DESCLIMER: Ni la historia ni los personajes me pertenecen, los personajes son de Masashi Kishimoto, y la Historia es de la saga de La Hermandad de la Daga Oscura de la escritora J.R. Ward.
ADVERTENCIA. Lenguaje obseno, lemmon y lime.
Capitulo 11.. Entre la fantasia y la realidad
Sasuke subió por la escalera delantera de la casa de Darius. La puerta se abrió de golpe antes de que pudiera tocar el pomo de bronce.
Sarutobi estaba al otro lado. -Amo, no sabía que estaba...
El doggen se quedó petrificado cuando vio a Sakura.
-Sí, sabes quién es -pensó Sasuke-. Pero tomémoslo con calma.
Ella ya estaba bastante asustada.
-Sarutobi, quiero que conozcas a Sakura Haruno. -El ma yordomo se quedó mirándolo-. ¿Vas a dejarnos entrar?
Sarutobi hizo una profunda reverencia e inclinó la cabeza. -Por supuesto, amo. Señorita Haruno, es un honor co nocerla personalmente.
Sakura pareció desconcertada, pero se las arregló para sonreír cuando el doggen se irguió y se apartó del umbral.
Cuando ella tendió la mano para saludarlo, Sarutobi dejó es capar un sonido ahogado y miró a Sasuke solicitando permiso.
-Adelante -murmuró Sasuke mientras cerraba la puer ta principal. Nunca había podido entender las estrictas normas de los doggens.
El mayordomo extendió las manos con reverencia, ce rrándolas sobre la mano de ella y bajando la frente hasta tocarlas. Pronunció unas palabras en el antiguo idioma en un sosega do arrebato.
Sakura estaba asombrada. Pero no tenía manera de saber que al ofrecerle la mano le había concedido el máximo honor de su especie. Como hija de un princeps, era una aristócrata de alta cu na en su mundo.
Sarutobi estaría resplandeciente durante días.
-Estaremos en mi alcoba -dijo Sasuke cuando el con tacto se rompió.
El doggen vaciló.
-Amo, Itachi está aquí. Ha tenido un... pequeño accidente.
Sasuke soltó una maldición. -¿Dónde está?
-En el baño del piso de abajo.
-¿Aguja e hilo?
-Dentro, con él.
-¿Quién es Itachi? -preguntó Sakura mientras cruzaban el vestíbulo.
Sasuke se detuvo cerca del salón. -Espera aquí.
Pero ella lo siguió cuando empezó a caminar.
Él volvió la cabeza, señalando hacia la puerta del salón. -No ha sido una petición.
-No voy a esperar en ninguna parte.
-Maldición, haz lo que te digo.
-No. -
La palabra fue pronunciada sin acaloramiento. Lo desafiaba intencionadamente y con pasmosa tranquilidad, co mo si él no fuera más que un obstáculo en su camino, igual que una vieja alfombra.
-Jesucristo. Está bien, pero luego no tendrás ganas de cenar.
Mientras se encaminaba irritado hasta el baño, pudo oler la sangre desde el vestíbulo. Era grave, y deseó con fuerza que Sakura no estuviera tan ansiosa por verlo todo.
Abrió la puerta, e Itachi alzó la vista. El brazo del vam piro colgaba sobre el lavabo. Había sangre por todas partes, un charco oscuro en el suelo y uno más pequeño sobre el mármol.
-Itachi, ¿qué ha sucedido?
-Me han rebanado como a un pepino. Un restrictor me ha dado una buena, cercenó la vena y llegó hasta el hueso. Es toy goteando como un colador.
En una borrosa imagen, Sasuke captó el movimiento de la mano de Itachi bajando hasta su hombro y subiendo en el aire.
-¿Te libraste de él? -
-Diablos, claro.
-Oh... por... Dios -dijo Sakura, palideciendo-. Santo cie lo. Está cosiendo...
-Hola. ¿Quién es esta belleza? -dijo Itachi, haciendo una pausa en su tarea.
Hubo un sonido sordo, y Sasuke se movió, tapando la vi sión de Sakura con su cuerpo.
-¿Necesitas ayuda? -preguntó, aunque tanto él como su hermano sabían que no podía hacer nada. No podía ver bien para coser sus propias heridas, y mucho menos las de otro. El hecho de tener que depender de sus hermanos o de Sarutobi para cu rarse era una debilidad que despreciaba.
