Capitulo 12

"Bello Aniversario"

El tiempo pasó volando y Athena llego a la mansión cantando como una adolescente, se veía feliz, muy feliz, Iori salió de la biblioteca al escucharla y la miro muy extrañado mientras la veía subir las escaleras.

— pero si hoy a la mañana estaba muy molesta. –se dijo preguntándose ¿Que la habría cambiado?

Se la paso toda la tarde en el cuarto probándose decenas de vestidos y maquillándose, peinándose, poniéndose muy bonita para esta noche, sus amigos roqueros la invitaron a una fiesta donde tocaran y no se lo perdería por nada del mundo. Iori entro a la habitación y vio a su esposa muy distraída buscando cosas y ni cuenta se dio de su presencia.

— ¿Qué haces?

— Eh... –lo miro y sonrió. — Pienso salir esta noche Iori, no me esperes despierto.

— ¿A dónde? –cuestiono frunciendo el ceño.

— A una fiesta de beneficencia en la plaza grande de Tokio, me encontré con unos amigos que ahora son estrellas de Rock y van a tocar allí, me invitaron. –le informo rápidamente siguiendo con sus cosas.

— Vaya, ¿Y la señora piensa venir tarde para que no te espere despierto? –hablo con sarcasmo.

— Asi es y Sie vendrá por mí. –contesto ella sin importar su sarcasmo.

— ¿Sie? –repitió con repudio.

— por favor Iori, trátalo bien.

— Bien, haz lo que quieras. –y sin mas se retiro.

Athena se sentó al borde de la cama, cada vez se llevaban peor y aun Iori no le dijo donde estuvo metido anoche, ni siquiera se acordó de su aniversario, asi es hoy cumplían 10 años que estaban juntos y todo parecía ser normal, siempre a estas fechas salían a cenar y pasar una velada romántica o planeaban ir de viaje al exterior pero esta vez no fue asi.

Se sintió triste por un momento pero ya no más sentimentalismo y volvió a escoger que vestido ponerse que tenia regados sobre la cama.

En eso tocan el timbre de la mansión...

— yo voy... –abrió la puerta Zuko y se encontró con Kensou vestido como toda una estrella de Rock.

— "El es el heredero que acabara con Orochi, pero si parece un chico normal"-pensó Sie y el chico lo miro raro. — Hola Zuko dime ¿Tu madre esta lista?

— yo... no lo se pero si gusta puede pasar señor. –lo invito mirándolo un poco desconfiado, Iori apareció en ese momento y lo miro serio.

— Con que eres tú. –dijo Iori, también noto la diferencia que lucia mas fuerte y su rostro le hizo recordar mucho a Kyo.

— Hola Iori, Cuánto tiempo sin vernos. –lo saludo fingiendo amabilidad.

— Solo te advierto una cosa imbécil, si te atreves a tocarla te juro que será lo ultimo que hagas. –le dijo acercándose a el lentamente.

— Siempre tan agradable Yagami, no te preocupes no pienso hacer nada que ella no quiera. –lo provoco el psíquico, Zuko quedo preparado para separarlos por si se pelean.

— ¿A que diablos te refieres con eso? –Iori lo iba a agarrar del cuello pero Zuko lo sujeto antes.

— papa, tranquilo. –le aconsejo Zuko.

— Aun no entiendo que es lo que vio Athena en ti, eres detestable Yagami.. –dijo Sie para si que igualmente fue escuchado, Iori estaba a punto de matarlo a golpes cuando...

— ¿Qué pasa? –dice Athena bajando las escaleras pero nadie había volteado a verla excepto Kensou que quedo con la boca abierta y muy sonrojado.

— Pasa que no vas a salir a ningún lado con este idiota. –grito sin dejar de mirar a Sie con odio.

— por dios Iori, no molestes. –le contesto ella y cuando Iori le iba a gritar pero al momento de voltear a verla le sucedió lo mismo que a Sie.

Athena llevaba un vestido Rojo muy elegante, los tirantes del vestido se ajustaban en el cuello dejando gran parte de su espalda descubierta y por enfrente también lucia un prominente escote, en su cuello un fino collar que hacia juego con sus aretes, su vestido era largo pero tenia la ranura por un lado por el cual se apreciaba muy bien su pierna, su cabello estaba recogido en un hermoso peinado, el vestido se ajustaba muy bien a su cuerpo.

