Hola de nuevo! Ya volví, a pesar de que no creí que pudiera publicar tan "pronto" (sé que he tardado más que otras veces, pero teniendo en cuenta mi nivel de inspiración últimamente... hasta me parece un milagro). Agradezco a todas aquellas que, a pesar de estar muy ocupadas (tanto o más de como yo he estado), han tenido el detalle de dejarme un review, gracias a ellas vale un poco más la pena escribir. A todas ellas, he quí sus respuestas:
-Megumi: Sí, este Peter... siempre tan inocente xD. El pobre Toño se va a cojer un trauma, todo el mundo piensa que es un pedófilo, pobrecillo. Y el regalo no podía ser otra cosa, no crees? ;)
-Chillis: Ya verás qué es lo que pretende Antonio, ya... Gracias por leer!
-Kizuxx: Sí, Iggy es así porque es lo que aprendió, qué le vamos a hacer U.U Tranquila, sabrás qué es lo que pretende Toño. Y me alegro de que te guste la camarera, ya verás por qué...
-Cami: Tranquila, Peter ya está acostumbrado a esa caja e_e. Je je, sí, la camarera es superfriki, yo también la adoro ^^ Y no te preocupes, Toño no está metido en nada malo... creo...
-Ed-chan: Que no te asuste Toño, él no es tan malo xD. Y a mí también me encata la camarera =). Disfruta del cap!
-ShindouUchiha: Entonces seguro que no te gusta... U.U
-Victoria Balck: Puede ser, puede ser xD Y sí, Peter es un marginadillo de la vida, pero no te preocupes, pronto le harán más caso ;)
-0White-Rose0: Lo siento, en este caso no habrá LatSea, pero sí habrá en el fic, así que quedate atenta ;) Y no digas eso del pobre Antonio, que él tiene a Lovino U.U
Y después de esto, y de recordar a todo el mundo que Hetalia no es mío, comienza el capítulo. Disfrutad!
Capítulo 11: Nada mejor en la vida que una familia unida
-Entonces... ¿no le ha pegado chicle en el pelo?
-No.
-¿No ha emp'zado a corr'tear por la c'lle donde ust'd no pud'era alcanz'rle?
-No
-¿No se ha puesto a dibujar en algún documento importante?
-No.
-¿No ha int'ntado teñ'r a su p'rro?
-Berwald, yo no tengo perro ni mascota alguna. Y por favor -añado rápidamente antes de que me avasallen con más preguntas-, déjenlo ya. Créanme, su hijo se ha comportado de manera totalmente correcta conmigo. Es más, ha resultado ser realmente encantador. Así que no se preocupen.
Ambos nórdicos se miran el uno al otro, con cara de incredulidad. Después, Tino suspira profundamente, creo que de alivio.
-No sabe cuánto nos alegra saber eso, señorita Nina, lo cierto es que nos esperábamos de todo. Cosas como las que le hemos preguntado son nuestro pan de cada día. Habíamos intentado de todo, y seguía igual, y ya no sabíamos que hacer.
-Por 'so decid'mos enviárselo a ust'd -continua su marido-. Pensamos qu' quizá usted podr'a habl'r con él y ayudarnos.
-Entiendo sus razones, pero... ¿era necesaria la caja?
-Es lo qu' utiliz'mos normalm'nte para castig'rlo.
Espera... ¿he oído lo que creo que he oído?
-¿En serio? -pregunto con los ojos abiertos de la impresión.
-S-sí, bueno... -Finlandia mira al suelo avergonzado mientras se rasca la nuca-, no es que nos guste realmente meterlo en la caja, pero es la única manera que tenemos de que se quede quieto, así que, cuando no nos queda más remedio...
Los miro fijamente, aún bastante impresionada. He oído hablar de muchos tipos de castigos, más o menos duros, pero lo de meter al niño en la caja... bueno, ni siquiera pensé que alguien podría ocurrírsele hacerlo. Sin embargo, ahora que lo sé, lo cierto es que es una información de gran utilidad.
-Ahora entiendo muchas cosas -comento cuando soy capaz de reaccionar, y eso hace que la atención de ambos países se dirija de manera inmediata hacia mí.
-¿A qué se refiere, señorita Nina? -pregunta rápidamente el finlandés.
