Hola de nuevo, este capítulo me hubiera gustado colgarlo ayer, pero no tuve tiempo, así que lo hago ahora. Como siempre un agradecimiento a todos los que han leído, favorecido o seguido mi historia, sois fantásticos, y en especial un agradecimiento para: andyhamato99 y I Love Kittens too por vuestros comentarios, son lo que me ayuda a seguir. Como siempre os animo a dejar un comentario, independientemente del idioma que utilicéis. Feliz lectura.
Capítulo 12
"La respuesta es no"
"¿Sensei?"
"He dicho que no, y es que NO"
"Pero Sen-"
"¡No hay peros que valgan!"
Dos de las tortugas estaban sentadas delante de su padre el cual estaba en posición de loto bajo el árbol del dojo. Donatello con el apoyo de su hermano mayor, tras contarle la situación a Splinter, intentaban convencer a su padre que no impidiera a la tortuga de banda morada salir a la superficie, pero por el momento no les había ido muy bien.
"Sensei eso es muy injus-"
"¿Injusto? Dime ¿te parecería justo que los Kraang te cogieran e hicieran cualquier cosa que se les pasara por la cabeza?"
"Técnicamente no tienen cabeza…" Donatello vio como su maestro levantaba una ceja mientras le observaba con una mirada severa "Bueno lo que quiero decir es que…"
"Donatello, hace apenas una semana preferías quedarte en el salón controlando ese robot que inventaste, y ahora… ¿por qué no me lo contaste antes?"
"En primer lugar, ya quedó claro que lo de Metalhead no fue una buena idea. Además una cosa es pasar alguna noche sin salir y otra quedarme encerrado para siempre y en cuanto a porqué no lo conté… supongo que fue porqué quería evitar esto"
"¿A qué te refieres?"
"Sabía que el mundo exterior no nos aceptaría y nos mantuvo encerrados durante quince años, y ahora que por fin nos había dejado salir, yo… no quería perder eso"
"Pero debes entender que corres peligro allá afuera"
"Con todo el respeto Sensei, pero también aquí abajo"
"Lo que Donatello quiere decir es que un día vimos a algunos Kraang merodeando por las alcantarillas. Sensei, sé que intenta proteger a Donnie, pero no puede impedirle salir a la superficie, no después de haber estado allí arriba. Además, si hace falta nosotros protegeremos a nuestro hermano, ¿verdad chicos?"
En ese momento Raph y Mikey asomaron la cabeza por la puerta del dojo. Ambos habían estado escuchando la conversación de Splinter con sus dos hermanos, y ahora ellos tambi´´en conocían la situación de la tortuga genio. Raph fue el primero en hablar:
"Claro que le cuidaremos Sensei, igual que hemos hecho siempre, ya sabe que nuestro lema es: "Ninguna tortuga queda atrás". Nunca permitiríamos que le pasara nada a Donnie"
"Claro Sensei, además Donnie es el que entiende mejor su tecnología, sin él estaríamos perdidos"
Splinter pareció considerar lo que le decían sus hijos. Sabía que Donatello corría un gran peligro, pero también era cierto que ahora que el chico había experimentado lo que era salir y estar al aire libre no podía quitárselo tan a la ligera… con un suspiro de derrota dijo:
"Está bien puedes seguir saliendo, pero prométeme que tendrás mucho, mucho cuidado"
"Hai Sensei" respondió la tortuga más alta
"Y vosotros prometedme que cuidaréis de vuestro hermano"
"Hai Sensei" respondieron los otros tres
Las dos tortugas que aún estaban sentadas se levantaron y se unieron a sus dos hermanos y los cuatro salieron alegremente del dojo y se fueron a dormir. Splinter se quedó en silencio todavía debajo del árbol. Lo único que podía hacer era rezar para que nada les sucediera a sus hijos.
"Por lo tanto espero que os haya quedado claro, si veis a las tortugas venid a avisarme enseguida" dijo Xever casi gritando a los dragones púrpura. Había pasado casi dos horas intentando explicarles a esos… inútiles lo que tenían que hacer.
