DISCLAIMER: Hermione Granger y Draco Malfoy son personajes del mundo mágico de Harry Potter, el cual pertenece a Rowling, lo que deja claro que tampoco son míos.

Aviso: Este fic participa del Décimo Primer Reto «Historias en canciones» del foro «El triángulo donde tres están unidos».

Canción: Eres — Michael Ronda & Karol Sevilla


Capítulo XII.

Eres

Eres un mar donde navegan emociones,

El cielo en el que flotan corazones

Mi cómplice, mi guía y mucho más

Mucho más...

La observo llegar al Gran Comedor como cada día, abstraída en sus pensamientos, perdida en un mundo que solo ella logra entender, pero del que yo haría parte sin pensarlo dos veces.

Su cabello rubio revuelto, enredado en una maraña decorada con algo que no reconozco me hace pensar en un campo de trigo maduro rodeado de mariposas; tan hermoso y tan libre. Sus ojos grises como nubes de tormenta hacen que me pierda en mis pensamientos que están embargados de ella, llenos de su dulce sonrisa y de su inocente caminar.

Ella, mi amiga, mi amada, la princesa de mi cuento de hadas, la que no tiene idea de que suspiro cada noche por su voz, por ser el dueño de uno solo de sus latidos. La chica de la que todos se burlan por no seguir estereotipos, la que se adueñó del corazón de la serpiente, de aquella serpiente que haría cualquier cosa por conseguir entrar en sus sueños, la misma que no ha sido capaz de decirle a ella, a la única que lo llena a plenitud que la quiere.

¿Qué tan difícil puede ser hablarle a la luna?

Porque ella, igual que el astro que gobierna la noche lleva el dulce nombre de Luna.

Ya no recuerdo cuantas veces he logrado hablarle en mis ensoñaciones porque en la realidad me cuesta pensar en qué podría decirle que le interesara a ella, a la mujer que es capaz de transformar la realidad en fantasía, a la que tiene el coraje de mirar a la muerte a la cara y sonreírle, a la que tiene un intelecto disfrazado de ingenuidad.

Eres diferente. Como yo.

¿Cómo decirte, luna de mis noches que te amo?


Eres pregunta y respuesta, mi euforia y mi calma

Eres tu bella sonrisa, la rima y el alma

Eres el frío, el calor

Eres el miedo, el valor

Eres la sombra que sale cuando quema el sol...

Tú piensas que eres invisible para mí, pero te he visto antes.

Te he visto siguiéndome con la mirada cada vez que nos encontramos. He visto como tus ojos azules reflejan lo que sientes cuando te quemas el cerebro pensando en qué puedes decir que llame mi atención las veces en que nos topamos en un pasillo.

He visto como sonríes cuando yo también lo hago, aunque no tengas idea de que lo hago contigo.

¿Por qué no me hablas?

Si te decidieras a hacerlo habría muchas cosas que me encantaría decirte y tal vez lo haga antes que tú, quizás algún día durante el siguiente año, o tal vez mañana, o quizás esta noche cuando como todas las noches, me encuentres de casualidad camino a tu sala común.

Sé que muchos piensan que estoy loca y creen incluso que eso me afecta, pero te he escuchado defenderme cuando crees que no puedo enterarme y he podido caer en cuenta que eres diferente. Que eres una excepción a la regla en un mundo de repeticiones. Que eres alguien como yo.

¿Qué podría decirte para que entendieras que estoy esperando por ti?

Quisiera que pudieras ser consciente de la otra parte de la historia, esa en la que yo te devuelvo la mirada cuando me observas en el Gran Comedor. La misma en la que me imagino contigo viendo el cielo en una noche despejada en la que fingirás mirar las estrellas mientras intentarás entender qué fue lo que vi en ti, mientras yo me pregunto lo mismo.

Pareces perdido, pero es solo porque eres diferente, como yo.

Y ahora vienes caminando con tus ojos en un libro que finges leer, aunque sé que ya sabes que te vi porque tiemblas ligeramente y yo sonrío porque eso es demasiado tierno. Quieres desviar tu camino y también quieres tropezar conmigo intencionalmente para tener una excusa para mirarnos de frente por primera vez.

¿Qué es lo que vas a hacer?

Creo que tal vez sea mejor que lo haga yo.

—Hola, Theodore Nott —te digo y levantas la vista, y un imperceptible sonrojo se apodera de tus mejillas y de las mías porque de nuevo he tenido la osadía de ignorar las reglas que en alguna parte se supone que alguien escribió para estos casos.

Aunque no me importe en realidad.

—Hola —respondes escuetamente y creo que te arrepientes de haber sonado tan seco porque tus ojos dicen que te castigas mentalmente por parecer idiota.

Pero no lo eres. Solo estás asustado. Y aunque no lo parezca, quizás yo también lo esté porque esto parece menos simple de lo que creo y de lo que tu crees también. Entonces decido sonreírle a tu sonrisa y me marcho para dejarte analizando lo que acaba de pasar.

—Espera, Luna —pronuncias, y haces impredecible lo que parecía evidente. Me giró y te veo como nunca antes te he visto, tomando mi mano contra todo pronóstico.


Y lo hiciste una vez más, me diste una lección y me demostraste que estaba equivocado.

Me habías visto antes, te habías dado cuenta de que yo te miraba, de que sabía que estabas aquí, ¿te habrás dado cuenta también de que te amo? Lo dudo, tu mirada me dice que todavía lo ignoras y es extraño porque eres de esas personas capaces de ver en el interior de los demás, sabes leer corazones aunque el mio parece estar escrito en un idioma que no conoces.

Me hablaste y no supe que decir, no porque no hubiera soñado antes con este momento, y no porque no conociera de memoria las palabras que deseaba decirte cuando fuera yo el que valientemente te dirigiera la palabra. No porque no tuviera claro lo que significas para mi.

Y al ver que soy idiota te marchas, pero te detengo, y tomo tu mano, y vuelvo a perderme en el mundo de ese tacto suave que solo me había atrevido a imaginar. Entonces entiendo que acabas de abrir la puerta para que yo entre.

—No tienes de qué avergonzarte —dices y me vuelves a tomar por sorpresa. Soy demasiado predecible pero tú, tú eres un mar de sorpresas.

Entonces sonrío.

—¿Te quedarías un rato para platicar? —te pregunto, y, aunque no sé lo que voy a decirte me alegro de haber sido capaz de hacerlo.

—Claro —contestas y me sonríes, y, siento una sensación placentera llenar mi interior.

Tu sonrisa es hermosa y por primera vez desde que te conozco... es totalmente para mi.

Eres un confidente de todas mis emociones

La causa, la razón de mis canciones

Los sueños, la verdad y mucho más

Mucho más...

Eso eres.