–Y entonces me dijo "Oye, Lynn, hiciste un muy buen trabajo, de verdad estamos agradecidos contigo." ¡Creo que le gusto como lo hice! –Hablaba entusiasmado el padre de familia por su móvil.
"Cariño, estoy segura que Jay no miente al decirte eso, yo también apuesto que lo hiciste bien."
–Jeje, gracias. -Respondió a su esposa, un poco alagado, mientras miraba devuelta a la apenas iluminada calle, esperando que el taxi llegara en cualquier momento. Estaba tardando mucho mas de lo normal. Se supone que ahora mismo debería estar en la cómoda sala de su casa, al tanto del resto de la familia, en vez de estar aquí sentado en una banca bajo la luz de un poste. ''Estaré ahí en poco tiempo,'' le dijo su conductor por la llamada. Eso fue una hora atrás. La noche ya estaba llegando rápido, y la luz del sol había desaparecido por completo, siendo reemplazado por la iluminación de los diferentes postes de luz extendiéndose por la calle. Aun con la poca batería que le quedaba en su móvil, Lynn aprovechaba a hablar con su esposa devuelta en casa, deseando haber llegado para entonces.
Por cada minuto que pasaba, caminar parecía ser una mejor opción que esperar otro largo minuto por el retrasado vehículo.
–Entonces… ¿todo bien por ahí? De verdad lamento la tardanza, no se qué habrá sucedido.
"No te preocupes, Albert y los niños han estado haciendo un buen trabajo cuidándome por el momento." -para Lynn, era bueno saber que al menos su esposa se encontraba en buenas (y numerosas) manos. Sabía que los chicos y su suegro sabrían que hacer en caso de que algún parto inminente. Ya no faltaba mucho para que la casa fuera expandida un poco mas con otras dos personas.
"Ah, cariño, ¿te aseguraste de tener todo contigo? No habrás dejado algo adentro… otra vez." -preguntó Rita, esperando que su esposo no fuera a volver a cometer el mismo error de hace algunos días.
–Claro, tengo todo aquí: el móvil, mi chaleco, mi billetera, mi-… -Quien lo hubiera dicho. Su esposa al parecer tenía razón después de todo.
"Déjame adivinar: ¿el maletín?"
–Pues… jeje, si… rayos, sabía que olvidaba algo. -dijo un embarazado Lynn al levantarse de la banca- Volveré a llamarte en un momento, ¿estarás bien? Una vez que termine creó que mejor iré corriendo devuelta a casa.
"Claro que lo estaré, solo intenta llegar a tiempo para la cena."
–Ok, ¡no me tardo! –Lynn guardo el móvil devuelta en su bolsillo y volvió por donde vino, al frente de las puertas del banco. Si tenía suerte, tal vez la aún podía encontrarlas-
Cerrada… demasiado tarde para volver.
''Rayos.'' Pensó decepcionado Lynn al dejar de empujar y jalar la puerta sin dar resultado.
Debía haber otro modo de entrar… y, si Lynn bien recordaba, la había. Una ruta alterna se le vino a la cabeza, recordando la puerta trasera del edificio en donde había trabajado no hace mucho con una clase de teclado. Aún tenía en su cabeza el código puesto por él mismo para acceder al edificio, entrar sería pan comido. Lynn rodeó el complejo y encontró la puerta trasera al lado, encontrando el teclado...
¿Apagado?
Extraño, juraba que funcionaba perfectamente en la mañana al probarlo. Eso, y la puerta parecía haber quedado sin llave, permitiendo un acceso fácil a cualquiera. Lynn intentaba pensar en lo que sucedía, razonando que tal vez Pedro aún se encontraba dentro limpiando el resto de los baños y saldría por la puerta una vez terminara su servicio nocturno. Probablemente él se encargaría de cerrar todo cuando saliera y activaría el sistema
Si, eso debía ser. Caso cerrado. Basta de preocupaciones, hora de seguir con lo suyo.
El padre entró al edificio por la puerta, pasando por un corto pasillo hasta llegar a la gran sala principal del lugar. Aún en la oscuridad, podía distinguir un poco por donde caminaba gracias a la brillante luz proveniente de la luna filtrada por las ventanas. Llegar al otro lado de la sala hacia las escaleras no fue cosa difícil…
Ahora que lo pensaba, entrar estaba siendo fácil. Demasiado.
Había olvidado por completo los diferentes sensores de movimiento y sistemas láseres de seguridad que también había instalado. ¿Cómo es que la alarma no había saltado aún? Y, ahora que lo notaba, se supone que las cámaras en los rincones de la sala deberían estar prendidas, pero la falta de luz proveniente de los sensores de movimiento, puestos en los dispositivos, le decían otra cosa. ¿Habría hecho algo mal al instalar el sistema y ni siquiera se había dado cuenta?, ¿era posible que el edificio estuviera en grave peligro por su culpa?
No, no, eso no podía ser. A Pedro probablemente también se le había asignado con activar todo el sistema de ese mismo sector una vez terminara de trabajar, eso al menos explicaría porque la alarma no había estado sonando repetidamente desde que llego.
Debía dejar de preocuparse tanto.
Despejando su mente de cualquier duda, Lynn subió las escaleras al segundo piso y se dirijo a la puerta directo su sector de trabajo. Agradecía tener su tarjeta de empleado a mano, o el mecanismo de seguridad jamas lo dejaría pasar por la asegurada puerta-
Abierta en este mismo momento, dejando también una entrada fácil.
"…Pedro." Se recordó Lynn, con una nerviosa sonrisa al entrar.
Una vez dentro, intentó encontrar su puesto con la ayuda de la linterna de su movil, pasando por el oscuro pasillo, cubículo por cubículo, fácilmente encontrándolo momentos después al reconocer la bandera inglesa puesta en la entrada de su respectivo lugar.
Sabia que colgar ese recuerdo de Inglaterra había sido una buena idea para mejor identificar su puesto.
Y… bingo, ahí estaba su maletín a la vista, debajo de su escritorio. Lynn sólo agarro el objeto por la manija y salió de su puesto, intentando recordar porque siempre seguía dejándolo en esa posición. Daba igual, era hora de volver a casa y dejar el lugar como si nunca hubiera-
–Será mejor que esto valga la pena. –fue la seria voz que salió fuera de la oficina de su jefe, no tan lejos de donde se encontraba. ¿Alguien más estaba en el lugar?, ¿tan tarde? Bueno, tal vez Pedro… pero...
Solo había un diminuto detalle: esa no había sido la voz de Pedro. Era demasiado… grave, como para serla. Ademas, ¿desde cuando tenia el viejo gerente permiso para entrar a la oficina de su jefe?
