¡Hola relinchoso, nakamas-lectores! Aquí os traigo el nuevo y penúltimo capítulo; al cual seguirán el último, con el final del Concurso de Parejas, y el epílogo. Dado que no quiero tardar demasiado en actualizar (y en parte porque disfruto con ello), a veces hago capítulos que no avanzan tanto en la aventura y se centran más en los personajes y sus relaciones. Con ésto quiero preguntaros, ¿os gusta este tipo de desarrollo en mis fics, u os parece un proceso lento o parado?

Ahora quisiera compartiros algo que, aunque no tenga que ver con el fic, quiero hacerlo igualmente con la gente con la que he compartido mi pasión por el fanfic y por One Piece. Hace pocos días, la provincias españolas de Galicia (donde vivo) y Asturias, y una parte del país vecino, Portugal, fueron arrasados por una oleada de incendios simultáneos. No se sabe mucho aún sobre quiénes provocaron ésto, ya que han declarado que los incendios en España han sido provocados en su mayoría (algunos con intención y otros por imprudencia). Uno de esos fuegos pasó no muy lejos de mi casa, cuando el viento empezaba a soplar con fuerza, por lo que hubo riesgo de que se acercara a las viviendas. Por suerte, no ocurrió nada y las llamas fueron extinguidas a la mañana siguiente. Sin embargo, no tuvieron tanta suerte en otros lugares de Galicia, pues muchas casas se quemaron, y cuatro personas y varios animales murieron, además de que muchas vidas corrieron grave peligro. Pero en Portugal fue mucho peor, porque murieron más de 40 personas. Desde aquí quiero enviar todo mi sincero apoyo a todos los afectados, tanto en España como en Portugal, sobre todo a los familiares y amigos de las víctimas fallecidas. Y así mismo, agradecer a los equipos (bomberos, policías, guardas forestales, etc.) y a las personas voluntarias que con su esfuerzo, voluntad y valentía consiguieron impedir que esta tragedia fuera a peor.

Ya regresando con el fic, ¡que se abra el telón!


El sol aún empezaba a asomar por el horizonte cuando la tripulación Mugiwara se despertó uno por uno.

Nami fue la primera en abrir los ojos a la nueva mañana. Los primeros rayos del astro rey asomaban todavía por la pequeña ventana redonda en la puerta de la cámara del tesoro, iluminando el lugar al reflejarse en el mar de oro y brillantes que recubría la habitación, lo cual permitió a la pelinaranja apreciar el rostro de Luffy. Él roncaba con la mejilla apoyada en su vientre y ambos brazos colgando a cada lado del cuerpo de la navegante, y había dejado el sombrero de paja apartado a un costado en algún momento antes de dormirse.

La joven sonrió de soslayo, recordando la extraña pero inolvidable conversación que habían mantenido hacía apenas unas horas; no terminaba de creerse que no fuera un sueño. Y como aún no terminaba de amanecer, tomó la cabeza de su capitán entre los brazos y lo ascendió hacia su clavícula, volviendo entonces a dormir mientras lo abrazaba.


Como de costumbre, Sanji fue el primero en salir del camarote de los hombres. El pobre cocinero se secaba el sudor que le recorría el rostro después de la terrible pesadilla de la que acaba de despertar: en un momento estaba rodeado por mujeres voluptuosas que le besaban por los cuatro costados y lo ahogaban en sus pechos; y de repente, todo se esfumó y una figura con vestido de novia aparecía frente a él, con la cara tapada por un fino velo blanco. Babeando con una sonrisa pervertida, el rubio retiró la tela para descubrir horrorizado quién se ocultaba detrás: "¡Amor mío, beeeeeeeeee!".

Con la intención de sacarse esa imagen de la cabeza, decidió ir a preparar el desayuno de todos sus nakamas, y como su capitán comía por lo menos lo equivalente a cinco personas, el sol ya habría sobresalido por completo para cuando hubiera terminado. Se dirigió hacia la despensa mientras encendía su primer cigarrillo del día, recordándose que más tarde tendría que ir a la ciudad a comprar alimentos, sobre todo carne, que estaba por escasear (y lo habría hecho del todo de no ser porque Luffy no logró sonsacarle a Nami la clave del refrigerador en varias semanas).

