N/A: hola!! Quiero aclarar una cosita, acá se nombra a la prima de Etsuko como Yuko, recuerden que no es lo mismo Yuko que Yuuko xD. Lo quiero aclarar para que no haya confusiones! Espero que les guste el capitulo!
Aquella noche logro dormir como un bebe, pero eso no evito que refunfuñara al escuchar el timbre de su despertador. Tenía un deber, abrir las puertas de los dormitorios, claro que luego de cumplirlo regresaría a la cama tan pronto como pudiera. Se levanto buscando con los pies sus pantuflas rozadas, al salir del cuarto le dedico una mirada a su compañera que al parecer el ruido del despertador no causaba efecto sobre ella.
Camino por el largo pasillo hasta la sala atravesando el par de sofás y la mesa ratona refunfuñando cuando se golpeo con esta. Estaba claro afuera pero ella aun tenía los ojos pegados, apenas los abría para ver por dónde estaba caminando. Cuando luego de un buen rato logro llegar hasta la puerta principal para poder colocar la llave en la ranura, girarla y quitarla para guardarla en el bolsillo de su piyama.
Su día solo acababa de comenzar, un día realmente largo, realmente tedioso…
Oxoxoxoxoxoxoxox
Logro evadir el almuerzo con sus Sempais con la escusa de tener planes para almorzar fuera en la ciudad, mentira claro pero ¿a quien le importaba? Si era cuidadosa no la llegarían a ver así que no tenía que preocuparse, se dirigió rápidamente hasta la casa de Cross aunque había quedado para ir a cenar aquella mañana al despertarse nuevamente a tomar el desayuno pensó en la idea de darle una sorpresita. Y en verdad las cosas no salieron mal, Zero cocinaba un almuerzo comestible para todos mientras Yuuki intentaba mantener a su padre fuera del alcance de las ollas y sartenes. En el ambiente se sentía el aroma a salsa posiblemente de tomates pero tenía otras cosas más que su olfato no logro descifrar. Las rizas aojadas de la chica y los sollozos de Cross, hacían la estancia muy normal, casi se sentía excluida pero no quería sentir aquello no en un hogar donde querían darle un lugar.
-vamos Director Cross dejemos que Zero prepare el almuerzo –insistió la ojiverde tratando de mantenerlo en el lugar-
-pero quiero ayudarle, después de todo soy el padre de esta familia! –El peli plateado ni se inmuto, pero todos allí sabían que el chico debía querer contestarle algo a Cross-
Aquel almuerzo paso muy tranquilo, ambas jóvenes conversaban sobre cosas triviales Zero las miraba desde la otra punta de la mesa y de vez en cuando miraba mas cuidadosamente a Etsuko y no lograba reprimir arrugar la nariz, algo en ella olía feo o lo que para él era lo mismo olía a vampiro. Aquel aroma que cualquier vampiro ya fuese nivel E, noble o Sangre Pura, lo odiaba no era complicado darse cuenta estaba acostumbrado a sentirlo sobre Yuuki después de cada visita de Kuran Kaname pero su sorpresa era enorme al darse cuenta que de la ojiverde provenía el mismo repulsivo aroma aunque era diferente al de Kuran.
Cross intentaba entrar en la charla de las chicas sin mucho resultado y se largaba a los sollozos cuando nombraban a algún chico. Ambas reían al ver aquello, ¿un padre sobreprotector? No, Cross era muy liberal aquello le sorprendía y le fascinaba a la nueva integrante de la familia. Quería descubrir más cosas sobre ellos tres, su nueva familia…
Pero en ese día en especial el tiempo era algo lo cual tenía muy ajustado, eran aproximadamente las 2:30 p.m. y tenía solo treinta minutos para llegar al centro de la ciudad y comenzar su trabajo. Mientras corría por las calles los nervios se apresaron en su vientre dándole una desagradable sensación de vacío, estaba tranquila con respecto al trabajar pero volvería a verlo… a aquel chico, hacia un buen tiempo que no le veía y sus recuerdos eran bastante borrosos ,por suerte, pero aun así no podía cambiar de empleo, tenía que enfrentarlo.
