Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a xsecretxkeeperx, yo solo la traduzco.


N/A

Para recordar: Edward y Bella están enamorados pero no pueden hacer nada sobre ello. Ellos acaban de reconocer su amistad después de una noche infernal, en la que Bella fue atacada y casi violada por James, el ahora ex-prometido de Rosalie. Desafortunadamente, han decidido que solo pueden comportarse como amigos fuera de Forks.

Alice es la única amiga real de Bella además de Edward y Jake (al que Bella pegó en el capitulo uno por besarla y no se le ha vuelto a ver). Alice es responsable por el viaje no supervisado a la ciudad y sabe que perderá su preciado Porsche debido a ello.

El último capitulo se centró en Edward ayudando a Bella a contarle a su padre lo que pasó en Seattle, y la historia terminó con una llamada de Bella a Edward en la que Edward desea poder decirle a Bella que la ama.

Tanya es lesbiana y se ha convertido en una buena amiga de Edward. Bella no sabe esto y está ligeramente celosa de la bomba rubia.


LESSONS IN FORBIDDEN LOVE

Capitulo doceUn mes de soledad

Bella's POV

La tenue luz de la mañana temprana hacía parecer que estaba en un mundo diferente. Forks difícilmente era más grande que una calle principal, pero el espeluznante silencio que había ahora en el pueblo estaba en una categoría completamente diferente. Mientras estaba sentada en un banco fuera de la entrada principal de la escuela, vi cada hoja que caía y cada gota de la escarcha de anoche que se descongelaba. Era cautivador, como presenciar el despertar de la tierra de su sueño.

"Imaginé que estarías aquí." Debería haber saltado por la repentina aparición de Alice, pero estaba demasiado en paz como para ser sorprendida.

"Sí, estuve despierta toda la noche hablando con Charlie. Habiéndome despertado después de las doce ayer y sacando todo lo que ha pasado, no podía siquiera pensar en dormir." Suspiré, dejando que mis párpados se cerraran un momento. "Estoy muy cansada."

"Así que... Charlie. ¿Qué tal fue?" preguntó Alice con cautela. La sonrisa que apareció en mi cara probablemente le dijo todo lo que necesitaba saber.

"Mucho mejor de lo que esperaba, en realidad. Estaba muy preocupada, pero ya-sabes-quien me ayudó con la parte difícil. Charlie no estaba nada enfadado. Al menos no conmigo."

Tras mi llamada para desearle buenas noches a Edward, mi padre se reunió conmigo en mi habitación con una taza de té caliente. Tomando asiento en el suelo al lado de mi cama, me dejó hablar sobre cualquier cosa que me viniera a la mente, nunca presionándome en una dirección u otra, y nunca juzgando. Me sentí casi estúpida por haber pensado que él estaría enfadado conmigo, o decepcionado, pero su ira estaba reservada para la escoria sin alma que estaba tras las rejas en Seattle.

Sin embargo, era duro ver la tristeza detrás del enfado, sabiendo que él creía que debería haberme protegido, aunque solo hubiera sido enseñándome más sobre los peligros de la ciudad. Cuando intenté aliviarle de su culpa, él solo lo hizo a un lado y cambió de tema.

"Sabes que te quiero, ¿verdad, Bells?" dijo en un momento. "Sé que no lo digo suficientemente a menudo, pero el día más feliz de mi vida fue el día que tú naciste."

"Lo sé, papá," susurré.

El gesto significaba mucho, viniendo de Charlie. Siempre había sabido que él me quería, pero oírle decirlo de la forma que lo hizo, y con todo lo que había pasado llevando a ese momento, las lágrimas fueron inevitables. Era la primera que podía recordar que lloraba frente a Charlie sin que él dejara la habitación o intentara hacerme sentir mejor inmediatamente. Me acalló y acarició mi pelo, pero me dejó llorar.

"Adoro absolutamente a tu padre," dijo Alice entusiasmada.

Reí. "Sí, supongo que está muy bien. De cualquier manera, ¿por qué estás aquí tan pronto?"

"¿Bromeas? Me quedé dormida tan pronto como Jasper me dejó. Ni siquiera esperé su mensaje avisándome que había llegado bien a casa. Estaba despierta horas antes de necesitarlo, así que hice la vida de Jeffrey un infierno, le hice levantarse al amanecer para traerme a la escuela."

"¿Ya lo tienen?"

"Lo cogieron anoche"

"Ouch."

Aparentemente, Charlie hizo más que solo preparar té mientras yo estaba en mi habitación haciendo una llamada. El Sr. y la Sra. Brandon estaban en Alemania por negocios y les había molestado mucho ser despertados antes de las seis de la mañana cuando su reunión no era hasta las once. No había necesidad de decir, que cuando Alice se despertó a la mañana siguiente, su coche no estaba por ninguna parte.

El personal normalmente cuidaba de Alice mientras sus padres no estaban, no interfiriendo nunca en su vida social a no ser que se lo ordenara su jefe. Pero su jefe lo había ordenado, y a Jeffrey le dijeron que escondiera el coche de Alice hasta que su castigo fuera levantado y la llevara a donde necesitara ir. Alice odiaba ir con chófer, así que era el castigo perfecto.

