Disbelief at the last minute.
#12 | Árbol
500 palabras.


Al llegar al aeropuerto, se sentó en una banca cerca del área de arribo y se quedó leyendo correos que tenía acumulados en el celular y que en aquellos momentos parecían ser lo único que lo salvaría de su aburrimiento. Bendita gente que todavía usa Outlook.

No pasó mucho tiempo antes de que una de las bocinas anunciara que "Vuelo 1584 con arribo de Suecia" se hiciera sonar y suspirando de alivio, dejó su móvil y se acercó al área donde gente salía a trompicones por una puerta.

Tardó un par de minutos en reconocer tanto a Ikki como a Esmeralda. La segunda dejó sus maletas atrás y corrió a abrazarle efusivamente. Ikki tomó las maletas de ambos (rodando los ojos, cabe destacar) y con una lentitud no digna de él, se acercó a ambos y le dio un saludo con la cabeza.

― ¿Qué ocurre, Kido? ¿No me extrañaste acaso?

―Cállate Folkensen.

―Yo también te quiero, Kido.

Mime comenzó a alejarse y Esmeralda se fue caminando a su par. Después de darse cuenta de que su esposo era el que hacía todo el trabajo, se disculpó levemente y tomó las maletas que le correspondían.

―Al inicio realmente sopesé la idea de rentarles un taxi, pero recordé que me salía diez veces más barato conducir yo mismo. Y mira que encontrarme con tu típica cara de amargado no es una linda recompensa, ¿sabes, Kido?

Ikki soltó un gruñido que Mime tomó como un asentimiento.

Llegaron a su casa un par de horas después. Esmeralda comenzaba a hablarle sobre lo que vieron en el pequeño pueblo. Este sólo tenía unos cuantos habitantes, y había al menos tres veces los animales que había de equivalencia en humanos. Mime sonrió vagamente al imaginarse el lugar. Esmeralda luego comenzó a hablarle sobre cómo había practicado un poco de Kulning y que sorprendentemente las vacas habían respondido a su llamado.

―Hace mucho que no lo investigo, ¿recuerdas el nombre del canto para hombres? ―inquirió la chica mientras pasaban al lado de uno de los enormes árboles de la casa.

―Hmmm… era Hollerig, ¿no? No sé, en Noruega no hacemos eso.

Se encogió de hombros. Dejaron las maletas en el Hall y después de eso Esmeralda dijo que quería probar un par de recetas que le había enseñado el anciano con el que habían convivido en su estancia en Suecia, recetas que había olvidado, y les dijo que podrían esperar de mientras en el patio. Ambos se encogieron de hombros frente a su ahínco de sacarlos de la cocina, pero no protestaron y se salieron al patio. Hacía un buen día, y no había mucho trabajo pendiente, algo que internamente agradecía Ikki, no se imaginaba a sí mismo llegar recién a Japón y enterarse que debía mil reportes.

Ahora que se ponía a pensarlo, hacer mil reportes en ese mismo instante le ayudaría a estresarse un poco. Sin estrés que le calara en la espalda, no se sentía bien. Ah, debía dejar de pensar mucho. Ya.


Notas: No estoy realmente segura si la gente en Noruega hace Kulning/Hollering o no, pero parecía simplemente algo de Suecia, así que lo dejé de esa forma. Igual, si estoy equivocada, siempre puedo volver a venir algún otro día a burlarme de lo tonta que fui, ¿no?

Edit: En Noruega sí practican el Kulning/Hollering (y de hecho el origen es de Noruega, pero shush), sólo que no en todas partes (creo).

―gem―