XII. LÍNEAS DE SANGRE
— Dulce Helga…
Draco no puede evitar susurrar y tallar su faz con las manos, incrédulo o al menos reacio a creer las palabras que el retrato mágico acaba de pronunciar. Harry Potter no puede ser un descendiente de su jefe de casa, el Niño Que Vivió no puede ser heredero de Salazar Slytherin.
— Estás loco. Yo no tengo nada que ver con tu miserable familia.
— Tsk, tsk, tsk – chasqueando burlonamente su lengua –. Ésas no son maneras de expresarse, muchacho.
— Pues me importa una mierda eso. No estoy emparentado contigo y ese monstruo heredero tuyo de Tom Riddle.
Los slytherins observan cómo Potter se incorpora de su asiento, apoya sus manos contra la brillante superficie de la mesa y con una expresión ofendida en su cara ladeada discute con la pintura del fundador.
Finalmente Draco toma aire profundamente, se recuesta contra el respaldo de su asiento y apoya sus manos entrecruzadas sobre la mesa, retomando su tranquilidad y careta de inexpresividad.
— Basta, Potter.
Harry voltea bruscamente y se queda viendo fijamente a Draco, escucha una suave risita burlona de parte de Slytherin pero lo ignora, sólo puede prestarle atención a esos ojos grises que no demuestran ningún sentimiento pero en los que se refleja tal cuales espejos. Asiente ligeramente y vuelve a sentarse, reconociendo que de seguir comportándose cómo si fuera el dueño del lugar y la situación sólo le acarreará más problemas con el rubio; pero es qué ¿cómo más podría presentarse ahí?, siente un nudo en su estómago, una fina película de sudor frío cubriendo su cuerpo y los nervios a flor de piel, no una buena combinación para presentarse todo nervioso con las serpientes a ofrecer disculpas, tratar de explicar lo que sucedió y pedir comprensión; para enfrentar un grupo de slytherins al menos tiene que actuar lo más parecido a uno.
— Señor, tal vez si puede tratar de explicarnos a todos qué es lo que sucede aquí, le estaríamos agradecidos.
Slytherin posa su mirada verde profunda en el miembro rubio de su casa, se acerca más y se apoya de brazos cruzados sobre el marco, casi cómo si estuviera asomándose por una ventana. Ahora el retrato luce tan vívido, completamente diferente a su aspecto anterior: con las pequeñas grietas atravesando toda la pintura, el color deslucido y completamente sin vida; no, es cómo si la imagen hubiera estado sumida en un largo y pesado letargo del que acaba de despertar por completo y con ello sus impresionantes rasgos y detalles, una completa obra maestra hecha cómo un pasaje a un momento congelado en el tiempo y no sólo una mera impresión plástica de él.
— Las cosas llevan un orden lógico por una razón, chiquillo. Comenzar por el principio es el paso normal a seguir, así que dime tú ¿qué es de lo que deben hablar primero?
Draco entorna su mirada y siente un poco de bilis subir por su garganta pero mantiene su expresión pétrea y evita mirar la sonrisa socarrona de Salazar Slytherin, pero también evita mirar hacia Potter, consciente de sus todavía presentes impulsos homicidas hacia el malnacido gryffindor, así que posa su mirada sobre la mano derecha de Blaise, esos delgados dedos bronceados tamborileando nerviosamente sobre la mesa.
— Bien, Potter. Habla de una buena vez.
·
·
Sirius observa fijamente el papel tapiz con el árbol familiar Black, observando cada estrella y constelación señalada ahí, cada nombre huérfano tan importante y brillante como si fuera un astro como los demás; cada abuelo, abuela, padre, madre, tío, tía, hermano y cada otro familiar más relacionado con él hace tantas generaciones a las más recientes. Todo un universo agonizante por las cuatro últimas constelaciones y estrellas sobrevivientes: Bellatrix, Andromeda, Sirius y Draco.
¿Ése es el destino de la familia Black? ¿Desaparecer para purificar al mundo wizarding de su presencia? Sus primas Bellatrix y Andromeda con sus respectivos matrimonios, él ya tan viejo e inmaduro para comenzar con esas ideas absurdas de formar una familia y Draco, que seguramente dejará que su apellido materno se pierda en el olvido para perpetuar el apellido tan orgulloso que heredó de su padre. ¿Éste es el castigo a los Blacks por sus pecados? La extinción…
Se ríe entre dientes al percatarse del rumbo de sus pensamientos y se levanta del viejo sillón en el que se había hundido al terminar la reunión de la Orden. Escucha el reloj anunciando la hora con una sola campanada y camina hacia el exterior del salón para comenzar a subir luego las escaleras hacia los pisos superiores, en específico en donde sabe está la habitación de Remus.
Pero se detiene en seco al toparse en el descanso de la escalera con quién se ha convertido en su torturador personal aún sin saberlo. Snape le mira fijamente a los ojos por unos segundos pero termina ignorándolo y continúa bajando los escalones con toda la calma y estoicidad de la que se caracteriza; pasa a su lado y por un eterno segundo siente su mano derecha intentar extenderse para sujetar al pocionista pero detiene a tiempo el impulso y sólo lo deja pasar, ni una palabra, ni una acción, sólo dos magos maduros comportándose civilizadamente uno con el otro por fin. Sigue escuchando las suaves pisadas alejándose de él y cierra los ojos, trazando mentalmente los movimientos del espía hasta que finalmente deduce que ha dejado la casa.
Toma aire profundamente y lo expulsa lentamente, comienza a subir de nuevo los peldaños y cuando finalmente llega a la habitación de su amigo, sólo abre la puerta y pasa sin pedir ni esperar permiso para entrar. Ve a Remus acabando de abotonarse la parte superior de su ropa de dormir y camina hacia la cama, sentándose con la espalda apoyada contra la cabecera, esperando a que el castaño decida preguntarle que hace en su habitación a esas horas de la madrugada.
