Una muerte prevista

HatakeIbiki

Capítulo 12: Miedo

Decir que Severus Snape estaba irritado era poco, había intentado con todas sus fuerzas deshacer el hechizo que los mantenía unidos pero todo era inútil.

–Por Merlín ¿quiere parar?– Monick llevaba dos horas viendo hechizo tras hechizo como la poca paciencia de Snape desaparecía por completo.

– ¡¿Quién rayos le ha dado esto?!–

–Ya le he dicho, era un niño de primero–

– ¿De qué casa?– rugió Snape con la visible intención de matar a alguien. Monick comenzó a replantearse su salud mental, aquel era el momento en el que debería de sentir temor de estar atada a un hombre violento y no sentirse aun más atraída como lo estaba.

–Deje de mirarme así y ¡conteste!–

–No lo sé, no llevaba uniforme–

–¿Quiere decir que no lo conoce y aun así le aceptó un regalo?– la miró furioso.

–Me insistió mucho– la bruja desvió la mirada después de mentir– Se llama Percival Wilfric, usted debe conocerlo–

Monick vio como el rostro de Snape se tornaba aun más pálido de ser eso posible.

–Albus– susurró.

–¿Qué? ¿Dumbledore?–

–Es el único Percival Wilfric que hay en el castillo–

–Mhjm ya decía yo que se parecían un poco– Snape suspiró, comenzaba a hartarse de que ella estuviera tan tranquila en semejante situación– Lo que no entiendo es por qué me la ha dado a mí, ni por qué se tomaría las molestias de convertirse en un niño para dármela–

–Porque el mundo mágico piensa que es hombre responsable y honorable, lo que no saben es que dentro de él existe un crio irresponsable que cree que puede jugar con las demás personas y entrometerse a su antojo en sus vidas–

Monick sonrió– él me ha dicho y cito textualmente "La persona que me lo ha dado dice que es de buena suerte y para reconocer el verdadero amor, si tomas la mano de alguien y cambia a color plata quiere decir que esta persona de verdad te ama"– la bruja miró ambas manos decepcionada al no ver ningún color plata, Snape siguió su mirada.

–No se habrá creído eso ¿verdad?, Albus solo quería que fuera corriendo a tomar la mano del imbécil que le gust…–Snape guardo silencio y Monick sintió el calor subir a sus mejillas– Aunque en este caso fui yo quien tome su mano para quitarle la pulsera. La bromita de Albus no dio el resultado esperado pero… –

–Habría sido igual– murmuró la morena sin mirarle– aunque hubiera corrido a tomar la mano del imbécil que me gusta, el resultado sería el mismo–

El cerebro de Snape se negaba a procesar las palabras de la bruja, parecía que los engranajes de pronto habían olvidado cómo funcionar ¿acaso estaba diciendo qué él le gustaba? ¿Lo estaba llamando imbécil?– Me duele aceptarlo pero tendremos que ir con Albus para que deshaga esto– Snape se puso de pronto en pie y se la llevó de un tirón.

Al entrar al despacho Snape arrojó los polvos a la chimenea– Entre ahí– ordenó.

Monick suspiró, sabía que no era buena idea llevarle la contra en aquellos momentos, después de lo que acababa de confesarle "otra vez" él era capaz de llevarla al despacho de Dumbledore inconsciente de ser necesario.

Entró al hueco de la chimenea y se pegó a la pared, odiaba aquello y odiaba al imbécil que inventó el viaje en chimenea.

Snape entró y pegó su pecho al de ella para que las llamas le abarcaran– Despacho de Albus– gruñó.

Cuando aparecieron en el despacho del anciano Monick tuvo que tragarse sus palabras y unas cuantas cenizas. Después de haber sentido partes del cuerpo de Snape que hasta la fecha no había logrado tocar, aquel se acababa de convertir en su medio de transporte preferido.

El despacho estaba completamente vacío, Snape se giró y olvidando a su nueva melliza topo con ella, Monick se apartó para que ambos quedaran de frente a la chimenea.

– ¿Dónde está?– El mago se dirigió a uno de los cuadros de las paredes.

– Tenía asuntos del Wizengamot–Snape suspiró después de escuchar aquello.

