Disclaimer: Yuri on ice no me pertenece.
ADVERTENCIA: SHOTACON, repito, SHOTACON, si no te gusta, no lo leas :) si por el contrario, eres igual que yo 7v7 ¡BIENVENIDA/O! contiene fluff y slash...seguramente causará diabetes.Perdonen el OCC Y errores ortográficos.
Al capítulo
Capítulo 12
En el que Yuuri sigue adelante
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Cuando despertó, escuchó como algo caía al suelo y no pudo evitar despabilarse rápidamente. Miro a los lados con los ojos entrecerrados y un bostezo nació de su boca, cual león, mientras que se rascaba el pecho desnudo.
Viktor se deshizo de las sabanas encima de su cuerpo y destacó que otra vez dormía en ropa interior, estaban en verano Dios, era imposible no hacerlo, aunque claro, también cuando estaban en otra estación dormía igual, era como una tradición, o eso suponía.
—Vityaaa~
Se restregó los ojos desperezándose y una carita húmeda en lágrimas lo miro. Yuuri, con sus anteojos escurriendo de su nariz, tenía su pijama puesta y por lo que veía, había sido el causante del desastre que se veía alrededor de la cocina. Era…como decirlo…un huracán que pasó encima.
Confundido pensó que sería otra pesadilla y estiró los brazos sintiendo el impacto mucho más fuerte. Yuuri ya no era tan pequeño, así que cuando lo tenía en su regazo, podía sentir el peso aún más marcado.
— ¿Qué pasa? ¿Pesadillas de nuevo?
El azabache se restregó sus ojitos negando, le escocían de tanto llorar, después de todo lo que buscaba era realmente importante.
— ¿Entonces?
—Vitya~
Le encantaba como sonaba su nombre cuando el moreno lo decía, pero en este caso, era un llamado lastimero y vergonzoso.
— ¡ No encuentro a Bunny-Chan!
Y de nuevo, las lágrimas mojaron su hombro mientras que el pequeño se agarraba de su cuello.
Viktor entrecerró los ojos y un peluche de conejo llegó a su mente, ¿Se refería al pequeño conejo de felpa? Hace tanto tiempo que no lo veía… ¿Se habría perdido? Después de todo los niños crecen y se olvidan de sus cosas…Incluso él, ese pequeño Bunny lo había perdido, solamente lo encontró cuando rebuscó en una caja de ropa.
—¡L-Lo s-siento!
Acarició su cabello y pensó en decirle que no era tan importante, de pronto Yuuri pensó que estaba enojado por haberlo perdido, pero la verdad es que tampoco se acordaba que existía.
—Yuuri, no te preocupes, Bunny no es tan importante.
De inmediato cuando paro el llanto, supo que la palabra "No tan importante" no había sido la correcta. Yuuri levantó la mirada dolido y una lágrima se resbaló por su mejilla siendo la única que derramó.
— ¿N-N-No es i-importante?
No quiso asentir, estaba temeroso de lo que diría. Como sabían no era el mejor consolando, y ahora lo único que le provocaba era maldecir al dichoso Bunny que no aparecía.
— P-P-Pero… ¿Fue tu amigo no es así? ¿No te trae bonitos recuerdos?
Yuuri ya estaba grandecito como para saber que era un juguete, que en verdad todas las veces que dijo que le hablaba era su imaginación, pero el azabache estaba preocupado…
Porque pensaba que para Viktor era importante.
—Y-Y-Yo…
Pensó en que decirle y un recuerdo cruzo su mente. La primera vez que tuvo al peluche en sus manos, fue igual que Yuuri. Feliz, eufórico, creía que él era su único amigo y el único que se quedaría a su lado, pero a medida que creció y comenzó a independizarse, el conejo ya no era lo que necesitaba y lo fue olvidando… ¿Se debería de sentir culpable? O más bien ¿Debería de aceptar que ya no le importaba?