— Y bien, ¿ya vas a decírmelo? La razón de qué estas semanas hayas estado actuando tan raro.
Remus camina tranquilamente hacia la cama y se sienta al lado del animago, viendo hacia el frente en espera de que Sirius encuentre las palabras correctas que definan lo que sea que le esté sucediendo.
— ¿Exactamente qué tipo de relación mantienen tú y Snape? ¿Es sólo sexo o hay sentimientos involucrados de alguno de los dos?
Aunque claro, tampoco esperó que le saliera con semejante cosa. Abre los ojos a todo lo que puede y mira fijamente boquiabierto a su amigo, no es hasta que Sirius le da un par de suaves bofetadas que reacciona y pasa a sólo mirar consternado al otro.
— ¿Entonces?
— ¿Entonces, qué?
— ¿Es sólo sexo o algo más? Digo, puedes decírmelo o más bien, debiste hablar de eso conmigo hace tiempo – mirándolo con los párpados entornados.
Parpadea repetidamente hasta comprender que Sirius habla realmente en serio, que considera el asunto importante y que no admitirá bromas con relación a este tema; pocas veces lo ha visto con esta expresión y sabe que no debe andarse con juegos por ahora.
— ¿De dónde sacaste la idea que Severus y yo mantenemos una relación de ese tipo?
Opta por evadir el responder la pregunta mientras analiza por completo la situación, no puede arriesgarse que Severus se entere de esto pero también se trata de Sirius y puede que conservarse callado sólo complique aun peor las cosas.
Aprecia como Sirius mantiene su mirada al frente sin siquiera animarse a mirarle de reojo, toma de aire profundamente y se inclina a su costado para abrir el cajón de la mesa de noche, saca un estuche de madera algo viejo y lo abre, sacando lo que necesita de él: su pipa y tabaco. Con calma prepara la pipa y tras encenderla con un simple cerillo disfruta del tabaco, soltando esporádicos anillos de humo. Tras varios minutos por fin se atreve por fin a hablar aunque las palabras no le parecen aún del todo adecuadas.
— Fue verdad lo que te dije en nuestro sexto año, soy completamente heterosexual, así que cómo nunca pudo haber nada entre tú y yo, nunca ha habido ni habrá nada entre Severus y yo… pero. Si en algún momento. Yo. Te hice creer lo contrario. Si te hice traer de nuevo esos viejos sentimientos por mí. O si sólo hice algo perjudicial para nuestra amistad. Perdóname, perdóname viejo amigo… por qué sólo seremos eso siempre, amigos… nunca fue mi intención que malinterpretaras…
El animago le interrumpe con un brusco movimiento de la mano y Remus cierra los ojos resignado y culpable, esperando la feroz e indignada diatriba con la que su amigo le atacará; pero tras un pesado silencio abre los ojos y ve la expresión meditabunda en la cara del otro. Frunce el ceño y captura entre sus labios el extremo de su pipa, fumando calmadamente hasta que por fin es el turno de hablar de Sirius.
— Nunca les expliqué a ninguno de ustedes que esa 'fase' en sexto año fue una imperiosa necesidad de probarme a mí mismo ciertas cosas. Y a riesgo de lastimar tu poco ego amigo mío, no estaba loca ni perdidamente enamorado de ti, fuiste conveniente a mis necesidades en ese momento – se encoge de hombros –, y esto es completamente distinto a aquella vez.
Remus exhala lentamente el humo de su boca y trata de ocultar su consternación; vale, el seco comentario suena por completo a Sirius Black y en realidad no se siente ofendido, sería más bien aliviado, al menos por el momento; pero lo que lo tiene desconcertado es otra cosa, si toda esta escena no fue por celos y un amor no correspondido entonces no entiende de qué va todo. ¿Qué demonios se le metió a Sirius para actuar así?
— Si todo esto es por que sigues teniendo ese desgraciado odio a Severus será mejor que no vuelvas a tocar este tema conmigo, Sirius. No toleraré que sigas metiéndote con él sólo por que no lo soportas, ya no somos unos críos, ¿entiendes?
Nota perfectamente como el animago lleva sus brazos tras la nuca y deja resbalar su cuerpo para quedar acostado, mostrando un profundo ceño fruncido que en sus tiempos de niño hacía ver adorable a la oveja negra de la familia Black, una expresión casi idéntica a la del mismo James. Aún recuerda esas niñas de años avanzados que sonreían enternecidas al ver al par de amigos con esas expresiones, al parecer fue cuando esos dos empezaron a percatarse de su gran éxito con las chicas si jugaban correctamente sus cartas.
Parpadea repetidamente al darse cuenta que se ha perdido en sus recuerdos y Sirius parece algo fastidiado por su falta de respuesta a lo que sea que él dijo.
— Perdón, ¿qué decías?
— Que si no estás enrollado con él entonces ¿qué coño se traen con todas esas escapaditas secretas y esas conversaciones que dejan cuando alguien se acerca?
— ¡Oh, mierda!
Se muerde al lado inferior y opta por evitar respaldar tomando una nueva bocanada de su pipa y acomodándose de su cabello. Severus le dejó bastante claro que no quiere que nadie más se inmiscuya pero si no le dice a Sirius eso precisamente es lo que sucederá, el animago puede ser tal perro apresando un hueso entre sus mandíbulas y no sólo literalmente.
— Sirius. Dame tu palabra de mago y merodeador que no dirás nada a nadie de lo que te diga ni te entrometerá en ese asunto.
— No pides nada, ¿eh?
— Estoy hablando en serio, Sirius.
El peligroso tuerce la boca pero asiente ligeramente antes de llevar su mano derecha a su pantalón y sacar de un bolsillo del costado su varita, empuñándola firmemente y colocarla junto con su puño sobre su pecho a la altura del corazón.