–Lo es… por favor, tengan paciencia.
Pero esa otra voz… demasiado bien la conocía. Jay estaba presente, y miedo era lo que escuchaba en su voz.
–La hemos tenido contigo por un buen tiempo, y de verdad esperamos no perderla ahora mismo. Mientras hayas mantenido tu boca cerrada durante este tiempo.
–Nadie sabe de esto, se los juro.
La curiosidad consiguió lo mejor de Lynn, quién decidió acercarse a ver lo que sucedía en la poca alumbrada oficina de su jefe. Con cuidado, el hombre se asomó por la pequeña abertura de la puerta, dejándole ver-…
¿Hombres con trajes y linternas? Quienes rodeaban la mesa que el jefe usaba ahora mismo, pareciendo buscar algo, mientras Jay se encontraba sentado en su silla en frente del escritorio… y no con su mejor expresión.
Extraño… que él supiera, no había visto o escuchando nada sobre una clase de reunión nocturna, ni siquiera de la tabla de anuncios o del resto de los empleados. O tal vez… solo tal vez se trataba de una pequeña junta privada del que se supone que NO debería estar invitado, explicando el porqué nadie le había dicho algo. Una… extraña y curiosa reunión con linternas. Y si ese era el caso, ¿entonces que seguía haciendo aquí? No quería imaginar en que clase de problemas terminaría si llegaba a ser descubierto, además en un ambiente tan tenso. Era mejor mantenerse fuera de la vista y salir como si nada hubiera pasado durante-
El repentino golpe fuerte proveniente de la oficina, seguido de un quejido de dolor, le evitó irse. Lynn volvió a asomar un poco mas la cabeza por la puerta, llegando a ver como los hombres con traje ahora buscaban algo en una caja fuerte mientras tiraban papeles fuera. Volteando un poco, alcanzaba a ver-
Como la cabeza de Jay era presionada contra su propia mesa por una fuerte mano, y como un arma le era apuntada por atrás por el mismo sujeto que inmovilizaba su cuerpo. El resto de los hombres ahora se encontraba sacando todo lo que podían de aquella caja fuerte.
–P-p-por favor, no-
–Cállese y escuche bien, si llegas a hacer siquiera la menor estupidez mientras nos encargamos de la bóveda, te puedes ir despidiendo de tu insignificante y feliz vida, junto con tu propia familia includa.
Su corazón se detuvo tan rápido como pudo alejarse de la puerta, casi perdiendo su equilibrio al volver atrás. El pánico y miedo rápidamente llegaron sobre Lynn, empezando a respirar sin control, al entender lo que sucedía en su usualmente tranquilo puesto. Un robo…
Ayuda. Tenía que encontrar ayuda, y rápido.
Su teléfono, debía llamar a alguien. La policía, ellos sabrían que hacer. Lynn, intentando no temblar tanto del miedo, sacó su teléfono de su bolsillo, listo para presionar aquellos números tan rápido como nunca antes lo-
0% de batería. El móvil había muerto.
El hombre no paró de maldecir su propia estupidez al olvidar apagar su linterna del movil al estar demasiado concentrado en lo que sucedía en la oficina, gastando el último rastro de energía disponible del objeto.
Un teléfono… eso es, tendría que usar uno de los teléfonos del local.
Aún teniendo algunos teléfonos cerca, incluyendo en su propio cubículo, llegar a usar uno tan cerca de los ladrones no era la mejor idea. Tendría que usar los de abajo. Sin perder otro segundo, Lynn salió de su posición, haciendo el menor ruido posible mientras salía del área y bajaba las escaleras hasta nuevamente llegar al salón principal, donde encontró lo que buscaba en uno de los lados: los cuatro puestos de teléfono, cada uno colocado junto al otro. Solo un puesto bastaría para pedir la ayuda que urgentemente necesitaba.
Lynn llevó el auricular del primer puesto a su oido, a punto de ingresar las teclas…
O eso es lo que hubiera empezado a hacer, de no ser por un desafortunado detalle: la linea estaba muerta.
No era posible, ¿estaba defectuoso? Demonios. Lynn rápidamente paso al lado, rogando que el teléfono del otro puesto le diera-
Nada, eso fue todo lo que recibió del segundo.
Esto debía ser un error, ¿dos puestos en mantenimiento a la misma vez?, ¿acaso Pedro no pudo haber escogido un mejor momento para arreglarlos?
Empezando a preocuparse, el padre usó el tercer puesto al lado-
Recibiendo absolutamente nada.
Desesperado, usó el cuarto y último puesto-
Recibiendo la misma respuesta de los ultimos tres: nada.
Ninguno de los teléfonos le ayudaría en esta caótica noche. Lo que faltaba. ¿Qué acaso nada funcionaba en este condenado lugar? Primero el teclado, luego las camaras, después parte de la seguridad, la puerta, las linternas en uso… y ahora…
Lynn, tembloroso, y uniendo las piezas mientras devolvía el auricular a su posicion, dedujo con horror lo que no esperaba que no fuera cierto: apagón. A menos que la electricidad milagrosamente volviera, no podía hacer nada, estaba solo.
La ayuda nunca llegaría.
–Deténgase, -Lynn sintió como algo frio era apuntado detrás de su cabeza, seguido de una clase de click. –sus manos, arriba… ahora.
Y Lynn no nunca llegaría a casa a tiempo para la cena.
…
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Capítulo 12: Movilizaciones
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Afueras de Royal Woods
–Entonces… ¿alguien me puede recordar que estamos esperando? -dijo uno de los hombres abrigados con chaqueta, apoyando su espalda sobre la camioneta blanca.
–Alfa dijo que nos quedáramos aquí hasta que él terminara de revisar el área. -Respondió uno de los otros tres hombres presentes sentado dentro del vehículo, revisando que su pistola estuviera en buenas condiciones. La madrugada estaba siendo eterna para aquellos cuatro hombres.
No había pasado mucho tiempo desde que Alfa y su equipo se hubieran retirado de la pequeña ciudad de Janesville antes de que su situación se hubiera puesto más fea de lo que ya estaba, aprovechando que las patrullas prefirieron perseguir algunos de los otros vehículos usados por el grupo en vez de las otras camionetas. Ellos se las arreglarían de algún modo. La mayoría de los miembros que llegaron a volver a la base, esperando descansar tras una larga noche, quedarían decepcionados al escuchar que en breve se estarían uniendo al grupo de Alfa a darle una visita a Royal Woods, junto con otros tres escuadrones conformados de cinco miembros. A diferencia del estado de Wisconsin, Michigan no parecía estar recibiendo alguna clase de nevada pesada por el momento, haciendo el viaje a Royal Woods fácil. Una miserable capa de nieve no detendría a la caravana de tres camionetas, todas juntas ahora estacionadas a las afueras de la ciudad, de cumplir su temprana misión. La gran y ruidosa casa Loud pronto seria completamente desalojada en tan solo una madrugada.
