¡Hola! Aquí traigo el nuevo capítulo, que espero que les guste. Ando algo liada, así que ahora priorizare acabar MEDAO. Al menos ese es el plan, ya veremos como sale.
Muchísimas gracias a todos los que apoyan el fic, sugieren cosas y hablan cosas lindas de él. Realmente me han dado muchos ánimos en este tiempo :) Me gusta mucho leer sus palabritas.
Espero que este capítulo les agrade! Enjoy!
FANTASIAS
Despertó porque sentía que el corazón le latía demasiado rápido, miró a su alrededor y notó que estaba en su cuarto. El aire se sentía extrañamente caliente, parecía arder en sus pulmones. Se sentó y se tocó la frente, su mano estaba fría y era ligeramente aliviador. No entendía del todo lo que estaba pasando, eso se sentía como... como se suponía que debía iniciar un celo, pero hacía mil años (si no nunca) que se sentía así. Se levantó de la cama y caminó hacía el baño para mojarse el rostro y refrescarse. Quizás era sólo fiebre, no estaba ansioso ni desesperado. Al levantarse, no notó que había dejado una pequeña mancha de humedad en la cama.
Caminó por el pasillo, todavía era temprano por lo cual todos estaban dormidos. Cuando llegó al baño se enjuagó la cara, y se sintió bastante agradable. Quizá lo mejor era tomar una ducha. Sin dudarlo demasiado, se desnudó y se metió bajo la regadera, dejando que el agua fría cayera sobre su cuerpo, tembló al inicio pero luego suspiró con placer. Se sentía bien, bastante bien a decir verdad, si Charles estuviera allí... gimió ahogadamente al sentir un fuerte calor en el vientre, apoyó una mano en la pared y se aproximó un poco a esta, inclinándose ligeramente para ver su entrepierna que estaba semierecta. Joder, sí, era el inicio de un celo. Llevó la mano a su miembro y comenzó a acariciarse, disfrutando del agua que caía contra su espalda. Era tan raro, estaba tan acostumbrado a que sus celos llegaran de golpe, como un torbellino, sentirse así era extraño. Notaba como el calor iba aumentando gradualmente, su piel se ponía cada vez más sensible. Por el momento no era desesperación, sino ansiedad.
Se preguntó que hubiera pasado si esa mañana hubiera estado con Charles, ¿el hombre habría notado su aroma ni bien se despertara o no lo percibiría hasta que fuera más fuerte? Seguro que lo notaría, Charles era muy bueno notando sus más sutiles cambios. Quizá lo hubiera notado mientras Erik aún dormía y habría bajado, oculto por las sabanas, hasta llegar a su intimidad y chuparla. El omega se relamió los labios ante el pensamiento y se acarició con más firmeza. Ahora sí era consiente de la humedad que empapaba su entrada, la cual palpitaba sutilmente. Prefirió ignorarla, y continuar masturbándose, con movimientos rápidos y certeros alcanzó su cuota de placer y empapó los azulejos con su simiente. Respirando algo agitado, apoyó la frente contra la pared y cerró los ojos. Se había sentido bien. Estaba un poco más relajado, aunque seguía ansioso ¿debería ir a ver a Charles o debería esperar un poco? Hacía no mucho que había tenido un celo ¿qué iba a pensar La Hermandad de él? Joder.
Se vistió con la misma ropa que había venido y se fue rumbo a su cuarto. Tenía la duda de si alguien más habría sentido su aroma. Aún era muy sutil, fácil de disimular, si él ignoraba su instinto podía actuar como si nada. Se cambió, poniéndose una polera cuello alto para que contenga un poco el olor. Luego, salió a preparar el desayuno, no quería estar mucho tiempo quieto porque sólo iba a ser más y más consiente de su ansiedad, lo mejor era distraerse.
Mientras estaba preparando su café, escuchó el ruido de los tacones contra el piso, que sólo podían ser de Emma. La chica entró en la habitación con su típica coquetería-Hola darling, ¿me preparas un café?-preguntó con una sonrisa.
-Claro-respondió Erik, lo cual hizo que ella lo mirara extraño.
-Genial-se acercó un par de pasos más-. Estaba pensando que hoy podíamos ir a ver los laboratorios de nuevo, para ver si encontrábamos algo más-cuando terminó de acercarse, Erik le pasó el café rápidamente para que se fuera. Ella volvió a mirarle y luego arrugó ligeramente la nariz. Lo había notado-. Oh, Erik, ¿por qué estas aquí si estas en celo? Deberías ir a ver a tu pareja-comentó.
-No sé de que hablas-respondió él, haciéndose el tonto.
-Puedo olerlo perfectamente-dijo mientras le daba un sorbo a su taza-. No se porqué te torturas, ve con tu alfa y pásala bien.
-Desafortunadamente para mi, mis celos vienen demasiado seguido, no puedo desaparecerme a cada rato para pasarla bien-su voz estaba algo tensa e irritada, Emma durante un instante sintió la tentación de decirle que la ultima vez no había tenido un celo, sino que Azazel lo había ¿drogado? por el bien del grupo, pero prefirió no comentar nada. Erik tomó su taza y le dio un sorbo, antes de ir hacía la mesa y sentarse.
-Según yo, estas haciendo un drama de esto, podrías simplemente ir y...
-Tenemos cosas que hacer, Emma, no puedo estar distrayéndome. Iremos a revisar ese lugar, como tú dices, así avanzamos un poco-le interrumpió. La chica rodó los ojos y dejó escapar un suspiro.
-Vale-respondió, sin querer hacerle la contra. En ese poco tiempo había llegado a conocer mucho a Erik y sabía que había ciertos momentos en los que discutir con él era una perdida de tiempo.
Cuando el resto de los miembros de La Hermandad se unieron al desayuno, les comentaron la idea sobre su plan: ir ese día y revisar todo para ver si había algo, lo que sea, que sirviera como pista para ver quién estaba detrás de esto. Raven inmediatamente dijo que ella no quería ir, y nadie se opuso. Estaba narrando el plan cuando Azazel, que lo había estudiado con la mirada todo el tiempo, lo interrumpió:
-¿Estás seguro de que quieres ir así?-preguntó. Todos los miraron un poco confundidos, pero el omega se limitó a bufar y apretar los labios. Como era obvio que no quería hablar de ello, nadie menciono más nada.
Terminaron de discutir las ideas centrales y luego fueron a prepararse. Como Raven se quedaba en su refugio, cuidaba a Sapo y al chico que estaba en coma. Luego de comer, todos los demás se teletransportaron al laboratorio. No lo visitaban hacía semanas, todo parecía estar igual que la ultima vez que estuvieron allí. Angel voló para revisar el perímetro mientras algunos revisaban la planta baja y otros la parte subterránea. Erik no podía negar que le costaba un poco concentrarse, pero tenía que ser fuerte. Si quería ser el líder de ese grupo tenía que demostrar que era capaz, no podía andar cayendo por sus instintos.
Se acercó a algunos muebles que había y los revisó, una delgada capa de polvo cubría todo, lo cual indicaba que no había habido movimientos desde hacía días. El lugar estaba lleno de cosas propias de un laboratorio pero tenía la fe de que podían encontrar algo, lo que sea, que los guiara hacía los dueños de aquello.
-¡Aquí hay unos archivos!-gritó la voz de Janos. Inmediatamente fueron a reunirse con él. Al encontrarlo, vieron pilas y pilas de papeles y archivos distribuidos por muchas estanterías-Podríamos llevarlos para ver sí...
