-oye, Percy… - Dijo Seth tanteando terreno dias después de que los niños de los Tres Grandes fueran enviados a hacer esa difícil misión.

- ¿Qué pasa, Seth? – pregunto ella sonriéndole cambiando de canal la televisión. - ¡Oh! Mira, es mi padre.

Seth miro la televisión y le sorprendió y alivio ver al mismo hombre con el que había soñado tiempo atrás. Le sorprendió porque parecía en cierta forma más… humano, usando esa camisa hawaiana y esas bermudas. Y le alivio porque pudo comprobar que era el mismo hombre de su sueño y él no había dicho ninguna estupidez. Parecía estar dando una entrevista en un set de grabación en donde había corazones por todas partes.

Estaba sentado en un sillón de terciopelo rojo y a su lado, en un amplio mesón de mármol blanco estaba una mujer extremadamente hermosa, más que eso incluso. Seth tuvo la sensación de era el tipo de mujer que lograría que hasta Rosalie, que siempre hacia alarde de su impresionante belleza, se sintiera celosa. Usaba un vestido muy ajustado color azul y su pelo en un principio parecía ser rubio platinado liso, pero mientras más se centraba Seth en ella más se oscurecía hasta ser negro, muy negro, y a ondularse ligeramente, sus ojos eran de un impactante verde que cambiaba a color azul con la luz. Miro a Percy y de nuevo a la mujer y le pregunto a su novia:

- ¿La mujer es hermana tuya o algo así? – Percy le miro sorprendida.

- ¿Por qué lo preguntas? – cuestiono ella sin entender que lo había llevado a decir algo así.

-Es igualita a ti – Percy se quedó de piedra mientras las palabras de Silena Beauregard resonaban en su cabeza. "Cuando ves a mi madre, su apariencia cambia hasta adaptarse a tu ideal de belleza perfecta"

Completamente emocionada se arrojó sobre él y lo abrazo con fuerza. Seth no comprendió su reacción, pero no se quejó y le devolvió el abrazo. Se separaron en el instante justo para escuchar la pregunta de la diosa en lo que Percy se sentaba en su regazo y apoyaba la cabeza en su pecho mientras él le rodeaba la cintura con los brazos.

-Poseidón querido, dime, ¿Quién es tu hijo mortal favorito de todos los que has tenido? – La pregunta estaba cargada de un consciente tono malicioso.

- ¿A qué viene esa pregunta? – obviamente, Poseidón estaba completamente incomodo en ese lugar.

-Nada en especial, solo que pareces tan unido a tu pequeña hija que me hace cuestionarlo, y creo que si, por coincidencias de la vida, Percy está viendo el programa, le gustaría oírlo. – Percy sonrió divertida.

-Oírlo de nuevo querrás decir, querida Afrodita – Seth abrió los ojos como platos y tuvo ganas de golpearse la cabeza contra algo. Obviamente esa mujer era Afrodita, la diosa del amor y la belleza.

- ¿De nuevo? – pregunto Afrodita curiosa - ¿Le has dicho que es tu hija favorita?

-Hace unos meses en su cumpleaños – Poseidón le sonrió a la cámara – el programa es en vivo, hija, sé que estás viendo esto ahora y más le vale a Seth alejarse un poco si quiere seguir siendo de carne y hueso.

Como si de pronto su novia quemara, Seth se separó de ella y se sentó en la orilla más alejada del sofá.

-buen chico. – dijo satisfecho el dios mientras Percy hacia un mohín y apagaba el televisor después de darle al botón de grabar. Después vería el capítulo de "Con Afrodita el amor no tiene barreras"

- ¿Qué era lo que querías decirme, Seth? – pregunto la hija de Poseidón como si nada sentándose de nuevo en su regazo. Seth la miro aturdido sin saber bien a que se refería hasta que recordó que quería preguntar antes de que se distrajera con la entrevista.

-No estoy seguro de cómo te tomaras mi pregunta. – admitió acomodándose en el sofá sujetándola por la cintura y las caderas para que no se cayera.

-puedes preguntar lo que quieras, lobo – dijo ella apoyando la cabeza en su hombro y acariciando con la yema de los dedos su antebrazo.

Seth respiro profundamente y decidió preguntar directamente.