-Verán -comienzo acomodándome en mi asiento-, le he pasado a su hijo el test de la familia, una herramienta muy útil para conocer el estado emocional de los niños de más o menos su edad. Y digamos que eso que me acaban de decir explica algunos detalles de la respuesta que me dio.
La preocupación está presente tanto en la cara de Suecia como en la de Finlandia. No es para menos.
-¿Qu' ha cont'stado P'ter? -inquiere el sueco.
-Juzguen ustedes mismos -respondo mientras saco de entre todos los papeles de mi escritorio un folio en particular y se lo muestro al matrimonio. Al verlo, la cara de ambos cambia radicalmente: mientras que Berwald se muestra sorprendido y confuso (o al menos, eso creo leer en sus ojos), a Tino se le escapa una sonrisilla.
-Dibuja muy bien, ¿no cree? -me pregunta.
Pongo el dibujo que ha hecho Peter de su familia en el centro de la mesa y asiento con la cabeza.
-Según me dijo, fue su amigo Letonia quien le enseñó a dibujar, y lo cierto que está bastante bien para la edad que tiene, pero me gustaría que se fijaran en algunos detalles. Como ven, cuando le pedí a Peter que dibujara a su familia, les pinto a ustedes, a Inglaterra, a su perrita y a sí mismo. Ustedes dos fueron los primeros en ser dibujados, lo que indica que para él ustedes son las personas más importantes, y luego dibujó a HanaTamago. Lo sorprendente es que el que dibujó después fuera Inglaterra, y digo sorprendente porque, por lo que se podría juzgar cuando habla de él, no parecería que le importase mucho como persona. Es más, ya me sorprendió cuando lo dibujó como parte de su familia.
-Lo cierto es que nosotros también estamos sorprendidos -interviene Finlandia-. Siempre que Peter ve a Inglaterra se enfada y va a quejarse de alguna cosa. Por lo general, terminan peleándose.
-Y sin embargo, aquí está -le señalo-. Eso sí, con algunas particularidades, como esto -señalo el gran montículo sobre el que se sitúa el Inglaterra dibujado-, esto- señalo la lluvia que sólo cae alrededor de Inglaterra-, y esto -señalo el rectángulo con el que Sealand ha separado a Inglaterra del resto del dibujo-. Por lo general, cuando un niño dibuja a un miembro de su familia más elevado que el resto, es que considera que hay distanciamiento físico y/o afectivo entre ellos, de manera que el niño considera que es inalcanzable. La lluvia normalmente expresa temor y miedo. En cuanto al rectángulo... cuando le pregunté a Peter qué era, me dijo que era una caja. Cuando le pregunté por qué lo metía en una caja, me dijo algo que yo no esperaba: para castigarlo.
-¿Por 'so 'stá enfad'do?
-Eso mismo le pregunté a él, y me dijo que no, que es que Inglaterra siempre está enfadado y no puede imaginarlo de otra manera.
-¿Y qué significa todo eso, señorita Nina?
-Significa que, pese a que Inglaterra es importante para Peter, no se atreve a acercarse a él porque piensa que es inaccesible y teme que no le vaya a aceptar ni que le vaya permitir conseguir lo que quiere. Así que, como Inglaterra no se porta como él piensa que debería, lo castiga. Y como para él es normal que se utilice una caja como manera de castigo, él hace lo mismo.
-¿Ins'núa que P'ter qui're a Inglat'rra?
-No tanto como los quiere a ustedes, pero sí, le quiere. Eso sí, no esperen a que vaya a admitir, supongo que saben cómo es de cerrado para ese tema.
Ambos países asienten con la cabeza.
-¿Por eso se comporta así? -me pregunta Tino-. Yo... creo que no lo entiendo. Es decir, entendería que se comportará así con Inglaterra si ese es el problema que tiene, pero... ¿por qué se enfada con nosotros entonces?
Como respuesta, señalo otros dos puntos del dibujo: los dos pequeños montículos que se encuentran bajo el Tino y el Berwald dibujados.
-Como ya les he dicho, elevar a los miembros de la familia implica percibir distancia. A ustedes también los ve distanciados de él, aunque menos que Inglaterra. Además, está el hecho de que se ha dibujado entre ustedes dos y que los tres están cogidos de las manos. Las manos unidas implican el deseo de que esos miembros estén unidos, y cuando el niño se dibuja entre los dos padres, es que quiere protección y atención. En otras palabras, lo que Peter nos cuenta con este dibujo es que ve que entre ustedes y él también hay una barrera, aunque más delgada que la que hay entre Inglaterra y él. Y él no quiere eso, quiere que los tres estén unidos y que le hagan un poco más que caso, que lo escuchen y lo entiendan.
