Capítulo 12. Prólogo de Guerra.

Ya han pasado muchos años, tal vez nueve, desde la llegada de la Heraldo de Hades al Meikai. La ya no tan pequeña Pandora ha crecido tanto en altura como en sabiduría.

-Y no te olvides de agregar mucha leche en la dieta de Pandora-sama, Queen, es muy importante- Dijo Verónica.

- Nunca entendí bien para qué servía esa cosa tan fea. –le respondió el espectro de Alraune, en la cocina.

- Bueno, es que las niñas en crecimiento la necesitan para desarrollar mayor tamaño, si me entiendes - Dijo Verónica, señalando la parte superior a su torso, más precisamente su pecho.

Los espectros habían acostumbrado su rutina a la crianza de la niña y visitaban Giudecca seguido, pero aún así, ninguno podía ver a Hades personalmente a solas como Pandora. Sólo veían la figura de un joven de cabellos oscuros sentado en el trono guardando silencio, o a veces nada.

- ¿Será que nos guarda rencor por los errores de la guerra pasada?- se preguntó Kagaho, mirando la silenciosa figura de su señor.

- Un dios como él no puede guardar rencores hacia un simple servidor como tú, Kagaho. Además, puedes ver manifestarse su misericordia en la oportunidad que te dio para que le sirvas ahora, igual que Aiacos – respondió Pandora.

- Creo que no estás en posición de discutirle a la señorita, Benhu. Tienes lo que te mereces – agregó Aiacos, haciendo una sonrisa burlona.

Kagaho salió muy enojado de Giudecca pateando con furia unas piedritas

- No es justo… ¡a Radamanthys y a Aiacos los han perdonado muchas veces!- farfulló.

Luego de que se fueran estos espectros, Pharao llegó a Giudecca a ejecutar su música para deleitar a Hades, como era su costumbre cada 13 días.

- Siempre ejecutas las mismas melodías Pharao… ¿es que acaso no sabes ninguna otra? – farfulló Pandora muy molesta. El espectro la miró extrañado por unos momentos, en silencio.

- ¿Y bien? – preguntó la joven. En ese momento entró Zeros al lugar sin previo aviso. La joven le aplicó una descarga y dijo:

- Sabes muy bien que cada 13 días mi señor Hades se deleita en el concierto de Pharao. ¿A qué se debe tu intromisión inoportuna?-

- L-lo siento mi señora… es que hoy es el día en que usted examinaría el entrenamiento de las tropas de guerra de Minos, Aiacos y Radamanthys – respondió temerosamente el espectro de Rana.

- Está bien. Después de todo, mi responsabilidad es esta. – respondió Pandora.

- Creo que está de mal humor hoy. – le susurró Zeros a Pharao, a quien le habían herido su orgullo de músico.

Luego de un par de horas, el evento principal del día comenzaría: La presentación de los espectros de guerra en Giudecca. Minos, Radamanthys y Aiacos se presentaron con sus tropas.

- No sé por qué tengo un mal presentimiento.- dijo Minos al llegar al lugar.

- Guarden silencio que están ante la presencia del dios Hades – ordenó Pandora y los presentes aguardaron (casi) mudos y en reverencia.

- ungh… me tocó estar al lado de Niobe ¡Asco! – susurró quejándose Myu de Papillión

- uy, ¡sí qué delicado! – Respondió Raimi al otro lado de Niobe

- ¡Hagan silencio! – ordenó el juez de Wyvern.

- ¡Radamanthys! ¿No puedes guardar silencio por unos instantes? Tal desobediencia será castigada ante los ojos de tus colegas. – prorrumpió Pandora desde su lugar dándole una descarga al indefenso Juez.

- Radamanthys, lo tuyo es pura mala suerte – le susurró sarcásticamente Pharao desde atrás de Pandora.

- No quiero estar tanto tiempo en reverencia, me va a dar un calambre así – se quejó Byaku.

- ¿Dónde estarán los otros espectros de guerra? – Preguntó Edward de Silfo.

- Seguro que lejos de todo este horror. – le respondió Chesire.

- ¿Tienen algo para decir, ustedes dos? – inquirió Pandora viendo enfurecida a los espectros de Silfo y de Caith Sith. Y agregó

- Supongo que ya deben estar llegando los espectros que faltan. Los guardianes de Hades deberían mostrar incluso más disciplina que los propios jueces. – y en el acto, convocó teletransportando a los espectros de guerra que faltaban.

- Insisto, Pandora está de muy mal humor hoy.- se repitió a sí mismo Zeros.