"Supliqué, soborné y chantajeé al hombre para que me devolviera mi coche. Quiero decir, no se lo diré a mis padres y sabía que él tampoco lo haría, pero aquí estoy, atada al soso sedán negro en el que me llevan como en un camión de mercancías."

"Lo siento, Alice." Intenté sonar sincera, realmente lo intenté, pero su diatriba era extremadamente cómica.

"Sí, se ve que lo sientes." Con un pesado suspiro, enganchó su brazo al mío. "No es tu culpa. Yo soy la que le dijo a tu padre que mis padres estarían allí." Eso era bastante cierto, pero no se me ocurrió estar de acuerdo con ella. "Espera, ¿por qué no estás pasando en rato con Romeo?"

"Su coche no estaba aquí todavía. Además, con Charlie encima de mí y tú sin poder conducir, te veré incluso menos que antes."

"Esto apesta," hizo un puchero. No podía estar más de acuerdo.

Alice y yo ya no compartíamos clases juntas y estaba segura de que no se me permitiría ir a su casa durante al menos unas semanas. Nuestro tiempo juntas estaría limitado a una hora a la hora de la comida, cinco días a la semana. Con mi recién encontrada amistad con Edward en espera hasta que nos viéramos en otra ciudad, el mes de Octubre había sido deprimente.

"Así que, ¿cuál es el acuerdo que tenéis?" preguntó Alice una vez que llegamos a su taquilla. Era obvio que ella ya sabía algo, con eso de se Alice y todo, pero decidí contarle toda la historia igualmente.

Algo extraño había pasado este fin de semana que había confirmado mis sentimientos por Edward. Habíamos afirmado abiertamente nuestra amistad pero podía ver, en las profundidades de sus translúcidos ojos, que había algo más entre nosotros. No sabía si era amor y todavía estaba el tema de Tanya, pero la esperanza que se construía en mi corazón era impenetrable. Sabía que tenía que luchar por él de alguna manera.

"Solo no sé como," le confié a mi mejor amiga. "Hicimos la promesa de que mientras estuviéramos en el pueblo tendríamos una estricta relación profesor-alumna, y la probabilidad de que me encuentre con él otra vez en Seattle es nula. Encontrarme con él el fin de semana pasado fue un golpe de suerte."

"Ya lo entenderás, Bella. Sé que lo harás."

Miré fijamente a Alice durante unos segundos antes de suspirar e inclinar mi cabeza contra la taquilla. Normalmente ella tenía razón y deseaba que esta vez también fuera así, pero no podía evitar sentirme impaciente porque llegara el día en que Edward y yo pudiéramos estar completamente desinhibidos con el otro. Mi disposición no fue mejorada con la forma de actuar que tuvimos en la primera hora.

Fui a clase pronto como siempre, intentando no estar entusiasmada pero fallando completamente cuando le vi inclinado sobre su escritorio. Respirando profundamente, me acerqué a él. "Hey, Sr. Cullen."

Edward levantó la vista con una rapidez que aceleró mi corazón, una pequeña sonrisa se estaba formando en la esquina de su boca.

"Bella," suspiró. "¿Cómo has estado?"

"Oh, igual que siempre."

Edward asintió y dio golpecitos con su bolígrafo sobre los papeles que tenía esparcidos delante de él. Nos quedamos así, incómodos y en silencio, hasta que la clase empezó a llenarse y fui forzada a tomar asiento. Él mantuvo el rol de mi profesor y mentor con facilidad, mientras que yo luchaba por no sonreírle en cada oportunidad que tenía, o fruncir el ceño cuando su mirada pasada de largo de mí sin pensarlo dos veces.

Para cuando llegó la hora de LitMag, mi mal humor alcanzó su límite. Edward me sonrió – como siempre hacía cuando entraba en su clase – pero no perdió el tiempo con chácharas, yendo directo a diseños y fuentes preferidas. Era enervante, ir de conversaciones profundas a un contacto mínimo. Sentía que quería llorar.

"Hey, ¿Bella?" susurró Angela desde la mesa de al lado. "¿Estás bien?"

"Um, sí. Solo un poco cansada."

Sabía que tenía que salir de allí. No estaba acostumbrada a estar tan emocional y no podía arriesgarme a venirme abajo frente a todo el personal de LitMag. Recogiendo mis cosas, le hice un gesto a Edward para que viniera a hablar conmigo un minuto.

"¿Todo bien, Bella?" La preocupación en sus ojos era palpable, pero su tono era distante y formal.

"Voy a marcharme," dije en voz baja.

"Está bien; tenemos todo el trabajo cubierto por hoy."

No sé porqué esperaba que él me preguntara algo más, pero el hecho de que no lo hizo me llegó al alma. Lloré durante quince minutos en el aparcamiento, sollozos imparables hacían vibrar mi cuerpo. Cuando finalmente tuve control sobre mis emociones, conduje hasta casa, lista para caer en la cama una vez que llegara y olvidar que el día de hoy había pasado. Ver el VW Rabbit aparcado en mi camino de entrada después de la escuela me hizo querer tirar algo.

No había estado evitando a Jake en sí, pero cuando él paró de llamar los primeros días después de la debacle de mi cumpleaños, yo no fui exactamente a restablecer la conexión. Sabía que estaba mal. Debería haberle llamado. Simplemente no sabía como enfrentarle. Él se había convertido en un amigo realmente bueno durante el verano y le echaba de menos, pero no quería nada romántico. Y me sentía un poco avergonzada por el bofetón. Nunca antes había golpeado a nadie.