-P'ro... 'so 's lo que hac'mos -objeta el sueco con su característica voz monótona.
-No es así como lo ve él. Supongo que sabrán cuál es el mayor deseo de Peter.
-Ser un país -responde de inmediato el finladés-. Pero ya le hemos explicado que aún no puede, que tiene que crecer.
-Según él, sólo puede crecer si lo reconocen como país -replico yo.
-Bueno... sí, pero... es que no está preparado, tiene mucho que aprender...
-S'r un país no es s'ncillo. En mill'nes de ocas'ones todos nos'tros hem's des'ado ser humanos normal's... no pu'de imag'narse lo que conll'va s'r un país.
"Y usted no puede imaginarse lo que conlleva ser la psicóloga de un país", respondo mentalmente con sarcasmo. Sé que ser un país debe ser una gran presión, pero apostaría a que mi trabajo no se queda demasiado atrás.
-Miren, es cierto que no tengo demasiada idea de cómo va lo de ser país, pero bueno... pónganse en su lugar por un momento. Piensen en cómo se sentían cuanto tenían su edad.
-Con su edad éramos poco más que extensiones de tierra donde vivían distintas tribus nórdicas. Representábamos la unión territorial de todas ellas, pero ya está. Cada una se gobernaba como mejor le parecía, y sólo a veces se unían contra un enemigo común. Eso no es comparable a nuestra función actual.
-¿Y cómo crecieron entonces?
-Las trib's emp'zaron a expand'rse y a as'ntarse y a "r'finarse", conv'rti'ndose en ducad's y cond'dos. Eso no ocurr'ó de la noch' a la mañana, que 's lo que P'ter pret'nde.
-Comprendo. Aún así, no creo que el Principado de Sealand tenga muchas oportunidades de expandirse hoy por hoy. A fin y al cabo, su población es mínima y prácticamente no existen tierras no exploradas donde asentarse, así que como no espere a que nazca alguna nueva isla… Además, si nunca se enfrenta a ello, no podrá aprender a hacerlo bien. Nadie nace sabiendo, ¿no?
El matrimonio se mira el uno al otro y reflexionan en silencio durante unos segundos, supongo que sin saber muy bien qué decir.
-Supongo que tiene razón, pero… -Tino tuerce el labio, buscando las palabras adecuadas-… entienda que eso no depende sólo de nosotros. A efectos legales, Peter es "nuestro"; es decir, sus territorios son propiedad compartida del Reino de Suecia y la República de Finlandia. Sin embargo, a efectos prácticos sigue siendo el hermano de Inglaterra, y supongo que sabrá que es un país influyente en la ONU, quizá no tanto como antes, pero sigue teniendo un mínimo de control sobre los demás países. Si él no deja de influir para que nadie más secunde la petición de Peter para ser independiente, no podemos hacer nada, por muy preparado que esté para ser un país. Además, su plataforma está hecha una pena, y no posee PIB.
-¿Y no habría alguna manera de solucionarlo?
En este momento, marido y "esposa" se mira el uno al otro, preocupados, como si temieran a esa pregunta.
-¿No cr'e qu' si la hub'era, lo habrí'mos h'cho ya? –aunque no puedo jurarlo, creo Suecia ha hecho esta última pregunta de manera forzada, como si intentara evadir tener que contestar a la que le he hecho yo.
-No tiene por qué. Si consideraban que su hijo no estaba preparado, a lo mejor lo tendrían apuntado como posible opción pero no lo habrían puesto en marcha. O también… alguien les propuso algo y no les gustó la idea por la razón que fuera. Es más, es posible que la idea les hubiera gustado tan poco que no la habrían comentado con nadie y la habrían mantenido en secreto, como si nunca hubiera pasado.
Mientras hipotetizo en voz alta, observo como ambos nórdicos empiezan a ponerse muy nerviosos, lo que confirma mis sospechas. Tino empieza a temblar ligeramente, ante lo cual Berwald lo abraza con un solo brazo para tranquilizarlo.
-S-señorita Nina… usted sabe algo, ¿verdad?
