Buenas, reviví.
¡¿Como están?!, me alegra saludarlos.
Sé que ya se está finalizando el año y pues bueno que el tiempo pasa volando, me disculpo con ustedes por actualizar hasta ahora y que tras eso no sea el final S:. Porque si… a este fic le quedan 3 capítulos como máximo.
Gracias a todos por seguir pendiente de la historia, he leído todos sus RR. Para los que estaba preocupados, pues aquí me tienen… en serio que cuando les digo que no voy a abandonar mis historias lo digo de verdad.
Gracias a todos por los fav y los follow. Espero que les guste este capítulo, consta que me estaba quedando demasiado largo por lo que tuve que cortarlo… no se afanen que el próximo está casi listo y el final está a la mitad.
Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto, yo solo me divierto haciendo historias alternativas
Importante
Lenguaje fuerte
Esta historia contendrá Lemon&Lime, están advertidos
Mis disculpas si hay errores ortográficos.
La pareja principal es NaruHina
—Yei— = Diálogos
"Yei"= Dichos de otros en las palabras del narrador
Líneas horizontales son cambios de escena (Ojo aquí también, RECUERDEN: solo las líneas horizontales)
**Los recuerdos están en cursiva
¡Sin más, disfruten! (:
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No Lo Niegues Más
Capítulo 12.
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Arrugue mis ojos por la luz que se colaban entre las persianas, dando una buena bocanada de aire y sin más remedio, abrí mis ojos para encontrarme con las pulcras paredes blancas de hospital. Repasé las palabras dichas por el doctor y conté con mis dedos los próximos días en este lugar.
Escasamente con este ya tengo tres días y digo escasamente porque de verás detesto los hospitales. De niña solía ser muy débil y por ello el más inofensivo resfriado, significó para mí una larga hospitalización y muchas agujas... odio tanto las agujas, suspiré. En serio espero no tener que lidiar con inyecciones durante todo este tiempo.
Estiré de mis manos sobre la cama desperezándome y sonreí de felicidad, al sentir aquella textura sobre la yema de mis dedos. Acaricié sus sedosos cabellos amarillos y giré mi rostro, para ver como dormía plácidamente al pie de mi camilla.
—Naruto —dije al aire con una sonrisa atontada.
Ese idol pudiendo regresar a su casa y descansar cómodamente, optó por quedarse a mi lado lo que restaba de la noche. Me sonrojé al recordar lo acontecido hace unas cuantas horas; puede que suene exagerado, pero aún me cuesta creer en las habilidades sexuales de Kurama y es que ¡¿cómo lograba hacerme sentir tan bien?!.
"Porque aún no he tenido suficiente de mi compensación"
El no haber llegado al orgasmo en esa ocasión; sólo provocó que las otras veces, Naruto se encargara de hacerme terminar de múltiples maneras. Aunque ese magnífico talento sexual que tiene, siempre lograba inundar mi mente de pensamientos negativos: ¿Cómo aprendió los puntos exactos donde tocar?, ¿con cuantas mujeres tuvo que experimentar, para desarrollar esa fantástica forma de hacerme el amor?. Observé con atención, como dentro de sus facciones relajadas expresaba también una sutil sonrisa… Delineé su gesto con uno de mis dedos.
—Te amo tanto.
Me resigné con un derrotado suspiro. Simplemente no podía hacer nada con mis sentimientos a estas alturas, Naruto Uzumaki, el idol de Kurama me tenía justo donde cualquier hombre desearía tener a una mujer. Yo estaba pérdida… totalmente colada de amor por él. Lo amaba a tal punto que su pasado dejaba de tener importancia dentro de mis preocupaciones, ¿era este el tipo de amor por el que se espera toda la vida?
Se removió un poco ante mis caricias y verlo de esa forma tan tierna; logró que de pronto todos los días que me restaban en el hospital, no me parecieran tan terribles. Prácticamente era imposible sentirme infeliz estando acompañada por ese idol. Me senté sobre la cama lentamente, buscando no despertarle.
De improviso me sentí revuelta y arrugue el ceño, ¿qué era esto?. Las repentinas nauseas provocaron que corriera a toda velocidad en dirección al sanitario; abrí la puerta y me aferre a la tasa del inodoro como si no hubiera mañana, en tanto devolvía todo mi contenido estomacal en el recipiente de porcelana.
—¿Preciosa?
Naruto ya se encontraba a mi lado sosteniendo mis cabellos y dándome delicadas caricias sobre mi espalda. Mis violentas arcadas debieron despertarle.
— ¿Qué pasa, hermosa?
Sin poder contestarle, seguí vomitando un rato más hasta terminar. Luego de ello me desplomé en el piso, poniendo ambas manos para darme apoyo, sintiendo como él me tomaba de los hombros. Recuperando el ritmo de mi respiración, acepté el papel que me extendió y limpié todos los restos de vómito de mi boca.
—Puagh, —sostuve mi vientre— esto es horrible, me siento terrible.