– ¿Sabes cuando vuelve?–

– Si todo sale bien, en una semana debería estar aquí–

Monick quería salir de ahí, se sintió como los animales que salen huyendo cuando presienten un terremoto, Tsunami o en este caso la ira de Snape.

–¿Un..una semana?–

– Sí, eso ha dicho–

Monick podía sentir la magia de Snape vibrando sobre ella, debía estarse conteniendo muchísimo.

– Voy a tomar unos libros, los devolveré después – Snape agitó la varita y bastantes libros se encogieron y viajaron hasta su capa.

El mago dio un paso hacia la chimenea pero la voz de Phineas los hizo detenerse –Severus celebró tu relación puesto que ella proviene de una prestigiosa familia pero deberían mantener los arrumacos en privado– dijo mirando fijamente las manos entrelazadas.

–Agradece que estás muerto Phineas– con un movimiento más brusco de lo necesario Snape arrojó los polvos a la chimenea y entró en ella.

–Deje de sonreír– le ordenó a la bruja cuando se sitúo frente a él.

OoOoOoOo

Monick tenía un libro tan grande como su cabeza abierto frente a ella, era el segundo que leía– Por Merlín nunca había leído tantos hechizos seguidos– dejó caer la cabeza sobre el libro.

–En alguno de estos libros debe haber una solución–

–¿No sería más sencillo mandarle una carta o algo a Dumbledore?–

–En esas salas no les pueden interrumpir, necesitamos arreglar esto hoy, máximo mañana–

Snape levantó las manos que permanecían unidas –No pienso pasarme así la semana entera ya he tenido bastante con los comentarios de Phineas–

–Entonces vamos a la enfermería o le preguntamos al profesor Flitwick–

–No quiero que nadie más nos vea, no vamos a ser la burla de nadie–

–Ok, por mí no hay inconveniente que por orgullo permanezcamos una semana así– Monick volvió a levantar sus manos.

Snape bufó, sabía que tenía razón, necesitaban ayuda pero no quería responder preguntas o dar detalles del por qué estaban tomados de la mano.

–Necesito un trago– Snape agitó la varita. La botella de whisky y un vaso volaron hasta posarse en el escritorio frente a él.

Monick vio a cámara lenta como Snape vaciaba el contenido de su vaso e indignada despegó el rostro del libro.

–Sí, gracias yo también quiero uno–

–Está loca, estamos en el castillo no voy a darle de beber–

– ¿Qué pasa si me da alcohol? ¡¿Se nos aparecerá Dumbledore?! En este caso sería lo más conveniente ¿no?–

Snape se pasó la mano por el cabello– Haga lo que quiera pero deje de gritar–

Pasaban de las 2am, el contenido de la botella había desaparecido y seguían sin tener ningún avance.

–Lleva 10 minutos en la misma página, así nunca terminaremos– gruñó Snape.

Monick comenzaba a sudar frio–Yo…–

Él se giró a mirarla esperando a que terminara.

La bruja pasó saliva, ni siquiera había pensado en las complicaciones que el estar atados les traería hasta que… Se armó de valor– Necesito ir al tocador–

Snape cerró los ojos y respiró profundamente.

–¿Me ha escuchado?– preguntó un minuto después al no recibir ninguna respuesta.

–Por desgracia la he escuchado– él abrió los ojos– Esto es lo que haremos, crearé una pared entre los dos y un hechizo silenciador así tendrá toda la privacidad que necesita–

Monick asintió – ¿Y dónde está el tocador? –

Snape suspiró de nuevo, sólo había un servicio y estaba en su habitación. No tenía la menor intención de dejarla pasar. El jalón que le dio Monick al ponerse de pie lo sacó de su ensimismamiento.

– ¿A dónde cree que va?–

–Créame, no tengo tiempo para que analice toda la situación– la bruja atravesó la sala llevándolo prácticamente a rastras– Con permiso– dijo antes de abrir la puerta de la alcoba.

Con aquellas dos simples palabras Snape vio destruida su intimidad.

– ¡¿Pero qué demonios?! – exclamó Monick sorprendida, aquella habitación era tres veces más grande que la suya, el piso era de madera al igual todos los muebles, la cama tenía un dosel color verde y encima de la cabecera un enorme escudo de Slytherin en color plata– Hasta tiene chimenea, esto claramente es tráfico de influencias–

–Lo dice la única alumna con habitación propia– bufó

Al entrar en el baño Snape realizó los encantamientos, una pared apareció entre ellos, sólo había un pequeño hueco por el cual pasaban sus manos y el hueco se corría por la pared según lo necesitaran y un hechizo silenciador.

