Nota del autor: Hola, que tal a todos, gracias a los reviews que me han hecho y a las lecturas que le han dado a mi fic, espero les esté gustando este reboot del original. Muchas gracias por los comentarios y las cosas que tengo que pulir (Como el hecho de poner algo que separara los cambios de escena para que no fueran tan bruscos) y algunos detalles que estoy tratando de solucionar y que si no fuera por ustedes lo más seguro es que ni los notaría, eso xD
Capítulo 12: Un nuevo rival
― ¡IDIOTA! ¡¿Por qué de todos los cazadores que tiene Nova tenias que ser tú?! ―Vociferó un enfadado Houndoom
― ¡Oiga jefe! ¡Le juro que solo fue un malentendido! ―Se defendía Firo quien temeroso ante la actitud del doberman, se había colocado detrás de la Braixen
Ambos cazadores habían llegado la noche anterior a un pueblo algo concurrido hospedandose en el hospital para una revisión después del combate. Ya a la mañana siguiente decidieron ir a la comisaría encontrándose con una non-grata sorpresa para el cazador del Flare Heart.
Quien le reclamaba era Hund, un Houndoom conocido como "El comandante demoniaco" dentro de la policía de Nova. Era un Pokémon muy apegado a las reglas y con un temperamento algo fuerte pero que en el fondo tenía su corazón y que lamentablemente ya le había visto la cara más de una vez a aquel Charmeleon.
―Vienes a mi comisaría, me dices que provocaron un derrumbe ¡Y más encima me dices que es un malentendido!
―Ahora que lo pone con esas palabras, pues parece que hize algo malo
― ¡Hiciste algo terrible otra vez! Aún no entiendo cómo es que no te he metido tras las rejas
― ¿Qué fue lo que hiciste todo este tiempo?―Preguntó Nari quien vio molesta de reojo a su amigo
―S-Solo fue una pequeña fogata
― ¿Lo del incendio que me contaste o el de mi bosque?―Preguntó Leif quie ya se había recuperado de todas sus heridas
― ¿Hiciste otro incendio? ¡¿Hiciste otro incendio?! ―Gruñó el Doberman totalmente iracundo
― ¡No, no, digo, yo, no! ¡Ayudenme ustedes dos, no se queden mirando!
―Lo que mi amigo quiere decir, es que no fue nuestra culpa el derrumbe. Habían secuestrado a este Grovyle y nos enfrentamos a un Emboar que se hizo llamar Barukan―Explicó la vulpina tratando de calmar al infernal
― Espera ¿D-Dijiste Barukan? ¡Barukan la bestia ígnea! ―Interrogaba Hund cambiando totalmente su cara de molestia por una de preocupación
―Sí, así se hizo llamar―Comentó el geco respondiendo las incógnitas del doberman
―Niños, se metieron en un grave lío. Barukan es de los criminales más buscados de Nova, es tan fuerte y peligroso que hasta su cabeza ya tiene precio alto en el bajo mundo―Explicó el Houndoom
―Q-Quiere decir ¿Q-Que nos enfrentamos a un peligroso criminal?―Preguntó el Grovyle quien temblaba al recordar la cara de su oponente
―Voy a necesitar que ustedes dos se queden para poder confirmar los hechos, de ser así, enviaré algunos escuadrones para que investiguen el lugar―Solicitó el perro al geco y la vulpina
― ¿Qué hay de mí? Yo tambien combati―Comentó Firo
―Por mi pierdete, lo que menos quiero es tenerte nuevamente en el interrogatorio ladrando y gruñendo porque sí
―Está bien, Leif, Nari nos vemos luego, eso va para tí tambien viejo―Dijo el Charmeleon antes de retirarse
― ¡Que no me llames viejo!
El pueblo tenía como nombre pueblo Concha debido a su cercanía con el mar y con ciudad Espuma. Era un lugar tranquilo donde diversos Pokémon paseaban y se quedaban más que nada para descansar y continuar su camino al día siguiente.
Paseando por una gran calle, Firo ya se notaba más tranquilo con respecto al día anterior, pero no le dejaba de entrar curiosidad de por qué aquel gran Rampardos les dejo la tabla y por qué Barukan estaba tras de ella.
