Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling
Todos tenían la boca abierta. Incluso Dumbledore, quien no había previsto esto. Pero la que estaba peor entre todos, era la propia Hermione. Se había puesto pálida y tenía la boca abierta como si hubiera visto un fantasma. Hermione F. (futuro) esperaba pacientemente, como si hubiera previsto desde hacia tiempo. Nadie reacciono hasta que se escucho un fuerte golpe y Hermione termino en el suelo, desmayada.
Ron y Harry se apuraron en auxiliarla, a pesar de que estaban igualmente en shock. Hermione F. miraba Hermione (N.A: Para que no se confundan, Hermione F. es la del futuro y Hermione sola es la del presente) con preocupación, pero no intento acercarse, ya que una de las cosas de las que le habían advertido era que intentara relacionarse lo menos posible con su yo del pasado, ya que esto realmente podría crear un severo daño en la línea temporal.
Una vez Hermione se despertó gracias a un Enervate hecho por Harry, lo primero que dijo fue:
-¿Tu…Eres yo?-pregunto confundida, mirando a Hermione F. como si estuviera mirando a un fantasma.
-Técnicamente, si-dijo Hermione F. con calma, intentando no alterarla más.
Hermione asintió y se sentó tranquilamente, como si le hubieran dicho que esa noche no había postre, sorprendiendo a todos ya que esperaban una reacción un poco mas dramática (teniendo en cuenta el desmayo).
Fue entonces cuando todos empezaron a hablar (gritar, en algunos casos) hacia Hermione F. quien parecía turbada. El desorden duro unos 30 segundos, hasta que Dumbledore, al notar la incomodidad de la chica (ya no tan chica), grito:
-¡Silencio!-y con ese extraño poder que tenia Dumbledore para hacer que las personas lo obedecieran inmediatamente, todo el Gran Comedor se quedo en silencio.
Hermione F. suspiro, aliviada, mientras le daba una mirada de agradecimiento a Dumbledore. Se giro hacia los estudiantes y dijo:
-Como iba diciendo antes de tanto drama, soy Hermione, solo que con 26 años mas que en este presente.
Algunos hicieron cuentas y calcularon que Hermione F. tenía aproximadamente 42 años.
-Estoy aquí porque los del futuro necesitamos alguien que este presente durante la lectura, ya que no es suficiente con motorizar todo desde la "Gran Pantalla". Hicimos una votación para elegir quien vendría y decidieron que yo era la mas apropiada para venir.
Todos se quedaron en silencio, esperando a que Dumbledore les "diera permiso" para poder hablar. Cuando el se dio cuenta de esto, hizo un gesto con la mano que daba a entender que podían hablar.
Esta vez los estudiantes empezaron a hablar con menos escándalo que antes, aunque seguían con el tono de ansiedad, ya que a pesar de la advertencia de los "Chicos del Futuro" de no preguntarle nada del futuro, esperaban que les adelantaran ciertos detalles sobre algunas cosas.
-Esperen-dijo Hermione F. al ver que iban a volver a llenarla de preguntas-. Voy a responder ciertas preguntas acerca del futuro, pero no daré muchos detalles. Además, hay cosas que cambian en este universo. Y solo daré algunos detalles que no afecten demasiado a los libros o que no aparezcan ahí.
-¿Cómo es mi futuro?-se adelanta Hermione, sorprendiendo a todos, ya que era ella normalmente la que se preocupaba mas por todo lo que tuviera que ver con el futuro.
-Pues… Ya que estas (estoy) fuertemente vinculada con la historia, no te puedo dar muchos detalles. Pero te puedo asegurar una cosa: Soy feliz. Tengo una familia a la que amo, un trabajo que disfruto y unos amigos que me apoyan. Desafortunadamente eso es todo lo que te puedo decir por ahora, pero en el transcurso los libros te darás cuenta de otras cosas, y después de leer el epilogo (Porque si, el ultimo libro tiene un epilogo) daré algunos datos que no se nombran ahí.
A pesar de que fue poco lo que le dijo Hermione F., Hermione (N.A: Hasta yo pe enredo :p) se sintió feliz con lo que le dijo, y se puso a fantasear con su futuro.
Ron, en cambio, tenía las orejas rojas, pero no de vergüenza, sino de rabia y celos. No quería siquiera imaginarse a Hermione casada y con hijos a menos que fuera con el… Pero eso era prácticamente imposible. A ella le gustaba "Vicky". Además, ¿Tenia acaso esperanza? No tenía posibilidades de resaltar ante ella.
-¿Y yo? ¿Siquiera estoy vivo?-pregunto Harry.
Hermione F. le dio una mirada un poco divertida, ya que el Harry adolescente era completamente diferente al Harry adulto, y no solo físicamente.
-Ya que tú eres el protagonista del libro, no te puedo decir nada acerca de tu futuro, Harry.
Harry suspiro desilusionado. En realidad no había tenido muchas esperanzas de que le respondiera.
Hermione en realidad quería responderle, ya que sabia el susto que se iban a dar todos con uno de los últimos capítulos del séptimo libro, en el cual Harry si había muerto y después, pero le habían dicho que no le dijera ni a Harry ni a nadie algo que tuviera que ver con el futuro de Harry.
-¿Y yo? ¿Cómo es mi futuro?-pregunto esta vez Ron, aun triste por que pensaba que Hermione F. se había casado con otro hombre.
Hermione F. esta vez si sonrió con completa libertad, adivinando el porque la mirada de Ron. Estaba pensando en lo divertido que seria ver su reacción con todo lo relacionado con su relación.
-Te tendré que decir lo mismo que a mi misma: Estas muy entrelazado con la historia. Pero te puedo decir que estas bien. Eres feliz, tienes una vida estable, estas casado y tienes hijos.
Muchas personas le preguntaron sobre su futuro, pero muy pocos fueron los que salieron completamente satisfechos con la respuesta, ya que o estaban relacionados con los libros o Hermione F. ignoraba como era el futuro de algunas perdonas.
En eso tardaron aproximadamente 2 horas, por lo que para cuando terminaron, Hermione F. estaba agotada de hablar y todos tenían hambre, por lo que inmediatamente se sirvió la cena en las mesas. Hermione F. fue acomodada en la mesa de los profesores, donde estaban sentados la mayoría de los invitados.
Todos cenaron tranquilamente y se decidió que leerían un solo capitulo mas y después se irían a dormir.
-Ahora, ¿Quién desea leer el siguiente capitulo?-pregunto Dumbledore, con el libro en su mano.
-A mi me gustaría hacerlo-dijo Hermione F., quien ya había leído todos los libros.
Dumbledore le entrego el libro y Hermione F. empezó a leer.
-El siguiente capitulo se llama: La Casa de los Gaunt.
Dumbledore bajo la mirada, sabiendo que ya había llegado la hora de preparar a Harry para la lucha que debería librar.
Durante el resto de las clases de Pociones de esa semana, Harry continuó siguiendo las instrucciones del Príncipe Mestizo siempre que se desviaran de las de Libatius Borage.
Las personas que estaban en desacuerdo con que Harry siguiera las instrucciones del libro (Hermione, la Señora Weasley, Ginny, etc.) miraron mas a Harry, quien solo intento poner la cara mas inocente que pudo hacer.
Con el resultado de que en la cuarta clase Slughorn no paraba de hablar sobre las habilidades de Harry
-Habilidades que no son tuyas…-recrimino Hermione.
-¡Yo soy el que prepara las pociones! ¡El Príncipe no las hace por mí! ¡Solo estoy siguiendo indicaciones!-se defendió el chico, ya cansado de las recriminaciones de Hermione respecto a su libros de pociones.
Hermione bufo, todavía molesta por la "nuevas habilidades" de Harry.
Hermione F. también bufo, ya que a pesar de que había hechizos que habían sido muy útiles en su momento, hubiera preferido mil veces que Harry nunca se hubiera encontrado con ese libro. Se habría ahorrado muchos problemas.