Monick sintió una vergüenza enorme al sentarse en el inodoro pero conforme aliviaba su necesidad lo comprendió todo, aquella era una enorme oportunidad, única e irrepetible, había tocado partes de Snape que nunca creyó posibles y ahora estaba en su habitación y todo aquello en unas cuantas horas, había logrado más en aquel día que en todos los anteriores, después de todo Dumbledore recibiría un buen regalo en Navidad eso si Snape no lo mataba antes.

Al terminar de acomodar su ropa dio un manotazo para eliminar la pared y caminó al lavabo.

–Y con tina de hidromasaje– continuó Monick mientras metía las manos bajo el chorro de agua.

–Es lo menos que puede hacer Albus, de alguna forma nos tiene que compensar el tener que soportar un puñado de críos…– dejó de hablar al sentir como Monick le enjabonaba la mano.

–Deme la otra–

–Puedo hacerlo solo–

–Meta la mano de una vez–

Snape metió la mano bajo el chorro de agua y Monick la tomó con confianza para enjabonarla como si lo hubiese hecho millones de veces, él paso saliva estaban demasiado cerca para su gusto, podía sentir su calor corporal y su perfume, tenía que salir de ahí.

–Necesitare algunas cosas de mi habitación para poder pasar la noche aquí–

–Usted no pasara la noche aquí–

–¿Ah no? ¿Entonces usted ira a mi habitación?– Monick pasó la toalla por las manos de Snape y después por las de ella.

–No, regresaremos al despacho, aquí nadie va a dormir hasta que encontremos una solución– Sin decir más caminó hasta el despacho llevándola consigo.

Una vez tomaron asiento Monick se quitó los zapatos.

–¿Pero qué demonios cree que hace?–

–Me voy a dormir y de ser necesario lo hare sobre su escritorio– Monick apuntó con la mano izquierda al libro y lo transfiguró en una almohada, no estaba muy bien hecha pero al menos era una almohada.

Snape la vio girar la cara en la almohada cientos de veces y todas ellas acompañadas de quejas.

Al leer por tercera vez el mismo párrafo gritó –¿Quiere callarse de una vez?–

–¡No! No quiero, lo que quiero es dormir– Monick se enderezó.

–Pues yo quiero leer–

–Pues si yo no puedo dormir usted no va a leer–

–Se está comportando como una cría–

–De todas formas piensa eso de mí, así que qué más da–

Snape se apretó el puente de la nariz con el pulgar y el índice.

–Sólo dos horas–suplicó la bruja– déjeme dormir dos horas y después me leeré todos estos libros si quiere–

–Bien, entonces duérmase de una maldita vez–

–Necesito bañarme, mi pijama, mi cama y apagar todas las luces–

–No, si acaso transfigure su ropa en pijama y la silla en sillón y a dormir–

–¿Y las luces?–

–Ni hablar, necesito leer–

–Es lo mismo, no voy a poder dormir–

–Tal vez con una ceguera momentánea–le amenazó con la varita.

Monick bufó, transfiguró su ropa en pijama y la silla en un maltrecho sillón

–Debería repetir la materia de transfiguraciones–

–Estoy haciendo magia con mi mano izquierda, de gracias que esto sea un maldito sillón–

Snape quería leer, por Merlín que quería leer pero ella no dejaba de moverse, después de amenazarla con la ceguera temporal se había callado pero ahora no paraba de remolinearse en el sillón intentando encontrar una posición cómoda, simplemente estaban perdiendo el tiempo.

Miró el reloj eran las 4 de la mañana para él era ilógico dormir pero Monick no dejaba de bostezar sin poder conciliar el sueño.

–Usted gana, solo dos horas y la quiero leyendo todos estos libros–

Monick casi le salta encima de la felicidad pensó que Snape iba a apagar las luces pero se sorprendió al verlo ponerse de pie.

Con un movimiento de varita Snape transfiguró su feo sillón de nuevo en la silla y la almohada en libro, después la apuntó con ella y arregló su pijama que le había quedado con una pierna más larga que la otra.

