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En un café de Muggle Londres, Gabriel, Emilia y Hermione estaba platicando, saboreando sus bebidas calientes. Ya había llegado el invierno y para escapar las calles heladas los tres se habían refugiado en el café para poder calentarse. Desde la partida de su hermana de la casa, los tres trataban de verse lo más seguido posible. Sabían que su hermana se había ido de la casa pero no sabían exactamente como las cosas habían sucedido, sus padres no hablaban del tema y Hermione tampoco. Gabriel todavía estaba irritado por la situación y no aceptaba que su hermanita se hubiera ido a vivir con un chico que apenas conocía. Emilia estaba neutra, no tomaba partido, amaba a su hermana y siempre iba a estar de su lado pero tampoco quería estar en conflictos con sus padres. Gabriel seguía sus partidos de futbol americano con Draco para aprender a conocerlo y vigilarlo. Gabriel apenas podía digerir el hecho de que su hermanita ya no era una niñita.

-"Sería bueno que te vinieras a la casa a tomar una copa Hermione. No viniste para la navidad y siempre la pasas con nosotros" – dijo Emilia mientras le agregaba azúcar a su Cappuccino. Miró de soslayo a su hermano para que la ayude en lo que quería decir.

-"Los papas andan muy enojados, aunque no lo digan. Yo sé que les causó mucha tristeza no tenerte en casa para las fiestas. Nosotros también." – Gabriel dijo con seriedad.

Hermione miró a sus hermanos con suspicacia, que querían hacer exactamente. Ya se sentía mal por lo que estaba pasando, porque no podían dejar el asunto y ya. No sabían que había sucedido, como se fue de la casa. Desde este día sus padres no la volvieron a llamar y ella tampoco. La vergüenza se lo impedía, solo quería vivir su vida y hacer de cuentas que nada de eso había pasado, aunque fuera difícil.

-"Tenía otros planes" – contestó, mirando el contenido de su taza de chocolate.

Draco la había llevado a una estación de esquí al norte del País. Él le dijo que cuando era pequeño su madre y él solían a pasar unos días en el chalet que poseían aquí. Draco la llevó allá para pasar las fiestas, como no podía pasarlas con su familia y él no quería asistir a la tradicional fiesta que organizaba su madre para esta ocasión. Esquiaron y Draco le enseñó a manejar un escúter de nieve. No había tele por lo que el rubio refunfuñó un poco pero ella se había encargado de entretenerle y hacerle olvidar el maldito aparato. Draco después de cuatro días sin tele volvió a descubrir las virtudes de un día sin el dichoso aparato gracias a su novia.

Por lo que decirle a su hermano la razón del porque no pasó las fiestas con ellos no era una opción.

-"¡Ay Hermione déjate de evasivas quieres! Los papas no dicen nada y tú tampoco. Del día para la mañana, te vas de la casa sin una palabra. No vienes para las fiestas, ni siquiera te vienes para saludar a papa y mama. Y ellos no hablan de ti, evitando el tema como si fuera prohibido." – vociferó Gabriel, asustando de paso a unos clientes que estaban sentados a unas mesas no muy lejanas.

-"Gabriel baja la voz. No armes un escándalo" – censuró Emilia.- "La cosa ya pasó, no es necesario que te enojes"

-"No estoy de acuerdo. Mira Hermione, que te vayas de la casa es un hecho pero que te alienes de tus padres es otra. Por lo menos pudiste mandar una carta pero nada. Como quieres que lo tome. Tú no eres así. ¿Qué planes eran tan importantes para que no vinieras a pasar las fiestas con nosotros?" – exigió Gabriel pegando la mesa con su puño, provocando un ruido sonoro. Emilia y Hermione se asustaron ante la reacción del castaño.

-"Te puedes calmar por favor" – pidió la castaña. La actitud de Gabriel la ponía de los nervios. Gabriel tomaba muy en serio su papel de hermano mayor y esto la estaba exasperando.

-"Como te dije, tenía otros planes y además no recibí ninguna invitación. Papa y mama no me llamaron, de hecho ya hace mucho tiempo que no llaman. Así que no vine, para qué si yo no soy invitada. "– razonó la castaña.

-"Dime que no estás hablando en serio" – dijo Gabriel con asombro –"¡Desde cuando necesitas una invitación para venir a tu propia casa!"