Al levantar la vista del suelo, uno de los hombres captó movimiento adelante, rápidamente levantando su pistola hacia la extraña figura acercándose.
–Baja el arma, imbécil. –dijo seriamente la figura en la distancia, con el sujeto obedeciendo su orden al reconocer aquella voz.
Después de un largo tiempo, parecía que Alfa acababa de terminar su ronda nocturna por la ciudad. Y ya era hora.
–Vaya, señor, de verdad se tomó su tiempo. –respondió el sujeto armado en broma. Pero la seria mirada de su jefe borraría su sonrisa y dejaría de hacerle decir otra palabra más.
El jefe de pelo castaño volvió a su asiento de conductor y recogió su transmisor, encendiéndolo con un solo toque de botón.
–Cosmonaut, aquí Alfa, terminé de revisar el perímetro. De verdad espero que no estés equivocado.
"Revisé toda clase de evidencia que tengo, y no miente: una de las señales provino de esa misma casa.''
–"¿Señales?," ¿en plural?
''Al parecer la casa Loud no es el único lugar interfiriendo con nosotros. Recibí otras clases de señales de otros lugares. No he podido encontrar el origen de la primera, pero la otra, si no me equivoco, parece provenir de alguna parte en Illinois. No estoy seguro de donde se encuentra exactamente, la señal exacta es algo difícil de encontrar.'' –Alfa maldijo durante unos segundos antes de seguir hablando.
–Maldita sea… de acuerdo, ese problema-
''Será mío por el momento.'' Cosmonaut parecía no ser el único en la línea, el jefe debía de estar su lado revisando la situación. ''Necesito que tú te concentres en traer a la familia si queremos que ese plan tuyo funcione.''
–De acuerdo, puedo hacerlo. Confianza es lo que necesitaras tener ahora.
''Confianza es lo menos que te puedo dar, y justo cuando te estoy dando una simple orden que cualquier idiota puede seguir. Escucha bien, si llego a saber que decides salirte del juego a ultimo minuto, entonces me temo que tu y yo no tendremos más negocios que hacer.'' –ninguno de los dos intercambió palabras durante los próximos segundos hasta que Alfa decidió tomarla.
–Traeré a la familia, y tu eventualmente tendrás a Lynn.
''Que así sea. Quiero ver a la familia asegurada cuando vuelva.''
–Que, ¿no vas a ver el espectáculo?
''Yo estaré demasiado ocupado con otros asuntos… tú mismo pronto los podrás ver mas tarde. Hasta entonces, Cosmonaut dará las ordenes por mí. James fuera.''
…
Residencia Loud
–Mama, espera, no creo que-
–No intentes detenerme ahora, señorita, ¡te quedaras aquí y punto final! –aquella había sido la firme orden de la matriarca Loud, quien no estaba de humor como para perder otro segundo mas. Despertando no hace mucho, Rita Loud había sido atendida por la hermana mayor una vez se levantó del sillón. Antes de lo que Lori pudiera mantenerla al tanto, Rita ya había recorrido todo el primer piso preparándose para salir. Tenía una meta que cumplir.
–Lori… escúchame, de verdad tengo que ir a la estación. Necesito saber si los oficiales saben algo de tu padre, y necesito que te quedes cuidando al resto mientras no estoy aquí. -Explicaba la matriarca mientras miraba de frente a su hija. –Es una gran responsabilidad, pero sé que tú lo puedes hacer, ¿puedo confiar en ti?
Lori miro a su preocupada madre sin decir alguna palabra por unos eternos segundos.
–Si mama. –un último abrazo fue intercambiado entre las dos.
–Gracias. -Rita quito los brazos de su hija mayor, deseando que el abrazo hubiera podido ser mas largo, ahora saliendo hacia fuera tras abrir la puerta. -No tardaré mucho, te llamaré lo más pronto posible, te lo prometo.
Con sus últimas palabras dichas, la matriarca salió al frío exterior de su hogar a la misma vez que cerró la puerta. Ajustó su abrigo al no querer recibir una fiebre en el peor momento. Mientras, Lori solo podía ver por la ventana como su preocupada madre se alejaba cada vez más lejos de su hogar hasta desaparecer de su vista, esperando que aquella promesa fuera cumplida.
Lamentaba no haberle dicho algo acerca del estado actual de su padre y como el resto estaba haciendo lo posible por buscarlo. La rapidez de su madre le impidió de hacerlo. Pero no debía preocuparse tanto. De todos modos, ella no tardaría en volver. Llegar a la estación no era cosa difícil, sería cuestión de minutos en llegar a sus puertas. Se recordaría a si misma que, una vez volviera a casa, le resumiría todo lo que había estado pasando con claridad. Por ahora, quedaría aquí vigilando al resto de la familia, esperando que no entraran en más problemas de los que ya estaban.
Su madre eventualmente volvería a casa. Lori lo sabía.
…
''Alfa, tenemos novedades.'' –de las muchas que el líder había recibido hoy, esperaba que estas fueran buenas.
–Dime.
''He acabado de revisar las cámaras de la ciudad, y Rita Loud acaba de salir de su hogar.'' -…y estas no eran buenas.
Cosmonaut no lo escuchaba, pero Alfa buscaba y hablaba toda clase de obscenidad y maldición en su mente. No recibió respuesta alguna hasta después de unos momentos.
–Me lleva el… maldita… joder… ¿y ahora?
''James quiere que salgas con tu escuadrón de una vez y vayas por ella. Una vez terminen, se retirarán de la ciudad y volverán a la base.'' –Ahora Cosmonaut sabía que su compañero no tomo aquella orden con buen gusto, lo supo tan pronto escucho como el lider maldecía una y otra vez en voz baja.
''Que, ¿sucede algo?''
–No, todo bien, me siento muy feliz, no pasa nada en lo absoluto… excepto por el hecho de que se supone que 'yo' iría por la familia.
''Si fuera tú, dejaría de alegar tanto. ¿Me hace falta mencionar que tan débil es el hilo del que pende la confianza del jefe contigo? Mira, solo deja de quejarte y ve a trabajar, el jefe quiere que tú y tu grupo vayan por ella, los otros dos irán por la familia mientras tanto. Confórmate." –Prefiriendo evitar una discusión, Cosmonaut cortó la llamada. Alfa solo pudo rodar sus ojos en molestia, no sin antes seguir buscando algunas ultimas obscenidades en su mente.