-En realidad, no sé demasiado. Sólo sé que Sealand los vio hablar un día con España y que después ustedes actuaban extraño respecto a él. ¿Quizá el señor Fernández les hizo algún tipo de oferta?
Se toman unos segundos antes de contestar.
-Si… verá, nos ofreció renovar o incluso construir una nueva plataforma para Peter, y ser el primero en reconocerlo como país y convencer a algunos amigos suyos para que secundaran su solicitud… a cambio de tener ciertos privilegios sobre él.
-¿Qué tipo de privilegios?
-Básicamente, que Sealand se considerara un estado dependiente de España, a pesar de contar con su propio gobierno y sus propias leyes. En otras palabras, quiere ser el nuevo padre de Peter.
Al oír esto, me da la sensación de que la mandíbula se me va a desencajar y los ojos se me van a salir de las cuencas de la impresión.
-¿C…c-cómo dice? –logro decir, entre sorprendida, confusa, y un poco asustada.
-Lo qu' ha oído. No lo d'jo con 'sas palabras, p'ro sus intenc'ones eran claras para nos'tros. A Esp'ña siempr' le han gustado los niñ's, su su'ño era tener muchís'mos hijos, y dur'nte un ti'mpo lo consigui'. Pero ahora tod's o casi tod's sus hijos son ind'pendi'ntes y no quier'n sab'r nada de él, así qu' tiene que busc'r sust'tutos.
-¿Y creen que ha elegido a Peter, a pesar de que ya los tiene a ustedes?
-No cre'mos, lo sab'mos. Despu's de varios años d' reunion's y ali'nzas, cada uno de nosotr's sab'mos de qué coj'an los demás.
-Entiendo –poso un dedo en mis labios, en pose reflexiva-. ¿Se han planteado aceptar su propuesta alguna vez?
-¡Por supuesto que no! –salta Tino cuál leona que protege a sus cachorros a toda costa-. ¡Peter es nuestro hijo, a pesar de lo que puede decir Inglaterra y quién quiera decir! ¡Vale que no seamos los mejores padres del mundo, pero lo queremos y lo protegemos, y haríamos cualquier cosa por él! ¡España no tiene ni idea de lo que es un hijo, y nunca permitiremos que nos quite al nuestro!
Dato interesante: gracias a Tino, ahora sé que los hombres también pueden tener instinto maternal.
-¿Y si Peter decidiera que quiere irse con España? –planteo, bastante seria, lo que provoca que toda la energía y tensión que antes mostraba Finlandia se desvanezca en cuestión de segundos. Mientras se encoje sobre sí mismo, temeroso, Suecia contesta:
-Es lo qu', ef'ctiv'mente, más tem'mos, y la razón por la qu' Pet'r no sabe n'da del tema. Más de una v'z h'mos estado a punto de cont'rselo, pero… el mi'do a perd'rlo es muy fu'rte. Entiéndalo.
-Lo entiendo, Berwald, perfectamente –le respondo con suavidad-. Aún así, si tomara esa decisión, tendrían que respetársela.
-Ya, pero…
-No obstante –interrumpo al finlandés antes de que le dé tiempo a decir más excusas-, dejemos este tema en este punto. Si no les importa, en este momento me gustaría centrarme en su relación con Sealand exclusivamente y dejar para otra ocasión el tema España.
-… Está bien –acepta Tino, casi a regañines-. Díganos entonces, ¿qué debemos hacer?
-Miren, lo único que pide Peter es que hablen con él de igual a igual, no como seres superiores a los que implorar a sabiendas de que nunca les harán caso, ¿comprenden?
-¡N'sotr's no l' habl'mos así a nu'stro hijo!
Por una vez tengo claro lo que siente Berwald al decir algo: está molesto. Ya lo daba por imposible.
-Pero él sí lo ve así, que es lo que importa.
-Pero… Señorita Nina, es que…
-Tino, no, ya vale con las excusas. No es a mí a quien tienen que razonarle –me masajeó las sienes, algo cansada de todo esto. Tino y Berwald me caen muy bien, pero su cabezonería no me cae bien en absoluto-. Escuchen, ¿alguna vez se han preguntado por qué Peter quiere ser un país y no se rinde nunca en su empeño?
-'so ya lo sab'mos, para crec'r.
-¿No han pensado nunca que haya más razones?