Emilia, viendo que la conversación iba a durar llamó al mesero y le pidió que le sirvieran unos muffins.

-"Por favor me podría traer un muffin por favor y también dos otros de chocolate para esos dos" - señaló sus hermanos que estaban discutiendo –"también me va a traer un vaso de agua mineral sin gas, porque sigo una dieta y prefiero beber agua sin gas. ¿Usted conoce las virtudes del agua mineral? Ah veo que no. Porque unas revistas señalaron el hecho que beber agua sin gas era mejor para la dieta. Porque usted sabe que hoy en día no somos a salvo, tenemos que cuidarnos. De otra forma…" – Emilia fue interrumpida en su discurso por su hermana que la miraba con molestia al igual que Gabriel. El mesero miraba a Emilia extrañamente.

-"¡Ya Emilia déjalo!" – se exclamó Hermione. Emilia bufó y volvió a beber su Cappuccino.

-"Mira Gabriel, es muy complicado. No podía venir a casa como si nada y pasar las fiestas con ustedes. Mama y papa por lo visto siguen muy disgustados conmigo, yo no me veía ir ahí y amargarles la fiesta, de verdad Gabriel. Trata de entenderlo. "dijo Hermione, mientras acariciaba el contorno de su taza con el dedo.

-"No sé en qué términos te fuiste de la casa pero esto no es razón suficiente para que dejes de venir para la casa. Les haces mucha falta Hermione y no digas que no es cierto porque yo los conozco. Creo que ya es tiempo que dejes de esconderte y que des la cara."

El mesero los trajo su pedido, dejando los tres hermanos con sus postres.

-"Para eso, solo espero a que me llamen. Así sabré si me quieren ver, de otra forma no vendré en la casa. "– dijo con seriedad. Lo único que esperaba era una señal de ellos, con esto podría saber si seguían enojados con ella. No podría ir en la casa como si nada para que su mama le haga más reproches y que su padre la mire con decepción, eso sí que prefería evitarlo. Gabriel miró a su hermana con molestia, siempre tenía que ser tan cabezota.

-"Bueno por lo menos te espero en la casa para festejar el año nuevo con nosotros. Si no quieres quedarte, ¡Allá tu! Pero vas a venir. Hablo en serio Hermy, te espero en la casa este fin de año, aunque sea para venir a saludar. Ahora que recuerdo te espero a ti y Draco este sábado para jugar un partido. Chicos contra chicas, vale." – Emilia rodó los ojos, otro día que desgastaría jugando en lugar de ir de compras.

-"Ahí estaremos, no te preocupes" – Los hermanos siguieron hablando de todo y de nada antes que Emilia se tuviera que ir porque tenía una cita con Brad. Gabriel le advirtió por última vez a su hermana que tuviera que venir a la casa a saludar a sus padres. La castaña asintió y se fue del café con su hermano antes de aparecerse a su apartamento. Gabriel quería que viniera a la casa de sus padres como si nada, no sabía si iría. Ella no quería causarles otro disgusto y prefería esperar a que se calmaran o que llamaran. Si de vedad la querían a ver, lo podían haber hecho de muchas formas pero ni una vez trataron, así que ella tampoco.


-"¿Cómo te fueron las fiestas hijo? Tengo que decir que tu mama y yo, estábamos esperando tu venida". – comentó Lucius mientras tomaba asiento en uno de los sofás en su oficina. Draco vino a ver su padre porque su mama se lo había pedido. Por lo que parecía su padre quería hablar con él, el rubio no pensó más del asunto y se apreció en las oficinas de Malfoy & Co. El té había sido servido con una galletas y Draco estaba sentado opuesto a su padre, esperando a que hablara.

-"Tuve un impedimento, por eso no pude venir padre" – contestó el rubio, mientras se inclinaba hacia la mesilla par agregarle leche a su té, con unos azucares. La verdad es que ya había comido con su madre y no tenía ninguna hambre, pero por lo menos podía beber el té con su padre. Aunque ganas de té, no tenía.

-"Tu madre y yo te hemos avisado de que habría una fiesta para la navidad, lo sabías. Todos los invitados estaban presentes lo único que faltaba eras tú. Hasta los Parkinson preguntaron por ti. Los Greengrass y los Lombart estaban muy disgustados con tu ausencia." –espetó Lucius con molestia. –"Es de costumbre que asistes a la fiesta de Navidad Draco."