La llave del motor fue girada de mal genio por el líder, casi rompiéndola en el proceso. El resto, prefiriendo no meterse con el lado malo de Alfa, quedo en silencio durante el resto de la trayectoria mientras la camioneta se separaba del resto. Y así seguiría el ambiente por un tiempo hasta que la camioneta llegó a la entrada de la ciudad; frente a ellos, se podía ver la vista de la iluminada área, con un poco de la luz del sol apenas haciéndose presente en el distante horizonte. Antes de que alguien pudiera preguntar, Alfa tomó el transmisor y se aseguró de tener contacto con los tres escuadrones activos. Una vez hecho, tomó la palabra.
–De acuerdo, caballeros. -Empezó el líder mientras miraba directo a la ciudad enfrente suyo. -Ya escucharon las ordenes del jefe, tenemos una meta que cumplir… pero, antes de seguir, creo que necesitamos dejar algunas cosas perfectamente claras. –Mirando brevemente hacia atrás, Alfa se aseguró que cada uno de sus hombres estuvieran prestando atención.
–Primero que nada: ninguno de ustedes entrará a esa casa hasta recibir mi aviso, necesitamos hacer esto un paso a la vez. –Las afirmaciones del resto se hicieron presentes.
–Segundo, lo más importante, y será mejor que escuchen bien porque no voy a repetirlo. –Fue entonces que el tono de Alfa cambió a uno más serio y amenazador. -Si llego a saber que alguien de la familia resulta gravemente herido de un modo u otro, yo mismo me encargaré de buscarlos a cada uno de ustedes y me asegurare de que esta sea la última misión que hayan tomado en sus vidas, ¿entendido? –Las nerviosas afirmaciones del resto no tardaron un segundo más en llegar, prefiriendo evitar algún problema con su líder si no llegaban a responder. Sin otra cosa que decir, el hombre manejó la camioneta de mala gana hacia su destino, finalmente entrando a Royal Woods y buscando la tal avenida Franklin.
Esto no era parte del plan.
No se supone que la matriarca debía de haber salido ahora mismo. No se supone que su grupo debía separarse del resto, no se supone que debería alejarse más de la casa. Sabia que, en misiones como estas, los planes podían cambiar rápido, pero no de este modo. No hoy. No ahora.
Su pensamiento fue interrumpido al notar como en unas vacías calles en la lejanía se hallaba la única figura de la mujer caminando a un paso rápido. Rita Loud había sido hallada. La cosa sería hecha rápida, solo manejarían al lado, la agarrarían a la fuerza lo más rápido posible, y manejarían sin parar hasta la salida. Y eso hubiera sido fácil… de no ser por la repentina llegada de una patrulla doblando de una esquina, bajando la velocidad del vehículo una vez tuvieron a Rita a la vista.
''Sigan a esa patrulla. Tan pronto prosigan, Alfa se quedara cuidando la camioneta. El resto irá por ella. Órdenes del jefe.'' –fue la directa orden de Cosmonaut. Antes de siquiera poder protestar, el tipo al otro lado ya había terminado la llamada mientras el resto del equipo preparaba sus objetos y armamentos.
Esto solo se estaba poniendo peor.
…
–Oye, Walter, ¿soy yo o es esa-… -Rowan no necesito terminar de hacer su pregunta, su compañero ya acababa de ver a la mujer rubia caminando por la calle del vecindario, reconociéndola tan pronto fijo su vista en su rostro. Había memorizado lo suficientemente bien las fotos mandadas a su móvil como para identificar a la mujer. Justo acababan de salir del café de la ciudad después de un largo tiempo, con nuevas órdenes que seguir por parte de Zachary: miren la casa y retírense de la ciudad lo más pronto posible.
Los planes parecían haber cambiado a último momento.
–Rita… ¿Qué diablos está haciendo fuera de su hogar?
–¿No se supone que debería estar en casa?
–Ese es el problema, Rowan. -clarificó Walter al voltear el vehículo. -Tenemos que devolverla a casa.
–Ten cuidado, no queremos hacerla correr. -le recordaba Rowan a su compañero mientras detenía el vehículo al lado de la madre Loud, quien no tardó en acercarse al notar de qué clase de vehículo se trataba.
–Disculpe, ¿señora Loud? -Rita dio un suspiro de alivio al ver a ambos sujetos.
–Oficial, ¡gracias al cielo! Necesito que-
–Espere, señora, antes que nada, ¿qué hace aquí afuera? -preguntó Rowan.
–Estaba en camino a su estación, necesito saber lo que sucede con mi marido desaparecido, y rápido. -El preocupado tono de la señora le dejaba saber lo importante que era su travesía.
–Suba con nosotros, la llevaremos con nosotros. –Walter sabía que había tomado una decisión algo rara al notar la extrañada expresión de su compañero. Por el otro lado, Rita Loud no podía estar más contenta por la afortunada ayuda que recibía.
–Muchas gracias, de verdad. –No tardo más de cinco segundos en subirse al asiento trasero del vehículo. La patrulla empezó a moverse por las diferentes calles del vecindario, en camino a un destino diferente al que la matriarca quería llegar. Rita no tardo en notarlo, y mucho menos en empezar a preocuparse.
–Disculpen, creo que la estación queda al otro lado.
–Lo sabemos, señora Loud.
–No quiero sonar irrespetuosa, pero… un momento, ¿adónde me están llevando?
–Estamos volviendo a su hogar, por eso tomamos esta ruta. –respondió Walter, Rowan finalmente entendiendo lo que su compañero tenía en mente. Rita, por el otro lado, no tomó bien aquella respuesta.
–¡Ustedes no entienden, de verdad necesito ir a la estación!
–Señora, usted vendrá con nosotros a su casa, necesitamos que-
Antes de que pudieran decir otra cosa, Rita deliberadamente había levantado el seguro de la puerta, abriéndola y forzando a Walter a frenar el vehículo con fuerza. La indignada mujer no tardo en salir rápidamente y empezar a caminar al lado contrarío. Ayuda no era lo que necesitaba ahora.
–Joder… Rowan, tu espera aquí, yo voy por ella. -Ordenó Walter mientras salía del vehículo.
–Entendido. –Con eso, Walter fue tras la matriarca, ambos alejándose del vehículo.