"Hola," dije con cautela, intentando adivinar la razón de la visita de Jake por su lenguaje corporal. No estaba haciendo un buen trabajo.

"Hola," contestó, casi asustado por mi presencia. No había manera de que él no hubiera escuchado mi camioneta, así que estaba un poco confundida por su alarma. "Yo, uh... te estaba esperando."

"Puedo verlo."

"¿Quieres dar un paseo?" No. No quería dar un paseo. Quería subir a mi habitación y morir durante veinticuatro horas.

"Tengo que hacer la cena."

"Oh, cierto." La mirada de Jake cayó al suelo, donde sus pies se movían adelante y atrás. Gruñí para mí misma por estar muy molesta con la parte caritativa de mi personalidad.

"¿Te gustaría entrar mientras cocino?" Sus ojos oscuros se iluminaron mientras levantaba su cabeza y asentía rápidamente. "Así que, ¿qué te trae por aquí?"

"Oh, yo, um..." tartamudeó Jake, pareciendo buscar las palabras correctas. Realmente esperaba que no hiciera otro movimiento. No estaba muy bien ahora y no quería herir sus sentimientos con palabras duras. "Charlie le habló a mi padre sobre... bueno, sobre Seattle y lo que, um, ha pasado."

Mis pies se quedaron quietos de camino a la cocina, mi cuerpo se tensó con enfado y aprensión. La decisión de ir a las sesiones de terapia en Port Angeles era para parar efectivamente a los cotillas de Forks de hundir sus dientes en cualquier cosa que no fuera asunto suyo. Me estaba costando encontrar la razón detrás de esa llamada ahora que Charlie sentía que podía hablarlo con quien fuera que deseara.

Jake debió de ver el humo saliendo por mis orejas. "Son amigos, ¿sabes? Él solo necesitaba a alguien con quién hablar, creo. Papá dijo que estaba bastante mal por ello."

"¿Lo estaba?" La culpa comenzó una lucha inmediata con la irritación, molestándome incluso más por no poder decidirme por una.

Estaba enfadada. Si quería que Jake lo supiera, se lo habría dicho yo misma. No era asunto suyo, o de su padre, por lo que yo había pasado. Charlie no tenía derecho a hablarle a nadie sobre esa noche. Pero, aunque mi padre no era un hombre muy sociable, tenía emociones, y sabía por nuestra conversación que él estaba manejando unas bastante pesadas. Por supuesto que necesitaba hablar con alguien.

"Sí, escuché un poco de la conversación y el resto se lo saqué a mi padre. Puedo ser muy persistente," Jake me sonrió. Estaba bastante segura de que estaba intentando hacer una broma sobre nuestro último encuentro; yo no vi el humor.

"Bueno, estoy bien. No tenías que venir hasta aquí."

"Porque habrías respondido al teléfono, ¿verdad?" Contuve bruscamente la respiración y miré furiosa al masivo chico inclinado en la encimera antes de buscar en el armario las especias que necesitaba.

"Lo habría hecho," dije tercamente. Jake levantó una ceja. "¡Lo habría hecho! Simplemente no he tenido la intención de llamarte. Perdona por las molestias."

"Me estabas evitando."

"No lo estaba. Estaba enfadada al principio, pero tú dejaste de intentar hablar conmigo y ha pasado mucho desde entonces. Llamarte no era mi principal prioridad."

"¿Qué era tan importante como para que no pudieras coger el teléfono?"

"¡Jesús! No lo sé; LitMag, la escuela, perderme en el bosque, estar en-" me corté a mí misma con un pequeño grito. ¿Qué pasaba con la privación de sueño que acababa con el filtro del cerebro a la boca?"

"¿Has vuelto a herirte?" Pude oír la risa en la voz de Jake, pero no encontré ninguna parte de mí que se sintiera ofendida. Que él se enfocara en mi naturaleza torpe era mucho mejor que adivinara el resto de "enamorada de mi profesor".

"Mira," siguió cuando no contesté. "Eres una de mis mejores amigas, Bella. Debería haber estado ahí para ti para hablar. Y, ¿cómo te perdiste en el bosque?"

"No es asunto tuyo," salté. Incluso en mi somnolienta mente, sabía que estaba mucho más a la defensiva de lo necesario. Jake se había convertido en uno de mis mejores amigos también, y yo dejé que un estúpido beso se pusiera entre nosotros. Claro, él no tenía derecho a tocarme así, pero fue elección mía dejar que nuestra amistad fuera por ese camino.

"Bella, por favor. ¿Qué puedo hacer? No quería arruinar esto. Te echo de menos." La culpa finalmente le ganó al enfado y mis hombros cayeron mientras me giraba para enfrentar a Jake con una sonrisa triste.

"Sí, yo también te echo de menos. Lo siento. Realmente estoy cansada ahora mismo." Una gran sonrisa iluminó su cara y me di la vuelta para sacar el pollo del congelador, escondiendo mi propia sonrisa. "Veo que has terminado montar tu coche."

"Sip. Y, si no hubieras estado evitándome, te habría dicho que tengo algunos clientes."