-No, lo mejor es revisarlos aquí y llevar lo necesario. Quizás en algún momento vuelvan y es mejor que no sepan que los estamos buscando-comentó Erik, acercándose a una de las estanterías y comenzando a hurgar los papeles. Todos los de más lo imitaron-. Es muy raro que hayan dejado tanta información aquí, a la mano...
-Seguro tienen copia de todo, y quizá no hay nada de valor, nada que los relacione. Son sólo archivos, expedientes-dijo Emma, mientras hurgaba algunas cosas-. Aquí no va a haber nombres, más que de muertos-apretó los labios mientras seguía revisando. Tomó una carpeta y la abrió-. Estudios sobre el origen del gen mutante, su relación con el átomo... todas estas eran cosas que Shaw ya sabía-Erik apretó los ojos un momento, con pocas ganas de escuchar ese nombre, pero debía acostumbrarse. No iba a dejar que ese hombre siguiera arruinando su vida.
-Este símbolo se repite mucho-comentó Azazel, mostrando unos papeles y señalando un cuadrado blanco en fondo azul con unas lineas a los costados.
-Me parece conocido, pero no sé de donde-respondió Emma, acercándose y tomando el papel-. Lo guardaremos, obviamente es de una firma.
-Aquí también hay correos de otros laboratorios. Debemos llevar las direcciones para investigar-agregó Erik, separando otros papeles-. Todo lo crean de valor lo dejaremos aquí y lo llevaremos-dijo, mientras apoyaba los documentos en una mesa.
Esa tarde se la pasaron revisando cada documento minuciosamente, para recaudar toda información que pudiera ser de utilidad. Tal cual había dicho Emma, no había ninguna documentación inculpatoria o una pista certera, sólo cosas al azar. Pero era lo único que tenían para continuar.
A media tarde, Erik ya se sentía más inquieto. Sabía que su olor había aumentado y, aunque confiaba en Azazel y Emma, le daba algo de nerviosismo estar con dos alfas estando en celo y sin inhibidores. Ya estaban cerca del anochecer cuando el omega se levantó del piso, acababa de terminar de revisar la parte baja de la estantería y tenía las piernas acalambradas. Prefería ignorar la humedad que empapaba su ropa interior, aunque era un poco difícil, el cosquilleo en su vientre estaba más fuerte y le costaba mantener su mente lejos de Charles.
-Creo que eso es todo-comentó Azazel, levantándose también y mirando la pequeña pila de papeles que habían separado. Lo esencial, para que nadie notara la ausencia a menos que revisara con cuidado-. Tengo hambre, será mejor que nos vayamos-comentó.
-Yo también tengo hambre-secundó Angel mientras se desperezaba y batía un poco sus alas.
-Bueno, será mejor que nos vayamos entonces-dijo Emma, mirando de reojo a Erik que tenía las mejillas ligeramente sonrojadas. Este asintió y se acercó para tomar los papeles. Todos se tomaron de las manos y luego se teletransportaron al cuartel. Ni bien llegaron, acomodaron los archivos y luego se fueron a hacer sus cosas. Erik se apresuró hacía el baño, tenía que refrescarse, sentía bastante calor. No alcanzó a alejarse mucho cuando sintió la voz de Azazel.
-Erik-se detuvo y se giró a mirarlo, un poco a la defensiva. No era prudente confiar en alfas al estar en celo-¿Quieres que te lleve con él?-preguntó con suavidad. El magnético dudó un momento, antes de finalmente asentir. Se acercó y tomó la mano del demonio, quien guardaba sus distancias, era obvio que no quería estar demasiado cerca. Sintió el típico jalón extraño en el estomago y cuando abrió los ojos estaba en el cuarto de Charles. Sin decir una palabra, el mutante rojo dio un paso atrás y volvió a desaparecer.
Cuando apareció en la mansión, Raven, que estaba en la cocina, lo miraba algo preocupada-¿Está todo bien? ¿Paso algo que...?
-Erik estaba en celo-comentó el hombre, acercándose a darle un rápido beso antes de ir a revisar que había de comer en la heladera. La chica hizo un "oh" bajito, y parpadeó asombrada-Tu hermano tendrá un buen fin de semana-agregó, casi hundiéndose en la heladera. Cuando asomó la cabeza tenía el ceño fruncido-¿Quien se comió mi yogurt?-inquirió. La chica se encogió de hombros y dejó escapar una risa.
**
Cuando Azazel se fue, Erik pensó en ir a buscar a Charles inmediatamente pero... joder, no quería parecer completamente desesperado. Aún se encontraba algo avergonzado de la ultima vez que tuvo el celo y como asaltó a Charles, exigiendo que lo folle. Caminó hacía la cama y se dejó caer en ella. Suponía que en algún momento el telépata vendría ya que seguramente iba a sentir su mente. Tomó la almohada y la acercó a su rostro. Estaba impregnada del olor de Charles y eso le calmaba un poco pero al mismo tiempo lo ponía muy ansioso.
Joder, él no quería parecer desesperado todo el tiempo. No quería que Charles pensara que vivía necesitado. Sabía que tenía que amigarse con su celo y ser un omega, pero aún no le gustaba sentir y mostrarse así: con ese tipo de necesidades tan fuertes que le volvían loco. Su cuerpo había reaccionado al aroma de Charles y ahora le cosquillaba la piel, se había humedecido un poco más, casi podía sentir sus pantalones mojados. Tenía que contenerse para no llevar las manos a su entrepierna y acariciarse. Joder, él no era un animal, él podía resistirse.
Aún no entendía como la ultima vez fue tan sincero y... demostrativo. Simplemente recordarlo lo avergonzaba. Cuando Charles no apareció tras unos minutos, de nuevo se planteó ir a buscarlo. Podría disimular, actuar como si nada, pero era obvio que todos iban a olerlo. El inglés se iba a dar cuenta que lo estaba buscando para ser atendido. Lo mejor era esperar, tenía que ser paciente. No llevaba tanto tiempo allí.
Cerró los ojos y se tapó el rostro con el brazo. Quizá lograba dormir un rato y con eso se distraía. Sí, no iba a verse tan desesperado si lo encontraban dormido ahí, de forma casual. Intentó no pensar en su cuerpo, en lo sensible que estaba, en la dureza que se había formado en sus pantalones. Se concentró en su respiración, queriendo así calmarse. Inhalaba muy lentamente, pero no ayudaba mucho, el aire se sentía caliente en sus pulmones.
Joder, ¿dónde carajos estaba Charles?
Se sentó y se revolvió el cabello. ¿Iría a tardar mucho en ir a acostarse? Ya era de noche, quizás estuviera comiendo o...
Sintió unos pasos cerca y al poco tiempo la puerta se abrió. Charles entró y le miró algo asombrado, aunque inmediatamente sonrió-Pensé que estaba alucinando cuando sentí tus pensamientos, que bueno verte Er...-cuando el telépata cerró la puerta atrás suyo, se quedó callado. Obviamente había sentido su aroma; Erik sintió como las mejillas le ardían. Durante un momento, el inglés estuvo recargado en la puerta mirándolo. No podía quitar los ojos de su omega, que estaba allí, en su cama, con el rostro y los labios sonrojados y ese aroma tan delicioso-¿Estás bien? Estás de nuevo en celo-susurró. Erik rodó los ojos, obviamente eso ya lo sabía-. Es que... estuviste en celo hace muy poco, ¿has estado...?