Rowan se recostó devuelta en su asiento, ahí estaba él otra vez… solo… sin nada que hacer… aburriéndose… genial. Ahora que lo pensaba, ¿porqué siempre tenia que ser él el que se quedaba atrás? Deseaba al menos ver algo de acción, no quedarse sentado durante otra hora haciendo nada mas que contar los segundos que desperdiciaba. Joder, ahora mismo preferiría contar los autos en la calle, al menos teniendo algo que hacer para entretenerse. Desafortunadamente, pocos fueron los vehículos hallados en las calles a esta hora de la madrugada… excepto por…
Curioso. Era él, ¿o acaso esa camioneta parqueada en la esquina no los había estado siguiendo por-
Todas sus quejas y preguntas terminaron cuando el rápido proyectil hizo contacto con su cabeza, pasando por la ahora rota ventana del vehículo.
Rowan jamás volvería a quejarse en su vida otra vez.
…
–¡No voy a volver a subir! –respondió molesta la matriarca, alejándose del oficial a un paso rápido mientras doblaba la esquina de otra calle, intentando recordar cuantas cuadras le faltarían hasta llegar a su destino.
–Señora, escúcheme, necesitamos hablar con usted y su familia, por favor, es importante. –Walter dijo al intentar seguir su paso. Podía ver que la mujer no se detendría por nada… a menos qué… -Es acerca de su marido, Lynn.
Su comentario dio resultado. La señora se detuvo tan pronto escuchó el nombre.
–¡¿Lynn?! –Respondió sorprendida la matriarca volteando al oficial. - ¡¿cómo se encuentra?!
–Mire, sé que usted tiene muchas preguntas, pero créanos cuando le decimos que su marido se encuentra en buenas manos. Ahora venga con nosotros a su hogar, usted y su familia necesitaran saber todo-
Pero Rita y su familia no llegarían a saber nada. La bala que acababa de pasar por la cabeza del oficial no les dejarían saber siquiera el menor detalle. Aun viendo como el hombre en frente de ella caía al suelo, Rita Loud jamás alcanzaría a alzar su grito, el trapo que acababa de tapar su boca desde atrás le impediría hacerlo, y el brazo fuertemente rodeando parte de su cuerpo evitaría hacerla correr. Los violentos movimientos, gritos, y alegaciones de la mujer solo disminuirían durante los próximos segundos hasta ser callados completamente al dejarse caer por el mareo. El extraño contenido del trapo había hecho su trabajo. Aun con su vista perdiéndose, notaba como parecía estar siendo arrastrada a otro oscuro lugar como el oficial también lo estaba siendo.
Y entonces vino la oscuridad.
…
''Alfa, tenemos a la mujer. Volviendo a la camioneta ahora.'' –escuchando la advertencia, el líder terminó de escribir en su teléfono antes de la repentina llegada de su equipo.
Volteando su vista de su teléfono, notaba la rápida llegada de su equipo de cuatro con una persona extra siendo sostenida por ellos, con una clase de bolsa puesta sobre su cabeza. La recuperación había sido un éxito. Mientras el equipo volvía a sus asientos con la mujer inconsciente, Alfa rápidamente guardo su teléfono devuelta en su bolsillo, asegurándose de haberlo apagado correctamente antes de encender la camioneta y manejar lejos de la escena del crimen.
Aunque debía mantener su vista al frente, Alfa no pudo evitar dar un vistazo atrás. Sus hombres se encontraban asegurando a la señora Loud, arreglando la bolsa puesta sobre su cabeza mientras parte de sus manos y pies eran atados.
De verdad era una pena que las cosas hubieran tenido que ir de este modo.
Alfa bien sabía lo que seguía ahora.
Y no sería nada lindo.
…
Base Illinois, afueras de Chicago
–Sabes, Zac, aunque usualmente siempre confió en ti y en tus direcciones y ordenes, -Hablaba una recién despertada Evelyn, a la misma vez arreglando los lentes de sus ojos mientras los dos entraban a la armería de la base. -…será mejor que de verdad tengas una buena razón para que no vuelva a la cama por al menos otros cinco minutos más.
Y un apurado Zachary Fullerton la tenía. Una demasiado buena.
–Créeme, Evie, -respondió al darle la pistola FN a la chica con algo de munición y el silenciador de uno de los casilleros, con ella guardándolos en uno de sus bolsos. -esto es demasiado importante como para dejar pasar ahora.
Los dos salieron de la armería de la base, en camino a los vistieres, donde la chica otra vez cambiaria de atuendo. Mientras escogía algunas prendas, el informante aprovechaba el tiempo para explicar de la situación a la misma vez Evelyn se cambiaba lo más rápido posible en uno de los cuartos.
–Perdimos contacto con dos de nuestros agentes en Royal Woods no hace mucho, y acabamos de recibir una urgente solicitud de asistencia del lugar. Ellos dos eran nuestros únicos agentes cercanos hasta ahora, y entonces...
–Estoy yo. -término de hablar la chica, asumiendo para adonde iba el tema. -Quieren que vaya lo mas pronto posible, lo entiendo. ¿Que tan grave es la situación?
–Tenemos a una familia Loud, numerosos y queridos miembros del mismo tipo que tenemos protegido aquí, encontrándose indefensos y en peligro de sufrir un lento y doloroso cruel destino. ¿Me hace falta decir más? –Zac no necesito seguir hablando tras salir la chica del cuarto con su nuevo estilo.
Su nueva camisa blanca sería cubierta por la abrigada chaqueta negra de manga larga, protegiéndola del frío de la zona, mientras que el pantalón y las botas de invierno, del mismo color, harían el resto del trabajo.
–¿Qué necesitan que haga?
–Mira, sé que sonará loco, ridículo, extremadamente estúpido, pero… hasta que salgan de peligro, la familia Loud tendrá que ser llevada a la base. –De pronto, Zachary no era el único en estar dudando de toda la misión.
–¿Todos… los doce?
–Pues esa es la idea. –Claro, una idea que obviamente entraba en conflicto con ella.
–Joder.
–Lo sé. Otro día en la oficina, ¿no? –Bromeo el informante. Pero no tardo en notar la inseguridad de su compañera, no costándole mucho saber la razón por la que se le veía algo nerviosa. –Mira… se lo que sucedió hace tiempo, de verdad lamento lo que paso. Pero tu quédate tranquila, nosotros nos estaremos asegurando que todos ustedes lleguen sanos y salvos. No volverás a cometer algún otro error otra vez. Lograste volver con Lynn y lo volverás a lograr con su familia, de eso estoy completamente seguro.
Aun sin mucho que decir, Evelyn agradecía cada animo que Zachary le estuviera dando, aun mientras recordaba su ultimo fracaso.