-FLASH BACK-
Etsuko apenas estaba en primaria y a pesar de eso era muy buena en los quehaceres de la casa, cocinaba para ella y por el momento su "queridísima" prima, Yuko, nunca se llevaron bien y menos en esos momentos. Como castigo por descubrir que estaba salteándose las clases decidieron mandarla a la casa de Etsuko para que aprendiera un poco de ella. A ninguna le gusto la idea, pero la menor tenía un gran aprecio por sus tíos así que intentaría soportarla.
Yuko tenía fama de zorra y todos lo sabían inclusive la ojiverde, por aquel entonces tenía diecisiete años, ya a punto de terminar el secundario. Poseía una figura envidiable y era la viva imagen de Etsuko en el futuro, lo único que las diferenciaba era la altura y el color de sus ojos, pues los tenia de un color celeste brillante comparable con el del cielo. Más aun así ambas podían ser fácilmente confundidas si se las miraba de espaldas o de lejos y aquello fastidiaba aun mas a las chicas.
La más joven rondaba los doce años haciendo una diferencia notable entre ambas. Desagradaban por igual que las compararan o que les recordaran lo parecidas que eran. Pero el parecido era explicable, completamente, después de todo genéticamente eran hermanas. Mientras que Yuuko estaba casada con Yamato, la hermana menor de este (Mao) cayó enamorada por Shouta quien era hermano mayor de Yuuko. Aquello no era algo extraño, pues no podía llamársele incesto, aunque muchos se sorprendían cuando lo descubrían, mas allá de eso ambas jóvenes se criaron de maneras distintas desarrollando cada una forma completamente distinta a la otra, ambas agradecían eso.
Aquella tarde la pequeña corría por la empinada calle hasta llegar a su casa, no podía creer que estuviera llegando tarde a su casa, si no llegaba pronto no lograría preparar el almuerzo y eso pondría de mal humor a Yuko quien terminaría echándole bronca. Se sorprendió al encontrar el televisor apagado y todo en silencio. Lo primero que pensó fue en que estaría afuera con su "queridísimo" novio, pobre de aquel que hubiese caído en sus garras.
Subió hasta su habitación, que por el momento compartía con Yuko, pero antes de llegar descubrió la puerta abierta con la luz encendida. Camino con paso dudoso pero dentro estaba vacio, sobre la cama estaban desparramadas varias hojas o más bien partituras, no entendía mucho de eso, sus clases de violín habían fracasado luego de una pequeña discusión con sus padres y aquellas parecían muy complicadas y no entendía nada. Pero quiso intentar descifrarlas, no pensó por mucho tiempo de quien podían ser o si Yuko estaba o no en la casa, dejo su maleta sobre la silla del escritorio y se sentó en la cama de espaldas a la puerta revisando las partituras.
Su concentración la despisto del tenue sonido de la lluvia de la ducha o cuanto este sonido se detenía y lo reemplazaban unos pasos no muy delicados como para ser los de una chica. No lo oyó llegar ni estar detrás de ella nada…
-oye Yuko, ¿Por qué te llevaste mi ropa y me dejaste sin toalla? –aquella voz masculina la distrajo por completo haciéndola estremecer, instintivamente se levanto… gran error. Etsuko quedo de frente al joven que frente a sus ojos estaba desprovisto de cualquier prenda y por si fuese poco, el agua chorreaba por todo su cuerpo. Quiso evitarlo, mirar hacia abajo, pero no podía y sin quererlo las lágrimas comenzaron a bajar por su mejilla.-
El chico estaba igual de sorprendido que ella, cuando vio a sus ojos, estos eran verdes y tenía que admitir que la persona que tenia frente a sus ojos era más baja que la mujer que estaba buscando. Quiso pedir disculpas y salir de regreso al baño y morirse allí mismo, pero las solitarias lagrimas de la chica lo dejaron aun mas clavado al piso que antes.
