Capítulo 12

Kate llegó a su casa angustiada. Había sido un día terrible. El caso se había resuelto, pero el hecho de haber tenido que hablar con la madre de esas dos niñas muertas, la había devastado…

Se había mantenido lo más profesional posible cuando le tocó hacerlo. Pero ahora sentía una angustia terrible en el pecho y una impotencia tan grande que tenía ganas de llorar a los gritos…

Entró a su casa tambaleándose. No se sentía bien estar sola… miró la hora, eran las 7. Como no había llamado a Castle quizás él se apareciera para cenar con ella… y eso le traería algo de distracción… algo de calma… pero para las 8 faltaba una hora…

Se duchó rápidamente y se cambió. Empezó a dar vueltas por su casa, esperándolo… faltaba más de media hora y Kate salió de su departamento y subió las escaleras para ir a buscarlo… necesitaba hablar, desahogarse…

Las lágrimas ganaron la batalla y Kate se sentó allí, a llorar a oscuras, a mitad de camino…

No supo cuánto tiempo estuvo allí hasta que sintió un par de brazos alrededor de su cuerpo y ese aroma que había aprendido a reconocer…

Rick se sentó a su lado y la sostuvo en sus brazos…

-Kate… ¿qué tienes? ¿pasó algo malo?- le preguntó con preocupación.

-Un día pésimo… hacía mucho tiempo que no tenía uno así…- dijo entre sollozos.

-¿Quieres hablar de eso?

-No… no lo sé… siento que sería peor, que seguiría llorando si lo recordara…

-Bien… entonces me quedaré contigo…- dijo y acarició su cara. En la penumbra, Kate supo que estaban cerca, sus caras casi pegadas.

Rick la tomó de la cara y la miró a los ojos, a pesar de la poca luz, se habían acostumbrado y se veían perfectamente.

-Yo sé que es inevitable que pasen estas cosas en tu trabajo… pero quiero que sepas que si necesitas hablar, llorar, discutir, o lo que sea… aquí estoy…

-Lo sé…- dijo ella un poco más calmada- desde que llegué, me la pasé mirando la hora, para saber cuándo vendrías…

-¿Por qué no me llamaste?

-No me atreví…- dijo ella y bajó la vista.

-Quiero que me prometas que no vacilarás más en pedirme ayuda… para lo que sea…

-Prometido…- dijo ella y sonrió.

Rick la miró un momento y luego se atrevió a rozar sus labios con los de él, con respeto…

La escuchó suspirar y cuando se separaron, ella miró sus labios y se inclinó para besarlo otra vez… pero con mayor intensidad…

Rick sintió que ella se entregaba al beso y la exploró con delicadeza. Sabía que probablemente ella buscara la excusa de su mal estado de ánimo para justificar ese beso y no quería que a pesar de todo, ella se arrepintiera…

Kate se separó, unos minutos después y lo miró a los ojos con una sonrisa tímida…

-Gracias… estoy mejor…- le aseguró.

-Bien… ¿quieres ir a cenar?

-No cociné nada…

-Podemos ir a buscar comida… el restaurant de la esquina hace delivery…

-Bien… vamos…- le dijo ella y él tomó su mano para ayudarla a levantarse.


Salieron al piso de Kate y llamaron al ascensor. Estaban en silencio y Rick tomó su mano y la besó con ternura…

Cuando subieron, él siguió sosteniendo su mano y ella se perdió en sus ojos.

-¿De verdad estás bien?- le dijo él con poco convencimiento.

Kate suspiró, y se sumergió en él. Rick la estrechó entre sus brazos y cuando ella lo volvió a mirar, humedeció sus labios rogándole silenciosamente que volviera a besarla…

Durante una milésima de segundo, Rick estuvo a punto de atreverse, pero la puerta se abrió y él alzó las cejas, como disculpándose…

Salieron a la humedad de la noche y caminaron casi pegados hasta el restaurant. Resolvieron quedarse a comer allí… sería más rápido y fácil…

Rick trató de animarla con anécdotas y luego de un buen rato, la vio sonreír…

Cuando volvieron a subir la acompañó hasta su piso y se bajó del ascensor con ella…

-Bien…- dijo ella- aquí estamos…

-Sí… Kate… solo quiero estar seguro de que estás bien…

-Estoy bien, Castle…

-Me alegra mucho, Capitana…- le dijo él y la tomó de ambas manos.

