Nota: Ningún personaje me pertenece.
Capítulo Doce:
Kendall estaba de muy mal humor.
Esa mañana había recibido el reproche de su vida por parte de su madre. En serio, Kendall no podía creer que Kimberly Perkins fuera tan melodramática, tanto que debió de haber sido actriz en vez de una aburrida inversionista. Hubo regaño, llanto y berrinches, sino fuera porque Kendall le recordó a su madre que ya no sustentaban su vida y por lo tal ya no podían decirle que hacer, no la habrían ni siquiera dejado salir de la casa.
Así que Kendall se había ido, dejando a su caprichosa madre al borde de un colapso nervioso, y a pesar de que se sentía un poco culpable Kendall no se iba a dejar manipular por ella.
No más.
Tontamente había pensado que encontraría algo de paz en su nuevo trabajo... ¡Ingenua!
Con Clarence como su trabajo nunca podría encontrar tranquilidad.
—Hoy veremos ecuaciones de primer grado —dijo Kendall mientras se dirigía al escritorio y sacaba del cajón un marcador y un borrador para pizarrón—. Así que saca tu libreta y pon atención.
El acróbata ni siquiera hizo ademán de ir a sentarse, él seguía recargado en la puerta con los brazos cruzados
—¿No vas a regañarme por el desorden de la cafetería?
—¿Como si fueras un niño chiquito, Clarence? —Contestó ella imitando su posición—. Apuesto que te gustaría eso, verme despotricar contra ti y repitiendo el mismo discurso que un sin número de personas ya te ha dicho: ¡madura!
Kendall se alejó del escritorio y empezó a caminar hacia él. Mirándolo con desdén y molestia.
—Sin embargo, no voy a gastar mi energía regañándote como si fueras un niño, eso no te ayudará a madurar. Mejor siéntate, Clarence, y analiza tu comportamiento, tal vez así tú mismo te des cuenta lo ridículo que te ves haciendo escenitas.
Kendall sonrío inocentemente ante la furia en el rostro del acróbata. Sino fuera porque ella lo conocía bien habría jurado que había un poco de vergüenza en sus ojos cafés, pero no... Eso era imposible.
Kendall le dio la espalda y se puso a escribir en el pizarrón.
Pudo sentir como el acróbata iba a acomodarse a alguna de las sillas. Le molestaba eso, estar muy consciente de su presencia.
La rubia estaba poniendo los sencillos ejemplos que usuaria para explicarle cómo hacer una ecuación de primer grado cuando Clarence volvió a hablar.
—¿Cómo va tu maravilloso compromiso, Kendall? —Dijo lo más casual que podía.
El plumón en el pizarrón dejó de escribir por unos segundos.
—Muy bien, gracias por preguntar —¿era eso vacilación en su voz? Ella esperaba que el acróbata no lo notara.
Lo que menos quería era un escándalo sobre su vida privada en este lugar donde todos sabían todo sobre todos.
—Nunca lo mencionaste.
Kendall frunció el ceño... ¿En serio estaba teniendo esta conversación con Clarence Buttowski?
—No veo porqué esto es de tu incumbencia —comentó volteando a verlo.
Él estaba sentado despreocupadamente con las manos cruzadas sobre su cuello, observándola como un águila lo haría con su presa.
Era incómodo, por lo que Kendall volvió rápidamente a hacer su trabajo en el pizarrón.
—Por lo que oí este compromiso incumbe a todo el mundo.
Ok... Kendall tal vez estaba algo afectada por la discusión que tuvo con su mamá en la mañana porque no había manera de que Clarence sonara molesto por la idea de su compromiso.
¿O sí?
—No sé qué hayas visto en la televisión, Clarence, pero esto es un asunto privado que no planeo discutir contigo.
—Para tu información no vi nada en la televisión, no soy un seguidor de esa basura. Fue mi hermana la que me dijo.
—¡Vaya! Al menos tenemos algo en común.
Kendall termino de escribir y se volteó para ver a Clarence. La primera clase comenzaba oficialmente.