—Hinata —acarició mis cabellos y pareció recordar algo— El doctor Kido menciono que esto podría suceder. Que podrías tener náuseas y vómitos como parte de los efectos secundarios del MDA.
—Rayos, será eso entonces.
Kurama levantó mi cuerpo sin esfuerzo y me cargó como si de una princesa se tratara, por lo que enredé mis brazos en su cuello y recosté mi cabeza en su hombro, perdiéndome en su aroma.
— Que bajón —susurré— no recuerdo haber comido nada para vomitar de esa forma.
—¿Quieres que te compre algo de comer?
—¿El hospital no da comida a sus pacientes?
—Sí lo hace pero…—escuché su sonrisa, mientras besaba mi hombro a su alcance— la comida de hospital apesta.
Yo sólo emití un sonido de afirmación, mientras le pedía que me bajara para enjuagar mi boca y él terminaba por salir del baño. Al buscar su encuentro nuevamente, lo vi con esas ojeras que evidenciaban la noche que pasamos y que en él, aunque sean prominentes, potenciaban su atractivo. Permanecía sentado sobre la silla del acompañante, con una mano en su quijada y expectante de cada uno de mis movimientos.
Caminé en su dirección y me senté sobre él, me envolvió con su brazo sobre mi estómago y yo gire mi torso para besarle.
—Buenos días, mi amor —dije y él sonrió dulcemente.
—Y buena noche la que tuvimos —respondí a su sonrisa con otro beso, llevaba mucha razón— Buenos días mi amor —rozó su nariz con la mía— me gusta… lo de "mi amor". Antes me asustaba que alguna mujer me llamara así, pero después de escucharlo de tus labios me hace muy feliz, siento que podría escucharlo toda mi vida.
—¿En serio?... amor— sonreí besándole nuevamente a lo que el asintió— Entonces… ¿muchas mujeres te llamaban mi amor?, —achiqué mis ojos— la verdad no sé ni porque me extraña, eres todo un rompecorazones.
—Lo fui, si —rio besando mi mejilla— pero eso ya pasó. Porque escúcheme bien señorita, a usted no la dejaré ir por nada. Así que váyase preparando.
—Valeee.
Lo miré para besarlo de nuevo, sintiendo como era costumbre que nuestros besos se transformaran en tiernos, a ser muy pasionales. Succioné de sus labios como respuesta a sus mordidas y el me dio la vuelta en esa silla. Terminé con mis piernas a cada lado de sus caderas, sintiendo el cambio de tamaño de su miembro.
Un carraspeo nos hizo separar.
—Buenos días, aunque ya veo que son muy buenos sin mis deseos —me sonroje bajándome de Naruto y sentándome sobre la camilla— ¿Cómo está la novia el día de hoy?
¿La novia?, una gota resbaló por mi frente. ¿Naruto y yo somos novios?, miré al idol. Bueno mi ruptura con Kiba era algo más que evidente, ¿pero eso me convertía en la novia de Kurama?, es decir… no lo hemos hablado ni nada. ¿Y después de esa noche, hace falta hablar?, quise golpearme por ese pensamiento y es que si fuera por nuestro comportamiento, él y yo seriamos novios desde hace mucho tiempo. No podíamos ser novios si él no me lo ha pedido formalmente ¿o si?
—¿Mi amor?
Casi me derrito al escuchar las palabras de Naruto ante las demás personas, tenía que dejar de tontear, ellos estaban esperando por mi respuesta.
—Si… este, amanecí muy bien. Aunque esta mañana he vomitado un montón —sonreí— y ahora tengo mucha hambre.
—Entiendo, ya le había explicado a Naruto que eso podría llegar a pasar. De hecho por eso estas en el hospital aún, porque hasta que no recibamos una prueba negativa de que la droga ya no esté en tu sistema tenemos que vigilar que los efectos secundarios del MDA no deterioren tu cuerpo.
—¿Y cuáles pueden ser esos efectos secundarios?
—Los principales son los de tu sistema cardiovascular y la fiebre. Debe informarnos si comienzas a tener fiebre nuevamente. Te explico, durante la sobredosis tuviste que haber sentido palpitaciones o bueno que tu corazón se iba a salir, ¿cierto?—asentí— Es porque los efectos de la droga afectan principalmente el sistema simpático; que es el que utiliza el cuerpo que busca responder apropiadamente al estrés, el ejemplo que siempre damos para explicar a los pacientes es como si te persiguiese un tigre, eso es un momento de estrés y el organismo está diseñado para responder adecuadamente a ese tipo de estímulo con la huida. En situaciones como esa tu sistema simpático actuará.
Asentí asimilando cada una de sus palabras.
