Reçe Boga


I'm alive! Cielos, de verdad ha pasado tiempo desde mi última actualización. Lo siento muchísimo por mi ausencia, tuve muchas cosas que hacer con respecto a la universidad, solicité adelantar una materia este invierno (de ahí mi ausencia) para tener más tiempo entre semana y así rendir en el trabajo, lo siento de verdad. Bueno lo importante es que ya hay un nuevo capítulo para ustedes chicos, gracias por darse el tiempo de leer mi historia y comentarla de igual forma. Trataré de actualizar muchísimo más seguido por ustedes.

Me he percatado de que en mi último capítulo llegaron unos cuantos reviews de mi historia, no los pondré ahora porque fue hace tiempo, sin embargo quiero agradecer a todos los que se toman la molestia de leer mi fic y comentar que es de su agrado, también quiero que sepan que no dejo de leer un solo review acerca de la historia, cualquier comentario es bienvenido y de igual manera aprecio sus sugerencias, ideas y predicciones sobre la trama, me halagan enormemente con tan solo un simple me gusta como review.

Bueno, sin más que decir, que disfruten el capítulo y espero que se de su agrado.


Thomas

Miércoles. 7:00 a.m.

La tranquilidad de mi casa era sumamente armoniosa y reconfortante. Vivía en Tundratown, en el área que colindaba con las grandes praderas nevadas de Snow Hills, así, podría apreciar la hermosa extensión de aquel espectáculo pasivo y acogedor todos los días al salir de mi pequeña cabaña, en la búsqueda del exquisito aire fresco que alimentaba el ecosistema. Por alguna extraña razón, el frío y la blancura de la nieve hacían de mis mañanas las más agradables, además, combinado con el café caliente matutino y la acogedora chimenea que alumbraba la sala y calentaba el interior, hacían que incluso los días más difíciles y tristes de mi vida fueran perfectos. Era inexplicable como aquel escenario transformaba en cuestión de segundos el ambiente del lugar y el autoestima de un animal, rara vez experimentaba la sensación de melancolía y tristeza en mi humilde hogar, era simplemente increíble el sentir un cambio tan particular, y me sentía contento por eso.

Ya tenía puesto mi uniforme de la ZPD, me encontraba en la sala leyendo el periódico detenidamente y con una comodidad imprescindible me senté en un sillón que se situaba cerca del fuego de la chimenea, en mi pata derecha sostenía con audacia una taza de café americano cargado, tomando de la exquisita bebida repetidas veces. Sentía como el ligero y amargo líquido caliente recorría cada parte de mi boca, para después deslizarse a través de mi garganta calentándola de igual manera, y en conjunto con el leve sonido chisporroteante de mi chimenea, hacia armonizar abundantemente la habitación.

Me percaté con cierto estupor de la gran extensión de notas periodísticas que se encontraban en la primera plana de la sección policíaca, todas ellas hablaban del mismo tema amarillista y perturbador, eso empezaba a crear un malestar en mi interior, al parecer nada impediría el tratar de olvidar aquellos lóbregos eventos, era como si el mundo o el destino mismo quisiera que visualizara una y otra vez las terribles imágenes del atentado.

Solté un suspiro prolongado, arrojando el periódico a la pequeña mesa de madera que se ubicaba frente a mí. Opté por sorber un poco más del amargo líquido de mi taza de porcelana, tratando de recuperar nuevamente la tranquilidad en la que me encontraba hacía unos instantes.

Dejé la taza de café en la mesa rústica de centro y me recosté casi por completo en el respaldo de mi sillón de piel, llevando mi cabeza hacia atrás y cerrando los ojos para sólo relajar la tensión y reponer mi cordura. Por un momento dure así, metido en mis pensamientos, escuchando levemente el sonido de la chimenea seguido por el atenuante silencio que reinaba en la habitación.

¿Qué es lo que quieren? — me pregunté a mi mismo mirando hacia el tejado, el sonido de mi voz constituía a un tono apagado, casi ininteligible, se notaba el furor por comprender el enigma de los ataques.

«Asesinaron a cientos de animales... pero, ¿Porqué?, ¿Con que objetivo?, ¿Cuales son sus verdaderas intenciones?, ¿Qué es lo que quieren demostrar?» Pensé engullido en la confusión.

Seguía pensando, completamente inmerso en el misterio, las atípicas preguntas que uno se hacía para repasar cada valor y dato que cualquier animal haya pasado por desapercibido, pero por más que intentaba inmiscuir mi razonamiento en la complejidad de lo imposible, resultaba algo sumamente inútil el obtener una solución concreta y sin rastro de incertidumbre.

Supongo que lo mejor será hablar con los demás y empezar a sacar conclusiones con respecto a lo ocurrido suspiré desganado y con un notable signo de enfado en mi entrecejo.

Había terminado de tomar mi café con gran sosiego en la sala, me levanté un poco entumido y me dispuse a salir de mi hogar. Mientras recogía las llaves de la patrulla que se encontraban en la cocina, unos ligeros golpes en mi puerta empezaron a ser evidentes. Rápidamente oí aquel llamado repetitivo y con pereza opté por abrir y saber quién era el animal que tocaba afuera en mi pórtico.

Al abrirla, rápidamente reconocí a aquel animal que se encontraba justo frente a mí, estaba vestido con un elegante traje negro de corte italiano, camisa blanca y una corbata de color ocre que combinaba a la perfección con su mancuernilla y anillo dorado. Yo sólo quede impactado de la inesperada visita de aquel mamífero, no lograba comprender porque me visitaría a esta hora del día, es más, jamás habría imaginado que me visitaría en toda mi vida.

Hola... Thomas — dijo un lobo negro de ojos azules, estaba parado de manera firme justo delante de mí, su semblante de seriedad le daban un típico aire autoritario y su altura lo hacía verse dominante.

¡¿Padre?! — pregunté completamente incrédulo.

¿Co... Como encontraste este lugar? — farfullaba nervioso.

Hacía tres años que me había fugado de casa cuando todavía vivía con mis padres, obviamente. Resulta increíble lo que una pelea entre padre e hijo puede ocasionar, un padre realista y exigente contra un hijo idealista y soñador, su política conservadora contra mi idea de justicia y de paz, esa diferencia de ideales y el choque de nuestra conexión como familia imposibilitaba nuestra apelación por alguna tregua entre los dos, esa fue la razón por la que me fuí, incentivó mis ganas de independizarme de la sofocante vida estresante de mi familia. El único problema era de que nunca había mencionado ninguna palabra acerca de mi paradero, ni siquiera a mi madre, quién era con la que platicaba para que que supieran que me encontraba bien, pero el que mi padre me haya encontrado sin motivo aparente, que yo conociera, me daba un cierto temor y nerviosismo en mi interior.

Hijo, soy magistrado de la Suprema Orden de Justicia de Zootopia y Comisionado de los recintos centrales de la ciudad — dijo con tono serio y cortante, pero una pequeña sonrisa floreció de entre su facción intimidante, al parecer le daba cierta alegría ver de nuevo a su querido hijo, pues que, al fin y al cabo era el único que el tenía.

Creo que es bastante obvio como pude encontrarte ¿No lo crees? — agregó con una pequeña sonrisa tímida y llena de burla.

Si, creo que tienes razón. Perdona el impacto que tuve, sólo es que... no esperaba que fueras tú el que me visitara después de lo que pasó entre nosotros — dije un poco titubeante y nervioso.

No hay problema Thomas, lo pasado ya es pasado — contestó.

Sólo asentí un poco alegre al escuchar sus palabras, al parecer sólo había venido hasta acá para enmendar las cosas conmigo.