Diciendo que rara vez le había enseñado a alguien con tanto talento. Ni Ron ni Hermione estaban muy contentos con esto.
Ron también bufo, pero por motivos diferentes. A pesar de que estaba feliz de que su amigo tuviera la suerte de encontrarse ese libro, no podía evitar sentir celos.
Aunque Harry les había ofrecido compartir el libro con ellos, Ron tenía más dificultades descifrando la letra que Harry y no podía pedirle continuamente a Harry que le leyera las instrucciones en voz alta porque se vería sospechoso.
Ron volvió a bufar, pero le dio una mirada agradecida a Harry por intentar ayudarle.
Hermione, mientras tanto, estaba completamente decidida a adherirse a lo que ella llamaba las instrucciones "oficiales".
-Que sean oficiales no significa que sean las mejores-dijo Snape, intentando defenderse a si mismo disimuladamente.
Todos lo miraron sorprendidos, ya que el siempre seguía las instrucciones oficiales (eso según ellos, ya que cuando hacia pociones fuera del salón de clases seguía las instrucciones que el mismo había hecho hacia años)
Pero estaba cada vez de peor humor a medida que le daban resultados más pobres que las del Príncipe.
-¡Claro que estoy enfadada! ¡Esas no son las instrucciones oficiales!-exclamo la chica con la cara roja.
-Hermione, por favor, dejemos esta discusión para después-dijo Harry con tono cansado.
Hermione asintió, pero solo porque no quería interrumpir tanto la lectura.
Harry se preguntaba vagamente quién había sido el Príncipe Mestizo.
-Todos nos lo preguntamos-dijo Neville.
Aunque la cantidad de tarea que les habían dado no le dejaba tiempo para leer la copia entera de Preparación Avanzada de Pociones, la había examinado lo suficiente como para ver que no había casi ninguna página en la que el Príncipe no hubiera hecho notas adicionales.
Snape se arrepentía cada vez más de haber hecho todas esas anotaciones. El solo las había hecho para no olvidarlas mas adelante. No para que un mocoso se aprovechara de esa información, cuando el ya no estaba en las clases de pociones para poder notarlo desde un principio.
No todas relacionadas con la preparación de pociones. En muchos lugares había instrucciones para lo que parecían hechizos que el Príncipe había inventado él mismo.
-No es posible inventar nuevos hechizos, así que de seguro solo son hechizos que pasaron de moda y después el encontró en algún libro o algo así-explico la Tonks. Al ver la mirada de sorpresa de algunos, ella exclamo-. ¿Qué? Yo también pude haber prestado atención a las clases.
–O ella misma –Dijo Hermione irritada, escuchando que Harry le mostraba algunos de estos hechizos a Ron en la Sala Común el Sábado a la noche –. Podría haber sido una chica.
-¿Desde cuando las chicas se hacen llamar Príncipe?-pregunto Cho, tratando de llamar la atención de Harry, haciéndole saber que estaba de acuerdo con el con que el Príncipe Mestizo era un hombre. Había vuelto hace una hora, con renovadas esperanzas de poder atrapar a Harry. No permitiría que una mosquita muerta como Ginny Weasley le quitara su oportunidad de enamorar al Elegido.
Nuevamente se decepciono al ver la mirada enojada de Harry al escuchar como le había hablado a su amiga. Ginny también le envió una fea mirada, adivinando sus intenciones rápidamente.
Creo que la letra parece más de una chica que de un chico.
Snape miro feo a Hermione, pero ella no se dio cuenta.
-Se llamaba el Príncipe Mestizo-dijo Harry-. ¿Cuántas chicas han sido príncipes?
-Buen punto…-murmuro Hermione, algo sonrojada.
Pareció que Hermione no tenía ninguna respuesta para esto. Simplemente frunció el seño y alejó de la vista de Ron su ensayo sobre Los Principios de la Rematerialización de un tirón, porque Ron estaba intentando leerlo al revés.
Los Ravenclaw y Hermione rodaron los ojos.
Harry miró su reloj y rápidamente metió su vieja copia de Preparación Avanzada de Pociones de nuevo en la mochila.
-Son las ocho menos cinco, mejor me voy, voy a llega tarde con Dumbledore.
Dumbledore estaba dudando si era bueno que todos escucharan esos recuerdos, que supieran todo sobre lo Horrocrux. Era información muy oscura y delicada y era peligroso que todos los estudiantes lo supieran. Miro a Hermione F., quien entendió rápidamente su preocupación.
-Es necesario que todos lo escuchen, para que estén preparados y sepan comprender todo lo que sucede en esta época-esto lo dijo de manera en que solo Dumbledore lo escuche, por lo que todos se preguntaron que era lo que le decía.
Dumbledore asintió, pero no podía evitar pensar en que todo eso iba a poner a sus estudiantes en peligro.
-¡Oh!-jadeó Hermione, levantando la vista en seguida- ¡Buena suerte! ¡Te esperaremos despiertos, queremos escuchar qué te enseña!
-Como siempre-dijeron los gemelos Weasley, quienes ya estaban acostumbrados a los constantes secretos de Trío de Dorado.
-Espero que te vaya bien-dijo Ron, y los dos vieron a Harry salir por el agujero del retrato.
Harry prosiguió a través de los corredores desiertos, aunque había tenido que esconderse apresuradamente detrás de una estatua cuando la profesora Trelawney apareció al dar vuelta la esquina, murmurando para sí misma mientras mezclaba un mazo de barajas bastante sucias, leyéndolas mientras caminaba.
Todos observaban a la Profesora Trelawney, quien parecía estar en otro mundo, sin prestar la mínima atención a la lectura.
-Dos de picas: conflicto-murmuró, mientras pasaba por el lugar donde Harry estaba agachado, escondido-. Siete de picas: un mal presagio. Diez de picas: violencia. Rey de picas: un joven siniestro, posiblemente turbado, uno al que no le gusta ser interrogado.
Esa última le recordó a Dumbledore a Tom Riddle de joven.
Se quedó quieta de repente, justo al lado de la estatua tras la cual se escondía Harry.
-Bueno, eso no puede ser cierto-dijo, molesta, y Harry la escuchó volver a mezclar el mazo otra vez, dejando nada más que un leve olor a jerez para cocinar detrás de sí. Harry esperó hasta que estuvo seguro de que se había ido y después se apuró a llegar al punto en el corredor del séptimo piso donde había sólo una gárgola parada contra la pared.
Los que nunca habían estado antes en el despacho de Dumbledore prestaron más atención, ya que no todos sabían donde estaba ubicado.
-Gaseosas ácidas-dijo Harry y la gárgola se corrió de un salto; la pared detrás de ella se deslizó y se reveló una escalera de piedra en espiral en movimiento
Los antes mencionados abrieron los ojos como platos, sorprendidos de no haber notado algo así en el castillo antes.
En la que Harry se paró, y fue llevado en suave círculos hasta la puerta con la aldaba de bronce que daba a la oficina de Dumbledore.
Harry golpeó.
-Entre-dijo la voz de Dumbledore.
-Buenas noches, profesor-dijo Harry, caminado hacia el interior de la oficina del director.
-Ah, buenas noches Harry, siéntate-dijo Dumbledore, sonriendo-. Espero que hayas tenido una buena primera semana de vuelta en la escuela.
-Sí, gracias, profesor-dijo Harry.
-Debes haber estado ocupado, ¡Ya tienes una detención!
Snape soltó un gruñido, enojado de que Harry se halla salvado de la detención que el le había impuesto.
-Eh-empezó Harry torpemente, pero Dumbledore no se veía muy serio.
-El nunca es serio cuando se trata de castigos-dijo la Profesora McGonagall mirando a Dumbledore algo enojada.
Sirius, Remus, los Gemelos Weasley y el resto de los alborotadores de la escuela no pudieron contradecir a la profesora. Cuando los llevaban frente a Dumbledore para que este les diera un castigo, Dumbledore acostumbraba a ser mucho más permisivo que los otros profesores.