- ¿Quién era Luke Castellan? – Percy se quedó de piedra y detuvo sus caricias abruptamente. Se enderezo y miro a Seth con cautela.

- ¿Dónde oíste ese nombre? – pregunto con el dolor claro en sus ojos lo que incomodo a Seth.

-A Malcolm se le escapo, pero me dijo que tu debías contarme, después Thalía lo dijo también. Los dos lo dijeron como si fuera alguien importante, aunque tu nunca lo mencionaste – creyó que esa era una buena excusa para su curiosidad, y además dejaba a Malcolm lejos de algún tipo de acusación que Percy pudiera querer hacerle.

La hija de Poseidón trago saliva.

-Luke es… era uno de mis mejores amigos del campamento. Al parecer estaba enamorado de mí, aunque yo nunca sentí más que amistad por él, claro, era guapo, muy guapo. Quizás si hubiera convivido un tiempo más con él me habría llegado a… Pero no, a mí me gustan morenos – le guiño un ojo a Seth que se relajó y le dio un beso en la mejilla con cariño. – traiciono la confianza de muchos, la mia incluida. He pasado los últimos cuatro años peleando con él. Literalmente peleando. Hemos luchado verbal y físicamente. Mas físicamente, Luke no es del tipo que se pone a razonar en pleno ataque. – Percy parecía tan triste que Seth decidió dejar el tema.

- ¿Alguna vez voy a poder verte entrenar? – pregunto el metamorfo dándole una suave sonrisa.

- ¿Quieres verme entrenar? – pregunto sorprendida y cuando él asintió ella le devolvió la sonrisa. – vamos al sótano. De todas formas, llevo días sin practicar nada.

Se puso de pie y lo arrastro con ella hasta la puerta que daba al sótano. La abrió y sacando una llave el bolsillo trasero de su pantalón bajo las escaleras. Seth miro sorprendido la amplia estancia, pero no vio nada para que Percy entrenara aparte de la lavandería. La chica, al verlo tan confundido, rio divertida y se acercó a él rodeando su cuello con los brazos poniéndose de puntillas. Casi como un reflejo, Seth puso sus manos en la cintura de su novia y le miro curioso.

- ¿Qué sucede? – pregunto al ver que ella se le quedaba mirando.

-Nada – dijo Percy soltando un suspiro antes de presionar sus labios contra los suyos por unos segundos. – Es solo que todo esto se me hace tan anormal. Hace unos meses, él estar tres días sin que ningún monstruo me atacara era impensable y si sucedía me ponía paranoica esperando que alguno me salte encima cuando menos me lo espero. Y mírame ahora.

- ¿Hago algo diferente desde que te conocí? – pregunto Seth divertido alzándola y caminando hacia la secadora para sentarla encima de ella, dejándola casi a su altura.

-Oh, cállate. Sabes a que me refiero. – Percy rodo los ojos y se acomodó sobre la maquina poniendo las manos en los hombros de su novio mientras él ponía las suyas a cada lado de sus caderas nivelando sus caras. – mi vida ha cambiado tanto en cinco años que es difícil de creer. Primero, me entero que mi padre es en realidad un dios, luego caigo en medio de una guerra que ni siquiera debería existir, y ahora, estoy viviendo al otro lado del país, con un padrastro que si me cae bien, mi madre feliz, y yo aquí contigo. A nada de hacerte parte de un lado de mi vida que casi no conocías pues nunca me habías visto tomar un arma para nada más que una demostración. Me parece irreal, pero me gusta.

Seth le sonrió con ternura y la abrazo. Percy oculto la cabeza en el hueco que quedaba entre su cuello y hombro mientras él le pasaba los brazos por la cintura acercándola todo lo posible.

-Te quiero – dijo ella casi en un susurro minutos después.

Seth sonrió aún más.

-Yo también te quiero, hermosa, no sabes cuánto.

Abrio la puerta con una sonrisa enorme en la cara y entro en la enorme estancia.

-¿Me extraño? – pregunto dejando caer su bolso en el sofá a su lado.

-Ni un poquito – dijo el Sr. D concentrado en una partida de pacman en una consola portatil.

-Y eso, en idioma tipo del vino, es un enorme si. – pensó en voz alta riendo.

