No tengo cara para pedir disculpas por la tardanza. Simplemente se me atravesaron otras cosas que no pude dejar pasar.

Bueno, aquí les dejo el capítulo 12 de "Porque te amo." Que lo disfruten.

Muchas gracias por sus comentarios por el capítulo 11.

Una disculpa a quienes me han dejado mensajes preguntando por "Porque te amo" y no han recibido respuesta de mi parte. Traté de hacerlo, pero su mensaje no tenía link para contestarles, o para su correo.

Muchas gracias a todos por su paciencia y sus mensajes por esta historia.

Porque te amo

Cap.12

Quien de lejos vio pasar el veritech zurcando los cielos haciendo extrañas piruetas, hubiera pensado que el piloto había perdido el control, pero en realidad era todo lo contrario. El joven piloto estaba haciendo maravillas manejando los controles y controlando a la mujer en sus piernas.

"¡Regrésame a la base!" – Le decía inútilmente Lisa a Rick mientras sentía como su cabello subía y bajaba y su cuerpo se restregaba contra el del muchacho ante cada vuelta que el piloto daba por los aires. El hombre no hablaba ni escuchaba.

A pesar de estar consciente de que la velocidad de la nave lo impediría, la mujer temió que en cualquier momento se fuera a estrellar de cabeza contra la tapadera de la cabina en una de las piruetas. En cuanto sintió que la nave iba en dirección correcta, pasó sus brazos por debajo de los brazos extendidos de Rick. De esa manera el cuerpo de Rick la sostenía e impedía que sus movimientos fueran tan bruscos al no traer cinturón de seguridad. Dobló sus piernas de tal manera que las llevaba detenidas en las corvas de Rick. Su cara recargada en el cuello del chico. Repentinamente Lisa sintió que Rick aceleraba una vez más y las piruetas comenzaban nuevamente.

"Por favor Rick, regresemos a la base." – Fue lo último que alcanzó a decir antes de sentir que sus hombros chocaban contra los brazos del hombre y la gravedad la jalaba nuevamente ante la pirueta aérea.

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"¡Muchas gracias!" – Le dijo la Comandante Claudia Grant al Dr. Mendell mientras le daba una bolsa con hielo para que se pusiera en el mentón ya hinchado por el golpe que le diera Rick.

"No tienes nada que agradecer." – Le respondió mientras tomaba la bolsa, se la llevaba al mentón, y volvía a recargarse en el barandal de la parte alta del hangar.

"¿No te arrepentirás? Sé que Lisa siempre te interesó." – Cuestionó Claudia recargándose junto a él en el barandal.

"Por supuesto que no voy a arrepentirme. Tú mejor que nadie sabe cómo me interesó Lisa desde que la conocí, pero ella me dejó muy en claro desde un principio que su corazón ya le pertenecía a otra persona. Además con el tiempo me di cuenta que mis sentimientos hacia ella no eran lo suficientemente fuertes como para mantener una relación. Cuando conocí finalmente a Rick, me di cuenta que el muchachito la ama. Sólo era cuestión de tiempo para que esos dos estuvieran juntos. Además no me costó ningún trabajo seguir con esta charada. Tengo que confesar que me divertía mucho ver la cara de frustración de Hunter cada que nos veía juntos." – Ante este comentario ambos soltaron una sonora carcajada.

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El Skull-1 finalmente descendió cerca de un área arbolada. La cabina del piloto se abrió y rápidamente Lisa bajó sin darle tiempo a Rick de nada. El muchacho alzó los ojos al cielo, se quitó su casco y bajó para recibir la esperada cantaleta de su amada.

Lisa tocó tierra aun con las piernas temblorosas por el esfuerzo que había hecho en el avión. Se fue directo a un árbol y se recargó en él. Rick la vio de lejos y no pudo menos que sentirse mal por la mujer frente a él. Por un momento se odió, pues amándola como la amaba, la había hecho pasar esa terrible travesía.

"Lisa . . . lo siento . . . yo" – Comenzó a decir Rick, pero fue interrumpido por Lisa.

"¡Cállate, Hunter! No me hables y no te me acerques que soy capaz de matarte a golpes." – Le dijo sin levantar la vista del suelo, ni moverse de su lugar. No había necesidad. El tono de su voz lo decía todo.

"Sé que estás enojada, pero . . ." – Comenzó a hablar, pero fue interrumpido por la fúrica voz de la mujer.

"¡Enojada! Me dejaste en ridículo frente a toda la base. ¿Quién te crees que eres para sacarme de ahí cargada como si fuera un saco de papas?

Rick se quedó mudo ante el reclamo de la mujer. Después de observarla por un momento se sentó debajo de su avión. No sabía como comenzar a hablarle de sus sentimientos a esa mujer que se había ganado poco a poco su corazón y sus pensamientos. Sólo se atrevió a verla de lejos.

Ella seguía recargada en el árbol, con sus brazos cruzados sobre el pecho. Rick entonces notó que su capitana estaba temblando no sólo de coraje, sino de frío. La había sacado de la base tal y como estaba, únicamente con su uniforme militar. No llevaba su gabardina, ni siquiera una ligera chaqueta. Él estaba en la misma situación, pero hasta ese momento no lo había notado.