—Aún no quiero que copies esto —comentó a pesar de que el acróbata no había hecho ningún ademán de sacar su libreta y bolígrafo para hacer lo que un buen estudiante hace en una clase: tomar apuntes. Ya hablaría de eso con Clarence más adelante—, primero té voy a explicar y ya después puedes apuntar los ejemplos, ¿entendido?
Haciendo como si ella no hubiera dicho nada, Kick se inclinó hacia adelante, recargo sus brazos sobre la paleta y frunciendo el ceño dijo:
—No traes puesto tu anillo de compromiso. Me pregunto... ¿Por qué será?
¿Esto... Esto iba en serio?
Visiblemente molesta y confundida Kendall apretó la mano con la que sostenía el plumón.
Realmente solo Clarence Buttowski podia ensañarse sobre temas que claramente la molestaban.
—No estamos aquí para discutir sobre mi compromiso, Sr. Buttowski, —ya tenía suficiente de eso con su familia y su prometido—. Usted está aquí porque necesita aprender lo que voy a enseñarle si quiere llegar a graduarse y no ir a prisión. Así que le pido de la manera más atenta que deje este tema o me veré forzada a correrlo de mi clase y ya sabe que pasará si eso sucede.
A pesar de la amenaza no pronunciada el acróbata no se acobardó, solo sonrió como un idiota arrogante.
¡Malvado! Claramente le divertía verla molesta. ¡Como si ella fuera su espectáculo personal!
Si no fuera porque Kendall era una dama en toda la extensión de la palabra ya habría ido a su lugar para abofetearlo. Una reacción muy exagerada, si lo examinaba bien, pero en serio este chico era el único que podía sacarla de sus casillas a tal punto de querer recurrir a la violencia física.
—Solo quiero que me respondas esta sencilla pregunta, Kendall, y dejare el tema por la paz. No lo volveré a mencionar nunca en tu presencia, lo prometo.
¿Aceptar una promesa de alguien que es famoso por encontrar huecos legales en... Todo? No era muy sabio.
Además, ¿por qué tan siquiera lo estaba considerando? Siempre podía cumplir su amenaza y sacarlo del salón, así Clarence se vería obligado a nunca tocar ese tema en su presencia. ¡Era un punto a favor de Kendall!
Sin embargo, a pesar de todo sentía un poco de curiosidad por la pregunta que Clarence estaba tan desesperado de obtener una respuesta al punto de prometer algo.
Sería... Interesante obtener un vistazo de los pensamientos que el acróbata tenía sobre el compromiso de Kendall.
—¿Qué quieres saber?
Clarence no parecía sorprendido de que ella hubiera accedido a contestarle su pregunta.
Por esa razón Kendall no pudo evitar ponerse algo nerviosa. Se sentía como si hubiera caído en uno de esos juegos crueles que el acróbata era famoso de jugar con las chicas.
Él siempre parecía conseguir lo que quería con las mujeres... Y de Kendall había querido una respuesta y la había conseguido.
—¿Por qué no traes tu anillo? Contesta con sinceridad, si mientes lo sabré, Perkins.
Kendall lo dudaba enormemente.
Ella era muy buena mentirosa, era un arte que había tenido que aprender por su trabajo. Pero bueno, no le daría la ventaja a Clarence diciéndole eso, mejor que pensara que podía distinguir sus palabras de la verdad y la mentira.
Aun así, vio porqué no ser honesta con esa pregunta. No es como si fuera una gran revelación o algo.
—Nunca uso mi anillo a menos que salga a un evento o quiera evitar atención indeseada.
Si era honesta, no lo usaba no porque tuviera miedo a perderlo o algo así, típico de las mujeres paranoicas, sino porque de algún modo le hacía sentir incomoda el peso del anillo en ella.
Le hacía recordar la mentira de su compromiso.
El futuro corazón roto de Frederick.
—Por atención indeseada te refieras a... ¿Otros pretendientes?
—¿Otra pregunta, Clarence? —Preguntó Kendall levantando una ceja—. Eso no era parte del trato.
—Solo responde.
No lo habría hecho... Sino fuera porque el acróbata en serio parecía ansioso por su respuesta. Casi nervioso.