-Arreglé con el profesor Snape para que cumplas con tu detención el próximo sábado.
Por lo menos la va a cumplir pensó Snape, quien seguía furioso.
-Está bien-dijo Harry que tenía asuntos más importantes en mente que la detención de Snape.
Esto hizo entristecer un poco a Sirius, que lo único que quería para Harry era una vida completamente normal, donde sus mayores preocupaciones fueran los exámenes y los castigos. Donde tuviera una casa donde pasar las vacaciones, que tuviera una madre que lo cuidara y un padre que le aconsejara. Que fuera un adolescente feliz, que hiciera travesuras, que tuviera muchos amigos y una novia. Que tuviera una vida feliz y normal…pero eso ahora era imposible. Voldemort se había hecho cargo de eso. No solo le quito a sus mejores amigos, sino también le quito esa vida a Harry, convirtiéndolo en un niño que tenia el peso del mundo sobre sus hombros.
Se prohibió a si mismo no pensar mas en el tema durante la lectura, porque sentía que de un momento a otro perdería el control y se levantaría completamente decidido a emprender la misión suicida de vengar a todo lo que Voldemort había robado y matado.
Y ahora miraba alrededor subrepticiamente en busca de algún indicio de lo que Dumbledore pensaba hacer con él esa noche. La oficina circular se veía igual que siempre; los delicados instrumentos de plata ubicados en las mesas echando humo y zumbando, retratos de anteriores directores y directoras dormitando en sus marcos y el magnífico fénix de Dumbledore, Fawkes, parado en su percha detrás de la puerta, mirando a Harry con brillante interés.
Muchos quedaron maravillados con la descripción del despacho de Dumbledore.
Pero entonces de repente Fawkes entro por una de las ventanas que estaban abiertas y se poso sobre el respaldo de la silla de Dumbledore. Este se sorprendió un poco, ya que creía que no lo volvería a ver hasta que terminaran a leer los dos libros.
El resto miraba a Fawkes maravillados, ya que este se encontraba en una se sus fases mas hermosas y sus plumas rojas y doradas brillaban con cada movimiento realizado por esta magnifica criatura.
Ni siquiera parecía que Dumbledore hubiera preparado espacio para práctica de duelos.
-Eso es porque no vamos a practicar duelos-dijo Dumbledore con una sonrisa mientras acariciaba suavemente las plumas de Fawkes.
Fue entonces cuando se fijo en que el ave tenía una nota pegada a la pata. El decidió no hacerla publica por el momento, ya que por algo la habían enviado de esa manera. Disimuladamente la desato de la pata y leyó:
Estimado Profesor Dumbledore:
Primero que todo, le pedimos encarecidamente que no haga publica esta nota por ahora, ya que lo que contiene esta podría hacer que mas de uno entre en pánico.
Como bien se explico con anterioridad, tanto los libros, como los "Chicos del Futuro", como la Hermione del futuro, provienen de otro universo paralelo, al igual que esta carta. Esto se hizo con el motivo de ayudar sin destruir o afectar nuestro presente, pero no habíamos tenido en cuenta que este viaje ínter dimensional podría afectar el pasado de su universo.
Al parecer, con la llegada de la Hermione del futuro, algo ocurrió en su pasado, algo que a afectado sucesos importantes de su presente.
Esta carta se ha escrito con la intención de avisarle con tiempo que algunas cosas pueden cambiar en su presente. No es posible saber que será, pero será algo importante. Esto posiblemente no sucederá hasta dentro de unos días, pero creemos que es justo que usted sea avisado con anterioridad.
Lo que si es seguro, es que este "cambio" no va a afectar el destino de Harry Potter, por lo que lo dicho en la Profecía no cambiara.
Con nuestros mayores deseos,
H.P, R.W, G.P, G.W, W.W, C.W, P.W, (somos muchos mas, pero la hoja no alcanzaría si los escribiéramos todos)
P.D.: Por favor, enseñarle esta carta SOLO a la Hermione del futuro.
Dumbledore tuvo que usar mucha voluntad para no demostrar físicamente toda la preocupación que sentía. Guardo la carta suavemente dentro de su manga, en la espera de que Hermione F. termine de leer ese capitulo para enseñársela. A pesar de todas las interrogantes que rondaban por su cabeza, intento prestar atención a la lectura.
-Así que, Harry-dijo Dumbledore en una voz de negocios-, ¿Te has estado preguntando, estoy seguro, qué te tengo planeado durante estas -por falta de un término mejor- lecciones?
-¡Para nada, profesor!-exclamo Fred con sarcasmo.
-¡Apenas si ha pensado en eso!-termino George.
-Sí, profesor.
-Bueno, he decidido que es hora, ahora que sabes qué es lo que incitó a Lord Voldemort
La mayoría se estremeció al escuchar el nombre.
A tratar de matarte hace quince años, que te sea dada cierta información.
Hubo una pausa.
-Usted dijo, al final del último año, que me iba a contar todo-dijo Harry. Le resultaba difícil ocultar una nota de acusación en su voz-, profesor-añadió.
-Y así lo hice-dijo Dumbledore plácidamente-. Te conté todo lo que se. Desde este momento en adelante, dejaremos las firmes bases de los hechos y viajaremos juntos a través de los tenebrosos pantanos de la memoria, hacia los matorrales de las conjeturas más salvajes.
Todos escucharon con más atención. Todos eran consientes de que la información que escucharían era muy importante y de no ser por los libros, nunca habrían sabido siquiera de su existencia.
De ahora en adelante, Harry, puedo estar tan miserablemente equivocado como Humphrey Belcher, que pensaba que era el momento perfecto para fabricar un caldero con queso.
-Pero…Profesor…Usted nunca se equivoca-dijo un estudiante de Ravenclaw confuso.
-Me halaga que piensen eso de mí, pero la realidad es que me equivoco como cualquier persona normal-respondió Dumbledore con una sonrisa-. Aunque no puedo negarlo, lo hago menos que la mayoría de las personas.
-¿Pero usted piensa que está en lo cierto?-dijo Harry.
-Naturalmente sí, pero como ya te he probado, cometo errores como cualquier hombre. De hecho, siendo, perdóname, bastante más inteligente que la mayoría de los hombres, mis errores tienden a ser como corresponde mucho mayores.
-Creo que se me olvido mencionar eso…-dijo Dumbledore para si mismo.
-Profesor-dijo Harry tanteando-, lo que va a contarme ¿Tiene algo que ver con la profecía? ¿Va a ayudarme a… sobrevivir?
-Tiene mucho que ver con la profecía-dijo Dumbledore, tan despreocupadamente como si Harry le hubiera preguntado sobre el clima de los días siguientes-. Y ciertamente espero que te ayude a sobrevivir.
-¿Espera?-pregunto la Profesora McGonagall, quien fue una de los pocos que notaron eso.
El Profesor Dumbledore le envió una mirada significativa.
Nadie pareció darse cuanta del intercambio de lo dos.
Dumbledore se levantó y caminó alrededor del escritorio, pasando a Harry, que se dio vuelta anhelante en su silla para ver a Dumbledore inclinado sobre el armario junto a la puerta. Cuando Dumbledore se irguió, estaba sosteniendo una familiar vasija de piedra poco profunda con marcas extrañas talladas alrededor de su borde.
-El pensadero-dijo Harry, recordando su pequeña aventura del año pasado (pequeña comprada con las otras aventuras que había tenido)
Muchos lo miraron confundidos, sin saber con exactitud que era ese objeto. Los que sabían que era, solo podían preguntarse para que necesitaría Dumbledore usarlo en ese preciso momento.
Colocó el pensadero en el escritorio enfrente de Harry.
-Te ves preocupado.
Harry en efecto había estado mirando el pensadero con cierta aprehensión. Sus experiencias anteriores con el extraño dispositivo que almacenaba y revelaba pensamientos y recuerdos, aunque habían sido altamente instructivas, también habían sido incómodas.