-"Ya te dije que tuve un impedimento, no es para tanto. Cada año es lo mismo, dudo que me haya perdido algo importante" – bufó Draco.

-"No seas insolente hijo, se trata de principios. Cuando uno tiene un impedimento, avisa de su retraso o de su ausencia. Eso se llama educación. Te hemos educado para esto, creo"

-"Hasta los elfos me educaron más que tú" – escupió el rubio.

-"¡Basta ya! Si te llamé no es para que me reclames Draco. De hecho te llamé para hablar de negocio" – Draco arqueó una ceja igualita a la de su padre ante esta información.

-"Que quieres padre." – preguntó Draco con cansancio.

-"Primero quiero felicitarte hijo, nuestra familia parecer ser más o menos aceptada de nuevo en el mundo mágico. Eso se lo debemos a tu relación con uno de nuestros héroes nacionales" – Lucius escupió las últimas palabras como si fuera un insulto –"De hecho el señor Parkinson me hizo una proposición. Sabes que son una de las familias más afortunadas del mundo mágico y que sus negocios son muy prósperos" – enumeró Lucius.

-"¿Y qué con eso?" – preguntó Draco, miraba a Lucius con aburrimiento. Lo único que quería era acabar con esta conversación sin sentido y irse a su apartamento. Eran las vacaciones y tenía otras cosas más interesantes que hacer.

-"El piensa que tu y Pansy formarían una bonita pareja. Te dejo imaginar la ganancia que sacaríamos de esto si agregáramos a nuestro patrimonio, parte del patrimonio de esta familia. Esto es una oportunidad de oro para la familia hijo." – dijo Lucius alegremente. Draco miró a su padre con desesperación, seguía insistiendo, esto lo tenía harto.

-"Ya tengo una novia, así que le dirás que, no gracias" – contestó secamente.

-"Ya te puedes deshacer de la hija de muggle, ya es tiempo que recapacites hijo. Sí tiene dinero, pero los Parkinson pertenecen a nuestro mundo, ella no. Además es una…" – Draco se levantó de un salto, sorprendiendo a su padre que no pudo terminar su frase por la expresión que tenía su hijo.

-"Ni te atrevas a llamarla así si es lo que querías hacer. Es mi novia te pese o no. Te aconsejo que te vayas haciendo a la idea, ya llevamos más de un año juntos y no tengo planes de separarme de ella." – dijo con vehemencia.

-"No puedes seguir con esta locura, te acabo de decir que los Parkinson están interesados en que te cases con su hija y tu me sales con estos disparates. Hemos logrado lo que queríamos, la gente del ministerio ya no duda de nosotros. Ahora te tienes que casar con Pansy para completar nuestro objetivo" – Lucius estiró sus piernas bajo la mesilla y tomo un sorbo de su te, satisfecho con su plan.

-"¡Otra vez la burra al trigo padre! Cuántas veces te dije que no voy a dejarla. Son tus planes, no los míos. No voy a permitir que ensucies lo que he logrado construir con alguien por tu codicia ¡Si quieres, cásate con Pansy, yo no lo voy a hacer!" Gritó Draco.

-"No seas necio. Esto es una oportunidad de oro para nuestra familia, no nos defraudes." – amenazó Lucius con calma.

-"Yo no soy ninguna mercancía tuya padre. ¡A mí ya no me metas en tus planes turbios!" – gritó el rubio. Tomó su abrigo y sus guantes de piel de dragón y se fue hecha una furia sin despedirse de su padre.

-"¡Me lleva!" Draco apareció en su apartamento que compartía con Hermione, arrojó con furia sus guantes al piso y su abrigo. Pasó su mano por su cabello de la frustración. Su padre siempre tenía que hacer de las suyas, cuando iba a entender que ya no se prestaría a sus planes. Además tenía la desfachatez de reclamarlo por no haber venido a su fiesta de navidad cuando lo único que quería era que entretenga a las hijas de sus amigos como las Greengrass o Pansy. Bueno Pansy era su amiga, como iba a imaginarse casarse con ella, además ella ya había aceptado la idea de ellos como amigos. El único que no se podía hacer a la idea era su padre, quizás pudiera hablar de esto con su madre, ella sí era más sensata.

-"Sabes amor, dudo que estos tengan la culpa de tu disgusto" – dijo Hermione, recuperando su abrigo y sus guantes, arreglándolos en el closet de la entrada. Estaba en la cocina cuando vio aparecer el rubio en la sala de estar todo hecho una furia.