Se levantó lentamente y se encaminó hacia ella. Parecía que ella no notaba como él se acercaba. El muchacho colocó sus manos temblorosas sobre los pequeños hombros femeninos. La mujer dio un pequeño brinco de susto. Estaba sorprendida de que él se hubiera acercado a ella sin que lo hubiera notado.

"¡No te me acerques!" – Le espetó la mujer deseando que el árbol a su espalda desapareciera para poder dar un paso hacia atrás y huir de él.

"Está haciendo frío. Es mejor que nos metamos a la cabina del avión. Te puedes enfermar." - Le dijo quedamente.

"Eso no te importó cuando me sacaste de la base como un energúmeno. Eres de lo peor Hunter. ¿En qué estabas pensando?" – Le reclamó mientras se soltaba de sus brazos y se retiraba unos pasos de donde estaba y quedó de espaldas al piloto.

"No te has dado cuenta, ¿verdad?" – Se atrevió finalmente a hablar. Lentamente se dio vuelta para toparse con la espalda de la mujer a unos cuantos pasos de él.

"¿Darme cuenta de qué?" – Respondió temerosamente Lisa después de unos instantes de silencio, pues al escucharlo hablar enmudeció y sintió que su corazón se detenía momentáneamente. No podía ser lo que estaba pensando. Eso únicamente pasaba en sus sueños.

Rick comenzó a caminar hacia la mujer. Ella comenzó a temblar nuevamente al escuchar sus pisadas acercándose a ella.

"No te has dado cuenta de que estoy enamorado de ti." – Le confesó mientras la sujetaba por los hombros suavemente. – "Tan enamorado como nunca lo he estado de nadie." – Ese último comentario de Rick hizo que la furia de Lisa, que ya se estaba apaciguando, renaciera con más fuerza.

- "¡Enamorado de mí! ¿Hasta cuando?" – Reclamó furiosa mientras se soltaba de sus

brazos y se volteaba para encararlo. – "¿Hasta que tu linda noviecita cantante vuelva pidiéndote que regreses a su lado? O ¿Hasta que encuentres a alguien más que la remplace?" – Rick pudo ver lumbre salir de los verdes ojos de la mujer. Parecía que le iba a costar mucho más trabajo del que se imaginara convencerla. Aunque sabía que la mujer tenía todo el derecho de desconfiar de él. El chico no pudo más que agachar la mirada.

"No te culpo por pensar de esa manera. He sido un imbécil que se dejó llevar por un tonto sueño de adolescente. Malinterpreté mis sentimientos desde un principio, pero tú también estas equivocada en algo." – Finalizó mientras la veía directo a los ojos y llevaba sus manos nuevamente a los brazos femeninos. Lisa no pudo moverse.

"¿De qué estás hablando Hunter?"

"Sé que he cometido muchos errores, pero de ellos he aprendido. Las lecciones más fuertes de mi vida las he aprendido en las últimas semanas, y me las has enseñado tú. . . Sólo te equivocas en una cosa. Dices que te he confesado que te amo porque en este momento eres la mejor opción para mí, pero Lisa, me he dado cuenta que tú no eres la mejor opción para mí."

"¿¡Qué!?" – Abrió grandemente los ojos la mujer sin comprender de que hablaba el joven frente a ella.

"Para mí, tú no eres la mejor opción . . . tú eres . . ." – la vio directo a los ojos y su mano derecha se dirigió a su mejilla. – " . . . la única opción." – Rick sintió como Lisa perdió fuerza en las piernas y rápidametne la tomó por la cintura. – "Lisa, te has convertido en todo para mí. Eres todo lo que siempre deseé encontrar en una mujer. Eres hermosa, inteligente, simpática. Eres mi amiga, mi confidente, la mujer más importante de mi vida. Yo sin ti no soy nada. En este tiempo me he dado cuenta que puedo vivir sin volar un avión, puedo vivir encerrado en una habitación, pero no puedo siquiera pensar en vivir sin tenerte a mi lado. Sé que para ti sólo soy un chiquillo inconsciente y testarudo, y que nunca me vas a ver más allá de un hermano, pero necesitaba decírtelo. Necesito que sepas . . . que sientas que lo que te digo es verdad." – Sin decir una palabra más, Rick la acercó aún más a él y depositó un beso sobre sus labios.

Lisa no podía creer lo que estaba pasando. Rick, su Rick, la estaba besando. El shock fue tal que no pudo reaccionar. Únicamente sentía la calidez de los labios de él sobre los suyos. El chico siguió besándola hasta que ella comenzó a contestar su beso. Rick sintió en ese momento que el suelo desaparecía bajo sus pies. Lisa le estaba respondiendo.

Rick y Lisa estaban perdidos en un profundo abrazo y beso cuando escucharon algo que los hizo separarse. Les pareció escuchar unas voces y sintieron pequeños temblores en el suelo. Vieron con miedo que al final de la arboleda donde se encontraban, estaban dos Zentraedies armandos de espaldas a ellos.

El piloto le hizo señas a Lisa de que estuviera en silencio y se quedara donde estaba. Él caminó rápidamente hasta estar cerca de los dos gigantes. Lisa, siguiendo su propio instinto y contrario a lo que el joven le había indicado, siguió el mismo camino del piloto. Cuando Rick se dio cuenta pensó en mandarla de regreso al Veritech, pero se dio cuenta que eso sólo pondría en aviso a los dos gigantes de su presencia.