Muchos se sorprendieron, tanto como por el uso del Pensadero como por el hecho de que Harry había usado uno.
-¿Por qué no nos lo dijiste?-preguntaron Ron y Hermione al mismo tiempo (N.A: Tengo entendido que Dumbledore le pidió a Harry que no le dijera a nadie lo que vio en el pensadero por lo de los padres de Neville. Si estoy equivocada, por favor corríjanme en un comentario).
-Yo mismo le pedí a Harry que no se lo dijera a nadie-les respondió Dumbledore a los dos.
Ron y Hermione se conformaron con esa respuesta, pero le dieron a Harry una mirada que claramente decía "Después nos lo tendrás que contar todo".
La última vez que había mirado su contenido, había visto mucho más de los que hubiera querido.
Ron y Hermione repitieron la mirada de antes.
Pero Dumbledore estaba sonriendo.
-Esta vez, vas a entrar al pensadero conmigo… y aún mucho más inusual, con mi permiso.
Todos concluyeron que la última vez que Harry había usado el pensadero había sido sin el permiso de Dumbledore.
Después de un corto regaño por parte de la Señora Weasley, Hermione F. continúo con la lectura con una mal disimulada sonrisa de diversión.
-¿A dónde vamos, profesor?
-De viaje por el camino de los recuerdos de Bob Ogden-dijo Dumbledore
-¿Bob Ogden?-le pregunto Tonks a Dumbledore en nombre de todos los demás.
-Ya se darán cuenta-dijo el.
-Era un empleado del Departamento de Seguridad Mágica –dijo Dumbledore –. Murió hace un tiempo, pero no antes de que lo hubiera rastreado y persuadido de que me confiara estas memorias.
-¿Y que tienen esas memorias de importantes?-pregunto una chica de Slytherin, que estaba muy aburrida.
-Una vez mas, ya se darán cuenta-respondió Dumbledore pacientemente.
Estamos a punto de acompañarlo en una visita que hizo en el transcurso de su carrera. Estarás, Harry…
Pero Dumbledore estaba teniendo dificultades para quitar el corcho de la botella de cristal. Su mano herida parecía rígida y dolorosa.
-¿Esta seguro de que se siente bien, Profesor?-pregunto la Madame Pomfrey, sin creer todavía que aun no tenía esa herida.
-Me encuentro perfectamente, Madame Pomfrey-respondió el.
-¿Quiere que… quiere que yo lo haga, profesor?
-No te preocupes, Harry.
Dumbledore apuntó su varita a la botella y el corcho salió volando.
-Profesor, ¿que le pasó en la mano?-Harry volvió a preguntar
-¿Cuándo te darás cuenta de que no va a responder esa pregunta por un largo tiempo?-pregunto Ginny a Harry, con una mirada divertida.
-Tal vez me lo diga en ese momento-dijo Harry con esperanza.
Mirando los dedos ennegrecidos con una mezcla de repulsión y pena.
-Ahora no es el momento para esa historia, Harry. No aún.
Ginny miro a Harry con una sonrisa de auto-satisfacción mientras el se enfurruñaba.
Tenemos una cita con Bob Ogden.
Dumbledore vertió el contenido plateado de la botella en el pensadero, donde se arremolinó y brilló tenuemente, ni líquido ni gas.
–Después de ti –dijo Dumbledore, señalando la vasija.
Harry se inclinó hacia delante, tomó aire, y metió la cabeza en la sustancia plateada. Sintió que sus pies dejaban el suelo de la oficina; se estaba cayendo, cayendo a través de una oscuridad arremolinada y después, bastante súbitamente, estaba parpadeando por la deslumbrante luz del sol.
Los que nunca antes habían usado un pensadero (un 95% de las personas en el Gran Comedor) estaban sorprendidos por todo eso. Aunque se seguían preguntando quien diablos era Bob Ogden.
Antes de que sus ojos se hubieran acostumbrado, Dumbledore aterrizó junto a él.
Estaban parados en un camino en el campo, cercado por altos y enmarañados setos, bajo un cielo veraniego tan azul y brillante como una nomeolvides.
-¿Y tu como sabes que es una nomeolvides?-le pregunto Hermione a Harry.
Este se sonrojo y se encogió de hombros, evadiendo la pregunta. En realidad, sabía lo que era por 11 años de convivencia con Tía Petunia, a la que le gustaba la jardinería.
A unos tres metros delante de ellos había un hombre bajo y rollizo usando lentes extremadamente gruesos que reducían sus ojos al tamaño de los de un topo.
-¿Ogden?-pregunto un estudiante de Hufflepuff.
Dumbledore asintió.
Estaba leyendo un cartel de madera que salía de las zarzas al lado izquierdo del camino. Harry sabía que ese tenía que ser Ogden; era la única persona a la vista, y además estaba usando la extraña combinación de prendas tan frecuentemente elegida por magos sin experiencia que intentaban parecer muggles.
Los sangre-limpia miraron a Harry ofendidos.
-¡Nosotros no vestimos extraño!-exclamo una indignada estudiante de Slytherin.
-No, no visten extraño cuando se trata del mundo mágico, pero cuando se trata del mundo muggle…-respondió Colin Creevey.
Pero esta respuesta solo causo más indignación a Slytherin.
En este caso, una levita y botines sobre un traje de baño a rayas.
Los hijos de muggles rieron un poco.
Antes de que Harry tuviera tiempo solo de observar su extraña apariencia, Ogden había empezado a caminar con paso rápido por el camino.
Dumbledore y Harry lo siguieron. Mientras pasaban por el cartel de madera, Harry miró sus dos flechas. Una apuntaba hacia el lugar del que venían y decía: Great Hangleton. La flecha que apuntaba hacia Ogden decía Little Hangleton, 1 milla.
Solo unos pocos habían estado ahí, pero ninguno sabia que tenia ese ligar de especial.
Caminaron un corto trecho con nada más que ver que los setos, el amplio cielo azul sobre sus cabezas y la figura con levita delante de ellos, con su ropa susurrando mientras se movía. Entonces el camino giró hacia la izquierda y empezó a bajar, con mucha pendiente, siguiendo el costado de una colina, de modo que tuvieron una vista súbita e inesperada de un valle completo que aparecía justo delante de ellos. Harry podía ver un pueblo, sin lugar a dudas Little Hangleton, anidado entre dos altas colinas, con su iglesia y su cementerio claramente visibles. Del otro lado del valle, en la colina opuesta, había una elegante mansión rodeada por una amplia extensión de césped verde y afelpado.
-¿Podrías dejar de describir el paisaje y decir de una maldita vez lo que sucede en ese recuerdo?-pregunto Draco, exasperado. Su humor había empeorado poco a poco durante la lectura.
-Por si no te habías dado cuenta, hurón, yo no controlo lo que se narra en el libro-le respondió Harry un poco irritado.
Ogden había empezado a trotar de mala gana a causa de la pendiente. Dumbledore alargó su paso y Harry se apuró para no quedarse atrás. Pensó que Little Hangleton debía ser su destino final y se preguntó, como lo había hecho la noche que habían encontrado a Slughorn, por qué tenían que acercarse desde tanta distancia.
-Little Hangleton es un pueblo muggle. No esta permitido aparecerse directamente en el-explico la Profesora McGonagall a los estudiantes que tenían la misma interrogante
Pronto descubrió que estaba equivocado al pensar que estaban yendo al pueblo, sin embargo. El camino se curvaba a la derecha y cuando doblaron a la esquina, fue para ver una punta de la levita de Ogden desaparecer a través de un hueco en la cerca.
Todos (menos Dumbledore, claro) parecían cada vez mas confundidos. Todavía no había ningún indicio de porque Dumbledore le enseñaba ese recuerdo a Harry.