Su recorrido lo había llevado hasta la plaza central del pueblo, un agradable lugar lleno de árboles y una pileta que en ocasiones anteriores a lo más era visitado por los residentes y algunos turistas pero en aquel momento se encontraba repleta de cazadores.
Con curiosidad fue a ver que pasaba, pocas veces había visto tantos Pokémon en el mismo lugar y esperaba ver si alguno quería un buen combate. Sorpresivo fue cuando vio que otros cazadores portaban placas con números aleatorios entre ellos por lo que aprovechó para acercarse y ver de que se trataba todo el asunto.
―Disculpa ¿Que ocurre? ―Preguntó el varano confundido pero emocionado
―Vaya, debes ser nuevo por estos lares, veras, hoy es el torneo de captura del pueblo, a cada cazador que se registre le pasaran un número y tendrá todo el lugar para esconderse y capturar los números de otros cazadores. Es un evento que se hace a puertas del torneo de ciudad Espuma por lo que resulta como un buen calentamiento antes de―Explicó un amigable Camerupt lugareño
― ¡Quiero participar! ―Exclamó el reptil quien deseoso buscaba donde podía inscribirse
―Eh, sí, en los mesone de ahí puedes registrarte, pero sólo puedes usar un máximo de dos Poké...―Trató de decir el camello antes de ser interrumpido por la abismal velocidad que el Charmeleon ejecutó
Con rapidez se acercó al mesón, un mueble blanco atendido por unos tres Porygon quienes registraban a los cazadores que participaban. Veloz como un cohete, Firo de pronto vio una mancha azul a su costado antes de recibir un impacto de esta que sacó a ambos volando hacia el suelo.
― ¡Oye idiota ten más cuidado! ―Reclamó el ígneo quien rápidamente se puso de pie
― ¡Inutil! ¡No ves que algunos tenemos prisa! ―Exclamó un Lucario con quien Firo había chocado
Apenas se vieron las caras, ambos Pokémon se quedaron unos segundos viéndose como tontos el uno al otro hasta que al mismo tiempo se sorprendieron e indicaron al otro como si de un fantasma se tratase.
―E-Eres, no puede ser, eres―Balbuceaba al chacal
―E-El del otro día, eres con quien choqué el otro día
― ¡¿Que haces aquí?! ¡¿Me estas siguiendo?!
― ¡Eso mismo debería decir yo!
― ¡No perseguiría a un Charmeleon común! Menos si ya tengo un Charizard en mi equipo
― ¡¿Charmeleon común?! No me hagas reir metro veinte
― ¡¿Como me llamaste?! ¡Metro diez! ―Reclamó el tipo acero quien chocó su cabeza con la del tipo fuego
―Si tanto quieres pelea arreglemos esto participando, perro pulgoso―Insultó Firo mientras ejercía presión con su cabeza
―Por mí está bien, lagartija
Rápidamente ambos Pokémon se registraron obteniendo los números 34 y 35. Separándose pero nunca quitandose la vista entre ellos, cada uno terminó en un punto diferente del pueblo.
Firo estaba oculto en un callejón, acompañado de Ziel y Taro, la Gardevoir ocupaba sus poderes para ver si había algún oponente cerca mientras que el dragón estaba para hacer lo que mejor sabía, atacar a lo bruto y sin piedad.
La alarma de inicio fue dada por tres simpáticos Whismur, quienes en mitad de la plaza gritaron hacia el cielo avisando así que la competencia había dado inicio.
No pasó ni un segundo para que se escucharan diversas peleas en el pueblo, el público veía curioso como diversos cazadores salían de los más sorprendentes escondites para sacar a otros de competencia. Las reglas eran simples, si perdías tu número estabas fuera, sin importar cuantos tuvieras en mano.
El Charmeleon aún no había salido a atacar, estaba esperando alguna señal de la femenina quien con su mano izquierda extendida y sus ojos brillando en un intenso carmesí, analizaba las cercanías.
―Creo que no hay nada, pero la táctica de quedarse escondido hasta el final…―Comentó Ziel mirando de reojo con cierta cara de decepción a su cazador
― ¿Qué? No voy a arriesgarme a que me quiten mi número antes de siquiera haberme movido
―Por tierra tampoco viene nada―Dijo Taro quien por su cuenta estaba detectando vibraciones en el suelo
De la nada un sonido cortante se aproximó desde el cielo tomando por sorpresa a los tres miembros del Flare Heart. Un potente sablazo de aire golpeo a Firo separandolo del Garchomp y la Gardevoir, el culpable, un Noctowl que iba bajando con otras dos aves dispuestos a atacar.