"Esos micronianos no sabrán de donde les llegó el ataque." – Dijo el primero de ellos en su voz robótica.

"Cuando se den cuenta ya estaremos sobre ellos."

"Parece que piensan hacer un ataque masivo a Nueva Macross." – Susurró Rick.

"Pero sólo son dos soldados." – Habló Lisa sin creer en verdad lo que decía.

"Me parece que estos dos sólo están de guardia." – Dijo Rick analizando la situación.

"¿Están ya todos listos en la zona Z3?" – Cuestionó uno de ellos.

"Claro que sí. Todo está listo. En menos de dos horas Nueva Macross y sus alrededores va a desaparecer."

"Dos horas, tenemos que detenerlos." – Dijo Rick tomando a Lisa de la mano y dirigiéndose a su Veritech.

"¿Estás loco?, ¿qué piensas?, ¿acabar con ellos tu sólo?" – Le cuestionó Lisa tratando de meterlo en razón.

"Tenemos que acabar con estos dos al menos."

"Eso sólo logrará que los demás se enteren que nosotros ya sabemos. Además quién te dice que mientras tú tratas de hacerte el héroe, los demás no estarán atacando Nueva Macross. Necesitamos avisarles."

"Entonces volemos hacia allá." – Le dijo mientras la guiaba hacia la cabina de su avión.

"Capitán Hunter, es usted el hombre más terco que conozco. No sé si lo recuerdes, pero cuando me secuestraste acababas de llegar de tu patrullaje, volaste tu VT como loco, te aseguro que no tienes suficiente combustible siquiera para llegar a la mitad del camino. Además si prendes tu avión nos van a descubrir rápidamente."

"No había pensado en eso. ¿Entonces qué podemos hacer?"

"Hay que comunicarnos con la base. Después de eso no nos queda otra que esperar."

"¿Quedarnos sin hacer nada cuando los demás nos necesitan? Esa no es la Lisa Hayes que yo conozco."

"Hubiéramos podido ayudar si no me hubieras sacado de la base como un delincuente."

"Pues de no haber sido por eso no nos hubiéramos enterado que están a punto de atacarnos."

"Siempre te sales con la tuya." – Le recriminó Lisa tratando de ocultar una sonrisa y olvidando el enojo que estaba creciendo en ella. – "Debemos de hacer algo para comunicarnos. No podemos usar la radio porque podrían interceptar la señal. . . .Ya lo sé, podemos prender la pantalla y mostrarles una nota escrita. ¿Traes algo con que escribir, Rick?" – La mano del piloto se dirigió al lado derecho de su traje. El único papel que cargaba con él era la foto de él y Lisa en el parque.

Finalmente ambos militares se sentaron dentro de la nave y Rick cerró la cabina. Lisa se sentó sobre las piernas de Rick mientras éste sacaba la foto de su uniforme de vuelo. Lisa notó que lo que le estaba entregando para escribir era una fotografía volteada. A su mente llegó la imagen de cierta mujercita de cabellos oscuros y ojos azules, pero no dijo nada. En ese momento sólo importaba poner a la base sobre aviso acerca del próximo ataque de la gente de Khayron.

"Podemos usar el reverso de esto, pero no tengo con que escribir."

"Veamos" – Dijo Lisa mientras buscaba en sus bolsillos. – "Sólo tengo esto." – Prosiguió mientras del bolsillo derecho de su saco sacaba un delineador de labios.

"¡Mujeres!" – Exclamó Rick mientras notaba con algo de alegría que Lisa también contaba con esas frivolidades femeninas.

Lisa únicamente le guiñó un ojo mientras escribía al reverso de la fotografía usando la pantalla como apoyo. Una vez escrito, Lisa prendió la pantalla y puso la foto directo sobre ella. De modo que la persona del otro lado pudiera ver el mensaje. Lisa estaba cubriendo la fotografía con su mano y no lograba ver quien estaba en ella. Su corazón se detuvo. Temía mover la mano y ver la imagen de Minmei junto al hombre que amaba.

Mientras tanto en la base, Vanessa era testigo de cómo su pantalla de comunicaciones se encendía para mostrar únicamente un enorme letrero que decía:

Encontramos 2 Zentraedis en zona B5, planean ataque por zona Z3 a toda Nueva Macross. Menos de 2 hrs. Nosotros sin combustible. Caps. Hayes y Hunter.

"Señor, los Capitanes Hayes y Hunter nos avisan que el enemigo está planeando atacar toda Nueva Macross por la zona Z3. Ellos se encuentran en la B5 sin combustible y con dos Zentraedies cerca de ellos."

"Manda a los escuadrones de los Sterling de inmediato a interceptar al enemigo. Debemos mantenerlos lejos de la ciudad."

"¿Qué haremos respecto a su falta de combustible?" – Cuestionó Vanessa preocupada.

"Diles que usen el cargador solar que se le acaba de instalar al VT."

"¿Sabrá cómo operarlo, Señor?"

"Lisa le ayudará. . . Vaya suerte de estos dos." – Pensó finalmente Global mientras veía como los escuadrones salían rápidamente a encontrarse con el enemigo. – "No pueden mantenerse alejados de los problemas ni un momento. Sólo espero que esta espera les ayude a arreglar sus diferencias.