"Bueno, si no me hubieras besado, no te habría estado evitando," contesté juguetonamente. El silencio hizo que levantara la vista del microondas para ver una sonrisa satisfecha en la cara de Jake.

"Así que me estabas evitando." Maldición. Nunca iba a volver a hablar con él sin haber dormido bien.

"Cállate." En realidad, esta vez intenté sonar intimidante, pero mi obvia diversión me delató.

"De cualquier manera, no es legal ni nada, pero trabajo en sus coches y ellos me pagan la mitad de lo que les cobraría un mecánico con licencia."

"Jake, eso es realmente increíble. Estoy muy feliz por ti," dije sobre mi hombro mientras abría la nevera. Al ver su contenido, fruncí el ceño.

Ahí, en el segundo estante, dónde los había dejado, estaban los platos que había hecho para que comiera Charlie mientras yo no estaba. Me puse recta con un resoplido, pero, a parte de eso, no me moví más. Había hecho esos platos por una razón y no era para ser ignorados mientras Charlie salía y comía la comida grasienta de la cafetería.

"¿Todo bien, Bella?"

"¿Huh?" Me giré para mirar directamente a Jake a mi lado y me mareé un poco por su proximidad. "Oh, sí. ¿Te importa si nos ponemos al día más tarde, Jake? Estoy lista para dormir."

"¿Vas a responder al teléfono?" Fruncí el ceño con indignación mientras que Jacob reía. "Vale, te veré más tarde," dijo, ofreciéndome un abrazo que duró un poco más de lo necesario.

Hice la cena con el piloto automático, pensando en todo lo que había pasado con una gran dificultad. Era tan complicado que mi cerebro empezaba a hacerse de gelatina.

El encuentro con Jacob sacó a relucir todas las excusas que tenía para pasar tanto tiempo sin verle. No querer lidiar con él había sido una, pero no podía negar la verdad que había en lo ocupada que se había vuelto mi vida en el último mes. Había tanta acción que estaba segura de que podría venderlo como guión para una novela. ¿Cuándo me había hecho tan interesante?

Mi mente fue a lo siguiente en la agenda y suspiré. No estaba deseando enfrentar a Charlie, pero tenía que hacerlo. Y, como si él supiera que estaba pensando en él, Charlie entró por la puerta principal, colgando su pistolera en la percha de la esquina.

"Algo huele bien."

"Tal vez incluso sepa bien," dije, colocando la comida en un plato. "Ya sabes, como la otra comida que cociné y que todavía está en la nevera."

Levanté la vista justo a tiempo para ver a papá rascarse la barbilla, sus ojos se estrecharon en defensa y escepticismo. "Fui a pescar con los chicos este fin de semana. Comí pescado frito la mayoría del tiempo."

Mi boca se abrió de golpe. "¿Pescado frito? ¡Eso es incluso peor que la comida de cafetería!"

Charlie se vio ofendido y se puso en modo policía. "Ahora escucha, Bella. Betty hace una hamburguesa malditamente buena -"

"También has comido en la cafetería." No era una pregunta, sino una declaración de resignación. "Papá, esas cosas no son buenas para ti. ¿Quieres acabar como Harry?"

Irritado y pareciendo tener remordimientos por mi regaño, Charlie dijo severamente, "te quiero, Bella, pero no es asunto tuyo lo que como."

"Claro, y tampoco será asunto mío cuando te de un ataque al corazón y tenga que enterrarte," salté. "Me voy a la cama. Aquí está tu pollo."

Me sentí terrible por atacar a Charlie de esa manera. Él era mi padre y yo no tenía derecho a dictar sus actos, pero me importaba cuanto tiempo vivía, y al ritmo que iba-

"No tan rápido, Isabella."

Me estremecí en el primer escalón. Habría sido muy fácil simplemente seguir subiendo las escaleras hasta donde mi suave y cálida cama me estaba llamando, pero el uso de mi nombre completo no era algo común; estaría maldita si le daba a Charlie alguna excusa válida para tenerme de rehén. Me giré para ver una mirada algo avergonzada en la cara de mi padre, lo que no pegaba mucho con su tono. Gemí fuertemente con sus siguientes palabras.

"Sé que estás cansada, así que voy a dejar pasar esta actitud, pero tú, um... tienes que llamar a tu madre."

"¡No lo has hecho!"

"Ella tenía derecho a saberlo, Bella. Está preocupada, así que probablemente deberías hacerlo ahora antes de que ella decida subirse a un avión. Ya le he quitado la idea de la cabeza una vez. No creo poder hacerlo de nuevo."

Charlie no esperó por mi respuesta, volviendo a la cocina en el segundo que terminó de hablar. Cobarde.

La voz frenética de Renee salió por el receptor de una vez y me llevó cerca de una hora calmarla. Cuando finalmente estuvo satisfecha con que yo estaba bien, empezó a hablar sobre como me iba la vida y si estaba interesada en alguien de la escuela.

Esa pregunta me hizo parar.

M encontré a mí misma realmente queriendo el consejo de mi madre. Sabía que no había una manera posible en que fuera capaz de hablarle sobre Edward pero, si pudiera solo hipotéticamente contarle la situación... Sacudí la cabeza y suspiré. Ella sabría, por supuesto, que estaba hablando sobre mí misma y yo nunca pondría a Edward en peligro de esa manera.