— Por mi palabra de mago que no diré ni haré nada en relación a lo qué me digas a continuación. – Suelta su varita y cruza sus dedos índice y medio y los coloca en el mismo sitio – Y Padfoot da su palabra de merodeador a merodeador que se respetará nuestro acuerdo… Ya, ¿contento?
Remus sonríe y agita su cabeza, sólo espera que Sirius no le falle aunque ambos juramentos dan paz a sus nervios crispados
— Severus… bueno, está experimentando conmigo – nota la forma en que el otro frunce el ceño y no puede evitar rodar sus ojos –. No así, idiota. Sucede que está haciendo una investigación sobre licantropía, está desarrollando una serie de pociones que funcionan mucho mejor que la wolfsbane, así que por el momento soy su sujeto de pruebas junto con otras dos personas.
— ¿Cómo? – parpadeando tontamente.
— Recuerdas esa vez que me preguntó que me había pasado y le dijiste que caí sobre unas ortigas – asentimiento del otro –, pues al parecer esta clase específica tiene una interacción especial con la sangre contaminada por la licantropía y Severus está desarrollando con base en ella tres pociones que prácticamente cambiarán mi vida y la de muchos como yo.
— ¿Una cura? – sentándose de golpe
El castaño nota el brillo de la esperanza titilar en esos ojos grises y sonríe con cierta tristeza, niega con un movimiento de cabeza y ve los tensos hombros de su amigo desplomarse resignadamente; le da una suave palmada en la espalda y termina esbozando una sonrisa libre de toda aflicción.
— No, pero para mí es como si lo fuera.
Sirius se pasa ambas manos sobre la cara, tallándosela incrédulamente hasta que procesa correctamente lo que acaba de decirle Remus y sonríe ampliamente, arrojándose a su amigo y riéndose completamente alegre por la nueva situación.
— ¡Buen Godric! ¡Tienes que contármelo todo!
·
·
Harry se relame los labios secos y observa con culpabilidad disimulada a los seis slytherins frente a él, bastante nervioso por la falta de reacción de todos; apenas acaba de explicarles lo sucedido y espera con ansia a que hagan o digan algo, ignorando la expresión burlona de Salazar Slytherin en su cuadro.
Draco toma aire profundamente y sus hombros caen. Se rinde, esto sólo lo supera y no sabe qué hacer, nunca ni en las más remotas variables contempladas dentro de sus planes se había previsto esto. Se recarga contra el respaldo del asiento y echa hacia atrás su cabeza, cerrando sus ojos y dejándose embargar por la sensación de derrota. Potter, siempre Potter; es quién tiene que vencerlo en sus propios juegos y terrenos, y no conforme con eso ha tenido que ridiculizarlo de esta manera, infiltrándose en lo más profundo e íntimo de su vida y secretos, riéndose a espaldas suyas y de sus amigos.
Grita, grita a todo lo que puede en el vacío de su mente resguardada tras sus poderosas fortificaciones mentales. Se siente burlado y usado, totalmente enfurecido e indefenso. Algo lo saca súbitamente de su trance y abre los ojos, sintiendo arder su mejilla izquierda, parpadea y ve a Pansy parada cerca de él, mirándole analíticamente y bajando su mano.
— Estabas a punto de tener un ataque de magia descontrolada.
La ve arquear una ceja y con un ligero movimiento de su cabeza le señala hacia las túnicas de los seis primeros, cuyos cristales de protección se muestran ligeramente resquebrajados. Toma de nuevo aire profundamente y lo exhala lentamente, algo avergonzado de haber perdido el control de ese modo; extiende su mano derecha hacia delante y acaricia distraídamente con la punta de sus dedos la orilla brillante de la mesa, ordenando sus ideas para retomar la situación de la mejor manera posible o bien, seguro que de no hacerlo las consecuencias podrían ser desagradables para él y sus amigos.
— Muy bien. Ha quedado claro cómo es que Potter ha terminado aquí pero me gustaría que usted me explique como es que él ha resultado ser su heredero.
Se inclina hacia delante y apoya indolentemente sus codos sobre la mesa para descansar su mentón sobre sus palmas abiertas. Ladeando su faz para sostener con sus orbes grises la mirada verde intensa que le observa socarronamente.
— Bien, digamos que es todo gracias a ti al final de cuentas, chiquillo tonto.
— ¡Ya basta!
Harry observa asesinamente a Salazar; quién arquea una ceja inquisitivamente y recarga su hombro derecho contra la columna en su pintura, dejando de mirar al chico Malfoy para mirar con bastante interés a su heredero.
— Puedes guardarte tus comentarios sarcásticos y sería mejor que hables claro de una buena vez o encontraré la manera de destruir esa maldita pintura en la que estás.
Salazar alza ambas cejas y termina soltando una risita entre dientes, bastante divertido con el chico, sabe que es probable que cumpla con su amenaza a pesar de todo los problemas que conllevarían hacerlo. Un mechón cae en medio de su faz y lo sujeta para colocarlo detrás de su oreja en un gesto perezoso y elegante que en los tiempos en que estuvo vivo hechizaba a toda doncella que le miraba.
— Bien… originalmente naciste como un Potter ¿no?, una larga línea familiar que cuyos miembros comúnmente han quedado sorteados en la Casa Gryffindor o en ocasiones esporádicas en Ravenclaw, ni por sangre o tradición se han visto vinculados a mi Casa o mi propia prosapia.
— Ajá.
— Entonces, como bien han dilucidado estos niños, Tom Riddle es mi último descendiente, ni siquiera resta alguno en grado colateral, un huérfano que bien, – sonrisa irónica – creció formando una personalidad algo psicótica al parecer. Como sea, este chico creó un grupo militante defensores de la pureza de la sangre; el tiempo pasó, se convirtió en Voldemort, se volvió un gran peligro para el mundo wizarding completo y un buen día, cuando la guerra está alcanzado su clímax y está a punto de conseguir el poder, una bonita profecía lo hace ir a buscar su ruina sin saberlo…
— Ya sabemos todo eso.