Vanessa le escribió a Lisa una nota con lo que Gloval acababa de ordenar y apagó la comunicación. Lisa le mostró a Rick donde estaba el cargador solar de la nave y lo pusieron a funcionar. Sólo esperaban que los dos soldados Zentraedi no decidieran caminar hacia donde la nave estaba resguardada. Al poco rato, ambos vieron como los dos gigantes se retiraban con una buena dotación de armas militares.

Lisa había puesto la foto boca abajo en su regazo. No quería ver con quien estaba Rick. Él, incómodo se movió en su asiento.

"¿Sucede algo, Rick?" – Cuestionó la mujer al sentir que el joven se movía.

"No lo vayas a tomar a mal, pero . . . ya se me entumieron las piernas." – Le confesó quedamente.

"¡Me estás diciendo gorda, Rick Hunter?" – Le recriminó la mujer en sus piernas.

"¡Claro que no! Yo sería incapaz de decirte algo así."

"Claro"

"Lo que sucede es que ya tenemos mucho así, y pues, el espacio es muy pequeño. Si te parece, puedes sentarte en el asiento y yo me siento en el piso de la nave. Si muevo los controles hacia arriba, tengo lugar para sentarme." – Dicho esto, Ambos intercambiaron lugares torpemente. A Rick le quedaban los controles en la nuca y tuve que acercarse más a las rodillas de la mujer.

Así estuvieron largo rato en silencio, hasta que Rick se decidió a hablar de nuevo.

"¿Podrías devolverme la fotografía?"

"Ah . . . sí . . . claro." – Dijo Lisa nerviosamente mientras la tristeza comenzó a invadirla al pensar que Rick guardaba con tanto anhelo esa imagen de él con alguien más. – "¿Es algo importante para ti?" – Le cuestionó mientras se la entregaba aún sin ver de quien era.

"Sí lo es, y mucho." – Le confesó mientras la tomaba entre sus manos y con su dedo acariciaba a la sonriente mujer en el retrato. – "Esta foto se ha convertido en una de las cosas más importantes de mi vida. Siempre la traigo conmigo. Es lo primero que veo al levantarme, lo último que veo al acostarme, y lo que me da fuerzas cuando el patrullaje se vuelve agotador." – Habló mientras sus azules ojos se posaban sobre los verdes de la mujer frente a él.

"Ya lo veo." – Dijo Lisa mientras volteaba su cara a otro lado. No quería que Rick se diera cuenta que sus palabras le dolían. No podía entenderlo. Hace unos minutos le decía que la amaba, y ahora le confesaba que traía la foto de alguien siempre con él para darle valor. Era inaudito.

"¿Quieres verla?" – Preguntó mientras extendía el brazo para poner la imagen frente a ella, con las letras del lado que ella veía.

"No gracias."

"Vamos Lisa, es importante para mí. Sólo vela y ya. La guardo después de eso." – Le dijo Rick con el mejor de sus pucheros.

"Está bien." – La mujer tomó la foto resignadamente de la mano del joven a sus pies. Lentamente comenzó a darle vuelta. Sus ojos se toparon rápidamente en el joven de cabello oscuro. Estaba sonriente, sentado sobre el césped, y tenía abrazada a una mujer. Lisa no quería ver su rostro, pero poco a poco, sus ojos fueron siguiendo el brazo del chico hasta toparse con aquella a la que abrazaba. Su corazón casi se detuvo al verse a ella misma, sonriendo, y recargada sobre el torso del hombre. ¡No podía creerlo! La foto que guardaba Rick con tanto recelo no era otra que aquella que se tomaron en el parque hacía unas semanas. Su mente comenzó a darle vueltas con teorías sobre lo que eso significaba.

"No te presiones tanto en pensar por qué guardo esa imagen de nosotros en el parque. Ya te lo dije hace un momento. Esa foto me ha servido de consuelo ahora que te siento perdida. Completamente alejada de mi vida." – Lisa no podía dar crédito a lo que escuchaba. – "Te amo demasiado Lisa. Estoy consciente de que tú me vez únicamente como tu hermano menor, que estas enamorada de Mendell, pero de igual manera no puedo quedarme con este sentimiento ahogándome. Estoy enamorado de ti, Lisa. Te amo, no sé desde cuando, tal vez desde el mismo día que te vi, pero no quise aceptarlo. Tal vez tenía miedo de comprobar que tú no ibas a fijarte en alguien como yo. De cualquier manera, por más que mi razón me diga que es imposible, no puedo evitar amarte. Te amo Lisa Hayes, y eso nadie podrá cambiarlo."

"¿De qué hablas, Rick? ¿Yo enamorada de Mendell? . . . ¿Tú en verdad me amas?" – Rick únicamente la vio a los ojos y por primera vez Lisa dejó que su corazón y no su razón vieran lo que había en su azul mirada. Por primera vez distinguió el amor y la devoción de ese chico hacia ella. Nunca lo había visto mirar a alguien de esa manera, ni siquiera a esa chiquilla que lo tenía enloquecido. En ese momento todas sus dudas desaparecieron. Rick la amaba y no debía permitir que él siguiera pensando que ella estaba enamorada de alguien más.

"Rick . . . yo siento algo muy especial por James. No lo voy a negar. Pero no lo amo. Mi corazón ya le pertenece a alguien desde hace mucho tiempo. Incluso desde antes de que yo misma me diera cuenta de eso.

"¿De qué hablas?"

