14 de Febrero de 1990: Por la mañana
Lo más silencioso que pudo, para no molestar a sus compañeros de cuarto, Harry saco de su baúl cuatro bolsitas, cada una lo suficientemente grande para caberle en su palma, hechas de tela morada y amarradas con un moño plateado. Era el día de San Valentín lo que significaba que aquellas personas allegadas a Harry recibirían chocolates caseros envueltos en esas bonitas bolsas. Harry se había pasado toda la tarde del día anterior preparando sus regalos y empaquetando los que enviaría a Lucius, Marcia y Rhys con Hedwig. Los otros regalos que había hecho los había escondido en su baúl cuando ninguno de sus compañeros estaba en su cuarto; él estaba seguro que si alguno de sus compañeros hubieran visto los chocolates no hubieran pasado la noche.
Con las cuatro bolsas junto a él, Harry las reviso una por una para asegurarse de que los moños estuvieran perfectos, y continuo haciendo eso hasta que escucho que alguien se levantaba. Levantando la vista, Harry vio a Fred que ahora se encontraba sentado en su cama, tallando sus ojos y bostezando.
"¿Alguien más está levantado?" El pelirrojo pregunto quedamente como si tuviera miedo de despertar a alguien por accidente.
"Estoy despierto" Dijo George entre bostezos
"Yo también estoy despierto. Buenos días" Los saludo Harry animadamente mientras George se sentaba en su cama y ambos gemelos se levantaban con flojera. "Feliz día de San Valentín" Sonrío Harry, que se encontraba parado entre las camas de los gemelos, dándoles las pequeñas bolsas de chocolates que había hecho.
"¿Huh?" Pregunto Fred confundido, mirando la bolsa que le era ofrecida como si lo fuera a morder.
"Este… Harry¿Por qué nos das regalos de San Valentín?" Pregunto George nerviosamente, inseguro de qué hacer ante el regalo
"Oh¡no! No, no, no¡No es nada romántico!" Harry les aseguro rápidamente con una carcajada, figurándose que era lo que estaban pensando ambos niños. "Es una tradición Havanista el dar chocolates hechos en casa a tus amigos más allegados y a tu familia el día de San Valentín, no solamente a las personas que te gustan. Por eso me desaparecí ayer en la tarde; el Profesor Dumbledore me dejo utilizar la cocina para hacer el chocolate"
"Oooooooh" Dijo George, entendiendo lo que le estaban diciendo "en ese caso ¡yummy!" Sonrió tomando la bolsa de chocolates y abriéndola rápidamente, ignorando por completo la envoltura para evocarse a los chocolates que tenían forma de diamantes.
"Nosotros no tenemos nada que darte Harry" Dijo Fred seriamente, aún sin aceptar el regalo
Harry lo miro curiosamente antes de sonreír gentilmente y sentarse en la orilla de la cama del pelirrojo. "Eso no importa. A excepción de mis dos amigos de Santa Gwenifwar nadie me da nada y no espero que lo hagan; es una tradición Havanista, no mágica. Me gusta seguirla porque así les puedo demostrar mi cariño a aquellos que significan algo para mí. Tú y George son tan buenos amigos y quiero mostrarles lo agradecido que estoy. Así que, por favor acéptalo, juro que no los envenene" Bromeo para quitarle seriedad a su discurso.
"Oh vaya, ese juramento me hace sentir aliviado" Fred bromeo sonriendo al tiempo que finalmente tomaba la pequeña bolsa. "Gracias Harry" Le dijo con una sincera y calmada sonrisa.
"De nada" Harry le contesto sonriéndole
Harry tarareaba alegremente cuando se dirigía al Gran Salón con una de sus bolsitas de chocolates en una de sus manos. Pese a que era un día laboral y nadie tenía la oportunidad de quedarse en cama por mucho tiempo, Harry era el único en el pasillo que dirigía al Gran Salón. Tan pronto Harry le había entregado sus chocolates a Fred y a George se dirigió al Gran Salón para darle a su padre sus chocolates de San Valentín antes de que el Comedor se llenara. En vista de que su padre no era fan de atraer la atención era mejor darle su regalo cuando hubiera poca gente.