El peluche guardo sus secretos más íntimos, al igual que los del pequeño Yuuri que ahora en su regazo le pedía por favor que no olvidara su infancia.
—Y-Y-Yo le dije a B-Bunny que amaba a Viktor… ¿E-E-Eso no es importante?
Era absurdo pero, el momento le calo fuerte en el pecho tocando una fibra sensible. Para Yuuri era importante, porque creía que para él lo era, porque marcó su instancia aquí, en su casa, porque era el único que le recordaba que no estaba solo, que tenía a Vitya a su lado.
— ¿Vitya…?
Mientras que el niño se cuestionaba porque el conejo había desaparecido, hundió la cabeza en su hombro y apretándolo a su cuerpo, Viktor lloró silenciosamente, entonces Yuuri estiró los brazos y lo abrazó por la espalda cerrando los ojos.
Buscaron a Bunny por todo la casa, Yuuri aprovecho su tamaño y buscó por los lugares más pequeños tratando de encontrar al peluche, mientras tanto el albino también se esforzó buscando en los lugares más recónditos, pese a esto, este nunca apareció.
Así, mientras que Yuuri se entristecía pensando que no lo encontraría de nuevo, Nikiforov recordó algo.
—Oh, ¿Ayer fue día de limpieza no Yuuri? — El nombrado lo vio y asintió restregándose el rostro —De pronto Bunny cayó al canasto de ropa y lo lavamos por accidente ayer, debe estar colgado afuera.
Esperanzado le dio el visto bueno y se aventuraron hacia afuera. Cogidos de las manos fueron atrás de la casa o choza, como quisiera llamarle, de Viktor, contemplando los alambres para ponerse a buscar.
— ¡Míralo! ¡Ahí esta!
Encontrándolo al lado de la ropa de Yuuri, con dos pinzas agarrándolo de los pequeños brazos, Viktor lo descolgó notando que estaba completamente seco, y se lo entrego al oso.
— ¡Bunny!
La felicidad que embriago el corazón de Viktor en ese momento, no duro mucho. Mientras que el azabache alzaba victorioso a su dulce conejo de ojos de botón y partes cocidas con esfuerzo y muchos piquetes, los cuales delataban un poco los curitas en los dedos del albino, una madre venía con su pequeña llorando en sus brazos.
Viktor escuchó el llanto y volteó la mirada contemplando el desespero de la mujer, pero no supo interpretar lo que sucedió después.
Yuuri apretó a Bunny entre sus brazos, y entonces, tomando su mano, se acercó a la mujer y le entregó el peluche a la niña moviendo sus piecitos y bracitos como si este estuviera caminando hacia ella.
—Y-Y-Yo no…
La mujer apenada trato de rechazarlo, pero la pequeña lo tomo tan fuerte que Yuuri alejó sus manos sintiéndose repentinamente vacío.
—M-Muchas gracias.
Nikiforov miro el muñeco y al pelinegro sin creérselo, y tomándolo como un impulso, trato de tomar a Bunny de nuevo, pero Yuuri, el pequeño oso, apretó su mano con fuerza por inercia.
Bajo la mirada curioso, descubriendo las sus mejillas infladas y los ojos repletos de lágrimas del pelinegro.
—Oh Yuuri
Lo tomó en brazos enternecido mientras la miraba partir. Kastuki estaba preparado para madurar y seguir adelante, su ejemplo le había dado fuerzas para dejar partir al muñeco que poco a poco se alejaba.
— ¿Qué tal si hacemos un postre? Escoge el que quieras
Asintió limpiándose las mejillas y abrazó al conejo Nikiforov. Luego, viendo a lo lejos la manita del conejo despidiéndose, alzó la suya y con un breve bye bye, se ocultó en el hombro del albino que le acariciaba los cabellos tiernamente.
Muchas gracias por leer :3 Espero les haya gustado a todos, nos vemos el siguiente domingo~
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