Holappp, muchachas! He vuelto para subirles un cap. La verdad me sorprendió mucho encontrar tantos reviews, eso me emociona demasiado! Quizá suba un Shot mas tarde, la verdad estuve escribiendo unas cuantas cosas, pero tengo que estudiar para unos finales y no me alcanzan las horas. Please dejen sus comentarios. Las amo :)
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos fueron creados por la increíble imaginación de la fabulosa Stephenie Meyer, yo solo juego un poquito con ellos y les inventó una que otra historia.
Resumen: Isabella Swan es una joven de clase muy baja que vive en uno de los barrios más pobres y peligrosos de Forks. Edward Cullen es un muchacho adinerado, hijo de una de las más grandes potencias de Washintong, perseguido por todo el grupo de mujeres del Instituto del pueblo. Ella lo odia… El la admira en secreto… Que sucederá cuando uno de los planes que Bella intenta llevar a cabo para arruinar la fantástica vida de Edward se eche a perder a último momento, dando así inicio a una serie de hechos y conflictos que llevaran a estas dos personas completamente diferentes a unirse a tal punto de parecer una sola. Aceptará Bella sus sentimientos hacia aquel muchacho que alguna vez odió incansablemente, o le dará paso a su orgullo, olvidando la razón por la que su corazón tanto lucha constantemente?
Capítulo 12: Sorpresas.
BELLA POV:
Muy lentamente abrí mis ojos, y con cuidado los refregué suavemente, intentando despabilarme completamente. Los párpados me pesaban demasiado y mi cuerpo no respondía correctamente a lo que yo deseaba hacer…
Me encontraba adormecida, como si hubiese dormido durante horas, o en una muy mala posición. Pero dado que en verdad no me dolía ninguna parte del cuerpo, descarté la última posibilidad casi de inmediato.
Me costaba un poco recordar que era lo que había sucedido realmente antes de ese sueño que se había convertido en algo casi eterno para mí. Simplemente mis recuerdos giraban alrededor de Edward. El había estado en mi casa, conmigo, y luego de eso, no recordaba nada.
Era como si una especie de amnesia extremadamente extraña se hubiese apoderado de mis últimos minutos en los cuales había estado consiente, confundiéndome mucho más de lo que generalmente estaba cada vez que me despertaba.
Suspire y observe a mí alrededor ligeramente. Había podido distinguir un par de cosas, como mis libros, y mi viejo armario de madera, lo que significaba que me encontraba en mi habitación. Pero lo que más me sorprendió fue saber que me encontraba recostada en mi cama, cubierta por mi agradable cobertor.
Entrecerré los ojos al observar eso, pues yo no recordaba haberme acostado a dormir, ni mucho menos haber tomado una siesta sobre mi cama. En verdad era un momento extraño, y muy frustrante.
-Bella?, una suave voz que había llegado desde un costado de mi habitación me asustó por completo, haciéndome brincar levemente ante eso. Sin ninguna duda, el estado en el que me encontraba era el más insoportable de todos.
-Dios, al fin despiertas. Estaba comenzando a asustarme, agrego suspirando de alivio.
Cuidadosamente gire mi cabeza y me encontré con la brillante mirada color esmeralda de Edward, quien me observaba algo preocupado y espantado.
Sonreí aliviada al darme cuenta de que posiblemente el me había dejado sobre la cama. Al menos ya había resuelto una de las cuantas dudas que volaban libremente por mí ajetreada cabeza, dejando un pequeño espacio libre como para poder pensar con claridad.
-Edward, susurre mirándolo algo sorprendida de que el aún estuviese ahí, pero no por eso menos feliz.
-Que haces aquí?
-Estaba contigo cuando te desmayaste. De veras que me asusté demasiado y no quise dejarte sola, dijo acercándose a mi cama y sentándose en el borde de esta.
Suspire y me cubrí el rostro con ambas manos.
-Lo lamento, me sucede bastante seguido, le dije intentando justificar el repentino suceso que él había presenciado algún tiempo antes, pero en verdad no era algo común en mí… Si me había desmayado dos veces en toda mi vida era exagerar.
De seguro estaba enferma, y mi madre tenía razón. Pero no quería preocupar mas a Edward, ya había sido demasiado con lo que había visto.
-Aun así, creo que deberíamos ir a algún Hospital a que te revisen. Puedes estar enferma o algo por el estilo, murmuro mientras me ayudaba a levantarme.
Me tambalee un poco cuando coloque mis pies en el piso, pero no le di importancia. De seguro era a causa del golpe que me debería haber dado en la cabeza.
-Olvídalo, estoy bien, murmure bostezando.
El me observó unos cuantos segundos más, sospechando acerca de mis palabras, y un corto tiempo después comenzó a seguirme, directo a la cocina.
Me sentía terriblemente mal por haberme ausentado algún tiempo, dejando a Edward solo y aburrido en una casa completamente desconocida para él, por lo que de algún modo debía reparar ese error.
-Te gusta el café? No es el mejor del mundo pero al menos creo que es bebible, le dije intentando resultar bromista para alejar la repentina tensión del momento.
Tanta incomodidad no era algo muy bueno para comenzar una nueva amistad.
-Claro, hasta con agua me conformaría, respondió sonriente, mientras se sentaba en una de las cuantas sillas que se encontraban ordenadas alrededor de la pequeña mesa de mi cocina.
Abrí unas cuantas gavetas y revisé rápidamente hasta encontrar todo lo que necesitaba para preparar la dichosa bebida. Suspiré y comencé a preguntarle cosas a Edward. Debía conocerlo mejor para que la única pequeña parte dentro de mí que aun lo odiaba se esfumara para siempre.