Al entrar en el Gran Salón Harry se alegro al ver que Severus estaba presente, sentado en la mesa principal, tomando una taza de té y leyendo el periódico con interés. Harry se dirigió con paso decido hacia su padre pese a que en su estomago volaban las mariposas que acompañan al nerviosismo; esta era la primera vez que le daría a su padre su regalo de San Valentín en público. Mandarlo por correo era una cosa, pero dárselo cara a cara era completamente diferente.
Les sonrió educadamente a los profesores que lo saludaron cuando llego a la mesa principal y camino alrededor de ella para poder pararse al lado de su padre. Al llegar al lado del Maestro en pociones, se detuvo y sostuvo en ambas palmas la bolsa, en la forma tradicional de obsequiar ese tipo de regalos, y le dirigió al hombre una pequeña sonrisa. "Feliz día de San Valentín Padre". Harry deseo tímidamente mientras su padre tomaba la bolsa, se acerco más al hombre y le dio un beso en la mejilla. Estaba consciente de que estaba atrayendo la atención de los estudiantes que ya se encontraban en el salón pero lo ignoro; no tenia porque estar avergonzado.
"Gracias Haryon". Su padre contesto gentilmente aunque su cara mantenía la severidad que lo caracterizaba, sin duda alguna debido a los estudiantes presentes. "Debo admitir que me preguntaba si continuarías con esta pequeña tradición tuya"
"Padre puedes ser tan amargado a veces, que necesitas un poco de dulce de vez en cuando" Harry bromeo juguetonamente, asegurándose de mantener su voz baja para que nadie más pudiera escucharlo.
Se separo un poco para ver como el estoico hombre luchaba por mantener su seria fachada y Harry se permitió sonreír con lo cual venció el estoicismo del hombre y se dibujo una pequeña sonrisa que apenas curvaba las esquinas de sus labios. "Ya vete pequeño impertinente, antes de que destruyas por completo mi imagen". Le ordeno en voz baja al tiempo que guardaba la pequeña bolsa en su túnica y regresaba a su periódico. Harry di una pequeña risotada y volvió a besar la mejilla del hombre antes de dirigirse hacia la mesa de Gryffindor donde comenzó a llenar su plato.
Varios minutos pasaron en los que Harry solo comió en silencio ensimismado en sus pensamientos, hasta que llegaron los gemelos. Levanto la cabeza para verlos mejor hasta que los gemelos se sentaron al lado del moreno.
"¿A tu papá le gustaron los chocolates?" Pregunto Fred como saludo mientras se servía jugo de calabaza y George tomaba una tostada antes de que otro de sus compañeros se la ganara.
"Sip, aunque le costó ocultarlo" Harry dijo sonriendo "Es que le gusta tanto el chocolate que creo que lo aceptaría de cualquiera que quisiera regalarle un poco"
"¿Hasta de James Potter?" Pregunto George en broma
Harry arrugo su nariz ante tal idea. "Está bien, tal vez no lo aceptaría de cualquiera; pero casi"
"George tenemos que recordar eso" Fred le dijo a su hermano con la boca llena de salchichas.
"Sí, así la próxima vez que tengamos detención con él, podamos sobornarlo" El gemelo agrego, extrayendo una carcajada de Harry hasta que el moreno vio que alguien entraba en el Gran Salón.
"¡Draco!" Harry lo llamo desde su lugar en la mesa de Gryffindor sin pensar al tiempo que el rubio entraba en el Gran Salón.
Draco se detuvo y miro hacia la dirección donde lo llamaban y su expresión cambio rápidamente de franca curiosidad a expectación, ya que obviamente había visto la pequeña bolsa que sostenía el moreno. Mientras Harry se levantaba y se apresuraba hacia el rubio, este se detuvo para esperarlo. Los dos niños estaban consientes de que estaban siendo observados por todos en el Gran Comedor, pero a ninguno de los dos les importaba.
Harry disminuyo la velocidad de sus pasos un poco antes de llegar hasta donde estaba el rubio y le dedico una gran sonrisa mientras sostenía la bolsa entre sus palmas ofreciéndosela. "Feliz día de San Valentín Draco" le deseo.