Como el monarca pirata había estado con su navegante en todo momento después de marcharse de la fiesta, algo que Zoro (con intención de hacerlo sentir mal de nuevo, por supuesto) le había hecho saber en cuanto el preocupado cocinero casanova había buscado a Nami por todo el barco al no saber nada de ella desde hacía rato, el almacén de comida había estado a salvo por esta vez. Con este feliz pensamiento en mente (respecto a la despensa, no a que el estúpido gomoso hubiera dormido otra vez con su querido ángel pelinaranja), Sanji llegó a la puerta del compartimento, sin darse cuenta de que ya estaba entreabierta... y su mandíbula cayó de golpe contra el suelo al encontrarse con una desoladora imagen: La mitad de los vegetales habían desaparecido y algunos se encontraban desperdigados por el suelo a medio morder, y en medio de la estancia estaba Sunny, de espaldas al rubio y masticando vorazmente unos aguacates.

-SUNNYYYY- rugió Sanji mostrando unos dientes de cocodrilo.

El animal, que tan ocupado estaba en comer que no se había percatado de la persencia del cocinero, escupió la fruta del susto con los ojos desorbitados.

-¡Hiiihihaaa (mierdaaaa)!- relinchó asustado al haber sido descubierto con las pezuñas en la masa.

-MALDITO CABALLO, VOY A FREÍRTE EN CACHITOS.

Durante la siguiente media hora reinó en la cubierta una cómica persecución entre el chef y el equino que despertó por completo al resto de los hombres Mugiwara.

-¡Ahou, cierra el pico, que los demás queremos dormir y aún es de noche!- le espetó Zoro malhumorado y medio desvestido, asomando la cabeza fuera del camarote de Robin.

-¡Ya es de día, lento!- lo corrigió Usopp haciendo lo mismo desde la entrada del cuarto de los hombres.

-¿Eh, en serio?- el aludido se rascó la nuca con aire soñoliento para después observar el cielo cada vez más clareado.

-YA ESTOY HARTO DE LOS ANIMALES- gritaba Sanji mientras seguía corriendo en pos del caballo negro, con la pierna preparada para darle una buena patada en el trasero.

Sunny saltó al césped de la cubierta y galopó hacia Merry, quien también se había desvelado con el alboroto y ahora lo miraba con el ceño fruncido, pero no reprendió al semental cuando se escondió detrás de ella para refugiarse de su furioso perseguidor.

-¡Sal de ahí detrás, cobarde! ¡No voy a perdonarte que te comieras la mitad de los vegetales!- reclamó Sanji echando humo (literalmente) por la boca como un dragón rabioso.

El corcel negó con la cabeza y se pegó aún más a la grupa de la yegua naranja, que parecía pequeña comparada con su imponente tamaño; ésta arqueó una ceja al escuchar la última frase de Sanji acerca de la comida que se zampó su compañero, pero no se movió de su lugar. Al final, como el cocinero no se sentía capaz de tratar con brusquedad a la yegua de su adorada Nami, aunque fuera para apartarla, se retiró hacia lo que quedaba de la despensa mascullando algo sobre muslos de caballo en una olla a fuego lento. Sunny respiró aliviado y se rió levantando el labio superior, pero enseguida fue callado por el casco de Merry, que le asestó un potente tortazo entre la mejilla.

Los demás presentes, ya bien despiertos y listos para ir hacia la cocina, observaban la escena entre atónitos y divertidos. Y el pobre Chopper, que entendía lo que los equinos decían, se llevó la pezuñita a la frente mientras escuchaba la acalorada discusión de relinchos.

-¡Serás tragón, Sunny!- gruñó la yegua a su compañero.

-¡Aayyyy! ¡Pero es que tenía hambre, Merry!- reclamó éste mostrando unos colmillos afilados.

-Con razón ningún humano nos quiere montar más de una vez, ¡no piensas más que en comer!

-Y tú siempre muerdes y das coces cuando no te tratan como quieres.

Ante aquella última respuesta por parte de Sunny, la hembra irguió su elegante cabeza con aire altanero.

-Eso lo hago porque soy una dama, y como tal exijo que me traten- alegó ella, meneando sus sedosas crines.