Eran pasadas las nueve cuando finalmente me fui a la cama y dormí toda la noche del tirón. La mañana siguiente cuando me desperté fue la primera vez en mucho tiempo que temí ir a la escuela. No quería fingir que Edward no significaba nada para mí. No quería llenar todo mi tiempo con Alice en una única hora. Lo que quería era avanzar mi vida, pero todavía no se había inventado ese tipo de tecnología.

"Así que, espera... ¿somos amigos de él otra vez?" preguntó Alice antes de meterse una uva en la boca.

"No éramos no-amigos. Simplemente reaccioné de forma exagerada."

"Sí, bueno, supongo que podemos volver a pasar tiempo con el chucho otra vez."

Le di una mirada a Jasper y rodé los ojos cuando Alice no estaba mirando. Él sonrió ampliamente y sacudió la cabeza. Alice no odiaba a Jacob, pero tampoco estaba encantada con él exactamente; ella básicamente le toleraba por mi bien y el de Jasper.

El timbre de la comida sonó unos minutos más tarde y sentí todo mi cuerpo se quedó sin fuerzas derrotado. Justo como ayer, Edward me ignoró en Inglés avanzado y en solo unas horas más lo haría de nuevo en LitMag.

Había esperado que fuera más fácil según pasaban los días, pero estaba equivocada. Cada vez que los ojos de Edward pasaban de largo de mí sin reconocimiento, sentía un trozo de mi corazón romperse. Cada vez que dejaba a Alice en la comida, mi estómago se contraía. Se estaba haciendo más y más difícil no decirle la mi madre lo que pasaba cada noche que ella llamaba para ver como estaba. Ni siquiera podía decírselo a mi terapeuta porque, honestamente, no confiaba en esa mujer. Era buena para hablar de ciertas cosas, pero Edward no era una de ellas.

Tras un día más bien asqueroso de esperanzas ignoradas y sueños malditos, Alice me encontró tirada en mi cama, mirando a la pared y deseando que me tragara entera. Ni siquiera la había oído entrar, así que estuve cerca de salirme de mi piel cuando una pila de ropa me cayó desde arriba.

"Ni siquiera es mi cumpleaños. No tienes excusa esta vez," dije cuando mi corazón se calmó.

Alice levantó una ceja y sacó un zapato de la pila, haciendo un gesto hacia el resto de objetos con él. "¿Crees que te compraría una camiseta roja normal y unos leggings amarillos mostaza por alguna otra razón más que Halloween?"

"Exactamente, ¿de qué planeas que me vista? ¿Bart Simpson con los pantalones bajados?"

La esquina de la boca de Alice se levantó mientras, aparentemente, contemplaba la idea. "No, pero tal vez me guarde eso para el año que viene. Vas a ir como el Oso Pooh."

Incluso en mi apatía, era difícil no deleitarse con la idea de pasar la noche fuera con amigos. Mordiéndome el labio, miré el resto de prendas en mi regazo – la pareja del Chuck Taylor color mostaza que Alice todavía estaba moviendo; una cartera que pasaba inteligentemente como un tarro de miel; la anteriormente mencionada camiseta y los leggings con otra camiseta de manga larga, pero amarilla como los leggings; con las orejas de Winnie the Pooh en una banda del pelo – y luego le sonreí ampliamente a mi mejor amiga.

"Vale, estoy dentro. ¿Qué vamos a hacer? ¿Fiesta? ¿Casa Encantada? ¿Pasar caramelos?"

"Truco-o-trato," dijo orgullosamente. Reí, creyendo que era una broma. Cuando me di cuenta de que no lo era, reí más fuerte.

"Te das cuenta de que por supuesto tú eres la única de nosotros que pasaría por una niña."

Alice chasqueó su lengua con falso resentimiento. "No es como si tuviéramos treinta años. Además, hay un vecindario determinado al que creo que estarás interesada en ir." Cuando no dije nada, Alice se tiró en el borde de mi cama, moviendo su cabeza y mirándome a través de sus pestañas. "Bella, sabemos donde vive el Sr. Cullen."

Durante un segundo, el entusiasmo fue casi suficiente para hacerme explotar. Pero la realidad cayó a mi alrededor y me encontré a mí misma colapsando en mi cama en completa desesperanza.

"No funcionará." Me daba perfectamente cuenta de que mi tono estaba vacío, como el agujero de un foso sin fondo. Y, sí, también me daba cuenta de que estaba siendo melodramática. Hice una nota para recordar esa linea para uno de mis escritos.

"¿Quién lo dice?"

"Lo dice el universo," prácticamente gimoteé. "Es de mí de quién estamos hablando, Alice. Si voy contra los deseos de Edward e intento verle en Forks, alguien ahí arriba va a abatirme. Y realmente no creo poder levantarme esta vez."

Alice suspiró y tomó mi mano en las suyas. "Te estás ahogando, Bella."

"No-"

"Lo estás. Y me mata verte así. Necesitas estar con él, aunque solo sean cinco minutos, fuera de la escuela. Esto es lo único en lo que puedo pensar que no grita, 'cita de amantes'."