"Feliz Día de San Valentín para ti también" Draco le respondió con una pequeña sonrisa mientras aceptaba la bolsa de chocolates. "Y gracias". Se detuvo un momento y parecía considerar algo. "Esta es la primera vez que me los das en persona; ¿Hay algo que se suponga que tenga que hacer en respuesta?"
Harry dio una pequeña risa y movió su cabeza en negativa levemente. "No, todo lo que tienes que hacer es comerlos y tal vez, solo tal vez, darme un pedacito al rato".
Draco dio una pequeña carcajada ante tal respuesta antes de inclinarse y darle un beso en la mejilla al moreno por lo que Harry se ruborizo y mantuvo si vista en sus zapatos mientras tolo el salón los observaba. "Te veo al rato ¿Está bien?, pasaremos tiempo juntos" El rubio le susurró al oído antes de erguirse y dirigirse hacia la mesa de Slytherin donde lo esperaban sus amigos.
Harry lo miró mientras se alejaba por unos segundos antes de apresurarse hacia la mesa de Gryffindor y sentarse entre Fred y George donde se agacho hasta que su cabeza estaba recargada en la mesa. "No puedo creer que hiciera eso en frente de todo el mundo" Gruño, aún sintiendo las miradas en su espalda.
"Ay, solo fue un beso en la mejilla" Puntualizo George mientras le untaba mermelada a su tostada.
"Sí, y que es un beso en la mejilla entre hermanos honorarios" Fred agrego con la boca llena
"O entre hermanos de verdad" George dijo mientras se estiraba sobre Harry para darle a su gemelo un beso en la mejilla. El otro Weasley no rehuyó a su hermano y simplemente aceptó el beso sin ningún aspaviento. "¿Ves? No hay nada de malo"
Harry se sentó un poco más erguido con un suspiro y considero lo que sus amigos le habían dicho. Tenían razón. Draco era como un hermano y no había nada de malo en besar a un miembro de la familia en la mejilla. Él había besado en la mejilla a su padre con orgullo hacia pocos minutos así que seguramente con Draco no debía ser diferente. No, no lo era, era solo una expresión de amor filial. Solo lo había sorprendido, eso era todo; era la primera vez que alguno de ellos había besado al otro.
El sonido de docenas de aleteos distrajeron a Harry de sus pensamientos y levanto la vista para ver a las lechuzas que acarreaban el correo esa mañana. La mayoría cargaban pequeños paquetes o flores lo cual no era sorprendente tomando en cuenta el día que era. El moreno rápidamente distinguió las plumas blancas de Hedwig y con alegría noto que esta cargaba dos bolsas y una carta. Cuando ella se acerco a él, descendió graciosamente y dejo que desatara las dos bolsas y la carta antes de aceptar un trozo de tocino que Harry le ofrecía como recompensa.
"Miren quien es el Señor Popular" George dijo en broma, notando lo que le había llegado.
"¿Te conseguiste un par de admiradores secretos Harry?" Fred dijo sonriendo, empujando a Harry levemente por el hombro.
"No sean tontos" Harry se rió mientras trataba de abrir uno de los paquetes que estaba envuelto en papel café. Al sacarlo de la envoltura se rebeló un sobre de color rosa claro y una barra de chocolate y otro chocolate blanco que tenían moños de color rosa y morados. "Son solamente regalos de mis amigos de mi vieja escuela" Le dijo a los gemelos con una pequeña sonrisa en el rostro mientras abría el sobre rosado sacando y desdoblando la carta que confirmaba que era de Marcia.
"¿Otros amigos Harry?" Pregunto Fred con un horror fingido
"¡Yo pensaba que nosotros éramos los únicos!" George chillo teatralmente, presionando el dorso de su mano sobre su frente.
Harry simplemente movió negativamente su cabeza un poco mientras terminaba de leer la carta de Marcia y proseguía a abrir el siguiente paquete, el cual contenía varios chocolates del tamaño preciso para comerlos en una sola mordida y un sobre blanco. Al leer la carta, la cual era obviamente de Rhys, se dio cuenta que esta era corta y concisa.