-Más bien una remilgada es lo que eres- contestó el macho con una mueca de fastidio.

Sin previo aviso, Merry coceó al semental con tal fuerza que lo envió volando por los aires, estrellándose después el desfigurado animal contra la puerta de la sala del tesoro con un gran estruendo. La cerradura había sido bien reforzada por Franky para que ningún ladrón insensato osara adentrarse a robar, por lo que la puerta resistió el impacto, pero el ruido fue suficiente para despertar a la pareja que descansaba allí dentro.

-Mmmhhee... ¿qué pasa? ¿a qué viene tanto ruido?- gruñó Luffy abriendo un ojo a medias.

-¿Eeh... ya es de día?- preguntó la también recién desvelada navegante.

El moreno bostezó aún con la cara apoyada contra la piel de Nami, sin darse cuenta de que una fina línea de saliva descendía de su boca hacia los pechos de la pelinaranja.

-¡Oye, no me babees encima!- protestó ella apartándolo con brusquedad.

El aludido, indiferente al reciente empujón, se hurgó el oído con un dedo mientras volvía a bostezar abriendo su boca cuan ancha era. Si bien sus modales a pleno día no eran muy recatados, cuando recién se despertaba a la mañana lo eran todavía menos; a esas horas sólo pensaba en desvelarse, luego en rascarse el trasero, la entrepierna, la nariz o las orejas (dependiendo de dónde le picaba más), y claro estaba, en comer. A Nami le fastidiaba a veces que lo primero que veía en el día era aquel indecoroso ritual matutino de su pareja, pero en fin, ya estaba acostumbrada y sabía que por mucho que lo regañara, no iba a cambiar tal conducta.

-Buenos días, Nami, ¿nos vamos a desayunar? Shishishi- alegó el moreno desechando una bolita de cera de oído que sin quererlo, cayó sobre una valiosísima tiara de diamantes, lo cual le hizo ganarse un buen chichón de inmediato.

-NO ENSUCIES EL TESORO, GUARRO.

-AAAUCH, LO SIENTO...

Luffy fue el primero en terminar de vestirse, poniéndose sólo los calzones y el pantalón; como no se acordaba dónde había dejado la chaqueta, no se molestó en buscarla, ya que le apremiaba comer y la idea de vestirse por completo no le era tan primordial como a su compañera.

-Apura, Namiiii. Me muero de hambreeee- protestaba el chico mientras esperaba impaciente a que la pelinaranja acabara; pero la tarea le llevó más tiempo de lo esperado porque no encontraba una prenda en concreto, llevando solamente un top blanco con estrellas doradas, por lo que estaba desnuda de cintura para abajo.

-¡Ya voy, pesado!- contestó ella con una vena palpitando en su sien, sin dejar de rebuscar entre los cofres y las montañas de oro- Sólo déjame encontrar mis panties, a saber dónde las arrojaste anoche.

-¿Tus panties? Las rompí porque tardaría demasiado en quitártelas y estaba muy ansioso, shishishi- respondió el descarado capitán, poniendo ambas manos detrás de su nuca en una postura despreocupada.

-¡¿Otra vez?! Es la vigésima vez que me arruinas la ropa interior; tienes que aprender a controlarte, Luffy- lo regañó la cartógrafa colocándose enfrente de él mientras le apuntaba con un dedo.

El moreno parpadeó sorprendido ante esa última frase, y entonces esbozó una sonrisa traviesa, casi perversa, que dejó boquiabierta a la pelinaranja. Sin previo aviso la tomó por las nalgas descubiertas y la acercó contra su cuerpo de acero. La persistente despreocupación del Rey Pirata quedó a un lado y su mirada viril se clavó en su ruborizada compañera, que no se sintió capaz de articular ni una palabra.

-¿En serio quieres que me controle cuando hacemos el amor, Nami?- murmuró Luffy a su oído, apretando sus glúteos en el proceso.

Ella gimió sin poder evitarlo, y por un instante se sintió vulnerable ante el cortejo de su capitán. Pero orgullosa como era, no pensaba dar el brazo a torcer.

-Sí quiero, en lo que concierne a no estropearme la ropa- la joven colocó la mano en el pecho de él a modo de barrera- Esas panties me costaron caras, ¿sabes?

