.

VERSION CON CENSURA

LA PARTE LEMON HA SIDO ELIMINADA

Shun y sus amigos aún seguían preocupados de Ikki. Dormía la mayoría del día, Shaka aún tenía que ayudarle para comer o beber y no dejaba que nadie entrara a verlo, solo su hermano y, en pocas ocasiones, sus amigos y su maestro, Deathmask. Pero en realidad eran muy pocas veces que dejaba a alguien más que a él entrar. Shun se ponía un poco molesto al no poder ver a su hermano todo el tiempo que quería, sabía que Shaka lo estaba sobre protegiendo e Ikki, si hubiera sabido esto, se hubiera molestado. Mientras él se preocupaba por esos detalles, Seiya y Shiryu aun entrenaban con sus maestros. Después de todo, los días habían pasado y su enfrentamiento se acercaba.

Seiya no podía concentrarse totalmente por su enojo hacia Afrodita e incluso a Shaka, igual que Shun, le molestaba ese pequeño detalle. Pero Shiryu era otra historia. Él daba todo de sí cada día, incluso cuando Shura y Dohko le pedían seguir entrenando cuando ya estaba cansado y creía que no podía dar más.

Shura aceptó ayudarle con la condición que sólo usaría la Excalibur para el bien, lo cual hizo reír a Dohko y Shiryu, Shura tenía que estar seguro aunque ya supiera que el caballero del Dragón jamás la usaría si no fuera por salvar a Athena y al Santuario. Los días de entrenamiento se hacía fuertes, Shura no dejaba de hacer que Shiryu perfeccionara su ataque una y otra vez. Dohko incluso sintió en dejarlos a ambos entrenar mientras él descansaba o ayudaba en Rodorio. Un buen día, Shura decidió que Shiryu estaba listo.

–Si logras este ataque, creo que sería sorprendente. Incluso me gustaría pelear contigo.

Shiryu sonreía y justo antes de poder concentrarse su nuevo maestro le interrumpió.

–Igualmente quiero que lo uses para el que incendio Rodorio y robó la armadura dorada de Cáncer. –Shiryu se silenció. –Creo que merece el castigo de la Excalibur.

– ¿Por qué no lo hace usted, maestro?

–Porque tú me has prometido que lo usaras para el bien y la justicia, y eso es hacer justicia. Si encontramos quién fue antes de una semana, que es cuando pelearas con tus amigos, la usaras primero con esa persona.

Shiryu asintió y lo prometió. Entonces se colocó frente a una roca que más parecía una montaña, ella tenía marcada cinco puntos diferentes, algo que pidió Shiryu sin explicaciones a sus dos maestros. Espero unos minutos ya que Dohko se acercaba orgulloso junto con Milo, Mu y Aioria. Quería presumir a su estudiante.

El caballero de Dragón alzó el brazo donde tenía la Excalibur y lanzó un gran ataque.

– ¡Excalibur River!

Una onda de salió de su brazo y se podía ver la Excalibur en medio, pero antes de llegar a la roca, la onda expansiva se contrajo haciendo que la energía de la Excalibur se rompiera en cinco y atacara los puntos marcados en la roca. Esta se destruyó pero aun así recibió una onda expansiva que la hizo añicos.

– ¡Crystal Wall! –protegió una vez más Mu a sus compañeros.

Shura y Dohko se acercaron más orgullosos que nunca a Shiryu quien sonreía. Los demás caballeros los felicitaron, incluso Mu que tuvo que utilizar por segunda vez su defensa ante los nuevos ataques de los jóvenes.

–Me gustaría saber cómo es el ataque de Shun o Ikki. –comentó Shiryu.

–Espero estar ahí… –sonrió Mu. –al menos para protegerlos.

–Por cierto, ¿cómo se encuentra el niño? –preguntó Dohko colocando un brazo sobre Shiryu. – ¿Shaka lo cuida bien?

–Shaka dice que está mucho mejor, pero no me permite verlo. Se ha vuelto demasiado sobreprotector. –contestó Mu. –Teme que Afrodita regrese. Pero en realidad, después de ese ataque, Afrodita no ha salido ni un segundo de su casa.

