Capítulo once: Yo soy…
"Cuando llegué a ése horrible lugar Wataru aún no estaba a cargo, lo estaba su padre: Hyobanshi Keizo. Un hombre estricto y muy serio, amante de la elegancia y de las mujeres.
La única razón por la que nunca me tocó fue por su hijo, sus ojos siempre le delataban cuando yo estaba frente a él. Yo no estaba ahí por mera coincidencia, no estaba ahí por cosas del destino; estaba ahí por haber estado en el momento y lugar equivocado.
Un par de semanas atrás de todo lo sucedido en mi edificio, había ido con un grupo de amigas de compras a un distrito cercano a Shibuya. Un nuevo almacén acababa de abrir y tenían grandes ofertas debido a la ocasión. Como sabrás, Yolei fue la primera en enterarse y ella nos llevó a mí y a otras tres amigas al lugar. Era una locura…—sonrió con nostalgia.
Takeru escuchaba todo atento, con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Nunca había visto semejante complejo de tiendas departamentales, juraría que no podías ver todo ni en un día completo. Zapatos, ropa, joyería, maquillaje, salones de belleza, cafés, restaurantes, ropa de bebés, vestidos de novia, tiendas de mascotas… ¡Todo! ¡Había de todo! —miró a Takeru con una sonrisa. —Te imaginarás la euforia de cinco chicas en semejante lugar y con semejantes rebajas…
"Había sido un día estupendo, ya no buscábamos cómo cargar con tantas bolsas. Eran ya casi las cuatro de la tarde y estábamos hambrientas, así que decidimos entrar a un pequeño restaurante tipo americano; nos sentamos y ordenamos. Entonces fue cuando le vi, un chico bastante atractivo y bien vestido, cuerpo atlético, cabello lacio y negro hasta los hombros y unos ojos enigmáticos; me estaba mirando y eso me hacía sentir incómoda…
—Kari, Kari…—me llamó Yolei, en voz baja.
—¿Qué pasa…?
—¿Ya viste al pedazo de chico que está en las mesas de adelante? —las otras chicas comenzaron a reír.
—Si, ¿qué pasa con él?
—¡¿Cómo que qué pasa con él? ¡Todo, pasa todo! Sólo observa ese cuerpo, esos ojos, ese cabello… —habló con voz pervertida la pelimorada.
—Ah… a mi no me parece atractivo…
—¡¿Cómo? —saltó la chica para después mirarle con una sonrisa pícara. —Claro, por que a TÚ T.k nadie le gana… ¿no es así?
—¿D-de qué hablas? —se sonrojó.
—Admítelo Hikari, Takeru Takaishi es tu hombre. —Habló una chica de nombre Himeko con una sonrisa cómplice.
Hikari bajó la mirada y continuó comiendo, haciendo caso omiso al alboroto que formaban sus amigas…
"Si alguien me hubiera dicho que ése chico sería mi perdición, jamás me lo habría creído. Tenía pinta de ser el hombre perfecto. Pero no fue directamente él quien me "eligió", fue su padre…
"Cómo te dije, su padre era un gran amante de las mujeres. Él me vio, él me quiso para su hijo, y a él no le pareció mala idea…
—Esto es estúpido…—farfulló el rubio. —…¿cómo demonios…? ¿Te das cuenta de todo, Hikari? ¡Has sido un capricho meramente! ¡El capricho de unos hijos de puta que destrozaron a muchas personas! —Takeru se puso de pie, respirando agitadamente. No cabía en su cabeza semejante cosa, ¿cómo podía ser posible…?
Hikari suspiró pesadamente y se tomó la cabeza entre las manos. No sabía si debía continuar o no contándole todo aquello a Takeru, si había reaccionado así con apenas la primera parte, le daba miedo el cómo reaccionaría con lo que seguía…
—
Caminó con lentitud hacia el cuarto de baño. Se dirigió a lavarse los dientes y suspiró al mirarse en el espejo, tenía un aspecto lamentable: los ojos hinchados, el rostro pálido y el cabello por completo despeinado. Una vez que terminó de lavarse los dientes, se dirigió a la ducha; se quitó con lentitud la ropa y entró.
Abrió las llaves y dejó que el agua escurriera por todo su cuerpo, cerró los ojos tratándose de relajar un poco, tratando de olvidar todo.
Se sentía miserable y patético, patético por no poder seguir adelante con su vida, por no poder olvidar el pasado… y miserable por querer hacerlo. Sabía que tenía que seguir adelante, que no podía continuar de ese modo, que pronto estaría casado con la mujer de su vida y que tendría a una familia a la cual mantener y proteger; Sora tenía razón, Hikari no querría verlo de ese modo… ella odiaba que tomara esa actitud. Abrió los ojos y sacudió su cabello con las manos.