- Algo no está bien. Pandora es la niña a quien nosotros con mucho esfuerzo hemos cuidado durante todo este tiempo. ¿Qué puede estar pasándole? ¿Por qué tanta hostilidad en su trato para nosotros? – preguntó atónito Myu de Papilllion.

- Déjame explicártelo en una sola palabra, Mariposa: A-do-les-cen-cia. – respondió Verónica.

- ¿Tan pronto? – preguntó Violatte, que los estaba escuchando.

- Creo que ella estaría por cumplir… trece años. Era hora ¿no? – respondió Edward desde atrás.

- ¡Shhhh! ¡Hagan silencio! ¡No hagan que lo repita! – Ordenó Radamanthys.

- ¿Repetir la descarga que te dio Pandora?- preguntó Aiacos en tono burlón.

Así, se dio inicio a un simulacro bastante entretenido en que los espectros probarían sus habilidades y para demostrar que eran dignos de servir una vez más a Hades en esta guerra santa.

En este simulacro, las diferentes tropas de espectros encarnarían 3 bandos. El de Ataque a Giudecca, interpretando enemigos de Hades; El de Defensa de Giudecca, interpretando otra vez su lugar como espectros; y el Equipo de los Traidores que actuaría por cuenta propia.

- Espero que no se emocionen mucho con el rol que ocupan. – Dijo divertido Minos, líder del grupo de Traidores, en los que había algunos espectros de guerra no pertenecientes a ninguna tropa. Este grupo quedó repartido en dos.

- Proteger a Hades, ¿eh? … pues ¡Demostraré que merezco mi puesto de Juez del Meikai aún! – exclamó Aiacos, líder de la tropa que protegería a Giudecca, junto con los 8 guardianes

- Recuerden aquello que les he enseñado. Todos nos enfrentaremos a un mismo enemigo para conseguir el mismo fin. ¡Incluso con su propia muerte, Cumplan los objetivos de Hades-sama! – Exclamó Radamanthys, recibiendo adulaciones por parte de su tropa.

Así, comenzó el Simulacro, el grupo de Radamanthys iniciaría desde el comienzo del Meikai. Pandora se encargó de teletransportalos a ese lugar.

- Por aquí no pasan, a menos que reciba mi paga. – exclamó Caronte al ver a toda la tropa de espectros que debían llegar con prisa a Giudecca.

- ¿¡Por qué tuvimos que empezar desde aquí!? – se quejó Sylpheed de Basilisco.

- Es mejor que se den prisa… si bien recuerdo, a Fédor le dieron lugar en la tropa de Aiacos de Proteger a Giudecca. – Añadió Caronte, señalando al espectro de Mandrágora que se acercaba amenazadoramente empuñando instrumentos de tortura.

- Realmente está emocionado con su puesto – Dijo Gordon de Minotauro, atónito

- ¡Pagaremos con esto! – gritó Queen de Alraune, arrojándole una bolsa de monedas.

- mmmh… no será suficiente para llevarlos a todos ustedes – respondió el balsero y sonrió.

- Pues quedaremos atrás nosotros. Encontraremos la forma de llegar por nuestra cuenta, ¡ustedes sigan! – exclamó Raimi. Automáticamente, Radamanthys y un gran grupo de espectros se subieron al barco.

- No vayan a hundirse. – exclamó Niobe, despidiéndose de su tropa. Entonces, esos valientes espectros se enfrentaron a Fédor de Mandrágora mientras su grupo seguía adelante.

La tropa siguió su objetivo de llegar a Giudecca.

- "Namiiida yoooriii mooo, Yasashiii uuuta woooo… Kanaaashimi yoriii, sooono nukumori wooo"-

- Si no dejas de cantar, Caronte, te enviaré a Cocytos! – gritó fastidiado Valentine de Harpy, un apreciador de la "maravillosa" voz del balsero.

- ¿De dónde habrá sacado esa canción? – preguntó Myu, extrañado

Al llegar a la tierra, Radamanthys ordenó a su tropa que, si fuera necesario, tomaran rumbos diferentes, pero que llegaran a Giudecca a como dé lugar y tan rápido como fuera posible. Y así, llegaron a la Primera prisión.

- Esperen… ¿Lune de Balrog es parte de la tropa de Minos? – preguntó Queen al entrar.

- Así es. Pero yo sólo me encargo de juzgar las almas que llegan al infierno y no soy un espectro de guerra. Como soy de la tropa de los traidores, puedo elegir en dejarlos pasar o retenerlos… Pasen, tengo trabajo que hacer – ordenó seriamente Lune, viendo almas por juzgar en la puerta de la prisión.

Al pasar por el valle del Huracán detrás de la primera prisión, Myu de Papillión fue llevado lejos por los fuertes vientos, pero los demás llegaron a la Segunda prisión.