― ¡Creo que nos encontraron! ―Dijo el varano con una mueca desafiante en su rostro
― ¿Un Noctowl? con razón mis poderes no lo detectaron
―Eso significa que tu cerebro no está en forma, por eso no me gusta pensar mucho ¡Y prefiero atacar directamente! ―Exclamó el dragón abalanzandose sobre las aves
― ¡Como que mi cerebro no está en forma! ¡Tú! ¡Dragón ruidoso!
― ¡Si tienen tiempo para pelear entonces aprendan a ocuparlo en derrotar a este trío! ―Reclamó el ígneo
― ¡Tajo aéreo! ―Exclamó el búho
Agitando sus alas, el ave rapaz creó una fina cuchilla de viento en dirección al lagarto rojo mientras las otras dos aves, un Swellow y un Staravia esquivaban velozmente los zarpazos que el Garchomp propinaba.
La filosa corriente dio en su blanco desatando una oleada de viento brusca sorprendiendo a los dos compañeros de Firo quienes rápidamente cambiaron sus caras de preocupación por unas de victoria.
El Noctowl quien orgulloso iba por la placa del varano pronto se vio engullido en llamas que lo obligaron a alejarse unos cuantos metros. Llamando a sus colegas para que crearan un viento fuerte con sus aleteos, lo que parecía una solución se convirtió en problema al avivar más el fuego.
Con tremendo fogón que había, las aves solo podían preguntarse qué pasaba hasta que del mar ígneo salió él con su puño totalmente incendiado propinandole un fuerte golpe al búho además de arrebatarle la placa que tenía en su pecho dejándolo así fuera de combate.
―Primera regla para pelear contra un tipo fuego, no le tires viento, solo avivas las llamas―Explicó Firo a su derrotado oponente―Bueno, ya vencimos a uno
―No hicimos nada―Dijeron Taro y Ziel al unísono
Los combates del pueblo eran cada vez menos pero mucho más animados. El Flare Heart había derrotado a varios oponentes, cada uno más fuerte que el otro y después de lo del Noctowl habían decidido por no esconderse.
La plaza del lugar se había convertido en el campo de batalla principal, varios Pokémon colisionaban entre sí para ganar y los que perdian si bien la frustración les llegaba en el instante, a los pocos segundos se levantaban y disfrutaban de más combates.
Entre los contrincantes más duros estaba el Camerupt quien ya llevaba varios cazadores derrotados y a pesar de ser un Pokémon gentil y amable, en batalla era alguien de temer.
― ¡Erupción! ―Vociferó el camello
De sus volcanes salió una gran cantidad de lava en forma de chorro acompañada de rocas incandescentes que alejaban a posibles amenazas. El Camerupt conocido como Butros "El explosivo" era un cazador veterano que sabía cuando atacar y cuándo defenderse.
Relajado al vencer a varios cazadores, Butros no se percató que quedaba uno cerca, y en un solo segundo tanto él como sus acompañantes, un Rhyhorn y un Flareon se veían en el aire boca abajo sin explicación alguna.
Mientras estaba flotando, se pudo percatar como el viento y las llamas daban paso a un Charizard y un Gallade que los habían atacado de repente. Intentando ponerse nuevamente en el suelo con una posición normal, mientras giraba pudo sentir como un poderoso golpe en su costado derecho lo estampaba en el suelo, un golpe tan poderoso que se lograba ver una especie de energía azul saliendo de la zona de impacto.
― ¿No hay algún oponente decente en este lugar? ―Preguntó el gran reptil
―No deberías ser tan atrevido Urien, recuerda que aún quedan oponentes―Respondió el paladín quien denostaba un grado de educación mayor que el de su compañero
―Altair, deja de regañar a Urien por todo, total mientras el Soul Symphony esté acá nadie podrá vencernos. Además a partir de este momento conocerán el nombre de Hinto Soren―Dijo el Lucario desafiante quien se encontraba sentado encima del camello con la placa de este en sus manos