-oye Etsuko-chan, no te da vergüenza mirar la desnudes del novio de otra chica? –Yuko entro en escena portando una sonrisa macabra y le tendió una toalla a su novio quien la miro sin entender nada de lo que estaba pasando- no los he presentado correctamente, él es Keith mi novio y ella es Etsuko mi primita –la joven no tenia piedad, frente a los ojos de ella la ojiverde se desmoronaba de la vergüenza, tenía los ojos abiertos como platos y su rostro estaba realmente rojo-
-tu prima?! Pero si es…
-idéntica a mi? Eso ya lo sé –respondió con una sonrisa de autosuficiencia, pero el chico no parecía para nada de acuerdo- Etsuko puedes irte? Keith y yo queremos estar a solas, ya sabes… hacer cosas de adultos –aquello ultimo lo dijo en un tono lento y seductor mientras se colgaba del brazo del chico quien no podía quitarle los ojos a la pequeña-
Ella obedeció de inmediato y salió corriendo del cuarto cerrando los ojos con fuerza intentando evitar las lagrimas. Cosas de adultos ella decía, era una manera de decir que harían "eso", su rostro enrojeció aun mas si es que podía y bajo las escaleras de a dos escalones sin importarle si caía o no. En su mente estaba grabada a fuego la visión del chico desnudo, su cabello oscuro como la noche y el contraste con los ojos verdes. Eran diferentes a los de ella, aquellos ojos parecían brillar, parecían verdaderas gemas pero los de ella estaban apagados y más en aquel momento mientras su mente daba miles de vueltas. Pero aquello no era nada, el cuerpo de aquel hombre, era algo que ella nunca había visto. En su mente de niña aquella imagen quedo grabada a fuego dándole sueños que quería evitar a toda costa.
Aquel primer encuentro era solo uno de varios otros que durante aquel año se darían… pero para su decimo tercer cumpleaños Yuko cometería la mayor atrocidad de toda su vida. Durante aquellos meces la ojiverde había logrado formar un profundo desagrado por el moreno, un odio y desagrado que se disolvería más rápido de lo que ella creía.
Semanas antes de su cumpleaños la "feliz" noticia de que Yuko estaba esperando un niño se esparció como la pólvora. Muchos pensaron en lo obvio, que no se cuido, por ende muchos rechazaron la idea de ayudarla o de darle felicitaciones, en aquel grupo estaba ella, Etsuko. Pero aquella noticia seria reemplazada por una muchísimo peor.
Luego de escuchar por mera casualidad a sus padres y a sus tíos hablando animadamente. Comentaron el crítico estado de la madre de Keith pero la señora parecía haber tenido un sorprendente avance cuando se entero que sería abuela, sonaba a un milagro a algo fantástico. La única persona que estaba en completo desacuerdo en que aquel niño naciera era ni más ni menos que la futura madre, quería ser libre de estar con tantos chicos como pudiera, era demasiado joven para tener un hijo estaba completamente loca desde la noticia del embarazo. Lo sorprendente era que su noviecito pensaba completamente lo contrario, para la ojiverde aquel chico estaba en las garras de su prima y cuando despertara de aquel encanto la verdad lo golpearía muy feo.
Apenas unos días antes de su decimo tercer cumpleaños la muy desagradable noticia fue dada, Yuko había escapado de la casa durante la noche y completo un aborto. Todos quedaban en silencio cuando aquello era dicho, nadie se lo podía creer, desde ese momento sería considerada la oveja negra de la familia lo quisiera o no. En su pequeño pecho el corazón de le encogió, aquel niño que nunca nacería al igual que ella era un niño que nadie esperaba pero ella si había nacido ella estaba viva. Solo en esa ocasión se permitió llorar, lloro por aquel bebe, y sin darse cuenta también por Keith, aquel chico si quería tener un hijo y ella lo mato, entonces aquel bebe si era esperado por alguien y murió. Desde ese punto siempre se sentiría mal por aquel chico.