"¿Qué haces aquí?" – preguntó Draco sorprendido de ver a su novia aparecer así de la nada.

-"Yo vivo aquí" – contestó la castaña burlona.

-"Quiero decir que haces aquí tan temprano, acaso no te tenias que ver con tus hermanos" – la tomó de la mano y la llevó hasta el sillón para que se sentaran y la sentó en su regazo.

-"Si nos vimos, Gabriel estaba enojado porque no vine para la navidad. A veces esta tan irritante." –bufó la castaña, acomodándose en los brazos del rubio.

-"Mi padre también me reclamó. ¡Que fastidio!" – masculló el rubio.

-"No cambiaria esta navidad para nada amor. Además, no frunzas los ceños así, enojadito no te ves bonito" – contestó con una sonrisa. Entonces acarició la mandíbula del rubio y la besó suavemente. Antes de acariciar las cejas del rubio para que el relaje su expresión y Draco rodó los ojos. Al recordar esta navidad que había pasado con ella, sonrió con suficiencia y ladeó la cabeza para buscar la mirada de su castaña.

-"Mi padre quiere que me case con Pansy" – dijo con calma, Hermione abrió los ojos como platos. No esperaba esto, además Draco parecía tan calma. No sabía cómo interpretar su actitud.

-"¿Que le dijiste?" – preguntó con calma, se enderezó para poder ver mejor a su novio y jugueteó con sus manos mientras esperaba la respuesta del rubio. Draco la observó y esbozó una sonrisa al ver como jugueteaba con sus manos. Se veía tan linda así de nerviosa aunque le molestó que todavía pudiera tener dudas sobre sus intenciones.

Draco le levantó la barbilla con un dedo y la besó con pasión. Expresó en este beso todo lo que sentía por ella, su voluntad de no dejarla ir, de siempre estar a su lado y lo cuanto que la amaba. Hermione sorprendida por el arrebato de pasión del rubio tomó su tiempo para reaccionar y lo abrazó por el cuello y llevó una de sus manos en su pelo. Draco succionó levemente su labio inferior y sintió la presión del agarre de la castaña aumentar al hacer esto. Con otro besito se separó de la castaña y tomó su cara entre sus manos.

-"Le dije que ya tenía una mujer y que no estaba interesado." – Hermione sonrió y Draco besó su nariz – "Lastima que ella no me quiera".

-"Como lo sabes" – dijo ella con un tono burlón.

-"Lo sé es todo" – dijo Draco mal humorado, Hermione sonrió.

-"Pues yo sé que ella te quiere mucho" dijo seria, acariciando su ceja izquierda.

-"¿Entonces crees que ella acepte esto?" – Draco buscó en su bolsillo y sacó una cajita azul marino de terciopelo. Hermione abrió los ojos de par en par cuando vio que Draco le tendía la caja, la tomó con las manos temblorosas.

-"¿Qué es esto?" –preguntó Hermione en un susurro.

–"Ábrela y verás" - Draco sonrió, por alguien muy inteligente su novia podía ser muy tontita. Viendo que la castaña todavía no abría la caja, Draco la abrió. Hermione ahogó un grito de sorpresa y cerró la cajita al instante. Draco se echó a reir ante la reacción de la castaña. Volvió a abrir la cajita y sacó el anillo que estaba adentro. Acarició la mejilla de Hermione y le rozó los labios con los suyos. Ella demasiada sorprendida ni siquiera le devolvió el beso.

-"Cásate conmigo amor" – Hermione estaba completamente anonadada, ni sabía que contestar.

-"¿Por qué?" – preguntó tontamente.

-"¿Por qué, qué?- repitió el rubio sorprendido.

-"Por qué la pregunta ahora, cuando tu padre te acaba de decir que quería que te casaras con Pansy" - Draco rodó los ojos.

-"Lo quieres saber todo como siempre" – masculló el rubio con fastidio -"Bueno para que lo sepas, te lo quería pedir para la navidad pero me acobardé. Pero cuando mi padre me habló de su idea, esto me alentó mucho más. Porque no podía imaginarme casado con otra mujer que no fueras tu. Porque finalmente tus defectos y todos tus numeritos me hacen recordar lo irritante y lo linda que eres. Eres para mi, así es" – dijo el rubio sin saber exactamente si era lo que quería oír su novia.