— Ah, pero viene la mejor parte, mocoso, así que cállate y escucha esto, después de todo es tu historia ¿no? – se mueve y recarga ahora su espalda contra la estructura de roca –… Como decía. Para cuando sucede esto, él ya está obsesionado con la muerte, evadirla a todo costo, así que ha comenzado a creer estos objetos oscuros llamados horcruxes y decide que el asesinato de su supuesto ejecutor, un simple bebé, será el que rompa su alma en un nuevo trozo para su último horcrux. Bien, de los dos posibles bebés escoge al niño que es sangre mezclada como él; así que averigua por un traidor el paradero del infante y se presenta, se topa con la resistencia de los padres y los elimina, sin tomar en cuenta que esos asesinatos bien rompen su alma o al menos el primero ya que el segundo otorga la clave que hace realidad la dichosa profecía pronosticada, ¿o me equivoco?
Harry entorna su mirada sin dignarse a responder a lo obvio y Salazar suelta una única carcajada burlona, otra vez un mechón cae y nuevamente se lo acomoda, antes de proseguir con su relato.
— Con los obstáculos eliminados levanta su varita y lanza esta dichosa maldición asesina, pero para su sorpresa rebota y la magia oscura involucrada destruye su cuerpo pero sigue con vida y escapa completamente débil, apenas reducido a un mero ente indefinible. El bebé sobrevive con una única herida que lo hace famoso, una cicatriz en forma de rayo que adorna bellamente su sien. Pasan los años, el ahora llamado Niño-Que-Vivió es criado por sus familiares muggles pero cuando su vida como mago inicia oficialmente una serie de eventos peculiares empieza; no sólo descubre que es un hablante de parsel, que tiene al mayor mago oscuro de estos tiempos tratando de matarle sino que hubo una profecía vaticinando esto, que de algún modo mantienen una conexión y que este tal Voldemort le cedió parte de sus poderes como resultado de su fallido intento de asesinato… Pero lo que tal vez ignoras, mocoso, es que los poderes sólo no se ceden o comparten por que sí, la magia es más complicada que unos simples movimientos de varita y palabras de conjuro, tú y Voldemort están más que sólo unidos por un destino y unas habilidades mágicas. El asesinato de tu padre fragmentó el alma de este mago y al final de cuentas, siempre sí creó un Horcrux esa noche… Tú…
Harry palidece y comienza a temblar, "Oh, Dios. Oh, Dios" resuena una y otra vez en su cabeza y no sabe que hacer; sabe que comienza a entrar en pánico y que puede perder el control completo de su magia pero no puede evitarlo, la sola idea de tener un pedazo del alma de Voldemort dentro de él le causa no sólo repulsión sino también un terror indescriptible de que tal vez no pueda vencerlo, que al final todo esté condenado.
— Deberías calmarte…
Parpadea repetidamente y se da cuenta de las suaves manos que se han posado sobre sus hombros, tratando de tranquilizarlo; percibe una débil ola mágica proviniendo de Draco y una embriagante calidez lo embarga al poder sentir de nuevo a Draco de ese modo, al menos mediante ese pequeño vestigio; levanta su mano para sujetar una de las de Draco pero el rubio inmediatamente se aparta de él y se dirige de nuevo hacia su lugar, dejándolo completamente devastado por su distanciamiento sin saberlo.
— Todavía no acabo, tú tonto.
— ¿Qué más tienes que decir? ¿Qué tengo que ser destruido como el resto de esos objetos? – mordaz.
— Oh! Eso es lo más interesante de todo esto, lo que nos lleva a como es que has terminado ocupando ese lugar tan importante en este consejo… Tienes un potencial mágico bastante importante por tu propia cuenta, lograste transformarte en nada menos que un chatailér y gracias a ello te viste involucrado en un ritual de criaturas guardianas mediante el cual indirectamente tu magia convergió con los residuos del ritual de altramas y todo esto provocó unos resultados inusitados. Sólo son deducciones mías pero dudo equivocarme. Has perdido todo lazo sanguíneo de esa sangresucia que fue tu madre, todo rastro de ella ha sido sustituido por los de mi propia línea de sangre y mágica; has mutado, tu sangre, tu magia, tu herencia, todo ha cambiado. Eres ahora un Slytherin…
— ¿Qué? – confundido e incrédulo.
— Ese trozo de alma no sólo es parte de la esencia de Voldemort, contiene información del linaje al que pertenece, es decir la línea sanguínea mágica y muggle de la que desciende, esa información se fusionó con la de la tuya, dejó atrás la… ¿Cómo lo llaman? Ah sí, genética. Esa información dejó atrás la genética de su padre muggle, se concentró sólo en lo mágico y tu información hizo lo mismo; la magia llamó la magia y así cambiaste. Eres ahora un sangre pura y aunque me enorgullezca ese rasgo entre mis alumnos y por supuesto mis descendientes, y antes de que salgas con tu discurso idealista tengo que decir que ya no es realmente tan importante, en estas épocas todo se ha concentrado a una mera palabra: poder.
— Pero, pero…
— Todo gracias a mis deprimidos slytherins y su mismísimo Príncipe.
Y para sorpresa de todos, incluso del mismo Salazar, Draco ha soltado un golpe de magia pura arremeter directamente contra el retrato del fundador. Salazar cae por la sorpresa y el impacto del poder. El aire crepita de magia ardiendo, una defendiendo y otra atacando; Hogwarts libera una onda contra Draco pero es contrarrestada con fuerza por Harry, colocándose frente al rubio y dejando que su propia magia se disipe dejando claro que el slytherin no será dañado mientras esté él ahí.
— Hasta aquí llego. Sea o no el mismísimo fundador de mi casa no soportaré sus estupideces. Lo que hice, hago y haré tal vez le parezcan cosas merecedoras de su diversión y aversión pero para mí no es así. Antes que un slytherin, soy un mago e incluso antes de ser mago soy un Malfoy; pero como parece no quedarle claro mejor me largo.