—Pero en la vida siempre debe haber un equilibrio, que tu sistema simpático esté activo por largos periodos de tiempo no es algo positivo. Imagina estar constantemente huyendo de un tigre, eso no es posible, el organismo no lo toleraría. Tener el simpático actuando todo el tiempo no es beneficiosos para el cuerpo, afectaría tu corazón y tus arterias. No queremos eso por eso es importante que nunca más vuelvas a estar en contacto con ninguna droga psico-estimulante —tomó aire— En tu caso, no vimos pero si de repente te pones irascible o agresiva, ese es otro de sus efectos; si empiezas a perder la memoria, también es importante. Pero de todo lo que te hablo se ha visto en personas que le a largo plazo han utilizado la droga y han desarrollado adicción y mantienen un uso crónico de las metanfetaminas. Otra cosa importante, Si sientes muchos calambres o si sientes dolores de cabeza, debes avisarnos. Podrás tener algunos episodios de náuseas y vómitos eso es de esperarse.
—Eso significa que —Naruto leyó los apuntes de su celular y yo sólo pude sonreír… su preocupación me superaba— debemos avisar si ella tiene: fiebre, ¿palpitaciones?, calambres, dolores de cabeza y si se pone agresiva.
—Básicamente eso, si —el médico rio— No estés haciendo muchos esfuerzos, ¿vale?, yo te veo muy bien Hinata, sólo debes seguir mis instrucciones y ya verás cómo estarás regresando a tu casa recuperada y de la mano del atento hombre que tienes por novio, en tiempo record.
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Abrí la puerta de aquel apartamento, lo vi impecable como siempre. Había pasado tiempo desde que dormí aquí, casi los tres meses que en un principio se prometieron.
—Aquí están todos los videos y los equipos que esos tipos dejaron en la mansión —Konan dejó la bolsa en la mesa— No estoy segura que estén en su totalidad, por eso te los traje para que tú mismo revisarás; —mi manager me miró fijamente— Naruto… aún no dan con ese tipo.
Yo sólo asentí, lo sabía. Fuji Miyamoto se había dado a la fuga, sin importarle alguno de sus colaboradores.
—Además los medios están siendo extorsionados por los padres de ese chico para que no den el nombre. —Konan encendió la Tv, especialmente en el canal de noticias— ¿Has visto alguna?
Televisoras, periódicos, internet y sus redes sociales, la radio, Japón enteró estaba siendo sacudido con la noticia. Cada medio de comunicación se había encargado de darle títulos apropiados a cada una de las exclusivas sobre nuestro secuestro. Konan se había visto obligada a rechazar miles de entrevistas, para Gaara o para mí; los únicos dos integrantes fuera del hospital. Tanto Lee como Kiba, quienes se habían visto involucrados se les estaba dando refugio por los miles de intentos de los medios para dar con ellos.
"Lo más seguro es que esa niña tenga familiares muy influyentes porque en su condición ya debería estar internada en un manicomio"
Las palabras de Ray terminaron siendo ciertas. Tazuna Miyamoto, el padre de los hermanos, actualmente formaba parte del parlamento japonés. Eso explicaba las facilidades que obtuvo Fuji para obtener todo tipo de drogas ilegales, equipo de espionaje y el apoyo de aquellas personas.
Estaba claro que sus planes estaban lejos de los conocimientos de su padre, quien negó en cada interrogatorio policial que su hijo fuera capaz de estar involucrado.
—La declaración de la mucama, la tal Matsuri, fue hoy Naruto y para mi sorpresa fue a nuestro favor, —Konan continuó hablándome, aunque yo no respondiese— Pobre chica, meterse en lio de tal magnitud sólo por dinero. Es una manera estúpida para desperdiciar tu vida y peor aún, teniendo un hijo tan pequeño.
—¿Qué dijo al declarar?, —recordé al pequeño Kankuro— ¿lo confesó, confesó que ella estuvo con Fi?
—Lo hizo —Konan suspiró— Al parecer la maid instaló los micrófonos en un principio y luego las cámaras en el hogar Takaishi, creyendo que el único fin de Miyamoto era vigilarte, lo hizo por quince mil euros. Fuji la convenció que sus motivos eran armarte un gran escándalo y de ese modo confinar su venganza. Alegó que lo del secuestro si fue un engaño para ella, dijo que no tenía ni idea hasta el día que sucedió todo.
—¡Puf!, ¡y por qué no nos alertó antes de irse!
Refuté con molestia, golpeando la mesa con los puños cerrados. Nunca me espere eso de esa mujer, siempre creí que le tenía gran aprecio a Shion y a Hinata, que era fiel e incondicional. Conmigo si la note renuente al trato, pero nunca hasta el punto de hacer aquello, realmente no lo pude ni imaginar.
—Según su declaración, ella sólo proveía información del estado de la casa y de las personas que la frecuentaban, especialmente de tu relación con Hinata Hyuga; por lo cual recibía un pago adicional —bufé con rabía— Luego se vio involucrada en ayudarles durante su confinamiento y allí fue que pudo darse cuenta, hasta qué punto Fuji planeaba llegar. Eso le dio mucho miedo y se atrevió a detenerlo.
—No puedo darle ningún crédito por eso Konan, sé que ayudó a Hinata, que nos dio tiempo a nosotros —con sorpresivas lágrimas de frustración, volví a golpear la mesa— No sé qué hubiera pasado si ella no se interpone ante todos ellos por nosotros pero yo… yo realmente no puedo perdonarla, ¡no puedo y menos si alega habernos salvado!; ¡salvarnos de un mal que ella ya conocía y que apoyó!, ¡una mierda eso no puede considerarse salvar a alguien!
