Shaman King - Dragones rojos.
Capitulo 12. Combate de espadas.
-Es maravilloso. -murmuró Aki mientras miraba los pilares que conducían al lugar donde estaban los grandes espíritus. -Mil años, en un sueño para contemplarlos, para tener la posibilidad de estar aquí.
Rain estaba silenciado. -Durante toda mi vida oí de ellos y nunca creí que llegaría tan lejos. –musitó.
-Puedo sentirlo.-dijo Aki sonriendo.-El poder, la grandeza. Los grandes espíritus están muy cerca de nosotros...
Enseguida las voces de los grandes espíritus se escucharon, reverberando en el aire, y dos águilas de energía aparecieron.
-Mostrad sus esencias.
-Señor. -dijo Rain en voz baja.- Es el espíritu protector...
-¡Dragón negro- Exclamó Aki.
Un poderoso rugido se escuchó mientras un gigante con armadura roja y alas de dragón de gran envergadura emergía desde detrás de él.
-¡Dragón Negro! ¡Ataca!
El dragón rugió de nuevo y atacó a las dos águilas demoliéndolas de un solo golpe.
- Vamos...-dijo Aki sonriendo ampliamente-
Mientras tanto, cerca de la entrada a los grandes espíritus, Miyuki observaba el lugar en el hombro de su espíritu acompañante. Abajo, Matsuo tenía a Opacho encerrado en una esfera de energía. Opacho miraba los grandes espíritus con gran incertidumbre, mientras que Kenji estaba de pie con sus ojos cerrados, sumido en sus meditaciones.
Miyuki miró hasta abajo, hasta donde estaba Kenji. Kenji abrió sus ojos y ambos se miraron. El subió hasta el hombro del espíritu de ella.
-Señorita... ¿desea algo?
-Solo quería avisarte que la presencia de Yoh Asakura esta aproximándose.
-No se preocupe, yo lo derrotaré.
Miyuki miraba los grandes espíritus. -Asegúrate de detenerlo.
Kenji bajó del espíritu y se alejó de ellos. Matsuo estaba observándolo mientras se alejaba de ellos.
-Disculpe...señorita Miyuki... ¿usted piensa que Kenji lo derrote?
- Confío en el.
Miyuki sonrió. -quédate aqui y obsérvalos, Matsuo...yo debo hacer algo muy importante.
-como ordene...
-¡al ataque, Eliza! -gritó Fausto mientras los soldados de Hideki corrían hasta el.
Fausto observó a los soldados que estaban alrededor de el para atacarle y levantó su mano. Su espíritu acompañante con su hoz contenía el ataque de los soldados agitando su hoz para alejarles y a la vez los golpeaba con bastante fuerza.
-¡Rayos! -gritó Hideki- ¡ataquen, miserables!
A la voz de mando los soldados gritaron y Eliza traspasó con su hoz a tres de ellos. Ryu y Manta se sorprendieron porque pensaron que los habían matado, sin embargo no había sangre. Rápidamente se transformaron en esqueletos.
-Usa un arte parecido al de Fausto...-dijo Ren
-Puede mover esos esqueletos fácilmente...-dijo Horo Horo.
Fausto observaba los restos. -Eliza...acaba con esos sujetos.
Su espíritu asintió y cortó rápidamente a los hombres, cada uno era solo un montón de esqueletos. Hideki estaba molesto. -Idiota...ya verás.
Fausto sonrió. -El que va a ver su derrota eres tú, porque te acabaré en menos de lo que piensas...
-¿Acaso te crees muy fuerte?...
-Es solo que mi espíritu acompañante es mucho mejor que el tuyo... ¿No es así, mi querida Eliza?
Eliza sonrió y Fausto levantó sus manos. -transformación... ¡Eliza Mephisto!
Las alas de Eliza comenzaron a abrirse y la figura de la esposa de Fausto emergió.
-Ese tipo sí que quiere a su esposa...-dijo Yoshiki impresionado.
-Tienes toda la razón...-dijo Arashi mirando a Eliza.
Fausto y Eliza se prepararon mientras Hideki invocaba a su espiritu.
Un espiritu similar al de Takashi apareció. Estaba básicamente compuesto de una armadura roja, sin embargo la piel del espíritu era negra y sus ojos eran blancos. El espíritu desenvainó una katana.
-ahora si...aplastaré a tu patético espíritu...
Fausto adoptó un rostro muy serio. -te arrepentirás de llamar a mi Eliza así...