"¿Tortugas? ¿En serio Xever?" preguntó uno de ellos llamado Fong
"¿Es que no me has escuchado idiota? No es mucho lo que os ordeno, ahora id a hacer lo que hacéis tan bien"
La banda de los dragones púrpura se fue i Bradford i Xever se quedaron solos. Bradford tenía los brazos cruzados mirando como esa banda callejera se alejaba. En cuando se hubieron ido, se giró hacia Xever diciendo:
"¿En serio nos podemos fiar de esta panda de idiotas?"
"Créeme, ellos son sólo informantes, en cuanto encontremos algo o alguien relacionado con las tortugas ellos nos serán del todo inútiles, ya que entonces utilizaremos ese alguien como cebo para atraer a esos monstruos y coger al púrpura. A las otras tortugas les arrancaré el caparazón y se las entregaré a Shredder, de eso no te quepa le menor duda"
Los miembros de la banda de los dragones púrpura estaban desconcertados, ¿ahora tenían que dedicarse a cazar tortugas? Eso era algo de lo más extraño. Fueron caminando por las distintas calles hasta que Sid se detuvo y dijo:
"Escuchad ¿por qué no nos olvidamos de este tema de las tortugas y nos vamos a ver a ese cocinero ciego?"
"¿Te refieres a Murakami? Bien pensado, a ver si esta vez acepta pagar para evitar... accidentes".
Tres de los miembros se fueron al restaurante del señor Murakami y cuando éste se negó a pagarles, comenzaron a destrozarle el local y a abusar de el por el hecho de que era ciego y no podía defenderse. Se lo estaban pasando bastante bien cuando de repente cuatro tortugas del tamaño de una persona entraron en el restaurante. Una de ellas gritando:
"¡BOYAKASHA!"
Entonces el que llevaba una máscara azul dijo:
"Vamos soltadlo, si no queréis problemas"
"Nosotros sí los queremos" respondió otra de las tortugas que iba revestida de rojo
Los maleantes se los quedaron mirando y entonces Fong dijo:
"Vaya, pues es verdad si hay tortugas gigantes"
"¿Habéis oído hablas de nosotros? Eh somos famosos" el de naranja que parecía ser el más joven de los cuatro saltó de alegría. Las otras tortugas le miraron y la más alta de los cuatro dijo:
"Eso es malo"
"Seáis lo que seáis este barrio es nuestro, así que ¿por qué no volvéis reptando al mar de donde habéis salido?" el dragón púrpura dijo, pero el morado le respondió
"En realidad somos de agua dulce, creo que somos de la especie espalda de diamante pero es posible que seamos-"
"Cogedlos"
Comenzaron a peleare contra las tortugas y a decir verdad les fue bastante mal. Eso era algo que nunca les había pasado a los dragones púrpura, ya que ellos se jactaban de ser los tipos duros contra los que nadie osaba enfrentarse. Pero estos... seres les estaban dando una paliza de campeonato, casi como si no les costara ningún esfuerzo hacerlo. Llegó un momento en el que una de las tortugas, la de máscara azul tenía acorralado a un miembro de la banda. Este pensó que iba a destrozarle, pero en lugar de eso esa tortuga suavizó la mirada y le dejó marchar con sus colegas. Francamente no entendía por qué lo había hecho, pero sí que estaba agradecido de que lo hiciera. Abandonó el restaurante con sus compañeros diciendo:
"Esto no acaba aquí tío verde"
Sabía que si se volvían a encontrar él y su banda no tendrían ninguna posibilidad, pero aun así intentó parecer intimidante.
Pasaron unas cuatro horas deambulando por las calles y causando tantos destrozos como les fue posible, y finalmente volvieron al local en el que tenían su "base de operaciones", una fábrica de galletas de la suerte. Allí les esperaban Xever y el otro hombre que tenía tal aspecto de tipo duro que hasta les daba miedo. Independientemente de si se trataba de una persona famosa o no. Fong se separó momentáneamente de sus compañeros y les dijo que pronto se reuniría con ellos. Entró en otro edificio y cuando salió se fue al lugar donde todos le estaban ya esperando.
El miembro de los dragones púrpura se acercó a Xever para contarle como les había ido y que se habían encontrado con las tortugas. Estaba a punto de decirles dónde las habían visto a cambio de un precio cuando de repente estas irrumpieron rompiendo una de las ventanas.