Slytherin se levanta y parpadea repetidamente observando como el chico rubio da media vuelta y comienza a caminar hacia la salida, totalmente enrabietado en su opinión. Se acude la ropa y comienza a reír suavemente, notando los músculos tensarse del chico que obstinadamente se aleja para aprensión de sus compañeros.
— Tienes poco aguante, niño. Comienzo a pensar que tu sangre puede ser tan caliente como la de los gryffindors, primer Príncipe que no parece merecedor del calificativo "de hielo"… Respeto tus decisiones y bien, en cierta medida veo con buenos ojos que hayas conseguido este pequeño suceso mágico relacionado a mi ahora heredero, aunque haya sido por mero accidente – desdeña con un ademán de su mano.
Draco lo ignora pero el regaño de Blaise le detiene y le hace fruncir el ceño.
— Vamos, Draco. Deja tu pataleta y siéntate, algunos realmente necesitamos nuestro sueño de belleza, ¿sabes?
— No estoy haciendo una pataleta.
— Bueno berrinche.
— Es lo mismo.
— Pues lo que sea, sólo ven aquí ya.
Draco voltea y ve como Blaise casi de recuesta sobre la mesa, bastante cansado y al parecer no sólo físicamente; mira al resto de sus amigos y nota que sólo Greg y Vince parecen estar algo mejor que los demás, bien, son Crabbe y Goyle, todo el desgaste en enrevesados planes y cosas parecidas prefieren dejárselos a él, son sujetos de vidas menos complicadas.
Suspira y se revuelve los cabellos, él también está reventado, no sólo por la magia que ha utilizado sino que como el resto de sus amigos el golpe de información extraña y sorprendente en este rato es sólo mucho para procesar de un momento a otro, en especial cuando todos estaban tan desprevenidos y disfrutando de una noche divertida o tranquila. Asiente vagamente y regresa a su lugar, sólo quiere terminar con toda esta basura de una buena vez para ir a su cama, armar un pequeño nido con sus mantas y hundirse ahí, sin saber nada ni de nadie y en especial sobre el hijo de puta que es Harry Potter.
— ¿Podemos acabar con esto rápido?
·
Saben que son cerca de las cuatro, la reunión da por finalizada y todos se levantan, ansiando por todo el amor a la magia que el giratiempo de Blaise pueda funcionar con todos y así regresar a buena hora para poder dormir bien y salir a tiempo a Hogsmeade a disfrutar el sábado tranquilamente en el pueblo sin tener que escaparse como en otras ocasiones.
— Draco, espera…
Draco le hace un gesto a todos para que le esperen fuera afuera y se recarga contra la orilla de la mesa al lado de donde Potter sigue sentado, con la cabeza gacha y trazando nerviosamente garabatos invisibles con su índice derecho.
— ¿Qué?
— Quiero seguir a tu lado.
Draco frunce el ceño y se cruza de brazos, no se había esperado esto, en realidad suponía que le saldría con algún tonto consejo gryffindor de que dejara de actuar con sus amigos clandestinamente o trataría de atacarle para justificar sus acciones.
— ¿Para qué demonios quieres eso?… ¿Aún piensas seguir espiándonos? Por que créeme que a pesar de ser el séptimo miembro de este consejo no confiamos en ti para nada.
— No… sabes bien que no hay modo que le cuente a nadie lo que hacen; además, respeto sus decisiones, están actuando a su modo para proteger lo que consideran un bien mayor y no se los critico, con ustedes me he puesto consciente de esos otros aspectos que la sociedad wizarding ha ido descuidando y entiendo sus posturas aunque no condene del todo sus ideales y procedimientos. Eso está bien – se encoge de hombros –… Tal vez si te dijera mis razones de querer seguir a tu lado sólo no las creerías o que sé yo. Sólo puedo decirte que contigo he sido más libre que nunca, una vida sencilla e incluso fácil. Hades soy yo aunque te cueste creerlo u odies siquiera pensar en eso, pero debes reconocer que como guardián nunca te he fallado. Draco, ese dichoso ritual sí nos unió y sé que temes admitirlo pero el enlace ahí sigue, nos une para siempre y de algún modo me preocupas aunque no lo creas; no es obligación por lo que no huí de tu lado al llegar aquí ni es por que me preocupas. Soy yo, Harry Potter quien ha elegido estar contigo, quien desea protegerte.
— ¿Por qué debo creerte?
— No lo sé, Draco. No tengo idea de cómo hacerte creer y entender lo que siento. Sólo puedo decirte que me des una oportunidad, no quiero ser el condenado Niño-Que-Vivió, no quiero cargar por ahora las esperanzas de todo el mundo… ¡Por Merlín, sólo tengo diecisiete años! Quiero al menos vivir para mí y no para otros antes de que tenga que enfrentarme a Voldemort, antes de que seguro tenga que morir para destruir esta inmundicia que tengo encerrada dentro de mí…
Harry se desploma agobiado hacia delante, ocultando su faz aterrorizada en las palmas de su mano. Por fin lo ha admitido en voz alta, teme morir, perderse de tantas cosas por salvar a todos; no le teme a la muerte misma, Dumbledore le ha enseñado bien, es perderse esas tantas otras cosas tan importantes a lo que teme, por que ya no cree esa basura de morir dignamente, hay que vivir dignamente, eso es lo realmente importante, la muerte sólo es parte de ese círculo y no tendrá problemas cuando le llegue su turno, pero cuando realmente tenga que llegar y no buscarla como al parecer todo el mundo espera que haga para que los salve.
Él quiere vivir…
Draco observa la postura derrotada del otro chico, sabe que si fuera él estaría seguramente despotricando contra todos, se aferraría a uñas y dientes para luchar contra ese supuesto destino y esa maldita profecía. Sonríe ligeramente al pensar que seguro se pondría a vivir la 'vida loca' como dicen los muggles y no se encerraría ahí perdiendo todo su tiempo en luchar contra el Señor Oscura. Coño! Es justo ser algo egoísta cuando la vida te jode de esta manera desde que naciste.