El espíritu de Takashi chocó su espada con la inyectadora de Eliza. Ambos espíritus blandían sus armas sin cesar. Eliza disparó varias veces y Hideki se defendía con la espada. El guerrero dragón agitó su espada y la onda expansiva impactó en la cara de Eliza. El espíritu acompañante de Fausto se resentía de la herida y el doctor se enfureció.
-¡cretino!... ¿¡cómo te atreves a hacerle eso!...
Hideki observaba como el furyoku de Fausto aumentaba considerablemente.
-¡Eliza! ¿Estás bien?
Su espíritu sonrió y el doctor se tranquilizó.
-Eliza...nuestros amigos necesitan ser atendidos...te pido por favor que destruyas a este insecto.
Eliza se puso en guardia.
-¿que clase de cursi eres? -dijo Hideki
-¡¿cursi? ¡Aprenderás a no meterte conmigo!
Eliza embistió al espíritu de Hideki y hundió su inyectadora en el.
-¡¿Que demonios…? -
El espiritu de Hideki comenzaba a perder movilidad. Eliza voló por encima de el y disparó una gran cantidad de furyoku. Hideki se defendía, sin embargo no podía resistir todo ese poder de Fausto. Enseguida una explosión dorada sacudió a Hideki y cayó al suelo, totalmente vencido.
-Que completo hablador...-dijo Horo Horo
-si, era un debilucho...-dijo Ren
-los habladores caen primero...-dijo Ryu.
-cierto, yo creí que era mas fuerte...-dijo Takashi.
Fausto miraba a Eliza con orgullo. –Eliza, gracias por aplastar a ese tipo...no cabe duda que eres el mejor espíritu de todos...
-¡maravilloso! -dijo Arashi-...¡el verdadero amor supera todo!
-Ahora que veo a ese tipo tal vez sea cierto. -dijo Yoshiki sonriente.
Takashi respiró hondo y miró a los grandes espíritus. -tan solo espero que estemos a tiempo de evitar una tragedia.
Yoh caminaba con Anna por los territorios que hace tiempo habían pisado y que nunca creyeron volver a tocar. Era tan extraño pisar de nuevo el reino sagrado que Yoh, así como Anna, estaban en un estado de abducción, perdidos entre los recuerdos de una mortal batalla. Comenzaban a vislumbrar las columnas en donde el espíritu guardián probaba a los shamanes. Y un furyoku comenzó a percibirse. Enseguida, un shaman que ostentaba el uniforme de los dragones rojos se presentó ante los dos. Era Kenji.
-¿Eres uno de los dragones rojos, no es así? -preguntó Yoh.
El joven asintió. -me llamo Yamazaki Kenji...numero tres de los dragones rojos, designado para matarle...Yoh Asakura...
-Número tres...-dijo Anna- Debe ser muy fuerte...
El muchacho miraba a Yoh con absoluta seriedad mientras sostenía dos espadas cortas.
-Yoh...-dijo Anna- Ese muchacho tiene un nivel de furyoku alto, no por nada ha sido mandado a matarte...
-Lo sé...-dijo Yoh-...tendré que tener cuidado...
Yoh se adelantó mientras desenvainaba a Harusame y sacaba la espada legendaria.
-¿puedo preguntarte algo?
-Adelante…- respondió Kenji
-¿Por qué estas en los dragones rojos?
-¿A que viene esa pregunta, Asakura Yoh?
-porque Miyuki Saikawa desea venganza contra Hao y Aki Miyazaki desea ser el shaman king. ¿Acaso tu quieres un mundo dominado por un shaman que manipula las frustraciones de los demás?
Kenji lo miraba como si estuviese de acuerdo.
-Quiero que Miyuki se vengue de Hao, quiero que ese shaman sea destruido, ésa es la razón.
Kenji desenvainó sus espadas y la sombra de un dragón apareció. -Posesión de objetos...
Las espadas de Kenji se tornaron rojas, desprendían fuego de las hojas y la empuñadura se tornó negra
-Mi deber para con Miyuki es ayudarle a completar su venganza.
-Manta me dijo que había escuchado, que Miyuki raptó a Opacho, ¿acaso ese es tu modo de vengarte? ¿Involucrando a un inocente?-dijo Yoh molesto.
-Probablemente tenga razón, Asakura-san. Pero no puedo alejarme de la única persona que significa todo para mí. No importa si estoy en lo correcto o no.