Harry tomo un sorbo de su jugo y comió unas de su desayuno antes de tomar la carta que Hedwig también le había traído. El sobre estaba hecho de un pergamino muy caro y el escudo del lacrado que lo sellaba revelada de quien provenía la carta. Después de romper el sello, Harry saco la carta y sonrió al reconocer la letra de su padrino. Se trataba de la usual nota de agradecimiento que recibía todos los años por los chocolates, aunque este año llegaba más temprano que de costumbre; tal vez se debía a que había mandado los chocolates por lechuza en vez de utilizar el correo de Santa Gwenifwar.
Con una sonrisa, Harry termino de leer su carta y guardo sus obsequios cuidadosamente en su mochila antes de regresar su atención a sus amigos.
7 de Marzo de 1990: Por la tarde
"Ah, Haryon; puntual como siempre" Saludo al chico el Sumo Sacerdote Sephiran cuando este entraba a la oficina de Dumbledore, cerrando la puerta tras él para posteriormente cruzar rápidamente el despacho. "Y juzgando por tu humor el día de hoy, estas deseoso de empezar la lección de hoy"
Harry se sonrojo un poco y se forzó a tranquilizarse aunque sin muchos resultados ya que aún se distinguía que estaba lleno de energía. "Ha sido en lo único que he podido pensar desde la semana pasada cuando me dijo lo que veríamos hoy". Admitió el niño quedamente.
"Y no hay nada de malo en ello. En realidad, tanto entusiasmo por aprender es admirable." El elfo le aseguro mientras se dirigía el escritorio de Dumbledore de modo que pudiera estar al lado de Harry. "¿Entonces empezamos?" A lo que Harry respondió asintiendo con la cabeza rápidamente. "Está bien. Lo primero que debemos hacer es remover nuestros báculos de sus cadenas" Los dos se quitaron la cadena que colgaba de sus cuellos, separando las cadenas de los báculos. "Ahora, como debes de recordar de nuestra última clase, aquí es donde las cosas tienen que seguir un protocolo. Yo voy a hacerlo primero, así que observa con cuidado para que después tú puedas hacerlo¿Está bien?"
"Si Sumo Sacerdote"
Sephiran no dio una respuesta verbal pero le dirigió a Harry una sonrisa antes de que una expresión calmada apareciera en el rostro del elfo, elevo su brazo derecho, sosteniendo el pendiente frente a él, su báculo pendiendo de la cadena. Unos segundos pasaron antes de que el Sumo Sacerdote soltara la cadena, solo para que el pendiente se mantuviera en medio del aire. Las manos del elfo rápidamente se dirigieron a los lados del báculo con quince centímetros de distancia entre sus palmas y el pendiente. Después de ese ritual, ordeno en una voz calmada:
"Eteleht1"
Una leve ráfaga de viento envolvió al pendiente antes de que el rubí que adornaba el pendiente comenzara a brillar y todo el báculo comenzara a crecer, a ser más largo y del ancho de un lápiz. Una vez el báculo se presento en su verdadera dimensión, unos treinta centímetros por arriba de la cabeza del elfo, el Sumo Sacerdote descendió su mano izquierda y con ella tomo el delicado bastón por la parte más delgada y con la derecha la parte más alta. Ajusto la posición del báculo de forma que el rubí se encontraba a la altura de su barbilla y la delgada punta aunque inclinada aun se encontraba en contacto con el piso.
"Eso es. Ahora ¿Te gustaría intentarlo?" Pregunto gentilmente ante lo cual Harry asintió rápidamente. "Está bien, solo trata de repetir lo que hice"
Harry tomo un poco de aire antes de levantar su propio pendiente, que se encontraba colgando de una cadena de plata, y repitió los movimientos de su mentor. Algunos segundos pasaron, algunos más que con Sephiran, antes de que Harry se sintiera lo suficientemente seguro como para soltar la cadena. Para su gran sorpresa el pendiente se mantuvo en el aire, justo como se suponía que debía hacerlo. Su mirada se dirigió hacia donde estaba su profesor para ver su reacción pero este permanecía como siempre: sereno, y Harry recordó rápidamente que se suponía que tenía que mover sus manos. Las dirigió a los lados del pendiente, a quince centímetros de este. Una vez que se sentía de nueva cuenta seguro y confiado en sí mismo, abrió su boca y comando:
"Eteleht"
El leve viento los envolvió al tiempo que el pequeño pendiente de Harry crecía, la perla y las alas de cristal crecían hacia los lados a un tamaño impresionante, la perla llegando al tamaño de una pelota de tenis. El viento ceso una vez que el báculo se encontraba en su tamaño real, el doble de la estatura de Harry. El moreno tomo el báculo rápidamente con ambas manos, no quería que se fuera a caer, Sabía que era imposible que el báculo se rompiera, pero era una cuestión de respeto. Para él, todo era increíble. Él un niño de once años¡Había liberado el báculo de Sumo Sacerdote¡Nunca se había oído algo así, era totalmente prodigioso!