–Perderá fácilmente si sigue protegiendo así a Ikki. –comentó Shura. –Es su adversario.

Shiryu asintió pero en su interior sabía la razón.

Shun se levantaba molesto después de haber acabado su meditación. Le había pedido a Shaka que le permitiera ver a su hermano, pero él dijo que no. A su salida vio como Deathmask se acercaba así que decidió esconderse para oír la conversación de ambos caballeros dorados. Sabía que no estaba bien, pero quería saber cómo estaba su hermano.

–Shaka, compañero, ¿podría ver a Ikki? –preguntaba acercándose al caballero que meditaba.

–No veo por qué no… –se levantó y le dio la cara. –Solo me gustaría que me dijeras sobre su nuevo ataque, sé que tiene al menos uno.

–Ah, pero que mal perdedor eres, Shaka. No te diré nada de eso.

–No deseo saberlo para ganar, sólo tengo curiosidad.

–Lo siento, no puedo. –Shaka se mostraba un poco molesto. –Ni siquiera yo lo sé.

– ¿A qué te refieres? Tú eres su maestro, Deathmask.

–Ikki es un caballero excelente, si me permites decirlo, por lo mismo él solo recibe el entrenamiento y después lo mejora haciendo él mismo su ataque. Sólo sé de uno, y créeme que es lo mejor que he visto entre mis alumnos. Pero…

– ¿Pero? ¿Aún no lo controla?

–Todo lo contrario, incluso sabe lanzarlo con menos intensidad o mayor. Pero… aún tiene otro que no me ha enseñado. –sonrió. –Verás, antes de que Afrodita lo atacara, él me comentó que tenía en mente un ataque que jamás se había visto. Sería la combinación perfecta de nosotros.

–De ti y de Ikki. –Shaka no pudo esconder sus celos.

–No, Shaka. –rio y le dio una palmada en la espalda. –De nosotros tres. –Shaka e incluso Shun se sorprendieron. –Imagínatelo, sería sorprendente. Es por eso que quiero saber cómo se encuentra, quiero ver si aún cree poder usarlo. Porque, honestamente no sé tú, yo lo quiero ver.

–Realmente se escucha interesante. ¿Así que vienes a hablar de eso con él?

–Así es, mi buen amigo. Quiero estar seguro de que él se siente bien como para hacerlo. Aun no sé cómo es, pero estoy seguro que necesitara toda su energía.

Shaka asintió y acompañó a Deathmask al cuarto de huéspedes donde Ikki estaba sentado en la cama. Se le veía cansado pero mucho mejor.

–Maestro, que bien que ha venido.

–Bueno, Shaka me permitió entrar por fin. –Deathmask cruzó sus brazos. –No deberías permitir que él haga eso. Incluso tu hermano quería verte.

–No es su culpa, maestro. –Ikki sonreía un poco cansado cuando Shaka se acercó con un vaso de agua. –Yo le pedí que no dejara a nadie pasar, solo unos cuantos días. –Deathmask no entendía bien. –No quiero que me vean así, Deathmask.

Shun sonreía al saber que su hermano estaba bien, no necesita espiar más así que decidió correr antes de que alguno de ellos lo escuchara o viera. Shaka no se iba de ahí hasta que Ikki le pidió un poco de tiempo a solas con Deathmask para hablar sobre la pelea.

–Bueno, no veo por qué no. –se escuchaba celoso.

–Shaka. –se escuchó la voz de Ikki antes de que el caballero de Virgo saliera.

– ¿Necesitas algo antes de que me vaya?

La sonrisa y los ojos de Ikki decían todo lo que él necesitaba saber, incluso Deathmask se le hizo raro que no hubiera ninguna palabra entre ellos. Shaka cerró la puerta un poco más seguro de que Ikki no se cansaba de él y sus celos que de vez en cuando mostraba. El caballero de Cáncer espero unos minutos y cercioró que Shaka no los escuchara.

–Creo que es momento de regresar la armadura, Ikki. –le dijo aun en voz baja. –Es solo que no tengo ninguna idea de cómo. No creo que sea bueno aparecer solo con ella.