-No he tomado nada, no sé que le pasa a mi cuerpo-refunfuñó, contempló a Charles que aún no se acercaba y se sintió algo nervioso-. Siento haber venido de improvisto pero...
-Joder, no lo sientas. Me has alegrado el día-finalmente el castaño sonrió y se acercó un poco-. Hueles demasiado rico, casi tengo miedo de acercarme y que sea un sueño. Te ves muy bien-sus ojos no se despegaban el uno del otro; los azules de Charles se habían oscurecido un poco-. No esperaba encontrarte así en mi cama y...
-Mierda, Charles ¡Ya acércate! Llevo todo un día aguantándome-bufó de mal humor. Su pareja sólo sonrió y terminó de acercarse, al llegar junto a Erik se subió a la cama, sentándose encima suyo y quedando enfrentados.
-¿Llevas todo un día así?-al preguntar eso, bajó su mano, para acariciar la hombría ajena. La podía sentir completamente dura contra sus pantalones, Erik entrecerró los ojos y dejó escapar un suspiro de alivio-¿Y por qué no viniste antes? ¿Qué anduviste haciendo todo el día?-preguntó, apoyando sus labios en la frente ajena y comenzando a bajar suavemente, repartiendo besos mientras descendía hacía su cuello, donde el olor a celo se concentraba.
-No soy un maldito animal, no puedo dejar que mis instintos me dominen. Soy fuerte puedo controlarlos y...
-Claro, pero aquí estas, para que te atienda-susurró en su oído. Erik tembló de pies a cabeza, sus manos volaron a la espalda de Charles y le apretaron la ropa. Quería sentir su piel desnuda contra la suya-. Y yo tengo tantas ganas de atenderte-continuó el telépata, mordisqueando juguetonamente su lóbulo-¿Quieres que te folle Erik?
-Sí, sí, sí-gimoteó ansioso, moviendo sus caderas para refregar su virilidad contra el cuerpo ajeno. El telépata dejó escapar una suave risa y luego le dio un corto beso en los labios.
-No sé porqué te haces sufrir a ti mismo. Hubiéramos pasado un excelente día juntos-dijo, mientras sus manos bajaban al vientre de su pareja y comenzaban a subir su polera, dejando descubierto el delgado cuerpo. Fue acariciando la piel a medida que subía la prenda, rozó los rojizos pezones, y luego la retiró-. Me encantaría sentir el inicio de tu celo, como tu aroma aumenta de a poco, como tu cuerpo empieza a prepararse...-ahora sus manos aterrizaron en la piel desnuda y la acariciaron con deseo. Estaba caliente, todo Erik parecía hervir-Me gustaría despertar a tu lado cuando el celo aun esta iniciando ¿sabes lo que haría?
-N-no-susurró el omega, estremeciéndose al sentir la mano de Charles acariciar el inicio de sus nalgas, colándose un poco por debajo de su pantalón.
-Te olfatearía entero, disfrutando de como tu olor aumenta. Se me haría agua la boca al sentir el aroma aún suave, insinuante, que me dice que pronto tendremos una maratón de sexo. No soy como tu Erik, no podría hacerme el mártir. Me metería bajo las sabanas-mientras hablaba, una de sus manos fue hacia en vientre de Erik y le desabrochó el pantalón-y comenzaría a chupártela. Metería tu enorme verga en mi boca y te succionaría tan fuerte que...
-Oh, Charles...-Erik gimoteó mientras llevaba una mano a la nuca ajena y la jalaba para unir sus bocas, esta vez en un beso más pasional y demandante. Charles sonrió contra sus labios, empujándole para que cayeran acostados. Definitivamente, iba a ser una muy buena noche.
**
Le había costado muchísimo juntar el valor necesario para enfrentar la realidad. No había planeado volver a la mansión, no luego de todo lo que había pasado. Quería estabilizar su vida, concentrarse en la CIA. Joder, aún no sabía como iba a decírselo a Charles. Era muy consciente de que todo eso podía acabar en un jodido desastre, no quería que Charles se enterara de lo ocurrido con Sean y no sabía cómo iba a hacer eso. Lo ideal era convencer al pelirrojo de que ese hijo no podía ser suyo... es que ¡no podía! Sean no podía ser padre, era muy joven.
Ojala hubiera una forma en la que Sean no se enterara, pero dudaba mucho. La única forma era que Moira no fuera a la mansión, pero si no iba, Charles tampoco se enteraría. Ella no podía ser madre soltera, no quería hacer esto sola. Lo peor de todo era que sabía que Charles iba a odiar la situación, es decir, él ya había encontrado su pareja, era obvio que no quería algo como esto. Pero no se podía hacer nada más, era responsabilidad de ambos. Ella de verdad se había ilusionado con el telépata y hubiera preferido que este embarazo se diera en otras circunstancias, también hubiera preferido que el inglés aún no hubiera conocido a su omega. No sabía cómo se lo iba a tomar esa persona, ella no lo conocía, sólo sabía que era un hombre. ¿Y si no le agradaba para nada? ¿Y si no quería que Charles se hiciera cargo? ¿Se enojaría demasiado? Esperaba que no, es decir... todo esto paso antes de que Charles lo conociera. No lo habían traicionado, tenía que ser razonable.
Desde que se enteró del embarazo, llevaba tres días dándole vueltas al asunto. Pero ya era hora de actuar, no podía seguir retrasando esto por miedo a enfrentarlo. Aunque le costó, armó sus maletas dispuesta a ir hasta la mansión. Si se seguía torturando con todas las cosas que podían pasar, nunca iba a hacer nada.
Simplemente debía ir. Con el tiempo todo se arreglaría, estaba segura.
Cuando terminó de empacar se subió a su auto. Llevaba todo lo que creía que podía necesitar, no sabía que tan larga iba a ser su estadía.
**
Erik no sabía exactamente que día era. Sabía que habían pasado la primera noche follando y luego habían dormido un rato. Cuando despertó era el mediodía, Charles había traído comida y le obligó a comer. Él sólo quería seguir haciéndolo, así que a la tarde volvieron a follar y de nuevo a dormir, más comida, más follar, más dormir... No tenía ni idea de la hora ni la fecha, encima las persianas estaban cerradas así que no sabía si era de día o de noche. Desde que se había despertado hacía un rato, habían follado y habían vuelto a follar, y de nuevo; había dormido bastante así que se sentía con energía. Pero a pesar de hacerlo una y otra vez, no estaba más tranquilo. ¿No se suponía que si compartía el celo con su alfa iba a relajarse? En vez de eso, su piel ardía cada vez más y no aguantaba ni un segundo sin las manos de Charles recorriendo su cuerpo. Si no estaban follando, al menos necesitaba tener sus brazos rodeándolo. Nunca se había sentido así, quería tener las manos del inglés todo el tiempo encima de él; quería besarlo, no se cansaba de hacerlo. Los únicos momentos en los que se sentía relajado era cuando el sueño le ganaba. Si no, era casi asfixiante la ansiedad que se formaba en su pecho, dejándolo siempre con la sensación de que iba a morir si no sentía el cuerpo de su pareja.