¿Puedo pasar? — preguntó pasivamente, seguía con esa sonrisa carismática de oreja a oreja dirigida hacia mí.

Sí, Claro... pasa — le contesté. Extendí mi brazo hacia dentro de mi casa, permitiendo que pasara y no resintiera el frío que soplaba galante en el exterior.

Nos encaminamos a la sala y pregunté de forma rápida y concisa algo que rápidamente llamo su atención. Mi padre seguía mirando con gesto serio el interior de mi casa, se notaba su indudable disgusto por tan pequeño inmueble, justamente era el gesto de desaprobación que yo repudiaba y que con tanto pesar en mi corazón, odiaba de mi familia.

¿Qué es lo que estás haciendo aquí? — Suspiré con cansancio y con un leve enojo emergiendo a cada palabra que soltaba.

¿Que? ¿No puedo visitar a mi único hijo? — contestó de forma sarcástica, levantando una de sus cejas a causa de la expresión.

Yo solo rodé los ojos al escuchar aquella contestación.

Mira Thomas, seré breve contigo ¿Esta bien? — aclaró su garganta con pequeños tosidos que facilitaban la inteligibilidad de sus palabras.

Me parece perfecto, además tengo que ir a la estación, ya debí haberme ido hace 20 minutos — me senté apurado y con el ceño fruncido.

Mi padre dio unos cuantos pasos para después deternerse frente al fuego de la chimenea, miraba con seriedad el fuego que poco a poco consumía la reluciente leña de su interior. Con las muñecas entrelazadas en la espalda y su postura suspensiva, soltó un gran suspiro desganado.

Quiero que me informes todo lo que ocurre en la comisaría, sus planes, movimientos e información de cada agente del precinto — repuso el gran lobo sin estímulos de enfado, en cambio, su actitud se mostraba sería y decisiva.

Quedé impactado al apenas entender con claridad lo que me había pedido.

¿Que te informe los planes de la comisaría?... ¡No puedo hacer eso, padre! — le contesté.

No tengo la autorización para realizar tales actos

¡Yo te estoy autorizando! Soy el comisionado del precinto, si te digo que me informes todo lo que ocurre en la estación, lo haces, no tienes elección, no te puedes negar —alegó con cierto enojo el estremecido cánido, mientras su mirada penetraba con fiereza mis ojos, haciendo que retrocediera unos cuantos pasos a causa de la sorpresa de su argumento, se notaba desesperado por saber lo que ocurría dentro de las inmediaciones de la ZPD, eso me daba un poco de incertidumbre con respecto a mi confianza en aceptar el encargo y también en mi confianza sobre sus verdaderas intenciones.

¡Lo que me estas pidiendo es espiar a mis compañeros! ¡Mis hermanos! — agregué con enojo.

Sí, te estoy pidiendo precisamente eso Thomas, y por el bien de la ciudad debes realizarlo — dijo James más relajado, emanando un poco más de cordura en sus actos.

Pero, ¿Por qué me estas pidiendo esto? ¿Por qué a mí? — pregunté confundido, lo único que llegaba a comprender era el objetivo de su mandato.

«Proteger a la ciudad» pensé de manera concreta, sin embargo, algo no cuadraba con su orden y hacía que tuviera un gran escepticismo en mis pensamientos. «Me está pidiendo que lleve a cabo una misión de espionaje en contra de la ZPD, ¿No es eso contraproducente? Lo más lógico sería contra un ciudadano o alguna organización política o no gubernamental, pero, ¿La ZPD?, ¡Son los que están defendiendo a la ciudadanía en estos momentos de crisis! No lo entiendo» pensé nuevamente inmerso en la incredulidad, sentía como mi cabeza daba giros revoltosos con el fin de hallar una respuesta lógica con respecto a su petición.

¿En que hechos te basas para encomendarme tan descarada petición? — pregunté serio.

No lo haré si los motivos son pura falacia de su parte, comisionado Black — espeté con enojo.

¡Es una orden agente! No una petición — gruñó desesperado.

Compartimos un enlace familiar y esa es la única razón por la cual todavía no te privo de tu cargo, Thomas Black — dijo.

El silencio reino el momento, el gran lobo negro caminó hasta la entrada de mi casa y al llegar a mi puerta, se detuvo con pose melancólica recargando su voluminoso cuerpo en el marco de madera, con una mirada fría se dirigió a mí, advirtiendo con la seriedad de esas palabras lo que parecía ser su perceptible intención de hacer constar la veracidad de sus argumentos.

Te daré unos días para que lo pienses... Tarde o temprano te darás cuenta de que es imprescindible el llevar a cabo mi mandato. El bienestar de la ciudad depende de eso Thomas, al igual que el bienestar de tus compañeros — musitó con desgano mientras abría la puerta lentamente y se adentraba poco a poco al frío del exterior, hasta que finalmente me dejó en la absoluta soledad del momento.

Las dudas revoloteaban como pájaros dentro de mi cabeza, mi razonamiento no captaba aquella advertencia, me encontraba completamente estupefacto a lo que mi padre había comentado. «¿La ciudad depende de esa misión? ¿Eso que demonios significa?» me pregunté exasperado, sin embargo, rápidamente mi notable expresión de confusión pasó a una de terrible exaltación, al percatarme de la hora que marcaba el reloj.

«¡No puede ser, ya voy tarde! Faltan 10 para las 8» Pensé desesperado, me dirigí rápidamente a tomar las llaves de la patrulla e irme hacia el centro de la ciudad.

-o-

Ya estaba en camino a la estación y simplemente no podía dejar de pensar en la intromisión de esta mañana, las fugaces e infalibles ideas que pasaban por mi cabeza eran demasiadas y causaban un tremendo dolor de cabeza, definitivamente sospechaba de mi padre en el momento en el que me pidió ser su espía, sin embargo, sabía muy bien que el comisionado estaba a cargo de la organización y la realización de operaciones en el precinto, y podía solicitar cualquier cosa, aunque, me era imposible el explicar el motivo de mi sospecha hacia él, mi propio padre, sólo podía decir que se trataba de mi instinto, no encontraba una explicación lógica en mis pensamientos.

«No debo pensar estupideces, lo primordial en este momento es hallar pistas que nos conduzcan hacia la organización que hizo esto, no andar sospechando de familiares y amigos, es completamente absurdo que mi padre o alguien de la estación tenga que ver con esto» pensé sacudiendo mi cabeza y arrugando mi entrecejo.

Debes aclarar tus ideas Thomas y averiguar quién es el verdadero enemigo — musité con lentitud en silenciosa patrulla, observando de reojo por la ventana lateral del asiento del piloto la vasta marea de edificios que se mostraban exuberantes a la distancia, indicando mi aproximación al centro de la ciudad, sólo era cuestión de tiempo para reunirme con mis compañeros en la estación.

Ya una vez frente a la entrada de la comisaría decidí en parquear la patrulla en un sitio cercano a las inmediaciones, el sitio se encontraba completamente acordonado por una cinta roja de investigación, de forma clara y perceptible se lograban leer las siglas del departamento que llevaba a cabo las investigaciones.

Z.C.R
"Área de Investigación"

Salí del automóvil y rápidamente me dirigí hacia la puerta principal, levantando la cinta precautoria que obstaculizaba mi paso.

En mi trayecto hacía la entrada pude observar como una multitud de animales se encontraba fuera del precinto, el relampagueo incesante y cegador de las cámaras fotográficas se mostraban por todo el lugar, al igual que resonaban los alaridos de los mamíferos que protestaban al unísono un sin fin de preguntas a los agentes de la comisaría, los camarógrafos posaban su lente hacia el centro del gran círculo, los micrófonos y grabadoras dirigían su atención a quién quiera que fuera el animal que se encontraba hablando ante ellos.