"Que hace tiempo y muy a mi pesar, un atolondrado piloto bocafloja me conquistó como a una adolescente." – Lisa depositó su mano sobre el hombro del chico, quien fijó su vista en los ojos de la mujer que lo veía con amor.

"¡Lisa! ¿Tú me amas?" – Inquirió temeroso.

"Más de lo que jamás creí ser capaz."

"Pero . . . tú . . . estuviste conmigo cuando . . ." – En ese momento Rick comprendió lo mucho que había hecho sufrir a Lisa cuando la hizo partícipe de sus planes de boda. – "lo siento Lisa . . . te hice sufrir sin darme cuenta. Ahora sé que tengo más que merecido lo que sufrí cuando te veía con Mendell."

"Eso es algo que quiero olvidar. Al menos por hoy, no quiero recordar esa parte de mi vida." – Le confesó mientras llevaba su mano hasta una de las mejillas del joven. – "Debería agarrarte a golpes, Rick Hunter."

Rick se arrodilló frente a ella con algo de dificultad para después besarla como siempre deseó hacerlo, desde aquella primera vez en la nave de Dolza.

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Mientras Rick y Lisa ponían en claro sus sentimientos, Max y Miriya se encargaban de evitar que los rebeldes Zentraedi llegaran siquiera a acercarse a Nueva Macross. Gracias al oportuno aviso de los Capitanes Hunter y Hayes, pudieron desarmar y acabar al enemigo. Los Sterling, y todos en la base, estaban seguros de que no los volverían a ver por un buen rato.

"Misión cumplida, Señor." – Informó Max por la Tacnet. – "Permiso para buscar a la Capitana Hayes y al Capitán Hunter, Señor."

"Permiso denegado, Comandante." – Se escuchó la voz del Almirante Global detrás de la imagen de Vanessa en la pantalla.

"Entendido, Señor. Cambio y fuera." – Respondió Max sabiendo que en ese momento sus amigos necesitaban tiempo para poder hablar sin presiones. Seguido por su escuadrón y el de su esposa, se dirigieron de vuelta a la base, a esperar la aparición de la pareja más anhelada de los últimos tiempos.

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La Capitana Lisa Hayes estaba feliz después de la confesión de Hunter. Se encontraba nuevamente sentada sobre sus piernas en la cabina del VT. Su mano derecha acariciaba lentamente la negra cabellera del muchacho. Él por su parte descansaba su cabeza en el hombro de la mujer. Sentía una paz infinita. Se sentía en el cielo. Ninguno de los dos hablaba, simplemente trataban de asimilar el significado de sus confesiones. Ambos con los ojos cerrados y muy cerca el uno del otro, podían sentir el corazón de su acompañante latiendo al mismo compás. Un leve sonido los sacó a los dos de su estado de ensoñación.

"¿Qué es eso?" – Cuestionó Rick preocupado.

"El cargador solar ya hizo su trabajo. Según me dijo Lang, es sólo para emergencia. Tendremos lo suficiente para lograr llegar a la base."

"Entonces de regreso a la base, pero antes de eso . . . Lisa." – Comenzó mientras se movía de manera que pudiera verla a los ojos.

"Sí, Rick." – Preguntó la mujer casi en un susurro.

"¿Quieres ser mi novia?" – Cuestionó tímidamente.

"¡Creí que nunca ibas a preguntarlo! ¡Por supuesto que sí!" – Le contestó mientras se colgaba nuevamente de su cuello para después recibir un efusivo beso de los labios del joven.

"Entonces . . . de regreso a la base." – Y así la nueva pareja se dirigía de regreso al lugar donde todo había comenzado.

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Todo había vuelto a la normalidad en la base. Hasta que repentinamente los motores de un VT se escucharon muy cerca. Todos dejaron sus deberes de lado. No debían anunciarlo para saber quiénes se acercaban.

El reluciente Skull-1 con sus dos tripulantes se detuvo suavemente sobre el piso del hangar. La cabina del piloto se abrió y dos figuras comenzaron a bajar de él. El hombre ayudando gentilmente a la mujer. Algo muy diferente a lo que habían visto los ahí presentes hacía unas cuantas horas atrás. Cuando el Capitán Hunter y la Capitana Hayes estuvieron ya por fin en suelo firme, el joven piloto tomó tímidamente la mano de la mujer a su lado. Repentinamente una ola de "Hurras" y "Vivas" inundó el pequeño lugar. Rick y Lisa se pusieron tan rojos como una manzana y sin voltear a ver a nadie, y antes de que se les acercaran ellos, salieron de ese lugar con paso rápido.

"Ya era hora que ese cabeza hueca de Hunter hiciera lo debido." – Dijo uno de los técnicos con una gran sonrisa. – "Aunque creo que ahora todo va a ser muy aburrido sin sus constantes peleas."

"Bueno, ya sabes cómo es el Capitán Hunter. No tardará mucho en hacer algo que ponga a la Capitana con la bilis volteada." – Comentó su acompañante. A lo que ambos hombres rieron fuertemente.

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La noticia del reciente regreso de los personajes más reconocidos de toda la base, así como las condiciones en las que llegaron, corrió rápidamente por toda la base. Para cuando Rick regresó a Lisa al puente, como todo un caballero, la noticia de que el Almirante Gloval deseaba hablar con él ya lo esperaba.