-Tienes hermanos o algo por el estilo? La verdad, nunca he oído hablar de otro Cullen, dije entrecerrando los ojos, intentando recordar si algún familiar de Edward iba a la escuela, pero no tenía resultados positivos con eso. Aun me encontraba algo dormida.
-Pues, en realidad no tengo hermanos. Salvo Jasper. El no es mi hermano realmente, vino de intercambio hace un tiempo a Forks y se quedo a vivir en mi casa, pero todos los años que llevamos viviendo juntos nos unieron casi como hermanos. El es lo más cercano que he llegado a tener en lo que respecta a un hermano, supongo, respondió acariciando suavemente su despeinado cabello.
Los moretones comenzaban a deshincharse un poco, y su rostro comenzaba a tomar la apariencia diaria que el siempre llevaba, la apariencia que lo hacía lucir como todo un Dios Griego.
Rápidamente me voltee y tosí un poco. Tener a Edward tan cerca también tenía sus desventajas, y el distraerte observándolo como un perro sediento era una de ellas.
-Ja… Jasper? Ese nombre me suena bastante, dije entrecerrando mis ojos mientras esperaba que el agua que había puesto al fuego llegara a su punto de ebullición.
-Su nombre completo es Jasper Withlock, quizá lo hayas oído nombrar.
-JASPER WITHLOCK?, grite sorprendida, mientras cubría mi boca en señal de asombro.
Alice se asesinaría en cuanto se enterase de que el amor de toda su vida vivía con el odiado Cullen. Una posible venganza comenzaba a surgir de entre las profundidades de mi cabeza.
-Sí, acaso tienes algún problema con él? De seguro te ha molestado, a veces se comporta demasiado extraño, dijo el terriblemente confundido, sin conseguir justificar mi repentina sorpresa.
Ignore todos mis pensamientos y me concentre en volver a mi estado normal una vez más. Lego podría hablar con Alice acerca de ello.
-Pues no, solo que… Digamos que… Lo he oído nombrar, solo eso, dije intentando sonar lo más normal posible, cosa que al parecer funcionó, ya que el rostro de Edward se relajó un poco.
Suspire de alivio.
-Es mi turno de preguntar?, dijo con un tono muy adorable. Yo sonreí instintivamente, pero aunque me molestó esa reacción de mi cuerpo, sabía que habría sido imposible ignorarlo.
-Si tú quieres, pero solo responderé lo que me parezca adecuado, murmuré sin quitar la vista de las tazas que estaba lavando para servir el café. No quería ni imaginarme las preguntas que posiblemente Edward me haría. No conocía muy bien al chico, pero al parecer ya había algo de confianza entre nosotros, una confianza casi asesina.
-De acuerdo, contestó levantándose de su silla y colocándose a un lado mío. Me separé un poco de el, me enloquecía tenerlo cerca, y no quería equivocarme en mis respuestas. Eso podría terminar conmigo mucho mas humillada de lo que ya lo estaba.
-Por qué me odiabas tanto?
Golpe bajo.
-Ehhh… pues yo… No lo sé realmente. No fue un sentimiento que creció de un día a otro, fue algo de años, le dije intentando recordar desde que momento había comenzado a odiarlo, aunque eso era imposible. El se había convertido en mi enemigo desde que yo era algo más pequeña.
-Explícate, agrego sonriendo con autosuficiencia, al mismo tiempo en que yo suspiraba frustrada.
-Pes, no lo sé. Tu manera de actuar, de hablar, de comportarte con los demás. Todos… decían cosas horribles de ti, acerca de que eras un superficial egocéntrico, que solo pensaba en la popularidad, y… supongo que ver eso fue lo que me hizo odiarte.
-De acuerdo, de acuerdo, respondió sin borrar su estúpida sonrisa que tantas veces había contemplado desde lejos. Estaba comenzando a enfurecerme por eso. Suspire y serví café en una de las tazas, para luego entregársela en sus manos.
-Vale, ahora es mi turno, dije más con tono de afirmación que como una pregunta.
Mi cabeza comenzó a rebuscar entre lo más profundo, intentando encontrar algo que pudiese hundirlo, pero no sabía que preguntarle. Eran demasiadas cosas como para poder escoger solo una.
-Porque vas a la secundaria siendo que podrías asistir a un colegio privado?, pregunte algo indiferente. Pues en verdad la respuesta me daba igual.
-Acaso quieres que me vaya de la secundaria?, pregunto intentando parecer ofendido. Yo me reí ante eso… Edward era un pésimo actor.
-No sería mala idea, le conteste intentando parecer a gusto con sus palabras. El me golpeo suavemente y luego comenzó a reír, uniéndose a mis risas. Claro que, el estúpido sonido de mi felicidad se veía cruelmente opacado con el suyo, que era prácticamente perfecto.
Pero de repente, algo me desconcentró completamente, y el sonido insistente de golpeteo en la puerta de entrada de mi casa comenzó a desesperarme.
Solo una persona en todo el mundo llamaba de esa manera a mi puerta, y lamentablemente, esa persona era Alice.
-Demonios, murmuré en silencio, dejando las tazas sobre la mesada de mi cocina.
-Que sucede?, pregunto Edward aun riendo, sin comprender demasiado lo que sucedía.
-Shhh!, le grité algo enfadada.
-Simplemente… Em… escóndete en el baño!, le ordene intentando hacer el menor ruido posible. Podía escuchar los gritos de Alice llamándome cada vez mas fuertes.
-Pero, no comprendo, dijo el algo menos sonriente que minutos antes.
-Dios, deja de hacer preguntas por favor y simplemente ocúltate, donde sea!, dije finalmente antes de voltearme y caminar hacia la puerta.
Rogaba que por favor Alice no notara su presencia, sino, mi vida estaba perdida, no porque ella fuese a enfadarse, sino por todo lo contrario.