La prensa estaba encima de nosotros.

Llegué y me situé junto a Nick, el cual, se encontraba parado junto a la puerta del precinto, esperando a que la olea de preguntas y dudas finalizara de una vez por todas, para dar paso a nuestro comienzo en la investigaciones.

De entre la serie de preguntas que recitaban de forma desmesurada y sin pautas de descanso en la situación, surgió una que indiscutiblemente llamó mi atención.

¿Agente Hopps, la ciudad está en peligro? — interpela de manera concisa y directa un conejo de entre la multitud de periodistas. Los animales que se encontraban en la conferencia guardaron silencio y esperaron a escuchar la respuesta de mi pequeña compañera.

Judy se quedó sería por un momento, los insoportables y cegadores disparos radiantes de las cámaras empezaron a ser más estremecedores. La pregunta era buena, un poco estúpida en el sentido ignorante de la palabra, ya que, quién se pondría a preguntar tales cosas dado lo que había pasado el día anterior en casi toda la metrópoli, sin embargo era buena, a decir verdad muy buena, y por supuesto una pregunta así merecía una respuesta.

La pequeña coneja temblaba de manera rauda y brusca, inhalaba y exhalaba a pequeños periodos de tiempo, diligentemente a punto de la hiperventilación, cada vez más difícil de respirar a cada segundo que pasaba, tragaba saliva a cada momento, inclusive si sus glándulas salivales ya no fueran capaces de producir más del espeso líquido transparente en su pequeña e intimidada boca, creándole un nudo en la garganta a causa de la deshidratación producida por la frustración que la situación aparentaba.

Un segundo para ella consistía en un minuto pensando que contestar, algo que sin duda fuera fácil de asimilar, algo que fuera incapaz de crear miedo en la ciudad, miedo como el que todos sentimos en la época de Dawn Bellwether. Seguramente trataba de idear aceleradamente todas las posibles contestaciones que constituyeran sus mejores argumentos, pero tanto Nick cómo yo, sabíamos que sólo había una respuesta para aquella interrogante y Judy debía contestar con la verdad que resultaba imposible de ocultar.

Ciudadanos de Zootopia, me dirijo ante ustedes no sólo como agente de la ZPD, si no también como una ciudadana de esta hermosa ciudad — habló con firmeza.

Dados los trágicos eventos ocurridos el día de ayer, podemos afirmar que una nueva organización a surgido en esta pacífica ciudad, advirtiendo con sus actos que no descansarán hasta dar completada su misión — agregó profética.

Misión que por el momento se desconoce, pero tengan por seguro que el departamento de policía hará todo lo posible por acabar con estos terribles ataques a la sociedad. Así lo hemos hecho durante años, lo hacemos en este momento y lo seguiremos haciendo en el futuro, arriesgaríamos nuestras vidas de ser necesario para salvar a la ciudad que tanto amamos

Nick y yo la miramos con admiración, sobre todo mi compañero zorro, quién sonreía orgulloso de lo que su pequeña amiga contestaba a cada segundo.

Así que, contestando a su pregunta señor... Si, la ciudad se encuentra en peligro — recitó finalmente la innegable respuesta.

Los reporteros cayeron en cuenta de la contestación de la coneja y rápidamente sus facciones tristes y llenas de preocupación se hicieron evidentes.

¿Que recomienda hacer en ésta situación agente Hopps? — preguntó un castor de entre el montón de periodistas, titubeante de lo que fuera a contestar mi compañera.

Judy pensó por un pequeño momento y posó después su mirada hacia el suelo del lugar.

No tengo la autorización de hacer esto, pero dadas las circunstancias no tengo elección, declaro a Zootopia en un estado de alerta código beta. La ciudad está bajo un toque de queda, ningún animal puede salir a altas horas de la noche, siguiendo el protocolo de seguridad nacional, a cualquier mamífero que se le vea incumpliendo el establecimiento, será arrestado e interrogado en el acto — dirigió la repuesta hacia el castor.

Le recomiendo a toda la población que se mantengan aislados de las calles y los lugares abiertos, busquen protección en sus casas y no salgan si no es absolutamente necesario, la policía se encargará del resto de la investigación, por su atención gracias y tengan mucho cuidado — agregó, apartándose de las cámaras en camino hacia la puerta de la comisaría.

La pequeña coneja se encaminó hacia Nick y con orejas caídas lo miró con extrema tristeza, sus ojos acuosos a punto del lagrimeo delataban su insignificante duda de saber si lo que hizo había sido lo correcto. El zorro sólo posó su mirada entusiasta y fogosa hacia su compañera, y con una pequeña caricia en su cabeza la tranquilizó.

¿Estás bien Judy? — pregunté conmocionado por lo que había pasado momentos anteriores, además quería saber el verdadero estado en el que se encontraba, sabía muy bien que ese tipo de emociones eran difíciles de manejar; tener que tomar una decisión así era extremadamente complicado y más cuando se trata de una decisión que pueda ayudar, o en el peor de los casos, afectar a toda la población.

«Zootopia bajo un toque de queda... Esto no va bien, nada bien» pensé dudoso y preocupado, el poner a la ciudad completa en tal estado paralizante y cínico solo podría significar una cosa, algo que va más allá de cualquier razonamiento lógico posible, en tan sólo pensar algo como el simple hecho de atemorizar a la gente con la oscuridad que emanan las intrigantes palabras, o con la verdad que conlleva el realizar operaciones de tal grado que la sociedad pueda salir perjudicada, no, nada de eso era lo que esas turbulentas e inesperadas palabras conllevaban; no, absolutamente no era nada de eso, la misteriosa e inverosímil tristeza que nos depararía en un futuro podría ser devastadora, la situación estaba fuera de control, sumamente fuera de nuestra capacidad como para resolverlo nosotros solos, el problema radicaba en la inmensa organización a la que nos enfrentábamos, acechando con pericia la estabilidad de la metrópoli, creando un calvario que nos llevaría a una extinción sin precedentes, haciendo que todo lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos en un futuro desaparezca en un abrir y cerrar de ojos; todo y cada una de esas cosas resumidas en una única palabra, palabra que por más insignificante y pequeña que fuera, daba una tremenda tribulación en cada rincón de tu peluda anatomía, haciendo disparar cada gota de sangre al corazón, sintiendo un tremendo escalofrío que amartillaba fervientemente la nuca, como agujas siendo incertadas de forma brutal en la suave y rojiza carne del estrecho espacio vital de tu cuello, dándose cuenta como esa pesadez convertía al ambiente en un lugar negro y perverso, temblando por el frío que poco a poco dominaba a tu cuerpo a causa de los mórbidos pensamientos que se hacían presentes delante de tus propios ojos, observando con delicadeza como la vida tal y como la conoces podría pasar en cuestión de segundos por tu mente y con maleza asegurando que ya no habría felicidad restante en este turbulento mundo; todo con tan solo pensar en un conflicto de tal magnitud.

«Guerra» concluí, analizando todo lo que podría conllevar una resistencia contra la organización, tratando de resistir aquel martirio psicológico que trataban de implementar en cada mamífero de la ciudad; todo va más allá de nuestras capacidades como departamento de policía, necesitábamos ayuda de otra organización que apoyara en nuestro juicio de repartir justicia en la metrópoli. Pero he aquí la gran incógnita, «¿Quién podría ayudarnos? ¿Acaso habrá otro método para hacer frente a tal peligro?» me pregunté completamente incrédulo.