Pero es Potter…
Resopla ligeramente y se resigna al hecho de que el Niño-Que-Vivió es el heredero definitivo de Salazar Slytherin, Harry Potter es Hades y el impetuoso y astroso niño que le rechaza a sus once años le está pidiendo por una oportunidad de estar a su lado. Bien, todo en un golpe, no pueda hacer nada con eso sino resignarse a los hechos inalterables, al menos lo último conlleva una decisión suya y no de otros.
— ¿En calidad de qué?
— ¿Eh?
Harry levanta un poco su rostro y mira confundido a su protegido, provocándole un ligero escalofrío con sus ojos verdes tan carentes de brillo y derrotados, tanto vacío y soledad reflejados en su mirada opaca.
— Supongo que quieres seguir como Hades ¿o me equivocó? Además, ¿qué vas a hacer con tus amigos? Dices que nadie sabe nada de esto, pero ¿seguirá así?, o les irás de regreso pidiendo perdón y contándoles tus buenos momentos como mi guardián – de pronto su cuerpo completo se tensa y su mirada se entorna gélidamente al gryffindor que opta por evitar verlo a los ojos –. ¿Irás desperdigando con todos los miembros de esa dichosa Orden los secretos de mi familia y los míos?
— No… te lo he dicho, quiero seguir como hasta ahora, sólo ser Hades… aunque, ya que todos ustedes lo saben, no me molestaría pasar algo de tiempo con ustedes en mi verdadera forma. No soy un instrumento ni un arma, Draco; quiero que veas y conozcas a Harry, no toda esa basura del Chico Dorado y el Elegido.
— Humn… ¿cuáles son esas razones que dices que no entenderé?
— Err… bueno… No creo que sea el momento oportuno de decir nada de eso…
Draco arquea una ceja al verlo voltear de golpe su rostro a un lado, casi enterrando las uñas en la mesa por los nervios. Vaya, deben ser algo interesantes esas dichosas razones, esto ha despertado su curiosidad, ya le decía su madre que algún día eso podría ser su perdición, pero es que la tentación es tan grande.
— No creas que te perdono ni nada de eso, lo más seguro es que a la primera te haré pagar con sangre todo este jueguito tuyo… Vamos, regresa a tu forma animaga y larguémonos de aquí…
Harry parpadea y cuando comprende lo que acaba de escuchar esboza una brillante sonrisa que hace a Draco mirarlo con recelo, pero no le importa, asiente y de pronto sobre la elegante silla un pequeño chatailér queda en su lugar.
— Por cierto, bonita ropa la que traes, eh.
— Gracias, es tuya.
— Lo sé. Al menos esto explica muchas cosas sobre mi guardarropa… Y es Malfoy, tu pedazo de imbécil.
Draco ignora al pequeño felino y sigue caminando, que Potter le siga como pueda, tiene alas pues que las use.
Salazar observa a ambos partir y una sonrisa socarrona aparece en sus labios. El Príncipe no es tan obstinado como su padre al menos, heredó algo de la flexibilidad de su madre y ha sabido rendirse a la situación para no derruir sus planes y es posible que a pesar de su furia haya visto la gran ventaja que es tener al Elegido y Heredero de Slytherin de su lado. Escucha una nueva queja suya y niega con la cabeza ligeramente divertido y hasta resignado.
— Sólo que es tal reina del drama…
·
·
·
Padfoot se mantiene pegado al suelo, avanzando lentamente en completo sigilo, se escurre bajo una espesa línea de arbustos y se queda quieto observando con bastante curiosidad a los slytherins disfrutar de lo que parece un inocente picnic en una tarde de domingo cerca del lago. Nota como el chatailér de Malfoy se conserva a cierta distancia, observándoles silenciosamente y, si no le falla el instinto, también bastante deprimido.
¿Por qué el rubio Slytherin habrá comenzado a tratar de este modo a su guardián? Desde la semana pasada ha venido tratándolo fríamente, ignorándolo gran parte del tiempo e incluso un par de veces lo ha visto sisearle algo ofensivo o al menos parece ser así por su mirada venenosa hacia el felino. Ha observado las serpientes acompañantes de Junior hacer caso omiso de la criatura y del comportamiento displicente de su amigo; aparentemente indiferentes de lo que sucede pero ha percibido en ellos cierta incomodidad con la situación.
Ve al resto de las criaturas guardianes holgazanear al lado de sus protegidos, dejándose mimar o atender por los mismos. Malfoy sólo saca una manzana amarilla de la canasta de mimbre cerca de él y la muerde distraídamente, centrado en sus pensamientos mientras observa las nubes esponjosas en el cielo azul, tal vez preguntándose si éste será el último fin de semana sin nieve del año, el aire ya es prácticamente invernal y todos esperan con ansias las nevadas que se han retrasado este año.
Bien, no le parece justa la situación, además anda de un excelente humor y con ganas de jugar. Así que se arrastra de nuevo, como un cazador sobre su presa y la suya es el pequeño gatito alado echado tristemente sobre el césped húmedo.
Hades mueve sus orejas al percibir cierto movimiento cerca y voltea hacia atrás, parpadea incrédulo al ver perfectamente a ese perro tan parecido a un grim que él conoce perfectamente; se incorpora y queda sentado sobre sus cuartos traseros, todavía con el rostro volteado hacia el enorme can. Padfoot le ladra y abre los ojos a más no poder al verlo levantarse del suelo y a punto de prácticamente saltar sobre él, otro ladrido y él también se levanta, confundido totalmente por la situación.