-No, gracias -rió Itachi-. Coso bastante bien, como sabes por experiencia. ¿Y quién es tu amiga?
-Sakura Haruno, éste es Itachi. Socio mío. Itachi, ella es Sakura, y no sale con estrellas de cine, ¿entendido?
-Alto y claro. -Itachi se inclinó hacia un lado, tratan do de ver por detrás de Sasuke-. Encantado de conocerte, Sakura.
-¿Estás seguro de que no quieres ir a un hospital? -di jo ella débilmente.
-No. Parece peor de lo que es. Cuando uno puede usar el intestino grueso como cinturón, entonces sí debe acudir a un profesional.
Un sonido ronco salió de la boca de Sakura.
-La llevaré abajo -dijo Sasuke.
-Oh, sí, por favor -murmuró ella-. Me encantaría ir... abajo.
La rodeó con el brazo, y supo que estaba muy afectada por la forma en que se pegó a su cuerpo. Le hacía sentir, muy bien que ella se refugiara en él cuando le faltaban las fuerzas.
Demasiado bien, de hecho.
-¿Estarás bien? -dijo Sasuke a su hermano.
-Perfectamente. Me iré en cuanto termine con esto. Ten go que recoger tres frascos.
-Buena suerte.
-Habrían sido más si este pequeño obsequio no hubiera llegado por correo aéreo. Con razón te gustan tanto esas estre llas. -Itachi dio una vuelta con la mano, como si estuviera atando un nudo-. Debes saber que Naruto y los gemelos están... -co gió unas tijeras del mostrador y cortó el hilo- continuando nuestro trabajo de anoche. Tendrán que regresar en un par de ho ras para informar, tal como pediste.
-Diles que llamen a la puerta primero.
Itachi asintió con la cabeza, y tuvo el buen juicio de no hacer ningún comentario.
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Mientras Sasuke conducía a Sakura por el vestíbulo, se en contró de pronto acariciándole el hombro, la espalda, y luego la agarró por la cintura, hundiendo sus dedos en la suave piel. Ella se acercó a él tanto como pudo, con la cabeza a la altura de su pe cho, descansando sobre su pectoral mientras caminaban juntos. Demasiado placentero. Demasiado acogedor, pensó él. De masiado bueno. En todo caso, la apretó contra sí.
Y mientras lo hacía, deseó poder retirar lo que había dicho en la acera. Que ella era suya.
Porque no era cierto. No quería tomarla como su shellan. Se había acalorado, celoso, imaginando las manos del policía to cándola. Molesto por no haber acabado con aquel humano. Aque llas palabras se le habían escapado.
Ah, diablos. La hembra había manipulado su cerebro. De alguna manera, se las había arreglado para hacerle perder su bien establecido autocontrol y hacer surgir en él el maldito psicópata que llevaba dentro.
Y aquella era una conexión que quería evitar.
Después de todo, los ataques de locura eran la especiali dad de Itachi.
Y los hermanos no necesitaban a otro chiflado de gatillo fá cil en el grupo.
Sakura cerró los ojos y se recostó contra Sasuke, tratando de borrar la imagen de la herida abierta que acababa de ver. El esfuerzo era como tapar la luz, del sol con las manos. Algunos fragmentos de aquella horrible visión continuaban apareciendo. La sangre roja brillante, el oscuro músculo al descubierto, el impresionante blan co del hueso... Y la aguja. Perforar la piel y atravesar la carne para hacer pasar el hilo negro...
Abrió los ojos.
Estaba mejor con ellos abiertos.
No importaba lo que el hombre hubiera dicho. No se tra taba de un rasguño. Necesitaba ir a un hospital. Y ella habría intentado convencerle con mayor énfasis, si no hubiera estado ocupada tratando de mantener su última comida tailandesa den tro del estómago.
Además, aquel sujeto parecía muy competente en remen darse a sí mismo.
También era tremendamente apuesto. Aunque la enorme herida atrajo toda su atención, no pudo evitar fijarse en su des lumbrante cara y su cuerpo escultural. Cabello negro largo atado en una coleta baja, brillantes ojos asabache, un rostro que pertenecía a la gran pantalla. Se notaba que llevaba un traje del mismo estilo que Sasuke, con pan talones de cuero negro y pesadas botas, pero se había quitado la camisa. Los marcados músculos del torso quedaban resaltados bajo la luz cenital, en un impresionante despliegue de fuerza. Y el tatuaje multicolor de un dragón que le cubría toda la espalda era realmente espectacular.
