Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
Duty Before Honor pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.
Advertencias:
Clasificación: M
El deber antes que el honor
Capítulo 12: En el que el verano llega
Y yo seré quien
Te sostenga, te bese con fuerza,
Yo te arrebataré el aliento…
La ola de calor venía una vez al año y duraba varios días. Y aunque la llegada del calor veraniego era la única cosa que mantenía a Sakura viva durante los largos y sombríos meses del otoño, invierno y primavera, cuando el día más caluroso del año llegó, ella estaba haciendo lo mejor que podía para encontrar un refrigerador lo suficientemente grande como para meterse. La única que tenía aire acondicionado en la aldea era Tsunade, y jugaba con su rol de tirana malvada y mantenía alejados a todos los empleados que no fueran necesarios fuera del edificio. Por supuesto, era eso o tener a toda la población de Konoha entrando y paseándose en la torre del Hokage como una plaga de gatos perezosos.
El hospital tenía aire acondicionado, pero ya que Sakura no era necesitada ahí, la última cosa que quería hacer era ofrecerse a trabajar sólo por algo de aire frío. Además, tenía que trabajar en su bronceado.
—Cielo.
—No.
—¿Falda?
—Nop.
—Um… ¿Tobogán?
—No.
La mano de Ino golpeó las tejas del techo debajo de ella en completa desesperación. —No sé. —Gruñó, su cara brillando con sudor debajo del fuerte sol.
—¿Te rindes? —Sakura preguntó con una paleta de hielo en la boca.
Ino odiaba admitir la derrota, especialmente frente a Sakura, pero el calor claramente le estaba haciendo restarle importancia al acto. —Bien, ¿Qué es?
Sakura sonrió y apuntó al brillante punto de luz en el cielo. —Sol.
Hubo un grito general de decepción y un '¡Boo!' de las chicas alrededor de ella, e Ino puso los ojos en blanco de puro disgusto. A Sakura no le importó. Estaba dorándose adorablemente debajo del caliente cielo, escuchando los sonidos de las docenas de personas moviéndose en la calle. No entendía por qué estaban todos tan ocupados y activos en un día tan intolerablemente caluroso –lo más que sentía podía hacer era absorber la luz de su techo y gastar la menor cantidad de energía posible.
Tenten alzó la mano. —Paleta. —Pidió.
—Espera. —Sakura se sentó y comenzó a hurgar entre la pila de ropa que cubrían la hielera a un lado de ella. Sacó una paleta rosa y se la arrojó a Tenten quien la atrapó sin abrir los ojos.
Sakura volvió a tenderse, jalando la cintilla de sus shorts y su bra deportivo para asegurarse de no estarse quemando. Satisfecha, se relajó con estupor.
—Yo veo…—Ino comenzó. —Algo que empieza con una… S.
—Sol. —Sakura adivinó.
—Sasuke. —Tenten intentó.
—Sandalia. —Hinata se unió.
Ino sonrió con pereza. —No. Mucho mejor que eso.
—¿Qué? —Sakura le miró por el rabillo del ojo.
—Sai sin camisa.
Todas las chicas alzaron con rapidez la cabeza y miraron al chico que se aproximaba.
Como era usual cuando eran días calurosos, un montón de hombres elegían ir por ahí sin camisa. Sai estaba dando su mayor esfuerzo para poner en práctica hábitos casuales, y este parecía ser su último intento. Y no era un mal intento. Ino estaba babeando. Tenten tragó con fuerza. Hinata chilló y se giró –sin duda la vista algo pornográfica para su gusto.
Sakura sonrió y levantó una mano para apuntar perezosamente a Sai. —Bonitas marcas de bronceado. —Le dijo.
Bueno, eso era lo que uno conseguía por usar un croptop por la mayor parte del año.
Él le sonrió, falsa pero no forzadamente. —Estoy buscando a Kakashi. —Dijo, su mano apretaba un rollo. —Tsunade tiene una misión para él.
Ante la mera mención de su nombre, la sonrisa de Sakura se desvaneció y tuvo que mirar a otro lado.
Tenten sólo se encogió de hombros, no sabía ni le importaba donde estaba Kakashi. Pero Ino parecía interesada a ayudar, incluso si Hinata y Sakura estaban haciendo su mayor esfuerzo para no mirar a Sai. —¿Kakashi? —Ella se tocó el labio mientras pensaba. —Supongo que debe estar en los campos de entrenamiento con los genin, ¿No es cierto? Voy a ir después- ¿Tal vez pueda llevárselo?
—¡No! —Sakura se sentó de pronto y le arrancó el rollo a Sai. —Yo se lo llevaré.
Sai parecía perdido. —Pero, uh, se supone que tengo que entregárselo personalmente o-
—¿Qué te importa, Frentona? —Ino demandó, frunciéndole el ceño a Sakura.
—Sólo quieres dárselo para tener una excusa para toquetearlo o algo. —Sakura le dijo, metiéndose el rollo debajo de la ropa. —Los rollos de misión deben ser tratados con más reverencia y respeto que eso, Ino. —Miró enojada a Sai. —¿Por qué sigues aquí?
Él suspiró y se alejó.
Sakura volvió a tenderse, pero Ino seguía mirándole molesta. —¿Desde cuándo te importa tanto con quién voy a hablar? —Demandó.
—Desde que empezaste a enamorarte de mi maestro. —Sakura gruñó de vuelta. —Vamos, Ino. Ponte algún límite ¿Por qué tienes que ir jadeando detrás de cualquier cosa con un pene? Sólo estás haciéndote lucir como una total fulana.
Ino abrió la boca, ofendida. —¡De acuerdo, virgen! —Respondió con cierto ardor. —Relájate.
—¡No me llames así! —Sakura volvió a levantarse.
—Tranquilas, chicas. —Tenten interrumpió sin hablar totalmente en serio.
—¿Por qué no? Es verdad. —Ino se encogió de hombros. —Eres una virgen.
—No tienes que hacerlo sonar como un insulto. —Sakura gruñó. —No es como si fuera algo por lo cual avergonzarse. Y tampoco es como si fuera la única virgen en Konoha. Apuesto a que Tenten lo es también.
Tenten abrió los ojos apenas. —De ninguna forma…
—Bueno, —Sakura miró a Hinata, que sólo había comenzado a relajarse luego de la interrupción de Sai. —Entonces, Hinata-
—No. —La dócil chica sacudió la cabeza, sonrojándose con fuerza.