Judy asintió a mi pregunta, triste y con semblante desconsolado, podía observar claramente como su pequeña nariz tamborileaba de temor por lo que había mencionado ante los medios.

Hiciste bien Zanahorias — dijo Nick vehemente por consolar a la coneja.

Un toque de queda para mantener el control de la ciudad mientras se investiga el paradero de la organización... muy bien pensado

— A decir verdad, yo no lo hubiera hecho mejor — agregó.

¿Pero crees que en verdad haya sido lo correcto? No sé si la gente podrá manejarlo Nick, tengo miedo que todo se desmorone en la ciudad por mi culpa otra vez — dijo Judy preocupada, sus grandes ojos violetas generaban un gran sentimiento de tristeza en mi cabeza, la verdad que transmitía con su perturbada creencia me hacía pensar si en realidad estaba en lo cierto al dictar el mandato, pero por más que me costara creerlo, la única manera de que Zootopia se mantuviera controlada y en orden era aplicando dicho estado, no había elección.

Judy, lo que pasó hace tres años no fue tu culpa, fue de Dawn Bellwether y su búsqueda por el poder, tu solamente tratabas de proteger a la ciudad haciendo del mundo un lugar mejor — interpuso Nick a la coneja, incandose para su posar su vista en los ojos de su compañera, su pata levantó el mentón de la pequeña mamífera y limpiaba sus tiernas mejillas con extremo cuidado, todo eso mientras intentaba calmar su angustia y su temor. — Bogo tuvo razón de confiar en ti en ese momento, tal y como tu confiaste en mí cuando yo era un simple estafador. Pues ahora la ciudad nuevamente te necesita, todos confían en tí, ahora yo confío en tí y no dejaría mi vida en patas de ningún otro animal... ¿Entiendes? — sonrió.

Judith no dijo nada, su semblante era de asombro y un pequeño brillo era notorio en sus enormes y lindos ojos, una lágrima de felicidad empezó a surgir lentamente de su rostro, recorriendo minuciosamente un costado de su mejilla. Una gran sonrisa floreció en su bella y delicada mandíbula y depósito un abrazo de aprecio en nosotros dos, repitiendo una palabra que nos hacía reprimir nuestros deseos de decir aquella palabra tan prohibida hacia los conejos.

Gracias... — dijo Judy entrecortada. Su mirada buscó la nuestra y agradeció calurosamente nuestra confianza hacia ella.

Bueno, hay que entrar y empezar con las investigaciones, tenemos mucho que hacer — dije llamando la atención de los dos, apartándonos del abrazo y dirigiéndome hacía la puerta del precinto.

Nick y Judy asintieron a mi recomendación, caminaron hacia la entrada para adentrarse en las inmediaciones, teníamos que resolver este misterio y no podíamos darnos el lujo de atrasar las investigaciones por cosas insignificantes como dilemas paradójicos ó esotéricos, debíamos proteger a la ciudad a como fuera lugar.

Los demás se encontraban en la sala audiovisual, Sasha y Jackson hablaban apresurados, y a su lado Pamela y Elizabeth, hablándose de la misma manera, prestando su absoluta atención a una fila de hojas ordenadas sobre la mesa, seguramente era la información obtenida por parte de la Z.C.R, Charles, William y Ryan apuntaban conmocionados a la desmesurada cantidad de imágenes que se situaban en la pizarra del fondo, todas y cada una de ellas rodeaban un gran mapa de Zootopia y con extrema precisión se indicaba con hilos de un estambre rojizo los diferentes puntos de ataque, relacionando cada grupo de imágenes con su ubicación en la ciudad.

Muy bien, se acabó la conferencia, ahora sí... Tenemos que hablar de las pistas y la información del caso — postuló Judy haciendo llamar la atención de todos en la habitación — ¿Que es lo qué tenemos? — preguntó, sentándose en una de las sillas del centro de la mesa rectangular, todos tomaron asiento y colocaron un gran plano de la ciudad en el centro del mueble, a la vista de todos.

No hay nada registrado en las cámaras de seguridad, borraron los datos del día del ataque — repuso Sasha con una gran pila de papeles frente a él, tomaba cada uno y volteaba a verme con gesto serio y didáctico. — 30 homicidios, mismo modus operandi para cada animal, no hay rastros de huellas, fibras o muestras de ADN en particular — agregó mostrando las fotos a cada uno de nosotros, enseñando la nítida imagen de cada oficial inerte en el suelo de la estación.

Está completamente limpio el escenario, no hay suficientes pistas — miró a todos, completamente desconcertado.

¿Entonces que pistas tenemos? — preguntó William preocupado, llevando sus dos patas hacia la dura y fría mesa, posándolas de manera pensante justo por debajo de su mandíbula felina.

Todos guardaron silencio, el ambiente de dudas en ese momento era sofocante y las miradas que nos hacíamos los unos a los otros creaban una desesperación por querer avanzar en el caso, yo por otro lado miraba a Nick con gesto serio y decidido, él me miró de la misma manera y asintió sin decir palabra alguna. Lentamente se levantó de su asiento y comenzó a caminar a través de la habitación, todos voltearon a verlo extrañados, murmuraban en tono suspensivo y sospechoso; Nick tomó un gran suspiro y tomó un pequeño portafolio negro que se encontraba en el escritorio al lado de la pizarra de evidencias, regresó a su lugar y con extrema paciencia abría el pequeño artefacto. Finalmente, ya abierto, sacó una carpeta amarilla de oficina con varios separadores a lo largo del costado de su abertura, lanzó la carpeta al centro de la mesa, abriéndose automáticamente por el impacto contra la madera, mostrando una serie de fotos y reportes forenses de cada animal.

¿Qué es esto Wilde? — pregunta Ryan dudoso, viendo con dificultad la foto de un cadáver que salió disparada y fue a parar justo delante de él. Todos se levantaron de sus asientos y tomaron las fotos de la carpeta.

Nick miró a todos con gesto dolido, entrañado por las pruebas que estaba a punto de decir.

La agente McEnroy me hizo el favor de darme una copia de su reporte personal forense, en la carpeta encontrarán el estado en el que se encontraban los cuerpos, como murieron y cual fue la casa de su muerte

Si, pero, eso ya lo sabemos Nick. Todos murieron por heridas de bala, todos fueron encontrados desnudos en la oficina de Bogo, no hay huellas ni rastros de ADN en el lugar del siniestro...— paró Charles exhausto de observar a tan horribles imágenes, frotando con exaspero su sien y cerrando los ojos para después observar a Nick con pesadez. — No hay nada relevante en este reporte — agregó.

Claro que si lo hay Charlie, sólo que estás viendo el vaso medio vacío — dijo Nick serio, optando por sentarse y mirar a todos de forma misteriosa.

Busca el reporte de Benjamin Clawhauser — agregó decidido, entrelazando sus patas y mirando al dudoso tigre tomar la pesada carpeta y buscar el respectivo informe.

Podía notar la concentración que los ojos de Charlie emanaban, sus patas pasaban una y otra vez las filas de hojas, descartando una tras otra en su búsqueda por la solicitada, un movimiento parecido a la despreocupada manera de hojear una revista educativa. Finalmente la encontró, seguido por un notable desconcierto que las arrugadas facciones de su cara delataban, todos fueron capaces de notar su preocupación y rápidamente fueron con él para observar el puño de imágenes que tenía sobre sus garras desenfundadas, el enojo lo domino por un instante, pero no fue lo suficientemente fuerte como para perder el control.

Ya veo... — se relajó, pasando las lúgubres fotografías a sus compañeros, quienes con gesto pútrido hacían notar su inconformidad.

