Memory in Jutsu
Resumen: Un hechizo mal lanzado y la pérdida de su memoria como consecuencia. Draco ya no sabe ni como se llama y su hijo está dispuesto a ayudarlo, pero un secreto bien guardado lo llevara a embarcarse en un viaje para encontrar al padre de Scorp, del que no sabe nada, solo que es un ninja.
Categoría: Harry Potter, Naruto
Personajes: Albus Severus Potter, Draco Malfoy, Gaara, Harry Potter, James Sirius Potter, Lily Potter, Original, Scorpius Malfoy, Teddy Lupin, Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto.
Géneros: Humor, Romance.
Clasificación: .NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte, Tríos, Voyerismo=mirar a otros
Capitulo: 12/15
Completa: Sí
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
XII Capítulo.- Un nuevo viajero
En la casa de Iruka se encontraban Harry, Scorpius, Albus, Kiku y el dueño de casa. Kakashi les había informado que Draco se encontraba con Sasuke, y por la cara que el pervertido ese puso, seguro que había visto algo interesante.
—Por lo menos ya a saben que pasó con él ¿Verdad? —Dijo Albus, tratando de bajarle los malos humores a su pareja.
—Lo que me parece aun más impresionante es que Malfoy se haya fijado en un tipo como el tal Uchiha —dijo Harry —. No es que lo desvalore o algo por el estilo, pero no es el estilo de tu padre.
—Hasta el momento todo lo que ha hecho mi padre me parece fuera de lugar —dijo paseándose como gato enjaulado —. No puedo creer, que luego de todo lo que tuvimos que pasar, ahora simplemente se vaya por ahí a hacer que sabe que cosa con Sasuke Uchiha.
—Uy, eso sonó muy de padre sobre protector —le molestó Albus —. Será mejor que te portes bien, bebé —habló mientras apuntaba a su vientre y los demás se reían de la situación. Se puso de pie, a duras penas, y se acercó a su pareja que le miraba con el ceño fruncido —. Amor, nosotros mismos no podemos estar mucho tiempo alejado el uno del otro.
—Pero ellos son hombres maduros, no adolescentes hormonales.
—Gracias por lo de viejo, hijo.
Scorpius se giró rápidamente para encarar a su padre, que en ese momento entraba campante por la puerta de la sala de la casa. Como era de esperarse, Sasuke venía tras él.
— ¿Se puede saber por qué desapareciste así tan de repente? —Le interrogó de manera tajante.
—Primero que todo, no tengo por que estar dándote explicaciones de mis actos Scorpius. Creo ser lo bastante mayor para manejar mi vida a mi antojo.
— ¡Oh, Merlín! —Scorpius casi botó a Draco cuando le saltó encima y lo abrazó con fuerza —Regresaste, de verdad eres tú de nuevo.
—Lo soy, y aun estoy molesto de que seas un irresponsable —le dijo mientras miraba a Albus que bajaba la cabeza —. No lo digo por desaprobarte, mocoso —le especificó, separándose de su hijo —. Lo que dije antes y lo que digo ahora es verdad. No actuaron de buena manera. Sé lo que es sacar a flote a un hijo siendo joven, y ustedes tienen toda su maldita vida por delante como para que se presionaran al traer un hijo al mundo.
— ¿Entonces no está molesto de que sea yo la pareja de su hijo? —Le preguntó Albus, que aun estaba nervioso por la reacción de su suegro.
—No, no lo estoy. Lo que no quiere decir que salte de la alegría.
—Me basta con la última conversación que tuvimos.
—Pues en ese momento no era yo, así que no cuenta —le dijo, sabiendo perfectamente que se refería a la charla que tuvieron cuando aun estaban en el mundo mágico.
—Bienvenido, señor Malfoy —le dijo sabiendo que no lograría mucho en ese momento.
—Así que... vuelves a ser el bastardo sin corazón de antes.
—Aunque no lo creas.
—Pues esperaba que no fueras tan... especial como siempre —le dijo Harry, viendo como su ex compañero volvía a sus andanzas —. Me encantaría que hubiera quedado algo del desmemoriado Draco.
—Te encantaba el que no te dijera las cosas a la cara, bastardo —le dijo elevando una ceja —. Admite que me extrañabas.
— ¡Claro! —Dijo con ironía —Igual que un dolor de muelas.
— ¿Pero me dirás donde andabas? —Preguntó Scorpius —Y claro, como fue que recuperaste la memoria.
—En eso ultimo intervino Sasuke —dijo apuntando al hombre a sus espadas —. Algo hizo que liberó mis recuerdos.
Todos miraron al hombre que se mantenía atrás, apoyado en la pared y con los brazos cruzados.