-FIN FLASHBACK-
Entro al café con la respiración agitada, apenas llego su reloj sonó marcando las tres de la tarde. El olor a café y las conversaciones en voz baja daban una atmosfera tranquila y relajada. El lugar estaba dividido en dos sectores por un largo masetero con varias plantas verdes sin flores. Las mesas pegadas a las ventanas eran redondas, las del centro cuadradas y bajas en un estilo más tradicional y por ultimo aquellas al fondo eran pequeños sillones con mesas ratonas. Todo era en color blanco a pastel, mientras que las paredes eran de un color arena y colgadas en las paredes había cuadros de paisajes e inclusive ilustraciones de mundos de fantasías donde los dibujos de helados y caramelos eran los protagonistas.
Entro con paso dudoso, al fondo distingo una mujer de unos veinticinco años, con una camisa color arena sus cabellos largos y rojizos la hacían resaltar de entre todas las personas, estaba detrás de un mostrador y junto a ella un chico de la misma edad, este tenía una camisa blanca, el cabello largo rizado estaba atado en una cola de caballo y sus ojos centrados en la mujer. Atendiendo las mesas estaban unas chicas de más o menos su misma edad vistiendo una camisa, igual al de la mujer del fondo, con una falda negra por encima de la rodilla y encima un delantal del mismo color. Eran tonos un poco llamativos para un café de ese estilo pero no le dio importancia. Suspiro aliviada de no ver a Keith cerca, así que con la seguridad renovada se encamino hacia el mostrador del fondo.
-etto… buenos días –estaba nerviosa, se maldijo por parecer una clienta que la chica nueva-
-buenos días, desea pedir algo para llevar o tomara su pedido aquí mismo?-pregunto refiriéndose al mostrador, tenía unos hermosos ojos chocolate que combinaban muy bien con su cabello color bordo-
-no… etto… yo
-Etsuko? –Aquella voz sonando detrás de ella la alarmo, y como un déjà vu giro sobre sus talones para quedar frente a frente con él-
Había cambiado, a que no? Si, apenas la vio creyó estar viendo la espalda de Yuko pero no podía ser, la única persona con la que podía confundirla era ella. Sus ojos verdes estaban sorprendidos cuando la conoció estaban opacos sin vida pero ahora brillaban, cuanto abría cambiado su vida, se pregunto. Su cabello estaba corto, apenas le llegaba por debajo de los hombros, cuando era pequeña lo tenía largo y rizado pero ya no. Aquella mirada sorprendida le trajo recuerdos no precisamente muy agradables.
-de verdad? Etsuko-chan?! Kya! Eres más mona de lo que creí! Ven te mostrare el cambiador y te daré tu uniforme –la mujer no le dio tiempo a responder y la tomo del brazo mientras la arrastraba hasta lo que parecía ser el cambiador para empleados. Este se dividía en dos, una zona para las chicas y otra para los hombres- toma este es tu uniforme
-gracias… etto… yo… debería hablar con la gerente y…
-ahh no te preocupes por eso, yo soy la gerente –la mujer sonrió ampliamente tendiéndole la mano- es un gusto me llamo Kaede Haruko, de ahora en mas seré tu jefa –volvió a sonreír haciéndola parecer mucho más joven de lo que en verdad era-
-Etsuko Asano, será un placer trabajar aquí –izo una reverencia pero la pelirroja la detuvo amigablemente-
-no te esfuerces demasiado, en el café todos somos como una gran familia, si? –aquella mujer tenía un sorprendente poder para sonreír con tanta franqueza y continuidad, solo asintió y la dejo para que se cambiase-
Aun estaba nerviosa y conmocionada por lo que acababa de suceder, un encuentro directo! Ni más ni menos que verlo directamente y encima que él la reconociera por la espalda! Se pregunto si acaso las coincidencias existían y si lo hacían eran muy crueles.
Su uniforme le quedaba a la perfección y no tuvo problemas en sentirse incomoda con los zapatos que tenían un taco bajo pero fino. Dejo su ropa sobre una de las sillas y dando un profundo suspiro salió.
Las chicas que estaban atendiendo cuando llego se fueron rápidamente, Keith y ella las reemplazaron, ella tomo una pequeña libreta y birome lista para atender a los clientes. Mas allá de no saber los nombres de los postres helados o de trastabillar con los tacos se divirtió bastante excepto cuando se cruzaba con Keith, ella intentaba evitarle y mientras más lo intentaba más atención prestaba él a cada uno de sus movimientos.