Esto arrancó una mirada de interés en las otras chicas. La cara de Hinata se puso todavía más roja. —Fue hace tiempo. —Susurró.
—Increíble. —Sakura murmuró, volviéndose a tender en las tejas. —Soy la única virgen que queda en Konoha…
—Porque eres una puritana, Sakura. —Ino le dijo con un tono sabiondo.
—No soy una puritana. —Sakura replicó con amargura.
—De acuerdo, lo retiro si me das ese rollo. —Ino dijo, batiendo sus pestañas.
—No. —Sakura se cruzó de brazos.
—Oh, eres muy aburrida. —Ino suspiró y se tendió. Normalmente este tipo de debate hubiera terminado en jalones de cabello para este momento, pero simplemente hacía mucho calor como para intentarlo.
Agradecida por el adormecimiento que todas sentían, Sakura se pasó una pegajosa mano por el cabello. —¿Desde cuándo comenzó a gustarte Kakashi-sensei? —Preguntó, intentando sonar tan aburrida como desinteresada.
—Oh, vamos, Sakura. —Ino comenzó. —Si no te has dado cuenta, tienes al hombre más asombroso en el mundo como maestro ¿Y esa cosa de la máscara? Clásico. No hay oponente para ese ser enigmático.
—Y tiene bonitos brazos. —Tenten agregó.
—Y hombros. —Hinata suspiró.
—Y abdominales. —Tenten soltó.
—¡Y trasero! —Ino gritó. —No me digas que no te has dado cuenta.
La cara de Sakura comenzó a arder. —Son terribles. Las tres.
Pero Ino se encogió de hombros. —Como sea. Los chicos son bonitos, Sakura, pero no se comparan con un hombre en el pináculo de su existencia. A veces te cansas de todas las eyaculaciones prematuras y te pones de humor como para buscar experiencia. Alguien que sepa lo que hace con una mujer.
Ese tipo de plática trajo algunas imágenes atrevidas a su mente. La mayoría involucraban a Kakashi haciendo lo que quisiera con ella. Sakura bajó la cabeza, esperando que su cabello cubriera la mayor parte de su sonrojo. —No seas pervertida, Ino.
De pronto Ino se sentó, enojada. —¿Sabes cuál es tu problema, Sakura? Tal vez seas el legado de Tsunade y quizás seas capaz de patear nuestros traseros en uno a uno, pero necesitas crecer un poquito. Y no me refiero a físicamente –aunque tus pechos sean realmente patéticos- quiero decir, mentalmente. Emocionalmente. Sasuke te decepcionó, bien. Adivina qué, él decepcionó a varias chicas también, incluyéndome. Supéralo y consíguete un hombre, por favor.
Sakura no quería escuchar más de esto. —Voy a buscar a Kakashi-sensei. —Ella comenzó a ponerse la falda encima de sus shorts.
—¡Ah-no-no puedes ir a buscarlo- ya lo puse en mi mira! —Ino protestó.
—¡Sigue soñando, Ino-Cerda! —Sakura respondió.
—Ella tiene razón. —Tenten agregó. —No tienes oportunidad. Dudo que alguien la tenga. El hombre sólo está interesado en dos cosas: literatura pervertida y arreglos florales.
—¿Eh? —Tanto Sakura e Ino le miraron.
—Su departamento queda por mi casa. Camino por ahí cada mañana. —Tenten dijo, encogiéndose de hombros. —¿Han visto la canastilla de su ventana? Es adorable.
—¡Qué dulce! —Hinata canturrió.
Ino torció la nariz. —Ooh. Eso me acaba de desanimar.
—Típico. —Sakura se burló. Ella ni siquiera se molestó en ponerse su blusa, simplemente optó por doblarla y meterla en la bolsa atada en su cadera. Luego de ponerse las botas, se levantó y comenzó rebotar el rollo en su mano mientras miraba a Ino. —Como sea, puedo encontrarme un hombre cuando quiera. La oportunidad sólo no se ha presentado al momento.
Ino se río con fuerza. —Sí, bien. —Dijo. —¿Te has dado cuenta de cómo los ojos de los hombres parecen seguirte a donde quiera que vayas? Dios, eres tan lenta. Odio a las chicas como tú –las que ni siquiera saben lo que tienen ¡Y mira! ¿Estás planeando irte en ese bra deportivo, no? Ni siquiera sabes qué tipo de atención vas a atraer.
Sakura vio su bra de color negro. Era el que normalmente usaba. Muy conservador, tenía una gruesa cinta de elástico debajo de la tela que aplanaba sus pechos. Normalmente terminaba cubierto por su blusa de red, pero la había descartado ese día porque las líneas de bronceado en forma de rombos todavía no eran tendencia. —¿Qué? —Preguntó. No entendía.
—Tal vez quieras ir desnuda- vas a atraer el mismo tipo de atención. —Ino apuntó, doblando las muñecas.
—¿Qué? —Sakura se quedó boquiabierta. —Pero no voy enseñando nada- es perfectamente decente.
—Sólo asegúrate de no acercarte a algún lugar frío ¿Sí? —Ino suspiró. —Si no terminarás mostrando más de lo que quieras.
—A menos que una ventisca de pronto venga, creo que estaré bien. —Sakura respondió bruscamente, acuclillándose para tomar la última paleta de hielo de la bolsa. —Ahora, si me disculpan, tengo un mensaje que entregar.
Habían pasado exactamente siete días desde que Sakura había dejado de ver a Kakashi justo fuera de la torre de la Hokage. Las cosas habían vuelto a ser más o menos lo mismo que antes –con los ocasionales vistazos del jounin de cabello blanco para bloquear su curiosidad. Sólo que esta vez era peor. Cuando ella no lo veía, pensaba en él constantemente, hundiéndose en arrepentimiento y compasión y muchísima confusión. Cuando lo veía, había un feroz latido en su corazón de pura emoción, usualmente seguido por una ola de decepción cuando él no la veía, o simplemente pronunciaba un suave 'yo' antes de alejarse sin molestarse en detenerse. Entonces el arrepentimiento, la compasión y la confusión regresaban.
Le había molestado antes, cuando había estado preocupada porque parecía no gustarle lo suficiente a su antiguo maestro como para darse cuenta de su existencia más allá del raro y esporádico saludo. Ahora dolía. Mucho.
