CONFINADOS
Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi.
Bla bla bla: pensamientos.
– Bla bla bla: Diálogos.
Bla bla bla: sueño
Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemon, así que si eres menor o no disfrutas este tipo de lectura, abstenerse de hacerlo.
Capitulo 12
Inuyasha la miraba fijamente, había tantos pensamientos en su cabeza después de esa frase; dos lados batallaban fieramente; el primero le recordaba que amaba a otra mujer y debía mantenerse fiel a ella y el otro lado solo imaginaba escenas impuras con la azabache; por lo que simplemente se mantenía callado, las voces en su cabezas resonaban demasiado para que pudiera pronunciar una frase coherente.
– Inuyasha yo…– susurró la mujer. – pediré a mi abuela que se quede a tu lado. – agregó en pensamientos pero aunque pensaba decirlo no pudo hacerlo, las palabras simplemente seguían atorándose en su garganta. La mujer mordió sus labios en un inocente gesto de duda y eso fue todo lo que pudo soportar el hombre quien rápidamente se arrodilló y gateó sobre el cuerpo femenino. – Inuyasha. – murmuró nuevamente la mujer sorprendida al sentir al hombre muy cerca suyo aprisionando entre sus dos piernas las de ella, la mujer bajó la cabeza avergonzada y él tomó el mentón femenino elevando su rostro.
Kagome se sorprendió al ver en los dorados ojos un brillo especial, a pesar de la escases de luz, podía verlo claramente al estar a escasos centímetros de su rostro, podía sentir su caliente respiración y el delicioso aroma que despedía el hombre. Por unos largos segundo ambos se quedaron petrificados en esa posición solo mirándose.
Los ojos de la mujer se abrieron más por el asombro, cuando la mano libre del hombre se dirigió a su mano y con un gesto suave abrió el puño que sujetaba la manta que cubría su cuerpo.
La mujer sintió la tela ceder hasta caer sobre su regazo y aún estando vestida con su kimono habitual se sintió desprotegida cuando el sonrió de lado y recorrió su mirada analítica sobre su cuerpo. La mano que aún estaba en su mentón se abrió acunando la mejilla izquierda de la mujer quien no pudo hacer otra cosa que mirarlo embelesada cada movimiento que hacía el hombre lograba que su corazón aumentara el ritmo y más aun al ver esa sonrisa y mirada lasciva que el hombre exhibía.
– Buenas noches. – susurró el ojidorado antes de unir lentamente sus labios con el femenino en un suave contacto. Kagome se sobresaltó al sentir las manos del hombre envolviendo su cintura en un posesivo abrazo; las calientes piernas masculinas estaban puestas a cada costado de sus piernas frotándose ligeramente contra ella. Y lo más impactante era esa boca que se mantenía sobre la suya estáticamente pero aún así le provocaba millones de descargas, su corazón latía rápidamente y su cerebro aún no había llegado a procesar que sucedía.
Kagome gimió sonoramente cuando el hombre recorrió sus garras por la espalda femenina con movimientos lentos, brindándole placenteros escalofríos.
El hombre volvió a unir sus labios suavemente una y otra vez en pequeños y dulces besos. La mujer no sabía cómo reaccionar; la primera vez que la había besado lo había separado instintivamente, pero esa vez su instinto le rogaba continuar con aquellas maravillosas sensaciones; las manos de la mujer se aferraron delicadamente a los mechones de cabello plateado, intentando retenerlo y eso fue tomado como una aceptación por el hombre quien sonrió contra los labios femeninos.
La mujer gimió sonoramente cuando él mordió juguetonamente el labio inferior femenino e Inuyasha aprovechó para introducir su lengua, rozando los filosos colmillos por sus labios.
Kagome sentía la lengua del hombre recorriendo su boca, se sentía raro, demasiado raro, pero no de mala forma, hacía que deseara que nunca terminara esa sensación por lo que intentó responder al beso moviendo su lengua tímidamente.
La sangre del hombre hervía, los suspiros de gozo que emitía la mujer lo estaban enloqueciendo por lo que el beso había aumentado notoriamente su intensidad, penetrando una y otra vez la boca femenina y enroscando su lengua con la de ella mientras la espalda femenina era subyugada por sus garras. Kagome respondía retorciéndose y en su inexperiencia instintivamente tiraba el cabello del hombre para acercarlo más a ella; el hombre mordió nuevamente los labios femeninos y ella sintió una nueva corriente atravesar su cuerpo por lo que se sujetó con fuerzas del cabello masculino logrando que este gruñera contra sus labios.
El hombre deseaba recostar el pequeño cuerpo contra el futón y hacerla suya; su parte Youkai reclamaba eso, su olor lo enloquecía, su sabor era delicioso, sus gemidos eran estimulantes, todo le encantaba; pero su corazón humano aún amaba a otra y sabía que si hacía "eso" con Kagome después ya no podría esperar por Kikyo y no quería eso.
Inuyasha finalizó el beso al pensar en la sacerdotisa. Kagome abrió los ojos que en algún momento había cerrado mientras ambos respiraban jadeantes. El hombre se sorprendió al ver la lujuriosa mirada que le dedicaba la mujer, y apelando a su último rastro de autocontrol, separó sus manos del cuerpo femenino. Kagome lentamente también soltó las hebras plateadas.
