***Hola a todos! Aquí os dejo el siguiente capítulo de mi historia, y este es realmente largo para que podáis disfrutarlo al máximo! Gracias por seguir leyendo lo que para mí sería el final perfecto para una serie perfecta, nos vemos pronto!***

***Sailor Moon y sus personajes originales no son de mi propiedad, aunque sí lo es esta historia y todos los nuevos personajes creados para ella! ***

CAPÍTULO 12 – INICIACIÓN

El viernes había llegado, y las chicas estaban muy emocionadas por los dos días libres que tenían por delante. Todas tenían planes muy interesantes para el fin de semana, y los estaban comentando con sus amigas mientras salían del colegio.

"Por fin viernes!" dijo Makoto, estirándose

"Sí, ha sido una semana muy dura con todas las clases especiales y las sesiones de estudio para los próximos exámenes" comentó Ami

"Ya lo creo que lo ha sido!" confirmó Usagi y protestó "Estoy agotada de tanto estudiar… no me habéis dejado sola ni una tarde para poder descansar un poco!"

"Y no vamos a hacerlo! Al menos hasta que hagamos algo acerca del enemigo" dijo Minako, y el resto de las chicas asintieron.

"Vale… vale…" se rindió Usagi "Esta tarde es… el turno de Rei-chan de hacerme de canguro! Alguien quiere venir con nosotras a estudiar en el templo?" dijo con ironía, mientras todas sacudían la cabeza negándose.

"Bueno, al menos este fin de semana tendrás un descanso de verme a mí" Makoto juguetonamente le guiñó un ojo a Usagi "Porque me voy con Kyuu-kun a pasar el fin de semana en la playa! Estoy taaaaaaaan emocionada! Me invitó a ir ayer por sorpresa, es tan romántico…! No podría estar más enamorada!"

"Wow, de verdad Mako-chan? Eres una chica muy afortunada!" dijo Minako con emoción "Yo también tengo un plan genial para el fin de semana… nos vamos a hacer la grabación oficial de nuestro single en Kyoto! Voy a pasar todo el fin de semana con Tenbin-san….Kyaaa! Esta vez seguro que surge el amor entre nosotros, nos besaremos apasionadamente y seremos pareja tanto dentro como fuera de los escenarios, como las estrellas de cine…!"

Todas se rieron ante su demostración de pasión.

"No habías quedado con Yaten-san mañana?" comentó Ami distraídamente

"Heeee…. Ami-chan! Y tú cómo sabes eso?" se sorprendió Minako

Ami se sonrojó y explicó "Ah! Bueno, Taiki-san comentó ayer que Yaten había ido a tu casa a verte porque quería preguntarte si te gustaría unirte a ellos el sábado para contarles lo que recuerdas de nuestras vidas pasadas y futuras y esas cosas… ya que yo no voy a poder ir este fin de semana"

"Hmmm… estás viendo mucho a Taiki-san últimamente, Ami-chaaaaan!" la provocó ella mientras le daba suaves codazos a su muy sonrojada amiga "Bueno, ya que parece interesarte, te diré que tuve que rechazar la amable invitación de Yaten… Habría dado cualquier cosa por que hubiese hecho algo así por mí hace un año, pero… ya sabes… las cosas ahora han cambiado. De todas formas, él nunca estuvo realmente interesado por mí… así que supongo que es normal que yo haya seguido adelante y me haya fijado en otro chico…" Minako estaba narrando en voz alta sus sentimientos, pero Usagi la interrumpió

"Un momento… no estás disponible este fin de semana, Ami-chan?"

"No, me voy con mi madre a visitar a mi tío. Tenemos una gran reunión familiar. Nos vamos esta noche y no volveremos hasta el domingo por la noche… por qué lo preguntas?"

"Porque… mis padres y Shingo se van de acampada y no me dejan ir con ellos porque dicen que tengo que estudiar, así que… voy a estar sola en casa todo el fin de semana! No es que quiera ni nada, pero según vuestro plan de no dejarme sola… quién se queda conmigo estos dos días?"

"Oh no… espera…" dijo Makoto sacando su teléfono móvil

"A quién llamas?" preguntó Minako

"Rei" dijo simplemente, mientras marcaba el número "Si no recuerdo mal, era este mismo fin de semana en el que se iba a las montañas a un retiro espiritual que empezaba mañana temprano, no es así?"

Usagi respondió asintiendo, también recordaba que Rei había dicho eso.

"Rei-chan!" dijo Makoto cuando su amiga contestó al teléfono, y después le preguntó por sus planes para el fin de semana, confirmando que eran como se temían.

"Sí" dijo Makoto tras colgar "También está fuera todo el fin de semana"

Se miraron las unas a las otras con preocupación.

"Qué hay de las Outers?" propuso Makoto, sintiéndose culpable por dejar sola a Usagi para irse a la playa con su novio.