Sasuke miraba a Scorpius, se le hacía raro el saber que ese muchacho era también su hijo. Alto, rubio, de ojos azules y tan hermoso como lo era Draco, pero con un aire diferente. Era como la versión dulce de Draco. Claro, a él le encantaba que su amante fuera como era, pero esta nueva versión era bastante agradable.
—Así que tu eres mi hijo —le dijo directamente, sin cambiar en ningún momento su actitud.
Scorpius lo miró fijamente, eran completamente diferentes. El hombre ante él, si bien era un poco más alto que él, era moreno, de facciones duras, atractivo, sí, pero no como su papá.
—Sí, lo soy —nada más había que decir.
Albus los miraba a los tres, era evidente para él la diferencia entre su amante y sus suegros, y francamente se alegró de eso. Suspiró con fuerza y logró que Scorpius se volteara para verlo y acercarse a él.
—Estoy bien, Scorp —le dijo abrazándolo —. Sólo me alegro de que seas como eres.
— ¿Cómo? —Le preguntó confundido.
—Por haber nacido de quienes lo hiciste, es lógico que se esperara de que fueras frío, desconsiderado, quizás algo amargado —él seguía hablando, sin notar las sonrisas de Kiku, Scorp, Harry e Iruka. Y la mirada molesta de Sasuke y Draco —, por eso amo como eres. Que seas dulce y amable.
—Es que tú me haces así —le dijo besándolo.
—Que desagradable —dijo Draco, mientras sostenía la mano de Sasuke —. Iremos a hablar a la habitación, si no le molesta, Iruka.
—Claro que no. Vayan y estén tranquilos. Los llamaré cuando tenga lista la comida.
—No nos llames —dijo Sasuke con voz tajante, mientras caminaba tras Draco.
—Vez —le dijo Albus a su pareja —. Por eso te amo.
Los demás sonrieron, sabiendo que las palabras de Albus, si bien eran duras, eran bastante acertadas.
En Suna el Kasekage se encontraba meditando la información que sus ninjas le habían traído. Según decían el informe, en las celdas que habían ene le edificio en que él ejercía su trabajo, había un hombre que había sido detenido por ser sospechoso y no hablar su idioma. No sabían absolutamente nada de él y temían por que fuera un espía de una aldea lejana que busca encontrar la manera de romper las barreras de la aldea para atacar.
— ¿Qué harás con él? —Le preguntó Kankuro, que se encontraba en el lugar, esperando el poder ayudar a su hermano.
—No lo sé, pero tengo que interrogarle para saber que no estamos frente a algún potencial enemigo.
— ¿Lo mando a buscar?
—No. Iré yo mismo. No quiero que ande suelto si es que puede escapar y huir con información importante.
—De verdad estás molesto —le dijo como que no quiere la cosa —. Parece que algo... o alguien te hace falta.
Gaara se volteó para mirarlo de frente.
—Yo no necesito de nadie para estar bien. Así que evita los comentarios ridículos.
Kankuro elevó sus hombros, como que no quiere la cosa. Sabía perfectamente que su hermano estaba con un humor de mierda desde que los "magos" partieron a la aldea de Tsunade-sama. Y era más bien la falta de Harry Potter, que lo tenía más frustrado.
Gaara bajó a las celdas para enfrentar al desconocido que había venido para poner en peligro a su aldea. Era verdad que no estaba con ánimos de nada, pero no era por lo que su hermano suponía. A él no le hacía falta nada. O se quería convencer de ello.
—Gaara-sama —le saludó uno de los carceleros, inclinándose con respeto ante él.
— ¿Donde se encuentra el individuo extraño?
—Por aquí —le dijo guiándolo a una parte profunda de las celdas —. Él no ha hablado con nadie, así que no sabemos que pasa.
Gaara miró dentro de la celda y enarcó una ceja.
—Déjenme solo con él. Si necesito algo los llamaré.
El ninja asintió y luego de una reverencia salió del lugar.
Gaara por su parte se apoyó en un costado de la celda, mirando al hombre que se encontraba adentro. Era alto, seguramente más que él mismo. Tenía el cabello calipso y largo, el cual llevaba tomado en una coleta baja. No alcanzaba a ver su rostro, pero la ropa que traía sólo la conocía de unas cuantas persona.
—Identifícate —le exigió con calma.
El hombre dentro de la celda levantó la mirada y le vio de frente por primera vez. Tenía unos impresionantes ojos dorados y en este momento le miraban con furia. Si fuera posible, le vio mostrar sus dientes como una fiera a punto de atacar. Y al parecer eso fue lo que pretendió por que se arrojó contra las rejas, en un mal intento de atacarle.
—"Tienes su aroma"
Gaara no entendía lo que decía, pero sabía que le reclamaba por algo.