– Duerme bien. – musitó roncamente aun algo jadeante mientras se incorporaba y sin volver a mirarla abandonó la habitación.
Kagome intentó regularizar los latidos de su corazón pero simplemente no podía; acarició sus labios sintiéndolos hinchados y húmedos. Sintió su rostro sonrojándose por lo se cubrió completamente con la manta lanzando un chillido.
Inuyasha sentía unos deseos incontrolables de volver a la habitación y besarla nuevamente; el sabor de la mujer había quedado en sus labios y el sonidito de sus gemidos se había grabado en su cabeza.
– Contrólate. – se regañó. Intentando recobrar el control, pero todo su ser deseaba locamente a la mujer que había dejado en la habitación. – No puedes hacerlo, es una niña. – pensó, pero eso ya no aplacaba su deseo, más después de haber sentido los redondos senos femeninos contra su torso. – Kuso. – maldijo y bajó las escaleras apresuradamente.
Ingresó al baño y lavó sus manos eliminando el olor de ellos, frotó sus labios con el agua, deseaba borrar todo vestigio de la mujer en su cuerpo para así poder volver a tener el control.
Su respiración aun era irregular y empeoraba a cada rato, su deseo no se aplacaba sino todo lo contrario aumentaba y fantaseaba con hacer cosas que no podía, el hombre suspiró mirando con odio su hinchado miembro, tan solo un beso lo había puesto duro.
– Eres lamentable. – susurró reprochándose las reacciones de su cuerpo, dirigió una mano a su hinchado miembro y lo acarició sobre la tela, gruñó débilmente por la grata sensación; él no era un pervertido, pero en esa ocasión sentía todo su cuerpo ardiendo y temía que si no podía controlarse pudiera hacer una locura con la azabache por lo que se deshizo del nudo que mantenía su Hakama en su lugar, bajándola con su ropa interior, cuando su mano acarició la caliente carne gruñó audiblemente.
Kagome sentía la garganta seca, su cuerpo estaba acalorado y a pesar del frio aun no volvía a su estado "normal", por lo que decidió bajar a la cocina por un vaso con agua. Recogió un poco de agua del bale y lo bebió lentamente, pero un sonido "extraño" proviniendo del baño llamó su atención.
Inuyasha acariciaba su miembro con raudos movimientos, sus ojos permanecían cerrados, mientras imaginaba que eran las manos de la mujer de ojos chocolates quien lo acariciaba, y eso hacía que el ritmo aumentara, estaba volviéndose loco, en su imaginación podía sentir a la mujer incluso percibir sabor y su olor.
Kagome escuchaba los gruñidos y gemidos, su rostro estaba sonrojado aunque no sabía lo que él hombre hacía a ciencia cierta su cuerpo reaccionaba a esos eróticos sonidos, recreando la escena antes vivida con él, se sentía rara, su cuerpo estaba caliente.
Un ronco gruñido se escuchó y luego solo la respiración jadeante. Inuyasha miró con desdén la blanquecina sustancia esparcida por todo el suelo y suspiró agotado. Se sentía mejor, pero también culpable, aunque no lo había hecho "físicamente" con Kagome, no había fantaseado con Kikyo al masturbarse como siempre lo hacía, esa vez otra mujer había participado en sus fantasías y se preguntaba ¿eso contaba como una infidelidad? Y aunque no supiera la respuesta aún así se sentía culpable.
El hombre lavó sus manos y se limpió; el sobrante del agua derramó sobre el suelo eliminando la evidencia. Al abandonar la habitación se sorprendió al percibir la esencia de la mujer y lo que más sorpresa causó fue el olor picante que había quedado. Logrando nuevamente una reacción en su semidormido miembro por lo que el hombre con las mangas de su Hitoe cubrió su nariz y prácticamente corrió lejos de ese delicioso aroma.
La mujer se acostó nuevamente, deseaba ver al hombre, pero también sentía miedo, por lo que había subido rápidamente a la habitación, su cuerpo estaba muy raro, nunca antes había experimentado eso y no sabía qué hacer para calmar el calor que sentía.
– Duérmete Kagome. – susurró para sí misma soplando su acalorado rostro con una de sus manos, cierto hanyou la "atormentaba".
Cuando la mañana llego Kagome se levantó rápidamente, no había podido dormir nuevamente, se sentía exhausta pero también agradecía que la noche hubiera terminado, deseaba ver a su tormento, al bajar las escaleras y llegar a la cocina pudo ver la larga cabellera plateada y se sintió feliz.
– Buenos días. – saludo al hombre que estaba dándole la espalda. Inuyasha sintió su cuerpo tensarse al escuchar la voz femenina, había pensado toda la noche que podía decir a la mujer para justificarse, sus manos sudaban y su corazón latía presurosamente, aún así giró enfrentando a la mujer.
– Kagome, yo... – tartamudeó.
Continúa…
Hola, he aquí la conti, mi deseo desde el principio era escribir así el capi, pero luego leí un review que me pedía más acción en este capi y me puso feliz, XD. En verdad mil gracias por darme una oportunidad y leer.
Este año estoy finalizando mi universidad, en poco tiempo tendré más tiempo para hacer las cosas que me gustan, así que ténganme más paciencia porque solo faltan 2 meses nos torturan de más con trabajos por eso he incumplido con actualizar rápido, espero me disculpen y les guste el capi.
Las quiere
Mizune – Mei.