El silencio reina una vez más en la sala.
-… lo cierto es que no –reconoce Tino, arrepentido.
-Pues las hay. Lo único que Peter quiere es llegar a ser su igual, uno más de ustedes, alguien a su mismo nivel. Quiere que su gente y su familia estén orgullosos de él, de lograr aquello por lo que lleva luchando desde siempre, poder decir al mundo "¡ey, yo también puedo valerme por mí mismo!". ¿No creen que eso es muy loable?
Por la cara con la que ambos países me miran, infiero que ahora mismo se sienten como si les hubiera caído un balde de agua fría encima. No era mi intención desmoralizarlos, pero tenía que decírselo.
-¿Por qué… por qué no nos lo ha dicho él antes? –se atreve a preguntar el finlandés.
-Porque pensó que no lo escucharían. Tengan en cuenta que él percibe una muralla entre ustedes y él, y no sabe cómo romperla. Por esa razón se ha callado muchas cosas, cosas de las que ustedes hubieran sabido hace mucho si hubieran sido más abiertos con él. Nos les estoy juzgando, sólo digo que él no se ha atrevido por esa razón, no por otra cosa.
Finlandia cierra los ojos y suspira, mientras que el sueco mira cabizbajo a algún punto del suelo.
-Comprendo. En ese caso… ¿piensa usted que es tarde para arreglarlo?
-Yo no he dicho eso –niego rotundamente-. Peter está deseando contarles todo esto personalmente, y muchas cosas más. Lo único que tienen que hacer es estar ahí.
El finlandés abre los ojos, y creo ver en ellos una llama de determinación.
-Está bien –se levanta de la silla-. Vamos, Su.
-¿T'no? –pregunta el sueco, confundido.
-Nuestro hijo nos necesita ahora, tiene que hablar con nosotros sobre todo lo que le pasa y siente –me mira-. ¿Es eso, no?
Asiento con la cabeza, satisfecha. Parece que Tino sí sabe captar mis mensajes.
-Bien, en ese caso querría ir con él enseguida y escucharlo, y creo que también deberías, Su.
Suecia mira sorprendido a su "esposa", pero rápidamente cambia la cara asiente, decidido.
-Tien's razón –también se levanta-. Gr'cias por t'do, s'ñor'ta Nina. No hubi'ram's pod'do abr'r los oj's sin ust'd.
Hago un gesto con la mano, quitándole importancia.
-Sólo hago mi trabajo, y todavía no he terminado, tengo que arreglar más cosas. Pero me alegro de haberles ayudado. Por favor, no pierdan más tiempo, su hijo los espera.
Los nórdicos asienten y salen rápidamente de mi despacho. Sonrío y me dejo caer en el sillón. "¡Al fin!", pienso. Me pregunto si todos los nórdicos son igual de cabezotas. Obviamente, en este momento no puedo saberlo, pero lo que sí sé es que, de ser así, no quiero conocer más nórdicos. Por mi propia integridad y bienestar.
-o-
-Así que simplemente es eso –concluyo, bastante aliviada.
El español sonríe abiertamente y me responde:
-Claro que sólo es eso, ¿qué esperaba? Sólo quiero que Peter sea feliz, nada más. Sé que circulan rumores muy raros sobre mí por Europa, como que soy un pedófilo y que todos los que han sido mis hijos… en fin, la se lo imagina. Y también sé que otros piensan que lo único que quiero es robar hijos para no sentirme solo, pero… nada más lejos, Nina. Soy consciente de cómo ha sufrido ese pequeño y, sinceramente, no puedo quedarme de brazos cruzados si puedo hacer algo.
-Por curiosidad, ¿qué opina Lovino de todo esto?
-Dice que soy un idiota por meterme donde no me llaman, pero lo respeta porque sabe que soy así, y porque hice lo mismo con él y en el fondo no fue tan malo. Además, sabe que ahora soy más maduro y que no cometeré los errores del pasado. Y entre nosotros –el señor Fernández suelta una risilla-, creo que quiere probar cómo es eso de cuidar a un niño pequeño, como nunca ha tenido hijos y en el fondo es muy cariñoso…
En ese momento me llega a la cabeza una imagen de Lovino leyendo un cuento a Sealand en plan mamá tierna, y es una visión tan surrealista que tengo que hacer unos esfuerzos enormes para no caerme al suelo de la risa y mantener la compostura.