Kenji se puso en guardia mientras sus espadas desprendían un gran poder. Yoh realizó la posesión de segundo grado, el espiritu de la espada. Kenji atacó a Yoh usando sus dos espadas. Yoh repelía sus ataques mientras Kenji blandía sus espadas incesantemente. Ambos espadachines retrocedieron. Kenji concentró sus poderes espirituales en la espada y envió un par de ráfagas en forma de cruz. Yoh las recibió de frente, cortándolas en dos. Yoh sostuvo su espada con gran determinación y decidió devolver el ataque.
-¡Espada fugaz de Amidamaru!
Kenji atajó el golpe con una espada y con la otra libre cortó el ataque. Hasta ahora estaban en las mismas condiciones. Ambos shamanes regresaron a sus posiciones de guardia y estáticos se miraban concentrados estudiándose uno al otro. Kenji se movió y corrió hasta Yoh, sin embargo, antes de realizar contacto con su oponente, saltó y aplicó todo su peso en la espada que llevaba en su mano derecha, en un ataque aéreo hacia Yoh. Yoh resistía el avance con su espada. Kenji forcejeó con el y blandió la otra espada. Kenji retrocedió. El cuello de Yoh tenía una ligera rasgadura. Sin embargo, el ataque era una advertencia.
-Este shaman es muy peligroso...-pensó Anna mientras miraba las espadas de Kenji-...sabe como combatir el estilo de Yoh...la espada de Amidamaru...
Yoh miraba a su oponente pensando en la forma de evadir su doble ataque. Kenji volvió a tomar la iniciativa y saltó hacia Yoh. De nuevo, las espadas chocaban entre sí, como una especie de danza. Kenji retrocedió y como en una ilusión se formaron varias imágenes de el. Yoh cerró sus ojos, tratando de percibir el verdadero shaman. Esquivó varios ataques y de repente apareció detrás de el. Yoh lo percibió y realizó un ligero movimiento y la espada le pasó por encima de el. La segunda espada iba a cortarle, cuando Yoh movió su espada, invirtiéndola y golpeó la hoja con la empuñadura. Yoh movió de nuevo su espada y realizó un corte en el pecho de Kenji.
La fuerza del corte de Yoh, arrojó a Kenji lejos de el, pero aun en pie. Sostenía sus espadas mientras respiraba muy aceleradamente y la sangre comenzaba a brotar de su pecho. Aun asi, Yoh no había salido tan ileso, enseguida, un nuevo corte en el otro lado de su cuello apareció.
-¿por qué no me mataste? -dijo Kenji-...vi en un segundo cuando cambiaste de opinión y no me mataste...podías haberme cortado la cabeza en ese instante.
-Yo no tomaré la vida de nadie..-dijo Yoh- Solo quiero acabar con esto y regresar a Tokio con los demás, ésa es mi promesa.
-en verdad eres muy distinto a Hao Asakura. ¿De verdad tu y el eran un solo ser?
Yoh sonrió. -Yo soy Yoh Asakura, siempre lo he sido y pienso serlo siempre.
- No entiendo...¿por qué Miyuki tiene que matar a este hombre? -pensó Kenji- este shaman solo quiere librarse de esta batalla...no...mi deber es acabar con este sujeto...
Kenji volvió a atacar a Yoh con una sucesión de cortes de espada.
Anna miraba el combate con atención y enseguida percibió la energía de varias personas. Cerca de las columnas estaban Miyuki y Matsuo. Matsuo estaba en el suelo, custodiando a Opacho y Miyuki estaba arriba del dragón rojo en su máxima forma. Entonces otra energía se percibió en el lugar. Hao Asakura desde el espíritu de fuego presenciaba la batalla entre Yoh y Kenji. La Itako volvió a mirar a Yoh quien combatía fuertemente contra Kenji.
Yoh y Kenji forcejeaban con sus espadas.
-Escúchame...-Dijo Yoh-...esta batalla es inútil, es a Aki Miyazaki a quien debo detener...no a ti...
- Mi deber es cumplir las órdenes que he recibido. -respondió Kenji-
Ambos shamanes retrocedieron.
-No existe aquella maldad en ti...-dijo Yoh mirandole-...ni ese resentimiento, pero si sigues en ese empeño…
-si ese es mi destino por seguir a Miyuki Saikawa...iré a donde sea por ella y mataré a cualquiera por ella, esa es la diferencia entre mis camaradas y yo.