"Fue lindo mientras duró." – Le confesó Rick a Lisa con algo de ternura, sin soltar su delicada mano.

"¿A qué te refieres?" – Cuestionó Lisa un poco asustada, temiendo que todo lo que habían pasado no hubiera sido más que un juego.

"Gloval me va a colgar . . . degradar por lo menos . . . o mandarme de por vida al calabozo." – Lisa le iba a decir algo cuando él prosiguió. – "Pero nada de eso me importa. Tú me amas y por los instantes que hemos pasado juntos, ya sabiendo que soy correspondido, soy capaz de soportar cualquier cosa."

"¡Oh, Rick!" – Fue lo único que atinó a decir la sorprendida mujer antes de lanzarse a sus brazos en el más fuerte y sincero abrazo que jamás haya dado.

"Cajum" – Claudia esperaba al chico con cara de no muy buenos amigos. Rick comprendió que era momento de retirarse a ver al Almirante. Siguió a la morena, no sin antes voltear a ver a su novia y formar con sus labios un bien articulado "Te amo," a lo que Lisa respondió de la misma manera. Rick siguió caminando entre nubes hasta que la realidad de la oficina del Almirante Gloval lo regresó al piso. Claudia tuvo que hacer un gran esfuerzo para ocultar su sonrisa tras ver el pánico que repentinamente se dibujó en el rostro del chico. Como toda buena militar, dejó la oficina de su oficial superior de la manera más silenciosa posible.

"Capitán Hunter reportándose, Señor." – Habló el hombre con un octavo más alto en su voz. Rick no recordaba la última vez que se había sentido tan nervioso ante la presencia de su Almirante. Ni siquiera cuando estuvo prisionero había tenido tanto miedo. La realidad de que probablemente perdiera a Lisa por la tontería de raptarla le cayó de golpe. ¡Había raptado a un oficial superior! Hasta ese momento él sólo lo había visto como un acto de locura para poder hablar con la mujer de su vida. Rick no se había llevado a su capitana, sino a la mujer que amaba.

"Capitán Hunter, seré breve y conciso. ¿Me podría decir una razón para no mandarlo al calabozo de por vida por su insubordinación al raptar a la Capitana Lisa Hayes?" – Gloval mantenía sus brazos tras su espalda, sosteniéndose a sí mismo para no soltar la carcajada y abrazar al muchacho por haber sido tan valiente, y por al fin aceptar algo que él había notado desde que aún se encontraban en el espacio.

"Me disculpo por mi actitud, Señor, pues sé que mi comportamiento no fue digno de un militar, pero no me arrepiento y cumpliré el castigo que se me imponga." – Dijo el joven sin bajar la mirada, sus brazos muy firmes a sus costados, como le habían enseñado en la academia.

"No me ha contestado por qué actuó de esa manera tan irracional." – Cuestionó el hombre mayor sintiendo más admiración por el joven frente a él.

"Tengo dos motivos, Señor, que van definitivamente correlacionados. La primera, fueron los celos enfermizos que sentí al ver a Li . . . a la Capitana Hayes al lado del Dr. Mendell. La otra, es el gran amor que siento por esa mujer. Creí perderla, y sabía que de otra manera no me iba a dar la oportunidad de decirle lo que siento, pues últimamente me había estado evadiendo."

"Le creo Capitán, y estoy más que feliz que al fin se hayan dado cuenta los dos de lo mucho que se aman. Lamentablemente Capitán Hunter, usted es uno de los hombres más respetados de la base, está en uno de los más altos escalafones, y tenemos gente que sigue su ejemplo, por lo cual no puedo permitir que su insubordinación quede sin castigo. Está suspendido a partir de este momento de su puesto de Capitán y líder de grupo. De igual manera no va a poder tener contacto alguno con la Capitana Hayes. Se le ha puedo una orden de alejamiento que le impide acercarse a ella a menos de 30 metros."

"¡Pero Señor! ¿No podré verla siquiera fuera de la base?"

"Me temo que no, Capitán. Ya se lo dije antes, no queremos que su ejemplo sea seguido por otros miembros de la base."

"Está bien, Señor." – Dijo Rick resignado. – "He estado ya tanto tiempo sin Lisa, que aunque me parecerá un tormento, resistiré esta semana."

"Bien pensado. Puede retirarse, Capitán." – El muchacho estaba por retirarse cuando el hombre mayor lo llamó de nuevo. El chico se detuvo en el instante. – "Rick . . . tú sabes que no soy el padre de Lisa, pero la conozco desde que era una niña, y después de todo lo que hemos pasado, ya la considero como si en verdad yo le hubiera dado la vida. . . no quiero verla sufrir Hunter. Si por cualquier motivo ella sufre por tu causa, me encargaré de que no vuelvas a pilotear ni los avioncitos de la feria. . . puede retirarse."

"Entendido, Señor." – Contestó Rick mientras daba saludo militar y se retiraba de la oficina.

Rick se sentía triste por no poder estar cerca de Lisa por esa semana, pero por alguna razón no estaba preocupado. Buscaría la manera de seguir en contacto con ella.

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"¿Qué el Almirante quééééé?" – Cuestionó Lisa a Claudia y a las chicas después de que entre guerra de palabras, le preguntaban a Lisa que había pasado y le confesaban la decisión que se había tomado respecto a Rick. – "¡Deben estar bromeando! No pueden suspender a Rick por lo que hizo." – Lisa estaba alterada.