—Matsuri no mencionó eso —me detuvo— a pesar de que esa era su mayor defensa, ella no dijo que los protegió; porque justamente como lo dices… eso no es salvar, estuvo en complicidad con Miyamoto, luego se asustó y lo delató.
—¿Esta en la cárcel?
—Lo está. Aparte de su complicidad también atentó con la privacidad de la casa Takaishi.
—¿Y Kankuro, su hijo?.
—No lo sé.
—Sabes que una demanda tuya o de la familia Takaishi podría hacerla pasar muchos años encerrada, —puso su mano en mi hombro— Estas en todo tu derecho y nadie te juzgará por eso… ¿planeas hacerlo?
—No lo sé Konan, —suspiré—Matsuri nos falló y eso le causará mucho dolor a Hinata. Mi muñeca no recuerda nada, sólo por ese motivo no le dije lo que hizo —me levanté de la silla al ver la imagen del televisor— ¿Los Takaishi volvieron?
En la pantalla se encontraba Nina y Makoto Takaishi tan pulcros y elegantes como de costumbre. Konan le subió el volumen, que por ahora había estado muy bajo.
—De hecho estuvieron en el juicio y por lo visto ellos si planean demandar, —leí el encabezado por el que mi manager decía aquello— Se levanta demanda a prestigiosa empresa "Precious-Maid". Bueno era de esperarse, se trata de la mansión donde vivía su hija.
—¿Señora Takaishi qué puede decir a la prensa de este incidente?
—Estamos completamente sorprendidos, nunca nos esperamos esto de Matsuri. Llevaba a nuestro servicio desde nació nuestra pequeña, es completamente inaceptable y nosotros no absolveremos esta actitud.
—Estamos informados de que ella tiene un hijo de unos tres años, ¿qué piensan ustedes de esto?, ¿qué pasará con él?.
Makoto Takaishi fue quien acudió a responder.
—Al pequeño Kankuro, lo conocemos muy bien. Nosotros no planeamos perjudicarlo, es quien menos culpa tiene en todo esto, el estará bajo la custodia de su padre según entiendo. Pero nosotros le brindaremos todo lo que necesite para que pueda crecer como un niño normal y siempre tendrá el apoyo nuestra familia.
Ambos padres se sostenían de las manos con mirada triste.
—Es una gran muestra de compasión, Japón esta conmovido. Como siguiente punto, reporteros siguen fuera del hospital Hospital Hi No Kuni a la espera de información, sobre los demás integrantes de Kurama.
Apagué el televisor, dejando el control a un lado de la mesa.
—¿Aún te sientes culpable por ellos?, —asentí— Pero ya están fuera de peligro Naru, no te tortures más.
—No puedo, yo simplemente no podré estar tranquilo hasta que ese enfermo este tras la rejas—alboroté mis cabellos con mi mano— No puedo dormir por las noches, no dejo de tener pesadillas sobre ese día, donde el termina de hacer lo que planeó con Hinata o pesadillas en las cuales FI llega hasta ellos e intenta matarlos en el hospital —la miré con seriedad— Vivo aterrado Konan, no sé qué hacer.
Mi senté sobre el sofá con mi mano perdida en mis cabellos, para luego sentirme rodeado por sus brazos, confeccionando un maternal abrazo.
—Debes ser fuerte Naruto —soltó un gran suspiro— Cuentas con nosotros, ya no estás sólo. Cada habitación está siendo vigilada las veinticuatro horas del día y fuera de la sala y del hospital también establecimos vigilancia.
—¡¿La misma que me prometiste que estaría en la casa Takaishi?! —me levanté con brusquedad— ¡pues no me sirve de nada!, esa maldita disquera y las promesas de Sarutobi no sirven para nada Konan. Ya no puedo confiar en ellos.
—Naruto cálmate, lo sé… Por eso esta vez los contraté yo —me sentó con ambas manos en mis hombros y mirando fijamente mi rostro— Mientras estuviste hospitalizado me encargué de todo como me lo ordenaste, desde ese día establecí prevenciones hasta para lo inimaginable. De Fuji Miyamoto no se sabe nada, no podía quedarme de brazos cruzados y más aún contigo en recuperación.
"Por favor Konan protégelos, yo no pude hacerlo por eso están tan mal… por favor, te lo encargo"
Recordé mis palabras de aquel día.
—¿La policía no te ha dado más información?
—Nada útil, esta desaparecido, —se sentó a mi lado— No ha vuelto a su casa, no ha utilizado su auto o alguna tarjeta de crédito. Seguramente debe estar recibiendo la ayuda de alguien para no ser detectado.
—Fuji Miyamoto no está bien de la cabeza, Konan. El de seguro está esperando para volver a intentar algo.