-...si realmente te importara ella...tratarías de ayudarle a librarse de esa maldad, de ese odio...así nunca será feliz...y aun si nos derrotaras, si derrotara a Hao...nunca alcanzaría paz en su alma...
Kenji bajó su mirada. -yo no puedo hacer mas nada que esto...esto es lo único que está a mi alcance, ayudarle en su meta…
Yoh lo miraba en forma muy triste. Kenji estaba muy deprimido.
-Aun cuando Miyuki odiara a Hao, las cenizas de ese sentimiento aun siguen en su alma, esa nostalgia por aquellos tiempos cuando era una Itako y seguía a su maestro, yo nunca podría decirle nada de esto, todo lo sé porque ella misma me lo dijo. El recuerdo de Hao es como una sombra de su pasado, un pasado que espera abandonar pero que en el fondo desea recuperar y aun cuando se que esto está mal, no puedo abandonar a la única persona que me ayudó...quien literalmente me trajo de vuelta a la vida...
Un enfermo, una carga, eso es lo que era yo en aquel tiempo. Mis padres y hermanos fueron asesinados por bandidos. La aldea fue quemada casi completamente y yo sobreviví, pero mis piernas estaban destrozadas, solo un buen médico podría curarme. La miseria rondaba en aquel lugar arruinado. La gente vivía preocupada por sobrevivir. Muchos se habían marchado. Y yo vivía cada día en agonía, sin poder moverme y estaba tan débil porque no comía, solo cuando se acordaban de traerme algo los demás pobladores. Hasta aquel día…
Miyuki estaba reclutando shamanes para su grupo y pasó por mi aldea.
-Este lugar es una miseria...-dijo Matsuo quien estaba a su lado.
-Lo sé...el pueblo mas cercano esta un poco lejos...-dijo Miyuki
La gente los miraba con miedo. Eran veinte hombres con kimonos rojos que tenían un dragón en la espalda. Miyuki se asomó a una de las tiendas y allí estaba yo en medio de un desolado cuarto, en una inmensa oscuridad. Los rayos de luz llegaron hasta a mí de una forma abrupta.
Miyuki me observaba en silencio. Y yo solo permanecía allí inerte. Luego se aproximó a mí y en un instante pude ver al dragón rojo. Estaba asustado, nunca había visto a una criatura como esa alrededor de ella.
-no tengas miedo...-dijo ella muy amablemente-...es mi amigo...
-¿quien es usted?
- Saikawa Miyuki.
Con voz quebrantada contesté. - Yamazaki Kenji.
-¿Que haces solo aquí?
Me impresionó que alguien llegara y se mostrara interesado por mí.
Yo bajé mi mirada. –Estoy solo, mi familia está muerta…
Miyuki puso su mano en mi hombro. -No te preocupes, te ayudaré.
Miyuki ordenó a sus hombres llevarme hasta el otro pueblo, allí había un buen doctor quién me curó.
-Señorita...-dijo Matsuo mientras Miyuki me observaba desde la puerta de la clínica del doctor.- ¿Por qué ayuda a ese chico?
-Porque yo también quedé huérfana y un shaman me ayudó a sobrevivir, debo retribuir lo que él me ayudó.
-nunca creí que fueses tan generosa...-dijo Matsuo sonriendo ligeramente.
Varios días pasaron. En una mañana Miyuki me visitó en donde estaba descansando.
-¿Cómo te sientes?
-muy bien, ya puedo caminar sin que me duelan las piernas...
-me parece bien...bueno...-dijo ella ya marchándose.-...me voy...hasta luego...
Pude caminar de nuevo. Estaba tan agradecido que antes de que ella se marchara con su grupo le llamé.
-¡señorita Miyuki! Gracias por ayudarme, no sé cómo compensarle…
-No me debes nada.
-no puedo, usted es la única persona quien desde la muerte de mi familia me ha ayudado, se lo suplico, déjeme hacer algo por usted, ¡por favor lléveme con usted!
Ella me miró con una sonrisa. -el camino de un shaman como yo es muy duro para ti, es mejor que te alejes...
-shaman...entonces ese era su espiritu...
-mi destino es la venganza, es injusto que me acompañes para semejante camino...
-¿venganza?
Ella asintió. -para matar a cierto shaman, ese es mi motivo...
-usted me ayudó, se lo suplico, quiero ser un shaman como usted...
Matsuo estaba detrás de él. -señorita Miyuki, ¿piensa aceptar esto?