Pero, claro, Sasuke no iba a tener como socio a un enclen que de aspecto afeminado.
Traficantes de drogas. Resultaba evidente que eran trafi cantes de drogas. Pistolas, armas blancas, enormes cantidades de dinero en efectivo. ¿Y quién más se involucraría en una lucha a cuchillo y después se pondría a hacer de médico?
Recordó que el hombre mostraba en el pecho la misma ci catriz de forma circular que Sasuke.
Pensó que debían de pertenecer a una banda. 0 a la mafia. De repente necesitó algo de espacio, y Sasuke la soltó en el momento de entrar en una habitación de color limón. Su paso se hizo más lento. El lugar parecía un museo o algo similar a lo que podría aparecer en la Revista de Arquitectura Colonial. Gruesas cortinas de color claro enmarcaban anchas ventanas, ricas pintu ras al óleo relucían en las paredes, los objetos decorativos estaban dispuestos con refinado gusto. Bajó la vista a la alfombra. De bía de costar más que su apartamento.
Pensó que tal vez no sólo traficaran con cocaína, crack o heroína. Podían dedicarse también al mercado negro de antigüe dades.
Sería una combinación que no se veía muy a menudo.
-Es bonito -murmuró, tocando con el dedo una caja antigua-. Muy bonito.
Al no obtener respuesta, miró a Sasuke. Estaba parado en la habitación con los brazos cruzados sobre el pecho, alerta, a pe sar de que se encontraba en su propia casa.
Pero entonces, ¿cuándo se relajaba?
-¿Siempre has sido coleccionista? -le preguntó, tratan do de ganar un poco de tiempo para controlar sus nervios. Se aproximó a una pintura de la Escuela del Río Hudson. Santo cielo, era un Thomas Cole. Probablemente valía cientos de miles-. Esto es muy hermoso.
Miró de soslayo sobre el hombro. É1 estaba concentrado en ella, sin prestar atención a la pintura. Y en su rostro no se veía reflejada ninguna expresión de posesión u orgullo. No parecía la forma de comportarse de alguien cuando otra persona admira ba sus pertenencias.
-Ésta no es tu casa -afirmó.
-Tu padre vivía aquí.
Sí, claro.
Pero, qué diablos. Ya había llegado muy lejos. Ya no le im portaba continuar con aquel juego.
-Por lo que parece, tenía mucho dinero. ¿Cómo se ga naba la vida?
Sasuke cruzó la habitación en dirección a un exquisito retrato de cuerpo entero de un personaje que parecía un rey. -Ven conmigo.
-¿Qué? ¿Quieres que atraviese esa pared...?
Él oprimió un resorte en un extremo del cuadro, y éste gi ró hacia fuera sobre un eje, dejando al descubierto un oscuro co rredor.
-Oh -exclamó ella.
Él hizo un gesto con la mano. -Después de ti.
Sakura se aproximó con cuidado. La luz de las lámparas de gas parpadeaba sobre la piedra negra. Se inclinó hacia delan te y vio unas escaleras que desaparecían en un recodo mucho más abajo.
-¿Qué hay ahí abajo?
-Un lugar tranquilo donde podremos hablar.
-¿Por qué no nos quedamos aquí arriba?
-Porque vas a querer hacer esto en privado. Y es muy probable que mis hermanos aparezcan muy pronto.
-¿Tus hermanos?
-Sí.
-¿Cuántos son?
-Cinco, ahora. Pero no tengas miedo. Adelante. No te pasará nada malo ahí abajo, lo prometo.
Ajá. Claro.
Pero puso el pie sobre el borde dorado del marco. Y avan zó hacia la oscuridad.
Sakura respiró profundamente, y vacilante extendió las manos hacia las paredes de piedra. El aire no era mohoso, ni ha bía una asquerosa capa de humedad o algo similar; simplemente estaba muy oscuro. Descendió por los escalones lentamente, tan teando el camino. Las lámparas parecían luciérnagas, iluminándose a sí mismas más que a la escalera.
Y entonces llegó al final. A la derecha había una puerta abierta, y allí percibió el cálido resplandor de un candelabro. La habitación era igual al corredor; de paredes negras, te nuemente iluminada, pero limpia. Las velas temblaban ligera mente. Al colocar el bolso sobre la mesa de té, se preguntó si aquel sería el dormitorio de Sasuke.
