Capítulo 12
8:25 a.m.
Rossi empezó a ojear un pequeño libro que llevaba consigo en su chaqueta. Sus hojas ya estaban dobladas de tanto ser pasadas. Hacía un año Reid se lo había obsequiado en su cumpleaños, "El hombre que plantaba árboles", de Jean Giono. En ese momento, no entendió muy bien el significado real de ese regalo, ni las palabras del joven al entregárselo... -Si uno quiere descubrir cualidades realmente excepcionales en el carácter de un ser humano, debe tener el tiempo o la oportunidad de observar su comportamiento durante varios años. He aprendido mucho de ti y se que aún me falta mucho más, lo que quiero decir es... gracias por sembrar tu árbol.- Al recordar, el agente se emocionó y miró a su compañero, que yacía inmóvil en la camilla. -Estabas equivocado, pensó. Si hemos aprendido de alguien ha sido de ti, muchacho.- Luego de unos minutos, abrió el libro y empezó a leerle, con suerte, tal vez, podría escucharlo.
Mientras, seguía el genio flotando en su sueño, tratando de huír, con terror, de aquella figura siniestra. No sabía quien era, pero su presencia le causaba gran temor que no sabía descifrar. Tobias se acerco al pequeño, quien trato de correr, pero fue detenido por su padre... -Hijo, qué haces? No seas mal educado, ve con él.
-No, por favor, no quiero ir, no me obliguen.
-No tengas miedo, hijo, tu padre y yo solo queremos que lo conozcas, ve con él. -Por más ruegos, era ignorado por sus padres. Tobias lo tomó del brazo y lo empujó hacia la puerta. En ese momento una gran luz lo segó por unos segundos, y luego, solo oscuridad.
Después de, al menos, 3 tazas de horrible café, Prentiss volvió al salón, cerca del cuarto de Hotch. No se había movido de ahí desde anoche. Estaba cansada, adolorida, harta. Habían pasado 20 horas del sismo, pero sentía que llevaban una eternidad en esto.
-Hola, mi dulce.
-Buenos días, PG. Supongo que Rossi está con Reid.
-Si, me está cubriendo para que pueda ir a ver a Morgan, pero no quise irme sin antes traerte café y algo de comer.
-Ummm... que rico huele, gracias. Me salvaste la vida...
-Oh, por favor, no digas eso. -La rubia cambio su semblante de inmediato.
-Qué pasa?
-'Te salve'... Acaso estuve aquí cuando ustedes más me necesitaban?
-García...
-Lo siento... no te imaginas lo que sentí cuando Will me dijo lo que pasaba. Nunca antes me sentí tan, no sé...
-Impotente... lo sé, Rossi y yo nos sentimos igual. Tu reacción es normal, se llama ira. Tu estabas en Virginia, sin saber como estábamos, Rossi recorrió toda la ciudad, con JJ en brazos, y luego buscando a Reid y Hotch, y yo, tratando de buscar ayuda para Morgan. Pero al final, por más que uno sabe que hizo el intento, siempre queda ese dolor de "tal vez pude haber hecho algo más"...La realidad es que uno no puede prever que hará al enfrentar una tragedia como esa. Una situación así puede sacar lo peor y mejor del ser humano. Sabes que el delincuente que tratamos de arrestar corrió por su vida y nos dejó. En cambio el oficial Michaels arriesgó su vida por buscar ayuda para Morgan, y se quedó con nosotros hasta que llegaron los paramédicos. Y a pesar de lo que hizo, Moreli ayudó a Hotch y Reid a salir de ese ascensor y los alejó del incendio. Aunque es un asesino, después de pensar bien en lo que pasó, lo considero un héroe.
-No sabes nada de él.
-No. Si es inteligente, huirá aprovechando la confusión.
-O tal vez su consciencia lo motive a entregarse, no crees?
-Quien sabe, veremos.
-Bueno, iré a ver a Morgan, ya sabes, cualquier cosa, llámame.
Cuando la oscuridad se fue disipando, Reid, otra vez adulto, se vio esposado en aquella misma cabaña de hace 3 años. Intentaba gritar, pero nada salía de su garganta. En su personalidad de Charles, se acercó al joven, mirándolo con desprecio.
-Eres igual que él, débil...
-Déjame, yo no hice nada...
-No hiciste nada! Mataste a mi hijo, él era inocente y lo mataste.
-Déjame ir, por favor...
-Cállate, eres un pecador, como todos, pero tan pobre y débil, que no eres capaz de enfrentar tu culpa... Confiesa!
-No! Déjame en paz!...
Antes de que pudiera seguir, le propinó un puñetazo certero en su rostro. Sintió sus lágrimas caer, cuando le vino otro golpe. -Confiesa!
-Ayúdame, Tobías!
-Le pides ayuda? Después de matarlo! -Un golpe más, y entonces escuchó algo, como un susurro... '... has dejado una huella en la tierra'
-Rossi?...
-Quién es? Estás llamando a un demonio?! -El hombre lo sujeta del cuello y empieza a asfixiarlo... -Te irás entonces con él...
Rossi paró su lectura, al escuchar un extraño ruido del respirador, inmediatamente dejó caer el libro al suelo y salió a buscar ayuda. En cuestión de un minuto, dos médicos y una enfermera empezaron entraron a la habitación. Rossi se quedó al lado de la puerta, observando como el equipo médico trataba de reanimar a su amigo.
8:40 a.m.
Por fin Emily es autorizada y va a la habitación de Hotch. El agente está consciente, pero inquieto. Los antibióticos habían hecho efecto, pero aún debía estar en observación, hasta autorizar su cirugía. La trigueña sonrie al ver a su jefe con la misma cara de disgusto de siempre.
-Hola, cómo amaneciste?
-Bien, qué sabes de Reid y Morgan?
-Están igual, no hay cambios. Te ves mejor...
-Si, bueno... Tuve suerte. Si no fuera por Reid... -En ese momento el hombre cayó y suspiró, su expresión cambió drásticamente, de disgustó a dolor y preocupación.
-Dicen Rossi y García que él está bien. No debes preocuparte.
-No lo has visto?
-Si, anoche. Estaba dormido, pero bien. Estaba pensando si quieres, aquí tengo mi teléfono, por si quieres llamar a Jack.
-No está contra las reglas del hospital?
-Si, bueno, creo que todos lo hemos ignorado, dada las circunstancias, que dices? -Hotch sonrió y tomó el teléfono. Marcó y esperó. -Jessica, hola... Si, fue terrible... Estoy internado, me van a operar de la pierna... No debes preocuparte... escucha, puedo hablar con Jack unos minutos... Hola, amigo, cómo estás?... En serio... Mira, voy a estar algunos días fuera, tuve un accidente... No te preocupes estoy bien, tus tios me están cuidando... No se cuando podré volver, pero te estaré llamando... Te quiero, amigo. Cuida de tu tia. -Durante la conversación, los ojos de Hotch se humedecieron. Al terminar le entregó a Prentiss, con una gran sonrisa.
-Pulso 60 sobre 90, niveles de oxigeno bajando...
-Administren epinefrina...
-Doctor, pero el coma...
-Hágalo o lo vamos a perder!