Tenía que admitir que mientras habían hablado por teléfono su seguridad estaba perfectamente, él le preguntaba sobre cosas triviales, se sorprendió al mencionar aquel cambio en la composición de su familia pero el moreno cambio rápidamente de tema era como si todos sus miedos y preocupaciones acerca de el chico hubiesen desaparecido. Pero volver a verlo causo un efecto regresivo, la imagen mental estaba regresando y dejando de ser tan borrosa como si nunca hubiese olvidado sino guardando lentamente aquel recuerdo.
El reloj marco las siete en punto con una dulce melodía pero aquello no la liberaba de su trabajo, aun faltaba que los empleados de último turno llegasen. Un suspiro afligido se le escapo y el moreno volvió a clavar sus ojos en ella. La duda de no saber si él era la causa de aquella incomodidad estaba claramente respondida, evitaba cruzársele o simplemente mirarlo. No lograba entenderlo, durante sus conversaciones telefónicas pequeñas rizas se escuchaban entre ambos evitaban el pasado a toda costa y tubo extremo cuidado en no mencionar nada relacionado con Yuko o aquella vez. Aun así en cuanto sus miradas se encontraron sintió como aquel progreso se desvanecía y rompía en miles de pedazos, no comprendía absolutamente nada pero tenía una cosa muy clara: hablaría con ella claramente aunque tuviese que obligarla.
Los reemplazaron dos chicos, ambos altos y muy guapos que le dedicaron una mirada curiosa a la "novata". Así Etusko y Keith tuvieron permiso de ir a cambiarse de ropas e irse a sus casas.
OoOoOoOoOoOo
Considerablemente lejos de aquel lugar un rubio estaba recién abriendo sus somnolientos ojos, estaba realmente agotado, su hermana mayor lo estuvo torturando con un discurso de tres horas explicándole la importancia de elegir una prometida adecuada. Como único hijo varón de la familia Aidou el peso de algún día llegar a dirigirla estaba sobre sus hombros, inteligencia no le faltaba pero su padre insistía que era muy impulsivo. Al contrario de ellos dos la madre del rubio siempre lo reconfortaba diciéndole que no se tenía que esforzar tanto y aunque aquellas palabras fuesen para tranquilizarlo lo ponían peor terminando al final de la noche hecho una bestia enfurecida.
Busco en su mesa de noche el móvil que se acabada de comprar, solo para poder mantenerse en contacto con cierta chica. Llamarla desde su propia casa no era seguro y lo último que quería era otro sermón sobre las diferencias entre clases sociales y su posición como heredero y todo el rollo ese que poco le importaba. Cuando lo tuvo entre sus manos se aclaro la garganta lo mejor que pudo para que no se notase que acababa de levantarse, marco el numero, pues tampoco era seguro dejarlo grabado en la memoria del pequeño aparato, y espero… pito un par de veces y escucho la voz de una chica del otro lado.
-moshi moshi? –su voz era apaciguada por un par de voces masculinas que desconocía y una alarma en él se encendió-
-Etsuko-chan, como estas? –pregunto tono melodioso poniéndose en el papel de Aidol-Sempai como el sabia hacerlo, del otro lado una risilla ahogada se escucho-
-perfectamente, había olvidado que te di mi número… luego de resistirme rotundamente –izo un mohín de molestia, no es que no quisiese que tuviese su número, sino que se sentiría extraño que ella tuviera el número de móvil que todas las chicas querían tener-
-luego de perder en un juego de cartas –remarco mientras sus ojos brillaban ante aquella victoria-
-si… eso mismo –respondió cortante, había perdido en su propio campo de juego, las cartas-
-por cierto, donde demonios se supone que estas? Apenas y puedo escucharte –mentía, su oído trabajaba mejor que cualquier otro y distinguía su voz perfectamente pero también escuchaba el resto de los extraños sonidos-
-etto… estoy en un café con Yuuki-chan –su voz sonaba falsa, por que ella le mentiría? Que era lo que no quería que supiese?-
La conversación se detuvo entre ambos y sus oídos captaron una conversación de fondo entre un chico y una chica parecían hablar sobre la ojiverde pero no estaba seguro mencionaban algo sobre aprender tablas de menús o algo por el estilo, pero aquello no podía ser verdad?