Luffy volvió a apretarla y ella ahogó el gemido. Ambos eran tan tozudos como piratas y como amantes, y ninguno pretendía ceder.

-Esas cosas a veces me molestan cuando te desvisto, no entiendo por qué gastas tanto en algo tan tonto, shishishi. Ni siquiera sé por qué te las pones.

-Por la misma razón que tú llevas calzones, idiota- aclaró la pelinaranja arqueando una ceja.

Luffy parpadeó un par de veces al comprender la comparación, volviendo a ser el mismo atolondrado de costumbre (un atolondrado que tenía las manos aferradas al trasero de la mujer más bella del East Blue y tal vez de todo Paraíso).

-Oh, cierto, shishishi.

Nami negó la cabeza con un hondo suspiro, si tan sólo hubiera una manera de convencer al fogoso monarca para que no le arruinara la ropa tan de seguido (ya que evitarlo para siempre era algo imposible)...

Entonces, de súbito una idea pervertida surgió en la mente de la mujer, que invadida ahora también por su instinto de seducción, tomó el mentón de su pareja y aproximó su rostro al suyo hasta quedar separados por unos escasos centímetros.

-Te propongo un pequeño acuerdo, Majestad- susurró la pelinaranja, con sus ojos castaños irradiando un brillo acechador como los de una tigresa- Si tú prometes dejar de romperme las panties durante un año, yo me "olvidaré" de llevarlas en las noches que a uno de nosotros le toque vigilar el Sunny Go. ¿Qué me dices?

Aparte de que pienso cobrarte el doble del precio de cada una que me eches a perder a partir de ahora; comentó ella en sus pensamientos, reprimiendo una sonrisa malvada.

El aludido no respondió con palabras, sino que lo hizo cubriendo la pequeña distancia de sus bocas con un fugaz y hambriento beso. Se desató una danza de labios y lenguas entrelazadas que prendió de nuevo el fuego de la pasión entre ambos piratas. Nami creyó que se le derretían las entrañas en cuanto notó la fricción de la dura entrepierna del Rey Pirata contra la parte inferior de su vientre.

Los instintos más básicos de Luffy le gritaba que tumbase a su compañera sobre uno de aquellos montículos de riquezas para inundarse en ella de inmediato; y lo habría hecho de no ser porque otro tipo de hambre, que llevaba conviviendo con él mucho más tiempo que el sexual, reclamó su atención haciendo rugir a su estómago como una fiera.

GRUUUUM

Luffy detuvo sus besos y caricias y se dobló mientras se sujetaba la panza, llevaba demasiado tiempo sin probar bocado y aquella llamada de sus tripas significaba que comer era ya una urgencia.

-Vamos, Nami, o se enfriará el desayuno, shishishi- dijo él, volviendo a su estado del Luffy infantil y glotón de siempre.

Nami le frunció el ceño al principio, pero luego suspiró resignada y se puso los pantalones: su capitán podía parecer un insensible egoísta a veces, pero ella lo conocía bien y sabía que él jamás haría algo así por malvad; simplemente, Luffy era Luffy, y así lo aceptaba y lo quería. Además, ella también estaba hambrienta después de la intensa sesión que compartieron aquella madrugada, lo cual le recordó una cosa...

-Espero que no se te ocurra arruinarme el vestido de novia cuando tengamos nuestra noche de bodas, capitán- comentó mientras le levantaba el mentón con un dedo y esbozando una sonrisa juguetona.

El aludido también sonrió al acordarse de aquella conversación que habían tenido hacía unas horas.

-No tengo intención de romperlo, shishishi- respondió riendo abiertamente de oreja a oreja.

Aunque no lo iba admitir abiertamente porque no era propio de él andar confesando sus pensamientos, nunca olvidaría el momento en que su navegante aceptó que se casaría con él en cuanto se lo pidiera. A ojos del resto del mundo, sólo era eso: su navegante, o sino su nakama y amante; pero para él, Nami era todas esas cosas y también, su futura Reina Pirata.

Enseguida ambos salieron de la estancia, encontrándose a Sunny aún noqueado en una postura bizarra junto a la puerta, con el rostro deformado por la coz que le había propinado Merry.