- ¿Quién distrae a "Kero"? – preguntó Queen al ver al tremendo can engullir almas.

- No hubiéramos dejado atrás a Niobe – se quejo Radamanthys.

- Mira, perrito, perrito…¡Vé por él! – Gritó Sypheed llamando la atención del canino, apuntando a un espectro peón. Cerberos comenzó a perseguir al pobre.

- Eso resuelve el problema, ¡sigamos!- Exclamó Radamanthys.

- ¡No! No se librarán tan fácilmente de mí, el guardián de esta prisión. – exclamó Pharao de Sphinx, otro encargado de proteger Giudecca en el equipo de Aiacos.

- Tengo una idea ¡Sígueme, Mils! – gritó Ox de la Gorgona arrebatando por la espalda el bénet del espectro de Sphinx y arrojándoselo al espectro de Elfo.

- ¡Ahí va! – gritó Mils, recibiendo y arrojándole el bénet a Ox de nuevo

- ¡Devuélvanmelo! – gritaba Pharao corriendo detrás de su instrumento.

- ¿Estás loco? Hasta que nuestra tropa abandone el lugar, no la soltaremos. ¿Crees que somos tan estúpidos como para dejar que nos ataques? – respondió Ox de la Gorgona, arrojándo el bénet de nuevo a Mils de Elfo.

Así, los demás espectros siguieron avanzando y llegaron a la tercera prisión: la Gruta.

- ¿Esto es parte del entrenamiento? – se preguntó Cube de Dullahan corriendo evitando las rocas que caían desde lo alto.

- Parecen insectos corriendo allá abajo evitando las grandes rocas ¡Ahí les va! – exclamó Stand de Beattle, quien estaba disfrutando mucho este entrenamiento de lanzarle rocas enérgicamente a sus colegas.

- El burro hablando de orejas…- susurró Rock de Gólem.

- Recuérdenme por qué esta parte del entrenamiento… - se quejó Zeros, metido debajo de una de las rocas que caían del cielo.

- Realmente no lo sé. Imagina que tiene que ver con probar nuestra resistencia. – respondió Wimber, evitando otra roca que cayó a unos centímetros suyo.

- ¿Qué estás haciendo, Rock!? – farfulló Stand cuando Rock de Gólem lo empujó desde la cima de una montaña.

- Yo soy de la tropa de Traidores. No es nada personal, Stand - respondió el espectro de Gólem.

¿Cómo acabará este simulacro? ¿Recibirán algún tipo de calificación por esto? ¿En qué tropa está el solitario Kagaho? ¿Qué tropa ganará?

Continuará…

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Nota de la autora: ¡Gracias por sus hermosos reviews! ¡Me han alentado mucho en mi trabajo! Perdonen que demorara la publicación más de lo normal, pero otra vez me encuentro cortando un capítulo largo en dos mitades. Esta vez no quiero dejar tantos detalles afuera.

Esta carrera por el Meikai tipo "los Autos Locos" viene bien bizarra. ¡No se pierdan las luchas entre espectros el capitulo que viene!.

*Coff*… hay a veces que me siento incoherente con el título del fic, pero no me he olvidado la trama que sigo. Seré coherente hasta el final, lo prometo.

Aclaraciones:

El crecimiento de Pandora: Verónica hablaba de un buen crecimiento (aclarando que es la zona de los pechos) logrado por el excesivo consumo de leche. Es una creencia popular en los países orientales, por ejemplo, en Japón y Korea (No pregunten cómo sé eso, en muchos animés lo mencionan). ¿Verónica tuvo razón? Comprueben viendo a Pandora.

Lo que canta Caronte: Es el Opening de Saint Seiya Hades, Juunikyu hen (Hades: el Santuario) que se llama Chikyuuji. Ni yo sé de donde salió la idea de que él se sabe la canción. Jeje, es un leve delirio, no me hagan caso e imaginen que cantaba otra cosa. XD

Geografía en el Meikai: El tomo 24 del manga de Saint Seiya menciona las prisiones, pero no dan tanto detalle de ellas. Por eso, me extenderé poco en algunas.

Chesire vuelve al Meikai: y sí, no iba a dejar a ese/a pobre espectro en manos de un dios pervertido como Dionisos allá. Mandaron a Chesire de vuelta cuando Hypnos y Thanatos volvieron a Eliseos.

¿Por qué los espectros de Lost Canvas aparecen en este fic, pero después para la guerra santa no se muestra su existencia? : Pregunta capciosa que será respondida el capítulo que viene. Es una triste sorpresa lo que vendrá.