Había estado buscando una excusa para buscarlo. Sin una misión que los juntara de nuevo, era difícil aproximarse a él. Hablarle sin asuntos oficiales de por medio era simplemente admitir que quería su compañía. Sakura no creía ser lo suficientemente valiente como para dar ese tipo de impresión. Pero con un rollo de misión en su mano, tenía la perfecta razón para verlo. No había ataduras. No había razón para admitir otro tipo de motivo. Se sentía segura.
Era casi hora del almuerzo, así que Sakura decidió que aumentaría las probabilidades de encontrarlo cerca del distrito de comida. Restaurantes, casas de té y establecimientos de comida rápida estarían a reventar con civiles y ninjas. Al igual que Sai, un montón de hombres estaban disfrutando del día sin playeras. Sakura apreciaba la vista de manera inocente. Disfrutaba de ver un par de bien formados pectorales tanto como cualquier chica.
Entonces pensó en lo que Ino dijo, y de pronto se sintió preocupada por cómo se veía. Había visto a los hombres, ¿Ellos le verían?
Se movió a través de la multitud con un poco más de precaución, observando los ojos de aquellos alrededor de ella. Divisó a un ninja de cabello castaño viniendo hacia ella desde la dirección opuesta. Sólo un extraño, nada espectacular sobre él. Sus miradas se cruzaron, como sólo las miradas de dos extraños harían y de súbito sus ojos se movieron a su pecho.
Sakura casi resuella por el disgusto. La urgencia de abofetearlo mientras pasaba con una cara apática era sorprendentemente fuerte ¿Pero por qué preocuparse? En el momento en que la dejara de ver se olvidaría de ella.
¿Tal vez esto pasaba muchas veces y Sakura no se había dado cuenta de ello? Sólo se había dado cuenta porque Ino lo había mencionado…
Completamente sacudida, Sakura decidió concentrarse en su tarea. Pero entre más miraba alrededor, más notaba que la gente la veía. Y no sólo los hombres… también las mujeres. Aunque sus expresiones tendían irse más hacia el tipo de cara que Ino hacia cuando veía a una chica acercarse al tipo al que le había echado el ojo. Esa expresión fea de '¡Esa perra!'
Sakura estaba comenzando a entender por qué ella no era tan popular.
Ella vio a Chouji disfrutando un platón de ramen en una de las cabinas cercanas y contenta avanzó en la calle y se recargó en la barra junto a él, alegre de ver un rostro familiar. —¡Hola! —Sakura saludó feliz. —¿Has visto a Kakashi-sensei?
Él asintió, sorbiendo unos largos fideos. —Estaba yendo hacia los campos de entrenamiento con su equipo hace como dos horas.
—¡Gracias! —Golpeó amigablemente la armadura sobre el hombro de Chouji antes de moverse en dirección a los campos de entrenamiento, esperando que Kakashi estuviera ah. Su área favorita era la número 3 –era la que siempre utilizaban con el Equipo Siete, así que probablemente seguía usándola.
Pero cuando Sakura llegó, las únicas personas ahí eran Sasuke y Naruto.
Ambos estaban parados en dos de los tres postes cerca del cenotafio. Cada uno parecía intentar quitar al otro de su respectivo poste, pero juzgando por las risas disimuladas y sonrisas presumidas, era una competencia amistosa.
—Hola, chicos. —Ondeó la mano, decepcionada.
—¡Hola, Sakura-chan! —Naruto saludó feliz, ondeando la mano de regreso pese al hecho de que Sasuke estaba tomándole el tobillo a la altura de su barbilla. —Qué bueno que estás aquí- Sasuke quiere pedirte algo ¡-oomph!
Sasuke abruptamente lo empujó del poste.
Sakura parpadeó esperando a que continuaran. —¿Querías pedirme algo? —Repitió.
Pero sus labios estaban firmemente cerrados y él estaba mirando hacia otro lado malhumorado… o tal vez estaba un poquito avergonzado. Probablemente necesitaría a alguien para torturarlo y hacer que hablara. Pero ¿Quién necesitaba enemigos cuando tenías amigos como Naruto?
—Pronto será el examen chuunin. —El rubio dijo felizmente desde su posición en el suelo. —Él quiere que tú lo nomines.
Sakura inmediatamente se soltó a reír, su risa saliendo desde su barriga y haciéndola doblarse. Las risitas murieron abruptamente cuando vio la mirada mortal que Sasuke le estaba dando, por lo cual ella se serenó instantáneamente. —Lo siento. —Dijo con rapidez, antes de soltar un par más de risitas disimuladas. —¡Oh, vamos! ¡Es gracioso!
—Sólo se lo pediré a Kakashi. —Replicó, aunque su mirada fuerte se suavizó un poquito. Parecía menos sensible sobre el tema ahora que sabía que sólo se estaba riendo por la ironía de que él con su enorme poder tenía que pedirle ayuda.
—No te preocupes, yo lo haré. —Dijo, desvaneciendo las risitas con su mano. —Después. Ahora necesito encontrar a Kakashi ¿Lo han visto?
Naruto se puso en pie, parecía infeliz. —¿Por qué? —Preguntó abruptamente.
Ella le mostró el rollo. —Tengo que darle una misión.
Naruto gruñó, cruzando sus manos detrás de la cabeza. —Él estuvo aquí hace un rato, pero decidió ir al campo cuatro ya que estábamos nosotros.
—Gracias. —Sakura dijo, radiante. —Los veré después.
—Tienes que inscribirme hoy. —Sasuke le dijo. —El examen es la siguiente semana.
—Oye, no te pongas exigente con ella. —Naruto le advirtió. —Tal vez te arranque las bolas.
Él casi termina siendo golpeado por una roca gracias a ese comentario.
El campo de entrenamiento 4 era comúnmente llamado el 'Campo de Agua' por razones que se volvían rápidamente claras una vez que lo veías. Era esencialmente un más que enorme lago cercado que estaba rodeado por algunas islitas. La mayoría de los genin eran llevados ahí para practicar su control de chakra con el típico ejercicio de caminar sobre el agua, y la mayoría de los genin a menudo regresaban empapados.