—Sí, a eso me refiero.
—Sin embargo no lo traes puesto ahorita. ¿No te sientes amenazada de que alguien de aquí quiera intentar algo contigo?
Kendall no pudo evitar reírse por sus palabras.
—¿Intentar algo conmigo? ¡Por favor! La mitad de los chicos en Mellowbrook de mi edad me tienen miedo y la otra mitad me odia. Los chicos más grandes o ya se mudaron o ya se casaron, o simplemente ya son demasiado viejos para mi gusto —a pesar de que ya trabajaba y ganaba un salario aún tenía dieciocho años, no iba a andar con un treintañero—. Así que puedo decirte con toda seguridad que no, no siento que mi compromiso pueda peligrar en este lugar.
Ese era uno de los pocos privilegios de regresar a Mollowbrook: ningún hombre en su sano juicio intentaría seducirla o faltarle al respeto. ¡Un respiro de eso!
Clarence pareció analizar sus palabras por un rato, después sonrío lentamente, eso no parecía augurar nada bueno. Sin ninguna palabra más él se inclinó para sacar una libreta de su mochila y un par de bolígrafos, los extendió por la pataleta y luego volvió a mirar a Kendall. Esperando a que ella comenzara la clase.
Aclarándose la voz la rubia de ojos verdes comenzó a explicar las ecuaciones de primer grado. Un tema tan fácil que podía hacerlo hasta dormida... Como hace muchos años había demostrado cuando había sido niñera de los hermanos Buttowski.
Por esa razón no pudo evitar que su mente empezará a vagar, imaginando las razones detrás del interés de Clarence sobre su anillo.
Tenía que haber una razón, el acróbata no hacía nada sin previa estrategia a pesar de que siempre todo parecía temerario y sacado de la manga.
No, Kendall lo conocía muy bien. Sus planes tenían planes dentro de sus planes. No por nada se había salido con la suya durante tanto tiempo.
Pero a pesar de darle vueltas al asunto no pudo encontrar ninguna razón lógica que respondiera el motivo de su interés.
Cuando le entregó la tarea que le había dejado, cuando ella le dejó más en respuesta por sus errores, él nunca perdió su sonrisa de satisfacción. Era... terrorífico.
Algo tramaba contra ella, no cabía duda. Algo para poner las apuestas a su favor. Sin embargo, Kendall primero se condenaría antes que ponerle esto fácil.
No... Esta vez ella sería la que manejara el juego.
Tal y como debía ser.
Nota de Autor: ¡Hola a todos! Sé que ha pasado tiempo desde mi última actualización y en verdad lo lamento mucho. Pero es que tuve un golpe imaginativo y me puse a escribir One-Shots de otra caricatura y me ha absorbido eso. Lo siento u.u
¡Pero ya regrese! Estoy planeando llevar esta historia hasta el final... Y debido a que ya tengo el final ya sé por dónde me voy n.n... Esa siempre es nuestra meta, ¡un final! Pero pues bueno, gracias por esperar esta historia y por sus reviews tan lindos que me inspiran a seguir. Y aún no sé si este capítulo esta corto o largo porque estoy escribiendo en notas en mi iPad (por lo que no sé cuántas palabras tiene o cuantas hojas van), pero esto era importante de aclarar: la cuestión del anillo. ¿Por qué? Simple les daré un spoiler pequeñito, porque los quiero...
Kendall solo usa su anillo si quiere recordarles a las personas que está comprometida, tomada, y solo eso pasa cuando alguien intenta cortejarla. Y cuando Kick empiece a seducirla la veremos usarlo, no sólo para intentar ponerle un alto sino para que también le sirva de recordatorio a ella. Jajajaja.
Bueno, ese es mi spoiler.
Es pequeño... Pero interesante. ¡Ya quiero escribir sobre Kick enfureciéndose cada vez que vea su dedo anular! ¡Y de Kendall sintiéndose culpable!
Bueno, eso es todo por hoy. Regresare con el Treceavo Capítulo pronto, ¡lo juro! Por favor díganme que opinan en los reviews y Felices fiestas atrasado.
Sorceri.