Sephiran le sonrió al perplejo niño antes de decidir que era tiempo de seguir con la clase. "Con el tiempo podrás liberar el báculo más rápido y sin necesidad de hablar". Le dijo al niño, sacándolo de su sorpresa. "Pero eso será en otra ocasión. Por ahora¿Qué te parece practicar uno o dos encantamientos curativos?".
19 de Junio de 1990: Por la noche.
Harry despertó sobresaltado cuando sintió una mano tapando su boca y su nariz, cortando efectivamente su suministro de aire. Sus manos se levantaron tratando de deshacerse de la extraña mano unos segundos antes de abrir sus ojos. Sobre el se encontraban las idénticas sonrisas de Fred y George, la mano que lo sofocaba pertenecía al hermano de la derecha. Con un horroroso gruñido el moreno se deshizo de la mano, ayudado por el hecho de que el gemelo había disminuido casi por completo su fuerza al ver la reacción que había conseguido al despertarlo.
"¿En nombre de la Gran Señora que piensan que están haciendo?" Gruño Harry molesto, enviándoles frías y serias miradas a los gemelos mientras estos se sentaban.
"Despertarte" Respondió sonriendo el gemelo que lo estaba sofocando
"Funciono¿No es así?" Pregunto el otro Weasley en tono de broma
Harry continuo mirándolos fríamente por algunos segundos más antes de dar un resignado suspiro mientras se recostaba sobre su espalda, incapaz de permanecer enojado con sus dos amigos cuando estos le sonreían en la manera que estaban haciéndolo. "¿Por qué me despertaron?, aún está oscuro y tomando en cuenta que es verano, quiere decir que es horrorosamente temprano, y cualquier persona con sentido común está dormida" Dijo Harry mientras descansaba su brazo sobre sus ojos.
"Faltan quince minutos para la media hora" Uno de los gemelos le dijo mientras se acomodaba mejor en la cama, al igual que su gemelo.
"Lo que quiere decir que los de sexto y séptimo aún están despiertos" Revelo el otro gemelo
"Bueno, mañana todos iremos a casa" Uno de los gemelos dijo, su voz sonaba como si se estuviera moviendo por todo el cuarto.
"Y como no dormiremos en el mismo cuarto por los próximos dos meses…"
"…nosotros pensamos que lo mejor era aprovechar nuestro tiempo juntos". Con eso dicho, la cama se hundió con lo que Harry prefirió mover su brazo y ver qué era lo que estaba ocurriendo. Se sentó en su cama, y justo enfrente de él, en medio de los gemelos se hallaba una canasta, llena de docenas de panqueques y galletas.
"¿Dónde consiguieron todo esto?" Pregunto Harry
"De la cocina, por supuesto"
"Solo hay que hacerle cosquillas a la pera del cuadro de la cocina para poder entrar"
"Vaya, me sorprende que no los hayan descubierto considerando el tamaño de esta canasta. Debió de haber sido difícil ser discreto" El moreno dijo asombrado mientras los gemelos sacaban las cosas de la canasta
"Por un minuto lo fue" Uno de los gemelos admitió, y por el hecho de que estaba hablando con la boca llena, uno podía decir que era Fred, ya que George nunca hablaba con la boca llena.
"Si casi nos descubrió Filch" Agrego George antes de que este comenzara a comerse un panque
"Pero aparte de ese momento, todo fue fácil" termino de contar Fred antes de deglutir el bocado
"Gracias a Merlín por el Mapa del Merodeador, eso es lo que decimos" Sonrió George, ganándose la aprobación de su gemelo
"¿Y qué paso con los elfos domésticos?" Pregunto Harry lleno de curiosidad mientras sacaba de la canasta un pastelillo de calabaza. "¿Y donde consiguieron esta canasta?"
"Los elfos domésticos fueron fáciles de manejar; Fred los distrajo mientras yo tomaba un poco más de lo que nos habían dado" George contesto mientras inspeccionaba la canasta tratando de decidir que sería lo siguiente que comería.
"Y en cuanto la canasta, hicimos que Charlie transformara un viejo calcetín en esta práctica canasta." Fred dijo sonriendo
"Si todo lo que tuvimos que hacer fue traerle un par de esas galletas de miel que tanto le gustan y un bísquet de cacahuate."
"Bueno eso, y prometerle que no le practicaríamos ninguna broma durante todo el verano"
"Sí, pero eso no va a ser muy difícil" Puntualizo George con una maquiavélica sonrisa.
"Sip, aún nos queda Percy y el pequeño Ronny." Dio Fred muy contento
Harry cubrió su boca mientras se reía, principalmente para ocultar el pastelillo que tenía en su boca de todos los presentes. Mantuvo su mano en su boca hasta que su risa se tranquilizo y pudo deglutir. Su mirada viajo por el cuarto, acordándose de sus demás compañeros de cuarto, que estaban completamente dormidos. "¿No deberíamos despertar a los demás también?" Les pregunto a sus dos amigos quedamente, inclinando su cabeza hacia los niños dormidos.
Los gemelos arrugaron su nariz al mismo tiempo "Nah". Respondió George, desechando la idea rápidamente.
"Para decir la verdad, no nos agradan mucho que digamos" Fred revelo en un susurro, solo para asegurarse de que no lo oyeran alguno de los otros niños en el caso de que no estuvieran dormidos.
"¿En verdad?" Pregunto Harry, sus cejas elevándose ante la sorpresa. Él siempre pensó que Fred y George eran amigos de todo el mundo, eran muy agradables y era fácil llevarse con ellos.
"Es que son tan…" George empezó, tratando de encontrar la palabra correcta.
"Apretados" Fred le sugirió
"Eso es, apretados" Repitió George, tronando los dedos y asintiendo con la cabeza
"No pueden soportar ni una pequeña broma" Agrego Fred
"¿Qué les hicieron?" Pregunto Harry, quien los conocía demasiado bien, con curiosidad sobre qué es lo que pudieron haber hecho
"Nada que no se merecieran" Murmuro George, apoyándose sobre sus rodillas y mirando fríamente hacia donde dormían sus compañeros de cuarto dormían.
Harry parpadeo un par de veces mirando al gemelo con sorpresa, nunca lo había visto tan enfadado con alguien y… ¿Estaba ofendido? Volteó a ver a Fred con curiosidad, pero este simplemente lo miro gentilmente y movió su cabeza levemente un par de veces en negativa como respuesta. Suponiendo que era un tema delicado, Harry les sonrió brillantemente en un intento de tranquilizarlos. "No importa, yo sé lo que es estar alrededor de gente que no te agrada"
Ese fue el momento de Fred y George de verse sorprendidos y mirar a su amigo desconcertadamente. "¿Hay gente que no te agrada?" Pregunto Fred curiosamente
"¿Tú¿El Señor amabilidad, el más dulce Gryffindor que ha habido en años?" Agrego George
Harry se estremeció levemente "¿De dónde sacaron eso?"
"Oímos a un grupo de chicas de sexto decirlo" Sonrió con picardía Fred
"¡No cambies el tema!" Insistió George, inclinándose hacia Harry. "¿Quién no te agrada?"
"Nadie importante, solo todos los amigos de Draco" Harry les reveló
"En otras palabras presumidos pura sangre" Fred entendió, asintiendo en conformidad
"Bueno algo es cierto, esa clase de gente es fácil encontrarlas en Slytherin" George dijo casualmente, escogiendo una tarta de fresa de la canasta.