"Piensa Lisa, que Rick es un líder de escuadrón, no puede darse el lujo de actuar como delincuente, por muy enamorado que esté. Si el Almirante no hacía nada al respecto pudiera ser que más adelante hubiera quien intentara hacer lo mismo. Recuerda que además de seres humanos somos militares, y hay ciertos lineamientos que debemos seguir. Tú mejor que nadie sabe eso." – Le recordó Claudia serenamente.

"Pero estar sin verlo toda una semana." – Se quejó Lisa bajando la cabeza.

"¡Vamos! Que has estado más tiempo sin él. Además piensa que vas a estar una semana separada de él, pero en esa semana puedes estar segura que él únicamente estará pensando en ti. ¿Cuántas veces hubo en las que estando a tu lado era otra la que estaba en su mente?"

"¿Tienes que ser tan directa para recordármelo? Creí que eras mi amiga.

"Porque lo soy te lo digo. Rick puso en riesgo su carrera por hacer que tú te dieras cuenta de sus sentimientos. Ya verás que esta semana se pasará volando y cuando menos te lo esperes vas a tener al piloto comiendo de tu mano." – Una luminosa sonrisa cubrió el rostro de la joven ante aquel comentario.

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Rick llegó a su casa cabizbajo, pero esperanzado. Sabía que esa semana se le iba a hacer eterna, pero sabía que al final de ésta, nada lo separaría de la mujer que amaba. Inmediatamente comenzó a pensar en las maneras en que podría acercarse a Lisa sin que nadie se diera cuenta y sin pasar por encima de la orden de alejamiento. Se dirigió a su recámara mientras sacaba del bolsillo de su saco su más adorada posesión y la puso sobre su mesita de noche.

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Toda esa semana pasó como un hermoso sueño para Lisa y Rick. El joven piloto llamaba todos los días a Lisa para despertarla. Ella le dedicaba toda su mañana, hablando por el altavoz mientras se arreglaba. Por las tardes, al llegar a casa lo llamaba para tenerlo informado de todo lo que ocurría en la base y decirle lo mucho que lo había extrañado. Rick le decía que únicamente pensaba en ella en todas esas horas de soledad. Hablaban de sus planes una vez terminado el castigo del piloto.

Lisa se sentía como una adolescente pegada al teléfono con el chico que adoraba. Rick por su parte, se la pasaba observando el reloj y el teléfono, esperando que fuera hora para volver a escuchar esa tan anhelada voz.

Ninguno de los dos sabía que el Almirante Gloval estaba más que enterado de todo lo que sucedía, y era algo que él ya había previsto. De igual manera fue idea del hombre que el último día de encierro de Rick, su línea telefónica, y la de Lisa estuvieran incapacitas para mandar o recibir llamadas.

Todo ese día Rick estuvo como fiera enjaulada tratando una y otra vez de comunicarse a casa de Lisa y dejarle un recado que le recordara lo mucho que la amaba. El muchacho se había dedicado a arreglar y desarreglar su departamento esperanzado a que las horas pasaran más rápidamente, cosa que no pasó.

Al llegar la hora de dormir, Rick únicamente se daba vueltas en la cama. Estaba ansioso, esperanzado y desesperado por que llegara la mañana. Lisa por su parte estaba de igual manera. Ninguno de los dos pudo dormir esa noche.

A la mañana siguiente, Lisa se encontró con la desagradable noticia de que ella y el Capitán Hunter no compartirían el mismo horario. El estaría entrando cuando ella ya tendría que irse. Cuando llegaban a verse, ambos siempre estaban acompañados. Inclusive Rick pensó en esperarla afuera de su casa y poder pasar de perdida unos momentos con ella, pero parecía que todos se habían empeñado en separarlos, pues Claudia siempre acompañaba a Lisa y no se le separaba hasta que Rick se despedía y se iba a su casa.

Así pasó una semana más.

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Rick se veía por la quinta vez al espejo. Después de dos semanas de no pasar tiempo con su novia, sería la primera vez que compartirían turno. Rick estaba deseoso de poder subir nuevamente en su avión y seguir las órdenes de la mujer que amaba. La sola idea hizo que su piel se le erizara.

Lisa, en su casa, se terminaba de arreglar mientras veía nuevamente el teléfono. Rick le había hablado en la mañana para despertarla como siempre, pero no le había vuelto a marcar. Estaba a punto de llamarle cuando alguien llamó a la puerta. La mujer dejó el auricular en su lugar y se dirigió a ver quién era la persona que se atrevía a llamar a su puerta a esa hora de la mañana.

Al abrir la puerta se sorprendió al ver a un nervioso Rick arreglando el saco de su uniforme.

"¡Rick!"

"L . . . Lisa, buenos días." – La saludó nerviosamente. Después de todo ese tiempo sin verse a solas no sabía verdaderamente que hacer. No sabía si acercarse a ella y besarla, o simplemente decirle que ya era hora de irse.

"Yo . . . mmmm . . ." – Lisa estaba igualmente nerviosa y no sabía que decir. – "¿Quieres pasar? Aún no estoy lista." – Le informó dando un paso atrás para que el joven entrara.