-"Sabes siempre me he imaginado que cuando un hombre me pidiera matrimonio, lo haría con flores, chocolates y todo el rollo. ¿No?" – dijo la castaña con burla. Draco tragó grueso, y se reprochó a sí mismo no haberle pedido con más romanticismo. Pero regresó a la tierra cuando sintió una mano acariciarle la cara. –"Pero esto es muchísimo mejor" – entonces Hermione atrapó el labio inferior del rubio con sus dientes juguetonamente antes de succionarlo. Cuando terminaron de besarse el rubio la miró a los ojos como para preguntarle si eso era su respuesta. Hermione sonrió y asintió con la cabeza entusiásticamente.

Entonces Draco tomó la mano izquierda la castaña y le puso el anillo en su anular. Draco no pudo dejar de pensar que el anillo le quedaba perfecto. Era de plata con tres diamantes alineados y tres otros más pequeños en cada extremo de la línea que formaban los tres diamantes. Draco no quería algo demasiado extravagante por eso prefirió escoger uno elegante pero sencillo.

-"Te queda perfecto" – susurró alegremente el rubio. Hermione bajó la vista para observar su anillo de compromiso, apenas lo podía creer, se iban a casar. Levantô la mirada para ver a su novio y le dijo sin decir una palabra que lo amaba, solo movió los labios. Draco le leyó los labios y no pudo resistir las ganas de poseerlos con los suyos. Hundió sus dedos en el cabello de la castaña para profundizar el beso y la cargó para llevarla a la habitación que compartían. Los dos llegaron hasta la cama sin dejar de besarse. Draco acostó su novia sobre la cama y empezó a quitarle el suéter, luego se enderezó para que ella le quite el suyo. Al ver la mirada llena de deseo de su novio, Hermione sonrió, picara. Procedió en quitarle la camisa sin mangas que llevaba y paseó sus manos por su pecho, acariciando sin prisa sus pectorales.

-"Te amo mi dragón" – susurró antes de atraerlo hacia ella tirando del colgante en forma de Dragón que lo había regalado por la navidad. Draco sonrió y empezó a besar el cuello de la castaña. Hermione llevó sus manos en el cabello de Draco, dejándolo seducirla con sus manos y labios.
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-"Pansy estas muy mal" – susurró Millicent.

Las dos estaban en su recamara, Pansy había traído lo que llamaba sus herramientas para el plan. Millicent no se imaginaba que lo que estaba por ver le iba a sorprender tanto. Pansy llegó con un objeto circular dorado que llamaba un DVD, lo insertó en un aparato que podía reproducir las imágenes que había metido en el objeto circular. Millicent no había entendido todo de la explicación de la morena pero si pudo entender su contenido. Las imágenes no dejaban nada para la imaginación, en la pantalla que Pansy llamaba una tele, podía ver como dos personas estaban en una posición bastante comprometedora en una cama. Lo que le sorprendió fue ver a la castaña en la cama con otro hombre, sabiendo que no era ella sino su amiga. Si habían las sabanas pero ellas no escondían muchísimo, se podía ver clarísimo lo que los dos estaban haciendo.

-"No amiga me siento de maravilla. ¿Qué te parece mi obra?" preguntó la morena sonriendo.

-"Quien diría que Granger tuviera esta figura con las fachas en que andaba en Hogwarts. Se veía terrible, nunca tuvo tu estilo, amiga."

-"Si yo también me sorprendí muchísimo pero a Rick le gustó muchísimo, ten esto por seguro" – Pansy se echó a reír cuando recordó la mirada de Rick llena de deseo.

-"Y ahora que vas a hacer" – preguntó Millicent tomando un sitio en la cama.

-"Voy a andar despacito, primero habrá que sembrar la duda en la mente de Draco, hacerle creer que su novia se trae algo chueco con el Rick ese. Después vendrá el tiempo de presentarle las pruebas, unas fotos y este DVD. Con esto no tendrá otra opción que de creerme. Yo me haré la amiga que se preocupa por él y que no quiere que sufra."- la morena le hizo unos pucheros a su amiga como para expresar su tristeza. Millicent la miró sonriendo, su amiga sabía muy bien lo que hacía. Los Slytherin eran muy vengativos, Pansy era el ejemplo.