Miyuki se acercó a mi y me miró por un largo tiempo.
-Esta bien, tienes algo que llaman el ketsui y eso es vital para un shaman...
-¡acepto! ¡No importa si debo sentir el más profundo dolor!
-muy bien, ven conmigo, tú serás mi alumno...
Kenji miraba sus espadas.
-El entrenamiento fue muy duro...tanto que acumulé varias y peligrosas heridas...pero a medida que me iba formando como shaman, aprendía mucho de Miyuki, de sus motivos, de su forma de ser, por eso acepté todos sus planes para matar a Hao y en cierta forma odiaba a ese shaman por hacerle sufrir. no puedo traicionar a la persona mas querida para mi...estoy seguro que tu, Yoh Asakura, morirías antes de traicionar a tus seres queridos y menos si esa persona es la que mas quieres en este mundo.
Yoh estaba callado mientras Kenji le miraba con coraje.
-Es por eso...Yoh Asakura, que debo matarte...
-entiendo...-respondió Yoh-...entiendo tus motivos, pero aun así, no puedo morir, he hecho una promesa…
Yoh y Kenji se pusieron en guardia. Kenji respiró hondo y unió sus espadas mientras se concentraba en su próximo ataque.
Miyuki observaba esa batalla desde su espíritu acompañante. Enseguida miró hasta donde Hao observaba todo con su espíritu de fuego.
-Así que has entrenado bien a un shaman...-le dijo Hao mentalmente-...muy impresionante, pero dudo que derrote a Yoh...
-puede que así sea, pero Kenji tiene unos fuertes motivos y es muy apegado a sus ideales, al menos le dará trabajo a Yoh Asakura...- Miyuki sonrió. -tan solo es cuestión de tiempo para que nos enfrentemos por ultima vez...
Kenji gritó con fuerza mientras saltaba hacia Yoh Asakura. Volvió a contraatacar con la fuerza que imprimía en sus espadas mientras Yoh solamente se defendía de sus ataques. Kenji aplicó toda su fuerza en sus espadas y golpeó a Yoh con una patada. El dragón rojo volvió a retroceder. Yoh lo miró con una absoluta frialdad que muy raras veces solía mostrar y respondió al ataque blandiendo la espada con toda su fuerza. Kenji resistió la ola de furyoku que el espiritu de la espada desprendía hasta que cesó. Yoh estaba en una postura firme mientras la espada destilaba un especial brillo. Kenji supo entonces que su oponente no permitiría una derrota. Ambos contrincantes se miraron por un largo tiempo en que solo se oía el pasar del viento.
Kenji cerró sus ojos mientras se percibía el incremento de furyoku en el.
-no pienso perder...-dijo y abrió sus ojos-
Las espadas de Kenji empezaron a cambiar de forma mientras explosiones de energía sucedían en ambas armas. Al terminar, las empuñaduras estaban adornadas con los ojos y los colmillos de un dragón y el mismo shaman estaba protegido por una armadura de furyoku de colores negros y rojos.
Un resplandor dorado cubrió su cuerpo e Yoh lo miraba aun muy serio mientras el shaman Kenji se ponía en guardia.
-adelante...Asakura Yoh...derrótame...
Las energías emanadas por Kenji pasaban cerca de Yoh mientras este permanecía estático mirándole muy serio.
-Entiendo tus motivos...-dijo Yoh-...y estoy seguro que ella también lo sabe...
Kenji quedó mirándole en silencio.
-sabe que tu te preocupas por ella...-dijo Yoh-...lo sabe pero no halla el modo de superar su pasado, ese pasado que oprimió su espíritu y lo transformó en una persona cruel y fría, pero tú tienes el modo de ayudarle...
Yoh sonrió ante la sorpresa de Kenji. -las personas que ven espíritus son a menudo transformadas por sus poderes...estoy seguro que todo tiene una solución. Sin embargo...tu sabes que al final de la venganza solo habrá sufrimiento...y tu estarás arrepentido por nunca haber luchado por ella...
Kenji cerró sus ojos en desacuerdo. -¿y cómo podría? Es imposible desafiar el destino de una persona que vive odiando al mundo...odiando sus poderes espirituales y a la persona que admiró antes...
-Por supuesto que no...-dijo Yoh-...así es como se prueba la fuerza de un sentimiento...
Kenji volvió a recuperar la guardia anterior y atacó a Yoh. Ambos shamanes forcejearon y Kenji saltó.
