Capitulo XII
Starkiller
Rey reunió a todos los Caballeros Jedi y Maestros en la sala de trono del Templo Massasi, aquel otrora lugar onde la Princesa Leia condecoró a Luke y Han después de la batalla de Yavin.
La maestra Jedi habló todo lo que aconteció sobre Helska, Dubrillion y Belkadan, habló de los vong y de la amenaza que suponían ellos.
—¿Qué deberíamos hacer, maestra Skywalker?—preguntó Syd levantando la mano.
—Vamos a esperar—dijo Rey, algunos Jedi se miraron entre sí, su padre Luke se acarició la barbilla, él estaba de acuerdo, esperar pero Syd se enfureció.
—¡Ellos han matado a Drazen! ¡Debemos actuar!
—Debemos tener cautela, Langtree.
—¿Cautela de que? Ya ha demostrado sus intenciones.
—¿El Jefe de estado sabe de eso?—preguntó la curandera Jedi Neespi.
—Tharen está con él en estos momentos, ella envió el cadáver vong. Solo debemos reforzar nuestras defensas.
—¿Y Greg Brond?—preguntó Yudder.
—Enviaré a alguien a buscar una pista sobre él.
Syd se fue de la sala, cinco Jedi se pusieron de pie y abandonaron el recinto, dejando a Rey en silencio.
—Maestra Skywalker, yo te doy mi apoyo—exclamó la maestra Iella Horn—Pero debemos movernos cuanto antes, los vong ya están atacando algunos lugares.
—El problema es que no lo podemos ver, Iella—exclamó Rey—Por eso debemos esperar para conocer más de ellos.
Coruscant.
—Bueno, las cosas se están saliendo fuera de control—exclamó el senador de Chandrila dando vueltas por el salón del Jefe de Estado, Viqi Sesh, Pwoe y el senador Akla también se hallaban en el lugar.
Borks Fey'lya se masajeaba la sien.
—¿La flota bothana?—preguntó.
—Están en estado de alerta—exclamó Pwoe—Le avisaran de cualquier novedad.
—Bien, ¿el Rogue One ya arribó al planeta?
—Sí, Jefe de Estado, al igual que el Jan Dodonna.
—¿El Dodonna también estuvo ahí?
—En Helska, sufrió daños pero nada grave. El Rogue One está intacto.
—Que ese crucero se quede aquí.
—Debemos enviar un embajador para dialogar con ellos—exclamó el senador caamasiano Elegos Akl'a pero fue ignorado por el bothano.
—Y ponga en alerta a la flota de Fondor. Nuestros astilleros deben estar protegidos.
Viqi Sesh no tenia conocimiento que en Fondor estuviesen los astilleros de la Nueva República, básicamente allí se encuentra la gran mayor parte de la flota armada. Un asistente ingresó tímidamente al salón, con varios folios en manos, respiró hondamente.
—Señor, la Almirante Phasma ha llegado y esta esperando.
—¿Almirante Phasma? ¿La que esta a cargo del Remanente Imperial?—preguntó Pwoe, sus tentáculos faciales se agitaron.
—¿Y como no fui notificado?—preguntó el Jefe de Estado.
—Su llegada fue sorpresiva, señor.
—Que pase, el Remanente Imperial tiene poco que decir sobre este tema.
El asistente asintió y se retiró, poco después hizo su ingreso la Almirante Phasma, una mujer alta de cabello rubio platinado corto, de porte elegante y capa negra que le cubría la mitad del pecho, avanzó con marcialidad por el salón, sus botas plateadas brillaron en cada paso que daba; atrás quedaron sus días como capitana en la Primera Orden.
—Almirante Phasma, que sorpresa—exclamó el senador de Chandrila—Hace mucho que no recibíamos a un imperial por aquí.
—Exactamente—exclamó Phasma sentándose –Espero que no le moleste si tengo a mis soldados de asalto custodiando la puerta.
El comentario pusieron nerviosos a los presentes, exceptuando a Viqui Sesh, quien miró con curiosidad a la recién llegada.
—¿A que debemos tu llegada?—preguntó el bothano, su pelaje estaba ligeramente erizado.
—He escuchado que tienen problemas con ciertos guerreros de otra galaxia.
—¿Las noticias ya han llegado a sus oídos?
—Agamar, Helska 4, Belkadan, Sernpidal…las noticias llegan con mucha rapidez, mas a un, con uno de ellos hablando por la holored.
—Sí, estamos teniendo problemas con los vong.
—Nosotros llevamos lidiando con estos seres hace casi diez años—exclamó Phasma cruzando los dedos—Ingresaron por nuestro sector, atacaron nuestros planetas y logramos defendernos. Nuestros aliados, la Ascendencia Zyn llevan luchando contra ellos desde hace mucho.
—¿La Ascendencia Zyn? ¿Desde cuando son "amigos"?—preguntó Gard Elnen de Chandrilla.
—Desde que nos rendimos en la guerra, senador. Ustedes nos cerraron la puerta y nos refugiamos en las Regiones Desconocidas, la Ascendencia nos tendió una mano amiga y la aceptamos. Nos ayudó mucho en el proceso.
—¿Se han rearmado a pesar que en el Tratado Irard-Rumarch estipulaban que lo tenían prohibido?—preguntó el bothano.
—Un año después, tuvimos que hacerlo, Jefe de Estado, debíamos de protegernos y ayudarlos a ellos.
—¿Y porque no fuimos alertados?—preguntó Pwoe.
—Porque ya no respondíamos ante ustedes—exclamó Phasma— Estando con ellos, nos enteramos de muchas cosas—colocó sus manos en la mesa y miró a cada uno de los presentes.