— Bueno Sie, se nos hace tarde. –dijo Athena acercándose a el.

— eh... este... que ¿irnos a donde? –el psíquico estaba tan atontado por verla que ya no sabia lo que decía.

— a la fiesta en la plaza, bueno adiós no me esperen, llegare tarde. –se despide de Zuko que quedo muy impresionado y luego de Iori que estaba igual de bobo que Sie después se marcho.

— papa Reacciona –dice tronándose los dedos enfrente de el. — ¿estas bien?

— mmm... ¿Qué?

— vaya, ya era hora que reaccionaras papa, te habías ido por un largo tiempo. –se alivio el chico.

— ¿y Athena, donde esta?

— ya se fue.

— ¡¿Qué?! Zuko dejaste que se fuera con ese imbécil

— bueno, yo este, pues tu tampoco hiciste nada. –se excuso.

— Grrrr. Maldita sea. –salió de la sala fue tras Athena.

Iba conduciendo a toda velocidad a esa dichosa fiesta en la plaza y llego, estaba inundado de personas, estaciono y bajo del auto empezando a buscar a su esposa con la mirada y la encontró con Kensou, estaban conversando sentados sobre una fuente, algo apartados.

— ya te dije que luces muy hermosa. –se expreso el con una sonrisa.

— pues como unas diez veces en lo que va de la noche. –le devolvió la sonrisa.

— lo siento.

— Bien.

— jajaja, muy graciosa, es una linda fuente la que hay aquí

— lo que quieras decirme dilo de una vez, y deja de darle vueltas al asunto.

— ¿Cómo sabias que te quería decir algo?

— Te conozco, Sie.

— bueno, si hay algo que te tengo que decir pero prométeme que vas a estar calmada y no vas a ser ningún escandalo y sobre todo que no se lo dirás a nadie.

— Bien lo prometo, ahora dime de una vez lo que pasa.

— bueno, yo conocí a Zeus y a todo los dioses del olimpo.

— Que...

— Se que es difícil de entender, hasta yo no lo creí hasta cuando los vi a todos reunidos, me dijeron que te ayudara para lo que se avecina, no es nada bueno. –le dijo serio mirándola a los ojos.

— Esto no es gracioso Sie. –se enfado Athena levantándose

— y no lo es... –le aseguro levantándose también. — La tierra esta en peligro y también su mundo celestial.

— ¡No es cierto! Yo fui al templo de Zeus y no estaban ahí. –se cruzo de brazos aun sin creerle.

— ¡Claro que no! Eso es solo un mito que divulgaron para que los humanos no sepan de su existencia Athena, ellos están en otro mundo muy diferente a este.

— ¡Pruébalo! Necesito que me lo pruebes. –le exigió.

— Bien. –le mostro sus manos y su nuevo poder. — Ya no poseo los poderes psíquicos sino este. –las luces blancas que salían de su mano en forma de pequeñas bolas celestiales. — Este es ahora mi poder y cuando llegue el momento obtendrás el tuyo.

— ¿El mio? -dijo, el volvió asentir con una sonrisa viendo a Kensou. — Entonces no estoy sola... no lo estoy. –le acaricio levemente la mejilla. — Los demás dioses si existen, existen.

Lo abrazo en ese instante muy emocionada, el recibió tu abrazo consolándola, de pronto se escucho.

— ¡Maldito infeliz! suelta inmediatamente a mi esposa

— Iori ¿Qué haces aquí? –cuestiono Athena.

— Buscando lo que es mio, lo que me pertenece y no voy a dejar que nadie me quite a mi mujer. –aclaro.

En ese momento se veía que llegaba la gente por causa de los gritos.

— Sie, me voy a tener que ir, tengo que aclarar unas cosas con Iori. –dijo Athena mirándolo al mencionado con mala cara.

— No servirá de nada que lo defiendas, voy acabar con el en este mismo instante. – se preparo Iori en posición asombrando a Kensou.

— Iori, vámonos a un lugar mas tranquilo para hablar. –le sugirió Athena.

— No antes de acabar con este imbécil. –le contesto dispuesto a cualquier cosa.

— ¡No me interesa! –grito enfurecida Athena asustando un poco a Sie. — Si no nos vamos en este mismo instante te olvidas de mi para siempre.

— ¡No me amenaces!

— Tómalo como quieras. –contesto muy dispuesta. Ante eso Iori no tuvo más que ceder.