-Oi Sunny, levántate ya, que es la hora del desayuno, shishishi- comentó Luffy sin darse cuenta del penoso estado del caballo.

Nami ya había pasado de largo, sin fijarse tampoco en el pobre equino, y se dirigió a la cocina para tomar su lugar en la mesa, siendo pronto seguida por su compañero. Sus nakamas ya habían comenzado a comer y no dijeron nada en cuanto los vieron entrar, pues ya estaban acostumbrados a que ambos amantes a veces aparecieran más tarde por las mañanas (pero eso sí, ya fuera más temprano o más tarde, Luffy al desayuno nunca faltaba).

-Te veo muy feliz hoy, navegante-chan. ¿Tuviste una noche interesante con tu rey? Fu fu fu- preguntó Robin con discreción a su amiga, mostrando una sonrisa divertida.

-Sí, jijiji. Muy interesante- contestó la pelinaranja sacando la lengua- Luego te contaré.

Nami tenía mucha confianza con la morena para cualquier tipo de conversación, incluyendo los temas sentimentales; durante las primeras semanas desde que Luffy y ella se habían emparejado, Robin había sido su consejera y confidente, mostrando al principio algo de timidez la navegante cuando comentaba cómo iba avanzando su relación con el capitán, hasta que terminó por perderla por completo (sólo con Robin, por supuesto, pues si alguno de los demás Mugiwaras comentaba o preguntaba algo que tuviera que ver con su intimidad, no tardaban en recibir un buen puñetazo). Así mismo, la arqueóloga compartía con ella sus vivencias amorosas con Zoro, con quien se había unido poco antes de que lo hicieran Luffy y Nami, más concretamente en el día anterior a la batalla contra el Gobierno Mundial.

-Supongo que tú también has pasado una buena velada con cierto bebedor flojo- siguió hablando la cartógrafa con una mirada traviesa.

-¡Lo he oído!- le espetó el espadachín desde la otra punta de la mesa.

-Sí, y tanto que ha sido buena, fu fu fu- respondió Robin, haciendo aparecer un brazo fleur en el hombro de Zoro para acariciarle el mentón.

-¡Oi para, mujer, no hagas eso aquí! ¡Ya sabes lo que me pasa cuando lo haces!- rugió el peliverde mostrando unos colmillos afilados y con el rostro como un tomate.

Ambas chicas se rieron ante la adorable vergüenza de Zoro. Quién diría que el espadachín más poderoso y temido de los océanos podía ser tan vulnerable ante las caricias de una mujer.

-¿Y QUE ES LO QUE TE PASA CUANDO ROBIN-CHWAN HACE ESO, MARIMO?- intervino Sanji, irradiando en sus ojos una rabia celosa mientras blandía un afilado cuchillo de cocina.

-Algo que a ti no te concierne, Amante Cabrón.

-¿QUÉ ME HAS LLAMADO?

-Te lo diré de una manera que puedas entenderlo: Be bee beeeeeee.

-TE VOY A REVENTAR A PATADAS, CABEZA DE MUSGO.

Mientras los contendientes se preparaban para abalanzarse sobre el otro, el resto de la tripulación continuó comiendo como si nada.

-Oi Zoro- dijo Luffy interrumpiendo la inminente pelea- Dime una cosa, ¿a ti también te parecen un estorbo las panties?

Todos escupieron lo que tenían en la boca, menos Robin, que era la imperturbabilidad personificada. Incluso Sanji se quedó petrificado con la mandíbula caída (pero no menos iracundo contra el otro "ladrón de mellorines", a quien le daría un buen merecido después de encargarse del Marimo). Luffy ni siquiera se inmutó del ambiente incómodo que había provocado con esa pregunta, y poco le importaría de todos modos, porque cuando quería saber algo, lo preguntaba al instante y no importaba dónde ni quién pudiera escuchar.

-¿Has dicho panties, Luffy-san? Yohohoho- habló Brook emocionado- ¿De qué color eran las que llevaba hoy Nami-san?

-Pues eran neg...

PAAF

Nami se encargó de arrojarle con suma energía una jarra de agua a Brook a la cabeza, dejándolo KO, antes de pellizcarle el carrillo al bocazas de su compañero.