"Alto ahí escoria" dijo Leo pero cuando vio a Xever y Bradford su expresión cambió radicalmente.
Para Xever este era uno de los mejores días de su vida, las tortugas se habían presentado ante ellos, casi como si se estuvieran entregando, lo único que tenía que hacer era coger al morado y acabar con las demás tortugas. Haciendo esto Shredder estaría muy satisfecho de él.
"Creo que yo los hemos encontrado nosotros" Xever tenía una enorme sonrisa en el rostro
"Oh vaya que violento. Es Chris Bradford, mi ex amigo y… ese otro tipo"
"Mi nombre es Xever, para que no se te olvide te lo grabaré en el caparazón con esto" dijo agitando un par de navajas.
La lucha se inició, luchar contra los dragones púrpura era bastante fácil para las tortugas, pero Xever y Bradford eran otra historia. Chris era un guerrero experto, y Xever no lo hacía mal para no haber recibido ningún tipo de formación. El hombre moreno se puso a luchar contra las tortugas de máscara azul y roja, mientras que la tortuga pecosa seguía luchando contra los dragones púrpura. Por último le tortuga morada estaba luchando contra Bradford, pero estaba claro que Bradford luchaba mucho mejor que el joven galápago.
Xever vio de reojo que Bradford logró, sin mucho esfuerzo por su parte, dejar a esa tortuga inconsciente y que la levantó como si nada, si no hacía algo se la llevaría a Shredder y se adjudicaría todo el mérito de la captura. Por suerte para él vio cómo la tortuga revestida de naranja utilizó su cadena para atacar al guerrero ninja hecho que le distrajo lo suficiente como para que la otra tortuga recobrara el conocimiento y se escapara de sus manos.
De repente comenzaron a llegar hordas de foot ninjas por todas partes provocando que las cuatro tortugas se vieran acorraladas. Entonces el de máscara azul ordenó a los demás una retirada táctica. Xever tuvo que ver como se escapaban a través de una de las ventanas rotas.
"¡Eh! ¡Quedáos y luchad cobardes de sangre fría!" gritó indignado, pero ya era demasiado tarde, se habían ido. "No me lo puedo creer, ¡se han escapado de nuevo!"
Xever estaba furioso como mínimo, la idea de haber tenido a esos monstruos tan cerca y que otra vez lograran escaparse le hacía perder los nervios, y decidió pagarlo con los dragones púrpura, lanzó a uno de ellos por la habitación, y este suplicó:
"Por favor, por favor, te ayudé a encontrar a las tortugas"
"¡Idiota! Las trajiste a nuestra guarida" y entonces literalmente hizo un agujero en una pared con la cabeza del desventurado dragón.
"Vaya con tus contactos callejeros" se quejó Bradford "¿De verdad crees que estos gamberros pueden decirnos algo útil?"
"Más les vale" volvió a coger al mismo hombre y lo agarró por el cuello preguntándole "¿Dónde encontrasteis a las tortugas?"
"En el East Village en el restaurante de un japonés, Murakami, le estábamos dando una paliza y aparecieron ellos"
"¿Ah sí?"
Luego lo tiró al suelo y el dragón púrpura se marchó corriendo.
"Vaya cosa ¿cómo vas a asegurarte de que las tortugas no vuelvan a escapar?"
"Fácil. Les daré un motivo para quedarse"
Dicho y hecho, Xever mandó a los foot ninja que se fueran al restaurante de ese tal Murakami, le cogieran y se lo trajeran ante él. Acordaron reunirse en la azotea del edificio de los dragones púrpura. Una vez allí, ataron al pobre hombre colgado de uno de los salientes del edificio. Ahora sólo les restaba esperar a que esos monstruos aparecieran y así poner en marcha su plan de capturar a la tortuga de máscara morada.
Bradford dijo que tenía asuntos que atender en su dojo y que más tarde se reuniría allí. Xever estaba seguro de que el gran guerrero estaba furioso porque el tenía un plan sólido para atrapar a las tortugas, mientras que él había fracasado.