—Luego de la declaración de Matsuri, la policía está de nuestra parte y continúan investigando —Miró en dirección a la mesa— Por ahora lo que debes hacer es revisar esos videos, son parte de la escena del crimen y deberé entregárselas si ellos lo ameritan.
—Maldición.
—¿Qué sucede?
—Haz un contrato con ellos, si la información de esos videos se llega a filtrar demandaremos y juro que nos descansare hasta destruirle la vida al traidor que lo haga.
—¿Por qué dices eso Naru?, ¿Qué tiene esas cintas?
—A Hinata y a mi haciendo el amor… de muchas formas y en todos los rincones de la casa Takaishi.
Miré como una muy sonrojada y molesta Konan levantaba su puño, imaginándome la bronca que me esperaba.
—¡POR LO MENOS AHORA PIENSAS EN PROTEGER TU VIDA PRIVADA, POR DIOS!
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Abrí los ojos, al escuchar mi celular vibrar. Con todo el incidente, mi sueño se había vuelto tan ligero que llegaba a sorprenderme. Tomé entre mis manos el parpadeante aparato, el cual indicaba un nuevo mensaje a la bandeja de entrada de mi correo.
—Dos y cuarenta y cinco de la madrugada, bostece —desperecé mis ojos, mientras me sentaba en la cama— ¿Quién es el inadaptado envía correos a esta hora?
Abrí mis ojos realmente preocupado y me levanté fugaz en dirección al ordenador. Una vez iniciado abrí mi bandeja de entrada viendo que el mensaje no tenía remitente, mi respiración aumentó su frecuencia ante mis sospechas.
Abrí de mensaje, el cual parecía vació y sin ningún dato adjunto.
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Mi
_No creas que te has librado de mi_ Att. Fine-chan"
Que mente más enferma pensé al sentir mis manos temblar luego de ver ese mensaje, él sabía cómo me sentía y por eso actuaba de esa forma. Apreté mis puños con fuerza al recibir un nuevo correo.
—Tres en punto de la madrugada.
Marqué el número de Konan antes de abrir el mensaje. Hice clic en abrir, para luego escuchar su voz adormilada.
—¿Naruto… qué pasa?
La amenaza fue clara, dentro de ese correo había una foto del número de habitación de Hinata y su interior, asegurándose de que se viera la hora en que estaba siendo tomada la foto y el bulto de mi mujer dormida entre las cobijas de la cama de aquel hospital.
—¡¿Naruto?!
"Yo te quitaré lo que más amas – Att. Fi"
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El ruido de muchas sirenas, hizo que abriera los ojos al instante. ¿Qué pasa?, mire alrededor de mi habitación encontrándola vacía. Naruto me había dicho que debía arreglar unos asuntos en su apartamento por lo que no me extrañó encontrarme sola en la habitación. Me levanté de la cama para ver a través de la ventana de cristal, pero antes de llegar la puerta se abrió con brusquedad.
—¡Hinata por el amor de Dios!
—¿Naruto?
Me abrazó con fuerza y vi detrás de él llegar a su manager junto a muchos oficiales.
—¿Están muertos?
Preguntó uno de ellos al médico que estaba en piso evaluando a un hombre en el suelo, el cual asintió con la cabeza.
—No sé cómo sucedió esto —el Dr. Kido entró a la habitación— ¿Señorita está usted bien?
Asentí aún entre los brazos de Kurama.
—¿Qué está pasando?
—Nada mi amor, nada.
Miré a todos sin creérmelo.
—Naruto debes…
—Konan, no —tomó mis manos— Hinata te trasladaran a otro hospital.
—Iras a mi Clínica, tendrás un mejor cuidado allá.
—¿Por qué?, ¿qué pasó?.
—Este lugar no es seguro, unos hombres se metieron y asesinaron a algunas personas.
—¿Qué?, ¿fue Fi?.
—No —Naruto intervino ante Konan, no tiene nada que ver son nosotros— Este lugar no es seguro, es mejor que sigas tu evaluación en otra parte.
—Dobe.
Sasuke y Sasori llegaron ante nosotros, se veían muy pálidos.
—¿Qué hacen ustedes de pie?, saben que no deben levantarse —Konan los reprendió— Son como niños pequeños.
—Será mejor que reserve dos habitaciones más, Dr. Kido. —Naruto lo miró seriamente. Cerrando las puertas a sus espaldas.
—Así será chico —tomó su celular— Tengo las habitaciones 56 para Hinata, 67 para Sasuke y la 60 para Sasori. Esta misma noche los trasladaremos.
—Discúlpame mi amor — el idol susurró en mis oídos y luego sentí mis ojos pesados— Volveré a buscarte… lo prometo.
Entonces me desvanecí en sus brazos.
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Sentado sobre la cama de esa clínica, y viendo la puerta abrirse ante mis ojos; descubrí que mis sospechas era ciertas con respecto a Fi.
—¿Algo no salió según tu plan?
—Debí suponer que no caerías en lo mismo dos veces —soltó no muy sorprendido— Pero justo esa era mi intención, Naruto. —rio enfermizamente— Recuerda que mi principal objetivo eres tú.