—¿Qué tienes para decirnos?—exclamó Elegos.
—Los yuuzhan vong ingresaron por las Regiones Desconocidas, usando naves exploratorias, los zyn se encontraron con ellos y tuvieron bastantes roces. Los zyn supieron que eran una amenaza a su territorio y así que su Comandante de la Armada, quien es uno de los cuatro gobernantes de la Ascendencia, diseñó una superarma—la mujer dio una pausa para dar un sorbo a su bebida, aún con las miradas expectantes en ella, alzó la vista—No podían hacer algo que ellos lo viesen venir, tenia que estar camuflado en algo y así que eligieron un planeta sin vida inteligente; y ese fue el planeta 3456.
El Jefe de Estado se masajeó la barbilla, Viqi Sesh miraba con atención a Phasma, Pwoe empezaba a sospechar a que planeta se referían.
—¿Un planeta arma?—dijo Elegos.
—El gran cañón iba a estar en el centro del planeta, y el arma se cargaría con la energía solar. Los vong aborrecen la tecnología, si ellos viesen venir una arma como la Estrella de la Muerte, seria destruida antes que la usen, así que usar un planeta arma, no lo esperarían.
—Creo que estoy empezando a sospechar a que planeta arma te refieres—dijo el bothano.
—Todo esto estuvo planificado y diseñado en los planos, un integrante de la Casa gobernante, robó aquellos planos para usarlos para su propio beneficio, nombrándolo como la Base Starkiller para usarla contra la Resistencia, aquel zyn…
—Conocido como Snoke, el líder de la Primera Orden—exclamó el bothano.
—Como es natural, Snoke fue expulsado de la Ascendencia y considerado como no grato.
—¿Y con esta historia que nos has contado...?
—La Base Starkiller fue en principio diseñada para protegernos contra los vong. Créeme, yo misma me sorprendí cuando me lo contaron. El Resto Imperial así como la Ascendencia Zyn aceptará la ayuda que quieran darnos como así también aceptaremos la ayuda que nos pidan.
—¿Estás pidiendo una alianza?
—Exactamente, senador Pwoe—exclamó Phasma poniéndose de pie—Nuestras puertas están abiertas para una eventual alianza. Creo que este es un buen momento para olvidarnos las rencillas del pasado y mirar juntos en el futuro, al fin al cabo, vivimos en esta galaxia.
Phasma se inclinó como saludo, dobló los talones y salió del salón con marcialidad.
—Tendríamos que estar desesperados para pedir ayuda al Remanente Imperial.—exclamó Pwoe.
Takodana.
El Halcón Milenario aterrizó en el boscoso planeta. Sabia que la misión que le encomendó su tía Rey iba a ser de las más peligrosa pero él se sentía capaz de hacerlo. Si bien su madre no estuvo de acuerdo pero tenia que aceptarlo, él era un caballero Jedi formado y estaba seguro de esquivar a los vong de su camino.
El inmenso castillo de Maz Kanata se alzaba ante él, reconstruido del brutal ataque de la Primera Orden, años atrás. Se acomodó su sobretodo, ocultado su sable de luz, ya que no tenía intención que ellos supiesen que era un Jedi.
Ingresó y el lugar estaba poco iluminado, pero bastante bullicioso, Kyle avanzó con pasos lentos buscando a la menuda alien.
—¡Kyle Solo!
Kyle se giró y sonrió, tal como la recordaba, baja y naranja, sus lentes agrandaban mucho sus ojos y ella se acercó.
—¿Qué te trae aquí? ¿Y mi novio Chewbacca?
—Él…Chewie estuvo en Sernpidal—exclamó con pesar, Maz se afligió.
—Escuché lo de Sernpidal, vamos a sentarnos.
Una vez sentado, un droide camarero se acercó donde ambos pidieron una bebida sin alcohol, Kyle le contó todo a Maz: la llegada de los vong, su viaje a Sernpidal, como la luna se estrelló en el planeta y como el wookie se sacrificó para salvar su vida y la de su primo Crix.
—Extrañaré a ese wookie—exclamó Maz Kanata y alzó la copa—¡Por Chewie!
—Yo también, era mi mejor amigo—exclamó Kyle.
—¿Y en que puedo ayudarte, Kyle?
—Mi tía Rey me mandó a una misión de encubierto—alzó la mirada—Debo infiltrarme en el grupo de Finor Taaray.
Maz lo miró fijamente y negó con la cabeza.
—Él es un hombre peligroso, Kyle Solo. Algunos piratas de aquí trabajaron para él, algunos viven para trabajar otro día pero otros no tienen tanta suerte.
—Debo hacerlo, Maz. Tres Jedi desaparecieron y él es nuestra única pista; soy el único disponible.
—¿Tú madre?
—Tuvo que aceptarlo, soy un Caballero Jedi; la Fuerza está comigo—susurró pero Maz lo miró.
—Si así lo deseas. Sé que está en Ylesia, un planeta que estuvo bajo control de los Hutt y es el líder de la Guardia Guaviana de la Muerte. No es fácil entrar a sus servicios, te presentaré a alguien y él te hará entrar; tardará tiempo pero lo harás.
—Gracias, Maz.
—Confío en el buen juicio de Rey, esa muchacha siempre me cayó bien.
Maz Kanata hizo chasquear los dedos, un hombre de barba plateada y descuidada, apareció a los minutos, Maz le contó todo menos la parte que él era un Caballero Jedi, haciéndolo pasar como un contrabandista que buscaba un trabajo.
Hizo un gesto con la cabeza, y Kyle se puso de pie, siguiendo al hombre.