–Vamos–

La bruja se puso de pie sin decir nada, temía que si hacia un solo sonido él se iba arrepentir.

Cuando Snape estaba a punto de abrir la puerta de su habitación estaba completamente arrepentido de sus palabras ¿Qué estaba haciendo? Era su alumna ¿Iba a meterla en su cama? Se había vuelto loco.

–No tenga miedo, no voy a hacerle nada– Monick sonrió al notar su indecisión.

Él se giró para encararla –Señorita Mayfair no abuse de mi paciencia–

–¿Paciencia? Pero qué dice, si usted no tiene de eso–

Y lo improbable, lo casi imposible pasó, Snape sonrió, no una sonrisa de superioridad como las de antes, sino una sonrisa de verdad, de lado y mostrando parte de su dentadura, con un pequeño resoplido.

Y Monick sintió miedo de todo aquello por primera vez, al darse cuenta que lo que sentía por él era más que un enamoramiento.

–¿Qué le pasa?– Snape la vio palidecer.

–Me siento mal– Monick sintió que las piernas le fallaban y el aire le faltaba, Snape abrió la puerta y la llevó a sentarse a la cama.

–Tal vez si le hace falta dormir–

–¿Tal vez? ¡¿Tal vez?!–Monick le miró a los ojos– El que usted pueda andar deambulando todas las noches por el castillo no quiere decir que los demás no tengamos sueño–

Snape entrecerró los ojos y ella se dio cuenta de su error, se puso de pie y apartó las colchas y se volvió a sentar– Podría lanzarme un hechizo para limpiarme los pies, si lo hago yo temo dejarme uno más pequeño o algo así–

Snape seguía mirándola con sospecha pero no dijo nada y lanzó sobre ambos un hechizo, Monick se sintió como si acabara de salir de la ducha incluso olía a shampoo de manzana.

–Gracias– se metió entre las colchas y se corrió para dejarle espacio para él.

–Yo no voy a acostarme–

–¿Quiere dejar de hacer esto tan difícil? Solo acuéstese de una vez– Monick le estiró la mano y Snape detuvo su caída en el colchón con su otra mano.

Ella se cubrió con las colchas y él se sentó recargándose en la cabecera aun con las botas puestas.

–Uuuyyy su habitación es más fría que la mía–

–Así me gusta–

–A mi también– dijo haciéndose bolita y mirándole desde la almohada.

–Ya duérmase–

–La luz–

Snape bufó pero con un movimiento de su varita apagó las luces.

–Buenas noches– Monick le apretó la mano.

–Ya es de día–

Monick rodó los ojos.

–Métase en las cobijas porque las está aplastando–

–¡Es que acaso no se va a callar nunca!–

–Ya lo hago yo entonces–

–¡No!– pero ya era demasiado tarde Monick agitó la mano y las botas de Snape salieron volando hasta chocar con la puerta, la habitación estaba a oscuras así que solo escucharon el golpe.

Aun se sentía sorprendido por su atrevimiento cuando sintió que Monick jalaba las cobijas para cubrirlo.

Monick lo escuchó bufar y unos segundos después el ya estaba cubriéndose las piernas.

–¿Contenta?–

–Sí, mucho– dijo para dejarse caer en la almohada.

Sin darse cuenta Monick inhaló con fuerza mientras restregaba su cara en la almohada, olía a él y podía sentirlo a unos centímetros de ella, aquello era el cielo.

Sonrió al imaginarlo vestido únicamente con el pantalón de un pijama de seda negra y caminando hacia ella luciendo peligroso como siempre, la bruja suspiró debía cambiar sus pensamientos si no quería que el titular del profeta al día siguiente fuera violan a profesor de Hogwarts.

Pasaron unos minutos cuando la respiración de Monick cambió a una más pausada, se sintió relajado, no había notado lo tenso que estaba hasta ese momento. Aquello era el infierno, las palabras de Monick no dejaban de darle vueltas en la cabeza, aunque fuera cierto, aunque ella gustara de él, todo aquello era imposible, insostenible…

Se quedó de piedra al sentir que Monick se giraba hacia él mientras balbuceaba… demasiado cerca, estaba demasiado cerca.