Lanzó un largo suspiro, había decidido ir a visitarla, tenía ganas de hacerlo…
—
—Hikari… ahora, la pregunta clave es… ¿qué eres para Hyobanshi Wataru?
La chica sonrió y Takeru no supo si interpretarla como una sonrisa de ironía o burla. Miró al rubio con esos enormes ojos ahora violeta y abrió la boca para hablar, pero el teléfono celular de Takeru comenzó a sonar.
—Mierda…—masculló. —…disculpa…—Takeru lo tomó y miró el número que aparecía como no registrado. —Sea quien sea, puede esperar…—apagó el aparato y se lo guardó en el bolsillo.
—¿Quién era…?
—No lo sé, no lo tengo registrado. —hizo gesto de restarle importancia.
—Takeru…—le llamó, con la voz apagada. —… ¿en verdad quieres seguir? ¿en realidad quieres que te diga todo…?
—¿Eh? —el rubio le miró sin entender. —Hikari… han sido cuatro años de agonía… creo que estoy preparado para oír lo que sea…—le habló con voz queda.
Ella negó.
—De esa niña que conociste cuando fuimos por primera vez al digimundo, de esa chica a la que rescataste del mar oscuro y a la que dejaste de ver hace cuatro años… ya no queda absolutamente nada. Soy otra persona, Takeru… una mala persona…
—¿Por qué dices eso…?—se preocupó él.
—Takeru, sólo limítate a escuchar… por favor… a pesar de todo, tan sólo escúchame…
Él asintió, de pronto… sintió miedo…
—Después de lo que había sucedido con Haru, Keizo había tomado la decisión de ponerme una especie de tutor que obviamente no sería su hijo…
—Yoko, ella es Inazuma. Serás la encargada de entrenarle como sólo tú sabes hacer…
—Keizo-san, puede contar conmigo.
Yoko, era una mujer de unos cincuenta años de edad. Tenía un semblante serio y un rostro bastante atractivo. Para su edad, tenía un cuerpo muy bien cuidado y fuerte; fácilmente podía pasar por una de cuarenta.
Hikari permanecía al lado de Keizo, con la mirada baja.
—¿Pero qué modales son esos, niña? —le reprendió Keizo.
—Lo siento, Keizo-sama. —se disculpó. —Cuide de mi, Yoko-san, por favor. —hizo una reverencia. La mujer sonrió burlona.
—Bien. De ahora en adelante harás todo lo que Yoko te diga, absolutamente todo. Estás por completo bajo su autoridad. ¿Entiendes? Esfuérzate mucho, te conviene hacerlo, Inazuma.
—Si. —volvió a hacer una reverencia.
—Bien, Yoko, es toda tuya.
—De acuerdo, Keizo-sama. —la mujer igualmente hizo una pequeña reverencia y miró al hombre marcharse.
—Sentí miedo, Takeru… mucho miedo…—habló con voz monótona, mirándole a los ojos. —No sabía aún exactamente lo que haría en ese lugar. Esa mujer me daba mucho miedo…
"Pasó alrededor de un año siendo mi "maestra". Esa mujer, había sido una espía según llegué a escuchar, pero por algún motivo lo había dejado… y no era precisamente un motivo bueno. Fue un verdadero tormento para mí.
Me enseñó defensa personal y tácticas espía. Yo no comprendía para qué era todo aquello, nunca me habían gustado ese tipo de cosas; era enemiga de ellas. Era tan enemiga de ellas que nunca podía imitar lo que Yoko me enseñaba…
—Levántate.
— …
—He dicho que te levantes.
—…ya no puedo…—murmuró jadeando.
—¿No me escuchaste? ¡Levántate ahora! —gritó con voz firme.
La chica apretó los ojos e hizo gesto de levantarse. Tenía varios moretones en brazos y piernas, el labio inferior le sangraba debido a un corte en él. El sudor resbalaba por su cara en forma de grandes gotas y su respiración era demasiado agitada.
—…por favor…—suplicó abandonando el intento de levantarse, el cuerpo le temblaba y dolía, por más que quisiera no tenía ya fuerzas para nada.
La mujer caminó con paso firme hacia ella, con la mirada helada y penetrante.
—¡No, por favor! —gritó de dolor.
Yoko la había tomado del cabello y le había obligado a levantarse. Hikari se encontraba de rodillas, tratando de soltarse del agarre de la mujer.
—¡Suélteme… por favor! ¡Ahhh! —la mujer tiró más fuerte de ella.
—Cuando yo digo levántate, te levantas. —Una vez más la mujer tiró fuertemente de ella; Hikari gritó de dolor de nuevo. —¿lo has captado? —la chica asintió con movimientos efusivos la cabeza. —Me alegro.
La mujer le soltó bruscamente.
—Levántate.
Hikari comenzó a ponerse de pie lentamente, las piernas le temblaron pero logró mantenerse.