No tenemos idea de lo que aquel símbolo pueda significar, no hay registros de él en ningún sitio, ni siquiera en nuestra base de datos, ninguna vinculación con la mafia, nada que nos lleve al paradero de los atacantes — interpuso Nick parado justo al lado de la pizarra, observando tranquilamente el mapa de la ciudad, repasando los sucesos ocurridos y recreando las escenas en su cabeza. — Pero, hay algo más — agregó sacando un pedazo de hoja arrugada y parcialmente maltratada, de un color amarillento que concretaba la vejez de la pequeña pieza. Extendía con rapidez el pedazo de papel y se los mostró a los demás.

Está carta es la única pista que tenemos y es lo único que podría darnos un avance en la investigación — Dio el papel a Judy quién miraba concertada las palabras impregnadas en la superficie de la hoja.

Al poco tiempo empezó a leerla, con la intención de que todos supieran de la amenazadora nota que arrendaba un temible secreto en su interior.

La Orden ha regresado

Todos ustedes serán testigos de la justicia divina que se avecina lentamente a la ciudad

Fobos y Deimos serán nuestros mensajeros, y Enio su final

El miedo y el pánico se esparcirán por cada rincón de Zootopia

Lo que una vez nuestros antepasados comenzaron, será finalmente completado por nosotros

No hay lugar a donde huir...

No hay lugar donde puedan esconderse...

La desesperación estará presente, y yo seré, el que los encuentre

La cura que esta ciudad necesita es la destrucción

Y eso es inevitable.

La alineación pronto comenzará y una vez completada la fase final, será el fin de esta utópica armonía.

Los días oscuros se acercan.

Terminó, haciendo que todos guardaran un silencio temeroso y ensordecedor.

¿Qué es lo que debemos de hacer? — preguntó Jackson pensante, mirando a todos dudoso.

Murmureos empezaron a escucharse por toda la habitación, cada uno de nosotros pensaba con esfuerzo cada detalle en nuestra forma de responder a la estrepitosa incógnita.

Elizabeth — repuso Judy a su compañera.

¿Qué sucede Judy? — pregunta intrigada.

Investiga de alguien que sea experto en simbología y con estudios en historia que pueda sernos de utilidad — ordenó la coneja, viendo directamente a la cánida. — Lleva a Pamela contigo, que te ayude en la búsqueda.

Las dos asintieron y salieron de la habitación, dejándola en un estado de duda e intriga.

Sin duda tenemos que saber lo que estos símbolos significan, sin ellas no podríamos presidir en la creación de sospechosos vinculados a las pistas, pero no tendríamos mucha información y tomaría bastante tiempo buscar algo al respecto — dijo Judy en tono bajo, como si quisiera hablar con ella misma, solamente. Pensó y pensó, miraba de forma ardua la serie de fotos de la pizarra y la mesa, todo al mismo tiempo, pasaba una y otra vez sus patas por sus mejillas, rozando levemente las diminutas y pequeñas arrugas que su gesto pensante generaba. Finalmente su movimiento paró, de forma rápida levanto la vista en búsqueda de atención. — Y si...

Nick, ¿y si el jefe Bogo no fue el único objetivo? — habló, haciendo callar nuevamente a todos en la mesa, llevando sus pequeños ojos violetas a la vista del cánido. — Que tal y si el venir por el jefe Bogo fue una excusa para conseguir algo más

¿Qué quieres decir Zanahorias? — preguntó Nick confundido, pero con un cierto rastro de interés. Hopps era muy inteligente y en cuestión de agilidad mental solo Wilde podía igualarla, no sería capaz de decir algo solamente para perder el tiempo. — ¿Qué te hace pensar eso?

Intuición, Nick. Todo lo que has dicho del secuestro del jefe Bogo, los ataques a la ciudad, la extracción de Lionheart, todo, está vinculado con esta organización. ¿Pero con qué propósito? — dije rápidamente, mirando con una sonrisa a la coneja al saber que había llegado a la misma conclusión que yo. Ella me miró de igual forma y regreso el amable gesto.

Exactamente, ¿Qué quieren de Bogo? ¿Qué es lo que quieren de Lionheart? Pero sobretodo ¿Qué es lo que quieren de nosotros? — preguntó engullida en las dudas, regresando su vista a la mesa y haciendo una típica serie de ademanes que inquirían la forma de explicar sus palabras. — ¿No te lo has preguntado? Quiero decir, ¿Hay un motivo por el cuál hayan querido llevarse a Lionheart y a Bogo?

No lo sé Zanahorias, Leodore Lionheart es alcalde de Zootopia, tiene muchas influencias, lo más probable es que lo hayan secuestrado para hacer de la ciudad un lugar más vulnerable — dijo Nick pensante, caminando de un lado a otro por toda la habitación, levantando sus brazos bruscamente en su frustración de no comprender las acciones del enemigo. — Por otro lado Bogo no es sólo el jefe de la ZPD, también es mariscal de campo de la Z.M.F* y líder de la Z.W.A.T. tiene acceso a muchos secretos de estado, información confidencial, avances tecnológicos, control de seguridad, avances en equipamiento militar, municiones, armas de alta potencia incluyendo de uso... — paró en seco, se podía notar el leve temblor de su cuerpo. volteó a vernos suprimido de alegría.

Nuclear... — murmuró, sus ojos estaban asombrados y daban un cierto aire de terror, la rígida mirada se volvió preocupante y rápidamente William se dió cuenta de su inquietud.

¿Qué ocurre Nick? — preguntó el jaguar desconcertado de la actitud misteriosa del zorro.

Creo que sé el motivo por el cual se llevaron exactamente a ellos dos, y no es nada bueno — dijo Nick aterrado, con vista dispersa, corriendo hacia la mesa para después recoger la carpeta y meterla al portafolio.

¿Qué es lo que descubriste Nick? Dinos — pregunta Jackson preocupado.

No hay tiempo de explicaciones. Jackson, tú y Sasha según tengo entendido son expertos en computadoras, busquen en el ordenador de Bogo cualquier infiltración y robo de datos posible, es de suma importancia que revisen de pies a cabeza la máquina de ser necesario

Si pero, ¿nos podrías decir por qué? — pregunta Sasha confuso.

¡Sólo háganlo! No hay tiempo para explicarlo. Charlie, Ryan, vayan al capitolio y registren el lugar, debemos saber si en ese sitio habrán dejado más pistas — ordenó Nick, caminando rápidamente hacia la puerta de la habitación. Los demás asintieron y se retiraron por otra puerta que se encontraba al otro extremo de la sala. Judy y yo no entendíamos lo que pasaba, mi cuerpo reaccionó a voluntad propia y automáticamente me encontraba siguiendo a Nick sin que yo supiera, al igual que la coneja.

Caminamos por un tiempo y llegamos a la entrada del precinto, de pronto escuchamos la voz de Elizabeth al fondo del lugar. Llegó con nosotros corriendo y entregó una hoja a Nick.

Pam y yo encontramos a alguien que podría sernos útil. Se llama Frederick Schroeder, es profesor e historiador de la Universidad de Zootopia

Excelente Eli, muchas gracias. Quédense aquí mientras volvemos, necesitamos hacer unas cosas — difiere Nick de forma concisa, optando por salir y retirarse del lugar, en camino a una de las patrullas.

Quedamos en absoluto silencio, no sabíamos que decir o preguntar y lo único que podíamos hacer en ese momento era esperar a que nos mostrara la razón de su preocupación, subimos junto con él, encendió de golpe el automóvil y salió disparado en camino a la autopista.