Mientras Sakura entraba a través de las puertas supo que obviamente era eso lo que Kakashi tenía en mente, mientras escuchaba distantes gritos y salpicaduras a través del vasto cuerpo de agua. El ruido parecía tener lugar del otro lado de la isla principal, probablemente del lugar en que Kakashi y su equipo estaban. Una serie de postes asomaban por la superficie del agua, actuando como sitios para que se detuvieran y marcaban el camino a la isla para los novatos que todavía tenían que aprender a controlar su chakra.
Sakura simplemente caminó por el agua sin ayuda de los postes. Si ella no fuera una maestra con el chakra, entonces estaría en problemas.
Cuando rodeó la pequeña isla, no se sorprendió del todo por lo que encontró. Tres niños, todos en varios estados de humedad con su maestro sentado en la orilla de la isla, leyendo. Kakashi probablemente sintió su llegada primero, pero fue la pequeña rubia quien le dio la bienvenida. —¡Oigan! ¡Es esa kunoichi que arrancó las cosas de ese tipo! ¡Hola, Sakura-sensei!
¡Respeto! Sakura se hubiera hundido en la belleza de este momento y hubiera celebrado con entusiasmo… de haber sido Gai. Ella optó por sonreír y saludarla con incomodidad. Los dos niños parecían menos dispuestos a verla, y rápidamente se hundieron en el agua, probablemente preocupados por sus propias 'cosas'.
—¡Oh, Sakura-chan! —Kakashi ondeó la mano y sonrió. —¿Qué estás haciendo aquí? ¿También vienes a entrenar? Creía que tu control era casi perfecto.
Le había saludado como si fuera una extraña –o peor, como si fuera un adulto saludando a un niño ¿Tal vez los eventos de su misión ya no estaban en su mente, y ella estaba enlistada nuevamente como 'conocida' en el pequeño libro negro de Kakashi?
—No. —Dijo con frialdad. —Tienes una misión, directamente de Tsunade. —Ella se dirigió a la isla y se detuvo a un lado de él, tendiéndole el rollo.
—¿Oh? —Parecía algo sorprendido. —Pensé que los ANBU las entregaban.
—Sí… bueno… pero están un poquito ocupado. Es el clima, verás. —No había forma de que le dijera que había arrancado el rollo de las manos de Sai. Él sabría sus intenciones en un instante.
Pero incluso con su sólida excusa, él le dio una mirada sabionda y asintió. —Ah. Ya veo.
Maldito…
Él tomó el rollo de su mano, sus cálidos dedos cruzando sobre los de ella mientras lo hacía. Sakura movió la mano como si se hubiera quemado, aunque Kakashi parecía no haberse dado cuenta. Con calma él rompió el sello y abrió el pergamino para inspeccionarlo.
Lo sostuvo a contraluz y entrecerró el ojo mientras lo veía, sus estudiantes comenzaron a hacer ruidos impacientes. —Kakashi-sensei. —El chico ruidoso estaba quejándose. —Tengo frío, estoy mojado y hambriento…
—¿Todavía no es la hora del almuerzo? —La chica preguntó.
—¿Podemos ir a almorzar? —Gritó el chico ruidoso.
El chico callado no dijo mucho, pero la expresión en su cara igualaba la de sus compañeros.
—Sí, seguro, vayan a almorzar… —Kakashi murmuró distraídamente. Un pequeño coro de alegría vino de los niños y rápidamente comenzaron a nadar de vuelta a la costa, hablando emocionadamente de lo que iban a comer.
Sakura miró a Kakashi a tiempo como para verlo formar un sello de fuego con las manos, el rollo sostenido entre sus dedos índices extendidos. Con una inocua nube de humo, el rollo se convirtió en cenizas y cayó en su regazo el cual sacudió una vez que estuvo de pie. Ella comenzó a sentirse incómoda por estar de pie junto a él. —Bien, será mejor que me vaya. —Anunció con una forzada ligereza y una sonrisa falsa. Pisó sobre el agua con intento de moverse hasta la otra orilla, pero la voz de Kakashi le hizo detenerse.
—¿De verdad viniste hasta acá para dejar el rollo? —Preguntó casualmente, estirando los brazos por encima de su cabeza.
Juega bien, se dijo a sí misma. —De hecho, tenía que venir de cualquier forma. —Dijo con facilidad. —Tsunade me recomendó mantener el control de mi chakra. Siempre es bueno seguir en forma cuando la vida de otras personas está en tus manos. Pero si estás ocupado con los genin-
—Ya no. —Le interrumpió agradablemente, su mano señalando las vastas aguas. —Por favor, no dejes que te siga quitando el tiempo.
Mierda… no quería entrenar. No con este clima. Sólo quería regresar al techo de los cuarteles jounin y apuntar a todos los chicos musculosos que pasaban por ahí con Ino y las otras.
Sakura comenzó a ver con cierta nostalgia el camino por el que había venido. —No, probablemente debería irme. Es un día ocupado y eso. —No quería andar pegada en donde no era requerida. Si él quería tratarla como una extraña, estaba bien. Pero planeaba jugar igual con él.
Obviamente había sido un error. Había sido demasiado tonta por pensar que podría haber algo entre ella y este hombre. Él estaba fuera de su liga en muchas maneras.
Sintiendo un amargo remordimiento en su estómago, Sakura se dio la vuelta y comenzó a caminar a través del agua.
—Lo olvidé, nunca te enseñé a caminar en el agua.
Saura le miró con paciencia. —Creo que ya aprendí a hacerlo, Kakashi-sensei. —Dijo, golpeando con los talones ligeramente el agua para mostrarle que no estaba hundiéndose.
—¿Tsunade te enseñó esto, supongo? —Él dio un paso dentro del agua, una mano en su bolsillo, la otra sosteniendo su libro abierto frente a él.
—De hecho, Shizune me enseñó la mayoría de las cosas básicas. —Le dijo con un encogimiento de hombros. —Tsunade-shishou siempre estaba muy ocupada como para enseñarme eso, así que me fue pasando de un jounin a otro al comienzo de mi entrenamiento hasta que estuve por encima del promedio.
—Sí, creo recordar que me pidieron si podría ayudar con algo de los fundamentos. —Kakashi dijo vagamente.
Sakura frunció el ceño. Había tenido cinco diferentes instructores durante los primeros días de su entrenamiento, pero ninguno había sido Kakashi. —Pero tú…
—¿Decliné? Sí. —Él se encogió de hombros despreocupadamente. —Hay mucho mejores maestros que yo ahí afuera, Sakura. Sentí que sólo te detendría.