-Y crees que tu padre ya haya hablado con Lucius"

-"Creo que sí, el cree que un matrimonio entre las dos familias nos pueda beneficiar. Pues a mí me sirve, Draco por fin será mío. Después de la decepción que se va llevar al darse cuenta que su noviecita le puso los cuernos, lo voy a poder consolar."

-"¿Y él te va a creer?

-"No me va a creer a mí, va a creer los hechos nada más. Créeme, la Gryffindor por más inteligente que sea no va a saber de dónde salió el tiro. Verás Mili, en menos de unos meses yo seré la señora Malfoy, promesa de Slytherin" – susurró la morena con odio.

-"Si él sospecha algo, que vas a hacer" – preguntó preocupada Millicent.

-"En buena amiga que soy yo, le voy a aconsejar que hable con Rick a lo mejor el pueda decir que todo es mentira, que su novia nunca sería capaz de hacerle algo así." Sonrió con malicia- "Pero Rick que no tiene ni idea de quién soy en realidad le va decir todo y le va dar el golpe de gracia. Que durante todos estos meses se veía con la castaña a sus espaldas." – Pansy formó un pugno con su mano derecha y lo topó con la palma de su mano izquierda como para ilustrar lo que iba a suceder.

-"Pero y si Granger decide ir a buscar a Rick para preguntarle"

-"Pues allá ella, no tendrá ninguna prueba y después de lo que va a ver su novio. Dudo que la siga creyendo, ya verás." Millicent asintió, se quedó boquiabierta ante la inteligencia y la astucia de su amiga, no tenia limite.
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-"Ya Albus, no hemos encontrado nada, la niña no está ni estuvo registrada en los otros colegios. Hasta parece que no fuera bruja." – bufó John.

-"Entonces tenemos que registra Hogwarts, es el único colegio que no hemos revisado. Minerva, estás segura de que tu hija sea una bruja, verdad"

Minerva Mcgonagall estaba en la oficina de su amigo, se juntaban cada vez al mes para verificar los avances de la búsqueda.

-"Albus yo conozco a mi hija si te digo que era bruja es porque yo lo sé." – contestó la mujer con convicción.

-"Entonces vamos a revisar a Hogwarts, John puedes revisar todos los datos que quieras. Con las vacaciones, el colegio está casi vacío, los alumnos se fueron con su familia"

-"Y si la encontramos, que hacemos. No le podemos decir así de la nada que su madre es otra" – intervino John.

-"Si era alumna en este colegio, de seguro nos conoce, así que creo que lo más sensato sea que lo hablemos primero con el padre. Porque si la niña esta con el padre como lo pensemos, el debe saber la identidad de la madre" – contestó Albus.

Minerva se quedó callada, oír hablar de Herman le parecía tan extraño. Que había sido de él, se habría vuelto con su esposa quizás. Cuando lo conoció sabía que estaba separado de su mujer pero cuando la dejó no supo si se había vuelto con ella. Lo resentía tanto por haberla abandonado, solo tenía 20 cuando se quedó embarazada y ella estaba tan perdida. No sabía qué hacer, como educar este bebe si apenas podía con ella misma. Tuvo que sacar fuerzas de flaqueza y seguir adelante aunque en este momento lo único que quería era dejarse caer y dormir un sueño largo.

-"Crees que el sepa a donde esta Minerva, Albus" – preguntó John.

-"No lo creo, él y Minerva ya no tienen contactos. ¿Verdad Minerva?"

-"Sí, 19 años han pasado, esto es mucho tiempo, ya nada nos une, excepto nuestra hija" – contestó la profesora secamente.

-"No te preocupes Minerva pronto tendrás a tu hija a tu lado, te lo prometo"- Albus tomó su mano entre las suyas y la apretó, asegurándole con este gesto que pronto tendría a su hija con ella.
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-"Mis padres van a pegar el grito en el cielo cuando les diga" – dijo Hermione con la barbilla apoyada sobre el pecho de Draco, mientras él dibujaba letras imaginarias sobre la espalda de ella. El rubio bajó la vista y se echó a reír.

-"Perdóname Herm, pero creo que la reacción de tus padres no será nada comparada con la de los míos"- tomó un rizo del cabello de la castaña y lo enredó con su dedo –"Pero lo que puedan pensar me vale. Me caso contigo no con ellos"

-"Pienso lo mismo pero un día tendrán que enterarse ¿no?"