Minako negó con la cabeza "No… al despedirnos el otro día cuando estuvimos en su casa, comentaron que no iban a estar en la ciudad este fin de semana, ya que iban a visitar al padre de Hotaru. Dijeron que llamásemos si pasaba cualquier cosa y volverían corriendo, pero no quiero arruinarles el fin de semana…"

"Puedo quedarme sola, sabéis? Son sólo dos días, no va a pasar nada!" puntualizó Usagi "No quiero que ninguna de vosotras tengáis que cambiar vuestros estupendos planes por mi culpa!" No disfrutaba nada de estar vigilada constantemente y más que ninguna otra cosa, no quería ser una carga para sus amigas.

"Eso no es una opción" dijo Minako "Así que… quién se queda con ella?"

"Yo lo haré!" se oyó decir a una voz desde una corta distancia.

Todas se giraron de inmediato sorprendidas por la voz que acababa de interrumpirlas, y vieron a Seiya caminando elegantemente hacia ellas.

Quitándose las gafas de sol, saludó "Hola chicas, buenas tardes!"

"Seiyaaa!" corearon todas asombradas

"Sí, ese es el efecto que suelo tener en las chicas!" bromeó, haciendo que una gota de sudor apareciese en sus cabezas.

Usagi estaba realmente feliz de verle, no podía hacerse la dura teniéndole tan cerca, así que dio unos saltitos hacia él, y con ojillos preocupados de cachorrito le preguntó "Qué tal está tu herida, Seiya? Cómo te encuentras?"

"Perfectamente! Soy duro de pelar!"

Usagi sonrió, se sentía tan aliviada de ver por sí misma que él se había recuperado por completo del ataque que sus ojos se llenaron de lágrimas "Me alegro mucho…" dijo suavemente.

Él sonrió al oír su comentario. Su preocupación por que ella no quisiese verle más se desvaneció en ese mismo instante.

"Entonces?" dijo él "Todo el mundo está de acuerdo en que yo cuide de Odango durante el fin de semana para que ninguna de vosotras tenga que cancelar sus planes?"

Las chicas se miraron las unas a las otras. Usagi estaba asustada, le encantaría quedarse con Seiya más que nada, pero definitivamente no podía! Por otra parte, no quería que ninguna de sus amigas renunciase a su vida por ella… qué podía hacer en una situación tan complicada como esa?

"No veo ninguna otra opción" concedió finalmente Ami

Usagi miró a la que supuestamente era su amiga la inteligente con los ojos como platos… No acababa de acceder a dejarla a solas con él, verdad?

Makoto asintió, y Minako dijo "Es una buena idea, Seiya cuidará de ella a la perfección, siempre ha protegido a Usagi!"

"Gracias, Minako-chan" dijo enviándole un guiño, y ella se hizo la tímida

"De acuerdo, está decidido!" dijo Seiya alegremente "Entonces, Odango, tenemos que hablar de cómo organizarnos para mañana… a dónde ibas ahora?"

Usagi estaba en shock. Cómo había sucedido esto? Estaba intentando alejarse de él y ahora se encontraba atrapada junto a él durante un fin de semana entero? No podía ser!

"Odango… me estás escuchando?"

"…Ah! Eemm… sí… al templo de Rei-chan, iba allí…"

"Vale! Vámonos! Nos vemos, chicas!" dijo él, cogiendo a Usagi del brazo y marchándose con ella.

Las tres amigas los miraron mientras se alejaban. Parecían una pareja.

"…Esto ha sido una buena idea?" preguntó Makoto cuando ya no estaban a la vista "No es… de alguna forma… peligroso dejarlos a solas? … Ya sabéis a lo que me refiero…"

Ami bajó la mirada, sintiéndose culpable y no sabiendo qué decir. También sabía lo que Seiya sentía por su amiga.

"Creéis que él todavía la quiere?" continuó Makoto

"Seguro que sí" dijo Ami "El tema es… es posible que ella esté empezando a corresponderle?"

Se miraron con preocupación.

"Escuchad, chicas… lo que ha de suceder sucederá. No depende de lo fácil o difícil que se lo pongamos nosotras desde fuera. No podemos vivir pensando continuamente en el futuro, y sobre todo, no podemos obligarla a vivir así. Lo más importante aquí es Usagi y su felicidad, no es así?"

Makoto y Ami estuvieron un momento en silencio, pero finalmente asintieron mostrando su acuerdo.

"…Y Seiya claramente es el que más feliz la hace…" añadió Ami en un susurro

"Vale, entonces vamos a dejarles hacer lo que quiera que les haga felices. Si quieren pasar tiempo juntos y a solas, por nuestra parte está bien. No somos quienes para decirle a Usagi a quién debe ver o… amar"

Ami y Makoto asintieron. Tenían miedo de cómo podía acabar esto, pero sabían que Minako tenía toda la razón. Usagi se merecía ser feliz más que ninguna otra persona.