–No, pero quizá… –Ikki pensó unos instantes. –Creo que tengo una idea. Hyoga nos ayudará. No te preocupes, solo déjame entrenar dos días más y eso será todo. En estos momentos me siento mucho mejor, quizá mañana iré a entrenar, aún tengo que perfeccionar las estrellas Fenicidas y el nuevo ataque.

– ¿Me mostrarás ese ataque? –sonreía Deathmask. –Sabes que me sentiría orgulloso.

–No lo sé, lo quiero usar para algún evento especial. Ni siquiera tengo planeado usarlo contra Shaka. –rio recordando que la pelea sería pronto. –Espero que estés ese día.

–Tú sabes que lo estaré, caballero de Fénix.

Deathmask e Ikki ya se hacían buenos amigos así que no era raro que durarán hablando de todo lo que había pasado después de que Ikki quedara encerrado en ese cuarto, como decía Deathmask en forma de broma. La noche llegaba así que Deathmask se despidió de su estudiante y le abrazó al sentirse feliz y orgulloso de él.

–Eres un joven muy fuerte, Ikki. –Deathmask se veía un poco triste. –Que lastima que en algún momento pensé que ustedes eran mis enemigos. ¿Qué no hubiéramos logrado si te hubiera entrenado desde entonces?

–Dominar el mundo, me agradaría. –dijo en broma con un rostro serio.

–Lo haremos la próxima semana. –sonrió Deathmask al despedirse.

El caballero de Fénix se sentía feliz de poder sentir el aire limpio una vez más. Entonces sintió como Shaka lo abrazaba por detrás.

–Sabes que odio cuando te pones celoso, Shaka. –le dijo un poco molesto.

–No es mi culpa. Tú y Deathmask se llevan muy bien… prefiero que pases el tiempo conmigo. Ahora que te sientes mejor y quieres incluso dominar el mundo.

Ikki se dio la vuelta y le dio un beso para empezar a bajar las escaleras.

–Muchas gracias por cuidarme, pero creo que mi hermano debe de saber que ahora estoy bien. –sonrió y sonrojó un poco. –Deberías dejar la puerta de tu alcoba abierta.

Shaka sonrió y dejó que su amante se fuera a visitar a sus amigos, claro que sin dejarlo saber que lo seguía.

Seiya y los demás estaban felices de por fin ver a su amigo, incluso Junet y Shaina estaban ahí. Ikki les explicaba que no era la culpa de Shaka, si no la de él mismo y que no debían de odiarlo de ninguna manera, especialmente Shun.

–Pero no entiendo por qué estabas en la recamara de huéspedes, Ikki. –Comentó Hyoga –Yo recuerdo que Shaka te dejo dormir en su habitación.

–La mayoría de los días estaba ahí, pero cuando quería visitas le pedía que me llevara al cuarto de huéspedes. –sonrojó pero lo pudo disimular muy bien. –El tonto cree que la habitación principal de cualquier casa es la más importante y merece un respeto máximo. Solo los dejó pasar una vez para cuando lo de Afrodita, pero jamás dejaría a nadie entrar ahí.

–Tiene razón. –dijo Shaina. –Pero es Shaka, no es ningún tonto. Sus creencias las sabe muy bien y tendrá sus razones.

Ikki asintió y permitió que la noche llegara en casa de sus amigos con charlas y bromas, pero fue el primero en salir. Se despidió de todos y abrió la puerta rumbo al Santuario.

– ¿No quieres que te acompañe? –preguntó Hyoga al salirse junto con él. –Creo que sería mejor. Shaka se podría enojar con nosotros, especialmente conmigo.

Ikki lanzó una carcajada y lo golpeó en la espalda. Miró para ambos lados y se acercó a él. Hyoga pensó algo mal así que dio un paso atrás.

–No seas idiota, Hyoga. –pero aun así se acercó a él. –Shaka me ha estado siguiendo.

Hyoga ahora comprendía que su amigo no pensaba serle infiel a Shaka, sino que solo le quería comentar eso. Suspiró aliviado y entonces le dio las buenas noches a Ikki para así volver a entrar con los demás.