-¡colmillo de dragón!
-¡Cuchilla de buda!
Ambas técnicas chocaron y explotaron. Kenji salió de entre el polvo levantado por la explosión.
-¡Doble colmillo de dragón!
Los ojos de Yoh quedaron en blanco mientras Kenji le hacía un doble corte y lo enviaba lejos de allí. Anna lo miraba un poco asustada pero enseguida, Yoh comenzó a moverse. Kenji estaba un poco decepcionado por no haber eliminado al shaman. Yoh se puso de pie mientras dos cortes horizontales estaban en su brazo derecho y en su pecho.
-Escucha bien...-dijo Yoh-...tienes un excelente furyoku y una gran determinación, pero voy a vencerte...prometí regresar a Tokio con todos...y así lo haré...
Yoh sintió como su cuerpo comenzaba a desprender el resplandor dorado que vio en su oponente. Los recuerdos de varias batallas pasadas transcurrían por su mente y sujetó su medallón de colmillos sonriendo. -...Gracias por enseñarme eso Matamune...combatir por lo que creo...tomar el camino que me dice el corazón.
-Este será el último ataque...-dijo Kenji-...gane o no. Estoy haciendo lo que puedo por usted.
Ambos shamanes gritaron al unísono, desplegando sus energías. Dragones se desprendieron y embistieron a Yoh, encerrándolo en una esfera de energía.
-¡Te acabaré! -gritó Kenji mientras se dirigía hacia Yoh para cortarlo con su espada. Enseguida la esfera de energía estalló e Yoh corrió hacia Kenji. Ambos shamanes agitaron sus espadas y cayeron al suelo.
Un largo y tenso momento de silencio pasó. Enseguida, una herida se abrió en el hombro de Yoh, sin embargo, Yoh permanecía estático. Kenji miró el suelo, mientras tres golpes largos aparecieron en su pecho y se desplomó en el campo. Yoh cayó arrodillado hundiendo la espada en el suelo y miró por encima de su hombro a su rival ya vencido.
"He combatido contra shamanes, en el torneo y por mi vida, cada uno de ellos tenía sus motivos...sus sueños...sus ambiciones...unos lo hacían por ser los mas fuertes...por dominar el mundo...por cumplir sus metas...por sus amigos y familia...por la persona que mas quiere...por tener un reino...sin embargo no importa cuantas batallas haya librado...aprendí que las batallas mas dolorosas no son las que te dejan sangrando...sino aquellas en las que comprendes a tu oponente y te identificas con sus ideales...en las que comprendes sus sueños y sus mas profundos anhelos...es difícil no sentirse culpable por detener su meta...Kenji...yo comprendo por qué combates...no combates para ti...sino para retribuirle a alguien a quien quieres..."
Yoh cerró sus ojos pensando en esas palabras. Kenji yacía en el suelo apenas consciente de lo que pasaba, pero su cuerpo estaba en un total adormecimiento...una pérdida casi total de energía.
Anna corrió hasta Yoh quien estaba respirando muy cansado.
-Yoh... ¿puedes levantarte?
-si…
Yoh se puso de pie poco a poco. -esta batalla me dejó muy exhausto, pero puedo seguir...
-ten cuidado, siento que algo va a pasar. Hao esta aquí...
Hao llegó caminando y los miró a los dos con una mirada muy tensa.
-Miyuki y Aki estan adelante. ¿van a seguirme? así podrán ver como tomo los grandes espíritus.
-Hao...-dijo Yoh-... ¿Aún piensas en destruir humanos?...
-por supuesto...tu sabes que el tiempo no significa nada para mi...
Ambos quedaron en silencio.
-Será mejor que vayamos con él, recuerda que Miyuki y ese tal Aki están adelante. -dice Anna.
Hao sonrió. -disfruten el poco tiempo juntos...-dijo mientras se alejaba-...porque los mataré a los dos después de derrotar a Miyuki...
-Te demostraré lo contrario...-le responde Yoh y Hao se detiene. Hao mira los grandes espíritus.
-Debes referirte al supuesto ketsui, tu ridícula promesa de regresar a Tokio, no me hagas reir...
-Tu sabes bien que cuando ganes, no habrá nada mas después de ser el rey...y estarás solo...
Hao miró a Yoh con rabia por encima de su hombro.
-Eres solo un ser diminuto, Yoh...un ser que necesita de sus amigos para ganarme...