—Así está mejor. Comencemos de nuevo.
"Continuamos así no sé cuantas horas más, estaba sedienta, hambrienta y con sueño; no sabía si podría resistir mucho tiempo más, sentía que me iba a desmayar en cualquier momento.
—Por favor, Yoko-san… necesito un pequeño descanso…—jadeó.
—No. Descansarás cuando yo crea que lo mereces, mientras tanto no.
Hikari bajó la mirada. Un golpe en seco se escuchó. Hikari tenía ahora los ojos abiertos como platos.
—Despierta de una vez, inútil. Te la pasarás aquí toda la noche, hasta que lo hagas bien.
La marca roja del golpe comenzó a hacerse visible en la mejilla de la chica.
—Ehh… disculpa, pero creo que vas a tener que cambiar de planes. —Se escuchó una voz.
—Hyobanshi-san. —Yoko hizo una reverencia. Hikari intentó imitarle pero no pudo hacerlo debido al dolor, Wataru le miró.
—Me llevo a la chica conmigo, tengo un plan para ella.
—Pero… su padre…
—A mi padre no le importará que me la lleve conmigo un par de días. Deberías tomártelo como un descanso, así que calla y obedece.
—Como usted diga. —Se disculpó.
Wataru caminó hacia la chica y le ofreció la mano.
—Vamos.
Ella asintió y le siguió hasta la salida del recinto. Una vez fuera, Wataru le miró con lástima.
—¿Puedes caminar…?
Hikari asintió, pero sus piernas comenzaron a temblar de nuevo.
—Déjame ayudarte. —Wataru pasó el brazo de la chica alrededor de su cuello y la cargo sin pensárselo dos veces.
—S-senpai…—se avergonzó.
—No pasa nada, vamos…
El chico la subió a su automóvil y le abrochó el cinturón para después subir él al asiento del conductor. Wataru condujo hasta una de las zonas más lujosas de Tokio y se detuvo en un conjunto de apartamentos bastante exclusivos, aparcó el vehículo y tomó a Hikari de nuevo en sus brazos.
Hikari sonrió con nostalgia.
—Mira cómo estás…—Wataru torció la boca.
—No es nada…
—Espérame aquí.
El chico se puso de pie y salió de la enorme habitación. La chica observó todo a su alrededor, ese lugar era menos extravagante y exótico que su dormitorio en el edificio de la empresa; un toque minimalista era el protagonista en todo el departamento de Wataru.
—Veamos…—Wataru entró de nuevo a la habitación con un botiquín y se sentó a su lado para luego hacer que ella volteara hacia él. —arderá un poco, te lo advierto…
El chico tomó un poco de algodón y le puso un poco de alcohol. Lentamente comenzó a limpiarle el labio a la chica, la cual no se inmutó en lo más mínimo; con delicadeza fue curando las pequeñas heridas que tenía.
—Listo…—murmuró.
—Arigato… Hyobanshi-senpai…—habló tímida, él le sonrió.
—Ve a ducharte, cuando salgas te vendaré las heridas ¿de acuerdo? —ella asintió. —En el baño hay ropa para ti.
—Arigato…
—Ve.
Hikari se puso de pie con cuidado y lentamente caminó hacia el cuarto de baño. Wataru le observó perderse por el pasillo.
—Me llevó a su departamento y me dejó descansar por dos días enteros, ese era su supuesto plan para mi; la realidad es que sólo me rescató de Yoko.
Takeru carraspeó ligeramente, la voz con la que su amiga relató esa escena sonó tan nostálgica que le incomodó.
—¿Por cuánto tiempo más estuviste con esa mujer…?
—Unos seis meses más… casi un año… y no fue en vano, logré muchas cosas. Pero, esa mujer me odiaba, tanto o más como yo la odio a ella, aún no podemos toparnos las caras…
—¿Y por qué…?
—No lo sé…—suspiró. —…sólo me odia. Pero ella no tiene importancia, sino sigo hablando me voy a arrepentir de haber comenzado…
Takeru frunció el seño.
—Una vez que mi tormento con Yoko terminó, me informaron de mi posición, a lo que me habían llevado a ese lugar…
Hikari se tomó el rostro entre las manos y dio dos suspiros, buscando en ellos fuerzas para hablar.
—Asesino gente, Takeru. Soy una asesina a sueldo…
….
Muchísimas a gracias a todos los que han leído este capítulo, espero que me haya quedado bien :D no me ha costado mucho hacerlo y eso hace que tenga miedo de que me haya quedado mal :S
Anyway… ¡Los adoro por leer! ^-^ de verdad!
¡Un abrazo y un beso grande a todos!
Yuri: Muchas gracias por tu review. Pues se enterarán cuando sea el momento *o* Haha ya pronto creo yo… ;D un abrazo enorme y de nuevo muchas gracias por leerme ^-^