Reí un poco por la terminología de Alice, pero no estaba completamente convencida. "¿Y si hace que me vea inmadura o pegajosa? No quiero alejarle. ¡Y tal vez ni siquiera vaya a estar allí! Si me hago ilusiones-"

"Entonces díselo." Miré boquiabierta a Alice. Ella lo hacía ver tan simple. "Solo déjale caer que tal vez pases por allí en Halloween. No hay nada malo en intentarlo, Bella."

No, no había nada malo en intentarlo, supuse. Excepto porque Jake y Jasper se enteraran de lo que me gustaba mi profesor. Pero no podía dejar que eso me parara. No era como si fuera a saltar a sus brazos en cuanto él abriera la puerta. Mi mente creó un tornado de pensamientos contradictorios de camino a LitMag al día siguiente.

Él me vio inmediatamente, pero no podía dejarle hablar si quería seguir con mi plan. "Así que, ¿qué vas a hacer en Halloween?"

La sonrisa de Edward desapareció. Podía sentir el pánico subir a mi pecho, pero no pararía ahora. Necesitaba esto. Su voz era baja y de advertencia cuando habló.

"Bella, no podemos-"

"Porque mis amigos me han convencido de hacer truco-o-trato. Tal vez vayamos a algunos apartamentos cercanos a la escuela primaria," dije de un tirón.

Nos quedamos en silencio una inconmensurable cantidad de tiempo, y no pude leer nada en la expresión de Edward. ¿Estaba enfadado? ¿Estaba entusiasmado? ¿Estaba preocupado o solo buscaba una forma de rechazarme fácilmente?

Finalmente, dijo, "hay un maratón de películas de miedo en HBO este año, así que voy a quedarme en casa." Asentí y me mordí el labio, insegura de si eso era toda la confirmación que iba a obtener. "Y, um... y yo paso caramelos realmente buenos. Quiero decir, cualquiera que no pare en mi casa se pierde algo muy bueno."

No tuve oportunidad de responder, pero estaba segura de que la sonrisa en mi cara hablaba a un volumen muy alto. Edward no devolvió el gesto. Esperaba que no se estuviera arrepintiendo de su decisión de reunirse conmigo en su puerta, pero no dejaría que su reacción me machacara el espíritu. A no ser que él hiciera algo para pararme, iba a tener algo de tiempo ilimitado con Edward.

Charlie fue un absoluto terror las siguientes semanas. Intenté introducir suavemente la idea de ir a Port Angeles a por algunos libros nuevos, pero su respuesta fue un sonoro no. La unión de Alice a mi viaje gravó ese no en piedra. Ni siquiera tenía permitido ir sola al supermercado. Si Jake o mi padre estaban libres, ellos me llevaban, pero más a menudo que no, Sue Clearwater venía con todo lo que yo necesitaba para la cena.

Finalmente alcancé mi límite cuando, tras un mes de arresto domiciliar, Charlie insistió en que me quedara en casa en Halloween.

"¡Tengo dieciocho años, papá! Si quiero salir con mis amigos, puedo salir con mis amigos."

"No bajo mi cuidado. Halloween es la noche más peli-"

"¿En Forks? ¿En serio, papá? Lo encuentro difícil de creer."

Actualmente los dos permanecíamos quietos, él bloqueando la puerta con sus brazos cruzados y yo no dispuesta a moverme hasta que me dejara salir de la casa.

"Te sorprenderían las cosas que he visto durante los años, Bella. No me siento cómodo con que salgas esta noche."

"Y yo me volveré loca si no salgo. Así que tienes que elegir. Confiar en que esté segura con dos chicos que conoces o enviarme al hospital psiquiátrico."

Charlie suspiró un poco, estrechando sus ojos. "Estás siendo demasiado dramática."

"Tú estás siendo sobreprotector," devolví.

Tras una pequeña pausa llena de tensión, Charlie giró sobre sus talones y cogió sus llaves mientras salía por la puerta. "Bien, pero yo te llevo."

Sonreí triunfalmente. Escuché sin interrumpir las repetidas instrucciones de Charlie sobre seguridad. Tenía spray de pimienta y mi teléfono móvil en mi bolso-tarro-de-miel, y no iba a dudar en usarlos en caso de emergencia. No tardamos mucho en llegar al instituto – el punto de encuentro designado por Alice – dejé a mi padre con un rápido "gracias".

"Te ha llevado bastante tiempo," bromeó Jake ligeramente.

"Sí, bueno, al guardián le ha costado dejarme ir."

"Así que, ¿estás lista?" preguntó Alice, el significado privado de sus palabras me golpeó como un tren de carga. Abrí la boca para decir que sí, pero no salió ningún sonido. "No tenemos que hacerlo, ya lo sabes," dijo en voz más baja.

"No," me apresuré a decir. "Necesito verle."

Alice sonrió ampliamente y se giró a Jasper, saltando arriba y abajo muy poco cubierta con su disfraz de Tigger. Era divertido por decir lo menos, especialmente con el disfraz de Conejo de Jasper añadido a la imagen. Las casas en las que paramos parecían pensarlo también. Una mujer incluso nos pidió que nos sacáramos una foto con su hija, la pequeña Piglet más linda que había visto nunca.

Cuando finalmente doblamos la esquina de la escuela primaria y el complejo de apartamentos de Edward estuvo a la vista, mis pies se movieron más rápido por sí mismos. Estaba segura de que parecía más una niña en ese momento que en toda la noche, pero no eran los caramelos por lo que estaba ansiosa.