Fi sacó un arma y la cargó apuntando en mi dirección
—No lo he olvidado.
Dos policías aparecieron a la espalda del Miyamoto lo cuales le apuntaron a su nuca
—Tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga será usado en su contra, tiene derecho a un abogado y si no lo tiene se le asignará uno de oficio.
—Si me llevo su vida en el proceso, ¿creen que me importa lo que le pase a la mía?
Disparó en mi dirección a lo que yo me agaché y giré sobre el suelo adivinando sus intenciones. Las ventanas a mis espaldas se rompieron por las balas ahora dirigidas al prófugo, quien se arrojaba del tercer piso de la clínica.
—Cuídala, porque no descansaré hasta ver que sufres a tal punto de querer estar muerto, Uzumaki Naruto.
—¡Maldición!, lo tenía todo planeado.
Vimos como escapaba en un camión de heno.
—Código 525, prófugos de la justicia se escapan en un camión de heno, uno debe estar herido, estoy seguro que le he dado. El número de placa es…
Deje de escuchar a los oficiales para repasar sus palabras, mientras caminaba fuera de la escena del crimen. Miyamoto contrató a un ex convicto, que trabajaba como aseador del hospital, con la finalidad de que tomara las fotos dentro de la habitación de Hinata. Para la desgracia del hombre que ignoraba que mi muñeca era custodiada, llamó la atención de los guardias y al ser cuestionado usó el arma que Fuji le facilitó, tomando así la vida de ambos vigilantes. Lo extraño es que aún después de eso, pudo cumplir con su misión e instaló micrófonos en la habitación de ella; eso sólo demuestra lo acostumbrado que está al asesinar personas. Apreté mi puño, esto es serio.
—¡¿Naruto acaso estás loco?! —Konan llegó corriendo a mi encuentro— Te dije que no te acercarás, me revisó de arriba abajo con movimientos desesperados.
—¿El maldito espía está en la cárcel?
—Lo está —me abrazó— Por favor, Naruto no te vuelvas a someter a este peligro. No ganaste nada viniendo a verle la cara nuevamente, ¿o sí?
—Me aseguraré de que no salga y lo mismo pasará con el enfermo de Miyamoto.
—Naruto —Konan sostuvo mi rostro— Sabes que él tiene los medios para conseguir más personas como esas, para hacernos pasar muchos más malos ratos.
—¿Su padre aún niega todo?
—Si.
—Pues ya no podrá hacerlo más; me encargaré de su protección con esto —caminé devuelta hacía el closet donde había ocultado la videocámara— Aunque compre a todos los testigos que estuvieron en esta habitación hoy, no se librará de este video —Konan me miró sorprendida — Dásela a todos los medios.
—¿Y Hinata, qué haremos con ella?, después de todo tus sospechas fueron ciertas. Fi vino directamente a la habitación que supuestamente se encontraba Hinata. Esto lo delata completamente, su intención es asesinarla.
"Yo te quitaré lo que más amas – Att. Fi"
—Su intención es quitarme a la mujer que amo, como yo le quité a Cristina.
—Tú no le quitaste nada, Naruto.
—Por mi culpa ella se suicidó, yo no pude salvarla.
—¡Nadie podía hacerlo. Esa chica necesitaba atención de un especialista, tuvo una crisis y se mató!.
—Y fui yo quien desencadenó esa crisis Konan, yo lo supe desde el día que la conocí y no la ayudé. Por eso entiendo los in-frenables deseos de Fuji por hacerme daño, pero Hinata no saldrá involucrada en esto… lo juro —la miré fijamente— Fuji quiere arrebatarme lo que más amo después de todo.
—Naruto, no…
Seguí mi camino sin aceptar ninguna opinión. Le pondría fin a todo de una buena vez.
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Ya han pasado varios días desde esa extraña noche. Donde a pesar de que dijeron que me trasladarían, sólo me cambiaron de habitación. No había tenido una sola noticia de Naruto desde entonces y aunque le había escrito varios mensajes y marcado por celular, ningún intento por comunicarnos fue exitoso.
La mañana siguiente a esa extraña noche: Nina, Makoto y Shion Takaishi, me visitaron preocupados por mi salud. Me alegró bastantes verlos y saber que regresaron con bien, me comentaron sus planes de mudarse todos juntos, Makoto y Nina evaluaban obtener una sede para su corporación en Roma, el cual decían era el lugar más conveniente para ellos y de ese modo evitar tantos viajes. Por supuesto esa decisión me alegraba mucho por la niña, que podría contar con el cariño de su familia diariamente. Me pidieron perdón por lo que pasó aunque yo les aseguré que no fue en lo absoluto su culpa, simplemente fue algo que nadie se podría imaginar.
Shion parecía interesada por comentarme algo pero con sus padres allí parecía incómoda.
—¿Es por Naruto? —le pregunté casi en su susurro, a lo que ella sonrió
—Sólo a ti te lo permitiría.
Fue lo único que dijo antes de despedirse con un beso e irse junto a sus padres. Dejándome con una gran incógnita, pero entendiendo de quién se trababa y que de ella se podía esperar cualquier locura.