-así es, porque un shaman king debe ser capaz de unir a los shamanes y a los humanos, no dividirlos y mucho menos exterminarlos...el shaman king encuentra la armonía con el mundo y no extermina a los que allí viven, es el salvador, no el destructor...
Hao se rió burlándose de el. -No seas iluso, Yoh, los humanos se burlaron de ti miles de veces...nos llaman demonios y ellos también lo son...
-Así es...-dijo Anna-...quizás tengas razón, pero no trates de convencer a Yoh...su escencia es distinta a la tuya, es por eso que todos te abandonan al final, porque contigo nadie está seguro...
Hao les dio la espalda. -sigan diciendo sus tonterías hasta que los mate a los dos y queme lentamente sus almas...pero tranquilos, me aseguraré de matarlos juntos...
-eso lo veremos...-dijo Anna sonriendo desafiante.
Yoh miró hasta los grandes espíritus. -vamos entonces...
-Los grandes espíritus...-dijo Aki mirandolos con asombro.
Miyuki está detrás de ellos mirándolos sin expresión en sus ojos.
-Señor Aki...-dice Miyuki-...¿va a tomarlos?
- Después de que ellos los detuvieran hasta que yo me convierta en el shaman king...
-¿ellos?
-si...debo felicitarte, porque sin tus discípulos nunca lo hubiese hecho, ahora si puedo deshacerme de ellos...
Miyuki tenía de repente un semblante de disgusto.
-¿Deshacerse de ellos?
Aki la miró. -Si. No pienso compartir mi conquista con ellos...
-así que después de todo…
-Miyuki...-le interrumpió Aki.- Ellos son solo herramientas necesarias.
Miyuki miró el suelo mientras Aki sonreía viendo los grandes espíritus.
-Miserable...-susurró Miyuki-...yo lo sabia, siempre te aprovechaste de mi, pero ¿matar a mis discípulos?
-señor...-le advirtió Rain.
Aki y Miyuki estaban frente a frente. Miyuki tenía sus ojos en blanco.
-Tú dijiste que este reino seria también para nosotros.
-Mentí... ¿algún problema?...
Miyuki sonrió en medio de esa mirada. -idiota...
Aki desenvainó su espada. Rain se alejó. -siempre supe que tu tratarías de hacerme algo.
El dragón rojo apareció detrás de Miyuki. –Sin embargo, yo he superado tus poderes.
-¡traidora! ¡Luego de que yo te salve de Hao! -gritó Aki.
-no seas descarado, ¡ibas a matar a mis compañeros!
-no sabia que te importaran esos idiotas.
-¡claro que si! ¡Porque ellos sufrieron mucho a manos de gente como tú, cada uno de ellos!
-¿lo ves? sigues siendo la misma Itako débil e inútil.
Miyuki desenfunda su espada. -No mereces tener los grandes espíritus.
-Así que...tu quieres tener el trono.
-Suena bien.
Ambos se observaron por un instante antes de que Aki invocara a su espíritu acompañante.
-¡Dragon Negro!
El espiritu de Aki, un dragón negro aparece y se lanza en contra del espiritu de Miyuki. Miyuki sonríe.
-Usare tu espíritu para derrotar a Hao.
Hao llegó primero y contempló la escena. Aki estaba herido contra un pilar sangrando. Rain estaba a su lado intentando socorrerle.
-Al fin llegas, Hao...-dice Miyuki mientras su espíritu aparece.
Unos pasos sacudieron el campo. Yoh y Anna también llegaron.
Yoh y Anna observaron cómo el espíritu acompañante de Miyuki tenía entre sus manos a Opacho. Yoh y Anna quedaron callados ante la presencia del gran espíritu.
-¡Es gigantesco!...-dijo Yoh sorprendido- ¡Tan grande como el espíritu del fuego!
-Yoh Asakura, Anna Kyouyama y Hao Asakura. Al fin llegan...-dijo Miyuki arriba de su espíritu y se dirigió a Yoh.- Has vencido a mi mejor alumno...pero aun así el te causó problemas...
-¿como puedes decir eso?...-dijo Yoh molesto. -¡el pelea únicamente por ti y tu ni te preocupas por el!
-Yo no tengo nada que hacer por el.
-¡eso es despreciable! -gritó Yoh. -¿es que acaso no tienes corazón?
-Hace mucho tiempo que dejé todos los sentimientos.
-¡mientes! ¡Tú lo ayudaste! ¡Las personas sin sentimientos no hacen eso!