Pero Sakura no sabía si creer eso. Apostaba a que en ese entonces él simplemente no creía que ella valiera su tiempo. La noción de que el gran ninja que copia tuviera preocupación alguna por estarla deteniendo parecía ridícula.
—Ya veo. —Dijo, su mandíbula apretándose mientras intentaba controlar su temperamento y mantener sus emociones dentro de ella. Regla número veinticinco: un shinobi debe esconder sus sentimientos todo el tiempo. Los ninjas muy emocionales siempre perdían (a menos que su nombre fuera Uzumaki) y no había forma en que ella perdiera esta batalla. —Sí, supongo que estás en lo correcto. Shizune era una muy buena instructora. Explicaba las cosas muy bien… y no me dejaba para que yo misma me enseñara mientras ella leía.
La cara parcialmente visible de Kakashi seguía pareciendo contenta, pero tenía la sensación de que estaba tan controlada y tan falsa como la de ella. Tal vez estaban caminando en agua, pero los dos podían sentir cascarones debajo de sus pies.
—Shizune-san es una mujer inteligente. —Concedió. —Imagino que te enseñó muchas técnicas útiles.
—Algunas. —Sakura inclinó la cabeza, las manos tras su espalda. —Aquí gran parte. Aunque el Tsunami Miniatura era mi movimiento favorito.
—No me es familiar.
Eso era porque Sakura lo había inventado. —Oh. —Ella se encogió de hombros como si nada. —Es algo… así.
Alzando el pie, Sakura pateó la superficie del lago de la misma forma en que alguien haría para atravesar el suelo. Aplicó un poco de chakra, jalando el agua cuando retiró el pie haciendo que una cascada de tamaño considerable se arqueara hacia Kakashi.
Si Sakura hubiera tenido más de cinco segundos para pensarlo, tal vez no se hubiera decidido a hacerlo. Era tonto e inmaduro, pero en el momento se sintió como la cosa más satisfactoria del mundo.
Y tenía que decir que Kakashi tenía una increíble evasión selectiva. El hombre nunca había sido golpeado por un kunai, jamás, pero frecuentemente conseguía ser golpeado en la cabeza por zapatos, piedras, libros, borradores, bolígrafos y ahora olas de pequeñas mareas. Por qué no se movió, Sakura no sabía. Tal vez ¿Él sólo estaba alerta de objetos arrojados hacia él que intentaban matarlo? (aunque tenía que admitir que en su movimiento había un poquito de maldad detrás.) Pero, tal vez, ¿Él no tendría ganas de evitarlo?
Una gran ola golpeó de lleno la cara del hombre, haciéndolo retroceder apenas como si Sakura simplemente le hubiera salpicado el ojo. Estaba medio empapado, aunque parecía no estar demasiado preocupado mientras lentamente alzaba una mano para quitarse las gotas que quedaban en su ojo descubierto y bajarse la mojada máscara. Sakura retrocedió, casi sorprendida de verlo tan fuerte y guapo como la última vez que le había visto sin máscara. No parecía enojado, pero por la forma triste en que estaba viendo al cojín de lirio sobre su libro mojado probablemente se estaba sintiendo así.
El sentido común regresó al cerebro de Sakura, pero ya era diez segundos muy tarde. Whoops, pensó. De verdad necesitaba controlar mejor su humor. Y lo había estado haciendo tan bien…
Decidió culpar al clima.
—Gracias, Sakura. —Murmuró, de alguna forma haciendo que esas dos palabras que habían salido tan casual de él derramar sarcasmo.
—Pensé que lo apreciarías, hace tanto calor y eso. —Dijo con cierta alegría. —Yo estaría agradecida si alguien fuera tan considerado conmigo.
Demasiado tarde se dio cuenta de que eso era una invitación. Kakashi alzó la ceja y asintió, como si estuviera pensando en sus palabras. —¿En serio? —Con calma comenzó a quitarse los guantes mojados, su libro apretado bajo el brazo. Sakura observó sus dedos, comenzando a sentir paranoia por el truco que haría para devolverle el favor-
¡Y ahí estaba! Un sello de agua.
Antes de que Sakura incluso contemplara correr hacia las colinas, sintió la superficie del lago hundirse dramáticamente debajo de sus pies, como si alguien hubiera dado un enorme trago. Un débil siseo le advirtió de su imposible derrota, y sin girarse sabía que detrás de ella había una torre sobre ella.
¡Splash!
Una corriente de agua cayó en su cabeza, como si de pronto se hubiera metido bajo una cascada de agua. Su boca se abrió en un mudo grito, pero todo lo que pudo hacer fue dejar caer sus brazos a cada lado y esperar porque terminara de correr la fría agua en su cabeza. Cuando finalmente lo hizo, estaba sacudiéndose y temblando en medio del agitado lago, el cabello aplastado penosamente contra su cuello y la falda pegada a los contornos de sus shorts. Un débil estremecimiento debajo de su bra deportivo le advirtió que la premonición de Ino se había hecho realidad, y rápidamente se cruzó de brazos, en un intento de mantener los ojos de Kakashi lejos de su obvio problema.
Kakashi sonrió. El agua goteando de la punta de su nariz. —Mucho mejor. Ahora los dos estamos bien frescos, así que por qué no-
Él no tuvo tiempo de terminar la oración, porque justo en ese momento el pie de Sakura se estampó con fuerza contra el agua con tal fuerza que el golpe sonó en todo el campo de entrenamiento. El agua se separó, como un cuchillo invisible hubiera atravesado mantequilla, creando una gran grieta que corrió hacia Kakashi como la línea de un relámpago.
Figurativamente, la alfombra fue jalada debajo de sus pies mientras el agua desaparecía. Él se resbaló dentro de la grieta que ella creó, junto con una asustada tortuga terrestre. —¡Uh-! —Fue todo lo consiguió decir antes de que el agua se cerrara encima de su cabeza.
Ahora ella sí que estaba en problemas, pensó con tardanza. Lo más sabio sería comenzar a escapar…
Estaba comenzando a retroceder con cuidado hacia las puertas cuando su tobillo se atoró con algo. La mano de Kakashi para ser precisos. Una segunda mano apareció para unirse a la primera atrapando su otro pie en un fuerte agarre. Sakura se tambaleó por un momento, entonces un repentino jalón la hundió en la fría agua.