Llevó solo unos segundos que Edward abriera la puerta.

"Bella," sonrió brillantemente. Él me examinó y pude ver el hola secreto en sus ojos antes de girarse para saludar al resto del grupo, su comportamiento solo cambió ligeramente cuando vio a Jake y su improvisado disfraz de Ígor. "Black."

"Cullen," respondió Jake, enmascarando su disgusto mucho menos que Edward.

Alice se dio la vuelta y movió su cabeza, gesticulando hacia la muestra de masculinidad. Incluso Jasper compartió nuestra confusión.

"Os veis geniales, chicos," dijo Edward, sonriéndome una vez más. "A todos les encanta Winnie the Pooh, ¿verdad?"

Me sonrojé. "Esa era la idea."

Todos nos quedamos incómodos en la puerta un momento. No estaba segura de lo que podía decir y Edward parecía estar esperando algo. Finalmente, Jasper intervino, "hemos oído que tienes Snickers de tamaño grande. No estás intentando hacernos resistir, ¿verdad, Sr. Cullen?"

Edward sacudió la cabeza y su sonrisa creció. "¿Habéis olvidado como hacer truco-o-trato? Necesito las palabras mágicas."

Rodé mis ojos mientras los de Edward brillaban. Era un tonto a veces, pero le amaba más por ello.

Dijimos nuestra parte bien alto y detestablemente mientras Edward iba a dentro a coger un bol. Uno por uno, nos dio nuestras barras de caramelo, decidiendo lanzar la de Jasper como una pelota de baloncesto y hacerle una reverencia a Alice mientras le presentaba la suya. Cuando sacó un paquete de Reeses tamaño grande, sonreí como el gato que se comió al canario. Él conocía mi favorita. Y luego su mano rozó la mía y mi corazón se aceleró en mi pecho. Eso había sido definitivamente intencionado.

"Bueno, tenemos que irnos ahora. Gracias por los caramelos," dijo Jake mientras se iba. Alice y Jasper le siguieron a regañadientes, pero yo me negué a marcharme sin decir nada, lo que fuera, solo para Edward.

"Te echo de menos," dije en voz baja.

El suspiró y se inclinó contra la jamba de la puerta. "Sé a qué te refieres. Te he visto todo el mes y todavía no te he visto nada."

"Gracias a Dios," reí. "Parecías estar llevándolo mucho mejor que yo. Estaba segura de que me estaba volviendo loca o algo."

Edward sonrió. "Nah, solo tengo una buena cara de póquer. Pero, um..." Dejó la frase nerviosamente. Yo moví ligeramente la cabeza para dejarle saber que podía hablarme. "Ya sabes, nosotros-"

"¡Bella, date prisa! ¡No vamos a estar aquí toda la noche!" Gruñí por la intrusión de Jake y grité por la terraza que ya iba, y luego me giré de vuelta a Edward, instándole a continuar.

"No era nada, Bella. Ve a divertirte con tus amigos."

Suspiré. "Supongo que te veré mañana, ¿huh?"

"Sí," dijo Edward con tristeza. "De vuelta a ser el Profesor.2

Cada célula de mi cuerpo quería gritar negándose. No quería volver a ese lugar en que me preguntaría si mi relación con Edward era solo fruto de mi imaginación. No había nada que yo pudiera hacer; teníamos que volver.

"Adiós, Ed- Lo siento." Sacudí la cabeza y bajé la vista al suelo. "Adiós, Sr. Cullen."

"Adiós, Bella."

Le fruncí el ceño a Jake cuando llegué al piso de abajo. No le afectó en lo más mínimo.

"No me gusta ese tipo."

Resoplé. "Sí, está bastante claro."

"¿Qué pasa, tío? El Sr. Cullen es un profesor guay," dijo Jasper, poniéndose de espaldas para mirarnos mientras andaba.

"Simplemente me da mala espina. Ni siquiera sacudió mi mano cuando fui a recoger a Bella a la escuela ese día y luego en la tienda -" Jacob se cortó a sí mismo abruptamente con un pequeño gruñido, mirándome rápidamente.

"Ahora tienes que decirlo," avisó Alice con una sonrisa satisfecha. "Ya lo has soltado."

"Me encontré con él en la tienda, eso es todo. Le pregunté que estaba haciendo en Seattle con sus alumnos y-"

"Lo siento, ¿hiciste, qué?" Estaba horrorizada. ¿De verdad Jake había acusado a Edward de llevarnos al club?

"Tienes que admitirlo, es bastante sospechoso," dijo Jake a la defensiva. "Y, ¿luego termina siendo el héroe?"

"Porque fue el héroe, imbécil. ¡Si él no hubiera estado ahí, probablemente estaría muerta!"

"¡Jesús! Relájate. Bella. No es para tanto." Miré con al boca abierta a Jacob por su actitud. ¿Él acababa de admitir que había acusado al hombre que salvó mi vida de ponerme en la situación para empezar y quería que me relajara?

Respiré bruscamente por mi nariz y fui en dirección al instituto dando fuertes pisadas. Detrás de mí, podía oír a Jake llamar mi nombre y a Alice provocándole con mi terco temperamento. No me importaba ninguna de las dos cosas. Estaba enfadada. ¿Y si alguien lo había oído? ¿Estábamos intentando mantenerlo tan callado como fuera posible y Jake tiene que ir y hacer de abogado del diablo? ¡Quería asesinarle!