Dumbledore y Harry lo siguieron por un angosto camino de tierra bordeado por setos más altos y más salvajes que los que había dejado atrás. El camino era irregular, rocoso y lleno de baches, con pendiente hacia abajo como el anterior, y parecía dirigirse hacia unos árboles oscuros un poco más abajo. Y así era, el camino pronto se ensanchó al llegar al grupo de árboles y Dumbledore y Harry se detuvieron detrás de Ogden, quien se había detenido y sacado su varita.
A pesar del día sin nubes, los altos árboles de adelante creaban sombras profundas, oscuras y frescas y a los ojos de Harry les tomó unos segundos distinguir el edificio medio escondido entre la maraña de troncos.
-¿Una casa en medio de todo eso?-pregunto Sirius.
Nadie respondió.
A Harry le pareció una lugar muy extraño para una casa, o una decisión rara dejar crecer los árboles tan cerca, bloqueando toda la luz y la vista del valle. Se preguntó si estaría habitada, sus paredes estaban llenas de musgo y se habían caído tantas tejas del techo que las vigas estaban visibles en muchos lugares.
Algunos ya estaban empezando a creer que era una casa abandonada.
Las ortigas crecían alrededor de toda la casa, llegando hasta la altura de las ventanas, que eran minúsculas y cubiertas de mugre. Había llegado a la conclusión de que nadie podría llegar a vivir ahí, sin embargo, una de las ventanas se abrió de golpe con un estruendo y una delgada columna de vapor o humo salió por ella, como si alguien estuviera cocinando.
Todos se sorprendieron un poco de que alguien pudiera ser capaz de vivir en esas condiciones. En comparación, el Numero 12 de Grimmauld Place parecía ser una calida cabaña de verano.
Ogden avanzó silenciosamente y según le pareció a Harry, bastante cautelosamente. Mientras las sombras oscuras de los árboles se deslizaban sobre él, se detuvo otra vez, mirando fijamente la puerta frontal, en la que alguien había clavado una serpiente muerta.
Las chicas (y algunos chicos) pusieron cara de horror y asco. Los Griffindor observaban con burla a los Slytherin.
-¡Hasta que al fin alguien le da su merecido a una serpiente!-exclamo Sirius.
-Sirius, cállate-le reprendió Remus, como en los viejos tiempos.
Algunos seguían impresionados de que ese fuera el supuesto asesino Sirius Black.
Entonces se escuchó un susurro y un chasquido, y un hombre vestido con andrajos cayó del árbol más cercano, aterrizando parado justo delante de Ogden
Las chicas estaban algo asustadas, a pesar de que ni siquiera estaban ahí.
Quien saltó hacia atrás tan rápido que pisó las colas de su levita y tropezó.
–No eres bienvenido.
El hombre parado delante de ellos tenía un pelo grueso tan greñudo y lleno de tierra que podría haber sido de cualquier color. Le faltaban varios dientes.
Todos se estaban preguntando quien era capaz de vivir en tal situación.
Sus ojos eran pequeños y oscuros, y miraban en direcciones opuestas. Podría haber parecido cómico, pero no era así; el efecto era aterrador, y Harry no podía culpar a Ogden por retroceder varios pasos más antes de hablar.
-Eh… buenos días. Soy del Ministerio de Magia…
-No eres bienvenido.
-Eh… lo siento… no le entiendo-dijo Ogden, nervioso.
-Pero este hombre si que es diota-comento Ron-. ¿Cómo no va a entender?
-Talvez este hablando otro idioma-aporto Hermione.
-Pero entonces ¿Cómo es que yo entiendo?-pregunto Harry-. Yo no hablo otro idioma, además de…
Los tres se miraron, adivinando rápidamente lo que estaba sucediendo en el libro. Solo había un idioma (además del ingles) que Harry podía comprender sin problemas: el parsel.
Las demás personas solo los observaban, intentando adivinar el porque sus caras de sorpresa, ya que ninguno alcanzo a escuchar la conversación (excepto Ginny, pero ella decidió no interferir)
Harry pensó que Ogden estaba siendo extremadamente torpe; el extraño se estaba haciendo entender muy claramente en la opinión de Harry, particularmente porque sostenía una varita en una mano y un cuchillo corto y bastante sangriento en la otra.
Algunas personas se estremecieron.
-Me imagino que entiendes lo que dice, ¿No es así, Harry?-dijo Dumbledore despacio.
-Si, por supuesto-dijo Harry, un poco perplejo-. ¿Por qué Ogden no puede…?
Pero cuando sus ojos encontraron la serpiente muerta en la puerta nuevamente, comprendió al instante.
-¿Está hablando Pársel?
Entonces todos recordaron lo sucedido 3 años atrás. Algunos seguían mirando a Harry sospechosamente, ya que nunca habían dejado de pensar que el hecho de que el hablara Parsel era signo de que algo andaba mal con el chico. Sin embargo, la mayoría ya veía este hecho como algo sin mayor importancia, ya que se había comprobado que en realidad Harry no había hecho nada malo.
Sin embargo, no podían evitar pensar que no era una casualidad el hecho de que el otro hombre también lo hablara.
-Muy bien-dijo Dumbledore, sonriendo y asintiendo con la cabeza.
El hombre con harapos ahora estaba avanzando hacia Ogden, cuchillo en una mano, varita en la otra.
-Bueno, mire…-empezó a decir Ogden, pero demasiado tarde: Hubo un ruido como una detonación, y Ogden apareció en el suelo, agarrándose la nariz, mientras que una desagradable sustancia pegajosa amarilla le salía de entre los dedos.
Todos estaban sorprendidos de que alguien pudiera ser así de salvaje.
-¡Morfin!-dijo una voz fuerte.
Un anciano había salido apresuradamente de la choza, golpeando la puerta detrás de él, haciendo que la serpiente se balanceara patéticamente. Este hombre era más bajo que el primero y extrañamente desproporcionado; sus hombros eran muy anchos y sus brazos demasiado largos, lo que junto con sus ojos marrones, su pelo corto y disparejo y su cara arrugada, le daban la apariencia de un mono viejo y poderoso.
A pesar de que todos estaban muy sorprendidos, ninguno podía siquiera imaginar el porque Dumbledore le enseñaba todo esto a Harry.
-Del ministerio, ¿no es así?-dijo el hombre más viejo mirando a Ogden.
-¡Correcto!-dijo Ogden enojado palpándose la cara-. Y usted es, me imagino, ¿El señor Gaunt?
-Así es-dijo Gaunt-. ¿Le dio en la cara, no es así?
-¡Sí, sí que lo hizo!-dijo Ogden repentinamente.
-Debería haber anunciado su presencia, ¿No?-dijo Gaunt agresivamente
-¿Cómo puede ser alguien tan grosero?-exclamo la Profesora McGonagall, sorprendida por la barbaridad del personaje.
Esta es propiedad privada. No puede entrar aquí como si nada y esperar que mi hijo no se defienda.
-¿Defenderse? ¿Qué le hizo el pobre tipo a ese loco?-pregunto Bill confundido.
-¿Defenderse de qué, hombre?-dijo Ogden, volviendo a ponerse en pie.
-Curiosos. Intrusos. Muggles y mugre.
Los hijos de muggles se sintieron ofendidos, por la grosera comparación de Gaunt.
Ogden apuntó su varita a su propia nariz de la que todavía estaba manando lo que parecía pus amarillo y el flujo se detuvo enseguida.
–Entra a la casa. No discutas –le dijo el señor Gaunt a Morfin por la comisura de sus labios.
Esta vez prevenido Harry reconoció la lengua Pársel, aún cuando pudiera entender lo que decían, distinguió el extraño siseo que era todo lo que Ogden podía oír.
Unos cuantos se volvieron a estremecer.
Morfin parecía estar a punto de discutir, pero cuando su padre le echó una mirada atemorizante, cambió de opinión y se fue pesadamente al interior de la choza
-¿Qué tipo de padre asusta a su propio hijo?-se pregunto el Señor Weasley en voz alta.
Nadie respondió, pero Draco se hundió un poco más en el asiento.
Balanceándose al andar y golpeando la puerta detrás de él, haciendo que la serpiente se balanceara tristemente otra vez.