Bien, al parecer la pequeña criatura sagrada es de lenta reacción o algo así, rueda los ojos de una manera tan cómica y llamativa para un perro y nuevamente ladra, sin poder evitar sacar tontamente su lengua babeante y mover su cola de manera traviesa. Entonces de pronto se abalanza al ataque y ve como el felino por fin reacciona ya que suelta un suave maullido antes de salir disparado hacia los matorrales tras el grupo de slytherins; suelta más ladridos a modo de risa mientras comienza a perseguir al tierno animalito por el espeso forraje que conforman las plantas cercanas.
·
Draco voltea su rostro a su lado derecho al escuchar unos ladridos y entorna su mirada al ver el enorme can perseguir a Potter. Ignora a sus amigos que también voltean a ver el escándalo y sólo se sienta, tratando de no perder a esos dos de vista pero enseguida sucede esto cuando tanto can y felino corren entre los arbustos cercanos sin dejar de ladrar y maullar.
Su padre le habló en su quinto año sobre la forma animaga del primo de su madre: Sirius Black; un perro grande negro fácilmente confundible con un grim, el afamado Black deshonrosamente gryffindor de quién se enteró a mediados de su sexto año que fue acusado injustamente por la traición a los Potter cuando en realidad fue esa asquerosa rata de Petigrew, y quién justamente resulta ser el padrino de Harry Potter.
Muy conveniente que precisamente ese animago esté persiguiendo a este otro animago en este momento. Los músculos de su mandíbula se tensan y se da cuenta que seguramente es Sirius Black quién se esté pasando por Potter con ayuda de la multijugos y no le parece tan inocente que precisamente estén ahora esos dos corriendo por ahí.
·
Padfoot corre con la lengua de fuera lo más rápido que puede con una pantera alada corriendo velozmente tras él, se detiene de golpe a un par de metros de la orilla del lago y se voltea para correr en dirección contraria, pero al felino grande no le parece la idea y arremete contra él, abriendo sus alas para sobrevolar sobre la superficie del agua y arrojar al perro dentro de ella.
El can negro se mueve con una agilidad increíble y antes de que siquiera Hades lo procese, Padfoot se desplaza sobre su espalda y con toda la fuerza de sus patas salta, arrojándolo hacia abajo mientras él cae en la orilla del lago sin un pelo mojado. Hades sale a la superficie respirando agitadamente y comenzando a temblar, estrecha su mirada verde al ver a Padfoot ladrar exageradamente a unos metros de él de una manera tan parecida a sus características carcajadas destornilladas como humano. Entonces mueve su nariz de esa manera tan graciosa que hace cuando realiza magia en su forma animaga y de repente el perro cae junto a él en el agua. Para cuando el can sale a la superficie le da una mirada asesina a la que sólo le responde alzando la nariz arrogantemente y comenzando a nadar a la orilla, detesta tanto el agua en esta forma animaga.
Escucha los ladridos divertidos atrás de él pero los ignora, ansiando llegar a tierra y poder sacudirse el agua no sólo del pelaje sino de las alas, las siente tan pesadas; pero se queda de piedra cuando termina de sacudirse y va a empezar a secarse con su lengua, cuando ve a Draco acercarse a grandes zancadas con un rictus de furia contenida en su cara. Nota al resto de slytherins mantenerse sentados en sus lugares debajo del árbol y observándolos con atención. No puede evitar encogerse bajo la mirada gélida y se queda completamente quieto o lo más que puede a pesar de los temblores de su cuerpo a causa del agua helada.
— Muy bonito, Potter. Divirtiéndote con tu padrino y jugando a las escondidas con nosotros ¿no?… ¿qué le dijiste cuando no los veíamos? ¿Se rieron de lo bien que nos tomaste el pelo todo este tiempo?
— Yo no…
— ¿Tú no, Potter? Entonces dime ¿qué demonios fue ese corre que te atrapo de hace un momento? Me mentiste esa noche, ¿no? Seguro han estado burlándose de mí de lo lindo tú y tus amigos, ¡dímelo!
Hades se inclina y adelanta tímidamente su hocico hacia la mano izquierda del rubio pero Draco da un paso hacia atrás y le mira con total repulsión.
— No… nadie excepto ustedes saben de mi forma animaga y de donde estoy… te lo juro.
— No te creo.
— Draco…
Hades nuevamente avanza y adelanta su hocico pero Draco levanta su mano y en un gesto irreflexivo la mueve para azotar al felino frente a él, pero antes de que logre siquiera asestar el golpe un fuerte gruñido proveniente a su lado lo hace detenerse y darse cuenta de lo que estuvo a punto de hacer, no que no se lo mereciera trata de justificarse. Baja la mano y mira con total desdén al perro, voltea luego y ve como el chatailér tiembla violentamente y mantiene su cabeza gacha, al parecer resignado a cualquier castigo físico que él quisiera darle.
¡Merlín! Se hizo el firme propósito de tratar lo más civilizadamente a Potter pero sólo de pensar en la manera en que lo engañó y en la forma total y estúpida en que confió en él no puede evitar portarse como tal pelmazo. Toma aire profundamente para calmarse y observa como el felino sigue sin moverse a ningún lado y temblando; detesta esa docilidad del gryffindor, no se supone que se comporte así, en parte es también lo que lo ha estado desesperando estos días.
— Vamos, regresemos al castillo, tienes que secarte y tomar algo para prevenir un resfrío. No te quiero moqueando y quejándote por todos lados…
Da media vuelta y evita poner los ojos en blanco cuando el animago canino lo observa amenazadoramente sin dejar de mostrarle los colmillos. Bien, cualquiera estaría indignado de haberlo visto tratar así a su guardián y sobre todo a una criatura sagrada, él mismo lo estaría si hubiera visto a otro hacer eso.
— No he debido reaccionar así pero… bien, ya hablaremos adentro…
No recibe respuesta de Potter y sólo avanza con rumbo al castillo con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, hace un simple gesto a sus amigos y ellos entienden el mensaje; ignora al perro y trata de ordenar su tren de ideas mientras camina.