-LUFFY, NO CUENTES POR AHÍ LO QUE LLEVO Y LO QUE NO- chilló Nami hecha una furia.

-¡Ay ay ay ay ay!

Mientras tanto, Zoro había pensado seriamente qué contestar a su capitán.

-Pues la verdad es que suele traerme sin cuidado que Robin las lleve o no; pero sí, muchas veces me resultan una molestia- reflexionó el espadachín como si le hubieran preguntado algo normal; acto seguido se volvió hacia la arqueóloga- Oi, Robin, ¿por qué no pruebas a dejar de llevarlas una temporada? Creo que nos sería más cómodo.

-YO LO MATO- rugió Sanji estallando en llamas, lo cual preocupó a los demás por si llegaba a incendiar la cocina.

-Sanji, espera- dijo Robin levantando una mano, permaneciendo sentada con aire elegante y una expresión demasiado tranquila- Esto me corresponde a mi.

La morena hizo aparecer una docena de brazos fleur alrededor de Zoro, inmovilizándolo hasta que lo derribaron en el suelo, donde empezaron a torturarlo retorciéndole hacia atrás las extremidades y la espalda. Los alaridos del temido (y ahora humillado) maestro de la espada asustaron a Chopper, a Brook y a Usopp, que se abrazaron mientras temblaban aterrados.

-AAAH, UAAAAH, PARA MUJER, ME VAS A ROMPER LA COLUMNA.

-¡Muy bien hecho, Robin-chwan!- comentó Sanji mientras le depositaba a la morena un café, que tenía en la superficie una fina capa de nata con forma de corazón.

-¡Jajajajaja! ¿Ves, Nami? Si no llevaras tanto esas panties, creo que tardaría menos hacerte esas cosas que te gustan, como cuando yo te...

-IDIOTAAAAA.

PAAAF

Esta vez Luffy se había pasado de la raya con su bocaza, y el castigo no se hizo esperar: Nami le arreó un titánico puñetazo que le hundió la cabeza en las tablas del suelo.


Después del desayuno, Luffy se encontró con Sunny, que ya había recuperado el sentido y tenía la mandíbula aún hinchada, similar a la que tenía su jinete.

-¿Tú también, eh amigo? Shishishishi- dijo el moreno palmeando el hombro del caballo.

Éste asintió riéndose también, para después frotar su cabeza contra el pecho de Luffy en señal de afecto. Por su parte, Nami se encontraba cerca de ellos, saludando a Merry con unas caricias.

-¿Pero sabes qué? A pesar de los golpes que me da Nami a veces, y que se enfada fácilmente, la quiero mucho.

-Y yo a Merry también, aunque me de coces y me muerda cuando se enfurece- relinchó Sunny.

La yegua escuchó esto último y se acercó trotando al semental para frotarle el hocico con dulces relinchos. Luffy decidió dejarlos solos y se aproximó a Nami, que estaba ahora apoyada en la baranda del barco mientras observaba la ciudad de Iris.

-En pocas horas será la última prueba- alegó ella en cuanto Luffy estuvo a su lado- Es un reto de preguntas, ¿crees que será muy difícil?

-Da igual si lo es o no. A lo mejor yo no entenderé todas las preguntas, y menos si tienen muchas palabras raras o números, pero seguro que tú sí que las comprenderás porque eres muy lista.

A pesar de sus palabras, el chico vio que su navegante reflejaba un atisbo de duda.

-¿Pero qué pasará si yo tampoco entiendo alguna pregunta, Luffy?

Luffy no sabia qué más contestar para levantarle el ánimo a su pareja, de modo que se llevó la mano al sombrero y se lo posó a ella sobre el cabello, para luego pasarle un brazo sobre los hombros y pegarla a él. Entonces la joven, comprendiendo lo que Luffy quería transmitirle, se apoyó con gusto en su hombro.

-No digas más tonterías, Nami. Vamos a ganar, ¿eh? Shishishishi.

-Lo sé, Luffy. Si están tan seguro de ello, sé que así será.