El corazón de ambos estaba sumamente acelerado. No era la primera vez que estuvieran juntos a solas en ese lugar. Incluso Rick ya había estado ahí después de darse cuenta que estaba enamorado de ella, pero por alguna razón, hoy era distinto, familiar y excitante a la vez.

Rick se sentó en el sofá y se movía incómodo mientras esperaba a su dama. Lisa en tanto terminó de arreglarse rápidamente y cuando abrió la puerta de su habitación se encontró con la imagen de Rick sentado nerviosamente en el sofá. Sin pensarlo, Lisa cerró nuevamente la puerta y se recargó sobre ésta mientras se llevaba la mano a su acelerado pecho. Rick estaba en su casa, esperándola, no como el amigo de antes, sino como su novio. Nunca pensó poder unir la palabra novio al nombre de Rick, pero era verdad. Con eso en mente, salió de nuevo de su cuarto y al verla salir, Rick se puso de pie como de rayo frente a ella. Después de unos momentos de excitación y silenció, el chico acortó la distancia y le dio un fugaz y tímido beso a Lisa en los labios. Ambos se vieron tras este contacto y se sonrieron mientras sus mejillas se tornaban del color de la grana.

Con piernas temblorosas, Lisa se dirigió a la puerta y ambos salieron con paso lento y acompasado. Después de unos cuantos pasos, Rick pasó sus dedos tímidamente entre los de Lisa, y así tomados de las manos como dos adolescentes en su primera cita se dirigieron a comenzar un largo día de trabajo.

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El Almirante Gloval y su ahora inseparable ayudante Claudia Grant, se encontraban desde temprano en la oficina del hombre mayor. El Almirante revisaba sus papeles rutinales mientras Claudia observaba por la ventana.

"¡Ya vienen, Señor!" – Dijo repentinamente la Teniente Comandante.

"¡Qué!" – Exclamó el hombre mientras trataba de mantener el equilibrio al levantarse y evitar que los papeles en sus manos terminaran adornando el suelo. – "¿Por dónde?" – Cuestionó mientras se acercaba a la ventana al lado de su acompañante.

"¡Mírelos Señor! ¿No se ven adorables?" – Dijo la morena soñadoramente.

"Algo que jamás creí que mis ojos verían." – Confesó el hombre sacando su pipa y llevándola a sus labios.

"Nos tomó trabajo."

"Pero lo logramos. Ahora regrese a su puesto Teniente Comandante." – Le ordenó pasivamente a la mujer mientras veían como a sus pies, la nueva pareja entraba a la base.

Rick acompañó a su novia hasta la puerta del puente. Sabían que estaban en el trabajo y debían guardar la compostura, pero Rick tomó la mano de la mujer y depositó un suave beso mientras la veía directo a los ojos. Lisa se puso tan colorada como una granada. Rick se fue de ahí con paso rápido. Su corazón aún estaba en carrera cuando llegó al hangar y se preparó para salir en su vuelo de vigilancia. Sería la primera vez que Lisa estuviera a cargo de su vuelo desde que se hicieran novios hacía dos semanas. No quería arruinarlo. Sería el mejor piloto y seguiría todas las órdenes que le dieran.

Mientras tanto, Lisa entraba al puente del SDF. Sus compañeras y amigas vieron

como caminaba entre nubes. Nadie le dijo nada, pero no pudieron ocultar sus sonrisas de complicidad y alegría por su amiga.

Vanesa le informó a Lisa que el Skull-1 y su escuadrón estaban listos para recibir su orden de despego.

Lisa se puso sumamente nerviosa mientras se dirigía a la consola. Ni siquiera el primer día que se parara frente a una para ordenar a todos esos pilotos que despegaran se había sentido tan alterada como en ese momento. No sabía como iba a reaccionar. ¿Se darían cuenta todos de que su corazón estaba por salírsele del pecho? ¿Sería capaz de llamarle la atención a Rick como era debido y cuando lo mereciera? Es verdad que era algo a lo que ya se había acostumbrado, pero la mayoría del tiempo, el chico la tenía tan enojada que actuaba por instinto. Ahora no sabía si podría hacerlo al verlo a los ojos y ver toda esa ternura que estaba dirigida únicamente hacía ella.

"Capitán Rick Hunter al mando del Escuadrón Skull listo para despegar." – Dijo formalmente el hombre mientras su rostro aparecía en la pantalla de Lisa.

"Capitán Hunter, la pista 34 está lista para su despegue." – Una picara sonrisa se dibujó en su rostro por más que trató de evitarlo. – "Tenga cuidado Capitán."

"Por supuesto Capitana. Sus deseos son mis órdenes." – Le contestó mientras le guiñaba un ojo.

Este acto no había pasado desapercibido por las chicas del puente o los pilotos, pero nadie hizo comentario alguno. Los habían visto pelear tantas veces que ahora tenían la morbosa curiosidad de saber cómo iban a trabajar juntos ahora que ya no jugaban al gato y al ratón.

Ninguno siquiera pensaría que mientras Rick despegaba, una jovencita de cabellos oscuros, hacía todo lo pertinente para poder regresar a Nueva Macross en menos de un mes y poder reclamar lo que ella creía suyo.

Notas de la autora

Sé que me tomé muchas libertades literarias, pero espero que las hayan disfrutado. ¿Qué creen? ¿Caerá Rick nuevamente ante los encantos de Minmei?

Nos vemos en el 13.