Algunos se preguntaron porque habían colgado esa serpiente en la puerta, pero a ninguno se le ocurrió nada.
-Es a su hijo a quien vengo a ver, señor Gaunt –dijo Ogden, mientras limpiaba los últimos restos de pus de su saco
Las chicas pusieron cara de asco.
Ese era Morfin, ¿No es así?
-Ah sí, ese era Morfin-dijo el anciano indiferentemente-¿Es usted de sangre pura?-preguntó, repentinamente agresivo.
-Pero… ¿Qué demonios tiene que ver?-se pregunto Charlie muy enojado.
-Es muy obvio, es un defensor de la sangre-dijo Hermione con tono indiferente. Los comentarios hirientes respecto a su estatus de sangre ya no le afectaban. Debían ser realmente fuertes para que ella se sintiese ofendida, enojada o triste.
-Eso no tiene nada que ver ahora-dijo Ogden fríamente y Harry sintió que su respeto por Ogden subía.
Igual que a la mayoría de los habitantes del Gran Comedor.
Aparentemente, Gaunt se sentía de forma bastante diferente.
Le echó una mirada a la cara de Ogden y murmuró, en lo que claramente debía ser un tono ofensivo:
-Ahora que lo pienso, he visto muchas narices como la suya en el pueblo.
Las personas se estaban exasperando cada vez mas con la actitud de Gaunt. Incluso los Slytherin, quienes no miraban con malos ojos la actitud de Gaunt respecto a los Sangre Sucia.
-No lo dudo, si han dejado suelto a su hijo cerca de ellos-dijo Ogden
Algunos rieron.
¿Tal vez podríamos continuar esta conversación adentro?
-¿Adentro?
-Sí, señor Gaunt. Ya le dije. Estoy aquí por Morfin. Le enviamos una lechuza…
-No tengo necesidad de lechuzas-dijo Gaunt-. No abro las cartas.
-Pero que tipo tan raro…-murmuro Percy.
-Entonces no puede quejarse de que no reciba aviso de sus visitas-dijo Ogden mordazmente-. Estoy aquí siguiendo una seria infracción de las leyes de la comunidad mágica, que ocurrió aquí temprano esta mañana.
-¡Al fin dice porque esta ahí!-exclamo Sirius.
-¡Esta bien, está bien, está bien!-bramó Gaunt-. ¡Entre a la maldita casa, entonces, como si fuera a servirle de mucho!
Todos estaban cada vez mas horrorizados con los malos modales de Gaunt.
La casa parecía tener tres pequeñas habitaciones. Dos puertas daban a la habitación principal, que servía a la vez de cocina y de sala de estar. Morfin estaba sentado en una silla mugrienta junto a la chimenea, retorciendo una víbora viva entre sus gruesos dedos y cantándole suavemente en lengua Pársel:
Sisea, sisea, pequeña serpiente
Culebrea en el piso
Se buena con Morfin
O te clavará en la puerta
-Ese tipo si que es aterrador…-murmuro Ron, un poco hundido en su silla.
Todos estuvieron de acuerdo con el.
Hubo un ruido en un rincón cerca de la ventana abierta, y Harry se dio cuenta de que había alguien más en la habitación, una chica cuyo vestido gris harapiento era exactamente del mismo color que la sucia pared de piedra detrás de ella.
Dumbledore no podía evitar sentir lastima por la madre de Voldemort. Su vida nunca fue fácil. Sin embargo, eso no excusaba lo que le había hecho al padre de Voldemort.
Estaba parada cerca de una olla de la que salía vapor puesta sobre una estufa negra y sucia, acomodando unas ollas y sartenes en un armario arriba de la cocina. Su cabello era lacio y deslucido y tenía una cara plana, pálida y bastante pesada.
-Oh, genial, otra loca-exclamo Sirius.
-¡Sirius!-reprendió Remus-. Eso no es algo de que burlarse-hizo un pequeño movimiento en dirección a Neville, quien no había escuchado las palabras de Sirius.
Sirius bajo la cabeza.
Sus ojos, como los de su hermano, miraban en distintas direcciones. Se veía un poco más limpia que los dos hombres, pero Harry pensó que nunca había visto una persona que se viera más abatida.
Todos empezaron a sentir también lastima por la chica. Estaban seguros que además de ser la mas limpia, era la más cuerda.
-Mi hija, Merope-dijo Gaunt de mala gana, viendo que Ogden la miraba inquisidoramente.
–Buenos días-dijo Ogden.
No contestó, pero dándole una rápida mirada asustada a su padre se dio vuelta, dándoles la espalda y continuó acomodando las ollas en el armario.
-Bueno, señor Gaunt-dijo Ogden-. Para ir directo al punto, tenemos razones para creer que su hijo Morfin anoche realizó magia enfrente de un muggle.
Hubo un sonido metálico ensordecedor. Merope había dejado caer una de las ollas.
-¡Levántala!-bramó Gaunt-. ¡Eso es, arrástrate en el piso como un mugriento muggle! ¿Para que es tu varita, inútil saco de estiércol?
Todos parecían indignados por la manera en que Gaunt trataba a Merope. Sobretodo los padres, quienes no podían concebir que alguien pudiese tratar de esa manera a una hija. Comparado con esto, lo que le hizo a Morfin no era nada.
-¡Señor Gaunt, por favor!-dijo Ogden con una voz horrorizada, mientras Merope, que ya había levantado la olla, se ruborizaba de un color escarlata, soltó la olla, sacó su varita temblorosamente de su bolsillo, le apuntó a la olla y murmuró un hechizo inaudible apresuradamente que causó que la olla saliera disparada por el piso atravesando toda la habitación, chocara con la pared, y se partiera en dos.
Todos se preguntaron si Merope (o Morfin) habían acudido a Hogwarts alguna vez. Dumbledore, al adivinar el interrogante de todos, respondió sin que alguien se lo preguntara directamente.
-No, Merope nunca asistió a Hogwarts. Su padre decidió que ella seria educada en casa, aunque "educar" no seria la palabra correcta para este caso, ya que no le parecía que ella fuera digna de gastar su dinero en su educación. Morfin tampoco asistió aquí, pero este por motivos diferentes: fue declarado mentalmente inestable como para convivir con otros chicos.
Morfin dejó escapar un loco cacareo de risa. Gaunt gritó.
-¡Arréglala, bodoque inútil, arréglala!
Merope atravesó la habitación a tropezones, pero antes de que tuviera tiempo de levantar su varita, Ogden había levantado la suya y dijo "Reparo". La olla se arregló instantáneamente.
-Por lo menos hay alguien con un poco de modales en ese recuerdo-dijo Molly, quien se estaba empezando a frustrar por no saber el motivo por el cual Dumbledore le mostraba ese recuerdo a Harry.
Gaunt se vio por un momento como si estuviera por gritar a Ogden, pero pareció pensarlo mejor: en cambio, se mofó de su hija:
-Qué suerte que el hombre amable del ministerio esté aquí, ¿No? Tal vez te saque de mis manos, tal vez no le molesten los sucios squibs…
-¡No es un squib!-exclamo Hermione-. Los squibs no pueden hacer ningún tipo de magia, y ella pudo hacerlo hace un momento (aunque lo haya hecho mal)
-Si, Hermione, ya lo sabemos-suspiro Ron, quien, junto con Harry, ya estaba acostumbrado a sus "pequeños" ataque de sabelotodo.
Sin mirar a nadie ni agradecer a Ogden, Merope levantó la olla y la devolvió, con las manos temblando a su estante. Entonces se quedó parada, quieta, con la espalda contra la pared entre la ventana mugrienta y la cocina, como si no quisiera nada más que hundirse en la piedra y desaparecer.
-Señor Gaunt-comenzó Ogden nuevamente-como le he dicho: la razón de mi visita…
-¡Ya le escuché la primera vez!-espetó Gaunt- ¿Y qué? Morfin le dio a un muggle un poco de lo que se merecía. ¿Qué hay con eso, entonces?