En el próximo capítulo tendrá lugar la última prueba, ¿cómo terminará esta aventura? Shishishi. No tardaremos mucho en saberlo ;)

Y ahora vamos con las respuestas a vuestros reviews:

-Kaoru likes One Piece: Luffy y Nami lo dan todo en la intimidad como lo dan en la batalla, no podría ser menos jajajajaja. Admito que los animales se llevan buena parte de la comedia en este fic, ya tenía ganas que mezclar a mis personajes de manga favoritos con ellos (con caballos sobretodo, para qué negarlo, no tengo remedio con eso). Rara vez he visto escena cómica con animales que no me saque una sonrisa, y así lo quise trasmitir a través de los Mugiwaras; me alegro mucho de que lo esté logrando :) ¿De verdad te alegró la mañana leer el capítulo? ¡Ay no, que me sonrojo! Lo mismo digo cuando veo tus acutalizaciones, por mal que me vaya el día siempre me levanta el ánimo cuando veo el aviso; y hablando del tema, hoy tan pronto pueda, comentaré el nuevo capítulo de Creciendo con los Mugiwaras (lo leí ayer anoche antes de acostarme y ya te adelanto que dormí con una sonrisa shishishi). Conociendo a Luffy así hará, le preguntará a Nami cuando menos nos lo esperemos; ¿cuándo será? Aún ni él mismo lo sabe, pero aseguro que no va a tardar. Como ya dije, aún quedan dos precuelas más antes de los eventos de Aventura en el Antiguo Mundo, la trama de ambas ya está fijada e iré escribiendo la segunda mientras termino con el Antiguo Mundo. ¡Muchas gracias por tus ánimos después del incendio y tus conversaciones, nakama! ¡Un SUPER abrazo relinchoso y mucho ánimo en tu trayecto escritor!

-Falkner Zero: Creo que ya te respondí todo lo necesario a tu review en el MP. Pero nuevamente, muchas gracias por tus palabras y ánimos por lo del fuego, amigo Edu-san, y más ánimos que yo te mando para tu salud, dedicándote la canción Arround the World de los Mugiwaras (que conocí gracias a nuestra nakama y también maestra Kaouru-san) con una gran sonrisa. ¡Un gran abrazo relinchoso y que el Binks Sake te acompañe siempre!

-LuNaObssesed: El amor no conoce fronteras, y Carrie y Sanji lo saben jajajaja (Sanji: ¡No es cierto!; Yo: Beeee; Sanji: ¡Uaaah! ¡¿Dónde está?!). Sunny y Merry están inspirados en parte en los propios Luffy y Nami, con su propia personalidad también. Para algunas escenas me inspiré en películas con caballos graciosos (como cuando Sunny le roba el sake a Zoro, basándome en una escena de La leyenda del Zorro). Respecto a la boda y la noche de bodas, sí habrá, como afirma nuestra pareja... ¡algún día! Shishishi. Por supuesto que Luffy desea casarse con Nami en un futuro no muy lejano, pero quiere primero tomarse su noviazgo con calma. Pero tranquila, te aseguro que no está lejos ese día.

-ErzaEscarleth: No pasa nada, nakama, cada quien tiene sus prioridades en la vida real (créeme que lo comprendo por lo que tardo a veces en comentar o actualizar a veces) y eso va primero. 1) Qué menos teniendo como jinetes a nuestra pareja; y más Sunny coincidiendo tanto con el Rey Pirata, aquí creo que quedó más que claro que juntos pueden ser una bomba de relojería, jajajaja. 2) Amor eterno con Sanji lo dudo, ya que él se enamora de una mujer a cada minuto, pero con Carrie no te quito razón jajajaja. Aunque a Sanji no es que le haga mucha gracia que para una vez que una chica se enamora de él tan deprisa sea una cabra (Sanji: ¡Por supuesto que no me hace gracia, esto es un infierno!), pero prometo tratarlo mejor en los próximos fics shishishi. 3) No podía ser menos, shishishi, son dos piratas enamorados (y de los más poderosos del mundo) y como tales se comportan, con ternura y fogosidad. 4) Sí, algo así, jejeje. Luffy le ha pedido si algún día (cuando a él le apetezca hacerle la GRAN PREGRUNTA) querrá convertirse en su reina oficialmente, y ella ha aceptado; así que una futura boda está confirmada, pero la fecha aún está por saberse; del Rey Pirata depende ;) ¡Muchas gracias por tu review, nakama, tanto no merezco, que aún soy principiante en el LuNa, jejeje, pero en serio, gracias igualmente de corazón! ¡Un abrazo grande y relinchoso te mando!