"No creo que Rei esté muy de acuerdo con eso…" comentó Makoto

"No, en absoluto. Va a enfadarse mucho cuando le contemos el plan" confirmó Ami, bajando la mirada

"Quizá…" comenzó Minako, llamando la atención de sus amigas "…quizá… si no pregunta… podríamos no contarle nada de esto hasta que no vuelva el domingo"

"Eso no está bien… no me gusta mentirle" dijo Ami

"Bueno, no sería exactamente mentir, se lo vamos a contar, sólo que… más tarde"

"La verdad es que si se lo contamos ahora no consentirá que él se quede a solas con Usagi, eso lo sabemos" comentó Makoto y añadió "Cancelará sus planes seguro, para quedarse ella misma con Usagi"

"Exactamente!" confirmó Minako

"Y todas sabemos el tiempo que lleva planeando este retiro espiritual… es muy importante para ella, y además el otro día me contó que su nuevo novio, ese chico tan guapo que conoció en Crown´s, va a ir también. Está muy ilusionada, él realmente le gusta"

"Ya veo…" dijo Ami

"Rei-chan se merece este fin de semana…" dijo Makoto

"Entonces…?" Minako miró a Ami interrogativamente

"…De acuerdo, se lo decimos el domingo" concedió Ami finalmente


Seiya llevó a Usagi del brazo en silencio mientras se dirigían al templo. Cuando perdieron de vista el colegio, él dijo

"Bueno! Parece que vamos a pasar el fin de semana juntos, Odango!"

Usagi simplemente asintió, mirando al suelo.

Seiya no sabía qué pensar de sus reacciones. Un momento estaba verdaderamente feliz de verle y al momento siguiente actuaba como si estuviese con él a la fuerza.

"He pensado que lo mejor será que yo me quede en tu casa si te parece bien, ya que tú vas a estar sola y si vienes a nuestro apartamento estarán mis hermanos por ahí y no te concentrarás para estudiar"

Eso llamó su atención "Tú y yo… en mi casa… solos?" preguntó

"A que eres la chica más afortunada del mundo?" bromeó

Respondió a su chiste con una sonrisa triste y volvió a bajar la mirada. Temblaba de preocupación; no quería hacerle más daño.

"Bueno, ya está bien!" exclamó Seiya de pronto, parando en mitad de la calle. Estaba harto de no saber qué pasaba con ella.

Usagi le miró mientras él se giraba hacia ella y ponía las manos sobre sus hombros. Entonces se agachó para mirarla directamente a los ojos.

"Qué es lo que te pasa?" preguntó

"A qué te refieres?" dijo Usagi, evitando su mirada

Él la agarró de la barbilla y movió su cara de manera que volviera a mirarle a los ojos.

"Odango… he estado llamándote como loco toda la semana pero no has respondido a ninguna de mis llamadas, ni has venido a verme, a pesar de que sé que has estado muy preocupada por mí"

Ese comentario la sorprendió mucho, y la hizo sonrojar.

"Por qué?" continuó "Incluso te quedaste a mi lado toda la noche cuando me hirieron, y ahora ya no quieres verme ni hablar conmigo? He hecho algo que te haya molestado?"

"No!" exclamó ella. Eso es lo último que ella quería que pensase. Él se había portado mejor que nadie con ella…

Sonrió levemente ante su reacción y continuó preguntando, esta vez con más dulzura "Entonces? Qué es lo que pasa? No estás a gusto cuando estás conmigo?"

"…claro que sí…" respondió en un susurro, su cara siendo todavía sujeta por la mano de él, tan cerca de sus labios… Seiya la hacía sentir terriblemente nerviosa.

"Por favor Odango, tú eres mi felicidad. No quiero que te alejes de mí. Sólo dime lo que pasa, y si hay algo que yo pueda hacer para arreglarlo…"

"…yo…yo no soy tu felicidad Seiya!" estalló ella al fin, mitad gritando mitad llorando "Sólo te estoy haciendo sentir desgraciado y haciéndote daño todo el tiempo… soy la peor persona del mundo… soy lo peor… sólo pienso en mí… en ser feliz contigo… pero no pienso en cómo te sientes tú… en lo que tú…"

De repente, su discurso descontrolado fue interrumpido por Seiya, que la abrazó de pronto y tan fuerte que la hizo exhalar todo el aire que tenía dentro. Al principio se quedó estupefacta, pero enseguida le devolvió el abrazo, mientras lloraba suavemente sobre su pecho. Y por fin se relajó, había pasado la peor semana en mucho tiempo sin tenerle a su lado, y le había echado de menos con locura. Se sentía tan bien al estar así con él…

"Odango, nunca podrías hacerme daño estando conmigo, es justo al contrario… tú eres lo que da sentido a mi vida" le susurró al oído, dejándola sin aliento por la emoción "Cómo has podido pensar algo así?" dijo, deshaciendo el abrazo para mirarla de nuevo, mientras secaba dulcemente con sus manos las lágrimas que recorrían su carita de muñeca.

"…yo… porque… porque yo no puedo… corresponder a tu amor" tartamudeó ella, poniéndose completamente roja y desviando la mirada.

Seiya se quedó de piedra.

