Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa las buenas a todos los Marvelitos que estáis acompañándome en esta historia, incluso aunque sepa que sois bastante pocos, empezando con energía porque, sin energía, no somos nada.

En este día, si echo un vistazo por la ventana, solo veo un día gris, anunciando agua y pasando frío, ya que han bajado las temperaturas. En Murcia al menos, que es donde yo vivo. Así que, en un día como este, ¿qué mejor que ponerme a escribir sobre nuestras dos chicas favoritas? ¡Claro que sí!

Sin embargo, aunque recordamos como fue el capitulo anterior, como jugaron en el cambiador, lo que supuso estar buscando un vestido para Natasha, incluso con el extraño gusto de Bucky de por medio, recomiendo que en este capitulo, por favor, cojáis una caja de pañuelos y los tengáis a mano mientras seguís leyendo.

No, no os voy a decir en este punto qué es lo que pasa. No voy a especificar si hay una muerte o ha ocurrido una desgracia. Eso solo lo vais a descubrir leyendo, ya que, si no, hacer el capitulo no tendría ningún sentido.

Solo puedo deciros que, no sé porqué pero, tanto en esta historia como con el capitulo 56 de You are my Destiny me he puesto muy Dark. Es posible que por causa de haber estado escribiendo ese capitulo justamente antes que este es que mi subconsciente ha ido llevando la historia hacia esa dirección. En serio, ni yo me había dado cuenta de la que había liado hasta que me he parado un momento, he visto lo que estaba haciendo y he pensado ``La he cagado´´.

Mira. Sería un buen epitafio para mi lápida.

Pero no más follón. Seguramente, ahora mismo, los que estéis leyendo esto, estaréis temiendo lo que sea que penséis que he hecho, así que será mejor que os deje con el capitulo ya para que lo podáis describir. Diría que lo disfrutarais, pero viendo el anunciado que os he hecho, no tendría mucho sentido, ¿verdad? Así que solo os diré que lo leáis y que hablaremos al final. En los comentarios podréis dejarme vuestras amenazas de muerte. Gracias.

CAPITULO 12

..

Tras pasar más tiempo en la tienda, Natasha afirmó haber encontrado un vestido lo suficientemente adecuado como para que la directora Danvers no le pusiera ningún impedimento. Sin embargo, cuando Stephanie le pidió verlo, esta se negó.

-¿Y dónde quedaría la sorpresa si permitiera eso?- le dijo la morena dedicándole una sonrisa.-Tendrás que verlo el día de la fiesta, como todos los demás.

Sam por su parte, también ayudó a Bucky a encontrar algo que pudiera usar, alejándose lo suficiente de los vestidos de princesitas de cuento, para alivio de todas.

-¡Ahora que hemos terminado con esto vamos a comer!- exclamó Samanta, cuando volvieron a salir a la calle.

Había unos cuantos vecinos pululando por aquí y por allá que les dirigieron unas cuantas miradas, pero parecían estar bastante acostumbrados a que las chicas del internado quisieran soltarse el pelo en el pueblo, ya que no tardaron en volver a sus cosas.

-¿Y a dónde se supone que vamos?- preguntó Natasha.

Ella apenas conocía aquel lugar. Solo había visto unas cuantas calles con las chicas.

-¿Qué os parece el Clarie´s? Está frente al cine y sus hamburguesas están buenísimas- afirmó Stephanie.

Dedicándole una mirada, Natasha aún no lograba entender como aquella condenada lograba estar tan delgada. La había visto comer y como dejaba los platos limpios. Y aún así...

Prefirió no dedicarle a mirar el cuerpo de esta en esos momentos. No era un buen momento cuando estaban en la calle. Ya volverían a su habitación y podría disfruta de ella tanto como quisiera.

Bucky asintió, anunciando que estaba de acuerdo con la rubia, así que todo el grupo se dirigió hacía allí mientras las chicas seguían mostrándole a Natasha donde estaba un poco todo.