La noche anterior ni siquiera hubiera podido conciliar el sueño si el telépata no le hubiera estado acariciando la espalda continuamente. Era vergonzoso sentirse tan desesperado por atención y no sólo sexual, sino también cariñosa. Gracias a dios, Charles actuaba como si fuera normal, parecía entenderlo. El alfa no hacía ni diez minutos que había sacado el pene de su interior, luego de un delicioso anudamiento, y él estaba de nuevo ansioso. Se sentía húmedo, repleto de líquido y flojo; y moría por sentirse lleno de nuevo. El inglés estaba recostado boca abajo, descansando en dirección contraria. Erik se inclinó a besarle la nuca y escuchó un ligero ronroneo, el cuerpo de Charles se sentía relajado. Era un poco obvio que su compañero estaba cansado y eso lo ponía nervioso, aun estaba necesitado.
Se le arrimó desde atrás y le dejó sentir su erección, presionando contra el redondo trasero del telépata. Sus manos cruzaron para poder acariciar los pectorales ajenos, escuchó un suspiro de placer y eso le hizo sonreír. "¿Sigues muy ansioso cariño?", fue como un mimo en su mente. Pegó su frente contra la cabeza ajena y asintió, su nariz enterrándose en el castaño cabello de su pareja. Le pellizcó los pezones y el menor se retorció entre sus brazos; él ya ardía por dentro, ansioso por volver a follar, y otra vez, y otra vez, y otra vez. Su mano bajó lentamente por el vientre ajeno, jugó con su ombligo y acarició el pequeño camino de vellos que lo guiaba a su entrepierna. Sollozó al encontrarla flácida, comenzó a acariciarla, tocando los puntos que sabia le encantaban a Charles, pero no podía ponerla tiesa. La sentía palpitar un poco y luego se aflojaba otra vez. Volvió a sollozar.
-Déjame ir al baño cariño-susurró Charles y él, con muy poco entusiasmo, lo liberó de su abrazo. Vio de reojo como se alejaba, el cuerpo blanco caminando en dirección al baño con ese porte elegante que era tan propio del inglés. Erik se mordió el labio al ver ese trasero redondo perdiéndose tras la puerta. Oh dios, Charles era muy guapo y él estaba muy ansioso. Esas piernas blancas se veían deliciosas y, de pronto, tenía un fuerte antojo de tenerlas sobre sus hombros, sujetándolas firme y enterrándole la verga en el culo. Se movió, poniéndose boca abajo en la cama, alzó un poco el trasero y comenzó a acariciar su pene. Estaba desesperado. La tensa verga palpitó en su mano, enviando correntadas de placer por su cuerpo. Se imaginaba a Charles, recostado en la cama, las piernas completamente abiertas, el culo ofrecido, gimiendo con esa carnosa boca roja, y los ojos azules llorosos por lagrimas contenidas. Seria tan placentero, seguro el alfa disfrutaría, le golpearía la próstata y... ¿realmente era necesario que tenga una erección? La idea de Charles, flácido, disfrutando únicamente por la atención en su trasero era sumamente embriagante.
Gimoteó y se masturbó con más fuerza, su mano moviéndose más rápido. Su boca se enterró en la almohada y la mordió con fuerza, queriendo acallar los gemidos. No fue consiente de que el telépata había regresado hasta que lo sintió acostado a su lado, mirándole con una sonrisa coqueta y acariciándole con una mano el trasero.
-Vaya que tu imaginación esta activa hoy-susurró. Erik volteó el rostro, para mirarle, estaba sonrojado por la vergüenza y la excitación. Charles se veía resplandeciente. Él estiró la mano para tocarlo pero este se apartó y negó con la cabeza-Tsk, tsk, no mi vida, si tan desesperado estas voy a atenderte. Estabas pensando cosas muy sucias ¿verdad? Quieres tenerme rendido, gimiendo sin sentir nada más que tu polla en mi culo. Te has vuelto un pervertido-el polaco, avergonzado volvió a enterrar el rostro en la almohada, sentía el calor hasta en sus orejas. Mierda, estaba tan perdido en su celo que ni siquiera tuvo en cuenta que Charles podría leer sus pensamientos. Una risa se hizo escuchar, pero él siguió sin moverse.
Soltó un suave gemido al sentir los labios del telépata besando sus glúteos, sus muslos, de manera cariñosa y suave. Ronroneó de placer y sin poder evitarlo alzó un poco sus caderas. Con ambas manos se cubrió la cabeza, queriendo desaparecer, cuando sintió como el flujo y el semen que su pareja había depositado dentro suyo, empezaba a deslizarse por sus piernas. Lo sentía bajando lentamente, pero al parecer al inglés no le importaba ya que al poco tiempo sintió la lengua roja recogerlo, limpiando su piel. Eso le hizo alzar más las caderas, ofreciéndose. Escuchó una nueva risa antes de que el húmedo apéndice comenzara a acariciar su entrada que estaba completamente floja y húmeda. ¿Cuantas veces había sido anudado? No tenía ni idea, pero si Charles quisiera meterle el puño en ese momento seguramente podría. Se sentía tan flojo, y ese era el problema, porque necesitaba aun más sentirse lleno de nuevo. Sentía hambre
-¿Hambre? Puede solucionarse-escuchó la voz ¿o acaso fue un pensamiento? Quizá lo segundo, porque la lengua de Charles seguía entretenida lamiendo su entrada. Podía sentirla, abriéndose paso por dentro, lamiendo sus entrañas, jugando con su lubricacion. Una mano se apoyó en su barbilla y él mansamente la levantó, pensando que el alfa quería oír sus gemidos. Dejó escapar varios, acompañados por temblores de su cuerpo. Fue una verdadera sorpresa cuando, al levantar el rostro, se encontró con Charles sonriendole, mordiendo sus rojos labios en una sonrisa traviesa. Inmediatamente quiso voltear el rostro, para verquien estaba en su trasero, aunque podía imaginarlo-Shh, no rompas la fantasia cariño-susurró el telépata, mientras le incitaba a levantarse hasta quedar en cuatro. Los ojos celestes de Erik se clavaron en la rojiza virilidad que estaba enfrente suyo, el glande humedecido por unas gotas de precum. Y sintió aún más hambre-Entonces come-fue un tono perverso antes de que el alfa lo jalara de nuevo, suavemente. Erik abrió la boca y sus labios no tardaron en rodear esa deliciosa verga y comenzar a mamarla. Se sentía tan dura en su boca, tan llenadora y le dejaba con un sabor varonil. Ahora se sentía más tranquilo, mucho más tranquilo. Podía concentrarse en su tarea de chupar mientras esa lengua, que ahora notaba que era anormalmente larga, seguía jugando dentro de si.
Oh dios, en esos momentos amaba el poder de Charles, amaba que pudiera jugar de aquella manera con su cabeza. No tuvo pudor en alzar las caderas más alto, queriendo sentir mejor esa lengua. Sentía su lubricación bajando entre sus muslos y la saliva escurriendo de su boca y bajando por su barbilla. ¿Qué más podría pedir? Todo era perfecto.
-Oh-gimió al sentir un dedo comenzar a trabajar en su entrada, de forma bastante realista. Durante un segundo la sensación de la verga de Charles en su boca fue confusa, y dudó de cual era el verdadero ¿al que se la estaba mamando o el que le estaba haciendo un beso negro? Realmente no era importante, no cuando el dedo se transformo en tres y su zorra interna aulló de gusto-Dios, Charles esto es...-la verga ahora se paseaba por sus labios, embarrando todo con presemen, y él en vez de estar disgustado por ese acto tan humillante se encontraba a si mismo queriendo volver a atraparla de nuevo en sus labios, pero el maldita telépata se burlaba. Como siempre, Charles se burlaba de él-Por favor...