—Identifícate —le volvió a insistir.
—"¿Por que hueles a ellos?" —Le preguntó en ese idioma que el Kasekage no entendía —"Hueles a los Potter"
Y eso si que lo entendió Gaara. Se acercó al sujeto de la misma manera amenazante y lo sostuvo de la camisa verde que traía y lo acercó a su rostro.
— ¿Qué eres de los Potter?
El hombre lo miraba con rabia y parecía más descontrolado que antes. Gaara sabía que no podría sacar nada más de ese tipo, así que optó por abrir la celda. El hombre le miraba de frente, atento a cada paso que diera.
Sígueme —le dijo dándole la espalda, pero sin bajar la guardia, era muy capaz de reducirlo en el mismo momento en que el otro intentara atacarle —. Sé que me seguirás, por que quieres saber de los Potter —cada vez que los mencionaba, el tipo parecía entender sólo el apellido —. Te llevaré con ellos y entonces sabré lo que quieres aquí.
El tipo lo siguió por los pasillos, sin bajar la guardia en ningún momento, y llegaron a la oficina de Gaara en el mismo silencio que sostuvieron por los largos pasillos que recorrieron.
— ¿Qué pasa aquí? —Preguntó Kankuro al verlos entrar.
—No lo sé, pero reacciona violentamente al mencionar a los Potter.
El mismo Kankuro fue testigo de ello, cuando el hombre le miró con rencor.
— ¿Y qué haremos?
—Llevarlo a ellos —le respondió el pelirrojo, como si fuera algo completamente lógico —. Viajaremos a Konohagakure no sato.
En la aldea de la hoja, el rumor de los nuevos habitantes que estaban en el lugar. Albus y Scorpius eran aun más novedosos que los demás, ya que el moreno, a estas alturas del partido, tenía un prominente vientre que demostraba su casi cinco meses de embarazo. Aunque claro está, lo que llamó la atención de todos y cada uno de los aldeanos, fue el hombre rubio y de cabellera larga que acompañaba al soltero más codiciado de la aldea, por que aun ahora, luego de que Sasuke tuviera un hijo y que la gran mayoría de la aldea creyera que entre el ultimo de los antiguos Uchiha y el actual Hokage había más de una gran amistad como ellos mismo lo proclamaban, Sasuke seguía recibiendo peticiones de matrimonio de parte de mujeres de su edad y otras más osadas que ofrecían a sus hijas como futuras esposas. Como era de esperarse, el que Draco estuviera en la aldea, sólo lo hizo ver un poco más lejano a las manos de los demás, pero no por eso perdido del todo.
—Esto es bastante molesto —dijo el rubio, cuando pudo ver a la distancia un par de mujeres mirando a su amante con ojos enamorados.
—Es así como siempre he vivido —le respondió Sasuke, sin tomar en cuenta a los demás, simplemente al hombre que caminaba a su lado —. Desde que tengo uso de razón, las niñas me persiguen, las mujeres me claman y me ofrecen lo que no quiero.
—Eso sonó tremendamente prepotente —le dijo un tanto molesto por la situación que venía viendo desde que recuperó la memoria, eso ya hace más de dos semanas.
—Pero nunca le haría caso a ellas —le habló de manera cómplice —, sólo tú puedes hacer que mi control se pierda.
—Me parece bien —le dijo desinteresado. Él no estaba acostumbrado a tener que competir con más personas por la atención de algo que él quisiera, y Sasuke parecía ser la excepción a esta regla.
—Draco —le llamó, pero tal y como pensó, su amante no le tomó en cuenta.
Sasuke sabía que Draco tenía un carácter duro, pero de ahí a encelarse por cosas tan pequeñas como esta.
—Será mejor que me vaya donde Scorpius.
—Espera un momento, Draco —le dijo sosteniéndolo del brazo y volteándolo para sostenerlo de la cintura, incluso con la lejanía, pudo sentir los suspiros de las mujeres a varias calles —. Algo más te molesta, ¿Verdad?
Draco desvió la mirada, a él le encantaba ser el centro de la atención, pero en momentos como estos, prefería estar en un lugar apartado y que no hubiera más testigos que las personas involucradas.
—Albus ya va a cumplir seis meses. Ha pasado un tiempo demasiado prolongado en este lugar y tiene que volver a nuestro mundo. Obviamente Scorpius lo acompañara y yo no me puedo alejar de mi hijo.
Sasuke notó enseguida lo grave de la situación. El hombre que amaba estaba diciéndole que tendría que partir, pero... ¿Cómo arreglar una situación así?
Draco por su parte dejó que los brazos de Sasuke le consolaran, y rogó por que el maldito tiempo se detuviera, aunque sabía que no sería así.