-¿Les esta enseñando a sus hijos que deben atacar Muggles?-se horrorizo el Señor Weasley.
-No, simplemente no los regaña cuando lo hacen, aunque es técnicamente lo mismo-dijo Hermione F. igual de horrorizada. Entonces todos se acordaron de que ella también era madre.
-Morfin ha infringido las leyes de la comunidad mágica-dijo Ogden seriamente.
-Morfin ha infringido las leyes de la comunidad mágica-Gaunt imitó la voz de Ogden, haciéndola pomposa y cantarina. Morfin cacareó otra vez-Le enseñó a un sucio muggle una lección. ¿Es que eso es ilegal ahora?
-Siempre lo ha sido-dijo Hermione rodando los ojos.
-Si-dijo Ogden-. Me temo que sí.
Sacó de un bolsillo un pequeño rollo de pergamino y lo desenrolló.
-¿Qué es eso entonces, su sentencia?-dijo Gaunt, aumentando su voz muy enojado.
-Es un citatorio del ministerio para una audiencia…
-¡Citatorio! ¿Citatorio? ¿Quién se cree que es usted citando a mi hijo a cualquier lado?
Todos rodaron los ojos.
-Soy el jefe del Escuadrón de Seguridad Mágica-dijo Ogden.
-Y piensa que somos basura, ¿No?-gritó Gaunt, avanzando hacia Ogden con un dedo sucio que tenía una uña amarilla apuntándole al pecho
Las chicas, como lo habían hecho en la mayor parte del capitulo, arrugaron sus narices e hicieron muecas de asco.
-¿Basura que va a ir corriendo cuando el Ministerio nos llame? ¿Sabe con quién está hablando, pequeño y roñoso sangre sucia? ¿Lo sabe?
-¡Nosotros sabemos!-exclamaron los gemelos al mismo tiempo-. ¡Esta hablando con Gaunt!
Algunos rieron, pero Ginny les dio un golpe en la cabeza que hizo que se callaran.
-Tenía la impresión de que estaba hablando con el señor Gaunt-dijo Ogden, pareciendo cauteloso, pero manteniéndose firme en su lugar.
-¡Si! ¡Teníamos razón!-volvieron a escamar los gemelos, ganándose otro golpe de parte de su hermana.
-¡Así es!-rugió Gaunt. Por un momento Harry pensó que Gaunt estaba haciendo un gesto obsceno con su mano
-Lo cual no seria ninguna sorpresa…-murmuro Ginny.
Pero después se dio cuenta de que le estaba mostrando a Ogden el feo anillo engarzado con una piedra negra que estaba usando en su dedo mayor, moviéndolo delante de los ojos de Ogden.
-¿Y porque le esta enseñando el anillo?-pregunto Ron.
-Lo sabremos, pero primero deberás cerrar tu boca-respondió Hermione.
-¿Y porque a los demás no les dices que se callen?-pregunto Ron irritado.
-Porque ellos no son tan idiotas como tu-respondió la chica, inclinándose un poco.
Harry y Ginny, que se encontraban en medio de los dos, empezaron a mirar al techo, incómodos.
-¡Ron no es idiota!-lo defendió Lavander.
-¿Y tu porque te metes en conversaciones que no son tuyas?-pregunto Hermione, cada vez mas enojada.
-¡Ya cálmense!-exclamo Harry, poniendo su mano en el hombro de Hermione.
Hermione suspiro y volvió a sentarse recta sobre la silla. No sabía porque en las últimas horas estaba cada vez más de mal humor. Sobretodo cuando se trataba de Lavander.
-¿Ve esto? ¿Lo ve? ¿Sabe qué es? ¿Sabe de dónde viene? Hace siglos que está en nuestra familia, tanto como podemos recordar de ella, ¡Todos de sangre pura! ¿Sabe cuanto me han ofrecido por esto, con el escudo de armas de los Peverell tallado en la piedra?
Dumbledore se tenso. El solo nombramiento de ese apellido le hacia recordar cuando muchos años atrás se había convertido en un completo obsesionado con Las Reliquias de la Muerte. Inconscientemente acaricio su varita.
-¿Quiénes son los Peverell?-pregunto esta vez Neville, mirando a Hermione como esperando que a el también lo callase.
-Son los del cuanto de Los Tres Hermanos-contesto, para sorpresa de todos, Luna.
-¿Los Tres Hermanos?-pregunto Ron-. ¿Fueron reales?
-¡Claro que si!-exclamo la chica, como si estuviera diciendo algo muy obvio.
Nadie la contradijo, pero tampoco creían que fuera verdad. No seria la primera vez que Luna creyera en tonterías que no fueran verdad.
-Realmente no tengo idea-dijo Orden parpadeando con el anillo a unos centímetros de su nariz-. Y tiene bastante poco que ver con el asunto, señor Gaunt.
-¡Eso mismo pienso yo!-exclamo Tonks molesta.
Su hijo ha cometido…
Con un rugido de furia, Gaunt corrió hacia su hija. Por una fracción de segundo, Harry pensó que iba a estrangularla porque sus manos se dirigían a su garganta
Todos abrieron los ojos aterrados y sorprendidos. ¿En verdad seria ese hombre capaz de estrangular a su propia hija?
Un momento después, la estaba arrastrando hacia Ogden tirando de una cadena de oro que tenía alrededor del cuello.
-¿Ve esto?-le bramó a Ogden, agitando un pesado medallón de oro, mientras Merope farfullaba y jadeaba para tomar aire.
Todos tenían cara de horror sin poder evitarlo.
-¡Lo veo, lo veo!-dijo Ogden apresuradamente.
-¡De Slytherin!-Gritó Gaunt-¡De Salazar Slytherin!
Eso si fue algo que sorprendió a todos, ya que a el si lo conocían. ¿Seria cierto? Y si lo era… ¿Cómo es que lo tenía?
¡Somos sus últimos descendientes vivos! ¿Qué dice a eso, eh?
Eso sorprendió aun mas a todos, sin embargo hubo algunos que lograron conectar algunos puntos…
-Esperen-exclamo una estudiante de Ravenclaw-. Si son los últimos descendientes de Slytherin… ¿Eso no los convierte en los Herederos de Slytherin?
Muchos la miraron confundidos sin entender a lo que se refería. Pero después de unos segundos, empezaron a entenderlo.
-¡El Heredero de Slytherin abrió la cámara de los secretos hace 3 años!-exclamo un estudiante de Hufflepuff.
Técnicamente, yo la abrí pensó Ginny, abrazada a Harry. Nadie se fijo en ese detalle.
-Eso significa… ¡Que un Gaunt abrió la cámara de los secretos!-exclamo Neville.
Ese había sido un misterio para la mayoría de los estudiantes de Hogwarts. Les habían avisado que habían atrapado al culpable, pero nunca les dijeron quien había sido.
Dumbledore observaba orgulloso a sus estudiantes por haberlo deducido solos. Había estado seguro de que en el libro por lo menos se mencionaría, pero nunca se habría imaginado que los estudiantes lo deducirían por su cuenta. El Trío Dorado se sentía igual, excepto por la preocupación que explicara lo de Ginny.
-Sin embargo, no hay ningún Gaunt acá, ¿O si?-pregunto una estudiante de Slytherin con sospecha.
Ya que nadie contesto, no pudieron aportar mas ideas. Sin embargo cada estudiante formaba su propia teoría de lo que había ocurrido.
-¡Señor Gaunt, su hija!-dijo Ogden alarmado, pero Gaunt ya la había soltado, ella se alejó de él, de vuelta a su rincón, masajeándose el cuello y tratando de tomar aire.
Todos se empezaron a preguntar que había sido de la chica. Si había conseguido escapar de su loca (literalmente) familia.
-¡Entonces!-dijo Gaunt triunfantemente, como si acabara de probar un punto complicado más allá de toda disputa posible-. ¡No esté hablándonos como si fuéramos tierra en sus zapatos! ¡Generaciones de sangre pura, todos magos, más de lo que usted puede decir, no tengo dudas!