-Calma darling, estamos jugando. No sean ansioso mi vida-dijo con un tono cariñoso, mientras le acariciaba el cabello y se lo apartaba de la frente. Si, Erik se dio cuenta que estaban jugando, porque cada vez que movía sus caderas, queriendo que esos dedos le penetraran con fuerza, la mano se apartaba, dejándolo ansioso. Vacío, de nuevo estaba vacío, tanto en la boca como en el trasero; y se sentía tan desesperado.
-Charles-sollozó, sintiendo sus ojos empañarse en lagrimas. Nuevamente, movió el trasero hacia atrás, humillándose a si mismo con sus actos pero sintiendo demasiadas ansias por tener los dedos dentro. Hubo una caricia en su entrada, pero ni la más mínima intención de volver a penetrarlo. Su interior se contrajo, casi dolorosamente, desesperado porque algo le abriera-Por favor... no juegues-protestó, una protesta que era muy frecuente en sus momentos de sexo. Una nueva risa y la mano en su cabello ahora se deslizó hacia su nuca. Erik sólo era consiente de manos, manos que hacían erizar su piel y vibrar su cuerpo. Tenia una acariciando su cabello y sus hombros, del Charles al que momentos antes hacia estado chupándosela. Otro par de manos jugaba con su entraba y acariciaba sus muslos, del Charles que hasta hace no mucho estaba dedeándolo. Y otro par (que no tenía ni idea de donde había salido) pellizcándole los pezones. Cada caricia hacía que su cuerpo ardiera aún más, pero no le daban exactamente lo que necesitaba.
-¿Que necesitas cariño?-preguntó la voz cariñosa de su pareja y Erik lloriqueó, moviendo las caderas ansioso.
-Atiéndeme, atiéndeme-suplicó.
-¿Dónde?-el mayor dejó escapar un quejido, no tenía ganas de pensar ni decidir. Sólo quería ser atendido por su alfa, quería que calmara su celo, quería que volviera a follarlo y que volviera a anudarlo y que terminara de llenar su interior así cada vez que Erik se movía sentía la simiente bajando. La semilla de su alfa, su alfa... dentro suyo-¿Aquí?-al instante sintió una boca cálida rodando su glande y dejó escapar un gritito de sorpresa. Se sentía tan real ¿ese era el Charles real? ¿se la estaba chupando? Su cuerpo se tensó y él volvió a mover la cadera, esta vez queriendo follar esa tibia cavidad. El Charles que se la estaba chupando dejó escapar un ronroneo de gusto, disfrutando del acto; el que estaba enfrente suyo soltó una risa, y el que estaba atrás le susurró "Shh, tranquilo amor", de manera cariñosa. No tuvo ni idea de cual era el real, pero no le importó. Tenía a tres Charles para él, atendiéndolo, cumpliendo sus fantasias. Sentía que podía morir en ese instante y sería de gusto-¿O aquí?-preguntó segundos después el Charles a sus espaldas, y le abrió las nalgas de par a par antes de volver a enterrar el rostro entre estas. Erik gimió con fuerza, arqueándose como un felino, sus dedos enterrándose en las sabanas queriendo drenar un poco de todo el placer que sentía. Cerró los ojos, obligándose a recordar cómo respirar, la sobre estimulación lo tenia atontado, ni siquiera era consciente de si mismo. Dejó escapar un sollozo cuando ese rostro salió de entre sus nalgas, incluso sintió las lagrimas deslizarse por su mejilla... necesitaba que le follara-Aquí, aquí cariño, aquí estoy-el Charles enfrente suyo le tomó el mentón y se lo hizo levantar un poco más. La verga volvió a frotarse contra sus labios y Erik mansamente abrió su boca. Necesitaba sentir que le follaban, y si no era su culo el que recibía atención al menos deseaba que le follaran la boca-Oh dios, ese pensamiento es... eres tan sucio mi vida-dijo la voz excitada del telépata. Al instante sintió un tirón en el cabello de su nuca, obligándolo a dejar la cabeza quieta. Entreabrió los ojos para mirar a su pareja entre sus oscuras pestañas embarradas de lagrimas. No paso ni un segundo antes de que Charles comenzara a embestir contra su boca, primero suavemente, pero llegando profundo, generándole pequeñas arqueadas de a momentos-. ¿Tan ansioso estas de que te follen que no te importa que sea por tu boca? Dios, amo cuando estas así de hambriento-gimió el menor, moviendo más rápidamente sus caderas.
Erik se atragantó un par de veces, pero no le importó, sólo relajo su boca, dejándose usar. Eso era lo que quería, ser usado y atendido por su alfa, estar completamente lleno, sentir las embestidas profanando sus aguje...-¡Mhhhtt!-el gemido murió atorado contra la verga de su pareja, cuando sintió un pene comenzar a penetrar su entrada. Le había tomado por sorpresa y una correntada de placer lo surco de pies a cabeza. Separó un poco las piernas, para relajarse mejor, aunque no hacía falta, estaba laxo y la virilidad de Charles ya estaba hasta el fondo. Podía sentir los testículos ajenos chocando contra sus nalgas y se preguntó si ese seria el verdadero Charles, si volvería a regarle con su esencia y marcarlo como suyo. Sentirse así, con el trasero y la boca llenos con la verga de su alfa era sumamente erótico; sus agujeros estaban siendo usados, complaciendo al hombre que amaba, y era tan placentero sentirse así.
Charles comenzó a moverse, Erik lo sintió golpear directo en su próstata y hubiera aullado de no ser que su boca seguía ocupada. El ritmo de a poco se volvió constante, y él estaba en el cielo, con una boca rodeando su pene, un miembro en su trasero y otro entre sus labios. Cerró los ojos disfrutando de la sensación, alguna parte enferma y retorcida de él amaba sentirse así de atravesado, lleno, satisfecho. Se concentró en las manos que sujetaban sus nalgas, manteniendolas abiertas y en posición, y la otra mano que aferraba su nuca para que estuviera su boca dispuesta. Estaba mal, pero le gustaba sentirse así de sometido, por su alfa, el mismo que estaba dedicándole deliciosas atenciones con su boca.
¿Y que si le gustaba estar así? ¿Y que si le gustaba estar dominado y sometido ante Charles? Era su pareja, era su alfa, y sabia que lo respetaba. No era humillante, era delicioso, era lo más delicioso que hubiese sentido nunca. Era su alfa, era su alfa, y él lo amaba tanto, y estaba tan caliente y ansioso y excitado y... empezó a mover las caderas, empujándose ansioso contra esa virilidad, empujándose tanto como podía para estar el menor tiempo posible sin tenerla en su interior. El vaivén en su boca lo incentivaba a moverse más, podía ser que la cama estuviera moviéndose o...