"Espera… QUÉ? Qué es esa idea que se te ha metido en la cabeza? Quién ha dicho que yo necesite que tú… Un momento… Yaten." dijo, poniéndose muy serio.

Usagi no dijo nada, pero bajó la mirada avergonzada. Al verla hacer eso, él supo inmediatamente que había dado en el clavo.

"Voy a matar a ese idiota!"

"No! Seiya, por favor! No es su culpa, tiene toda la razón! Él se preocupa mucho por ti, no quiere que sufras, y… y yo he sido tan egoísta…!" Usagi estaba desesperada.

Él se percató de lo mucho que ella estaba sufriendo por esto y su mirada se enterneció. Aunque estaba verdaderamente cabreado con Yaten por meter la nariz en sus asuntos, sólo sentía amor por Usagi.

"Odango…" dijo, acercándose mucho a ella y susurrando con claridad cada palabra dijo "Te quiero. Te quiero con toda mi alma. Tú ya lo sabes, y mis sentimientos por ti no han cambiado." Usagi podía sentir su aliento en la piel, tan cálido y dulce. Se sonrojó locamente y tragó saliva al oír sus palabras… Él todavía la quería…

"Pero ya sé lo que hay cuando estoy contigo, lo he sabido desde el principio" continuó "Lo dejaste muy claro y no pretendo hacer nada que tú no quieras que haga…"

Usagi dejó de llorar instantáneamente y se puso aún más roja sólo de imaginarlo…

Ella volvió de su fantasía cuando oyó cómo él continuaba diciendo "Soy plenamente consciente de que este es un amor no correspondido, lo he asumido y por mí está bien. Sólo quiero que seas feliz, y si es posible, compartir esa felicidad contigo, formando parte de tu vida"

"Seiya…" ella estaba admirada por sus palabras, contenían tanto amor…

Él le dedicó una gran sonrisa, quitándole hierro a la tensa situación, y dijo "Ahora que todo esto está aclarado, podemos por favor seguir siendo amigos como siempre?"

Usagi miró a su hermosa cara sonriente un momento más, y después asintió con alegría.

"Ya no más evitar mis llamadas y no querer verme?"

"Ya no más" respondió ella como una niña buena

"Genial! Entonces… cómo quedamos mañana?"


Apartamento de los Starlights

Después de dejar a Usagi en el templo, Seiya volvió a casa. Se sentía muy bien porque había aclarado las cosas con la chica que más le importaba e iba a pasar el fin de semana con ella, los dos solos, lo que para él era un sueño hecho realidad.

Sin embargo, también estaba furioso con Yaten por hablar a Usagi en esos términos y por hacerla sentir culpable por algo que no lo era. Su hermano la había hecho sufrir sin razón, y él había sufrido también cuando pensó que ella no quería verle más.

Cuando entró el apartamento, cerró la puerta dando un fuerte portazo.

"Yaten! Dónde diablos estás?!" gritó, furioso

Taiki estaba sentado en el sofá con sus gafas redondas puestas, leyendo un libro. Se giró para mirar interrogativamente a su ruidoso hermano.

"Qué pasa, Seiya?"

"Dónde está? Voy a matarlo…"

La cabeza de Yaten se asomó lentamente por la puerta de su habitación. Había miedo en sus ojos.

"TÚ" bramó Seiya, lleno de rabia y caminando decididamente hacia él.

"Espera… espera, Seiya, deja que me explique" dijo, retrocediendo un poco.

Temiendo lo que iba a pasar, puesto que pocas veces había Taiki visto a su hermano tan enfadado, se metió entre medio de los dos.

"Seiya… pero qué es lo que te pasa?" dijo Taiki, deteniendo a Seiya poniéndole una mano en el pecho.

"Qué es lo que me pasa a MÍ? A mí no me pasa nada. Pregúntale a él!" dijo, señalando acusadoramente a Yaten "Como no tiene vida propia ha decidido entretenerse arruinando la mía!"

"Eso no es justo, Seiya!"

"Que no es justo? Y es justo lo que tú has hecho? Sabes lo mucho que ella ha sufrido por tu culpa?!" replicó mientras empujaba hacia adelante, intentando alcanzarle.

"Bueno ya está bien!" dijo Taiki "Vosotros dos, sentaos y vamos a hablarlo. La violencia no va a solucionar nada" añadió, mirando directamente a Seiya.

Miró a Taiki, se calmó un poco y asintió con la cabeza, sentándose en una silla junto al sofá. Taiki tomó asiento en el sofá y Yaten escogió una silla en el lado opuesto a Seiya… por si acaso…

"Bueno… puede alguien contarme de qué va todo esto?" comenzó Taiki, quitándose las gafas y dejándolas en la mesa, junto a su libro.

"El idiota de Yaten… el otro día cuando Odango estuvo aquí, aparentemente le dijo que me estaba haciendo sufrir por estar conmigo…"

"Aaaahh ya veo… esa es la razón por la que no venía a visitarte…" Taiki ahora lo entendía

"Pero… es la verdad!" exclamó Yaten "Estás depositando todas tus esperanzas e ilusiones en ella, queriéndola con todo tu corazón… y ella nunca va a quererte a ti! … no es justo!"