-nee Aidou-Sempai, tengo que cortar si? Están trayendo nuestras ordenes, nos hablamos después-estaba mal mentirle pero lo conocía y comenzaría a los gritos diciendo que como iba a trabajar de mesera, o se le ocurriría ir a verla para sacarle fotos y repartirlas en la Academia o aun peor le diría que aquello era denigrante y dejaría de ayudarla con los estudios. Mas algo en su pecho dolía al mentirle, aunque fuese una mentira pequeña e inocente, tal vez en verdad nada de eso era verdad, no quería que la viese vestida de esa manera, fingiendo sonrisas a los clientes. Un escalofrió le recorrió la espalda al imaginarse si se enteraba de cómo se sentía con respecto a Keith o mas precisamente porque se sentía de esa manera-
-claro, pero… la próxima vez… tú debes ser quien sea sincera –corto sin decirle adiós como quería ni despedirse con alguna forma que la hiciese enfadar. Pero estaba seguro que estaría sorprendida y con suerte en pocos minutos le devolvería el llamado… claro que no lo haría, ella nunca podría llamarle lagrimeando para pedirle perdón. Aquella actitud le gustaba pero en ese momento le desagradaba bastante-
Dejo el móvil en su lugar y dando una patada a la colcha salió de la cama, una ducha lo relajaría y lo dejaría presentable para desayunar con su familia. Con suerte podría ir en busca de Ruka y Akatsuki pero no era nada seguro, apostaba todo a que su hermana lo arrastraría a alguna pequeña fiesta adolecente sin embargo si ese era el caso tal vez se encontraba con su primo, él era el único que acostumbraba a frecuentar ese tipo de fiestas para nada formales.
Tenía pocas cosas para pensar y quería pasar la noche leyendo o jugando video juegos, cualquier cosa que lo mantuviera distraído de llamar a Etsuko y preguntarle miles de cosas al mismo tiempo, en verdad no se entendía, estaba más ansioso que de costumbre por verla escuchar su voz y sentir el calor de sus sonrisas y rizas espontaneas. El jueguito de Aidol-Sempai no funcionaba para dejarla indefensa o rendida ante sus pies pero si la hacían reír hasta llorar y aquello era suficiente para él. Se maldijo en voz baja, estaba dejando que ella volviera a ocupar toda su mente, trato varias veces en decirse a sí mismo de que ella era una muy buena distracción de todos los problemas de la sociedad vampírica pero eso ya no era suficiente para controlarse, estaba agotado de intentar mantener calmados los extraños y burbujeantes sentimientos que crecían poco a poco en el interior de su pecho.
Salió de la ducha y se puso ropa limpia, hubiera preferido ni tener que bajar a desayunar pero no podía salvarse de aquel pequeño martirio, suspiro con cansancio a pesar de estar recién levantado. Cuando llego al comedor ya todos estaban sentados en la mesa y él tomo su lugar en el lado izquierdo de su padre, aun siendo el menor era el único hijo hombre de la familia y heredero de la fortuna y deberes de los Aidou. Como suponía apenas tomo asiento los desayunos fueron traídos a la mesa por las criadas y todos comenzaron a degustar de la comida, pero aquel silencio no duro mucho porque apenas termino su taza de café levanto la mirada hacia él.