Al menos el tamaño de la cama era apropiado para él. ¿Y las sábanas eran de satén?
Supuso que había traído a muchas mujeres a aquella gua rida. Y no necesitaba ser un lince para imaginar qué sucedía una vez que cerraba la puerta.
Oyó correr el cerrojo, y el corazón le dio un vuelco.
-Respecto a mi padre-dijo vivamente.
Sasuke pasó junto a ella y se quitó la chaqueta. Debajo llevaba una camiseta sin mangas, y ella no pudo ignorar el rudo poderío de sus brazos mientras sus músculos se tensaban al dejar a un lado la prenda de cuero. Pudo apreciar los tatuajes de sus antebrazos cuando se sacó de los hombros la funda vacía de las dagas.
Fue al baño y ella escuchó correr el agua. Cuando regresó, se secaba la cara con una toalla. Se puso las gafas antes de mirarla.
-Tu padre, Darius, era un macho muy valioso. -Sasuke arrojó la toalla de manera despreocupada y se dirigió a una silla. Se sentó con el respaldo hacia delante, poniendo las manos sobre sus rodillas-. Era un aristócrata en el antiguo país antes de con vertirse en guerrero. Es..., era mi amigo. Mi hermano en el tra bajo que hago.
«Hermano». Seguía utilizando esa palabra.
Sasuke sonrió un poco, como si recordara algo agradable para sus adentros.
-D tenía muchas habilidades. Era rápido con los pies, in teligente como pocos, bueno con un cuchillo. Pero además era culto. Todo un caballero. Hablaba ocho idiomas. Estudió de todo, desde religiones del inundo hasta historia del arte y filoso fía. Podía hablarte durante horas sobre Wall Street y, luego ex plicarte por qué el techo de la Capilla Sixtina es en realidad una obra manierista y no del Renacimiento.
Sasuke se echó hacia atrás, recorriendo con su fornido bra zo la parte superior de la silla. Tenía los muslos abiertos. Parecía muy cómodo mientras se sacudía hacia atrás el alborotado cabello negro.
Endiabladamente sensual.
-Darius nunca perdía la calma, por muy feas que se pu sieran las cosas. Siempre se concentraba en el trabajo que estaba haciendo hasta terminarlo. Murió contando con el más profun do respeto de sus hermanos.
Sasuke parecía de verdad echar de menos a su padre. O a quien fuese el hombre que estuviera usando con el propósito de... ¿Cuál era exactamente su propósito?, se preguntó. ¿Qué ganaba contándole toda esa basura?
Bueno, ella estaba en su habitación, ¿no?
-Y Sarutobi me ha dicho que te amaba profundamente.
Sakura frunció los labios.
-Suponiendo que te creyera, la pregunta es obvia. Si mi padre me amaba tanto, ¿por qué nunca se molestó en venir a co nocerme?
-Es algo complicado.
-Sí, es difícil llegar hasta donde vive tu hija, tender la ma no y decirle tu nombre. Es realmente penoso. -Cruzó la habi tación, sólo para encontrarse de pronto junto a la cama. Se colocó de inmediato en otra parte-. ¿Y a qué viene toda esa retórica de los guerreros? ¿Él también pertenecía a la mafia?
-¿Mafia? No somos de la mafia, Sakura.
-¿Entonces sólo sois asesinos independientes y trafican tes de drogas? Hmm..., pensándolo bien, tal vez la diversificación es una buena estrategia de negocios. Y necesitáis muchísimo dinero para mantener una casa como ésta y llenarla de obras de arte que deberían estar en el Museo Metropolitano.
-Darius heredó su dinero y era muy bueno administrán dolo. -Sasuke echó la cabeza hacia atrás, mirando hacia arriba-. Como hija suya, ahora todo te pertenece.
Ella entrecerró los ojos. -¿Ah, sí?
Él asintió.
Vaya mentiroso, pensó Sakura.
-¿Y dónde está el testamento? ¿Dónde está el albacea que me diga qué papeles debo firmar? Espera, déjame adivinar, no se han pagado los derechos de sucesión, durante los últimos treinta años. -Se frotó los doloridos ojos-. ¿Sabes qué, Sasuke? No tienes que mentirme para llevarme a la cama. Por mucho que me avergüence admitirlo, lo único que tienes que hacer es pe dírmelo.