Cuando entraron en el local que Rogers había sugerido, un pequeño local que parecía tener bastantes años a sus espaldas, pero estaba bien cuidado, los dueños del local, un matrimonio ya mayor, saludó a las chicas y ellas, tras unas sonrisas, se dirigieron hacía la mesa que había en una esquina, frente al ventanal, desde donde podían observar el pequeño cine con el que contaba aquel lugar.

-Venís mucho por aquí, ¿verdad?- preguntó Natasha.

-Ya había dicho que sus hamburguesas están buenísimas- le dijo Stephanie, dirigiéndole una sonrisa.

Después de todo, ellas se habían sentado una frente a la otra, al igual que Sam y Bucky.

-Y tampoco es que hayas demasiado lugares a los que ir- añadió Samanta, sentada junto a la rubia.-Este pueblo es muy pequeño y solo hay tres locales de este tipo.

-Lo sorprendente es que haya tres- comentó Bucky a su vez, sentado junto a Natasha.

La mujer no tardó en acercarse con menús en la manos, pero las chicas solo le dijeron que les sirvieron lo de siempre, incluyendo una hamburguesa más a la lista.

-Ya verás. Te ha encantar- afirmó Stephanie, cogiendo la mano de esta por encima de la mesa.

-Deberíais llevar cuidado con esas cosas- les comentó Sam cuando las vio, señalando sus manos.

En el acto, Stephanie le soltó.

-Las chicas siempre son muy cariñosas entre ellas. A nadie le extrañará que nos cojamos de la mano- replicó Natasha.

-La gente normal quizá no, pero tenéis que recordar que Johanna está constantemente sobre Stephanie. Y cualquier cosa que ella pueda aprovechar en vuestra cuenta, creedme, lo usará.

-Empieza a resultarme muy pesada esa chica- se quejó la morena.-¿Seguro que no hace todo eso porque en el fondo le gusta Stephanie y le molesta que otras estén cerca de ella?

-En su momento, lo pensamos- afirmó Bucky, dando un sorbo a su vaso de agua.

-Bucky- la regañó la rubia.

-¿Qué?- le dijo Sam.-Es cierto que lo llegamos a pensar, pero nunca ha hecho un intento de tocar a Stephanie más allá que para pegarle, así que tampoco estamos muy seguras de ese teoría.

-Es posible que se obligue a reprimirse todo el tiempo y por eso la ataque constantemente, porque ella misma no consiga tener paz- sugirió Natasha.

-No me está gustando nada esta conversación- afirmó la rubia.

-Seguro que no. A mi tampoco me gusta hablar de eso- comentó Bucky.

-¿Por qué tiene siempre ese séquito con ella?- preguntó la morena.

Cuando ella había llegado, ya tenía aquellas descerebradas con ella.

-Johanna hizo cosas por ellas en el pasado y, desde entonces, la siguen a todas partes- les dijo Sam.-No recuerdo exactamente qué fue, pero no sé yo si fue como para tener toda una de servidumbre en sus manos.

En ese momento, llegó la mujer con las hamburguesas. Eran unas pequeñas montañas gigantes, repletas de carne, queso, beicon, lechuga y Natasha juraría que llevaba hasta un huevo frito, con un buen montón de patatas a un lado.

-¿Se supone que hay que comerse todo esto?- preguntó, sintiéndose llena solo con mirarlo.

-¿No se te hace la boca agua solo con pensarlo?- le dijo Stephanie.

-Más que eso, me da empacho. ¿Alguien he traído sal de frutas? Voy a necesitarlo si me como todo esto.

-Te aseguro que no será para tanto cuando empieces a comer- afirmó Sam.

Después de eso, se hizo un silencio entre ellas mientras las chicas empezaron a comer. Natasha tuvo que admitir que estaba delicioso, aunque era bastante pringoso y sintiera el colesterol corriéndole por las venas.

Si aquellas chicas comían de aquella morena, no le extrañaba que les gustara tanto el deporte. Era imposible llevar una vida sana cuando se metían en el cuerpo unas comidas como aquellas.