Miyuki se rió. Yoh, qué ingenuo eres. Kenji sabía que yo nunca tuve un afecto especial por el, siempre supo que yo únicamente hacia todo lo posible por formar el ejército de los dragones para matar a Hao, para vengarme.
-Es inútil que discutas con ella...-dijo Anna. -...ha perdido su camino, solo tiene una ambición y eso es por lo que vive...
Miyuki sonreía. - Kyouyama Anna ¿en verdad piensas que perdí mi camino?. No. Ahora lo tengo todo claro. Matar a seres como Hao es lo mejor ¿no lo crees? ¿Acaso tú no tuviste ese deseo de matarlo con toda tu alma? ¿No es así? ¿Acaso al verlo de nuevo no quisiste destrozarlo y arrancarle el alma justo como el le hizo a Yoh?
Anna permaneció en silencio. Aunque fuese cierto, era imposible el disuadirle.
-De todas formas...-dijo Miyuki. -es inevitable este encuentro ¿no es así, Hao-sensei?
El espíritu sujetó a Opacho con firmeza. -Primero matemos a este pequeño. ¿Supongo que no te importa, verdad?
Yoh y Anna miraron a Hao que estaba a un lado de ellos arriba del espíritu de fuego. Yoh quedó en blanco.
-¡no te atrevas!
-¿Por qué? -dijo Miyuki con una maldad acentuada en sus ojos- Los débiles perecen. ¿No es así?...los débiles perecen para alimentar al fuerte, eso es lo que dijiste esa noche, por eso yo seré mas fuerte y hare que mi espíritu devore tu asquerosa alma.
Hao estaba en silencio únicamente viendo y escuchando sin mostrar nada en su rostro.
-¿Ya terminaste de hablar tus tonterías? -dijo Hao. -Estoy harto de oírte.
-Está bien...-dijo Miyuki y miró a Opacho.
Opacho estaba llorando asustado, sin poder hacer algo para libarse de las garras de ese espíritu. Miyuki se acercó a la mano del espíritu y blandió su espada mientras tomaba a Opacho y bajó al suelo. Yoh y Anna observaban con sus ojos en blanco.
-...esa infeliz...-dijo Anna.-...lo va a matar...
-...no puedo quedarme inmóvil...no puedo permitir una muerte injusta...-dijo Yoh rabioso. -¡Espíritu de la espada!
-¡Zenki! ¡Kouki! ¡Ataquen!
Yoh blandió la espada y los shikigamis de Anna atacaron. El espíritu de Miyuki los contuvo mientras ella estaba por ejecutar a Opacho.
-¡No llegaremos a tiempo! -gritó Yoh
Miyuki retrocedió mientras el espíritu de fuego estaba defendiendo a Opacho con su mano mientras ella miraba a Hao.
- Tal y como lo supuse.-dijo Miyuki-...
Hao miraba muy serio a Miyuki. -No me importa tus estupideces, voy a aniquilarte...
-Sabes que ese no es el punto...
Hao miró a Opacho aun con rigidez. -Vete ahora mismo.
Opacho y Hao se miraron un largo momento y se alejó rápidamente de ellos.
-No quiero que ninguno de ustedes se meta en esta batalla.-le dijo Hao a Yoh y Anna.
-Como si yo quisiera ayudarte, estúpido...-dijo Anna.
Miyuki subió al espíritu. –Perfecto, que entonces la batalla final comience, Hao Asakura...
Kyougo, Jeanne y Marco estaban aproximándose al encuentro entre Miyuki y Hao.
-están a punto de combatir...-dijo Jeanne.-...ahora es inevitable.
-Dos grandes fuerzas...un espíritu dragón rojo y uno de los elementos...
Kyougo solo podía observar mientras ambos espíritus estaban frente a frente.
Continuará...
Próximo Episodio:
Todos sus esfuerzos, sus sacrificios, sus sentimientos le condujeron a este duelo, en el que estaría dispuesta a sacrificar todo por cumplir con aquello que juró. Vengarse de Hao.
Miyuki y Hao enfrentándose al pasado y a su presente. ¿Habrá futuro para alguno de ellos?
Capitulo 13 - Hora de despertar.
Notas de Hikaru: ¡Gracias por leer este capítulo!, espero te haya gustado. Doy gracias a todos los que leen, comentan y marcan este fic como favoritos. Nos vemos hasta el siguiente episodio. Mata ne.