Respiró profundamente con un aire de tristeza. Hasta aho ra no se había dado cuenta de que una pequeña parte de ella ha bía creído que obtendría algunas respuestas. Finalmente.
Pero, claro, la desesperación puede hacer caer a cualquiera en el más espantoso ridículo.
-Escucha, me voy de aquí. Esto sólo ha sido...
Sasuke se situó frente a ella en un abrir y cerrar de ojos.
-No puedo dejarte marchar.
El miedo le aceleró el corazón, pero trató de fingir que no lo sentía.
-No puedes obligarme a quedarme.
El hombre le sujetó la cara con sus manos. Sakura retroce dió bruscamente, pero él no la soltó.
Le acarició la mejilla con la yema del pulgar. Cada vez que se acercaba demasiado, ella se quedaba sin palabras, y había su cedido de nuevo. Sintió que su cuerpo se balanceaba hacia él.
-No voy a mentirte -dijo Sasuke-. Tu padre me en vió a buscarte porque vas a necesitar mi ayuda. Confía en mí.
Ella se retiró de un tirón.
-No quiero escuchar esa palabra de tus labios.
Allí estaba él, un criminal que casi había matado a un po licía delante de sus ojos, esperando que creyera una palabrería que ella sabía que era falsa.
Mientras acariciaba sus mejillas como un amante. Debía de pensar que era estúpida.
-Escucha, he visto mis documentos. -La voz no le tem bló-. Mi partida de nacimiento dice «padre desconocido», pero había una nota en el registro. Mi madre dijo a una enfermera en la sala de partos que él había fallecido. No pudo dar su nombre porque en ese instante entró en shock a causa de una hemorragia y, murió.
-Lo lamento, pero eso no es cierto.
-Lo lamentas. Ya. Apuesto a que sí.
-No estoy jugando contigo...
-¡Por supuesto que sí! Dios, no sé cómo he podido pen sar que podía conocer a mis padres, aunque fuera por boca de otro... -Lo miró fijamente con disgusto-. Eres muy cruel.
Él soltó una maldición con un sonido frustrado y desa gradable.
-No sé cómo hacer que me creas.
-No te molestes en intentarlo. No tienes ninguna credi bilidad. -Agarró su bolso-. Demonios, tal vez sea mejor así. Casi prefiero que haya muerto a saber que era un criminal. O que vivíamos en la misma ciudad y nunca vino a verme, que ni siquiera sintió curiosidad por saber cómo era yo.
-Él lo sabía. -La voz de Sasuke sonaba muy cerca otra vez-. Él te conocía.
Ella se volvió. Él estaba tan próximo que la perturbó con su tamaño.
Sakura dio un salto hacia atrás.
-Ya basta con eso.
-Él te conocía.
-¡Deja de decir eso!
-Tu padre te conocía -gritó Sasuke.
-¿Entonces por qué no me quería? -gritó ella a su vez. Sasuke dio un respingo.
-Te quería. Te cuidaba. Durante toda tu vida estuvo cer ca de ti.
Ella cerró los ojos, abrazando su propio cuerpo. No podía creer que sintiera la tentación de caer bajo su hechizo de nuevo.
-Sakura, mírame, por favor.
Ella abrió los párpados.
-Dame tu mano-dijo Sasuke-. Dámela.
Al no obtener respuesta, él se puso la mano en el pecho, sobre el corazón.
-Por mi honor. No te he mentido.
Se quedó completamente quieto, como si quisiera darle la oportunidad de leer cada matiz de su cara y de su cuerpo.
-¿Es posible que sea verdad?-se preguntó.
-Él te amaba, Sakura.
No creo nada. No creo nada. No...
-¿Entonces por qué no vino a verme nunca? -susurró.
-Esperaba que no tuvieras que conocerlo. Que no tuvie ras que vivir la clase de vida que él vivía. -Sasuke la miró fija mente-. Pero se acabó su tiempo.
Hubo un largo silencio.
-¿Quién era mi padre? -preguntó en voz baja.
-Era lo mismo que yo.
Y entonces, Sasuke abrió la boca. Colmillos. Tenía colmillos.
El horror le encogió la piel. Lo empujó con fuerza.
-¡Maldito loco!
-Sakura, escúchame...
-¿Para que me digas que eres un maldito vampiro? -Se rió de él, empujando su pecho con las manos-. ¡Maldito loco! ¡Maldito... loco! Si quieres representar tus fantasías, hazlo con cualquier otro.
