debes de dormir en el suelo. Te dolerá todo después.
El chico se levantó sin decir nada. Su mirada estaba clavada en el suelo y sus ojos se veían irritados. No era nada complicado deducir que había estado llorando. Menos cuando el par de lobos que habían montado guardia le habían informado de el escándalo que había realizado una vez que estuvo solo.
Kageyama se dejo caer como peso muerto en la cama e Iwaizumi jalo las sabanas para cubrirlo, luego sentando en el borde al lado del omega.
—¿Tienes hambre? ¿Sed? — Preguntó Hajime, recibiendo un débil no como respuesta. — ¿Estás seguro? Fue un largo viaje.
—¿Te mandaron a cuidarme? —Dijo con una voz rasposa.
—No. Vine por mi cuenta.
—¿Por qué?
—Estaba preocupado...
Tobio lo miró fijamente a los ojos por varios instantes, antes de relajarse y cerrar los ojos. Durmiendo un poco más tranquilo gracias a la prescencia de Iwaizumi.
Gracias por leer y me disculpo de nuevo por el error. He. El capítulo 13 viene pronto, no desesperen.