-Bueno, entonces todo está bien entonces. Sólo me queda una pequeña duda: ¿no estará haciendo esto en parte por sentir que en cierta manera se está colocando por encima de Inglaterra, verdad?
Ante mi pregunta, España se queda mudo de la impresión.
-¿Por qué lo pregunta, Nina?
-No hay qué ser un genio para deducir, por su forma de hablar, que no deben llevarse muy bien. Además, en la historia hay muchas nuestras de cómo él se ha puesto por encima suya. Es normal que quiera fastidiarle, o al menos intentarlo. ¿Y qué mejor que quitarle un hermano?
Se rasca la nuca, un poco nervisoso.
-Supongo que es lógico deducir eso, pero… se lo digo en serio, Nina, mis intenciones son puramente altruistas. De verdad, sólo quiero ayudar a ese pequeño, sin segundas intenciones. ¿Lo entiende?
-Sí, lo entiendo. Pero usted debe entender que Tino y Berwald duden tanto… tienen una gran tendencia a malinterpretarlo a todo, para mi desgracia. Y también debe entender que a lo mejor Peter no quiera aceptar su propuesta.
-Lo entiendo, y respetaré lo que él decida, no se preocupe –sonríe, y decido confiar en él. Hasta ahora, no me ha dado razones para no hacerlo.
-Bien, en ese caso… -voy a decirle que puede irse si lo desea ahora que ya sé lo que necesito, cuando de repente oigo pisotones por el pasillo del edificio y segundos después la puerta se abre violentamente y entra un hombre rubio de ojos verdes y pobladas cejas que está tremendamente cabreado por alguna razón y jadea ruidosamente.
-¡Usted! –grita, señalándome con el dedo-. ¿Cómo se atreve a meterse donde no le llaman?
-¿Perdón? –es mi respuesta inmediata. ¿Se puede saber qué gran atrocidad a ojos del mundo he hecho esta vez?
-He preguntado que quién le ha dado permiso para meter la nariz en asuntos que no le importan –repite acercándose a mi mesa-, como mi… -va a decir algo, cuando repara en la presencia del señor Fernández-. ¿¡Y tú qué haces aquí, bastardo!
-Asistiendo a una reunión que tenía con Nina, en la que tú has entrado sin llamar como el bruto sin educación que eres –responde el moreno de manera natural mientras le sonríe burlonamente-. Si tienes la amabilidad de esperar fuera tu turno...
-¿Sin educación? ¡Hablo el indicado! ¡Yo soy un caballero, tú eres el salvaje! ¡Y te recuerdo que esta es mi casa, así que no tengo que pedir permiso a nadie para estar aquí si quiero! –el recién llegado está que echa chispas. Confusa, miró al español para que me explique qué está pasando aquí.
-Nina, este cejotas que ve aquí es Arthur Kirkland, más conocido como Inglaterra, y viene a quejarse, que básicamente es lo único que sabe hacer –me explica España al captar mi mirada.
-Entiendo –respondo-. Supongo que será algo relacionado con Peter.
-Sí, posiblemente le parezca mal que le haya estado animando a ser independiente y un país libre. El pobre todavía no ha superado el miedo a que le vayan abandonando todas las colonias que tiene una tras otra.
-¡Dejad de hablar de mí como si ni estuviera delante! Además, mejor que no hablemos de quién tiene miedo a perder a sus colonias, que de eso también sabes mucho, ¿no, Antonio?
-¡Ey, ey, ey! –me interpongo antes de que la situación se desboque-. No estamos aquí para pelearnos.
-Cierto, estamos aquí para que deje de meterse donde no es bienvenida –el inglés me mira con rabia-. Debe saber que Peter es mi hermano y que no permitiré de ninguna manera su independencia como país, por mucho que usted haga porque eso sea así. ¿Está claro?
Durante unos segundos me quedo estupefacta, sin saber qué contestar.
-Señor Kirkland… verá, no sé lo que le habrá contado Peter, pero… ese no es el motivo por el que me contrató, lo hizo para solucionar sus problemas con su familia.
-¡Pero será mentirosa! ¿¡Cree que de verdad me voy a tragar una patraña así sólo porque lo diga con cara angelical y voz de no haber roto un plato en su vida!