-"Una vez que se enteren mi mama va a querer acaparar todo tu tiempo para preparar la boda. No te va a dejar en paz y serán tus padres los que no me van a dejar en paz y además se me iba a olvidar tu hermano. Este ni me va a dejar en vida para que me case."- bromeó el rubio.

-"Gabriel no te va a hacer nada si no lo provocas amor y lo sabes. Siempre se ha portado muy bien contigo, por cierto nos ha invitado a jugar este sábado."

-"¿Con este frio?"

-"Mejor no preguntes" – Hermione rodó los ojos, su hermano a veces se le ocurría ideas muy raras que solo él podía entender.

-"A ver dime qué tipo de bodas quieres, quizás mi mama tome en cuenta tu opinión y te haga caso"

-"Quiero una boda en la iglesia para darle gusto a mis padres y que se den cuenta de una vez por todas que no vivo en el pecado" – bromeó la castaña.

-"En serio que quieres" – la miró a los ojos.

-"Quiero casarme contigo y tenerte a mi lado, eso es todo. Poco importa la boda. Quiero ser tu esposa, tener tus hijos y que por fin tu padre me llegue a aceptar como su nuera. ¿Crees que sea mucho?" – preguntó con sencillez.

Draco se quedó boquiabierto, una vez más ella lo había sorprendido. Como la amaba, la amaba por su sencillez y su sagacidad. Como con simples palabras decía poco y mucho a la vez. Con estas palabras ella le confirmaba una vez más que ella era lo que él quería, lo que siempre había buscado sin darse cuenta. Lo más irónico era que fue su padre el que le incitó a empezar una relación con ella. Ese mismo que ahora quería que se casara con otra. ¿Quién podría entender el nivel de ambición de su padre? Lo único que le quedaba claro era que esta mujer iba a ser su esposa y que seguiría dándole todo lo que deseaba porque ella lo hacía feliz y le daba todo lo que deseaba sin darse cuenta.

-"No amor, no es mucho. Creí que me iba a salir muy caro tenerte como esposa pero no es el caso" – bromeó. La castaña ofendida, le golpeó el brazo y hizo ademán de salir de la cama. Draco se echó a reír y la detuvo abrazándola por detrás, acomodando su cabeza sobre su hombro. "¡Anda! Solo estaba bromeando. No te enojes" – le dio un beso en la mejilla.

-"Eres un payaso" – farfulló Hermione. Draco saltó una risilla y la besó detrás de su oreja.

-"Lo que quieres no es mucho amor" – empezó a acariciar su estomago mientras besaba su cuello –"Vas a ser mi esposa, nuestro primer hijo va a ser una niña y nuestras familias van a estar muy contentas."

-"No, quiero que sea niño igual a ti y así le podrás enseñar a jugar quidditch" – dijo entrelazando sus manos con las de él.

- "Va a ser niña, yo lo sé. Igual a ti, que no le tenga tanto miedo a las escobas porque no le voy a poder enseñar quidditch. Puede ser una come libros como tú, a mi no me molesta. Con su astucia y su saber, va a ser una Slytherin como su papa. Claro voy a tener que azotar a todos los tarambanas de Hogwarts que le se le van a acercar." – terminó Draco amenazadoramente.

-"Sabes amor queda mucho tiempo para que esto pase." – se rió la castaña.

-"Yo sé, tenemos todo el tiempo para hacer de estos sueños una realidad" – dijo Draco y besó su cabello, Hermione se volteó para verlo, sonriendo.

-"Me lo prometes" – preguntó, buscando en la mirada gris del rubio su respuesta.

-"Te lo prometo amor" – prometió Draco dándole un beso en la nariz –"Ahora ven a recostarte, hay un partido de quidditch en la tele y no lo quiero perder"

Draco tomó el control remoto de la pantalla plana que habían instalado en su recamara al darse cuenta que iban a necesitar una más. Hermione rodó los ojos y se dejó abrazar por el rubio. Draco se había acostumbrado muy bien a los aparatos muggle que había en el apartamento. Su preferido sin la menor duda era la tele, sus partidos de quidditch no los faltaba para nada. Cuando Ron, Harry y Ginny pasaban por el apartamento, los tres se ponían a ver el partido. No estaban del todo amigos pero si tenían algo en común, los partidos de quidditch. Harry ya sabía lo que era una tele por lo que no se maravillaba cada vez que veía una.

