Disclaimer: Nada nuestro, todo de Gosho.

No voy a hacer ningún comentario sobre la tardanza, básicamente porque es culpa mía... Ushio me lo pasó hace meses pero se me había olvidado por completo...

Ushio: Lamento la tortura, que el capítulo sea corto y que se sienta un poco de relleno, pero hay que tener el escenario listo para el final y las respuestas. Lo que no lamento es hacer mala a Kazuha, merece más protagonismo xD


Capítulo 12

—¡Estupideces! — Hattori golpea el respaldo del sillón y camina por el salón como animal enjaulado.

—Hattori-kun, cálmate. — Aoko intercepta su camino con las dos manos estiradas sobre su pecho para detenerlo. — No saquemos conclusiones.

—¿Acaso están de acuerdo con esa rubia asesina?

—Claro que no, pero no hay que hacer un escándalo. — Dice Ran guardando el sobre en el bolsillo. — Hablemos de esto cuando Shinichi y Kuroba regresen.

A pesar de sus palabras, por dentro se siente no muy segura. No es que crea que Kazuha sea amiga de la Organización, pero hay algo en el mensaje de Vermouth que no la deja tranquila.

Tal vez sean los nervios del robo que la traicionan.

Una bola de cristal emite un brillo para mostrarle a su portadora lo que ella desea encontrar.

—¿En qué anda metido ahora? Primero desaparece y después va a robar. — Se cruza de brazos molesta. — Maldito seas Kuroba Kaito.

Contempla el paisaje nocturno de su ventana. Algo maligno se avecina y no le gusta. Y sospecha que Kuroba está entre medio. ¿Acaso va a robar algo maldito? No… o ya lo sabría. Sólo está segura que algo planea y es lo que le hace robar, pero nunca le dice nada, no importa cuanta presión ejerza sobre él.

—Será mejor que eche un vistazo.

Porque le guste o no, se siente preocupada por el mago ladrón.

Shinichi da las gracias a un oficial y entra al salón del museo que resguarda "Mermaid". Esperaba ver la seguridad débil sin la presencia del inspector Nakamori por seguir hospitalizado con Mouri, pero al parecer no.

Ya que Hakuba Saguru está al mando.

El detective inglés contempla todo con ojos de halcón. Nada lo deja de lado por absurdo que sea, después de todo, su rival es Kid. Finalmente nota la presencia de su "colega" y no oculta su sonrisa de detective.

—Vaya, el detective desaparecido ha vuelto a las andadas.

—Un gusto Hakuba. Veo que reemplazas al inspector Nakamori.

—Le prometí que me haría cargo y evitaría que Kid se apoderé de "Mermaid"… ¿Vienes a participar?

—Por supuesto. He jurado capturar a Kid.

El detective inglés le responde sonriendo. — Yo igual… aunque de seguro también te es raro y divertido jurarle atraparle pero conversar con él como dos amigos fuera del… "área de trabajo".

Shinichi entendía perfectamente el doble sentido de sus palabras pero no se va a meter en el papel de "joven sorprendido". — Te entiendo.

—¡Hakuba-san, queda media hora para la llegada de Kid!

—Error. — Se cruza de brazos. — Quedan veintiocho minutos con cincuenta segundos. Ya les he dicho que organicen bien sus relojes.

Shinichi siente pena por el pobre policía que se fue asustado y pidiendo perdón ante la seriedad del inglés.

Las ventajas de ser el hijo del jefe de toda la policía japonesa.

—Kudo, ya que estamos solos tengo una pregunta que hacerte. — Aun así, echó un vistazo en la puerta para asegurarse que no ande nadie espiando. — ¿De verdad Kid va a robar Mermaid?

—La verdad es que eso fue para despistar al FBI, aunque es mejor que se le eche un vistazo también. Puede ser lo que él busca.

—¿Y te parece bien estar aquí mientras hay gente peligrosa tras tu cuello?

—Pues ahora mismo mi cuello está a salvo con un ejército de policías, así que estoy seguro.

—¿Aoko está bien?

—Ella está rodeada de agentes del FBI, descuida.

—Debe estarlo si el imbécil de Kuroba la dejó sola para venir a… "trabajar".

—Estás bastante seguro que son la misma persona, ¿Eh?

Hakuba bufa fastidiado. — No te agregues a su juego Kudo, tú sabes tan bien como yo que tengo la razón. El que me lo quiera confesar o no, es su problema, pero no le voy a perdonar si algo le pasa a Aoko.

—Los dos sabemos que Kuroba prefiere morir que permitir que algo le pase.

—Y yo gustoso aprieto el gatillo. — Burlón.

Shinichi no puede evitar contagiarse de su humor. Cosas de detectives contra ladrones debe ser.

Contempla al fin "Mermaid", la famosa joya con forma de sirena que tiene la misma medida de su codo a la punta de sus dedos. Como le gustaría agarrarla y revisar por sí mismo si es Pandora o no y acabar con esto, pero hay que mantener el roll para desviar las atenciones a Kuroba.