·
·
Harry se queda sentado sobre la cama de Draco son sólo un sencillo pantalón de seda negra pendiendo de sus caderas y terminando de secar su cabello con una toalla pequeña tras la ducha caliente que el rubio le hizo tomar al llegar a la habitación. De pronto sólo baja sus manos y mira hacia el piso, evitando ver al slytherin sentado en la silla frente a él, con sus ojos grises fijos en todos sus movimientos.
— Me engañaste fácilmente…
— No tenía otra salida en ese momento, estaban actuando sospechosamente y tu amiga prácticamente me dejó entrampado en esa dichosa Jaula de Oro con sus encantamientos. No podía arriesgarme y luego…
— Luego ¿qué?
— Comencé a conocerte y me protegiste… yo te importaba, realmente te importaba; no por que fuera famoso, no por que te había salvado alguna vez la vida, no por que me debieras un favor, sólo por que sí. Se suponía que adoptaste un guardián para protegerte pero fuiste tú quien lo protegió al final. Comenzaste a realmente importarme en ese momento, me di cuenta de tantas cosas y quise seguir contigo cuando regresamos… Quise ver a dónde podría llevarme esto…
— Y según tú ¿a dónde te ha llevado esta farsa?
— No sé cómo podría explicarlo… sólo puedo decirte que aunque lamento haberte hecho sentir burlado y utilizado no me arrepiento de haberlo hecho…
Escucha a Draco suspirar y aprecia que sólo se cruza elegantemente de piernas, con su mirada grisácea desviada ahora a algún punto de la habitación. Cierra sus ojos con fuerza y se resigna a que todo está perdido, no tiene caso que siga ahí cuando está claro que no soporta tenerlo cerca.
Draco Malfoy sabe que es Harry Potter, el chico que le rechazó hace tantos años y que nunca esperó nada bueno de él; está ligado mágicamente al sujeto que se supone venza a Voldemort y que al parecer también está condenado a muerte, ¿eso dónde lo deja a él como su protegido?, se supone que en su enlace hay algo sobre el destino compartido.
— Dios… ¿Qué le he hecho a Draco?
Se inclina hacia delante y oculta su faz entre sus manos, completamente horrorizado de la conclusión a la que ha llegado, tal vez haya condenado al rubio a morir también, la única persona que se preocupó por él desinteresadamente –o casi–. Nunca había sido tratado así por nadie, de una manera amable y tan relajada, siendo mimado y a veces como si incluso fuera de vidrio. Draco tendrá que ver alguna manera de librarse de él y no lo culpará por eso, sino lo contrario; tal vez lo destruya que el vínculo sea deshecho y no vuelva a sentirlo de esta manera tan especial pero al menos sabrá que el chico que ama está seguro.
Abre los ojos de golpe y baja sus manos temblorosas, Draco le ha quitado la toalla de la cabeza y ahora lo tiene abrazado contra su estómago, acariciándolo lentamente en su cabello y espalda, y abrigándolo con su magia; es ahora que se da cuenta que el vínculo está completamente abierto y con mayor confusión se percata de que sus barreras mentales permitieron el paso a Draco en algún momento de su abstracción.
Cierra los ojos sin importarle que habrá visto Draco y sólo levanta sus defensas de nuevo; aspira el suave olor a vainilla proveniente del rubio y levanta con cierta duda sus brazos para envolverlos alrededor de la estrecha cintura del otro; se recarga contra el cuerpo cálido que tiene ante él y se deja abrigar de esa forma especial sin importarle nada ni nadie, podría estar desencadenándose la batalla final fuera de esas puertas y no le importaría, sólo perpetuar de algún modo este momento en brazos de Draco.
— Eres tan raro Harry Potter…
Sí… solo le importa este momento…
·
·
·
INICIADO: INICIADO: 20 de noviembre de 2007 --- FINALIZADO: 30 de enero de 2008
·
·
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
·
·
COMENTARIOS: Mea culpa… me ganó simplemente la flojera, hace tiempo que prácticamente ya tenía escrito esto pero en mi libreta y postergaba capturarlo en Word y como estoy en medio de dos proyectos en el rubro de novela, pues me distraigo mucho… Uy, sé que hubo algo de confusión con respecto a Severus, sí, quise que el malentendido creado fuera creíble, así que mis sinceras disculpas a quienes les pareció todo lo contrario al pensar que tanto Remus como Sirius andaban tras los huesitos del Amo de Pociones. La mayoría de las cosas han estado tramadas desde el principio, sólo que a veces vienen como pequeños detalles prácticamente insignificantes al momento, ¿quién diría que la ortiga mencionada de pasada dos veces sería la causa de tal embrollo?
Erm… en este preciso momento no recuerdo todos los comentarios de la vez pasada pero puedo decir que como siempre los tomo en cuenta. A unas les parecieron buenos los recuerdos de Sirius, a otras no; sorry, sé que no fue mi mejor momento y que estoy forzando la relación pero adoro esta pareja y les prometo que me exprimiré el cerebro para darle más sentido a esto.
Y bien, Je Me alegro que a la mayoría le pareciera bien la manera en que Draco descubrió a Harry, pero sé que hay a quienes no y bueno, a ellas les pido disculpas si no les satisfizo pero tuve que tener en cuenta varias cosas entre las que destacan que se supone que nadie puede transformarse en esta criatura, así que en realidad Draco no tiene por que sospechar, las barreras mentales de Harry se han fortalecido gracias a la misma habilidad en oclumancia de Draco y sus protecciones adquiridas como chatailér, por otro lado Harry no se iba a dejar descubrir quedándose dormido o algo así ya que habrán notado que regularmente percibe la presencia del rubio; sí, sé que Harry pudo transformarse por una emergencia o algo así pero en el momento me pareció bien, no se me ocurrió otra cosa.
Aww… estoy corriendo en círculos persiguiendo mi cola felina y ya no recuerdo la razón. Iba a decir algo importante pero lo olvidé, así que aquí me despido.
·
Próximo apartado: "Magia"
·
Matta ne…