Harry y Ginny todavía no vivían juntos aún, Harry todavía seguía en la academia y Ginny continuaba sus estudios para ser medimaga. Cuando tenía sus clases en muggle Londres las dos se iban a tomar un café y platicaban por horas. Harry acababa de alquilar un apartamento en la misma residencia en la que vivían, Hermione se puso muy contenta al oír la noticia. Su mejor amiga ahora iba ser su vecina, iban a instalarse a finales de Enero. Draco no estaba muy contento al saber esto. Su novia le había asegurado que no tenía que acompañarla a visitarlos si no quería. Pero él sabía muy bien que no lo pensaba, por eso ya se iba preparando a pasar más tiempo con la cara rajada y su compinche de comadreja.
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Herman, en su oficina estaba observando un retrato de su familia que tenía en su escritorio. Los cinco estaban a Irlanda de vacaciones cuando tomaron la foto, en las montañas, detrás había un pequeño lago. Herman sonrió al recordar estas vacaciones, miró a sus tres hijos y pudo notar como habían crecido. Tanto habían crecido que una de sus hijas ya se había vivido a vivir con su novio. Ni siquiera había venido para la navidad, en el fondo Herman esperaba que ella viniera pero no fue así. 6 meses habían pasado y ni una llamada, nada. Los únicos que sabían de ella eran Gabriel y Emilia, porque eran hermanos y se seguían viendo muy seguido. Pero él y su esposa no tenían ningún contacto con ella, la última vez que se vieron, fue cuando ella se había ido a vivir con su rubio.

Tan enamorada estaba su hija de este Draco, que ni siquiera le hizo caso cuando le impidió irse a vivir con él. Esto le dolió muchísimo que su hija decida hacer caso omiso de su opinión. Siempre había estado para ella, él era su padre y lo único que quería era protegerla. Que no se venga a pasar las fiestas con su familia, le dolió aun más. Sí, les había mandado regalos pero de que servía si ella no había venido. Pasaban las fiestas en familia, eso era la tradición, era la primera vez que su hija Hermione no venía a pasar las fiestas con ellos. Excepto por un año en la que no vino pero su hija le había dicho que no había podido y que no preguntara porque, que era un caso de fuerza mayor. Este año no la habían visto mucho, quien sabrá en que andaba metida con sus amigos en el mundo mágico, ni quería pensarlo.

Cuantas veces había querido llamarla pero cada vez cambiaba de idea. ¿Estará ella enojada con él porque no la había llamado? No podía seguir así, necesitaba verla, saber si estaba bien. Gabriel y Emilia le daban noticias pero no era lo mismo. Tenía que verla pero le quería dar una última oportunidad, el año nuevo seria esta oportunidad. Sí, iba a esperar hasta la noche vieja y si no venia, entonces la llamaría para reclamarle.

El gran día había llegado, era el 31 de Diciembre, toda la familia Granger estaba reunida, además de unos tíos y primos que habían venido a festejar la Nochevieja. Unos familiares de Diana también estaban. Había un banquete en la parte trasera del jardín donde se encontraba la piscina. Los más jóvenes se divertían cerca de la piscina o jugando en el agua. Los adultos estaban reunidos en la casa, hablando, bailando al ritmo de la música y alegrándose por el año nuevo que iba a empezar. Pero Herman no estaba contento porque sabía que faltaba una persona, como podía disfrutar de una fiesta si no estaba del todo feliz.

Estaba en plena conversación con su hermano Paul y su esposa Julia. Apenas escuchaba lo que decían, sorbía su copa de champán, apoyado sobre una columna, desanimado cuando oyó la voz de su hija. La buscó con la mirada y allí la vio parada a unos metros de él hablando con Emilia y una de sus primas. Sin decir una palabra le tendió su copa a su hermano y se dirigió hacia ella. Hermione se paró en seco cuando vio su padre acercarse, ni se movió un centímetro, preparándose a que su padre le gritara en la cara o le reclamara la manera en la que se había ido de la casa. Pero no fue así, Herman feliz de ver a su hija, la tomó en sus brazos y la abrazó muy fuerte. En seguida Hermione le devolvió el abrazo, aliviada porque su padre no estaba tan enojado como pensaba. Herman sonrió, por fin podía disfrutar de la fiesta, porque todos estaban presentes.

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