–Gracias, Zac, de verdad. Hare lo mejor que pueda.
–Oye, ¿para qué son los amigos? –respondió el informante con una sonrisa mientras los dos llegaban a la sala principal, acercándose más a la salida.
–Ah, y no olvides esto. -Zachary le paso a Evelyn dos pequeños lentes de contacto para los ojos, con la chica no tardando en ponérselos al removerse las gafas al también guardarlas en su bolso. Aquel cosmético ya había hecho su trabajo durante aquella larga semana.
–Gracias, ahora deja que me encargue del maquillaje y-
–Ah ah ah, no tienes tiempo, toma esto. -interrumpió Zachary al pasarle una larga peluca de color rubio. Evelyn tomo el objeto, notablemente un poco irritada.
Pelucas… ¿por qué tenían que ser las pelucas? Evelyn entendía que su uso era diario en su servicio al momento de pasar desapercibida, pero ella no podía odiarlas más debido a la picazón que algunas de estas podían darle. Le dio igual al ponérsela sobre su cabeza sin problema, agradeciendo no sentir alguna clase de molestia mientras los dos salían de la base por la asegurada puerta, caminando ahora por el pasillo a un paso rápido.
–Espera un segundo, ¿Konrad sabe-
–¿De esto? -término de preguntar Zac por Evelyn. -Se lo avisaré lo más pronto posible, ya que se encuentra ocupado en este momento, nosotros no tenemos tiempo que perder. Charlie te llevará al aeródromo Soaring Wings, Dwight te estará esperando con la avioneta lista. –ese último nombre… Evelyn no lo había escuchado de aquel piloto que una vez la estuvo ayudando con los transportes por un largo tiempo.
–Alto… ¿Dwight? –pregunto extrañada la chica. - ¿No se había retirado de la agencia hace años?
–No hay tiempo de explicar, Evie. Él nos ayudara con el transporte, a menos que quieras tomarte tu tiempo con un boleto del aeropuerto, preparar tus maletas y mapa turístico, y esperar que cualquier nevada no termine demorando tu cómodo, único y especial vuelo hacia-
–Ya, de acuerdo, ya entendí. No te pases. –Zachary no pudo evitar reír un poco mientras los dos llegaban a las escaleras. Antes de saberlo, ambos ya habían llegado arriba, saliendo del almacén en poco tiempo. Los dos notaron el taxi estacionado en frente del local, Charlie había llegado justo a tiempo para llevarla. La puerta de atrás fue abierta por el conductor desde adentro, dejándole una entrada fácil a la chica, quien ya se acomodaba en el asiento trasero mientras el informante se asomaba por su ventana.
–Bien, Charlie te llevara a tu destino. Una vez llegues ahí deberías encontrar a Dwight con la avioneta preparada. Él te llevará al aeródromo más cercano de Royal Woods, donde proseguirás a ir a esta dirección. –explico Zachary al darle un pequeño papel con una dirección.
1216, Avenida Franklin, local de una casa común y corriente.
Y pronto a ser un peligroso punto de encuentro.
–Entendido, espero no llegar tarde.
–Mientras más rápido mejor, así que en marcha.
–Oye, espera, una cosa más. –Interrumpió la chica antes de partir.
–¿Sucede algo?
–Es sobre Lynn… quiero que lo mantengan protegido en la base, no quiero que nada malo le suceda mientras no esté. No hay duda de que aún lo deben estar buscando, así no deben bajar la guardia. Además, le debo más de lo que tú crees.
–Tu quédate tranquila, Evie. -aseguro el informante con una sonrisa. -Si te hace calmarte, me asegurare de no quitare mi ojo de encima de él. Estará a salvo, te lo prometo.
Eso fue todo lo que la chica necesito escuchar para eliminar al menos algún rastro de duda.
–Gracias. -Tras devolverle el gesto, la chica subió la ventanilla, con el chofer ahora apretando el acelerador mientras el vehículo se alejaba del viejo almacén a una gran velocidad. Zachary solo podía ver como el vehículo desaparecía de su vista después de unos segundos.
Y ahí iba ella otra vez… era una pena que no se hubiera quedado por más de un día. Había tanto de qué hablar, pero mucho que hacer y terminar. Mentiría si dijera que no había extrañado su tiempo con ella, las cosas no habían sido tan emocionantes durante su ausencia. Daba igual, aquí se encontraba en acción con ella otra vez, justo como en los viejos tiempos… y aprovecharía cada minuto que pasara.
Su pensamiento fue interrumpido por la vibración de su bolsillo, proveniente de su pequeño móvil.
Zachary había estado esperando esta llamada.
''Zac, ¿me escuchas? -La voz masculina proveniente de la otra línea preguntó tan rápidamente como el informante pudo contestar. - ¿Evelyn ya va en camino?''
–Sí, va a la ciudad, como lo pediste. –Zachary empezó a caminar lejos de la base. –Sabes… creo que ahora sería un muy buen momento para explicarme que lo que exactamente sucede.
…
Aeródromo Soaring Wings
Sentada en el asiento trasero del vehículo, Evelyn pensaba lo curioso que era su situación:
No fue hace mucho que había pasado por los largos pasillos del aeropuerto O'Hare, a punto de reunirse en un café con su jefe después de un largo tiempo de retiro, habiendo aceptado su primer contrato después de una larga ausencia. No fue hace más de unos días que había abordado el avión con destino a la ciudad de Madison, quedándose un buen tiempo en un aceptable hotel mientras vigilaba el sitio en donde su anteriormente objetivo estaría pasando la semana, asegurándose de que jamás saliera del lugar con vida. Y no fue hace más de un día que había escapado de la muerte, irónicamente junto con su objetivo, huyendo de un estado a otro y ayudando al mismo tipo a salvarse mientras él le devolvía el favor, dos veces.
Y ahora aquí se encontraba, no teniendo a nadie especifico a quien quebrarle el cuello, pasarle una bala por el cráneo, o hacer caer por accidente.
Esta vez no quitaría vidas, las salvaría… a doce, exactamente.
La completa familia del mismo sujeto que intento envenenar, justo hace un día atrás, ahora tenía que ser salvada. Doce, el número de miembros en la familia Loud, excluyendo al padre. Doce miembros que corrían peligro, doce vidas que salvar, doce personas que tendría que llevar devuelta a la base, doce-…
Esto era ridículo.
¿Ya había olvidado lo que paso la última vez que intento salvar a una familia? No, no lo había hecho, y nunca lo haría. Si había fallado con una madre y su hija, quién demonios sabía lo que podía pasar con un niño y once chicas. Había una gran diferencia de numero entre 2 y 12. Joder, tampoco tenía bien claro su idea de como se encargaría de los Loud, su salida estaba siendo mas rápida de lo normal como para poder pensar siquiera en como pasar por la puerta de la casa.