Para cuando logró terminarse la hamburguesa, ellas ya habían acabado de comer.

-¿Dónde se supone que lo habéis metido?- les exigió saber.-¿Cómo lo hacéis? Yo siento el estómago a punto de estallar.

-Eso es porque no estás acostumbrada a comer de verdad- le dijo Sam, dedicándole una sonrisa.

Bueno...era posible que tuviera razón. Después de todo, en las reuniones sociales y eventos a los que ella y su familia acudían no eran muy dados a poner grandes cantidades de comida. Y, cuando estaba en casa, se centraba más en sus proyectos que en comer. Jarvis solía siempre llevarle un sandwiches o algo así para que no muriera por malnutrición, pero nada más.

-Tengo la impresión de que no podré levantarme de la mesa- comentó, apoyando la cabeza en las manos.

-Pero, ¿qué dices? Si aún falta el postre- le dijo Stephanie.

-Y tenemos que comprar palomitas en el cine- afirmó Bucky.

-Os prometo que, como sigáis hablando de comida en este momento, echaré sobre esta mesa todo lo que me he comido.

-¿Y bien, chicas? ¿Alguna quiere tarta de chocolate con coco? Acabamos de terminarla- les preguntó la mujer acercándose a la mesa con una sonrisa.

Natasha tuvo que controlar una arcada.

...

Para cuando entraron al cine, vieron que no eran las únicas chicas de los dormitorios que habían pensado pasar el rato viendo una película que no fuera uno de los clásicos que Carol Danvers se empeñaba que vieran.

Solo se saludaron con algunas, con aquellas con las que coincidían en clase, pero ocuparon sus asientos y trataron de disfrutar de aquello.

-Esto es más grande lo que creía que sería- comentó Natasha, inclinándose sobre el oído de Stephanie, que se había sentado a su lado.

-Que sea un pueblo pequeño no significa que no tenga cosas buenas.

Y tuvo que darle la razón en eso. La película estuvo bien, pasaron un buen rato, habían comido estupendamente y habían hecho unas cuantas compras. En resumen, había sido un día bastante completo.

Para cuando fueron a tomar el autobús de vuelta, estaba anocheciendo y todas se sentían bastante satisfechas.

-Por pequeñas cosas como esta s que podéis aguantar esa academia, ¿verdad?- les dijo Natasha a las presentes.

Las tres chicas, que estaban calculando cuanto quedaba para que pasara el autobús volvieron la cabeza hacía ella.

-Sigo diciéndote que no es un lugar tan malo como crees- le dijo Stephanie.

-Aunque la directora Danvers es bastante estricta- comentó Sam.

-Pero es así porque se crió entre militares y tuvo una vida militar- la defendió Rogers.-Fue la mejor de su promoción, por encima de los hombres, y tiene unas cuantas medallas al valor.

-Quién diría que le tienes admiración a esa mujer- comentó Natasha.

Y la joven miró hacía ella.

-¿En serio? ¿Realmente es eso?

-En la academia militar es una celebridad. Hasta mi padre y sus compañeros estaban sorprendidos con ella. No muchas mujeres logran crear ese efecto.

-Y, a pesar de la gloria, deja todo eso de lado para venir a un colegio de chicas para disciplinarlas y, seguramente, para captarla para su querido servicio militar, ¿no es así?- comentó Natasha.

-Es lógico que quiera que más mujeres acudan a la llamada de su país- le respondió esta.-Si más mujeres como ella aparecieran, la visión de la mujer en el ejercito sería mucho mejor.

-Oh, Dios mío- murmuró la morena.-Ya te está captando, ¿verdad? Quiere que, cuando acabes los estudios, entres en el ejercito.

-¿Y qué habría de malo en eso'- le soltó Stephanie a su vez.-Sam y Bucky también piensan ingresar.

-Yo siempre he querido estar en el ejercito de aire- le dijo Samanta cuando volvió los ojos hacía ella.

-Y a mí se me da muy bien pelear- añadió Bucky, encogiéndose de hombros.