Alice se puso a mi nivel un minuto más tarde, instándome a frenar con una mano en mi codo. Cuando miré atrás, pude ver a los chicos caminando a paso de tortuga – seguramente por elección de Jasper para darnos privacidad más que de Jake.

"No puedo creer que haya hecho eso," dije en voz baja.

"Incluso yo estoy perdida en cuanto a lo que estaba pensando. El chucho es un incordio." Le sonreí satisfecha a Alice, sacudiendo la cabeza. Normalmente, habría intentado que fuera agradable, pero estaba demasiado enfadada como para pedir que fueran civilizados.

Un momento después dije, "¿crees que se lo ha tomado personalmente? Romeo, quiero decir. ¿Crees que esto afectará a lo que tenemos?"

"Lo dudo," dijo Alice secamente. "El hombre está enamorado de ti."

"Alice," gemí. "No puedes saber eso."

"¡Puedo tener una opinión!" Reí por la justificación de Alice... y tal vez un poco por la idea de Edward sintiendo en realidad lo mismo que yo. Cuando el humor se apagó, mi melancolía volvió rápidamente, y suspiré.

"Creí que me haría sentir mejor."

"¿No lo ha hecho?"

"Bueno, un poco," admití. "Pero ahora que he probado un poco quiero más. Es como tomar una de esas cucharadas de muestra en una heladería y no poder comprar una bola. Quiero una maldita bola."

"Entonces, coge una bola," rió Alice, claramente divertida por mi analogía. "O dos o tres."

"Y, exactamente, ¿cómo se supone que voy a hacer eso? Ya te lo he dicho: a no ser de que milagrosamente me encuentre con Romeo en algún lugar fuera de Forks -"

"¿Quién dice que tiene que ser milagrosamente?" No sé porqué abrí la boca para responder; no tenía absolutamente nada que decir a eso. Él se apuntó a esta pequeña reunión, así que, ¿por qué no intentas hacerlo a una escala más grande? Llevas semanas intentando ir a Port Angeles para conseguir libros. Es la ocasión perfecta."

"Excepto porque Charlie no me dejará salir de casa." Incluso para mis oídos eso sonó como una excusa débil; Alice solo levantó las cejas y sonrió alentadoramente. "Vale, oh sabia. ¿Cómo hacemos esto?"

Alice sonrió ampliamente y me llevó a su coche, hablando a una milla por minuto y esperando que yo la siguiera.

- . - . - . - . -

Tenía que concedérselo a mi mejor amiga, era un genio. El plan era innegablemente brillante. Y yo estaba innegablemente petrificada. Por muy bien pensado que todo parecía estar, todavía había muchas cosas que podían ir mal.

¿Por qué estoy haciendo esto? Esto es ridículo. Debería darme la vuelta y fingir que nada ha pasado, pensé, acercándome lentamente a la puerta de la clase de Edward.

Pero era demasiado tarde.

"Bella, has olvidado esto," dijo Edward, caminando hacia mí.

Cerré mis ojos fuertemente y tomé una respiración profunda antes de darme la vuelta con una sonrisa satisfecha. "No, no lo he olvidado."

"Pero tú eres la única que está aquí y esta es tu letra,2 dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo, aunque, honestamente, lo era.

Tarareé. "¿Qué dice?"

"¿Qué quieres-?" Edward bajó la mirada, pareciendo molesto por mi actitud indiferente, "seis de Noviembre: comprar libros en Port Angeles, parar a por café en..." lo dejó y tragó. "¿Es esto...?"

"¡Oh, es mi planificador!" reí, enfatizando mi discurso con falso entusiasmo y un ligero temblor. "Gracias por recordármelo. Ya sabes, si alguien lo hubiera encontrado, sabría todos los lugares en los que voy a estar mañana. Me alegro de que no haya caído en las manos equivocadas."

Edward asintió y me lo entregó. Sabía que me había excedido al ser transparente, pero necesitaba asegurarme de que él lo entendía. Por la aprensión en sus ojos y la palidez en sus mejillas, sabía que lo había entendido. Solo deseaba saber si eso era algo bueno.

Solo el tiempo lo diría, supuse. Salí por la puerta y recé por fuerza para poder sobrevivir mañana.


Hola!!

Aquí está la tan esperada actualización de Lessons, y no sé vosotros, pero yo creo que ha merecido la pena. Se ha visto un buen avance entre Bella y Edward y estoy deseando ver si él va a Port Angeles en el próximo capítulo.

Bueno, no me voy a liar mucho, porque aquí en España son casi las 3 de la madrugada. Solo deciros que la autora ha prometido un pequeño EPOV de este capitulo a todos los que le dejen un review y yo voy a hacer lo mismo, a los que dejéis un review os lo enviaré traducido (en cuanto reciba el mío, claro)

Ahora sí que me despido. Os agradezco a todos los que habéis empezado hace poco con esta historia y a todos los que la seguís desde el comienzo (o a los que todavía la seguís, que espero que seais todos, xD), y os remito la disculpa que me ha dado la autora por tardar tanto.

Nos vemos en la próxima actualización.

-Bells, :)