-Voy a apagar tus poderes cariño, estas derritiendo todo-no supo cual Charles dijo aquello, y tampoco pensó en quejarse. Sintió una sensación extraña en la cabeza y de pronto todo el metal que siempre sentía a su alrededor desapareció. Eso le hizo sentirse vulnerable, pero sólo lo excitó más. Estaba allí, con su alfa, su poderoso alfa dominandole por completo. Estaba rendido, estaba siendo follado, estaba disfrutándolo como puta-. Deja de pensar tanto-le susurró, algún Charles, alguno que no fuera el que estaba ocupado chupando su pene. Erik intentó asentir, una caricia en su cabello terminó de relajarlo, él ronroneó con su boca llena, sintiendo la saliva seguir embarrando su barbilla. Otra mano le limpió cariñosamente-. Te ves hermoso-ronroneó el telépata, él apenas abrió los ojos para mirarlo. Charles se veía hermoso, sudado, colorado, mordiéndose el labio. Sí, ese debía ser el Charles verdadero. Queriendo darle más placer acarició con su lengua el pene en su boca y sintió un gemido de gusto.
Estaba confiado hasta que sintió el nudo presionarse contra su entrada. ¿El nudo? El Charles que tenia en su boca no tenia nudo. ¿Entonces el verdadero era el que estaba fol...? oh dios, daba igual, alzó un poco más las caderas, sintiendo ese bulto presionar contra su orificio, robándole un gemido que salió desde su pecho. El nudo se hizo paso, entrando un poco. Todo su cuerpo tembló, sus manos apretaron con más fuerte las sabanas, tironeándola, jalándola, y él se retorció como si fuera metal fundiéndose ante el calor... y de pronto se detuvo, cuando Charles salió de su interior. Sollozó, gimoteó, empujó sus caderas hacia atrás, ofreciendolas, exigiendo que le penetre. Sus dientes rasparon el pene en su boca a modo de castigo, pero ese Charles gimió como si aquello le gustara.
"Fóllame, fóllame, fóllame. Anúdame. Atórame amor, por favor", sólo pasaron unos segundos antes de que una nueva embestida, lenta pero continua, volviera a abrirle. Esta vez el nudo se presionó y no dejo de profanar su carne hasta que quedo completamente a dentro. Erik pudo sentir como su cuerpo lo succionaba, lo tragaba, y ese bulto gigante palpitaba dentro suyo incentivando su próstata y su pene al mismo tiempo. Sentía que iba a explotar, todo su cuerpo vibraba y estaba sensible-¿Lo sientes amor? ¿Sientes como tu trasero goloso me succiona?-dijo con voz agitada su alfa, empujando con más fuerza el pene dentro de la boca de su omega. Ni bien sintió la primera descarga de semen en su interior, su cuerpo se convulsionó y le llegó su propio orgasmo. La garganta del otro Charles se apresuró a tragar todo su miembro, y beber toda su esencia. Su pene bombeaba dentro de ese húmeda cavidad, regándolo con su semilla. Mientras se venia, sentía las manos de ese Charles acariciándole las caderas cariñosamente, como si le pidiera que se relajara. Pero Erik no podía relajarse, estaba alucinando por el exceso de placer.
Un nuevo embiste, en su boca, en su trasero... era lo mismo, sentía que Charles le había atravesado de una punta a otra. Su interior estaba siendo regado de nuevo por su alfa, y si no tuviera un pene adelante y otro atrás, estaba seguro de que habría caído a la cama, temblorosamente. Esas dos vergas, reales o no, lo mantenían en cuatro, a pesar de que él no tenía fuerzas ni en los brazos ni en las piernas. Se sorprendió cuando una húmeda semilla embarró su boca, y empezó a gimotear como un cachorro mientras intentaba tragar ese liquido que le parecía extrañamente delicioso. Mientras tanto, el Charles entre sus piernas limpiaba con la lengua su virilidad que de a poco se iba durmiendo.
El Charles a sus espaldas respiraba agitado, de a poco se le fue recargando, dándole unas ultimas caricias. Erik quería disfrutar del anudamiento, pero ya no aguantaba esa pose. Una nueva risa, esta vez fueron los tres Charles. El que se la había chupado, desapareció tras unos últimos besos en su vientre, y Erik entró en duda si el que tenia en su boca o en su trasero era el real. Ojala el del trasero, así quedaban abotonados un rato. De a poco el miembro que estaba entre sus labios se fue retirando, suavemente, no desapareció, sino que se retiró, y las manos de Charles continuaron acariciándole el cabello.
-Lo hiciste genial cariño-susurró este, antes de inclinarse a besarle la frente. Luego, lo empujó para que quedara recostado, boca abajo, sus extremidades extendidas y sueltas, algo acalambradas. El Charles a su espalda siguió el movimiento, recostándote encima suyo, pero segundos después desapareció, vaciando muy repentinamente su trasero y haciendole lloriquear. El otro Charles, el único que quedaba, continuó acariciándole la cabeza y susurrando palabras cariñosas que Erik no alcanzo a entender. Se limitó a enterrar la cabeza en la almohada e intentar superar ese vacío repentino que le había dejado... extraño, ligeramente insatisfecho-¿Insatisfecho?
-N-no...-no alcanzó a terminar de excusarse cuando la mano que acariciaba su cabello desapareció también. Durante un segundo temió haber enfadado a Charles, seguramente lo hizo, era un maldito avariento que vivía necesitado de tener algo en el trasero. Estaba por disculparse cuando escuchó una risa un poco alejada. Se forzó a abrir los ojos, aunque sentía que no le quedaba nada de energía.
-Eso fue un espectáculo realmente encantador-dijo la voz de su pareja. Erik frunció el ceño y volteó el rostro para mirarle. Charles estaba sentado en un sofa, apartado, tenia puesto unos boxer blancos pero había sacado su erección por fuera de ellos y la masturbaba con un ritmo perezoso. Erik parpadeó confundido ¿en que momento llegó Charles allá? Al ver la sonrisa ajena aumentar, de pronto se sintió avergonzado.
Charles había dicho "espectáculo", la palabra retumbó en su cabeza-Ninguno era tú, ¿verdad?-preguntó, sintiendo que el rostro le ardía. El telépata sonrió de costado, de una forma traviesa y sumamente pervertida.
-No cariño, lo siento. Pero cuando tu estabas todo ansioso y empezaste a acariciarme, de verdad no tenia energía-se disculpó, irguiéndose un poco en el sofa. Su pene había quedado atrapado por el elástico de su ropa interior, y seguía acariciándose de manera desinteresada-. Tú estas en celo, y me encanta, pero no tenemos el mismo ritmo.-admitió, aunque no se sentía muy culpable por ello.
-Dios, debo ser inso...
-Ni siquiera lo digas-le detuvo, con una mirada un poco severa. No quería escucharlo, le gustaba ese Erik-Me encanta que seas así de exigente-admitió, levantándose perezosamente del sofa y estirándose. Los ojos del omega se quedaron clavados en esa virilidad, que se rozaba contra el vientre ajeno-. Pero no podía atenderte en ese momento, necesitaba descansar un poco-los ojos azules miraron al omega con renovada lujuria, cosa que hizo que este se avergonzara. Joder, que vergüenza-. Y este pequeño espectáculo me ha puesto de muy buen humor.-continuó, acercándose un par de pasos-. Verte así, disfrutando por ser atravesado por mi... dios, la forma en la que alzabas tus caderas era simplemente peca...
-Dios santo, que vergüenza-Erik volvió a girar el rostro, sentía las mejillas arderle y quería desaparecer. Imaginar que Charles le había estado mirando mientras él estaba follando con otros tres Charles era sumamente vergonzoso. No se sentía capaz de enfrentarlo, seguramente se había visto como una zorra necesitada y sucia. Por eso odiaba tanto los celos-. Estabas mirando. Eres un maldito hij...