"Eso no es asunto tuyo, Yaten" dijo Seiya, dolido al oír la cruda realidad "Es decisión mía cómo quiero vivir mi vida y con quién quiero pasar mi tiempo"

"Pero…!"

"Ya es suficiente, Yaten" interrumpió Taiki

"Taiki! Yo sólo me estoy preocupando por él, no quiero que siga sufriendo…"

"Lo sé, y eres muy buen hermano por preocuparte tanto por él, pero… al final él tiene razón, es decisión suya el cómo vivir su vida y nosotros no tenemos nada que decir al respecto"

Seiya miró a Taiki con gratitud.

"Sólo quería que fuese feliz…" susurró Yaten

"Lo entiendo, pero la verdad es que el momento en el que más ha sufrido es cuando ella no quería verle, así que… si quieres que sea feliz, tienes que dejar que él elija su propio camino"

Yaten miró al suelo, arrepentido de sus acciones y dándose cuenta de que su hermano tenía razón.

"Seiya… lo… lo siento… sólo quería lo mejor para ti…" dijo Yaten, sin subir la mirada.

Los ojos de Seiya se enternecieron ante la disculpa de su hermano, ya que no eran nada habituales. De alguna forma le entendía… mataría a cualquiera que intentase hacer daño a sus hermanos, aunque Yaten tenía que entender que este no era el caso en absoluto, porque Usagi sólo le hacía bien.

"Está bien, Yaten. Lo entiendo. Solamente no vuelvas a hacer nada como eso nunca más" dijo, con una media sonrisa.

Yaten le miró feliz y asintió.

"De todas formas…" continuó Seiya, ahora mostrando una sonrisa de suficiencia "Si quieres que te dé un consejo, creo que a veces tienes que arriesgarte en el amor y quitarte la armadura para dejarlo entrar en ti aunque al principio duela, porque luego merece la pena"

"De… de qué narices estamos hablando ahora?" dijo Yaten sorprendido de pronto

"Sabes exactamente de lo que estamos hablando…" dijo Seiya guiñándole un ojo a su hermano "Vas a perderla si no haces un movimiento pronto…"

Yaten se sonrojó.

"Quién dice que esté interesado?" protestó Yaten, pero sus mejillas se volvían visiblemente rojas.

"Yo lo digo" Seiya estaba disfrutando de ver a su hermano así. No era para nada común en él. "La invitaste a venir este fin de semana, verdad? Y dijo que no… porque ha quedado con ese otro tío. Más te valdría contraatacar… y pronto"

"De verdad que no siento la necesidad de luchar por ella… no siento nada de ese tipo por esa chica!"

"Cuanto antes lo admitas, más feliz serás. Créeme, lo sé. Yo soy más feliz ahora de lo que nunca lo he sido, y aunque sé que probablemente ella nunca corresponderá a mi amor, no pierdo la esperanza… y disfruto de cada segundo que paso con ella"

Yaten bajó la mirada, pensativo.

"Por cierto, Seiya… estoy de acuerdo en que puedes vivir tu vida como te haga más feliz, pero… pienso que deberías de tener toda la información para poder tomar una decisión apropiada" añadió Taiki, recostándose en el sofá.

"Acerca de qué?"

"Acerca de Usagi-san. Estos días con Ami-san han sido muy interesantes; hay muchas cosas sobre esas chicas que no sabíamos. Por ejemplo… sabías que tienen recuerdos de sus vidas pasadas?"

"Heeee…. En serio?" Yaten estaba alucinado

"Sí, y no sólo eso… también han visitado el futuro y… han conocido a sus yos del futuro"

"Hmmm… Yo algo había oído de eso, siempre están hablando de que Odango será reina algún día y del futuro que tienen que salvar y cosas así, pero… qué tiene eso que ver conmigo" preguntó Seiya

"Bueno… sabías que Usagi-san ha conocido a su futura hija? La hija que tendrá en el futuro con su novio?"

Seiya se quedó sin habla. Sabía que había algún tipo de unión especialmente fuerte entre Usagi y su novio, pero eso ya era demasiado.

"Ya veo… eso tiene sentido" dijo finalmente con pena en su voz.

Yaten miró a su hermano con ojos llenos de preocupación. Odiaba que estuviese viviendo un amor imposible.

"Esa es la razón por la que Yaten tiene todo el derecho a estar preocupado… debes saber cómo son las cosas, y que ella nunca va a renunciar a una hija que ya ha conocido y al futuro que ella y su novio van a formar como pareja, ya que están destinados a ser los futuros Reina y Rey de este planeta".

"Bueno…" dijo Seiya tras un largo silencio "Nada ha cambiado. Es un amor no correspondido y lo será para siempre, porque nunca voy a dejar de amarla. Seré feliz si ella lo es, y eso es todo"

"Está bien, entonces" dijo Taiki

"Seiya…" Yaten iba a continuar hablando, pero de pronto estalló una enorme explosión en el apartamento.