Voy a replicarle, cuando se me adelanta el señor Fernández de manera muy violenta: se levanta, agarra la chaqueta del rubio y lo estampa contra la pared.
-¿¡Qué haces, bastardo! –grita el inglés, intentando zafarse del agarre.
-Inglaterra, basta –le ordena el otro, con una voz mucho más seria que con la que habla normalmente-. Cállate por una vez y deja de insultar a la gente que sólo hace su trabajo. Tú NO eres el hermano de Sealand. Dejaste de serlo hace muchísimo tiempo. Él ya no te quiere. Sólo te interesas por él porque es la única colonia que te queda, y mientras tú no te sientas solo, ¿qué más te da qué pase con Peter? Ésa ha sido tu actitud para con él. Y eso va a cambiar. Ahora Sealand es de Suecia y Finlandia, y si todo sale bien, pronto también será mío, y por mi parte tendrás prohibido verle salvo que él quiera verte a ti. ¿Está claro?
-Señor Fernández, no es necesario…
-Sí lo es, Nina, -me replica el español-. Este sólo entiende las cosas por las malas.
Por su parte, Inglaterra deja de moverse, al parecer incapaz de dar crédito a lo que le están contado.
-¿Tú? ¿Dueño de Sealand? ¿Te volviste más tonto de lo habitual o qué pasa contigo? –aunque posiblemente no lo reconocería si se lo preguntara, creo haber detectado un atisbo de miedo en su voz que contrasta con su cara de enfado máximo.
-Lo que te digo es cierto, esto es entre tú y yo, aunque no lo sepas. Quizá hayas oído algo de Suecia y Finlandia, o incluso del mismo Peter acerca de mí, ¿no?
-Es posible. Sealand me contó que te vio hablando con sus padres y que pusieron cara de espanto. ¿Qué pasa, les dijiste que querías tenerlo de sirviente, pedófilo empedernido? –pregunta con una sonrisa irónica, lo que hace que me den ganas de darme cabezazos contra la pared. España, sin embargo, se limita a sonreír condescendientemente.
-Arthur, he estado tentado, pero creo que no vale la pena explicártelo, ya lo sabrás cuando esté todo cerrado. En fin, creo que puedes marcharte ya, dentro de poco se pondrá el sol y tendrás que acostarte, ¿no?
-No me dan miedo tus amenazas, canalla. ¡Y ya te he dicho que de aquí me voy cuando me dé la gana, que es mi casa!
-Esto no es tu casa –responde el moreno con una sonrisa-, es la consulta de Nina, y ella es la que puede echarte si quiere, ¿verdad, Nina?
Los miró un segundo antes de responder.
-Señor Kirkland, señor Fernández, si son tan amables… tengo cosas que hacer, y…
-Por supuesto –responde España de buen grado-. Nos vemos pronto –se despide antes de abandonar la consulta. El inglés lo ve marcharse y después me mira con odio.
-Que conste que esto no ha acabado aquí –son sus últimas palabras antes de marcharse.
-Lo sé –respondo, a pesar de que ya nadie me escuche. Puede que el señor Kirkland intentara amenazarme, pero realmente esas son mis intenciones, llevar esto hasta el final. Ahora que ya he comprendido la pieza de es cada uno en esta situación, es la hora de unirlas todas para completar el puzzle. Pero antes de que eso ocurra…necesito un café.
Y hasta aquí llegó! Qué tal? Alcanzó vuestras expectativas? Sé que saqué muy poco a Inglaterra, pero no os preocupes, el inglesito tendrá más ocasiones para quejarsele a Nina por distintas razones :) Y en cuanto a España... creo que se entrevé que es lo que realmente quiere para con Peter. Si de todas maneras teneis dudas, no os preocupeis, en el último capítulo del caso se aclarará todo.
Una preguntita, por curiosidad: teneis algún headcanon sobre Nina? Si es así, me gustaría conocerlo (tengo mucho interés por saber que piensan los demás de mis personajes). Y ya sabeis, cualquier duda, comentario, opinión, crítica, pregunta o sugerencia, me las podeis hacer saber a través de vuestros reviews, así que no os corteis :D
En el próximo episodio, el caso de Peter llegara a su fin. Conseguirá Nina que todos los implicados lleguen a un acuerdo? Se saldrá Toño con la suya? Se emborrachara Arthur? Qué opina Peter de todo esto? No os lo perdais!