-Tu padre...
Ella le dio una bofetada, con fuerza. Justo en la mejilla.
-No te atrevas. Ni siquiera lo intentes. -Le dolía la ma no, la frotó contra su vientre. Quería llorar, porque se sentía herida. Porque había tratado de herirlo a él, y no parecía afecta do por el golpe que le había propinado-. Por Dios, casi llegué a creerte, casi -gimió-. Pero tuviste que pasarte de listo y mos trar esos dientes falsos.
-Son reales. Míralos más de cerca.
La habitación se vio inundada con la luz de muchas velas... sin que nadie las encendiera.
De repente, se quedó sin respiración, sintiendo que nada era lo que parecía ser. Ya no había reglas. La realidad se difumi naba hacia una dimensión diferente.
Cruzó la habitación a toda prisa.
Él la alcanzó en la puerta, pero ella se agachó, cubriendo su cara con las manos, como si estuviera rezando una oración pa ra mantenerlo alejado.
-No te me acerques. -Aferró el pomo y empujó con to do el peso de su cuerpo. La puerta no se movió.
Sintió que el pánico corría por sus venas como si fuese ga solina espesa.
-Sakura...
-¡Déjame salir! -El pomo de la puerta le arañó la piel cuando tiró de él.
Cuando la mano de él se posó sobre su hombro, gritó: -¡No me toques!
Se apartó de un salto. Dio bandazos alrededor de la habita ción. Sasuke la siguió, aproximándose lenta e inexorablemente. -Yo te ayudaré.
-¡Déjame en paz!
Lo esquivó con un rápido movimiento y volvió a correr hacia la puerta. Esta vez se abrió antes incluso de que pudiera aga rrar el pomo.
Como si él lo hubiera deseado. Se volvió a mirarlo con horror. -Esto no es real.
Subió la escalera a toda velocidad, pero sólo tropezó una vez. Cuando trató de manipular el resorte del cuadro, se rom pió una uña, pero finalmente lo abrió. Atravesó corriendo el sa lón, salió precipitadamente de la casa y...
Sasuke estaba allí, parado en el césped de la parte delantera. Sakura patinó al detenerse en seco.
El terror se deslizó por su cuerpo, el miedo y la incredulidad le oprimieron el corazón. Sintió que su mente se hundía en la locura.
-¡No! -Trató de huir de nuevo, corriendo en cualquier dirección siempre que se alejara de él.
Lo oyó tras ella y trató de alcanzar mayor velocidad. Co rrió hasta quedar sin aliento, hasta que el agotamiento la cegó, sus piernas no le respondieron. No pudo continuar, y él aún con tinuaba allí.
Cayó sobre el césped, sollozando.
Hecha un ovillo, como si se estuviera defendiendo de una paliza, comenzó a llorar.
Cuando él la levantó, no se resistió.
¿Para qué? Si aquello era un sueño, acabaría por desper tar. Y si era verdad...
Necesitaría muchas más explicaciones que las que acaba ba de darle.
Mientras Sasuke llevaba en brazos a Sakura de regreso al aposen to, pudo percibir el miedo la confusión que emanaban de ella como oleadas de angustia. La depositó sobre la cama, cubrién dola con una sábana. Luego se sentó en la silla, pensando que ella apreciaría un poco de espacio.
Al poco rato, la mujer se dio la vuelta, y el guerrero sintió sus ojos fijos en él.
-Estoy esperando a que termine ya esta pesadilla. A que suene la alarma del despertador-dijo con voz ronca-. Pero eso no va a pasar, ¿verdad?
El negó con la cabeza.
-¿Cómo es posible? ¿Cómo...? -Se aclaró la garganta-. ¿Vampiros?
-Sólo somos una especie diferente.
-Chupasangres. Asesinos.
-Mejor habla de minoría perseguida. Era la razón por la que tu padre esperaba que no sufrieras el cambio.
-¿Cambio?
Él asintió lúgubremente.
-Dios mío. -Se llevó la mano a la boca como si fuera a vomitar-. No me digas que voy a...
Una oleada de pánico la asaltó, invadiendo la habitación como una brisa que llegó a él en una fría ráfaga. No podía so portar su angustia y quería hacer algo para aliviarla, aunque la compasión no se encontraba entre sus virtudes.