Los grandes ventanales del balcón se abrieron de un golpe y los cristales se hicieron añicos y saltaron por todas partes. Un viento muy violento empezó a entrar en la habitación, destrozando el apartamento. Los muebles volaban por la estancia. Los tres hermanos se refugiaron detrás de lo que pudieron encontrar y cubrieron sus rostros con sus brazos, mientras intentaban ver qué era lo que había pasado.

Un humo negro y denso empezó a entrar por las ventanas rotas, como una niebla lenta que traía algo consigo…

"Qué narices…?!" exclamó Yaten, tornándose casi azul del pánico cuando finalmente vio lo que estaba entrando en su apartamento.

Docenas de terroríficos esqueletos armados con dagas llenaron la habitación, dirigiendo sus cuencas de los ojos huecas hacia ellos de forma amenazante.

Seiya tragó saliva. La visión realmente asustaba.

"Vamos a transformarnos!" gritó desde su posición.

"Fighter Star Power, make up!"

"Maker Star Power, make up!"

"Healer Star Power, make up!"

Las Starlights salieron de un salto de sus escondites para enfrentarse al ejército de no-muertos que había invadido su apartamento. Los esqueletos volvieron sus calaveras al unísono hacia ellos, y levantaron sus huesudos brazos derechos preparándose para lanzar la daga que sostenían en la mano. Se habían colocado ordenadamente en filas y columnas, formando un rectángulo, lo que les daba aspecto de legión romana. Todos los movimientos que hacían estaban perfectamente sincronizados.

"Madre mía… esto es tan espeluznante!" comentó Healer con terror en sus ojos "Por qué no podemos luchar contra criaturas que realmente estén VIVAS…?"

"No sabemos si lo están o no, así que tendremos que probar…" dijo Fighter, preparándose para atacar.

"Star Serious Laser!"

Su ataque les dio de lleno, pero el rayo pareció pasar a través del grupo sin infligirles ningún daño. Perlas de sudor frío empezaron a aparecer en su frente cuando se percató de esto.

"Pero qué…" Fighter tuvo tiempo de decir, antes de que todos los esqueletos les lanzasen sus dagas al mismo tiempo.

Las Starlights saltaron a los lados intentando evitar el baño de dagas, pero algunas de ellas les hicieron cortes superficiales en los brazos y las piernas, que enseguida empezaron a sangrar.

"Qué es lo que acaba de pasar?" preguntó Fighter desde el lugar donde se había refugiado.

"Lo ves! Os lo dije, ya están muertos! No podemos matar algo que ya está muerto!" dijo Healer aterrorizada.

Maker se asomó por encima de la mesa tumbada que estaba usando de parapeto y observó a la horda de esqueletos flotando lentamente hacia ellos.

"Tenemos que hacer algo rápido. Vienen hacia aquí y estamos arrinconadas" dijo

"Quieres decir hacer algo aparte de salir corriendo lejos de aquí tan rápido como podamos?" preguntó Healer

"Healer, no podemos hacer eso! Han venido a por nosotras, está claro que saben quiénes somos… nos perseguirán hasta que nos encuentren otra vez, y alguien podría resultar herido… quizá sean fantasmas, pero sus dagas son muy reales" comentó Fighter, limpiando la sangre de su muslo izquierdo.

"Si los miras con detenimiento…" comenzó Maker

"De verdad te lo digo, no tengo pensado hacer eso nunca en mi vida" dijo Healer con voz temblorosa

Maker sonrió y añadió "Bueno, yo lo he hecho, y los dos o tres esqueletos de la primera fila, justo donde el ataque de Fighter golpeó primero, parecen algo más… transparentes que los demás"

"Transparentes? Qué quieres decir con transparentes?" preguntó Fighter, asomando la cabeza por un lateral del sofá detrás del cual estaba agazapada "Oh, ya lo veo… se están desvaneciendo un poco? Entonces parece que al final mi ataque sí que les hizo algo de daño?"

"Eso parece… probamos otra vez?"

"Vamos allá!"

"Oh por favor, otra vez no!" protestó Healer mientras a regañadientes se ponía en pie para enfrentarse de nuevo a esas aterradoras criaturas no-muertas.

"Star Gentle Uterus!" gritó Maker mientras lanzaba su ataque a los mismos esqueletos en la primera fila a los que había disparado Fighter, pero sus enemigos parecieron no percatarse del ataque.

"Star Sensitive… AAAHHH!"

Healer no tuvo tiempo de terminar su ataque. Los esqueletos habían levantado simultáneamente sus manos izquierdas esta vez, en las que llevaban otra daga, y las habían lanzado contra las Starlights de nuevo. Acabaron con más cortes en sus antebrazos al intentar protegerse del ataque. Al momento, aparecieron mágicamente más dagas en las manos de los esqueletos, y se prepararon para lanzarlas otra vez.