-Oh vamos Erik, no seas mojigato. Muchas cosas salieron de tu hermosa cabeza, yo no hice nada más que darte lo que querías-terminó de acercarse a la cama y acarició suavemente los cabellos de su pareja-. No te sientas avergonzado, eso fue sin duda... joder, fue la mejor imagen que he visto en mi vida. No tienes idea de lo sexy que te veías...-continuó, bajando su mano un poco para acariciarle la nuca-Eres sumamente sensual cuando te entregas a tus deseos. Deberías hacerlo más seguido-el menor se subió a la cama y besó los hombros de su pareja, quien tembló sutilmente-. Y luego de ver eso, tengo tantas ganas de hacerte mio... ¿puedo Erik?-preguntó, mientras su mano bajaba suavemente por la espalda ajena antes de enterrarse entre sus nalgas. Al tocar su agujero soltó un gemido-Oh, estas tan flojo y húmedo... tu cuerpo realmente reaccionó como si te hubiera anudado-se acomodó a su lado mientras seguía acariciándole y besándole los hombros. El cuerpo del omega estaba caliente y aunque no decía nada, Charles podía sentir el rumor placentero de su mente. Se acercó a su oído y sonrió-Yo también creo que podría entrarte mi puño-dijo con un tono muy ronco y bajo. El cuerpo de Erik tembló de pies a cabeza, como si hubiera sido sacudido por una onda eléctrica. Charles dejó escapar una risita-. Pero podemos probarlo en otra ocasión, ahora realmente quiero...-no terminó sus palabras, sólo se repegó al cuerpo de su omega y le dejó sentir la virilidad presionándose contra su muslo-¿Quieres que te folle, amor?-preguntó, acariciando de nuevo la empapada entrada y metiendo dos dedos dentro de él. Erik volvió a estremecerse y contrajo su cuerpo. Charles amaba sentirlo así, tan flojo y lubricado, tan listo para él.
-Estoy muy sensible-gimoteó, volteando el rostro para mirar al inglés. El alfa le devolvió la mirada, estudió sus ojos claros que estaban brillosos y su rostro aún colorado. A pesar de todo, sus pupilas seguían demostrando lujuria.
-Estas sensible pero lo deseas-aseguró, comenzando a mover sus dedos suavemente. El omega cerró los ojos y gimió nuevamente, apretando las sabanas y contrayéndose aún más. Charles podía sentir como ese interior se apretaba, prácticamente asfixiando sus dedos. Imaginar meter su miembro allí lo llevaba al delirio. Agregó otro dedo, y bajo su vista para ver como ese delicioso agujero se los tragaba, se mordió el labio antes de añadir el meñique. Erik gimoteó, sacudiendo el trasero. El inglés no podía dejar de mirar, esos cuatro dedos, abriéndole, tragándose casi su mano completa era... joder, estaba realmente caliente luego de haber visto esa deliciosa "película porno"-Dios, sí, definitivamente quiero meterte mi puño alguna vez, ¿te lo imaginas?
-Por dios, Charles...-el omega volvió a morder la almohada, la baba de nuevo bañaba su mandíbula. Esos cuatro dedos lo tenían completamente abierto y era tan delicioso.
-Sentirías como mi mano te folla, como llega hasta el fondo... joder-Erik miró de nuevo a su pareja, lo vio masturbándose. La cara de Charles era de puro deseo cosa que hizo que él se sintiera más deseoso-¿Puedo follarte, Erik? ¿Si?-preguntó en un tono necesitado-Yo sé que tu quieres...
-Joder, sí-respondió, y luego mordió con fuerza sus labios. Quería, lo deseaba mucho, pero realmente estaba tan sensible que no sabía si podía tolerarlo. Hasta el roce de las sabanas le resultaba placentero y, al mismo tiempo, eso lo sobrestimulaba haciendo que se tense-. Pero no sé si podre soportarlo, no tengo energía y...
-No tienes que hacer nada-susurró, Charles, moviendo sus dedos con ganas, sacándolos y metiéndolos, viendo su mano empapada en líquidos. Erik se retorció nuevamente, sin poder evitarlo, era como si ya no pudiera controlar su cuerpo, como si su sistema nervioso actuara por su cuenta. Sintió una descarga desde una parte muy interna de su cuerpo, y al instante un cumulo de lubricación bajo por su entrada. El alfa retiró su mano para verla descender entre sus piernas, viendo como los muslos quedaban húmedos y brillosos-. Tu cuerpo quiere-insistió, con voz ronca. Con un movimiento ágil se colocó encima del omega, sus manos le acariciaron sus estrechas caderas mientras le besaba los hombros. Lo sentía temblar y era tan embriagador tenerlo tan sensible y dispuesto. No podía contener sus ganas de querer hacerle el amor. Se acomodó sobre él, colocando su pene entre sus nalgas y comenzando a balancearse suavemente, frotándose-¿Puedo?-preguntó, mordiéndole el hombro mientras seguía moviéndose.
-No lo sé-sollozó Erik, pero contradictoriamente alzó un poco sus caderas. Charles aprovechó para acomodarse y moverse mejor, dejando que su glande se frotara contra esa húmeda entrada, sintiéndola palpitar como loca ante el contacto de su miembro. Le gustaba tener a Erik así, completamente al borde de sus sensaciones. Se veía tan sensual, con su cuerpo marcado y musculoso desbordado de placer. Se empujó suavemente contra su entrada, tentándolo, pero sin penetrarlo. Frotándose contra sus pliegues pero deslizándose fuera ni bien sentía su cálido interior querer succionarle-Dios, sí, sí, sí puedes-gimoteó el pelirrojo, alzando un poco más las caderas para ofrecerse. El alfa se mordió el labio al ver la curvatura de esa nalgas que estaban tan dispuestas para él. Erik se veía tan hermoso, tan perfecto.
-Oh, dios. Eres tan hermoso mi amor-le besó el hombro una vez más, pero luego se apartó, para poder observar mientras acomodaba su pene contra el trasero de su amante. Se frotó nuevamente, sintiendo esa entrada floja, pero al mismo tiempo apretada. Con tanto sexo, el cuerpo de Erik se había acostumbrado a recibirlo, por eso estaba tan flojo, pero al mismo tiempo todos sus músculos estaban tensos-. Voy a entrar, amor-anunció, tomando con firmeza su miembro y presionando un poco. Gimió, no pudo mantener los ojos abiertos. Realmente Erik estaba muy apretado y podía sentirlo apretando aún más cuando su interior palpitaba aceleradamente al ritmo de sus pulsaciones. Era el cielo, el verdadero cielo. Estaban tan unidos.
-Joder-Erik no tenía fuerza para mantener las caderas arriba, pero las manos de su pareja le mantenían en su lugar. Sentía que iba a estallar. Todo su interior se encontraba sumamente sensible, podía sentir cada pulgada de Charles.