Un día después recibí la visita de Sasuke y Sasori, quienes dijeron que ya en unos días les darían salida; por lo que me alegré mucho, por mi parte le doctor Kido me dijo que debía guardar reposo en la habitación; lo cual aunque me parecía muy extraño ya que las náuseas no habían vuelto y me sentía mucho mejor, pero él es el médico.
Aproveche para preguntar por la salud de Naruto y les comenté que no había podido contactarle; ellos me aseguraron que estaba bien de salud que de hecho habían recibido una visita de él, el día anterior. Me sorprendí y ellos lo notaron por lo que buscaron tranquilizarme con la excusa de que después del secuestro, Kurama y Gaara estaban enfrentando todo ellos solos, junto a Konan por supuesto. Al no verme muy convencida por su respuesta prometieron visitarme los días que les quedaban.
Al siguiente día fue Gaara quien vino a verme, me comentó que Shikamaru había mejorado bastante y que probablemente también viniera a verme durante ese día. Le pregunté por los asuntos que me comentaron Sasori y Sasuke y me aseguró que todo estaba bajo control; con un poco de complicaciones pero nada imposible de solucionar. Me alegré por ello. Curioseé por Naruto también, preguntado por su muñeca y por las razones por las que no ha venido a verme, lo cual a Gaara le pareció muy extraño; ya que me dijo que visitaba a los chicos diariamente y que su mano también había ido mejorando. Sin saber que más decir y le exprese que me alegraba que estuviera bien y sonreí tristemente. Kuma se despidió con un beso en la mejilla dándome ánimos y revolviendo mis cabellos.
En efecto Shikamaru también fue a verme por la tarde y lo recibí con una sonrisa. Me preguntó por Naruto que hace unos segundos había visto por los pasillos y sin poder contenerme más ante eso, exploté en llanto.
No lo entendía, no entendía por qué de repente se comportaba de esa forma. ¿Yo había hecho algo mal?, ¿ya no merecía de su atención?; ¿qué estaba pasando por qué no venía y me lo decía de frente a la cara?, ¿Por qué me evitaba?.
El pobre Shikamaru no supo que hacer conmigo y mi llanto, por lo que me abrazó en un intento desesperado por tranquilizarme; a lo que yo le respondí con una sonrisa y le agradecí. Disculpándome por la situación y dejando de llorar. Le comenté la decisión del médico y que yo ya me sentía muy bien, del mismo modo que el me comentó que igual que como con Sasori y Sasuke; a él le darían de alta pronto, por lo que me alegre.
Varios días pasaron de eso y fue Kiba, junto a Lee quienes vinieron a verme. A pesar de lo sucedido, Kiba y yo nos saludamos con naturalidad. Lee después de entregarme unas flores y preguntarme por mi salud nos dio espacio para hablar, saliendo de la habitación.
—¿Cómo has estado Hinata?
—Bien, ¿y tú?
—Ha sido un poco complicado desde aquello —llevó su mano a la cabeza— Lee y yo tuvimos que mudarnos juntos a un apartamento. Luego de ese incidente pues… la prensa no deja de buscarnos. Lo bueno es que ahora que Naruto y Gaara ya han salido a declarar, y el asunto de ese tal Fuji Miyamoto se está investigando con más profundidad; el acoso de los paparazi ha disminuido.
—Lamento que hayan tenido que pasar por eso.
—¿Sólo eso lamentas?, —me preguntó con voz calmada y yo bajé la mirada— Yo lamento haberte sido infiel Hinata, lamento haberte faltado el respeto de esa forma y mis palabras de aquel día. Sabes que te amo y me comporté muy mal contigo.
—Lo siento, —me encontré con sus ojos marrones— siento no haber conversado contigo antes de que todo pasara, de no haberte enfrentado como era debido.
—Hinata ambos nos equivocamos pero podemos perdonarnos y seguir juntos —abrí mis ojos por la sorpresa, obviamente no me esperé esto— yo te amo y no me importa que te hayas acostado con Kurama.
—Espera Kiba, yo…
—En serio no me importa, no me importa que ese idol te haya toqueteado, estoy seguro que fue porque te engañó y tú no te lo pudiste imaginar, eres demasiado inocente y él se aprovechó de eso.
—Kiba no… Yo quería, yo estoy enamorada de Naruto —arrugó sus seño— Lo siento, yo no sé cómo pasó, yo… simplemente me enamoré de él y es algo que me supera por mucho.
—¿Qué?, ¿ustedes siguen juntos?
Sentí un pinchazo de dolor en mi pecho, ¿Naruto y yo seguimos juntos?; ¿Alguna vez estuvimos juntos?.
—No lo sé —miré hacia otra parte— en serio que no tengo idea de qué está sucediendo últimamente pero yo confió en él y que Naruto…
—Hinata —levantó mi quijada— él te está engañando —mis ojos casi se salen de sus cuencas— ¿No has visto las noticias?
En un estado de mutismo, solo pude negar con la cabeza, a lo que Kiba suspiró.