Shaka ya se encontraba en la habitación unos minutos antes de que Ikki entrara. Quería hacer creer que llevaba mucho tiempo ahí. Meditaba tranquilamente cuando escuchó al caballero de Fénix cerrar la puerta. De pronto, sin esperarlo, Ikki se sentó encima de él y lo besó. Shaka lo abrazó y le devolvió el beso.

–Odio que seas tan celoso. –le dijo mientras se quitaba la camisa. –No tenías por qué seguirme. Me sé cuidar solo.

–Me han dicho que la gente de tu edad dice normalmente eso. –sonrió Shaka abriendo los ojos. –Pero discúlpame si te molesté.

...

Se recostó a su lado y cubrió a ambos para descansar en ese momento ya que Ikki todas las noches empezaba a moverse de tal manera que el pobre caballero de Virgo lo tenía que volver a acomodar. Le divertía grandemente eso, pero esperaba que no pasara esa noche ya que en realidad estaba cansado.

A la mañana siguiente Shaka meditaba mientras Ikki aun dormía. El caballero de Fénix no dejaba de moverse entre las sabanas cuando de pronto despertó de golpe. Quizá tenía un sueño con Shaka, eso quiso pensar él. Ikki se levantó para estirarse y de nuevo sentarse sobre el caballero de Virgo, que no tenía su armadura puesta pero si la ropa.

–Buenos días. –le dijo al abrazarlo. Ikki realmente estaba feliz. –Demonios, prometí a Deathmask que iría a entrenar hoy.

–Aún es temprano, así que podrías ir. –le dio un beso en la mejilla mientras pensaba si ir o no. –O te puedes quedar.

–Creo que será mejor entrenar. No quiero que mi adversario me venza.

–Tan fácilmente. –sonrió para empezar a acariciar el cuerpo de Ikki. – ¿Por qué no te das por vencido antes de la pelea?

Ikki se reía mientras decidía colocarse la camisa, pero vio el rostro serio de Shaka. Se enfureció así que sólo se levantó de sus piernas.

– ¿Por qué yo? ¿Por qué no tú?

–Soy un caballero Dorado, no puedo decir que te tuve miedo. –Ikki parecía ignorarlo mientras se ponía los pantalones. –Hazlo por nosotros, Ikki.

–No soy un cobarde, y sé que te puedo vencer.

–Es sólo un capricho tuyo, debes de admitirlo. –se levantó para seguir al caballero de Fénix que salía de la recamara. –No me ignores de esa manera. –Ikki se detuvo para escuchar como si Shaka fuera alguien ajeno a él. –Como te decía, es sólo un capricho tuyo, de un Ikki antes de esta relación que pensaba que yo y mis compañeros deberíamos estar muertos.

Ahora Ikki parecía mucho más molesto. Se dio media vuelta con esa sonrisa que hacía siempre que mostraba un poco de enojo, rebeldía y superioridad.

–Como caballero Dorado no deberías de decirle no a una pelea y yo, como caballero de Fénix, no me daré vencido tan rápidamente. –tomó a Shaka por el cuello de la camisa una vez más, como si ya no fuera el amante con el que estuvo la noche anterior. –Si me tienes miedo entonces ríndete tú, porque yo no lo haré.

Shaka rápidamente lo besó y lo levantó para acorralarlo contra la pared.

–Si en verdad me amas y respetas, ríndete. No pelearé contra alguien a quien amo.

Ikki lo hizo a un lado y se fue sin darle la cara. Shaka recordaba que después de todo él seguía siendo el adolescente que creía que podría pelear con cualquiera.

–Entonces recuerda que amas a Ikki y no al Caballero de Fénix. Te veré en tres días, Caballero de Virgo. Y espero que estés ahí.

Shaka se molestó un poco consigo mismo e incluso con Mu, quién le había dicho que intentara una vez más que Ikki se diera por vencido. Quizá su amigo no tuvo la razón.

Los entrenamientos de Ikki eran ahora todo para él. Shaka no salía de su casa más que para verlo entrenar y para él mismo entrenar, en realidad se sentía un poco sólo después de dos días sin hablar ni un minuto con Ikki. Mu le ayudaba pero era inútil, Shaka en realidad se sentía un poco culpable de lo que había pasado. Mientras tanto, Hyoga notaba algo extraño en su compañero; el caballero de Fénix se veía como antes, un poco violento ante todo lo que hacía, incluso a la hora de entrenar con él.