-Dios, Erik, estas tan apretado-susurró, inclinándose de nuevo, para volver a besar sus hombros y su nuca. Era delicioso sentir a su pareja así, le gustaría estar de frente y besarlo apasionadamente, pero se contentó con esto, con poder morder sus hombros y llenar de marcas su piel. Su Erik, su hermoso Erik, todo suyo. Comenzó a moverse muy lentamente al principio, sintiendo que ante el mínimo roce Erik se estremecía y se contraía de nuevo. Era como si ese cuerpo no quisiera dejarle salir, era delicioso sentirse atrapado en su interior. De a poco fue acelerando el ritmo, moviéndose con más firmeza, sus dedos se clavaron en las caderas ajenas, rasguñándolo un poco. Joder, más allá de que hubiera estado cansado y todo, estar así, compartir un celo con Erik, era el verdadero cielo.
-Joder, joder, joder, joder-el omega sollozaba, sintiendo como un cosquilleo violento se había asentado en su estomago. Sentir a Charles moverse era una locura, y cuando lo sintió golpear su próstata prácticamente aulló. Sintió algo convulsionare dentro suyo y ya no pudo contener ningún gemido (prácticamente gritos) de placer. Si su cuerpo estaba sensible, su próstata...sentir los golpes en su próstata era demasiado. Tres golpes certeros fueron suficientes para sentir un vacío en el cuerpo, como si el alma le abandonara-¡CHARLES!-gimió con fuerza, temblando por completo y sin poder respirar por unos pocos segundos. Su entrepierna estalló en un nuevo orgasmo, orgasmo que le hizo temblar por completo. No pudo mantener abierto los ojos ni pudo moverse, ni nada. Era como si su mundo acabara de estallar, no podía recuperar el aliento, la vida misma acaba de irsele en el orgasmo, y a pesar de que todo fue como una enorme explosión, salieron muy pocas gotas de semen de su miembro. Había quedado prácticamente seco. Sus ultimas energías se fueron en ese orgasmo, se sentía derrumbado.
-Acabaste sin que te tocara, eso fue tan sexy-gimoteó Charles. Erik había volteado el rostro para poder respirar, sino sentía que iba a morir en ese momento. El telépata aprovechó para darle un beso apasionado en esos delgados labios que ni respondían. Su pareja parecía completamente ida. Él se quedó quieto hasta que el cuerpo de Erik dejó de temblar, pero luego, volvió a embestir con el mismo ritmo de antes, queriendo alcanzar su propio orgasmo. Quería volver a llenar a Erik con su esencia, ya se había venido tantas veces dentro de él que se imaginaba que estaría días botando su semen, era tan sexy imaginárselo así: empapado de su simiente.
-Joder, Charles, espera, espera...-Erik gimoteó nervioso, estirándose para atrapar una almohada y abrazarla contra su cuerpo. Necesitaba algo a que aferrarse, algo que le diera un poco de calma, sentía que iba a partirse, a romperse, a morir por culpa del sexo. Su interior ardía, quemaba, y era lindo pero... era demasiado. Sollozó con fuerza, apretando más la almohada-Ya no puedo-susurró en voz baja. El telépata besó su mejilla, bebiendo de sus lagrimas, pero no dejó de moverse.
-Amor, si puedes, sólo relájate-le susurró.
-No, no, es demasiado yo... yo... siento que voy venirme y no puedo y...-volvió a sollozar. Charles le soltó la cadera para sujetarle las manos, obligándolo a que suelte la almohada y se estire.
-Solo relájate, hazme caso... relájate...-le mantuvo los brazos extendidos y Erik sintió que podía respirar un poco mejor. El placer parecía electrocutarle desde la punta del dedo del pie, atravesando todo su cuerpo hasta su mente-Amor... sólo un poco más...-Charles le mordió el hombro mientras embestía más fuerte, en un ultimo movimiento se presiono, queriendo que esa apretada entrada le hiciera lugar. Erik volvió a sollozar-. Solo un poco más, déjame venirme en ti...
-Quiero venirme-rogó. Las manos de Charles soltaron las suyas y volaron a su cabeza, apoyándose a cada lado, acariciando los cabellos pelirrojos. Inmediatamente, Erik sintió al alfa en su mente, fue extraño, porque se sentía al borde del orgasmo pero sin poder llegar y luego... luego Charles embistió con firmeza, metiéndole su nudo, y él sintió una nueva correntada, pero distinta a lo que había sentido jamas. Gritó su nuevo orgasmo, un orgasmo que le atravesó el cuerpo y que explotó en un rincón sensible de su mente. Su miembro estaba flácido, ninguna gota de semen salió de él, pero el orgasmo fue uno de los más increíbles que el hubiera sentido jamas. Era el mismo nirvana, una marea de placer bajando por cada miembro, dejándolos cosquillando; una explosión de alegría en el pecho, una sacudida en su mente. Le faltó el aliento, no podía mover el cuerpo, sentía que si no se hubiera aferrado a las sabanas hubiera desaparecido, hubiera hecho estallar todo. ¡Se sentía tan eufórico! Y libre, y preso y mareado... grito mientras las lagrimas caían de sus ojos.
Charles se alojó dentro suyo, derramando su simiente en lo más profundo. A él también le costaba respirar. Ambos estaban completamente empapados de sudor y pegajosos. Se quedaron en una especie de trance, donde sus mentes eran un lío enredado sin saber bien donde empezaba uno y terminaba el otro. El telépata se obligó a separarlas y tras unos pocos minutos notó que ambos se habían calmado un poco. La cabeza de Erik seguía alterada, sin poder concebir del todo el placer que acaba de experimentar. Charles le besó los hombros queriendo calmarlo, el cuerpo no dejaba de temblar, aunque al mismo tiempo estaba laxo como si no pudiera moverlo. El inglés le soltó la cabeza y estiró sus manos, para sujetar las ajenas-¿Cómo te sientes?-susurró en su oreja, mirando el rostro de su pareja que tenía los ojos cerrados. El omega apenas y los abrió, lo miró entre sus pestañas. Hubo un silencio durante unos minutos, en los cuales Charles besó las lagrimas de sus mejillas y enredó sus piernas juntas.
-Amado-respondió finalmente, con una voz intangible. Charles sonrió y continuó acariciando sus brazos. Inmediatamente, Erik volvió a cerrar los ojos. Aún sentía como su interior sufría secuelas del orgasmo, aunque más calmadas. Nunca en la vida se había sentido así, la mente no le funcionaba bien. El alfa siguió masajeando sus hombros, finalmente deslizó las manos hasta acariciar su vientre haciendo círculos alrededor del ombligo.
-Es que te amo tanto-respondió, dejando la mano quieta apretada contra las sabanas y el estomago de Erik. Su respiración se volvía cada vez más pausada, a los pocos segundos se quedó dormido, con un sentimiento de extraña felicidad instalada dentro suyo. Charles continuó acariciándole hasta que él también se quedó dormido.
Sin duda, el momento era perfecto.
Espero que el lemon haya sido buena compensación :) No estoy segura de cómo quedo, lo releí varias veces y lo dejé lo mejor que pude. Espero que no haya quedado muy cuadrado, leí por ahí que les gustaba como lo escribía, y me pusieron nerviosa jaja
Hacía mucho que no escribía uno y este ya lo tenía medio escrito, pero sólo pedasitos. ¿Les resultó sexy tres Charles? Ay ojala les haya gustado y haya cumplido las deudas y expectativas.
Recuerden que el celo de Erik la otra vez había sido por las plantas de Azazel y que Emma había hecho algo en su cabeza para que se desinhibiera, por eso ahora esta más recatado, como es él. Al menos intenta ser recatado xD
En fin, muchas muchas gracias por todo. Espero que nos leamos pronto. Mil besitos!