Si hubiera algo contra lo que pudiera luchar para ayudarla... Pero, de momento, no había nada. Absolutamente nada. La verdad no era un objetivo que pudiera eliminar. Y no era su enemigo, a pesar de que le hiciese daño. Sólo... era.
Se puso de pie y se acercó a la cama. Al ver que no le rehuía, se sentó. Las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas olían a lluvia de primavera.
-¿Qué va a sucederme? -murmuró.
La desesperación en su voz sugería que hablaba con Dios y no con él. Pero en cualquier caso respondió:
-Tu transformación está muy próxima. A todos nos lle ga en algún momento alrededor de nuestro vigésimo quinto cum pleaños. Te enseñaré a cuidarte y qué debes hacer.
-Dios santo...
-Cuando termines, necesitarás beber.
Ella se atragantó y se levantó de un salto. -¡No voy a matar a nadie!
-Las cosas no son así. Necesitas la sangre de un vampiro macho. Eso es todo.
-Eso es todo -repitió ella en tono apagado.
-Los humanos no son nuestras víctimas. Eso son cuen tos de viejas.
-¿Nunca has matado a un... humano?
-No para beber de él -contestó, evitando dar una res puesta directa-. Hay algunos vampiros que sí lo hacen, pero la fuerza no dura mucho. Para no languidecer, tenemos que ali mentarnos de nuestra propia raza.
-Haces que suene muy normal.
-Lo es.
Ella guardó silencio. Y entonces, pareció darse cuenta de la situación.
-Tú dejarás que yo...
-Beberás de mí. Cuando llegue el momento.
La mujer emitió un sonido ahogado, como si quisiera gri tar pero una arcada nauseabunda se lo hubiera impedido.
-Sakura, sé que es difícil...
-No lo sabes.
-Porque yo también lo sufrí.
Ella se quedó mirándolo. -¿También lo supiste así, de golpe?
No lo estaba retando. En realidad, sólo esperaba tener algo en común con alguien. Le daba igual quién fuese.
-Sabía quiénes eran mis padres -dijo él-, pero habían fallecido cuando me llegó la transición. Yo estaba solo y no sabía qué esperar. Por eso comprendo tu confusión.
El cuerpo de Sakura cayó sobre las almohadas. -¿Mi madre también lo era?
-Ella era humana, por lo que Darius me contó. Se sabe de vampiros que procrean con ellos, aunque es muy raro que el niño sobreviva.
-¿Puedo detener el cambio? ¿Puedo evitar que esto ocurra?
Él movió la cabeza negativamente.
-¿Duele?
-Vas a sentir...
-No a mí. ¿Te haré daño?
Sasuke disimuló la sorpresa. Nadie se preocupaba por él. Vampiros y humanos le temían por igual. Su raza lo veneraba, pero nadie se había preocupado nunca por él. No sabía qué ha cer con ese sentimiento.
-No. No me harás daño.
-¿Podría matarte?
-No te dejaré hacerlo.
-¿Me lo prometes? -dijo ella con apremio, sentándose de nuevo y aferrando el brazo del vampiro.
No podía creer que estuviera jurando protegerse a sí mis mo porque ella se lo pidiera.
-Te lo prometo. -Extendió una mano para cubrir las de ella, pero se detuvo antes de tocarla.
-¿Cuándo ocurrirá?
-No puedo decírtelo con seguridad, pero pronto.
Ella lo soltó, recostándose sobre las almohadas. Luego asu mió una posición fetal, dándole la espalda.
-Tal vez despierte -murmuró-. Tal vez aún despierte.
Hola!
Y eh aqui el otro cap... ¿Que opinan de la reaccion de Sakura ante la verdad? Ella creandose sus historias de mafia en la cabeza, ¿que creen que halla sido mas facil aceptar, un "Tu padre era lider de una banda de mafiosos muy peligrosos" o "Tu padre es vampiro"?
Como ven la histeria y oparanoi comenzo a hacer de las suyas en Sakura. Pero al final, aun un poco incredula, comenzo a aceptarlo. Y la reaccion de Sasuke al notar la precupacion de Sakura, se me hizo muy tierna esa parte. El siendo un vampiro guerrero esta acostumbrado a arriesgar su vida por proteger a los demas, y Sakura le hace jurar que esta ves protegeria su vida propia. Que tiernos ^u^
Y ¿Que les parecio el rol de Itachi en este fic? Todo un galan de la pantalla grande. Poco a poco igual se ira revelando un poco la vida de Itachi, mas que nada su pasaado y, nenas, no pierdadn de vista el tatuaje de dragon que tiene,porque ademas de hacerlo ver mas rudo, rebelde y sexy, tiene un significado con respecto a su pasado y presente. Quien halla tenido una hermorragia nasal con la descripcion de Itachi, e imaginado sin su playera, que levante la mano (*o*)/ ... y eso que yo no osy fan fan de Itachi jejeje.