-Ese internado es una puta secta. Os están lavando el cerebro- les dijo Natasha, señalándolas con el dedo.

-Nadie está lavando el cerebro a nadie- le dijo Stephanie, luciendo algo molesta con el tema.-Si ingresamos en el ejercito es solo por nuestra propia decisión.

-Una decisión que Danvers se ha encargado de ir introduciendo en vuestras cabezas poco a poco. Dios. Está encargándose de llevar a su terreno a las chicas que quiere.

-Creo que estás sacando las cosas de contexto- comentó Sam.

-Solo es un trabajo. Como otro cualquiera- le dijo Bucky.

-Pero, en este trabajo, podéis acabar participando en una guerra, tener que matar a alguien o a saber qué más. ¿Siquiera os habíais planteado eso? ¿Seriáis capaces de matar?

-Natasha, ya basta- le dijo Stephanie.-Deja este tema.

-¿Por qué? ¿Por qué no os veis capaces de responder a la pregunta o porque seriáis capaces de hacerlo?

-Una guerra no es un juego. No se acaba tu jornada laboral a una hora determinada, coges tus cosas y te vas. Están en juego las libertades de tu país, la gente inocente a la que debes proteger y tus compañeros, que quieres mantener a tu lado. Sí, mataría si alguien amenazara todo eso, porque ellos estarían dispuesto a matarnos a nosotros.

Natasha abrió la boca, tratando de buscar algo con lo que responder a Stephanie, pero se vio incapaz.

Para ella, la guerra siempre había sido algo innecesario, una perdida de incontables vidas cuando las cosas podían resolverse de otro modo y un medio por el que su padre ganaba muchos millones al año. Industrias Stark tenía una línea armamentística que ella siempre había odiado, pero en la que había pensado en perfeccionar.

Si creaba las máquinas y la tecnología necesaria, no tendría que haber más cuerpos en el suelo. Las máquinas se encargarían de ello.

-Tú te ves como una pieza en una partida muy grande- le dijo Natasha a Stephanie.-Pero yo os veo como piezas que no habría que perderse y que podrían ser reemplazadas por otras.

-¿Hablas de usar máquinas en lugar de personas?- le preguntó esta.-Las guerras las crean las personas. ¿De qué servirán unas máquinas en medio de todo eso? ¿Cuando tiene que dejar de peleas? ¿Se llevarían a inocentes por delante, de cruzarse en su camino, porque solo estaría en su programación hacerlo?

Sam y Bucky habían tratado de meterse en aquella conversación y pararla, pero, en realidad, no sabían cómo hacerlo.

Pensaban como Stephanie, sabiendo que hacía falta gente, pero entendían el punto de Natasha, queriendo evitar la pérdida de vidas humanas.

Ni siquiera sabían cómo era que habían llegado a un tema como aquel.

-Con las programaciones adecuadas, las máquinas sabrían a quién herir y a quién ayudar- afirmó Natasha.

-Y, entonces, todo el campo de batalla sería como un videojuego, ¿verdad? Gente detrás de unas pantallas, destrozando máquinas y nada más, no entendiendo la verdadera importancia de porqué están luchando, ¿verdad?

-¿Por qué lo llevas todo a ese contexto? ¿Por qué das por sentado que si no están con un arma en las manos y en el campo de batalla, no sabrían lo que es una guerra real? ¿Acaso es que no te inquietas cuando tu padre se va a algún lugar?

-Claro que sí, por eso mismo lo digo. Hombres como él han estado arriesgando sus vidas durante años para mantenernos a todos a salvo. Y, ahora, quieres que los dejemos a un lado, que olvidemos su sacrificio y los sustituyamos por máquinas.

-¡Yo no he dicho nunca que olvidemos a alguien!- gritó Natasha, perdiendo los estribos.-¡¿Por qué demonios no dejas de sacar todo lo que digo de contexto?!

-¡Porque parece justamente lo que estás diciendo!- le gritó Stephanie a su vez, encarándose con esta.-¡Crees que una máquina es capaz de sustituir a una persona!