OoOoOoOo

Abrió los ojos de mala gana después de haberse dado un manotazo en la cara, algo le había hecho cosquillas en la nariz.

A Snape casi le da una embolia al darse cuenta que lo que le había hecho cosquillas era el cabello de Monick, quien estaba recostada en su pecho ¿Cuándo se había acostado completamente? ¿En qué momento se había quedado dormido? Y peor aun ¿Por qué estaba ella encima de él?

De un brusco movimiento la apartó de encima y se sentó.

–¿Pero… qué?– Monick entrecerró los ojos–¿qué hora es? Solo un rato más– gruñó mientras se cubría el rostro con el edredón.

Se giró a ver el reloj que descansaba en la mesilla de noche y agitó la varita con desesperación para encender las luces, debía ser un error.

–¿10:30?, esto está mal–

–¿Qué?– Monick se descubrió el rostro– no puede ser, apenas habrá pasado una hora–

Snape se puso en pie obligándola a dejar la cama–¡¿Qué hace?– preguntó al tiempo que bostezaba.

Llegaron a la sala y Snape se dirigió al reloj sobre la chimenea.

–Son las 10:30– susurró. Era la primera vez en quince años que no despertaba antes de las seis, había días que ni siquiera dormía pero nunca se había quedado dormido.

El enorme bostezo de Monick lo sacó de su ensimismamiento, se tallaba un ojo, el pelo estaba completamente revuelto y en su mejilla estaba la marca del botón de su camisa.

Un deseo enorme por volver a la cama y tenerla recostada en su pecho nació en él –Necesito una ducha–

–Mejor volvamos a la cama–

Snape dio gracias a tantos años de práctica para ocultar sus emociones y evitar así parecer un maldito crio ruborizado o al menos esperaba que ella continuara lo suficientemente adormilada para darse cuenta.

Monick había estado a punto de ofrecerse a tallarle la espalda pero se lo pensó mejor al verse arrastrada al cuarto de baño con demasiada violencia, lo mejor era callarse si quería sobrevivir para el almuerzo.

Mientras el agua caía sobre su cuerpo intentó aclarar la situación, estaba atado a su alumna gracias a una broma de Albus, el maldito viejo debía de estar al tanto de mis sentimientos…

¿Al tanto de mis sentimientos? Snape pegó la frente al azulejo ¿al tanto de mis sentimientos? No podía seguir negándoselo, no conforme con todas las estupideces que había hecho en la vida ahora venia y se enamoraba de su alumna.

–¿Qué demonios está mal conmigo?– golpeó el azulejo con la mano libre.

-¿Por dónde empezar?– contestó Monick desde el otro lado de la pared sentada en un feo banco que ella misma había transfigurado–Le gusta complicar mucho las cosas y… Ahhhhhhhh–

El gritó de Monick retumbó en el baño, Snape había abierto completamente el grifo del agua fría.

–¡Esta helada!, ya me callo– al escuchar aquello Snape sonrió y regresó el agua como estaba.

Cuando Monick entró a la regadera fue su turno de esperar en el banco y de pronto la voz de la bruja resonó en el baño.

–When there's love inside

I swear I'll always be strong

And there's a reason why

I'll prove to you we belong

I'll be the wall that protects you, yeah

From the wind and the rain

From the hurt and the pain, yeah, oh–

Snape escuchó con atención la letra de la canción– Estoy jodido–murmuró al darse cuenta que quería hacer todo aquello por ella.

–¿Ha dicho algo?– gritó la bruja

–Nada ¿Cuál es esa canción que ha echado a perder?–

–Se llama All for Love, la cantan unos muggles que…–

–Apúrese, tiene mucho que leer ¿recuerda?–

Un enorme suspiró le indicó al mago que ella recordaba perfectamente.

CONTINUARÁ...

¡Se agradecerán reviews!, ¡Hasta el siguiente capítulo! Gracias por leer.

Aquí les dejó la estrofa de la canción (en español) All for Love Bryan Adams ft. Rod Steward, Sting. / :3 una de mis favoritas / Snape te amo (jajaj)/

Cuando hay amor adentro -
juro que siempre seré fuerte
Y hay una razón por la cual -
te probaré que pertenecemos
Seré la pared que te proteja yeah-
del viento y la lluvia
De la herida y el dolor yeah, oh.