En el siguiente capitulo...
-Esta noche voy a ponerme bastante desagradable. No deberías quedarte por aquí.
Su compañero se metió unos cacahuetes a la boca. -No voy a dejarte aquí.
-Ya tomaré un taxi para volver a casa.
-No. Me quedaré hasta que pierdas el sentido. Luego te arrastraré de vuelta a tu apartamento. Te veré vomitar durante una hora y te meteré en la cama. Antes de irme dejaré la cafete ra lista y una aspirina junto al azucarero.
-No tengo azucarero.
-Entonces junto a la bolsa.
Suigetsu sonrió.
-Habrías sido una excelente esposa, Juugo.
-Eso es lo que dice la mía.
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Tragó saliva, sintiendo que su piel se estremecía.
-¿Sasuke?
-¿Sí?
-En realidad no tenías previsto acostarte conmigo ano che, ¿no es cierto?
Las difusas imágenes de aquel tórrido encuentro le obli garon a cerrar los ojos.
-Así es.
-¿Entonces por qué lo hiciste?
¿Cómo hubiera podido no hacerlo?, pensó él, apretando las mandíbulas. No había podido dominarse.
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Su orgasmo llegó violentamente, llenándola, bombeando en su interior, en un éxtasis interminable, hasta que se dio cuen ta de que ella experimentaba su propio clímax al mismo tiempo que él, mientras se aferraban el uno al otro por su vida contra des garradoras oleadas de pasión.
Fue la unión más perfecta que nunca había experimentado.
Y luego todo se convirtió en una pesadilla.
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-¿Usted conoció a mi madre?
-No muy, bien. No estuvieron juntos mucho tiempo. Ella desapareció poco después de que empezaran a verse porque des cubrió que él no era humano. No le dijo que se había quedado embarazada, y sólo volvió a buscarle cuando estaba a punto de dar a luz. Creo que tenía miedo por la criatura que iba a traer al mundo. Por desgracia se puso de parto y fue llevada a un hospi tal humano antes de que pudiéramos llegar hasta ella. Pero debe saber que él la amaba. Profundamente.
Sakura absorbió la información, empapando su mente, lle nando todos los vacíos.
-¿Mi padre y, Sasuke estaban muy unidos?-
El mayordomo vaciló.
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Karin quiso ver el interior de su mente, una invasión a la que nunca se había arriesgado por temor a ofenderlo. Pero ahora todo era diferente. Tal vez quisiera besarla cuando terminara. Hacerle el amor. Quizás ahora pudiera quedarse con él. Le gusta ría vivir en casa de Darius junto a él. O donde fuera. No impor taba.
Cerró los ojos y exploró sus pensamientos.
Pero sólo pudo ver a la hembra en la que él realmente es taba pensando. La hembra humana.
Era una belleza de cabello rosa con los ojos entrece rrados. Estaba tendida sobre su espalda con los senos descu biertos. Le acariciaba los duros pezones rosados con los dedos mientras le besaba el estómago y seguía descendiendo.
Karin trató de deshacerse de aquella imagen como si fue ra un cristal roto.
Sasuke no estaba allí con ella. No bebía de su cuello. No era el cuerpo de ella el que oprimía contra el suyo.
Les dejo conla intriga jeje... El siguiente caop tendra el tan esperado lemmon y mas sasusaku... Sakura descubrira por boca de otro un poco mas de su padre... Karin se dara cuenta de una dolora verdad tambien... Y la parte de Sui y Juugo no mas la puse por que me da mucha risa lo que le dice Suigetsu "Habrias sido una exelente esposa" jajajajajaja ... Nenes y nenas hasta aqui les dejo, los otros tres caps los subire en la noche porque aun no los termino de checar, por el momento disfruten estos tre y gracias de nuevo son un amor enormeeee... sin mas que decir mas que nos leemos en la tarde noche... Ciao
Koro (.-.)