-Alice1420: Luffy es muy tierno y romántico cuando quiere, shishishi, y no duda en demostrarle a su navegante cuán importante es para él ese vínculo que tienen, y si para ello ha de pedirle que comparta el trono pirata con él, lo hará tal y como ha demostrado. Espero que este capítulo no te haya provocado caries, amiga Alice (¡sino aquí te llamo a Chopper para que te la cure!); y en cuanto a si ésto tendrá consecuencias: sí, las tendrá y mucho, tanto en esta historia como en las dos entregas que la seguirán. ¡Muchas gracias por tus ánimos y tus palabras en chat cuando te hablé del incendio y muchos besos relinchosos, esperaré impaciente el último capítulo de Mi aventura contigo y también tus futuras historias, nakama! ¡Ánimo a ti también en tu travesía como escritora en esta comunidad!

-Alina: ¡Muchas gracias, nakama! Y yo me emociono mucho cuando la gente que lee este fic me comunica que voy por buen camino :) Claro que habrá boda, cuando Luffy decida pedírselo a Nami, shishishi (Luffy: Oi, ya dije que se lo pediré cuando me apetezca; Yo: ¡Ya lo sé, baka! Eso es cosa de Nami y tuya, yo sólo lo transcribiré; Luffy: Aaah, vale, shishishi). Sunny y Merry son tan geniales como sus jinetes, sí dolerá cuando se tengan que despedir... ¿pero será la última vez que los vean después de las buenas migas que han hecho? Respecto a tu pregunta del estiércol de los caballos, aunque no lo he comentado: sí, Usopp es quien se encarga por petición (casi amenaza con deuda de varios berries) de Nami, jejejeje; aunque por otro lado le beneficia porque el estiércol lo puede utilizar de abono para sus plantas del huerto. Sanji y Carrie creo que ya cumplieron tu petición, jajajaja; no creo que a Pudding le importará saber de ese sueño, de todos modos sabrá que su Sanji no la engañaría con una cabra. ¡Un abrazo relinchoso grandísimo!

-Guest: Por suerte Donald Trump no existe en One Piece, o sino Luffy le habría pateado el trasero más de una vez, jajajajaja. Luffy ha tenido tiempo para disfrutar de su relación con Nami y reflexionar hasta cuánto significa ésta para él, y la idea de un futuro matrimonio lo dice todo. ¿En serio te has picado? Shishishi, tranquila, que ésto aún no termina; aún quedan dos capítulos, la continuación de Aventura en el Antiguo Mundo y dos precuelas más, así que aventuras y romance quedan para rato. ¡Muchos agradecimientos y un abrazo relinchoso, nakama!

¡Muchas gracias a todos de nuevo! Publicaré el próximo capítulo la semana que viene si no me raptan la universidad y las visitas familiares de cada fin de semana, reitero que el próximo ya será el último y después publicaré el epílogo, pero esta saga de precuelas aún no acaba. ¡Aún quedan dos entregas más, así queda para rato aún!...

-Mugiwaras (cantando): ¡Arround the Woooorld!

-Yo: ¡OI, fuera ya todos de mi casa, mis vencinos se van a enfadar!

-Nami me mira amenazante sacando su libreta de deudas: ¿Decías algo, querida? Creo que nos lo debes después de las escenas subidas de tono que publicaste de Luffy de mí.

-Yo (tragando saliva): Eeeh... claro, por supuesto que os lo debo... je... jejeje... seguid celebrando.

-Luffy (babeando): ¡Oh, un conejo negro! ¡Vamos a asarlo a la brasa!

Yo: ¡¿Eh?! ¡Luffy, no; deja a Harry en paz, que es un gato, no un conejooo!

-Harry (huyendo de Luffy): ¡Miaaaaaaau (ayudadmeeeee!).

En fin, ya me despido, que sino el pobre Harry no llega a mañana. ¡Un saludo relinchoso y nos leemos pronto!

(Sonido de muebles rompiéndose y maullidos)

-Yo: ¡Luffy! ¡Suelta a mi gato, maldito!