— ¡Vámonos!

Iori la tomo de la muñeca y la metió a su coche, luego se metió el y arranco a toda velocidad, estuvo conduciendo hasta que se alejaron de la ciudad y freno de golpe en una calle desolada, estaban alejados de la civilización, a los costados de la carretera parecía haber un bosque.

— Eres un exagerado, ¿Qué pensaría tu hijo si te viera? Bonito ejemplo le darías..–le dijo ella.

— Solo fui a buscarte, ese imbécil me provoco en mi mansión y a leguas se ve que le interesas. –se voltio a verla.

— Y nunca lo ha negado además, el sabe que solo lo quiero como amigo.

— Entonces me quieres explicar porque se abrazaron ¡Contesta!

— Solo fue un abrazo de amigos ¡Nada más!

— Si claro ¡Me crees idiota! –golpeo el volante con fuerza, Athena miro hacia el otro lado de la ventanilla dejando caer sus lagrimas.

— Yo nunca te he sido infiel.. – susurro limpiándose las lagrimas. — Esto ya no esta funcionando Iori., vivimos peleando, tu haces lo que quieres creo... –suspiro. — creo que es mejor que nos separemos por un tiempo. –Iori pareció sorprenderse, no esperaba esa respuesta y esta conversación estaba llegando demasiado lejos.

— ¡No! Yo no quiero separarme. –tomo una de su mano donde ella conservaba su anillo el mismo que le regalo y la beso, tenia miedo... miedo de perderla. — Sabes que te amo Athena, no me hagas esto.

Ella voltio a verlo en verdad se veía preocupado y el con sus dedos limpio sus lagrimas acariciándola.

— Olvidaste nuestro aniversario. –le recordó ella con tristeza, este se la quedo mirando por un momento y luego sonrió.

— ¿Cómo crees que voy olvidar esta fecha? –Dijo acercándose a su boca para darle un pequeño beso, ella sonrió — Lo tenia todo preparado para esta noche, aun lo tengo.

— ¿De verdad? –dijo con los ojos brillantes e ilusionada.

—Por eso fui a buscarte..

Iori mas animado volvió a tomar el volante y arranco su vehículo, en mas de quince minutos llegaron a una de las hermosas playas de Tokio, Iori estaciono su auto y Athena veía con emoción la pequeña casa de playa cerca del mar, la arena, bajo rápidamente para tener una mejor visión del lugar, Iori la miro satisfecho, era la reacción que esperaba de ella.

— Es... hermoso.

Sonrió muy conmovida había un camino iluminado por velas blancas cilindradas para que no se apagara por el viento, mientras caminaba por la arena inundado de pétalos de rosas rojas que la conducían hasta una pequeña mesa que tenia puesto un bello mantel blanco con sillas y arriba de la mesa una botella de vino tinto, dos copas, dos platos y cuando Athena tomo asiento pudo ver la hermosa rosa roja sobre su plato, los elegantes músicos no tardaron en tocar una música clásica y muy cerca de ella se encontraban un par de meseros sonrientes vestidos de blanco a su disposición. Todo era perfecto y ella quedo muy contenta, nunca pensó que Iori fuera asi de romántico.

— Lo prepare para ti. –dijo Iori llegando y sentándose en frente de ella, hizo un ademan a los meseros para que le sirvieran el vino.

— yo... no se que decir. –tartamudeo mirando a su alrededor. — Gracias.

Luego del vino, la cena, comieron pasteles de arroz en forma de hoja de Maple para Athena, que era la comida favorita de ella y carne azada con ensalada rusa para Iori, también predilecta. De rato se miraban y sonreían mientras disfrutaban de la música, de postre Daifuku de fresa para ambos, superando su timidez Athena se levanto y lo tomo de las manos obligándolo a que bailara con ella, el accedió y comenzaron a bailar lentamente, ella tenias sus brazos alrededor de su cuello y el sus manos sobre su cintura sin dejar de admirarse, era el silencio mas hermoso de todos, no había palabras para expresar lo que sentían, Iori saco una mano de su cintura y la llevo hasta el rostro de su amada para besarla, despacio tomándose todo el tiempo del mundo para disfrutar de cada rose, un beso único y esperado en ese momento los meceros y los músicos se fueron retirando dejando a solas a la feliz pareja, lo cual esa noche solo la luna y las estrellas iban a ser testigos del verdadero amor.

Continuara...