-¿Quieres… quieres entrar a tomar un café?-le propuso y él vio sus ojos brillosos, intensos.

-O podrías venir tú a degustar uno de mis expresos…- dijo él en el mismo tono.

-Y luego me invitarás a probar tu colchón…- dijo fingiendo fastidio.

-Estás invitada, cuando quieras venir… y si necesitas mi compañía, soy capaz de dormir en el suelo, a tu lado…- dijo él con los ojos en los de ella.

-Castle…

-Hablo en serio, Kate… tú sabes que no tengo memoria del momento en que nos conocimos… pero cada día entiendo un poco más el por qué de haber recibido esa bala para salvarte…

Kate cerró los ojos e inspiró hondo…

-Gracias, Rick… por esto que haces… por salvarme la vida tantas veces…

-Siempre…- dijo y ella sintió que su corazón se paralizaba brevemente.

-¿De verdad no quieres tomar café?

-Si tomar café es una excusa para poder estar juntos otro rato, acepto… si es solo por el café… no hace falta…

-¿Y si te dijera que necesito compañía?

-Te diría que lo quiero bien cargado y con poca azúcar…- le dijo y sonrió.


Entraron y cuando ella encendió las luces, sintió que él la tomaba del brazo y la acercaba a su cuerpo…

-Olvida el café… tráeme una manta… me quedaré en el sillón…

-Castle…

-Si me lo permites…

Kate se quitó los zapatos y él hizo lo mismo. Cuando le entregó la manta, se sorprendió de que ella se sentara a su lado.

-¿No aprovecharás para descansar? ¿Dormir un poco?- le preguntó él, creyendo que ella se quedaba a su lado por incomodidad.

-Sí… por supuesto…- dijo y lo abrazó, apoyando su cabeza en su pecho.

Rick pestañeó y se preguntó si había comprendido bien…

-Buenas noches…- le dijo ella y él supo que no se equivocaba.

-Buenas noches… capitana…- le dijo él y cerró los ojos.

Kate se quedó dormida escuchando el latido acompasado de él, un latido que se había acelerado al principio, pero que después se acostumbró con placidez…

Rick hundió la nariz en su cabello y memorizó su perfume. Se despertó varias veces esa noche y comprobó que ella seguía dormida en la misma posición…


Y a la mañana siguiente, se despertó con el aroma del desayuno. Abrió los ojos y la vio moverse de aquí para allá en la cocina, enfundada en su ropa de trabajo, su cabello húmedo.

Kate sonrió al ver que él se despertaba y él se desperezó.

-Hey…- le dijo sonriente- te alcanzaría una bandeja, pero hay demasiadas opciones… ¿por qué no te acercas?

Rick se acercó un poco, todo despeinado y rascándose la cabeza y se sentó al lado de ella.

-Mmm…- dijo y robó un trozo de tocino y alzó las cejas- creo que me quedaré a dormir más seguido, yo cocino ricos desayunos, pero no te superaría…

-Eso hay que verlo…- dijo ella con una mezcla de curiosidad y timidez.

-No me tientes...- le dijo y ella lo empujó con su hombro, juguetona.

Rick la miró un momento de cerca y, a pesar de todo, la vio relajada.

-Escucha…- dijo ella y sonrió un poco para que él la comprendiera bien- yo… sé lo que dije el otro día… y también se que ayer no pareció que fuéramos solo… amigos…

-Kate…

-Pero quiero decirte que no me arrepiento… y que me siento muy a gusto…

-Eso es lo más importante…- dijo él y tomó un bocado de huevo revuelto y se lo ofreció.

Ella lo comió y sonrió. Y luego achicó los ojos a modo de disculpa…

-Tendría que irme…- le dijo con culpa.

-Bueno… no te preocupes…

-De verdad quisiera quedarme a desayunar…

-Terminaré el desayuno y te acomodaré un poco aquí…

-Gracias…- le dijo ella y lo vio levantarse.

Rick la tomó en sus brazos y besó sus labios con ternura. Ella mantuvo los ojos cerrados y cuando los abrió se sonrojó.

-Que tengas un buen día…

-Tú también…- le dijo ella y se fue…

Rick se quedó mirando la puerta y suspiró. ¿Podría ser una noche en donde no había tenido sexo, la mejor noche de su vida?


Bueno, parece que estos dos no son solo amigos... ¿será que las situaciones límite te hacen plantearte a lado de quién quieres estar? Veremos como sigue, gracias por leer!