Esperaron un rato y cuando las tortugas aparecieron traían consigo un cubo de basura asegurado con cadenas, aún así Xever no parecía intrigado en lo que contenía, para él su plan iba sobre ruedas. El que parecía ser el líder del grupo se adelantó diciendo:
"Estamos aquí Xever, ¡Suelta al cocinero!"
"Perdona pero hay un cambio de planes" respondió este y al acto un grupo de ninjas se presentó en la azotea. La tortuga cruzó los brazos y sonriendo agregó:
"En realidad hay otro cambio de planes" y tras decir esto mostraron lo que había en el interior del cubo, que resultó ser Bradford. Xever no pareció sorprenderse por eso. La tortuga siguió diciendo:
"Libera a nuestro amigo y liberaremos a tu amigo"
"Ja ja ja, no es amigo mío"
Las tortugas se miraron entre sí sorprendidas, mientras que Xever caminó hasta donde estaba Murakami y con su navaja comenzó a cortar la cuerda. Las tortugas en un último esfuerzo intentaron obligar a Xever a que soltara a su amigo, amenazándole con lanzar a Bradford desde la azotea.
"Eh… hablo en serio, suéltale o lo tiramos"
"Adelante, me ahorrareis la molestia" contestó él.
Las tortugas desistieron de lanzar a su enemigo al vacío, aunque Xever realmente nunca las creyó capaces de hacerlo en realidad.
"Me lo imaginaba. ¡Atacad!"
La batalla en la azotea se inició, los foot ninja junto con los dragones púrpura atacaron a las tortugas sin para. Bradford seguía aún atado y amordazado, pero en cuando vio la oportunidad se libró de sus ataduras y se fue a buscar a Xever.
"¿Cómo estabas tan seguro de que era un farol?"
"No lo estaba"
La verdad era que el guerrero ninja estaba resentido con su compañero. Pero ese no era el momento de pelear, tanían una misión que cumplir, así que aunque le reconcomía tener que colaborar con esa… alimaña, sabía que Shredder nunca le perdonaría su desobediencia.
Mientras tanto las tortugas seguían lucha contra todos los ninjas que seguían llegando. Parecía que nunca se acababan. De lo que ninguno de los cuatro hermanos se percató, fue que los ninjas sutil y lentamente, estaban llevando a Donatello al lado opuesto de la azotea, lo más lejos posible del resto del grupo. Para cuando la tortuga de banda púrpura se dio cuenta, estaba rodeado de al menos veinte soldados ninja. A Donnie le entró el pánico, era muy poco probable que pudiera enfrentarse a tal cantidad de ninjas él solo y salir victorioso.
Rápidamente la tortuga genio escaneó la azotea buscando a sus hermanos. Cuando les vio allí, juntos, luchando tan lejos de él, comprendió que esto era una trampa que le habían tendido, pero ¿con qué propósito? A decir verdad el joven no tenía tiempo de pensar en ello, pero su mente inquisitiva, le instaba a buscar una respuesta lógica a su situación actual.
De repente un golpe por la espalda le devolvió a la realidad. Donnie cayó al suelo y enseguida sintió un montón de manos que le presionaban y frenaban sus esfuerzos para levantarse. Podía sentir su corazón latiendo con fuerza en su pecho, también oyó las voces de sus hermanos llamándole. Abrió los ojos y les vio a las otras tres tortugas acorraladas tratando desesperadamente llegar hasta su posición.
Entonces otra figura entró en el campo de visión de Donatello, esta llevaba una jeringuilla en la mano. Los ojos de Donnie se abrieron con temor imaginando lo que iba a suceder a continuación, por lo que redobló sus esfuerzos para salir, pero no le sirvió de nada. La aguja estaba cada vez más cerca de su cuello, hasta que finalmente notó el pinchazo y como el líquido se abría paso en su torrente sanguíneo. Los efectos fueron rápidos, pronto su cuerpo comenzó a relajarse, y le fue sumamente difícil mantener los ojos abiertos.
Lo último que vio antes de sucumbir a la oscuridad fueron las caras de horror y desesperación de sus hermanos.
Bien y ahora ¿qué va a suceder? Si tenéis alguna idea y o sugerencia, no dudéis en decirlo. Hasta pronto