"A este paso nunca vamos a acabar con ellos!" comentó Fighter

"Vamos a atacar todas a la vez, disparando un rayo continuo de poder. Creo que eso podría debilitarlos!" sugirió Maker

"Sí pero… nos lanzarán sus dagas! No seremos capaces de mantener el ataque mucho tiempo!" puntualizó Healer

"Tendremos que hacerlo…" dijo Maker

"Entiendo…" Fighter comprendió lo que Maker proponía "Tenemos que hacer un ataque continuo y soportar las dagas que nos lancen mientras tanto"

"Correcto" dijo Maker, bajando la mirada apesadumbrada "Es lo único que se me ocurre, ya que los disparos sueltos parecen no hacerles mucho daño"

Healer miró a sus hermanas con miedo en los ojos. El plan seguramente funcionaría, pero a costa de acabar gravemente heridas, si no…

"De acuerdo, vamos a por ello! Más os vale a vosotras dos darlo todo en este ataque, no pienso morir hoy sabiendo que mañana me espera el fin de semana más maravilloso de toda mi vida!" dijo Fighter sonriendo con motivación "Vamos allá!"

Las tres Starlights aparecieron frente a los esqueletos con miradas asesinas en sus ojos. Apuntaron sus Star Yells al ejército que tenían delante y atacaron con todo su poder.

"Star Serious Laser!"

"Star Sensitive Inferno!"

"Star Gentle Uterus!"

Los tres rayos de luz se unieron en uno mayor dirigido al centro mismo de la horda. Usando toda su fuerza, mantuvieron el ataque, mientras observaban con preocupación lo impasibles que sus enemigos estaban ante él. Pero poco a poco, vieron cómo los primeros esqueletos desaparecían.

"Funciona!" gritó Fighter con alegría "Seguid así!"

Estaban poniendo todo su esfuerzo y energía en ese ataque, y pronto estuvieron terriblemente agotadas, pero continuaron con el ataque. De repente, vieron a los esqueletos levantar su brazo derecho una vez más, preparándose para lanzar sus dagas.

"Aquí vienen!" gritó Maker "No os mováis ni detengáis el ataque aunque os hieran, esta es nuestra única oportunidad de derrotarles!"

"AAAAAAAAAAHHHHHHHHH!"

Los esqueletos lanzaron sus armas y las Starlights cerraron los ojos y gritaron. Pudieron oír las dagas cortando el aire mientras volaban inevitablemente hacia ellos…

…. y de pronto oyeron su salvación.

"Shine Aqua Illusion!"

Las tres hermanas abrieron los ojos a la vez, mirando hacia adelante. Las dagas habían caído al suelo, congeladas, justo a sus pies.

"Sailor Mercury!" exclamaron las tres con alegría, girándose para mirar a la senshi azul que acababa de salvarlas.

Mercury les sonrió, llevando ya sobre sus ojos su visor VR.

"Seguid así, no perdáis la concentración, lo estáis haciendo muy bien! No os preocupéis por las dagas, yo me encargo de ellas" dijo con una sonrisa mientras analizaba al enemigo.

"Justo a tiempo, Sailor Mercury" comentó Maker sonriendo, mientras continuaba manteniendo el ataque.

"Yo… pensé en pasarme a despedirme antes de irme fuera el fin de semana, y desde la calle vi que estaba pasando algo muy raro aquí…" dijo tímidamente.

"Me alegro mucho de que lo hicieses… y no sólo porque acabes de salvarnos las vidas" añadió Maker mientras continuaba con el ataque, el sudor cubriendo ya su frente y su rostro.

Mercury se sonrojó al oír el dulce comentario, pero al momento volvió a concentrarse en su ordenador… tenía que encontrar una manera de acabar rápido con esta situación, sus muy queridas amigas estaban alcanzando su límite.

Pero los esqueletos ya se habían percatado de su presencia. De pronto, todas sus calaveras se giraron a mirarla. Levantaron su brazo izquierdo y lanzaron sus dagas.

Mercury las detuvo con su magia, pero se dio cuenta aterrorizada de que sólo la mitad de esas criaturas habían lanzado sus armas, y al instante siguiente una segunda ola de dagas fue lanzada hacia ella, dejándola sin tiempo para volver a lanzar su poder congelante o de esquivarlas.

"SAILOR MERCURY!" chilló Maker cuando vio lo que sucedía, y mirándola vio que se había tapado la cara con los brazos, sabiendo que iba a ser alcanzada por las dagas. Maker desobedeció su propia orden y dejó de atacar para lanzarse hacia ella.

Alcanzó a Mercury justo a tiempo para empujarla hacia un lado, fuera del camino del torrente principal de dagas. Ambas chicas chocaron fuertemente contra la pared detrás de ellas.

"Maker!" gritaron Healer y Fighter desde su posición, todavía disparando a los esqueletos que ya prácticamente habían desaparecido.