Su orden sonaba simple: sacar a toda la familia y llevar a todos a la base, sanos y salvos, reuniéndolos con su padre.
Más fácil dicho que hecho.
No tenía que entrar en pánico. Se las arreglaría de algún modo, siempre llegaba a hacerlo… pero esperaba que esta vez no hubiera desafortunadas excepciones.
Evelyn fue interrumpida de su pensamiento al ver como el auto frenaba al frente de una larga y extendida pista, con algunos hangares ordenados en fila al lado. La chica agradeció al conductor al salir del vehículo, que no tardo en salir del área, antes de fijar su vista a la no tan vacía pista. Una de las avionetas estaba en un lento movimiento, acercándose hacia ella mientras un sujeto saludaba desde la ventana.
–¿Evelyn? -llamó el piloto de gorro azul con una clase de chaqueta de cuero marrón desde la cabina del pequeño avión, girando el aeroplano por la vuelta de la pista.
–¿Dwight? –pregunto la chica con una sonrisa. -Diablos, es bueno verte otra vez.
–Lo mismo digo, ahora súbete, nos vamos ahora mismo. –respondió el piloto al abrir la compuerta. Rápidamente abordando el avión en movimiento y tomando su asiento, la chica veía por la ventanilla como el avión empezaba a despegar durante el próximo minuto. En el horizonte, parecía que el sol se encontraba saliendo, pintando las nubes de un intenso naranja, a la misma vez empezando a deshacerse de todo rastro de oscuridad restante de la noche.
–Sabes, Eve, es bueno verte otra vez después de… que, ¿años?
–Lo mismo digo, Dwight, es bueno que el jefe te haya dejado volver.
–¿Konrad? No, no, fue Zachary. –Corrigió el piloto. –Me pidió que te llevara por alguna razón. No sé exactamente lo que pasa, pero, como favor de amigo de hace tiempo, haré lo que pueda por ustedes.
Bueno escucharlo de parte de Dwight… aunque aún raro. ¿El jefe no lo había llamado? Esa usualmente llegaba a ser su tarea … bah, daba igual, al menos fue Zachary quien logro hacer volver al una vez retirado miembro.
–Sabes… yo que tú aprovecharía a descansar, no deberíamos tardar demasiado en llegar. -Dwight tenía razón, y mucha. Evelyn provecharía el tiempo disponible para recuperar al menos algo del sueño perdido, sabiendo que, aunque acabando de empezar, el día delante suyo no sería otro día en la oficina.
…
–De acuerdo… si mis cálculos no me fallan, el vehículo en el que nuestro padre iba conduciendo debió de tomar una de las rutas más cercanas a la salida de la ciudad, justo por aquí. -Dijo la niña de gafas, apuntando con su dedo a una zona del mapa colgado en la pared de su cuarto, mientras el resto de su familia veía fijamente aquella imagen. Hace poco que todos ya habían cambiado sus pijamas por sus comunes ropas diarias, razonando que vestir aquella ropa nocturna ya no valdría la pena al empezar a salir el sol por el horizonte.
–Bien, ¿y cómo sabemos cuál de todos ellos tomó? –pregunto Lincoln.
–Ese, querido hermano, es el problema. Puedo intentar buscar transmisiones de las cámaras de seguridad de las zonas cercanas y buscarlo, pero me temo que esto podría tomar mucho más de lo esperado.
–¿Cómo cuánto?
–…Horas. –Respondió sin emoción Lisa, con las quejas del resto no tardando en llegar.
–Supongo que nuestras 'hora'ciones no serán lo suficiente para… eh… -las serias miradas de su familia solo le indicaron lo obvio a Luan. Este era el peor momento para hacer algún chiste. La chica solo dejó de hablar.
–¿Qué está sucediendo aquí? –dos pequeñas figuras entraron al cuarto, restregando sus ojos al haber acabado de levantarse a tan temprana hora y haber terminado de cambiarse como el resto. Lana y Lola debían de ser las únicas que apenas sabían de la seriedad de la situación, pero aquello no significo que hubieran tenido una buena noche. Una mente en duda usualmente llegaba a ser peor que una con todo conocimiento. Pero eso no le importaba mucho a la pequeña Lily, quien a la misma vez entraba con ellas después de recientemente ser levantada.
–Estamos intentando buscar a papa, al parecer solo estaba visitando a una amiga… eso creo. -explicó Leni con una sonrisa. El resto prefirió no corregirla.
–¿Y no nos dijeron nada? –alego la niña de rosa. –¿Simplemente decidieron dejarnos en la oscuridad durante toda la noche?
–Se los contaríamos… eventualmente. –respondido desinteresada Lynn Jr., prefiriendo fijarse en el mapa en frente suyo… aunque apenas entendiendo lo que veía.
–¿Y dónde está mama? –fue la duda de la chica de gorra roja.
–Se acaba de ir a la estación de policía, dijo que no tardaría en llamar devuelta. –Aun con la seguridad en su voz, en su interior Lori estaba empezando a dudar de aquella promesa hecha. Ya había pasado un buen tiempo, su madre debía de haber llamado, o mejor haber llegado, para entonces.
–¿Entonces estamos solas?
–Sí, y, hasta que mamá vuelva, estaré a cargo de todo lo que hagan, así que no quiero nada de peleas o berrinches. No estoy de humor para preparar pretzels humanos ahora mismo. -Y el resto bien podía notarlo, decidiendo seguir escuchando a la niña de gafas.
–Ahora, con eso fuera del camino, proseguiré. Como pueden ver aquí, podrán notar que la ciudad cuenta con numerosas rutas fuera… -Aun intentando concentrarse en lo que ella decía, Lincoln no pudo evitar fijar la vista en Lily, gateando por debajo de él hacia las pantallas del monitor. Algo parecía haber llamado la atención de la menor. Volteando, pudo ver los numerosos monitores de vigilancia de su hermana, cada uno con una imagen diferente de hace horas o minutos. Todo parecía estar en orden… excepto por aquella pantalla a la izquierda. Estática era lo único que estaba transmitiendo. De seguro no era nada, pensaba el peliblanco, al intentar ignorarlo otra vez durante unos momentos.