-Hanabusa tenemos que hablar –su voz gruesa tenía un tono serio, parecía que iba en serio, el joven noble se enderezo en su silla y sin entender porque se puso nervioso con solo fijar sus ojos en los de su padre-
-claro padre, acaso sucede algo malo? –su voz salió cortada pero no por ello menos decidida-
-es sobre tu futuro… -Hanabusa quería suspirar de alivio, era sobre "aquel" maldito tema- sobre la mujer con la que te casaras
- aun falta mucho tiempo para ese momento –le recordó recobrando el tono normal de su voz, sin perder el respeto-
-pero aun así hay que tener una idea, verdad padre? –Azumi, su hermana mayor le miro directamente y respondió a aquella mirada con una enfurecida casi queriendo congelarla allí mismo –
-tu hermana tiene razón, deberías entenderlo y aun así te sigues resistiendo
-no me estoy resistiendo a nada, solo pienso que es un poco apresurado –escondió la vista, sus palabras eran tan falsas que nadie le podría creer jamás.-
-esto lo has heredado de tu madre –suspiro y se retiro de la mesa dejando a todos bastante sorprendidos. Segundos después su hermana salió siguiendo los pasos de su padre-
-lo siento tanto Hanabusa… esto es mi culpa por no poder contenerlo –la mujer le dedico una mirada triste, llena de pena y dolor. Por que se culparía? Ella no tenía la culpa, estaba en su destino casarse con alguna mujer que no amara-
-madre, no es tu culpa –el rubio se rasco la nuca levemente, no sabía que decirle, que palabras usar para calmar sus desbordantes sentimientos. Izo lo primero que llego a su mente, pronto unos brazos rodearon a la mujer por detrás-
-Hanabusa… pensé que este tipo de cosas te molestaban, desde que dijiste "ya no soy un niño" –la mujer sonrió levemente rodeando los brazos de su hijo-
-supongo que está bien hacer esto… solo de vez en cuando –se sentía incomodo, y sus mejillas se ruborizaron levemente, hacia ya tanto tiempo que no la abrasaba que la nostalgia lo inundo olvidando el rubor o la vergüenza-
Luego de aquel momento tan vergonzoso regreso a su dormitorio y le dedico una nueva mirada al móvil sobre su mesilla y luego al reloj de pared que marcaba las ocho de la noche, se pregunto si estaría comiendo o preparando la cena. Recordó que estaría en los dormitorios suplementarios en ese momento el aire bajo unos cuantos grados, los vidrios parecían quebrarse con solo mirarlos y cuando el silencio se rompió por uno de los vidrios resquebrajándose todo volvió a la normalidad lo más rápido que su poder le permitió. Ella no aclaro exactamente cuántos se quedarían con ella, ni si serian todos chicos o todas chicas (que era lo que prefería). Se dejo caer en su cama con la vista clavada en el techo, tenía unas terribles ganas de congelar algo (o a alguien) hasta hacerlo pedazos, unos muy pequeños.
De un solo salto salió de la cama y tomo el móvil para luego salir por la puerta. Nadie se atrevió a preguntarle a donde se dirigía, aseguraba que eso se debía al aire frio que se respiraba a su alrededor. Su paso acelerado lo dejo alejado de la mansión Aidou hasta que decidió calmarse un poco. Al mirar nuevamente el móvil este indicaban las nueve menos diez, trago con fuerza y respiro hondo, no estaba nervioso o al menos eso quería creer el mismo. Marco lentamente el -número y espero un par de tonos hasta que escucho su voz del otro lado.
-buenas noches –intento que su voz saliera calmada y "cool" y espero una risa o algo por el estilo-
-ah! Sempai… -no escucho nada mas, pero no muy lejos oía la voz de Cross y la de una niña-
-mal momento, he? – Sonó notablemente molesto pero no le importo cuando ella bufo en contestación-
-si… espera, puedes llamarme en unos minutos mientras "busco lo que quieres"? –el rubio arqueo una ceja, estaba hablándole en código? No quería que Cross supiera que él era quien la llamaba? aquello lo molesto pero lo dejo pasar-
-claro, te llamo en quince minutos, esta eso bien?
-aja, está bien, hablamos al rato –corto… que chica complicada, pensó con desgana. La conversación lo convencía aun mas, por la tarde ella le había mentido. Ella no menciono su apellido pero durante la llamada anterior sí. Estaba intrigado y molesto por tener más pruebas que sostuvieran su teoría de posible mentira (innecesaria, como pensaba él)-
Guardo el pequeño aparato en su bolsillo y espero cuanto fue necesario, dejo pasar mas de diez minutos exactos, solo por si acaso… aunque le fue realmente complicado retenerse a llamarla apenas pasó el tiempo estimado.