-¡Cuando la vida de esa persona podría estar en peligro, desde luego!

-¡Pero esa persona se ha ofrecido voluntariamente para ello! ¡Se ha entrenado durante años de manera incansable para estar listo para ayudar a su país! ¡Y apareces tú queriendo poner máquinas en su lugar!

-¡¿Así que tenemos que seguir dejando que la gente muera para que tú te quedes tranquila?! ¡¿Es eso lo que dices?!

-¡¿Cómo te atreves?!- le soltó Stephanie, encarándose con esta.

Natasha empezó a encararse a su vez, así que Sam y Bucky tuvieron que acabar intercediendo.

-¡Basta!- exclamó Sam, parando a Rogers.-¡¿No veis lo que estáis haciendo?!

-¡Claro que sí! ¡Ves perfectamente como esta chica está más loca que una cabra!- gritó Natasha, mientras Bucky trataba de mantenerla quieta, sin que se acercara más a Stephanie.

-Por el amor de Dios. Recordad lo que sois- les dijo Sam.-¿Acaso lo habéis olvidado?

-Tal vez fuimos demasiado rápido- dijo la rubia, mirando fijamente a Natasha, haciendo que esta se envarara al entender lo que estaba diciendo.

-Tal vez lo hicimos.

-Pues tal vez tendríamos que olvidarnos de eso. Está claro que somos muy diferentes.

-Me has quitado las palabras de la boca.

¿En serio? ¿Estaban cortando en ese momento? Bucky le dirigió una mirada de pánico a Samanta, sin saber como parar aquello. Y la joven no veía una solución pacifica a esa situación.

-Estáis hablando en caliente. Dejad de decir cosas de las que os podáis arrepentir- les pidió.

-Oh, no. No nos vamos a arrepentir- dijo Natasha.-Están más que claros nuestros puntos de vista. Es bueno que hayamos visto como eramos realmente antes de que las cosas fueran a más.

-Pues sí. Es lo mejor- añadió Stephanie.

En ese momento, llegó el autobús, haciendo que las chicas se subiera, dando por sentado que las cosas acabarían ahí. Pero, tras comenzar a subir, vieron como Natasha se negaba a sentarse a su lado y se dirigía hacía la parte de atrás del autobús, ante la mirada de Stephanie, que no pudo evitar seguirla hasta que los ojos de esta dieron con los suyos.

En el acto, esta se giró y se concentró en mirar el asiento de enfrente.

-¿De verdad que vais a terminar de esta manera?- le preguntó Sam, vuelta hacía ella en su asiento.

-Ya has visto que nuestras opiniones son muy diferentes.

-¿Y eso qué importa? Hay muchas personas en el mundo que tienen opiniones muy diferentes y, aún así, se casan y tienen vidas felices. Se suponía que vosotras os queríais. Ibais a vivir eso.

Stephanie frunció los labios pero no comentó nada a eso. No tenía nada que decir. Estaba claro que, por un momento, ambas habían parecido dos piezas que estaban predeterminadas a encajar, pero, tras ver cuál era la opinión de Natasha respecto al ejercito y que la gente participara activamente en conflictos, quedaba claro que había un muro entre ellas.

-Os habéis encendido muy deprisa- le dijo Bucky.-En frío, no parecerá tan grave.

-Lo dudo- respondió.-En frío o en caliente. Ella sigue menospreciando el esfuerzo de la gente.

-No ha hecho eso- le dijo Sam.-Lo único que ha dicho es que habría que buscar un modo para reducir la pérdida de personas.

-¿Y estás de acuerdo con ella?

-¿Y tú no? ¿No quieres que se reduzcan los muertos? No estoy de acuerdo en sustituir personas con máquinas, pero sí en buscar otras maneras.

-Por eso digo que habéis hablado en caliente- añadió Bucky.-No habéis pensado en lo que habéis dicho.

-¿Por qué no vas a hablar con ella?- le sugirió Sam.