—Matsuri está en la cárcel, trabajaba con Fi.
—¿Qué estás diciendo?, ¿cómo?; ¿y Kankuro?, ¿Fuji Miyamoto?
—Lo confesó durante la declaración. No entiendo muy bien por qué, pero ese Miyamoto, el hijo de la mano derecha del primer ministro; odia a Naruto y contrató a Matsuri para que instalara cámaras y micrófonos en la casa de Shion para vigilarlo y también le dio dinero por darle información tuya y del idol —soltó con amargura— Kankuro está bien, está con su padre y los Takaishi prometieron darle apoyo para estudiar.
—¿Cámaras y micrófonos?
—Sí, los estuvieron grabando y yo vi esos videos… todos.
—¿Qué videos?
—Fi los grabó... —Kiba miró hacia otra parte, potenciando mi preocupación— Los grabó teniendo relaciones en todas partes de la casa, cada rincón de la casa Takaishi tenía una cámara esperando por ustedes y él lo grabó todo.
Quedé de piedra, ¡¿por qué Naruto no me había dicho todo esto?!
—No puede ser cierto.
—Nos lo mostró a Kurama y a mí luego de que te pusieran cloroformo.
—Oh Dios mío, —me sonroje hasta la raíz del cabello— ¿Y dónde están esos videos?
—No lo sé, por lo menos en los medios no los he visto. Naruto se debe haber encargado de ellos —suspiré casi que son alivio, hasta que Kiba volvió a hablar— Se le ha visto volver a sus conquistas a Kurama. Por eso vine hoy contigo, creyendo que estarías destrozada al darte cuenta de quién es realmente.
—¿Viniste a consolarme?—dije en tono burlón, a lo que él levantó sus hombros sin negarlo— ¿puedo ver esas noticias?, ¿las tienes?.
El Inuzuka sacó su móvil y me mostró varios videos que referían que a pesar del incidente Naruto había vuelto a ser el mismo de antes. Se lo había visto divertiré con varias modelos, cantantes y actrices. Suspiré con la esperanza de que el peso sobre mi pecho se disipara aunque sea un poco… obviamente eso no pasó.
—Gracias por mostrarme esto —las rebeldes lágrimas ya se resbalaban por mis ojos y Kiba me acunó entre sus brazos— él no ha venido a verme desde hace días, estuve preguntándome por qué había pasado, si fue su salud o si estaba muy ocupado resolviendo sus problemas. Pero supongo que ya está claro que tenías razón y Naruto se aburrió de mí.
Me separé de sus brazos para secar mis lágrimas.
—No debo llorar por ese idol —le sonreí a Kiba, buscando fuerzas— y menos frente a ti que tanto daño te he hecho.
—Ambos nos hemos hecho daño.
Kiba se puso a mi altura y acercó su rostro al mío; mirándonos fijamente fuimos cerrando los ojos para terminar besándonos. No sé por qué lo hacía, yo sólo me sentí una estúpida y busqué algo de alivio en los labios del que fue mi novio por tanto tiempo.
"Porque realmente te amo más de lo que creí"
Las lágrimas fueron amontonándose en mis ojos, mientras sentía las caricias sobre mis labios del Inuzuka.
"Me amas, te lo demostraré Hinata Hyuga"
Lamió mis labios y yo succioné los suyos.
"Me deseas Hinata"
"Preciosa… vuelve a mí, hermosa"
Lleve mis manos a sus nuca, deslizando mis dedos entre sus cabellos y él sostuvo de mi cintura acercándome más en un abrazo.
"Ya me tienes, linda"
"Hinata, tengo miedo de perderte"
Mordí de su labio inferior, introduciendo mi lengua en su cavidad y sintiendo el encuentro de la suya.
"Dijiste que me amabas. ¿Acaso no era cierto?, ¿quieres que muera?"
"Llámame, quiero que recuerdes quién soy"
—Naruto…
Kiba se alejó de mí, como si quemase y yo abrí mis ojos sorprendida por lo que acabada de suceder. Me senté sobre la cama, que sin darme cuenta habíamos terminado recostándonos, sequé el rastro de lágrimas que había en mis ojos y miré a Kiba con una gran culpa
"¿Sabes que eres sólo mía?"
"Te amo"
—Lo siento, no te mereces esto.
—¿Realmente lo amas?
—Lo amo —pase mis manos por mi rostro al confesarlo y Kiba llevó su mano a mi hombro — yo lo amo demasiado.
En cosa de nada el llanto volvió a adueñarse de mi cuerpo. Y entre lágrimas y sollozos, descargué todo el dolor y el peso que sentía dentro de mi cuerpo.
Naruto se había ido de mi lado.
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.
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Continuará
¡Termino!
Sé que no son las mejores noticias, pero la historia va tomando el rumbo que quiero x)
Próximo capítulo: "La vida no podía ser más justa"
Estaré esperando por sus comentarios en los RR
¡Un abrazo y muchos besos!
¡No leemos muy pronto!
RR = Yei (:
