DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a JenRar. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Full Circle

Capítulo 12

POV Bella.

—¿Cuánto falta? —pregunté por sexta vez mientras caminaba por la sala vacía. Habíamos dejado todo tan limpio como era posible, incluso usamos un poco de madera del garaje para cubrir la ventana rota, pero sin la larga mesa para el café y la silla, la habitación se sentía vacía. Jasper había encontrado material en algún lugar para reparar la abolladura que el puño de Edward había dejado en la pared, así que, además de los muebles faltantes y la ventana, todo se veía en orden.

Alice soltó un bufido de frustración antes de contestar mi pregunta.

—Tres minutos, Bella —dijo exasperada—. ¿Por qué estás tan nerviosa? ¡Ya conoces a todos!

Sacudí la cabeza y envolví los brazos alrededor de mi torso, incapaz de decir en voz alta lo que estaba pensando. ¿Aún me querrían? ¿Rosalie aún me odiaría? Todas mis preguntas sin respuesta me estaban poniendo tan enferma como podría estarlo en estos momentos.

Edward seguía en el piano, tocando diversas melodías para mantenerme tranquila y evitar que enloqueciera. Jasper había tratado de usar sus habilidades calmantes en mí, pero le había pedido que no lo hiciera. Necesitaba sentir que tenía el control de algo, y sin importar qué tan débil podía ser ese control, mis emociones eran algo que podía manejar por mi cuenta. Alice estaba hojeando una revista, aunque esta era la tercera vez que la leía entera. Al poco tiempo, estábamos jugando a esperar "no tan pacientemente" a que el resto de la familia llegara.

Antes de que pudiera preocuparme más al respecto, Alice se había parado de su asiento y me tomaba de la mano para ir hacia la puerta.

—Vamos, Bella —ordenó con dulzura—. Los encontraremos afuera. Rose y Emmett vienen detrás de ellos en el BMW y en el Jeep.

Edward estaba a mi lado antes de que llegáramos a la puerta.

—¿Estás segura de que es una buena idea, Alice? —preguntó, la preocupación era evidente en su voz.

—¡Oh, Edward! —se quejó, lanzándole una mirada que no pude interpretar—. Alégrate un poco, hermano mío. ¡Ella va a estar bien!

Los miré a ambos completamente perdida y luego miré a Jasper, que había salido a la entrada principal con nosotros.

—¿Tú los entiendes? —le pregunté mordazmente.

Él se encogió de hombros y sacudió la cabeza.

—Alice, solamente está siendo...

—Vamos, Jazzy —lo llamó Alice firmemente—. Vamos a esperarlos por allá.

Miré a Edward, pero solamente me dio una sonrisa tensa y se encogió de hombros. De acuerdo, pensé. Obviamente, no estaba frente a ningún peligro, así que traté de no preocuparme acerca de otra cosa de la cual no tenía control alguno. De todos modos, en algún momento, Alice, Edward y yo tendríamos que acordar no mantener las visiones que ella tuviera en secreto para mí.

—Por supuesto, Bella —la misma Alice me contestó desde el otro lado de la entrada—. Hablaremos sobre ello, lo prometo.

Reí ligeramente, sacudiendo la cabeza hacia ella. Mis nervios volvieron con más fuerza y tomé la mano de Edward mientras veía el Mercedes de Carlisle dar vuelta por la entrada de la casa.

—Relájate, amor —murmuró Edward, besando ligeramente el tope de mi cabeza—. Te aman casi tanto como yo te amo, ¿lo recuerdas?

Sí, ellos amaban a la Bella humana, pensé para mí. Pero no era la misma persona que era con anterioridad. ¿Amarían mi nueva yo?

En el momento en el que el Mercedes se detuvo, la puerta del pasajero se abrió y Esme salió del auto. Se acercó un poco a mí, retorciendo sus manos, y luego fue hacia la puerta de Carlisle. Cuando él salió, ambos se quedaron sin avanzar, mirándome. Las expresiones en sus rostros fueron de la esperanza a la preocupación, pero eran más fuertes las del amor y la aceptación. Cuando Esme abrió sus brazos, solté la mano de Edward y corrí hacia ellos, arrojándome en su abrazo.

Aunque al estar en los brazos de Edward me sentía como en casa, el abrazo de Esme era igual de bueno en diferentes formas. De todas las maneras posibles, Carlisle y Esme se habían convertido en unos segundos padres para mí. Siempre me hacían sentir segura y los había extrañado terriblemente.

El abrazo de Esme era demasiado fuerte que casi dolía. El veneno se acumulaba en mis ojos mientras ella me abrazaba y murmuraba, en voz baja y tranquila, que lo sentía demasiado, pero que estaba feliz de verme. Carlisle rodeaba a su esposa con un brazo y su otra mano la puso en mi hombro, apretándolo ligeramente.

—Hola, Bella —dijo con suavidad—. Es muy bueno volver a verte, cariño.

Sollocé un par de veces y asentí.

—Es bueno verlos a ambos también. Los he extrañado.

—Déjame verte, Bella —dijo Esme finalmente, separándome de ella para tomar mi rostro entre sus manos. Después de verme, expresó—: Eres hermosa, cielo. Siempre lo has sido, pero esta vida te sienta muy bien. Siento mucho que haya pasado de ese modo.

Sollozando de nuevo, le di la razón.

—Yo también.

Me dieron un último abrazo y luego me dejaron ir.

Escuché un ligero carraspeo y, al mirar más atrás, vi a Rosalie parada a pocos metros detrás de nosotros, con las manos unidas frente a ella y con una expresión casi avergonzada en el rostro.

—Rosalie —murmuré.

—Bella —contestó con mucha suavidad—. Lo siento tanto.

Después de que Alice y Jasper volvieran de su cacería, le pedí a Alice que llamara al resto de la familia y les contara mi historia completa. No me sentía cómoda explicándola a detalle nuevamente, pero sabía que ellos necesitaban conocerla. Del mismo modo, Rosalie le había pedido a Alice que me contara su historia, así que ella me explicó cómo el prometido de Rose y sus amigos abusaron brutalmente de ella una noche en la que caminaba a casa por las calles de Rochester, dándola por muerta. Me dijo que ahí había sido donde Carlisle la había encontrado, y en lugar de dejarla morir en la calle, la había llevado a casa para transformarla, con la esperanza de que fuera la pareja de Edward.

Mirando a Rosalie ahora, era aún más hermosa de lo que recordaba cuando era humana, pero mis ojos de vampiro me permitían ver la tristeza que estaba presente en su mirada.

Me quedé en mi lugar mientras ella caminaba hacia mí, extendiendo su mano. La tomé, arqueando una ceja a modo de pregunta.

—Hola, Bella —me dijo, dándome una pequeña sonrisa—. Por favor llámame Rose. Es un gusto conocerte.

Al principio, estaba confundida, pero luego comprendí que ella me estaba dando lo que debió ser su saludo meses atrás, la primera vez que nos conocimos. Sí, teníamos mucho de qué hablar, pero si los últimos dieciocho meses me habían enseñado algo, era a no olvidarse de las pequeñas cosas.

Reí ligeramente y le sonreí de vuelta, sacudiendo la cabeza.

—Hola, Rose. Es muy bueno conocerte.

Ella sonrió, aliviada de que hubiera comprendido lo que quería decir.

Justo cuando soltaba su mano, sentí un fuerte agarre en mi hombro. Sin pensarlo, me giré un poco y, con las dos manos, tomé el brazo que sujetaba mi hombro y lancé a mi posible atacante sobre mi hombro, al otro lado de la carretera.

Emmett me miró desde el suelo y se echó a reír. Mis manos fueron directo a mi boca mientras jadeaba, preocupada de haberlo herido.

—¡Oh por Dios! ¿Estás bien, Emmett? ¿Te lastimé?

La idea de que había podido, no solo levantar a Emmett, sino también lanzarlo sobre mi hombro, me hacía reír, así que cuando sacudió la cabeza y rio más fuerte, no pude evitar acompañarlo. Le ofrecí mi mano para levantarse, él la tomo y, poniéndose de pie, me envolvió en un abrazo de oso.

—¡Maldición, Bella! Vaya fuerza la que tienes, ¡aunque apuesto que no puedes hacer eso de nuevo!

Reí más fuerte y sacudí la cabeza.

—Es bueno verte, Emmett.

—A ti también, B —contestó—. A ti también.


~FC~

POV Edward.

Ver a Bella saludar a mi familia fue fantástico… pero a la vez fue horrible. Todos ellos —incluyendo a Rose— estaban felices de verla, pero sus pensamientos estaban llenos de tristeza al saber que nuestra partida la había llevado a su situación actual.

Esme solamente repetía: ¡Oh mi pobre Bella! Mi hija. Estoy tan feliz de verte. Mi pobre, pobre niña. ¡Por todo lo que has pasado!

Los pensamientos de Carlisle eran muy parecidos a los de Esme, aunque él no podía evitar pensar en lo feliz que su esposa se veía. No la había visto tan feliz desde que habíamos dejado Forks. Ese pensamiento perforó mi corazón, sabiendo que nuestra partida había sido mi culpa —sin importar qué tan buenas habían sido mis intenciones— y él debió haberlo adivinado porque me miró y se disculpó en su cabeza. Asentí hacia él, haciéndola saber que lo había escuchado y que no había necesidad de disculparse.

Cuando Bella caminó hacia Rose, me tensé. Antes de dejar Forks, y mucho tiempo después de eso, Rose solamente había sido hostil con Bella. Pero mientras escuchaba sus pensamientos, estaba complacido al no escuchar nada negativo acerca de la mujer con la que planeaba pasar el resto de mi existencia.

Pobre Bella, pensó ella, viéndola abrazar a Carlisle y Esme una última vez. Ella luce tan nerviosa. No debería. Es más fuerte de lo que pensé que era. «Lamento eso, Edward». No volteó a verme cuando pensó eso para mí; su mirada estaba centrada en Bella mientras ella se enfocaba en Rose.

—Rosalie —dijo Bella con timidez.

Incluso mientras Rose hablaba, sus pensamientos estaban a mil por hora.

—Bella —dijo Rose en respuesta—. Lo siento tanto. —Lamento haberte tratado como si fueras menos, como si estuviera mal que quisieras estar con tu pareja. Lamento tantas cosas. Espero que puedas perdonarme. Más que nada, lamento que hayas tenido que pasar por lo que pasaste. Nadie merece eso, en especial mi hermana. Debí haber estado ahí para ti. Nosotros debimos haber estado ahí para ti. Pero aquí estamos ahora y no nos volveremos a ir. Jamás te dejaremos de nuevo. Necesitas saber eso. Necesitas saber que ahora eres mi hermana, tanto como Alice. Necesitamos comenzar de nuevo.

Miré como ella caminaba hacia mi Bella y le ofrecía su mano.

—Hola, Bella —le dijo con una pequeña sonrisa—. Por favor llámame Rose. Es un gusto conocerte.

Estaba tan concentrado mirándolas, que no escuché los pensamientos de Emmett hasta que él estaba detrás de Bella. Sabía que no iba a terminar bien, así que tomé un paso al frente, pero Alice me detuvo con una mano en mi brazo.

«Solo espera, Edward», pensó para mí. «Esto va a ser bueno para los dos.»

Asentí y miré como Emmett salía volando sobre Bella cuando ella lo levantó en un movimiento casi perfecto de lucha. Ambos rieron y se abrazaron, saludándose de la única manera que mi hermano conocía.

—Ella se ve bien —dijo Carlisle, sacándome de mis pensamientos.

—Lo hace —contesté.

«¿Cómo lo está llevando?», preguntó en sus pensamientos.

Le di una mirada que claramente significaba que no muy bien.

—Ella me perdonó —susurré tan bajo que los otros al otro lado del jardín, no hubieran sido capaces de escuchar.

«Eso me imaginé. Ese es el tipo de persona que ella es, que siempre ha sido.»

—Es más que eso —le dije—. Ella está preocupada por la bebé y está segura de que tendrá que dejarla para mantenerla segura.

Él asintió. «Hablé con Alice. Tenemos mucho de qué hablar, hijo. Nosotros necesitamos cazar, pero al regresar nos sentaremos a hablar, ¿de acuerdo?»

Le sonreí en respuesta y extendí mi mano mientras Bella caminaba hacia mí, pasando a Carlisle, que se apresuraba por volver al lado de Esme.

—Vamos, amor. Ellos van a cazar, y después todos hablaremos.


El resto de la familia Cullen ha llegado... ¿qué les pareció su encuentro con Bella?

Debido a problemas técnicos (?) el siguiente capítulo puede tardar un poco más, aunque espero que no demasiado tiempo.

Bonito día y espero sus reviews :)