Arreglo de un hermano desesperado.
12. Te quiero…
Todos estaban en el quiosco Urahara menos Toshiro y yo, que nos disponíamos a ir para allá. ¿Para qué? ¡Para celebrarlo! Esa gente era una juerguista.
Me puse una camiseta negra y unos tejanos, con mi coleta, y para allá. Me daba igual la situación… pero, no me gustaba ir con faldas.
-Aah, Toshiro, vámonos.-le dije sonriendo, ya que me esperaba debajo de la escalera.
Al llegar al claro ese, delante del quiosco, Toshiro se paró. Me giré.
-¿Notas alguna presencia extraña? –pregunté mirando hacia todos lados.
-No… eeh, Karin… -dijo acercándose a mí. Miré hacia arriba ya que estaba un poco agachada. Me acarició la cara, sonreí. Cerré los ojos y sentía cómo cada vez estaba más cerca…
-¡TAAAICHOOOO! –gritó Matsumoto y unas cuantas personas más que salían del quiosco. Nos separamos de golpe a dos quilómetros de distancia.
- ¿Os habéis enfadado? –preguntó Ichigo.
-Aaah, no.- dije improvisando.- se me había caído una cosa por aquí… -dije riendo.
-Bueno, os estábamos esperando. –gritaron y nos invitaron dentro.
Allí dentro había mucha gente. Y prácticamente todos bebiendo sake. Bueno, menos Ururu, Jinta… y… ¿Yuzu?
-eeehemYuzu… -dije a su lado.- ¿qué haces aquí? –pregunté con los ojos cerrados.
-Bueno… jeje, tú te quedas con pelo blanco, y yo me quedo con pelo rojo. ¿Estamos en paces? –dijo sonriendo.
-¡Eeeh! ¡Yo no estoy con nadie! –grité poniéndome roja.
La gente se giró a mirarme, hasta Toshiro, con una cara de susto muy grande.
-Pues quizás sea hora ya… -me susurró Yuzu pícara y me empujó en la dirección dónde estaba Toshiro.
Pero de golpe, vi la mano de Rukia con un guante rojo con el dibujo de una calavera, la típica calavera de los shinigamis, me dio un golpe… y sentí mi alma de shinigami salir despedida de mi cuerpo. Al lado de ella estaba mi hermano. Se quedó con una cara de alucinado increíble. Le habría hecho una foto. Me habría reído. Pero no era el momento.
Un montón de shinigamis me miraban. Miraban mi alma. Convertida en lo que ellos también eran.
-K-Karin… eres… ¿desde cuándo?-musitó Ichigo. Luego cambió la cara y gritó enfadado.- ¡URAHARA!
El aludido sacó su abanico e hizo aspavientos.
-Vamos, era muy persistente, esta hermana tuya. No pude negarme… además, no llegó a la hollowización, así que no debes preocuparte.- rió él.
-¿Cómo?-me quejé.
-Bueno, así que tenemos un nuevo shinigami sustituto en la ciudad de Karakura…- instó un capitán de una enorme barba recogida con una cinta muy extraña.
Bajé la cabeza. El anciano me dio unos pocos golpecitos en la cabeza y luego se giró a hablar con otros capitanes… uno con una especie de túnica rosa y un sombrero, otro con cara de enfermo… Mayuri, Kuchiki, uno con cabeza de zorro… una chica… y no conozco a más…
Me sentí repudiada. Como si no le dieran importancia. O como si no quisieran hablar de eso en ese momento. Ichigo me miró con cara de: Ya hablaremos luego.
Me metí en mi cuerpo otra vez. Con un poco de pereza. Al levantarme, vi a Toshiro apoyado y me acerqué.
-Ehh… ¿Te gusta… el ponche? –pregunté con el ceño fruncido.
-Ni sé lo que es, ni hay aquí. ¿Por qué lo preguntas?
-Aah, pues no lo sé. Es que se supone que en las fiestas hay ponche… -dije mirando al suelo.
Toshiro se rió y se acercó a mí.
-Y dime, ¿a ti te gusta? -¿Qué clase de pregunta era esa? Espera, tampoco era nada del otro mundo, me estaba preguntando si me gustaba el ponche, ¿pero por qué me afectaba tanto una pregunta tan estúpida? Parecía que tenía doble sentido…
-Eeh, no lo he probado nunca.- dije con los ojos abiertos.
Noté cómo Toshiro se acercaba otra vez a mí y cómo llevaba una de sus manos a mi pelo. Quería besarle… esta vez, no…
Giré un momento los ojos para ver a mi alrededor y vi a un montón de shinigamis alrededor mirándonos. Me separé de él y me pusé como un tomate. Pero parecía que Toshiro estaba muuuuy furioso.