"Por eso no te sortearon en esa casa"
"Sip. Pese a que toda tu vida te la pasaste con Slytherins, tu no crees en el estilo de vida que ellos quieren"
Mientras los gemelos Weasley seguían comiendo tartas y discutían sobre los que harían durante el verano, Harry pensaba en algo que habían dicho. Era la tercera vez que le decían que él no habría encajado en Slytherin. Pero el sombrero seleccionador le había dicho que si lo haría. ¿Qué significaba eso¿La gente que se encontraba a su alrededor estaría equivocada? O ¿El sombrero seleccionador se equivoco? Por alguna razón, ambas posibilidades lo hacían sentirse incomodo.
20 de Junio de 1990: Mediodía
"¡Nos vemos Harry!" Se despidieron Fred y George, ambos con la cabeza fuera de la ventanilla del Expreso de Hogwarts haciéndole señas a su moreno amigo como locos.
Harry se despedía con una brillante sonrisa en el rostro "¡Nos vemos pronto¡No olviden escribir!"
"¡No lo haremos!" Uno de los gemelos le aseguro, gritando para hacerse escuchar entre el ruido que hacían los demás estudiantes que estaban abordando el tren.
"Tal vez hasta ahorremos para comprarte un regalo de cumpleaños" Uno de los gemelos dijo, mitad en broma, mandándole a Harry una sonrisa picara lo que ocasiono que Harry se riera. Alrededor de él el número de gente comenzó a descender ya que casi todos ya estaban en el tren, listos para irse a casa.
Harry de pronto se dio cuenta que Charlie y Percy estaban de tras de sus dos jóvenes hermanos. "Te veo dentro de unos meses Percy; ¡Charlie que tengas suerte en encontrar trabajo!"
"¡Gracias Harry!" Respondió Charlie, asomando su cabeza por la ventana, junto a una de los gemelos "Mantente fuera de problemas ¿Está bien?" Harry asintió y el segundo hijo de los Weasley le dirigió un asentimiento antes de que su cabeza fuera remplazada por la de Percy.
"Que tengas un buen verano Harry" Le deseo Percy con una sonrisa antes de que los gemelos lo hicieran a un lado mientras el tren comenzaba a avanzar
"¡Adiós Harry!" Los gemelos gritaron al mismo tiempo con entusiasmo
Las despedidas continuaron hasta que el tren ya estaba a buena distancia y Fred y George fueron jalados hacia el interior del tren por sus hermanos quienes no querían que sufrieran ningún accidente por estar asomados medio cuerpo fuera de un tren que ya marchaba a cierta velocidad. El sonido del tren se disipo gradual y lentamente, Harry se quedo en la plataforma mirando por donde el tren se había ido en silencio. Aunque, hay que admitir, que no estuvo en silencio por mucho tiempo.
"Bueno ciertamente no fue como yo lo había imaginado" Suspiro Draco mientras caminaba hacia Harry
"¿Qué no lo fue?" Le pregunto el moreno, volteando para ver a su amigo frente a frente
"Nuestro primer año en Hogwarts" Respondió el rubio
"Oh¿En que fue diferente?"
"Bueno, para empezar siempre pensé que pasaríamos muchísimo más tiempo juntos" Draco le dijo al otro muchacho con una gran sonrisa mientras juguetonamente lo empujaba con su hombro. "También pensé que el trabajo sería mucho más arduo de lo que fue"
"No estuvo tan mal entonces" Le dijo Harry con una sonrisa
"No, no estuvo tan mal, aunque aún quisiera que compartiéramos un dormitorio en vez de dormir en lados opuestos del castillo" Suspiro el rubio algo triste
"Alégrate Draco" Le dijo el moreno. "Vas a tener dos meses solo conmigo, yo y solamente yo. Como te dije antes, vas a hartarte de mí para cuando regresemos a nuestro segundo año"
"¿Tú crees?" Draco pregunto divertido mientras los dos niños se dirigían al carruaje que los llevaría de regreso a Hogwarts donde los esperaba Severus para ir a casa .
"Yo estaré harto de ti para entonces" Bromeo Harry con una sonrisa
Draco dio un pequeño gruñido "Que chistoso"
"Si" Concordó Harry, enredando su brazo en el de Draco y moviéndose de forma que caminaran más juntos. "así lo creo".
Eteleht: Palabra elfica para liberate