Miedo, miedo es lo que reflejaba su rostro, tal vez terror o algún tipo de escepticismo dramático que nos hacía pensar y encontrar el problema que causaba su actitud. Nuestro camino empezaba a frustrarnos, no sabíamos a donde nos dirigíamos y todavía faltaba la verdad que Nick nos escondía con descaro. Miré a Judy y ella volteó a verme casi al instante, como si de una forma supiera que mi vista hundía su peso sobre ella, su mirada lo decía a la perfección, un claro signo de tranquilidad que transmitía solo con el choque de nuestros ojos, eso es lo que veía en ella, me sorprendía enormemente su capacidad de comprender la situación de mi compañero, a lo mejor no lo conozco lo suficientemente bien como para encontrar una respuesta a sus actitudes drásticas y cambiantes, lo bueno de este momento es que Judy estaba con nosotros y no había nadie que lo conociera mejor como ella lo conocía, rápidamente asentí con la cabeza y dirigí mi mirada hacia la ventana de la puerta, viendo con interés la aproximación a nuestro destino, arrugando mi vista para poder divisar mejor el lugar que se encontraba a la distancia.

Y ahí estaba, un gran edificio de aproximadamente 5 pisos de alto, de estilo contemporáneo, lleno de ventanales que alumbraban con magnificencia el frente del gran inmueble, la entrada era en pocas palabras elegante y vanguardista, parecida a la típica recepción de un exuberante hotel de cinco estrellas, mostrando con letras grandes y plateadas el nombre del lugar, "Zootopia University", no sería de menos pensar que causaba orgullo estudiar en una institución como esa.

Al enterarme del lugar en el que estábamos rápidamente mi leve signo de frustración se había desvanecido por completo de mis pensamientos, Nick tenía la intención de venir aquí desde un principio, ahora entendía a la perfección la actitud neutral de Judy con respecto a la situación; entramos al lugar y preguntamos por el animal que buscábamos, una cautivadora gacela que trabajaba como recepcionista nos guío el camino hasta una oficina relativamente grande.

Esperen aquí por favor, el profesor Schroeder los atenderá en un momento — dijo la gacela con una gran sonrisa, caminando hacia la puerta para después cerrarla a nuestras espaldas.

Observamos con gran atención el espacio que nos rodeaba, increíblemente amueblado y lleno de artilugios clásicos y lujosos, pinturas se mostraban colgadas en las paredes y un par de estantes que dejaban ver una gran serie de volúmenes de libros históricos, al centro un virtuoso escritorio de caoba fina llena de tareas y trabajos escolares aún sin revisar.

Se abrió la puerta de golpe, propiciando un giro repentino en nuestra atención.

Te digo George, no va ser posible que te de puntos extras por... — quedó serio el profesor al vernos desde el pie de la puerta, dejando ver levemente la figura de una nutria a su espalda, nos miraba fijamente, asombrado por la inesperada visita, se aclaró la garganta y regreso su vista hacia el estudiante que mostraba un rastro de confusión en su pequeño rostro. — Voy a pensarlo George, gracias.

Cerró la puerta y dirigió su atención hacia nosotros, era un zorro grisáceo de unos cuarenta y pocos años, con ojos del mismo color, con pequeños bordes marrones que delineaban los costados de su rostro hasta su hocico, se veía corpulento, su voz era grave y calurosa y estaba vestido con gran elegancia, un traje negro complementado con una camisa blanca y corbata negra sujetada con un pisa-corbata de color dorado que hacía juego con el anillo de su pata.

Pero que inesperada sorpresa... Inesperada más no inoportuna — dijo el zorro con una creíble sonrisa fingida caminando lentamente a su escritorio para después sentarse en la pequeña silla de piel que se encontraba en la cabecera del lujoso mueble. Estiró su brazo señalando que tomáramos asiento. Judy se sentó en una silla de madera y a su lado me senté yo, parado detrás de nosotros se encontraba Nick, mirando fijamente al profesor. — ¿A que debo esta maravillosa visita?

Señor somos los oficiales Hopps, Wilde y...

Se quiénes son oficial Hopps, jamás olvidaría los nombres de los mejores oficiales de Zootopia — Interrumpió a Judy, sin embargo fijó su mirada a nuestras caras mientras señalaba cada una de ellas y sonreía gustoso. — Judith Laverne Hopps, Nicholas Piberius Wilde y... Supongo que tú eres Oliver Thomas Black.

Yo solo quedé estupefacto, miraba con extrañeza al profesor, quién soltó una pequeña risa y se dirigió nuevamente a él.

Me gusta leer las noticias locales, hiciste un gran trabajo con el discurso de graduación, te felicito — dijo llevando su cuerpo hacia atrás, optando por recargar su espalda en el respaldo reclinable de su silla, inmediatamente sacó un par de lentes de su cajón y se los colocó encima. — Ahora sí. ¿En qué puedo ayudarles?

Bueno señor Schroeder, queríamos que nos ayudara a responder algunas preguntas con respecto a un caso — dijo Judy de manera rápida, tomando la fotografía que Nick nos había mostrado con anterioridad y llevándola hasta el profesor, la colocó justo enfrente del zorro para que pudiera observar con mayor nitidez cada detalle del mórbido cuerpo que se mostraba en la imagen. — Investigamos su expediente señor y según parece usted es experto en símbolos y enigmas. ¿Podría hacernos el favor de decirnos el significado de lo que está viendo en este momento?

El profesor quedó inerte, serio, sin decir palabra alguna, como si poco a poco la ira estuviera apoderándose de él, observó la imagen por unos momentos y luego depósito de nuevo su vista hacia nosotros, ya tranquilo.

Estas marcas no son muy comunes... ¿De dónde sacaron estás fotografías? — preguntó incrédulo.

De los ataques que se suscitaron el día ayer, señor — contesté.

Así es, encontramos las marcas infligidas en la piel de un cadáver junto con esta carta encima de su cuerpo — repuso Nick al profesor, extendiendo su brazo para entregarle el pequeño y arrugado pedazo de papel.

El zorro se tomó un tiempo para leer el escrito, no duró mucho, observó con interés cada rincón de la hoja, como si buscara minúsculas inscripciones ocultas en los pliegues del papel.

¿Por qué me muestran esto? ¿Por qué específicamente a mí? — pregunta confundido.

Bueno señor, dadas la circunstancias en la que está sometida la ciudad, creímos que sería más conveniente llevar esto a manos de un experto como usted... — replicó Judy un poco seria. — Eso y porque es el único en el área que conoce de estas cosas.

Buen punto — repuso sonriendo el intrigado zorro, examinando minuciosamente la fotografía de nuevo, sujetando con delicadeza sus pequeñas gafas con su pata derecha. — Bueno oficiales, como había dicho, estas marcas no son comunes, no se había visto un símbolo parecido desde la mitad del siglo XX.

¿Y sabe de qué símbolo se trata? — pregunta Nick con interés.

Por supuesto oficial, este símbolo data de los primeros asentamientos paganos al sur de Alemania, hace más de 1500 años — contestó. — El símbolo de la vida y la muerte, el sol y la luna, de poder y omnipresencia en el mundo. Reçe Boga.

O también conocido como las "Manos de Dios" — agregó.

¿Podría explicarnos un poco mejor, profesor? — repuso un poco confundida Judy al escuchar lo que aquel símbolo representaba. El zorro asintió con la cabeza y dejo la fotografía en la superficie del escritorio.

Este símbolo representaba poder y vida entre los pueblos germánicos en las épocas de guerra, daba a sus portadores un poder espiritual de omnipresencia, como si estuviesen bendecidos por Dios. Fue usado por los nazis en la segunda guerra mundial como símbolo representativo de sus ideales — explicó de una forma en la que pudiéramos entender con mayor facilidad. — Las "Manos de Dios" crean un sentido abstracto a la divinidad, su adoración le hace creer al individuo que está por encima de todos y que su poder es inmenso, tan inmenso como su creador.