-moshi moshi, Aidou-Sempai? –ahora su voz estaba tranquilo, relajado podía imaginarse la expresión de su rostro al decir cada palabra y sus mejillas volvieron a encenderse-
-si, estaba Cross contigo antes? –pregunto indiferente, ya tenía la respuesta pero quería escuchar el por qué-
-si… lo siento, pedirte que me volvieras a llamar. Debo ser un incordio… -un pequeño silencio se produjo entre ambos, el rubio solo esperaba la primera parte como respuesta. El resto era algo que no vio venir- a pesar de tener tu numero nunca te llame, nunca te regale nada como agradecimiento por las clases o por hacerme compañía ni por nada… debo sonar extraña verdad? Disculpándome tanto… -pestaño varias veces tratando de asimilar todo lo que acaba de escuchar, ella claro que le había recompensado, su mera compañía, hablarle, ser como era, ella misma… por que ahora estaría diciendo todo eso? Además su tono decayó notablemente desde que había comenzado a hablar-
-no eres un incordio ni nada por el estilo –tenía que responderle de modo indiferente, mostrarle una parte segura si él también se preocupaba no llegarían a nada- y claro que suenas extraña disculpándote por todo! Esa no es tu forma de ser, además si hubiese querido algo por mis clases ya te hubiese cobrado –lo ultimo salió en voz baja, pues el no esperaba dinero ni nada de eso, tal vez solo tal vez una probada de su sangre. Negó con la cabeza rápidamente para evitar el pensamiento-
-Sempai… yo…
-hay algo que te molesta? O te desagrada de mi? –la pregunta salió sola y en tono avergonzado, aunque no estaba del todo arrepentido-
-claro que no… -negó rápido y dolida por la pregunta y al mismo tiempo extrañada-
-entonces dime que es lo que te tiene preocupada –un silencio extenso los rodeo, Aidou ni iría a romperlo él le había dado comienzo y ella debía terminarlo con su respuesta-
-es algo complicado de explicar por aquí… -no era una respuesta precisamente agradable pero al menos no parecía mentirle ni dudar en sus palabras-
-me lo dirás alguna vez? –Pregunto interesado-
- claro, luego de las vacaciones –sintió un balde de agua fría caer sobre el, aquello debía ser un chiste de mal gusto. Después de las vacaciones? No era en ese momento en que el tendría que contarle sobre que era un vampiro? Ella nunca llegaría a decirle palabra, apenas supiera su secreto ella no se abriría-
-no podría ser antes? –pregunto tratando de controlarse-
-Sempai estamos a cientos de kilómetros… -ganas de ir a su lado y aprovechar el tiempo que le quedaba junto con ella surgieron desde su pecho. Claro que escaparse de su casa no sería fácil tampoco podría intentarlo-
-mañana te llamo de nuevo, y pasado mañana también. Te llamare todos los días –soltó de repente aquello dejando del otro lado de la línea a una sorprendida Etsuko que no creía lo que acaba de escuchar-
-demo… -quería objetarle decirle que no, pero era prácticamente imposible, en su mente la imagen de Aidou parado frente a ella mirándola directamente a los ojos la paralizo de seguir con la frase o de siquiera pensar en oponerse. Ella también quería escucharlo todos los días, decirle buenas tarde o preguntarle cómo le había ido-
-hasta mañana! –grito al teléfono dejándola en estado de estupefacción total. Se sobo la oreja y cerro su móvil, una muy pequeña sonrisa surco su rostro por un segundo hasta que volvió a fijar la vista en el camino de regreso a los dormitorios-
Por otro lado, el vampiro suspiro con pereza no quería pensar en que solo le quedaban dos semanas para estar con ella y él las disfrutaría hablando por teléfono unos minutos por día. Bufo molesto con las vacaciones, con Etsuko por no ser honesta, con su padre y la idea de compromiso pero contra quien más insultaba era contra sigo mismo. Necesitaba ayuda, necesitaba un plan, a alguien de confianza que lo ayudase a ejecutarlo y lo más importante de todo, necesitaba confianza en la ojiverde.