-Ya quisieras. – murmuro él poniéndose de pie con una mueca de odio pues Blinky lo habia hecho de nuevo, tendría su alma, eso era seguro. - ¡Y deja de llamarme tipo del vino!

-Ya quisiera – repitió Percy copiando su tono.

-¡Yo no hablo asi! – se quejo él convocando una coca-cola light y saliendo de la sala.

-¡Si lo hace! – exclamo ella riendo.

-¡No lo hago! – le grito él de vuelta mientras caminaba hasta su habitación.

-¡Claro que si!

-¡Claro que no!

-¡Claro que…!

-¡Percy! – escucho gritar a Quiron desde el porche de la Casa Grande.

-Hola, Quiron – saludo ella olvidando su "disputa" con el dios del vino y yendo a darle un fuerte abrazo. - ¿Cómo estas?

-No mejor que tu por lo que veo, mi niña. – Quiron le dio una sonrisa paternal – Sin duda, Forks te hizo muy bien.

Percy capto de inmediato el doble sentido de lo dicho.

-Estupidos Stolls. – murmuro sonrojándose ante la mirada picara de su mentor.

-¿Qué tal tu nueva escuela? – pregunto Quiron reteniendo las ganas de advertirle que mantuviera alejado a su novio de sus amigos que estaban mas que dispuestos a intercambiar unas cuantas palabras con él pobre chico.

-Bastante bien. Me divierto de lo lindo fastidiando a Malcolm – Percy rio recordando la de veces que habia sacado de quicio a su amigo.

-Algo me dijo Annabeth. – Quiron rio con ella.

-Bueno, Quiron, ire a acomodarme – Percy sonrio. – Es bueno estar de vuelta en casa.

-¿Cuándo pensabas decirme que tu y Seth eran novios, cerebro de algas? – pregunto Annabeth mirándola fijamente apenas cerro la puerta de su cabina. La rubia estaba sentada en una de las literas y parecía muy enfadada.

-¿Lo siento? – dijo Percy sonriendo con inocencia mientras se dirigía a su armario.

-¿Lo siento? – bufo la hija de la diosa de la sabiduría. - ¡Llevas casi dos meses de novia con Seth y no me lo habias dicho! ¡Eso es lo peor que me has hecho en la vida, Persephone Jackson! ¡¿Qué clase de mejor amiga eres si dejas que me entere que tienes novio dos meses despues de que pasara?!

-Listilla, si no te lo dije es porque pensé que ya lo sabias, confiaba en que Malcolm te lo diría o algo asi. – se justifico Percy encogiéndose de hombros – pero si te consuela, seras la primera en oir los detalles de estos dos meses.

-Quiero LUJO de DETALLE, ¿Me entiendes, Persephone? – advirtió Annabeth sonriendo de la nada.

-Percy tiene novio, Percy tiene novio, Percy tiene novio…

-A Will le falta un brazo, a Will le falta un brazo, a Will le falta un brazo…

-A mi no me falta un brazo – dijo mirándola con una ceja alzada.

-No, pero lo hara como no te calles – Percy rio por su cara de susto.

-¿Cómo es él? – pregunto Silena mientras le daba de comer a un bebe pegaso.

Percy no necesito preguntar a quien se referia.

-Es un chico increíble. El divertido, es amable, es… todo lo bueno que te puedas imaginar. – Percy sonrio mientras cepillaba con cuidado las alas de otro pegaso bebe.

Silena suspiro, muy contenta por su amiga.

-Oi que tienes novio – tomo un sorbo de su bebida y saco una carta del mazo.

-¿Cuál es el repentino interés de todos en mi vida amorosa? – pregunto Percy volviendo a contar sus puntos.

-Tu vida no me importa, en realidad me preguntaba si tu padre esta enterado – el Sr. D rodo los ojos.

-Si, lo sabe. – Percy sonrio, bajo una corrida y mostro la cuenta de sus puntos – Y este juego va para mi.

-Esperemos que noviecito no te haya ablandado, Jackson.

-¡Ja! ¡En tus sueños, La Rue! – Esquivo una estocada de la hija de Ares y dio un paso atrás.

-¿Cuánto tienes con él? – le pregunto en un grito Chris desde la orilla de la arena.

-Casi dos meses – dio un giro rápido y desarmo a Clarisse. – Yo gano, de nuevo.