Es una completa locura. ¿Qué animal podría creerse un Dios? Es sumamente ridículo — espeto con asombro.

Pues al parecer los que hicieron esto, Thomas — replica con gesto serio Nick quién me muestra el expediente, dando a entender lo que había dicho anteriormente.

Entiendo, pero, ¿qué tiene que ver este símbolo con el sol y la luna? — pregunta Judy dudosa. — Hace rato había dicho que representaba al sol y la luna.

Claro, deja lo explico, Reçe Boga no solo representa el poder y la divinidad, sino también, la vida y la muerte. Verán, los antiguos pueblos creían que el sol era el dios supremo y que la luna era su compañera, una diosa en pocas palabras.

Tenían la idea de que para obtener este poder divino debían ofrecerle un tributo de gratitud hacía los dioses, algo que los dioses supuestamente aclamaban con fervor. Este tributo era un sacrificio de sangre, sangre de los enemigos capturados en batalla, y para ofrecer a un tributo debían realizarse cuatro fases de preparación, la primera de expiación, la cual consistía en limpiar los pecados del enemigo, la segunda de calvario, una ceremonia de temple inquebrantable, la tercera de abnegación, el sometimiento de negar tu propia vida, la cuarta y etapa final de impoluto, ceremonia de pureza y lealtad. Todas y cada una de ellas descritas en el símbolo, la muerte del enemigo para obtener una nueva vida — dijo el profesor mientras se quitaba las gafas de sus ojos grisáceos y explicando con ademanes cada palabra que recitaba con tranquilidad. — Sin embargo no las puedo señalar en la imagen porque el símbolo está incompleto.

¿Cómo que incompleto? — pregunté confundido.

Sí, se supone que dentro de la cruz del símbolo, en cada cuadrilátero debería de haber una esvástica representativa del sol y la luna. Las dos primeras fases representan el calor, el dolor y el miedo del enemigo, al completar cada fase se lleva a cabo el dibujo de la esvástica correspondiente, las que representan el sol llevan un peine con dos líneas — explicó. — Por otro lado, las que representan a la luna son esvásticas normales, corresponden a la tercera y cuarta fase de preparación, representan el frío, la paz y la pureza del tributo.

Oh, ya veo — replica Judy, llevando una de sus patas hacia su mentón para después acariciarlo con delicadeza, se encontraba pensante, asimilando toda la información que el profesor había explicado. — ¿Qué nos podría decir de los símbolos que están trazados en la carta?

Bueno, los círculos que están por la otra cara de la hoja podrían representar muchas cosas, pero dado a lo que dice la carta lo más seguro es que se refiera al planeta Marte — contesta el zorro con un gesto dialéctico. — No es un símbolo históricamente registrado, más bien, fue creado intencionalmente por un animal para representar de manera gráfica algo de la advertencia.

¿A qué exactamente? — pregunta Judy.

A Fobos y Deimos, son los nombres de las dos lunas del planeta Marte — contesta. — Según el gráfico, la circunferencia del medio es Marte y las dos al extremo de la grande son las lunas.

Todos permanecimos callados ante lo que el zorro nos decía, se podía notar claramente con Nick y Judy pensaban de manera ardua para retener toda aquella información dentro de sus cabezas, y supongo, claro, darle un sentido lógico con respecto al caso.

Por otro lado, la pequeña ave que se encuentra aquí, es nada menos que un "Fénix" — dijo de sorpresa, llamando nuevamente la atención de todos. — Un animal mitológico que incineraba su cuerpo al punto de su muerte y renacía lleno de poder entre las cenizas, un símbolo de vida que representa el resurgimiento de algo glorioso a través de la muerte — agregó con soñolencia mirando de forma cautivadora la superficie de su escritorio mientras acariciaba lentamente el anillo de su dedo anular.

Quedamos en silencio absoluto, silencio que duró solo unos cuantos segundos, los tres nos miramos decididos y asentimos al mismo tiempo, optando por retirarnos del lugar, dispuestos a regresar al precinto y comentarles a todos lo que obtuvimos de información.

Bueno profesor, eso sería todo de nuestra parte, ha respondido a todas nuestras preguntas y nos ha proporcionado una valiosa información, le estamos sumamente agradecidos — dijo Judy levantándose de su asiento y recogiendo las pistas del escritorio del profesor. — Ahora nos retiramos, gracias nuevamente por su amabilidad.

Los tres nos dirigimos hacia la puerta y cada uno agradeció al profesor por darnos un poco de su tiempo. Él igualmente se levantó, quebrantando la comodidad que seguramente invadía su cuerpo a tan pasivo encuentro y caminó hacia una de las pinturas que colgaban en su pared para después pararse justo frente a ella, mirándola fijamente con suspiros prolongados que asimilaban un pequeño signo de sus ganas por hablar en ese momento, algo que quería puntualizar pero no se atrevía a decirlo.

Veritatis virtutisque, et justitiam omni populo*... — recitó orgulloso y en voz baja, viendo detenidamente las palmas de sus patas para después posar nuevamente su mirada hacia nosotros. — Fue un placer conocerlos caballeros y ayudarles en su investigación, pero si es cierto lo de la amenaza, me temo que ya no hay nada que hacer para detener lo que han comenzado.

Paramos en seco en el marco de la puerta, Judy volteó a verlo de forma fría y confundida, Nick permanecía callado volteando hacia el suelo del lugar con orejas caídas que delataban una tristeza que lo atormentaba en su interior.

¿Habla de la Orden, verdad? — pregunta la coneja con interés. — ¿Por qué menciona algo así? Seremos capaces de sobrellevar el caso, no se preocupe, lo resolveremos.

No lo entienden, la Orden no conoce la piedad ni la redención, solo completan sus objetivos con la sed de venganza que ellos mismos idealizan. Hemos vivido todos estos años aislados del oscuro secreto que guardan las entrañables aceras y paredes de esta maravillosa utopía.

¿Oscuro secreto? ¿A qué se refiere, hay algo que no sabemos de la ciudad? — Judy se acerca lentamente al profesor, parándose justo a unos pocos pasos de él.

Una gran tragedia de nuestro pasado, una historia de muerte, pánico y guerra... — agregó el profesor, su tono de voz grave daba un cierto escalofrió en su relato, sentía como un pequeño hormigueo se alzaba desde mi cintura hasta mi nuca, erizando mi pelaje en el acto. — Sí, la mayoría desconoce el oscuro secreto, pero hay algunos que seguimos recordando... ¿O no, oficial Wilde?

El profesor observó a Nick de forma seria y misteriosa, aquellas palabras habían generado un gran celo de nuestra parte hacia la actitud que los dos zorros emitían, Nick se encontraba cabizbajo, se notaban sus grandes ganas de salir corriendo del lugar y no volver a hablar del tema. Judy y yo lo miramos estupefactos.

Es hora de irnos, Zanahorias — dijo Nick a la coneja, saliendo de la habitación lentamente.

Por más que intentes huir de tu pasado Nicholas, no podrás escapar de él. Siempre estará oculto en lo más profundo de tu ser, y no podrás cambiar lo que tus ancestros hicieron para reescribir su destino — dijo el zorro de repente, haciendo parar a mi compañero casi de inmediato, la cabeza de Nick había girado levemente hacia nuestra dirección, dando a entender de que lo que había dicho el profesor generaba un interés en mi compañero. Poco después volvió a caminar. — No lo olvides

Gracias por su tiempo, profesor — agregó Judy rápidamente, estrechó la pata con el cánido y salió disparada hacia Nick. Yo, solo me despedí con un fuerte apretón para después caminar y cerrar la puerta de la gran oficina, dejando a solas al enigmático individuo que habíamos conocido involuntariamente.