-No tengo nada que hablar con ella- les dijo Stephanie, volviendo la cara hacía la ventanilla.

-¿Te recuerdo que eres delegada de clase? Tu obligación, o una de ellas, es resolver los conflictos entre los alumnos. Resuelve el conflicto.

-No quiero hablar con ella ahora.

Estaba demasiado enfadada como para eso.

-De acuerdo. Ahora no- dijo Sam.-Pero hacelo en cuanto lleguéis a vuestro cuarto. No os vayáis a dormir enfadas.

-¿Por qué no?

-Porque entonces la pelota solo se irá haciendo más grande y os costará mucho más resolver esto- le dijo Bucky.

Permanecieron el resto del camino en silencio, cada una de las presentes sumidas en sus propios pensamientos, reflexionando sobre lo que había ocurrido y porqué. No fue un viaje tranquilo. El silencio que había allí dentro era pesado, asfixiantes, como si alguien se sentara sobre los pulmones de la otra persona.

Por eso fue un alivio cuando llegaron a la academia, se bajaron del autobús y notaron el aire fresco.

-Nos vemos más tarde en la cena, ¿no?- les dijo Sam, mientras ella y Bucky se dirigían a su cuarto.

-Sí, por supuesto- afirmó Stephanie.

Pero Natasha simplemente había echado a andar hacía la habitación. Stephanie caminó tras ella todo el tiempo, sintiendo de nuevo el silencio asfixiante y, para cuando llegaron a su cuarto, supo que Sam y Bucky tenían razón y que tenían que hablar.

-Oye, Natasha, lo que ha pasado antes...-murmuró, viendo como esta metía las bolsas de lo que había comprado en su armario.

No se volvió hacía ella ni le confirmó que la estuviera escuchando.

-¿Te importaría darte la vuelta y hablar conmigo?- le pidió, sujetándola del brazo.

Pero esta se liberó de un tirón y le dedicó una mala mirada.

-Tenía entendido que lo que teníamos se había acabado.

-¿Y eso significa que no podemos hablar?

-Eso significa que me importa muy poco lo que tengas que decir.

Y, dejando a Stephanie paralizada, Natasha se dio media vuelta y salió del cuarto.

Fin del capitulo 12

Sí, lo sé. Soy un monstruo horrible y cruel por haber hecho que las chicas se peleen de esta manera y que, además, parezca que lo suyo no tiene solución. Opinan cosas muy diferentes en algo que será prácticamente el centro de sus vidas adultas, así que parece que hay un abismo insuperable entre ellas.

Cuando me di cuenta del camino que estaba tomando este capitulo, de verdad que me asusté yo misma porque...¿cómo iba a arreglar esto, si cada una tenía su propia opinión al respecto y ambas pensaban que tenían la razón? No sé de donde surgió el conflicto o siquiera porque mi subconsciente, que me jugó una mala pasada mientras escribía, decidió meter algo como esto.

Y encima ha sido todo como muy rotundo, como si no hubiera nada que hacer, como si los lazos que hubieran surgido entre ellas hubieran sido cortados de un tajo brusco. En serio que no sé que leches a pasado aquí.

Si queréis llamarme para maldecirme un poco o amenazarme de muerte por haber hecho esto, mi número es 63547312489 y...No, no es mi teléfono real. Me gusta demasiado estar viva como para que busquéis modos de asesinarme, gracias.

Pero trataré de arreglar este lío enorme que se ha armado, ¿de acuerdo? No tengo ni la más mínima idea de lo que puedo hacer, en este punto concreto, para arreglar todo esto. Pero haré algo. Si no, ya no habría más fanfic y en mi mente aún hay muchas cosas nadando que necesitan ser contadas. Las cosas entre ellas no pueden acabarse de esta manera.

Así que dejaré de hablar de una condenada vez y me pondré a seguir escribiendo, Marvelitos míos. Como siempre, manteneos sanos y nos seguimos leyendo, a ver si yo doy con la tecla adecuada para solucionar este pedazo de marrón. Hasta entonces.