Disgustada, se lanzó a atacar a su oponente submarino, pero intentar darle un puñetazo a alguien bajo el agua era como golpear en cámara lenta. Muy inútil. Kakashi bloqueó sus pequeños puños con las palmas abiertas y con cuidado la jaló hacia la superficie. Ella salió escupiendo y tosiendo –sonidos que se intensificaron en el momento en que Kakashi se paró junto a ella. Tenía toda la intención de hacerlo sentir culpable. —¿Intentabas ahogarme? —Dijo con la voz ronca.
Él se sumergió, dejando sólo la nariz afuera del agua por apenas un momento antes de sacar la barbilla para tirarle un chorro de agua que había reunido en la boca y darle justo entre los ojos. Sakura casi podía sentir el aneurisma que tronó en la parte trasera de su cerebro. —Iba a preguntarte la misma cosa. —Dijo alegremente. —Sabes, esta agua sabe muy mal…
Sakura silenciosamente comenzó a humear en el agua mientras él se ponía de pie sobre la superficie y le tendía la mano. Cuando ella también estuvo de pie, la soltó para sacudirse el cabello y quitarse el agua, comenzando a secarlo con movimientos de sus manos. —Bueno, eso fue divertido. —Le dijo contento, ignorando por completo la mirada siniestra que ella le dirigía.
Sakura no podía entenderlo. Cada palabra que salía de su hermosa boca le hacía querer partir su bonita cara en dos. Seguía hablándole como si alguien hubiera apretado el botón de reinicio en su relación y él estaba tratándola de nuevo como una estudiante distante, aunque nadie se había acordado de mencionárselo a Sakura. Odiaba su educado y airado tono; ese que usaba con todos sus conocidos. Le había sentir despreciada. Como si ahora que la extraña y confusa misión había terminado, él la hubiera echado nuevamente en el mismo hoyo en el que había estado antes, incluso si ahora ella lo tenía en un pedestal ¿Ella se estaría haciendo de falsas esperanzas? ¿De verdad era tan joven y tonta como se sentía justo ahora?
Exprimiendo su falda para sacarle el agua, Sakura se enderezó y luego empujó su cabello fuera de su hombro. —Me voy. —Le informó cortante, y se dio la vuelta para hacer su camino al otro lado del lago.
—Es una pena. —Kakashi le gritó, parándose como un flamenco para sacarse el agua de su sandalia. —Pareces estar de humor para practicar, ¿Por qué no lo hacemos? ¿Querías entrenar, no?
Lo había hecho ya dos veces. Cada vez que intentaba irse, él le gritaba preguntándole algo. Estaba deteniéndola ¿Por qué? Sakura frunció el ceño mientras volteaba para verlo. —Hace mucho calor para entrenar. —Le dijo.
—Parece que estás muy fresca. —Sólo por un momento –un increíble y breve segundo- ella creyó ver su mirada deslizarse debajo de su cuello. Era difícil asegurarlo por la distancia, pero había un buen porcentaje de que la frase guardara una atrevida insinuación, y no tenía que ver hacia abajo para saber que sus pezones eran bastante prominentes contra la tela de su bra, sensibilizados por la temperatura del agua.
Sonrojándose totalmente y llevando de nuevo los brazos hacia su pecho, Sakura lo miró con rigidez. —No puedo entrenar contigo. No es justo –tienes el sharingan. —Apuntó molesta.
—Y tú tienes puños que pueden arrancarme la cabeza. —Dijo encogiéndose de hombros como si no hubiera problema alguno. —Te prometo no usar el mío si tú no usas los tuyos.
Eso sonaba razonable…
—Bien, de acuerdo.
Ella abrió el bolso y sacó su blusa y guantes para vestirse. Pero mientras ella estaba ocupada poniéndose ropa, Kakashi estaba ocupado sacándosela. Intentó que sus ojos no se quedaran pegados a su remarcable físico mientras él se sacaba el chaleco y la camiseta de mangas largas y se movía para colgarlos en algunas ramas para que se secaran. Intentó no darse cuenta de la esbelta musculatura de sus brazos apretarse mientras se estiraba para colgar las prendas. Intentó no notar cuan plano y duro parecía su estómago debajo de su playera o cuan fuertes sus hombros parecían.
¡De nuevo siendo un peligro andante! El tipo necesitaba algunas luces parpadeantes naranjas…
Él caminó de vuelta en medio del lago para pararse frente a ella, las manos en sus bolsillos. —¿Estás lista? —Preguntó.
Ella alzó los puños como toda respuesta.
—Bien. —Y entonces en un parpadeo, él ya no estaba.
Sakura supo que su única oportunidad que tenía para hacerle frente a este hombre era aprovecharse de todos los años que tenía de pelear lado a lado con él. Le había observado. Conocía sus debilidades y sus fortalezas y sabía que amaba golpear desde el suelo…
Lo que significaba que él ya había deducido su conclusión y entonces le golpearía desde arriba. Sakura brincó hacia atrás cuando sintió una sombra sobre ella, sólo a tiempo para evitar el golpe que Kakashi dio contra el agua donde ella había estado. El impacto movió el lago, mandando violentas olas que casi la tiraban. Casi. Ella vio que él se había dejado abierto y con rapidez avanzó hacia él para patearle la espalda.
Pero cuando su pie lo tocó él explotó en una nube de humo y niebla, ella inmediatamente supo lo que había hecho. Un clon. Y ahora era ella quien se había dejado abierta.
Demasiado tarde vio la figura acercándose a su derecha. Alzó un brazo para bloquear el golpe que venía hacia ella, automáticamente enviando algo de chakra en su brazo para debilitar la mayor parte del impacto. Sólo había sido un poquito… él no debió darse cuenta…
—Sakura, sin fuerza monstruosa. —Le recordó, retrocediendo y frotándose la mano.
—¡No es justo! —Protestó. —Eres más fuerte que yo.
—¿Y? Todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades. Tú tienes más flexibilidad y una menor masa corporal. Úsalas.
Es fácil para él decirlo. —Sakura pensó mientras apretaba los dientes molesta.
Mientras sus ropas se secaban, el calor del día comenzó a picarle de nuevo la piel, agotándola. Sus bloqueos se volvieron más débiles y sus patadas cortas. Contenerse siempre era más difícil que pelear con ganas. Cuando el instinto le dijo que arrojara un kunai en medio de sus ojos, el sentido común le recordaba irritantemente que tal vez se metería en problemas por ello y tenía que bajar sus humos.