Estábamos dentro de la patrulla y el silencio reinaba el ambiente, así habíamos durado unos cuantos minutos, mi miraba repasaba los rostros de mis dos compañeros, quienes miraban desconsolados hacia el enorme cielo azulado que se mostraba ante nosotros.

¿Por qué no nos contaste nada acerca de la Orden, Nicholas? — preguntó con un cierto enfado la coneja. — Pudiste habernos dicho desde un principio el origen de esta organización. ¿Por qué no dijiste nada?

Tienes razón Zanahorias, debí haberles contado todo... Lo siento — contestó triste.

¿Entonces, todo lo que dijo el señor Schroeder es cierto? ¿Tú sabes sobre eso? — pregunté coludido por la intriga.

Si Thomas, todo es cierto... No sólo lo sé yo, sino casi toda mi especie.

¿Y qué es la Orden exactamente? — pregunta Judy aún molesta.

Lo mismo que dijo el profesor, una organización que causo estragos hace mucho tiempo en la ciudad. Todos los zorros crecimos con la historia de nuestro pasado, la guerra entre depredadores y presas por la igualdad y la equidad — dijo Nick volteando a ver a la coneja. — Los depredadores sufrían de un gran prejuicio por parte de las presas, eran maltratados y humillados a plena luz del día, y no podías hacer nada para evitarlo. ¿En verdad nunca se han preguntado, por qué aún después de tantos años, los mamíferos nos tratan a nosotros con desprecio? ¿Llamando a los zorros, mentirosos, tramposos y falsos?

Judy y yo quedamos en completo silencio, prestando atención a lo que Nick nos comentaba con decadencia emocional. El atribulado zorro tomó un suspiro y prosiguió.

— Es por la única y sencilla razón de que la Orden fue creada por zorros con fines de guerra — Soltó de golpe, tanto Judy como yo nos asombramos de lo que nuestro compañero nos había revelado — Tanta sangre derramada por nuestra culpa, nosotros somos los responsables de nuestro propio desprecio.

¿Y qué tiene que ver todo esto con tu pasado? — pregunté. Nick volteó a verme y una lágrima empezó a recorrer su mejilla.

Tras la pérdida de la guerra, la Orden juró que algún día regresaría para acabar con lo que en un principio habían comenzado. El ideal pasó de generación en generación, hasta llegar a mis oídos, todos los zorros eran inculcados con esa mentalidad de venganza y odio hacia la ciudad, todos incluyendo mi familia, mis propios padres y mi hermano — agregó, volteando a ver a Judy con tristeza y pesadez. — Por eso me convertí en un criminal, no estaba de acuerdo con la ideas de mi propia especie, era un traidor para ellos, pero tampoco podía hacer mis sueños realidad, lo único que podía hacer era sobrevivir de acuerdo a lo que los animales pensaban de mí, y aprendí a como tomar ventaja de eso. Yo no elegí esa vida, tuve que recurrir a ella con desesperación, y todo por seguir un sueño, la única meta que tenía... Ser alguien en el que pudieran confiar, ser aceptado por un animal.

Pensé que nunca llegaría el día en el que mi sueño se cumpliría, llegando a un punto en el que me diera por vencido, empezando a trabajar para una de las grandes mafias de la ciudad. Sin embargo, alguien llegó a mi vida de una manera muy inesperada y me hizo recordar e innovar mi antiguo sueño — agregó sonriendo a Judy, quién se encontraba sumamente conmovida por lo que el zorro le decía. — Fuiste tú Judy, me diste la fuerza y los ánimos para volver a luchar por mi propio ideal, confiaste en mí cómo nunca nadie lo había hecho, me aceptaste aun conociendo lo que era y lo que había hecho durante mi vida, peleaste por mí, te arriesgaste por mí y sufriste por mí. Nunca conocí a tan valiente coneja, tú hiciste de mi sueño una realidad.

Judy lo miró absolutamente cautivada, soltando unas cuantas lágrimas de alegría por escuchar tan hermosas palabras, Nick la abrazó con ternura y rápidamente secó las lágrimas que invadían desmesuradamente su rostro. Yo solo sonreía a tan compatible compañerismo, incluso la emoción me invadía por dentro, pero tenía que presentar una postura neutral e imparcial ante el tema.

Eh, lo siento, pero aún falta una cosa Nick — dije nervioso y tartamudo, haciendo que los dos se separaran del abrazo y dirigieran su atención hacia mí. — Olvidaste decirnos el motivo de tu preocupación en la jefatura.

Es cierto Nick. ¿Qué fue lo que descubriste? —preguntó Judy interesada.

Bueno, ¿recuerdan que dije que Bogo tenía acceso a muchas cosas, incluyendo secretos de estado, armas y municiones? — cuestionó Nick serio. Judy y yo asentimos aún si poder captar el mensaje del zorro. — Pues, hay un motivo por el cual lo capturaron junto con Lionheart, y es que los dos necesitan sus códigos de registro para el acceso a las armas nucleares del laboratorio de inteligencia en la ciudad

Aquello martilló estrepitosamente nuestra cabeza, como un gran balde de agua fría que había sido derramado sobre nuestros cuerpos. Empezamos a temer lo peor, esto se estaba saliendo de control, el sólo imaginar que no solo la población, sino, toda la metrópoli sería destruida causaba terror y pánico en nuestros pensamientos.

Entonces, el objetivo del enemigo es llegar a las armas nucleares y destruir, literalmente, la ciudad — espeta Judy con incredulidad, un claro temor empieza a ser evidente en su pequeño rostro. — Nick, ¿qué es lo que vamos a hacer?

Por ahora necesitamos ayuda, la milicia no puede ayudarnos con esto, necesitamos de alguien que conozca bien a la organización con la que estamos lidiando, tenemos que detenerlos sin comenzar una guerra en la ciudad, y solo conozco a una persona capaz de prestarnos su apoyo — dijo Nick mientras encendía el auto y aceleraba con fiereza en camino a la autopista. — Iremos con Mr. Big

¿Pero, qué? ¿Con Mr. Big, es en serio? — farfulla sorprendida Judy.

Muy en serio pelusa, de seguro le dará mucho gusto ver de nuevo a la queridísima Judy Hopps. Y esperemos que sea lo suficiente para querer ayudarnos con esto — dijo Nick con una sonrisa fingida, ya que, aún se encontraba muy en el fondo de ese gesto, un innegable temor por su suposición. — Solo espero que me equivoque

Mi temple estaba en blanco, no podía alegar ni replicar algo con respecto a su conversación, no sabía qué era lo que aquellos dos dialogaban con facilidad, no lograba imaginar el motivo de su amistad con uno de los más grandes criminales de Tundratown. Solo una cosa pasaba por mi mente y era la inminente amenaza nuclear, solo esperaba que Nick se equivocara en su intuición, no podría imaginar un peligro como ese en la ciudad y menos con la tranquilidad en la que convivíamos anteriormente. De forma inesperada sonó la radio de la patrulla e hizo del ambiente un sitio más sofocante y perturbador.

Nick, aquí Jackson. Tenemos el reporte de lo que nos pediste...

Entendido, ¿Cuál es la situación?

Tenemos malas noticias...


*Z.M.F: Zootopia Military Force

*Veritatis virtutisque, et justitiam omni populo: De la verdad y la virtud, y la justicia para todas las personas.