Hyoga recibía unos cuantos golpes duros pero él se los respondía e Ikki no se daba por vencido. Camus y Deathmask los veían pelear y no entendían por qué lo hacían, los dos eran muy buenos… al menos no hasta que Ikki cayó al suelo. Estaba agotado, al igual que su amigo, el cual se sentó a su lado y trató de tomar aire de nuevo.

–Creo que es hora de que terminen esto. –decía una voz que se acercaba a ellos.

Mu se sentó a un lado de Camus tratando de ignorar a Deathmask.

–Estos chicos quieren matarse. –sonrió Deathmask. –No veo porque deberían de parar, el que sea que dé el último ataque sería el vencedor.

En menos de un segundo después de ese comentario, Ikki lanzaba un ataque al igual que Hyoga. Los dos terminaron golpeándose con una mano y la otra parando el ataque de su compañero. Sonrieron al ver que ninguno podría vencer.

–Lo decía de broma, Hyoga. –respondió Camus al levantarse. –Vamos, paren ahora mismo. Debemos de descansar un poco. Mañana tendrán cada uno su pelea.

Ikki se despidió de Hyoga ofreciéndole que más tarde fuera a su casa a comer algo que preparó. Hyoga no quería decir no a esa deliciosa comida así que afirmó mientras se retiraba con su maestro. Deathmask estaba a punto de levantarse cuando Mu le colocó el brazo enfrente.

–Quédate aquí. –le dijo con seriedad.

–Solo porque no tengo la armadura no significa que me puedas mandar así. –contestó Deathmask un poco molesto.

–Déjelo, maestro. –se acercó Ikki quien sabía que Mu no venía a verlo entrenar. –Quizá viene a darme algún mensaje.

Ambos se alejaron mientras Deathmask los veía. Estaba molesto con Mu, pero respetaba mucho a su alumno así que sólo esperó.

–Quería ver cómo estabas, Ikki. –preguntó Mu.

–Dile a Shaka que estoy de maravilla, que no puedo esperar para mañana. –sonreía. –Dile igualmente que deje de vigilarme cuando entreno. Me está molestando un poco.

–Eres un patán, ¿lo sabes?

–Y soy el novio de tu amigo, así que no me hablas de esa manera.

Mu entonces lo hizo caer con un golpe. Deathmask entonces entró sin su armadura para defender al caballero de Fénix. Ikki se levantó y se colocó a su lado.

–No lo serás si sigues así, Ikki de Fénix. –Mu ahora se daba la vuelta para irse.

–Deberías de haber retado al caballero de Aries y no al de Virgo. –gritaba molestó Deathmask para que así aquel caballero lo escuchara.

Ikki sólo se quedó en silencio mientras ambos se retiraban. El caballero de Cáncer se sentía indignado y molesto, Ikki solo se rio y le preguntó por qué razón.

–Creo que no lo entiendes, Ikki. –le respondió parándose frente a él. –Somos muy iguales, créeme. Me hubiera gustado que tú fueras Cáncer y no Leo, que pudiera heredarte mi armadura. –Ikki sonrió sinceramente. –Quisiera eso, pero no se puede. Las armaduras son solo para los que pertenecen a ese signo zodiacal.

–Eso aún no explica por qué usted se siente enojado, maestro.

–Claro que lo hace. –le dio un pequeño golpe. Ahora su rostro era serio. –Para mis ojos, eres el mejor alumno que he tenido, y no te he entrenado tanto tiempo, pero sé que si lo hiciera, me superarías en poco tiempo. Bueno, –rio, –no, quizá no superarme, quizá estar un poco a mi nivel. Así que no lo olvides. –colocó su mano sobre el hombro de Ikki. –Ahora soy tu maestro… y me toca ver por ti.

Ikki sonreía y le daba una palmada en la espalda a Deathmask mientras se iban de ahí. Era sincero y nada más, pero Shaka, que lo veía y escuchaba a Mu, se sentía terriblemente celoso. Tendría que enfrentar a Ikki cara a cara antes de la pelea.