Kakashi parecía llevar mejor el calor. Apenas estaba sudando, y sus ataques venían tan rápido como siempre. Sakura intentó desquiciarlo con un genjutsu, pero o estaba demasiado cansada como para mantenerlo o Kakashi lo había anticipado, porque se dio cuenta del truco en diez segundos y lo deshizo en cinco.
Incapaz de golpearlo con el ninjutsu, intentó usar sus puños de nuevo. Hubiera deseado tener el talento de Shikamaru con las sombras… o la enorme cantidad de aguante que Naruto tenía… o incluso la habilidad de Ino de poseer la mente de otro. Dios, ese último sería verdaderamente útil. Si pudiera meterse en la cabeza de Kakashi, ¿Qué encontraría ahí? Varias referencias al Icha Icha, sin duda alguna. Tal vez algunos libros de texto que él hubiera devorado siendo niño ¿Sus sentimientos hacia ella? ¿Cuáles serían exactamente? ¿Qué sentiría él cuando la veía? ¿Su corazón dolía como el de ella cuando sus ojos se encontraban?
—Sakura, presta atención.
—¿Qué…?
Las piernas de Sakura pronto se resbalaron y se encontró en el agua, viendo al increíble cielo azul. No tenía la energía o voluntad de levantarse de nuevo. Cuando la cabeza de Kakashi apareció arriba de ella, proyectando una sombra sobre su cara, ella cerró los ojos.
—Arriba. —Le ordenó.
Tan frío y grosero.
—¿Crees… crees que la gente lo tendría un poquito más fácil si pudiéramos leer todos la mente? —Preguntó con seriedad, sintiendo como el agua empapaba de nuevo su ropa. —¿Porque todos sabríamos que decir?
La sombra dejó su cara y Sakura abrió los ojos para ver a Kakashi parado cerca de su cadera, las manos en sus bolsillos y viendo unos peces debajo de sus pies. —No. —Dijo con simpleza. —Probablemente habría muchas más guerras si todos supiéramos lo que estamos pensando realmente.
—¿Entonces en que estás pensando realmente? —Preguntó en silencio. —¿Justo ahora?
Kakashi se quedó callado por un momento. —Me estaba preguntando cuando saldría Icha Icha Rescate. Jiraiya-sama prometió que sería en algún momento de este año… pero…—Él se rascó ausente la mejilla. —¿Por qué? ¿En qué estás pensando tú?
Ella estaba pensando en cuan fuerte y firme era la mano con la que se estaba acariciando y cuanto deseaba que la tocara así a ella… —Estoy pensando en el examen de chuunin de Sasuke. —Mintió. —Espero que pase.
—¿De verdad estás pensando en eso? —Dijo, dándole una mirada velada.
—¿Tú estabas pensando de verdad en libros? —Replicó.
Kakashi suspiró y rodó los hombros. —¿Tal vez deberíamos dejarlo aquí? Tengo que prepararme para una reunión. —Le dijo, caminando hacia la isla donde había dejado su ropa.
—Sí, vamos, huye de mí. —Sakura gruñó. —Eres especialmente bueno en eso, Kakashi-sensei…
Ella no quería que él la escuchara. Y cuando se detuvo y permaneció de pie, su sangre se enfrió y ella casi se hundía en el agua de pura mortificación. Lentamente, él se giró hacia ella. Sakura miró hacia otro lado.
—¿Quieres continuar? —Preguntó igualmente.
Sakura se puso en pie y se sacudió el agua del cabello con una mano. —¿Por qué molestarse? —Preguntó miserablemente. —No soy un buen oponente. No soy rápida como Sasuke o enérgica como Naruto. Todo lo que tengo es mi fuerza, y si no tengo eso… ¿Qué tal útil soy? —Se sacó los guantes, intentando no verlo. —Perdón por quitarte el tiempo. Mejor me voy.
—¿Lenta, cansada y cobarde? —Kakashi murmuró en voz alta. —No sabía que te hubieras vuelto tan penosa, no te hubiera pasado de saberlo.
Para mucha de su sorpresa, la ira de Sakura no mordió el anzuelo. Sabía que era el tipo de cosa que Kakashi diría para animar a un estudiante a hacerlo mejor, pero estaba más herida que otra cosa. Dolida de que él usara una táctica tan pobre con ella y esperando que reaccionara como uno de sus genin.
—¿Qué razón tengo para quedarme? —Le preguntó con silenciosa confusión. —No es como si te gustara o algo. —Si él realmente se preocupara por ella de cualquier forma, él se hubiera acercado a ella aunque su misión ya hubiera acabado. Pero no lo había hecho. Así que no lo haría.
Tan pronto como esas palabras salieron de sus labios se dio cuenta que el rostro de Kakashi se había endurecido imperceptiblemente. Su expresión seguía tan pasiva como siempre, pero de pronto había algo un poquito intenso en aquella línea descendente que era su boca y en su propio ojo oscuro. Parecía estarle viendo con fuerza y a través de los tres árboles detrás de ella.
—Pelea conmigo. —Le dijo suavemente.
—No me compadezcas. —Le soltó. —No soy tan patética como para que lo hagas, gracias.
Él sacudió la cabeza una vez. —Sólo pelea conmigo.
Entonces ella peleó contra él.
Cada puñetazo que soltaba era bloqueado por un brazo y cada patada por una mano. Él nunca realizó un ataque, simplemente permitió que ella le empujara con cada golpe que daba. A Sakura no le gustaba. Él no estaba peleando, y la distancia que había en su pelea era muy corta. Ambos estaban invadiendo el espacio personal del otro, y la intensidad de su mirada era desconcertante. Era como si él supiera algo que ella no, y ella estaba perdiendo el punto de todo esto.
Esa penetrante mirada le molestaba. Ella se esforzó todavía más, lanzando un puñetazo y dándole una patada a sus costillas. Kakashi trastabilló hacia atrás, tomado por sorpresa por la repentina ira con la que lo atacaba.
—¡Dije que no te compadezcas de mí! —Siseó. —¡No me lo dejes fácil, Kakashi-sensei!
