Derechos de autor? No, los personajes no son míos... Y quería hacer una pelea decente... Quizás la primera que escribo en mi vida, pero mejor lo dejo para la segunda parte... Después de todo, este pedacito es muy cortito, pero es que actualizaré enseguida... ¡Lo prometo!
¿QUÉ OCURRE AQUÍ... CON LOS ENAMORADOS?
CAPÍTULO 12
Parte1¡RESCATE!
-Bueno, ya estamos aquí...- gruñó Ranma, al lado de la valla y el portón que delimitaba los límites del jardín del palacio de Chardín.
-Sí... Ahora todo es decidirse por un método:- decía Soun Tendo. -¿Disfrazarse de sirvienta o por la fuerza?
Akane, histérica, furiosa y completamente fuera de sí, saltó la valla gritando -¡¡¡MALDITO SECUESTRADOR, DEVUÉLVEME A MI HIJA!!!
Y Soun Tendo se lamentó de la opción escogida, quitándose el maquillaje... Y la falda...
Ranma, Akane, Genma y Soun ya estaban dentro... del jardín, claro. Por desgracia, habían entrado en un laberinto de setos.
Genma, con sus ideas, dijo -¡Como aquí es tan facil perderse y hay tantos caminos... propongo que nos separemos!
Ranma -Si, claro, para que vayas a las cocinas a buscar algo para echarte al panzón.
Akane se llevó las manos a la cabeza en un gesto resignado y cansado -¡Oh, Dios, esto es de estúpidos!- y de un salto, comenzó a andar por encima de los setos, camino de el palacio de grandes vidrieras. Ranma, viendo que tenía razón, la siguió. Soún se quedó por allí, y Genma fué camino de las cocinas.
Llegaron ya a la puerta del inmenso palacio, adornado como si se tratase de un castillo.
Y Akane, ya hasta las narices, tiró la puerta abajo de una patada y apuntó al interior con la uzi, gritando -¿¿DÓNDE ESTÁ MI HIJA??
El pasillo de la recepción estaba vacío.
Ranma, con una gotita de sudor en la cabeza, dijo -Akane... el palacio es muy grande, sería muy raro que hubiese alguien aq...
-¡¡¡¡¿¿¿TÚ TAMBIÉN QUIERES COBRAR???!!!!- le gritó colocando la boca del arma en la frente de Ranma, que se calló al instante cagado de miedo pensando qué coño había hecho casándose con una psicópata. -¡¡PUES VAMOS PARA ADENTRO!!
Y corrieron pasillo adentro, explorando el ligeramente remodelado palacio. El cuarto donde Ranma estuvo de invitado hacía un tiempo estaba vacío, así como su cuarto de baño, las cocinas...
-¡Falta el segundo piso!- dijo Ranma, mirando unas escaleras que juraba no haber visto en su vida antes. ¡Dos pisos eran muchos!
Mientras, allí arriba...
En una habitación muy grande, cerca de unas cincuenta sirvientas se encontraban atendiendo al llanto de la niña, no sabiendo cómo remediarlo... le habían cambiado los pañales y se había hecho encima eso otra vez, le habían dado el biberón y lo había escupido, habían jugado con ella y les había tirado encima todos los juguetes. Le habían cantado una nana, pero que si quieres Catalina.
-¡¡¡Que alguien consiga detener el llanto de esa endemoniada criatura!!!- anunció St. Paul -Y su sueldo será el doble durante un año.
Era evidente el apuro de todas las señoritas.
Y entonces la puerta principal de aquel cuarto se abrió con un estrepitoso estruendo.
Akane miraba a la gran cuna, rodeada de muchas señoras a las que ni siquiera vió. En cambio, todas ellas la vieron a ella, porque el portazo que dió fué de película. Ranma, a su lado, buscaba con la mirada a Chardin.
-¡Mi amor!- Akane se echó sobre la cuna y agarró a la niña en brazos. Esta se calló de golpe, y hasta bostezó acurrucandose en los brazos de su madre. En la sala se hizo un silencio sepulcral.
St. Paul, acercándose a la madre y examinandola de cerca, dijo -Entonces... Su sueldo querdará doblado.
Ranma le dijo, tirándole de una de las patas de pollo de su cabeza -Lo lamento, pero mi mujer no trabaja aquí.
Akane ya marchaba hacia la puerta, con su niña en brazos. Tenía a su hija. Una gran sonrisa de paz y tranquilidad asomaba a su rostro.
St. Paul -¡Nononon¡No puede llevársela!- suplicó.
Ranma tiró aún más de su pata de pollo cabecil, gruñiendo -¿Por qué no?
-Porque...
Y entonces, Picolet apareció por detras de la puerta.
Akane levantó la mirada.
Picolet sorprendido. Akane con el rostro en penumbra, una mirada indescriptible, mirando al secuestrador. Tendió la niña a su esposo -Sujetala un momento- y luego se colocó frente a Picolet. Akane se remangó el suéter.
-Erh... Señorita... Yo quería... Esto... perd- no pudo decir mucho más.
Un crujido de huesos provocó un extremecimiento general, y al siguiente ruido de algo roto y un golpe seco, Todos e taparon los ojos encogiéndose. Ranma susurró -Dios... Eso tiene que doler...- y acunó a la niña diciendo -No te preocupes pequeña, mamá no te haría eso nunca... A mí tampoco me lo haría...
Luego volteó a mirar la masacre. Se preguntó a si mismo, intentando convencerse -¿Verdad?
Picolet estaba tirado en el suelo hecho una piltrafa, un guiñapo. La sangre corría, los brazos y piernas tenían ángulos muy extraños de flexión, y.. ¿Aquello de la esquina era una oreja?
-¡Podemos irnos!- anunció Akane, cogiendo a la niña y andando con Ranma a la salida, susurrando -Ya pasó, mi amor... Ya está...
Ya se encontraban en el jardín. Madame St. Paul emitió uan enigmática sonrisa. Sus pensamientos y sentimientos más oscuros por fin, saliendo a la luz...
Mirando por la cristalera al feliz matrimonio, con su pequeña niña, su rostro oscureció y una risa maquiavélica escapó de ella.
-¡¡¡JAJAJAJAJA, AL FIN¡¡¡DESCANSO Y PAZ!!!- levan´to el brazo, apuntando a la pareja, gritó -¡¡¡Y NO VUELVAN NUNCA MÁS, Y MENOS CON ESE MONSTRUO ANTI-MODALES!!!
Picolet, desde el suelo, intentó decir algo.
Ranma -Bueno, ha sido divertido...
Akane le miró con cara asesina. Ranma se retractó -Bueno, vale, no ha sido divertido... Pero al menos ese enfermo no volverá a secuestrar a nuestra niña.
Estaban ya muy cerca de la salida, y se detuvieron.
Frente a la puerta del muro que daba a la salida a la calle, había una chica, de unos 16 años. Era morena de pelo largo y muy rizado, y tenía los ojos verdes oliva. Iba descalza por el césped Lucía unos vaqueros a la última moda y una camisa china a rombos de mangas anchas que le llegaba de larga hasta las rodillas, con una abertura a la derecha.
Ella extendió su mano hacia la pareja, en gesto de "dadme" y pronunció alto y claro -¡Devolvedme a mi nuera!
Continuará...
