Día 12:

Hiro, hoy amo de ti...

No es raro que en los silencios de las noches me ponga algo nostálgico, es decir, mi mente comienza a vagar por lejanos recuerdos impregnando con sus restos de sentimientos a mi yo actual. Sabores dulces, otros amargos, en fin. Esa noche, deje a un lado el libro que leía y saque de un cajón un álbum de fotografías.

—¿No puedes dormir?

—No es eso — le respondí a mi amada persona — solamente me apeteció mirar un poco viejas fotos. Sin decir nada se acercó sentándose a un lado recargando su peso en mi pecho, colándose entre el espacio entre el engargolado y mi cuerpo.

—Eras adorable, más bien, continuas siendo extremadamente adorable — le dije acariciando con mi mejilla su cabello al contemplar un retrato suyo — ¡oh! ¿Recuerdas esta ocasión?

Le señalé una foto en la cual yo estaba frente a él tomándole de la mano, ofreciéndole un tulipán amarillo, en ese entonces él tenía seis años y yo próximamente cumpliría los catorce. En esa pieza, Hiro tenía la cara tapada con una mano, acababa de llorar.

—Creo…

Me comencé a reír al notar su evidente vergüenza.

—Fue cuando me propusiste matrimonio y te dije que no.

Obviamente, en ese entonces quien diría que acabaría profundamente enamorado de mí hermano. En aquella época ni siquiera podía tomar en cuenta las palabras de alguien, y más la de él en donde inconscientemente temía por que no se hicieran realidad algún día.

Aquella vez, ahí estaba en la sala con nuestra tía mientras ella nos hablaba emocionada de una nueva vecina coetánea. Al escucharla Hiro infló sus mejillas tomó mi mano y en su inocencia de infante le dijo que él sería mi única novia y para que nadie más me apartara de su lado exclamó que debíamos casarnos. La tía se echó a reír, pronunciado frases que desbordaban la ternura que su sobrino le provocó, y yo, un poco avergonzado, algo cruel e inexperto le dije que jamás sucedería. Al ver las lágrimas que surgieron al instante, un dolor perforó mi pecho; rápidamente me puse a su altura y lo tomé de la mano diciéndole que no era verdad y que yo sería muy feliz si un día nos llegáramos a casar. Movida por la escena inocente de amor fraternal nuestra tía tomó de su florero recién entregado uno de los tulipanes dándome a entender de que se la diera a mi hermanito. Así lo hice, y en ese instante ella inmortalizó la escena.

—Cabeza de chorlito — le dije revolviendo sus cabellos — eras un llorón.

—No es cierto, de ahí no recuerdo haber vuelto a llorar — Se coló el peor de nuestros recuerdos. Aun así dimos pasó a otros más alegres. Mirando los fragmentos de tiempo inmortalizados, la sonrisa siempre joven de nuestra tía (y segunda madre), nuestros propios cambios, los seres que amamos y nos esperan en algún lugar. Todo en un tiempo compartido.

Supongo que navegar juntos por el pasado, abrazados, riendo, leyendo nuestros mutuos pensamientos, es un privilegio. Hiro, el tiempo contiene verdadero significado a tu lado a pesar de su naturaleza incierta. Amo recordar contigo.


Diran que no tengo vergüenza ni perdón luego de actualizar desde hace bastantito tiempo, pero de verdad es que no había tenido tiempo...ni internet...

A partir de ahora seré más constante, tratare de hacerlo en por que es un proyecto que no debo dejar colgado, el Hidashi debe progresar XDD