–Linc-ohln. -El tirón sentido abajo en su pantalón distrajo su vista otra vez, ahora fijándose en sus piernas. Lily definitivamente tenía algo que decir, apuntando su dedo con su otra mano devuelta a las pantallas. El peliblanco, extrañado, volvió su vista a las mismas pantallas, con nada nuevo que ver. Hubiera vuelto a ignorar la misma defectuosa señal a último segundo… de no ser porque una segunda pantalla al lado empezaba a hacer lo mismo. La tercera no tardo en seguirle un segundo después, como la cuarta y la quinta.
No fue hasta que la última señal quedara fuera de servicio que un preocupado Lincoln decidió hablar.
–Oye, Lisa… ¿es normal que tu computador haga eso? –interrumpió el peliblanco a su hermana, con el resto de las chicas mirando al mismo lado que él. No, no se supone que todos sus monitores deberían estar mostrando aquella estática que transmitía.
''Familia Loud, ¿me escuchan?''
Y tampoco se supone que alguien debería estar hablando al otro lado de la línea en este momento.
–¿Soy yo o el señor ley habla… raro? -Era raro, Lisa bien podía saberlo, porque este ni siquiera era "el señor ley" del que Leni hablaba. Que ella supiera, Hurst no usaba esta clase de voz.
–¿Quién es usted? –Tomo la palabra la mayor.
"Miren, se quiénes son ustedes, y también sé que son lo suficientemente inteligentes para no confiar en mí ahora mismo."
–¡Y literalmente tienes toda la razón!
–Escucha, viejo, si te vas a meter con nosotros entonces mejor ve mostrando tu sucia cara de una buena vez. ¡Nadie se mete con la familia Loud! –El resto no pudo acordar más con Luna.
"Escuchen, no busco problemas, y no pienso lastimar a nadie. Solo vengo con noticias, pero… desafortunadamente, no son las mejores."
–¿De qué está hablando? –La comediante prefirió no hacer algún chiste para aliviar el ambiente, al estar nerviosa como el resto lo estaba. Antes de que alguna otra palabra saliera del resto, la imagen de dos camiones blancos parqueados en frente de su casa se hizo presente en todas las pantallas del monitor.
''No les queda mucho tiempo.'' -Aquel fue el único comentario que había hecho falta para traerle una simple cosa a Lisa, quien desafortunadamente reconocía aquellos modelos de vehículo y no deseaba haberlos visto tan pronto. Menos en frente de su propio hogar.
"Busquen refugio ahora mis-… "–el repentino corte de transmisión prevendría al extraño seguir hablando.
Una misma emoción rápidamente se apodero de todos por igual.
–Lisa, que… ¿qué sucede?
Miedo.
–¡Todos al sótano, AHORA!
…
–Espera, espera… ¿esa mujer hizo qué? –El hombre armado sentado en la van no lo entendía, como el resto de los dos escuadrones tampoco lo podía.
–Se los digo, ¡ella simplemente me arrojó el vaso a la cara! Y todo porque le dije que no me importaba ser ese tal "fumador empedernido" que supuestamente decía que era, y que ademas no dudaría en saltar por la ventana si ella llegaba a-
"Escuadrones dos y tres, ¿me escuchan?" –Provino la repentina voz del transmisor hacia ambas camionetas cercanas a la casa Loud. Los cinco hombres de la primera camioneta recibieron el mensaje, comos los otros cinco de la segunda.
–Afirmativo, Cosmonaut, ¿qué sucede?
''Ordenes de último momento del jefe: entren a esa casa, ahora. Nuestros refuerzos vendrán en camino.'' -el resto del equipo solo intercambio confundidas miradas entre ellos.
–Espera… ¿refuerzos?, ¿qué está sucediendo?
''No hay tiempo de explicar. ¡Entren a esa casa, aseguren a toda la familia, y esperen la llegada del resto! Usaran violencia si es necesaria.'' –La confusión solo siguió creciendo entre los escuadrones.
–Pero Alfa dijo que-
"¡Solo olviden todo lo que dijo y entren de una maldita vez, AHORA!" -la seriedad de Cosmonaut era clara, tal como la imagen de los problemas en los que todos estarían si no salían de los vehículos en los próximos diez segundos.
Solo les tomó cinco en salir.
Otros cinco en llegar al frente de la casa.
Y otros cinco más en pasar todos, lo más callados posibles, por la débil puerta al ser rota la cerradura (no sin antes haberse caído la manija al suelo al menor contacto por parte de uno de los hombres, dejando al resto un poco extrañados y dudosos de la edificación de la casa).
Numerosos y rápidos pasos se hicieron escuchar por la casa durante los próximos momentos.
Los diez hombres sacaron uno por uno sus silenciadas pistolas al entrar al hogar, cerrando la puerta una vez estuvieran todos dentro. Los dos escuadrones no tardaron otro segundo mas en esparcirse por la casa, pasando cuarto por cuarto y piso por piso en un gran apuro. Dos de los hombres tomaron la cocina, fijando la mira de sus pistolas por el perímetro-
Notando como una pequeña niña de gafas terminaba de interactuar con una clase de teclado al lado de una puerta. La niña no tardo en sobresaltarse al ver aquellos hombres acercarse a ella al voltear su vista. Y ellos hubieran podido detenerla a tiempo de no ser por el repentino tirón que un niño de pelo blanco le dio a la niña al atraerla al cuarto, cerrando la puerta de madera en el proceso con llave. No habría problema. Los dos hombres, con armas listas, podrían romper aquella puerta tan fácilmente en menos de-
Lo que tardaría la puerta en ser cubierta por una placa de metal reforzada, bloqueando toda clase de entrada desde afuera. Los dos extrañados hombres armados solo podían mirar sorprendidos a la puerta mientras se daban cuenta de algo: un largo amanecer les esperaba por delante.
...
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Si, lo sé, un capítulo más corto de lo usual, y justo después de un mes de espera.
Pero, como siempre digo: algo es algo.
Tuve que editar algunas partes de esta parte, a la misma vez que aprovechaba en escribir algunas otras secciones de los próximos capítulos. Espero haber hecho un buen trabajo.
Finalmente, después de mucho tiempo, estaremos viendo mas del resto de la familia Loud durante los próximos capítulos (sin olvidar al pobre de Lynn). ¿Podrá la familia salvarse de esta? Solo el propio tiempo se los dirá.
Quiero darle la bienvenida y agradecimiento a raindrex por seguir el fic (espero que lo estés disfrutando por el momento).
De verdad no tengo mucho que hacer o decir, excepto agradecer a todos por su paciencia y por su atención. De verdad se aprecia por montón. Ahora ya me encuentro trabajando en la próxima parte, de la cual no esperó tardarme mucho en escribir, así que nos estaremos viendo en otro momento.
Sin nada más que decir, Johnny Ficker se despide.