Antes de que pudiera recuperarse, ella volvió a golpearlo justo en el hombro. Otro duro golpe le envió tambaleándose dentro de las sombras cercas a la isla. Él se tropezó con las raíces que salían del agua y aterrizó en su espalda en la inclinada orilla del lago, sus pies todavía dentro del agua. Sakura le siguió hacia el suelo, sus piernas a cada lado de su cadera y sus manos apretándolas en su máscara por la clara falta de solapas en su pecho.
Ella no sabía qué quería hacer con él ahí. Quería sacudirlo hasta que su cerebro se saliera y gritarle por no tomarla en serio. Quería llorar y mojar su pecho porque si él no quería que ella le gustara, al menos podía odiarla. Temía su indiferencia. Pero sobre todo, se dio cuenta, mientras le miraba desde arriba, respirando con tanta dificultad como si ella fuera la que tuviera un pómulo morado y un labio partido… que sólo quería besarlo. Besarlo como él la había besado en la galería de Matsura con su mano dentro de su yukata y apretándole el trasero. Quería eso ahora.
¿Por qué no estaba diciendo nada? Sólo se le quedaba viendo en silencio, como si no tuviera nada que decir. No parecía importarle que ella estuviera sobre él, y ciertamente no hacía ningún movimiento para sacársela de encima. Pero su labio sangrante y mejilla púrpura le hicieron sentir culpable. Ella había dejado salir chakra en algún momento de su ira y había hecho más daño del que hubiera esperado.
La urgencia de estrangularlo no se desvaneció, pero podía esperar por ahora. Así que alzó una mano y la presionó contra su cálida mejilla, dejando que su chakra penetrara dentro de su piel para sanar el daño. Sólo tomó algunos segundos y cuando acabó movió los dedos hacia sus labios, tocándolos con suavidad mientras cerraba el delgado corte.
Incluso después de haberlo sanado, ella no quitó los dedos. Estaba hechizada por su suavidad, y su pulgar parecía inclinado a seguir moviéndose a través de su labio inferior, pretendiendo quitar cualquier resto de sangre.
¿Por qué él no la detenía? ¿Por qué dejaba que todas esas cosas pasaran si él no…?
Kakashi tomó con cuidado su muñeca y la alejó, aunque no la soltó. Con su pulgar presionando en su pulso sin duda alguna podía sentir cuan rápido estaba latiendo su corazón. Sakura quería decir algo, pero no podía pensar en nada que fuera apropiado en esta situación.
Entonces él se estaba moviendo –empujándola de espaldas y rodando sobre ella hasta que Sakura terminó debajo de él- poderoso y firme. Él mantuvo su mirada cautiva mientras con cuidado apartaba sus muslos y acomodaba su peso entre ellos. Pensó que sería incómodo, pero parecía que su cuerpo había sido hecho para acomodar el de él así. Sus curvas se encontraban con cada uno de sus ángulos y los recibían con contento. Pero se dio cuenta de una cosa en ese momento.
Él tenía una erección.
El aliento de Sakura se quedó atrapado en su garganta y ella se movió impactada, sin querer presionándose contra él. Kakashi inhaló abruptamente y apretó el agarre en su muñeca casi lastimándola, evitando sus movimientos. Estar así, estirada debajo de él y sujeta por él completamente era una experiencia como ninguna otra. Se sentía vulnerable y expuesta. Y le gustaba.
No… lo adoraba.
—Me deseas… —Susurró, sus ojos abiertos y su voz apenas audible.
El rostro de Kakashi permaneció calmado. —¿Eso te asusta?
—Un poco. —Respondió honestamente. Le recordaba una ocasión mucho más atemorizante cuando Matsura le había sujetado en la cama del hotel. Pero Kakashi no sabía eso, y además, esto era una experiencia mucho más disfrutable y por mucho.
La sensación de su dura longitud presionada contra su entrepierna hacia cosas asombrosas en su interior. Una estampida de mariposas volaba sin control a través de su estómago, provocándole miedo y excitación al mismo tiempo. Podía sentirse en llamas y relajándose, y amó el momento en que él se inclinó y dejó correr su aliento a través de su garganta. Un débil y estrangulado ruido escapó de los labios de Kakashi y de pronto se empujó hacia ella, arrancando un gruñido de respuesta de la garganta de Sakura mientras el fuego comenzaba a correr en sus venas. Su aliento estaba fuera de control –su pecho haciéndose pesado. Tenía que tener más de esa deliciosa sensación de alguna forma u otra.
Moviéndose debajo de él, ella se alzó para encontrar su cadera con más presión y envolvió una pierna alrededor de él. Otro sonido estrangulado fue dejado en su garganta y Kakashi tomó rápidamente su cadera con más fuerza, haciéndola descender y manteniéndola quieta.
Cuando él habló en su oreja, su voz era inusualmente grave y rasposa. —Sakura… no es porque no quiera. Es porque no puedo. No puedo… de verdad, no puedo.
Él se levantó, llevándose ese dulce placer con él. Sakura quería protestar y jalarlo hacia el suelo de nuevo, pero su mente estaba en un estado de sorpresa que le impedía moverse. Se sentó y le observó caminar dentro del frío lago. —Lo mejor es que te vayas ahora. —Le dijo por encima del hombro. —Tienes cosas que hacer, ¿Recuerdas?
—Sí… bien.
Con su mente todavía incapaz de formar un pensamiento lógico o racional, mucho menos algún argumento, se levantó y comenzó a alejarse con las piernas como de goma. El sonido de Kakashi intentado repetidamente ahogarse le acompañó mientras salía del campo.
Notas de la traductora:
Hola, lamento la tardanza. Tuve una mudanza de último momento (por así decirlo) y apenas acabé -literalmente- el capítulo. Así que si hay más errores de los habituales me disculpo, en la semana los corrijo.
Demonios, Kakashi. Gracias. Esto se está haciendo cada vez más frustrante, ¿No?
Muchas gracias por sus comentarios y alertas :D Me siguen motivando a no dejar esto. Y... espero no lo tomen personal, pero me he perdido en los reviews que ya respondí, así que si no tuvieron respuesta a sus comentarios, perdónenme pero estoy en serio hecha un lío.
Tifakxt: Hola de nuevo... como verás no hubo lemon, pero hubo una escena con mucha tensión... Argh, ni siquiera sé qué decirte. Al menos tuviste una confesión, por decirlo de algún modo.
Creo que no tengo mucho que decir al respecto de este capítulo...
En fin. Que tengan una excelente semana, bebés.