"Maker! Maker, estás bien?" preguntó Mercury a su amiga, que había aterrizado sobre ella, sus cuerpos completamente en contacto. Ella sintió tantas cosas… Maker había arriesgado su vida para salvarla!... pero ahora mismo necesitaba concentrarse otra vez en el enemigo, para que nadie más volviese a resultar herido.

"Sí, estoy… bien" dijo Maker, sentándose poco a poco, lo que causó que sus rostros estuviesen muy cerca el uno del otro por un segundo, durante el cual se miraron con dulzura a los ojos. Maker movió inconscientemente su mano a su pierna derecha, donde estaba notando dolor. Había dos dagas clavadas profundamente en ella.

"Oh… no…" dijo Mercury

"No es nada, de verdad, estoy bien" comentó Maker, mirando las dagas.

"Voy a ayudarles con el enemigo y vuelvo enseguida. Por favor no te muevas ni toques las dagas" le dijo Mercury dulcemente, levantándose después y uniéndose a las exhaustas Starlights que todavía quedaban en pie.

Maker asintió mientras la veía alejarse de su lado.

"No aguantaremos mucho más atacando así, Mercury" le dijo Healer, cubierta de sudor.

"Ya casi está. Están a punto de desaparecer" contestó Mercury, mirando a través de su visor

"Mercury Aqua Rhapsody!"

Mercury atacó también. Sentía tanta furia contra ese enemigo por haber herido de gravedad a Maker que su ataque fue muy fuerte. Un torrente de agua brotó de su arpa mágica y cubrió por completo el área donde estaban los esqueletos. Este poderoso ataque combinado con un último esfuerzo de los rayos de Healer y Fighter hizo que finalmente los esqueletos se desvaneciesen del todo.

"Por fin!" exclamó Healer

Fighter cayó al suelo de rodillas, exhausta. Todavía estaba débil por su herida anterior y este esfuerzo había sido demasiado para ella.

"Fighter!" Healer corrió hacia ella. Jadeaba, pero se encontraba bien.

"Estoy bien Healer… sólo un poco cansada" dijo, mientras sus ojos se cerraban involuntariamente.

Mercury volvió rápidamente junto a Maker. Estaba sentada en el suelo con la espalda apoyada en la pared contra la que ambas habían chocado antes. Su pierna herida estaba doblada mostrando las dagas con sus empuñaduras negras y plateadas apuntando hacia arriba. Pero de pronto, las dagas se desvanecieron.

"Supongo que estaban hechas del mismo material que nuestros enemigos… y una vez que ellos han desaparecido, lo han hecho las dagas también" comentó Maker y Mercury asintió.

"Vas a necesitar puntos. Estas heridas son bastante profundas" dijo Mercury, mirando su pierna más de cerca.

"Vamos a necesitar algo más que eso para arreglar esta habitación" comentó Healer "Además de una muy buena explicación" añadió sarcásticamente, levantándose mientras sujetaba a Fighter y mirando al desastre que les rodeaba: las ventanas rotas en mil pedazos, los muebles destrozados y esparcidos por todas partes, paredes quemadas con los rayos de sus ataques, …

"Me temo que esto sólo ha sido el inicio de algo mucho más grande…" comentó Maker con tristeza, mirándolos a todos.


Tras deshacer sus transformaciones, Ami se ofreció a llevar a Taiki al hospital para que le curasen la pierna adecuadamente: les dirían que se cortó con uno de los cristales de la ventana, que estalló con un repentino golpe de viento. Yaten fue con ellos, porque Ami se tenía que marchar pronto a su viaje familiar, así que él se quedaría con Taiki hasta que pudiese volver a casa. Seiya se escabulló del apartamento en cuanto pudo tenerse en pie de nuevo, no prestando atención a las protestas de sus hermanos que le insistían en que debería quedarse y descansar porque casi se había desmayado de nuevo del agotamiento.

Pero tenía que irse. Necesitaba asegurarse de que Usagi estaba bien y de que no había sido atacada, y necesitaba verlo con sus propios ojos. Así que cogió el coche y condujo todo lo rápido que pudo hasta llegar a casa de ella. Cuando llegó, salió del coche y vio luz dentro de la casa. Había alguien en el salón, viendo la televisión tranquilamente.

Seiya estaba intentando asomarse al interior para ver si Usagi estaba allí con su familia, cuando notó cómo se encendía una luz en la ventana del balcón que tenía justo encima. Entonces la vio, preciosa y sonriente como siempre, preparándose para ir a dormir. Estaba perfectamente bien. Seiya sonrió satisfecho. Sólo con mirarla se sentía el hombre más dichoso del mundo. Decidió no llamarla, únicamente quería asegurarse de que ella estaba bien, y observarla un momento. La vio meterse en la cama y apagar la luz. Y entonces vio su silueta en la oscuridad, mirando a través de la ventana a las estrellas en el cielo un momento, antes de recostarse para dormir. Eso le hizo sonreír; él hacía lo mismo cada noche en Kinmoku, cuando pensaba en ella.