Afuera se escucha el escándalo de los fans del ladrón cada vez más emocionados que la policía les complica mantenerlos bajo la línea. Los helicópteros que pertenecen a las cadenas televisivas monitorean el edificio con sus cámaras sin perder detalle.

Y, bastante lejos del escenario, Kaito contempla todo desde la cima de un edificio muy serio. Este robo le recuerda al del cumpleaños de Aoko por la tensión de tener a unos tipos persiguiéndole el culo mientras trata de llegar a la fiesta de la chica. Aunque esta vez no lo va a molestar Snake (o eso espera), igualmente hombres peligrosos (o mujeres) lo perseguirán con balas rosándole la nuca.

Echa un vistazo al reloj de muñeca. Quince minutos.

—Al fin sales de tu escondite, Kuroba Kaito. — Oye por detrás.

El susodicho primero se sorprende. Después maldice en su mente. Y por fin se digna a ver a Akako. La joven no fue percibida por él ya que se acercó con su escoba voladora, que la sigue manteniendo a un par de metros lejos del suelo, y se presenta con su "uniforme de oficio" sin preocuparle la brisa de la noche.

—¿Cómo no te enfermas con esas ropas?

—¿De verdad es todo lo que se te ocurre decir? Tener novia debió fundirte el cerebro.

—Muy chistosa. No metas a Aoko.

—Ya lo has hecho tú solito al ser un blanco en esos extraños hombres que siempre veo detrás de tu línea de la vida.

Eso fue un golpe duro porque ella tiene razón. — ¿Qué haces aquí Koizumi?

—Me vengo a asegurar que tu espalda esté segura ya que no me dices que está pasando.

—Entre menos sepas mejor.

—No si lo que estás metido involucra sangre y magia negra.

Eso trae la atención del joven mago.

—¿Magia negra?

—Dime que es lo que pasa y yo te diré lo que sé.

—Sólo me quedan doce minutos Koizumi.

—Habla Kuroba… o la culpa que caerá en tus hombros será peor de lo que imaginas.

El chico vuelve a maldecir por la presión de la mujer. ¿Por qué no pudo molestar en otro momento? Ah, sí… no ha ido a clases en todo el día. Maldice ahora la Organización porque por su culpa, ahora debe tratar a la bruja que no luce para nada contenta.

—Bien, la verdad es que estoy buscando una joya muy importante para destruirla antes que esos hombres peligrosos le pongan las manos encima.

—¿Qué joya es esa?

—Se le conoce como Pandora.

Kaito nunca va a olvidar la cara que pone Akako: llena de sorpresa y miedo. Miedo puro. Incluso tartamudea unos segundos, de seguro porque le cuesta asimilar lo que escuchó.

—¿Has estado buscando Pandora? — Su cara arde en rabia. — ¡Pero si serás idiota! ¡¿Por qué no me has dicho nada antes?! ¡No tienes ni idea de lo que estás haciendo!

—Cálmate Akako y explícate.

—¡Pandora no es una joya, es sangre! ¡Sangre de dos personas!

Ahora es turno de Kaito sorprenderse.

—¿Qué?

Desde otro punto de vista, Anisette mira a la gente alabando a Kid desde la "lupa" de su rifle, luego cambia de dirección para ver a Shinichi y Hakuba conversando.

No sabe si maldecir o reírse. Si Kudo está aquí, eso significa que Kid aparecerá. Bourbon tuvo razón al afirmar que lo harían. Pero que idiotas son al aparecerse. Sólo les falta pintarse en alguna parte de su cabeza "por favor, disparen aquí".

—Pero que idiotas. — Susurra. Luego suelta un suspiro de resignación. — Pero que se puede hacer, si es amigo de Heiji es porque es igual de cabezota que él. — Mala idea pensar en el moreno ya que le hace recordar lo del "supuesto secuestro"

Cálmate Kazuha, pronto todo esto va a terminar y todos tendremos lo que queremos… aunque no sea lo mismo para Ran-chan y Aoko-chan.

—Lo siento. Pero tengo mis motivos y no me importa a quien matar para conseguirlos.

Un pitido proveniente de sus manos libres la devuelve al mundo real. Toca el pequeño aparato técnico que reposa en su oreja derecha. — Aún quedan nueve minutos antes del show Bourbon.

—¿Has visto a Kudo o dónde puede estar escondido Kid?

—Sólo he visto a Kudo pero es suficiente para confirmar que se han separado de Mouri y Nakamori. Eso significa que está con el agente del FBI.

—Y con Hattori. — Las tripas le revuelven otra vez a la chica por la culpa y maldijo a Bourbon por dentro porque sabe que lo hizo a propósito. — Entonces llevaremos el plan a cabo.

—Tú vigila a las chicas. Yo me encargo de estos tarados.

—Buena suerte Anisette.

—Esa es mi línea.

—Espero que no te moleste si me obligo a darle un balazo a tu novio moreno.

Kazuha ha quedado en blanco por un segundo, pensando en el chico y recordando aquel momento en qué le confesó sus sentimientos.

—Has lo que tengas que hacer para poner a nuestro jefe feliz. — Sus palabras fueron serias y frías, igual que sus ojos. — No me importa.