-¿Es que vais a dejarme besarla de una vez?-gritó muy enfadado. -¿Cuántas veces me van a tener que interrumpir eeeeeh? –uaau, había oído bien, ¿verdad? Estaba totalmente paralizada. Bueno, todos estábamos paralizados.
Hasta que Urahara apareció por ahí con su abanico. Ese hombre me ponía muy nerviosa.
-Uhum, Hitsugaya-taicho, tenemos una habitación por aquí que podría ayudarles… -nos dijo entre risas y fue hacia un lado.
Toshiro me miró con unos ojos de perdón o algo así, pero me cogió la mano y siguió a Urahara. Entramos en la sala.
Bueno, aquí es donde duermen mis mocosos, así que, no os interrumpirá nadie.- dijo y se fue.
-¿No te parece algo sospechoso? –le pregunté.
-¡P-pero, Urahara! ¡Queríamos verlo! –le gritó Matsumoto a la salida.
-Aah, tranquilos. Esa habitación tiene todas las paredes con unos cristales que desde fuera se ve lo de dentro pero desde dentro no se ve lo de fuera. ¡Así que les podemos espiar!
-Vaya, Ichigo, nunca me lo habría imaginado… -le dijo Rukia a su lado.
-Yo… bueno, creo que en parte es culpa mía.- dijo deprimiéndose.
-Vamos, Ichigo, sabes que Hitsugaya-taicho es un buen hombre, la cuidará. Además, no creo que nadie más se pudiera enamorar de Karin…
-¡En realidad sí! –saltó Matsumoto.
-¿A sí? ¿quién? –gritaron los dos al unísono.
-¡El hollow!
-Eehm… Karin, yo…no quería haber dicho eso…
-¿entonces no era verdad?
-No, sí que lo era… -respondió.- pero, tampoco quiero que tú no quieras…
Me acerqué a él y apoyé mi mano en su cara.
Me miró. Apoyó la suya en la mía.
-Así no nos verán… por muchas cosas raras que hagan.-le dije sonriendo.
Toshiro se acercó un poco, pero vaciló. ¿Me iba a dejar así?
Cerré los ojos y por fin sentí sus labios. En ese momento sentí el vació ese de mi estómago llenarse de una sensación nueva. No sabía cómo había podido pasar tanto tiempo sin conocer ese sentimiento.
-¡Callad! –susurró alguien.
-pero si casi no se ve… tienen las manos delante…
-espera un poco
-vaya con mi hermana…
-vaya con el capitán
-qué historia de amor más bonita… pero ahora deberán separarse…
-es verdad…
Toshiro llevó su otra mano detrás de mi espalda y me acercó más a él.
-¿sabes qué?-le susurré enterrando mi cabeza en su cuello. –me cansa tener la mano levantada.-me reí.
Me miró y se rió.
-A mí también.- y me besó otra vez…
En ese momento se abrió la puerta de golpe y aparecieron un montón de shinigamis. Nos quedamos los dos estáticos, abrazados y rojos. A Toshiro se le encendió la venita.
-P-perdón, capitán Hitsugaya, pero ya es hora de irnos.- dijo un shinigami.
¿Q-qué? ¿Se iba ya?
Le miré y me respondió con una mirada triste.
-Lo siento… -me dijo y se separó de mí.
-Karin… -me dijo mi hermano con pena apoyando sus manos en mis hombros. –vamos, no dejes que se vaya sin despedirse…
Me dirigí a donde estaban todos. Había una puerta rara ahí en medio. Me senté en un taburete y miré hacia otro lado. Estaba enfadada.
-Karin…-me susurró una voz por encima de mí.- recuerda que, al final de una vida siempre llega otra. Primero se es humano, luego, shinigami, y después, quizás seamos dioses.-apoyó su frente en la mía, como la otra vez.- siempre te estaré esperando. Pero disfruta de tu vida como humana, no hagas imprudencias.
-Claro… lo haré.-respondí.- yo, también siempre estaré esperando a volver a verte.- dije con una sonrisa triste.
Depositó su mano en mi cara y me dio un fugaz beso.
-Te quiero…
Y se fue.
Goooomeenaasaaaaaaiii!
Hacía mucho que no subía nada… pero es que estaba liadísima con los exámenes.
Bueno, como os habéis podido dar cuenta… falta el epílogo o algo así y ya estará ^U^
Seguid escribiéndome para saber qué os parece y si tenéis algún deseo para el reencuentro *O*
Hasta pronto!
Mashetsu.