Y escupió al piso cerca de los pies de Ogden.
La Profesora McGonagall negaba con la cabeza, horrorizada con el comportamiento de Gaunt.
Morfin volvió a cacarear. Merope, acurrucada cerca de la ventana, con la cabeza baja y la cara tapada por su pelo lacio, no dijo nada.
-Señor Gaunt-dijo Ogden tenazmente-, me temo que ni sus ancestros ni los míos tienen algo que ver con el problema que nos concierne. Estoy aquí por Morfin, Morfin y el muggle que acosó anoche. Nuestra información-miró su rollo de pergamino- es que Morfin le echó un maleficio o hechizo, causándole la erupción de una dolorosa urticaria.
Morfin rió tontamente.
-Mantente callado, chico-gruño Gaunt en Pársel y Morfin volvió a quedar en silencio-. ¿Y que pasa si lo hizo, entonces?-Gaunt le contestó desafiantemente a Ogden-Me imagino que le habrán limpiado su sucia cara al muggle y también su memoria.
-¿Cómo alguien puede ser tan desvergonzado?-se pregunto la Señora Weasley.
-Eso no es lo que importa, ¿O sí, señor Gaunt?-dijo Ogden-. Eso fue un ataque no provocado sobre un indefenso…
-Sí, ya me imaginaba que usted era un amante de los muggles desde el momento en que lo vi- dijo Gaunt despreciativamente y volvió a escupir el piso.
-¿Y que tiene de malo ser defensor de los Muggles?-pregunto el Señor Weasley, enojado.
Los Slytherin lo observaban burlones (excepto unas pocas excepciones), pero la mayoría de los estudiantes de las otras casas estuvieron de acuerdo con el seños Weasley.
-Esta discusión no nos está llevando a ningún lado-dijo Ogden firmemente-. Está claro por la actitud de su hijo que no siente ningún remordimiento por sus acciones-miró nuevamente su pergamino-. Morfin irá a una audiencia el catorce de Septiembre para responder por los cargos de usar magia enfrente de un muggle y de causarle daño y angustia al mismo muggle…
Ogden se detuvo. El cascabeleo, el sonido de pasos de caballo y voces fuertes que se reían llegaban a través de la ventana abierta.
-¿Hay mas gente en ese chiquero?-pregunto Draco, entre sorprendido y asqueado.
Aparentemente el camino sinuoso hacia el pueblo pasaba muy cerca de la mata donde se encontraba la casa. Gaunt se paralizó escuchando con sus ojos muy abiertos. Morfin siseó y volvió su cara hacia los sonidos, con expresión hambrienta. Merope levantó su cabeza. Su cara, según notó Harry, estaba completamente blanca.
-¿Qué tiene que ver ella con…?-empezó Ron, pero no termino de formar la pregunta por la mirada furiosa que le dirigió Hermione.
Los que los rodeaban hicieron esfuerzos por no reírse. Esos dos peleaban como un viejo matrimonio.
-¡Dios, que feo!-sonó fuertemente la voz de una chica, tan claramente audible a través de la ventana abierta como si estuviera en la misma habitación que ellos-. ¿No podría tu padre demoler esa casucha, Tom?
Harry empezó a pensar que el hecho de que saliera ese nombre en concreto no podía ser coincidencia. Ese tal "Tom" debía ser el propio Voldemort o, por defecto, su padre.
-No es nuestra-dijo la voz de un joven-. Todo lo que está en el otro lado del valle nos pertenece, pero esa choza pertenece a un viejo vago llamado Gaunt y a sus hijos. El hijo está bastante loco
-¡No de digas!-exclamaron los gemelos-, ¡No lo habíamos notado!
Deberías oír algunas de las historias que se cuentan de él en el pueblo.
La muchacha se rió. Los sonidos de cascabeles y de caballos se estaban haciendo más y más fuertes. Morfin quiso levantarse de su silla.
-Quédate sentado-le dijo su padre amenazadoramente en Pársel.
-Tom-dijo la voz de la chica de nuevo, ahora tan cerca que estaban claramente al lado de la casa-, podría estar equivocada, pero ¿Alguien ha clavado una serpiente a esa puerta?
-¡Buen Dios, tienes razón!-Dijo la voz del hombre-Ese debe haber sido el hijo, te dije que no está bien de la cabeza. No la mires, Cecilia, querida.
Los sonidos de cascabeles y de caballos se estaban volviendo a hacer más débiles.
–"Querida" –susurró Morfin en Pársel, mirando a su hermana-. Le dijo "querida". Así que nunca te va a hacer caso de todos modos.
-Oh…. Así que, ¿A ella le gusta un muggle?-pregunto Hermione a los chicos.
-Creo que si… Y creo que esto no le gustara nada a su padre-respondió Harry, algo preocupado por la chica.
-Eso tenlo por seguro-afirmo Ron.
Merope estaba tan blanca que Harry estaba seguro de que se iba a desmayar.
-¿Qué es eso?-Dijo Gaunt agudamente también en Pársel, mirando de su hijo a su hija- ¿Qué dijiste, Morfin?
-Le gusta mirar a ese muggle-dijo Morfin mirando con una expresión agresiva en su cara a su hermana, que ahora se veía aterrorizada
-¡Pero que traidor!-exclamaron varias chicas.
Está siempre en el jardín cuando pasa, espiándolo a través del seto, ¿No es verdad? Y anoche…
Merope sacudió su cabeza espasmódicamente, implorando, pero Morfin continuó cruelmente.
-Mirando por la ventana esperando que él volviera a su casa, ¿No?
-¿Mirando por la ventana, esperando ver a un muggle?-dijo Gaunt despacio.
Todos empezaron a sentir compasión por la chica. Al parecer, ella era la mas "normal" de toda la familia. Solo algunos Slytherin sentían que estaba bien que el reprendiera a su hija por el simple hecho de que a ella le gustara un muggle.
Los tres Gaunt parecían haberse olvidado de Ogden, quien estaba mirando a la vez desconcertado e irritado a este renovado estallido de siseos.
Algunos habían incluso olvidado el hecho de que ellos hablaban parsel. En ese sentido, era una suerte el que Harry pudiera hablarlo, porque estarían muy confundidos de no ser así.
-¿Es cierto?-dijo Gaunt con una voz mortal, avanzando uno o dos pasos hacia la chica aterrorizada-. Mi hija, descendiente de sangre pura de Salazar Slytherin, ¿anhelando un sucio muggle con sangre sucia?
Merope agitó su cabeza frenéticamente, presionándose contra la pared, aparentemente incapaz de hablar.
-¡Pero le di su merecido, padre!-Cacareó Morfin-Le di su merecido cuando pasaba, y no se veía tan bonito con toda esa urticaria por todos lados, ¿O sí, Merope?
-Así que por eso ataco al muggle…-murmuro Harry, quien no se había podido quita la pregunta de la cabeza.
-¡Tú, desagradable y pequeña squib, sucia traidora de la sangre!-rugió Gaunt, perdiendo el control y sus manos se cerraron sobre la garganta de su hija.
Todos soltaron una exclamación de horror. ¿En verdad seria capaz de asesinar a su propia hija por algo tan estupido como un amor juvenil?
Harry y Ogden gritaron "¡No!" a la vez; Ogden levantó su varita y gritó:
-¡Relaskio!
Gaunt fue empujado hacia atrás, lejos de su hija, tropezó con una silla y cayó de espaldas.
Con un rugido de furia, Morfin saltó de su silla y corrió hacia Ogden, empuñando su cuchillo sangriento y disparando maleficios indiscriminadamente.
Todos estaban un poco conmocionados, sin poder creer que existieran personas tan salvajes y descontroladas.
Ogden corrió por su vida. Dumbledore indicó que debían seguirlos y Harry obedeció con los gritos de Merope haciendo eco en sus oídos.
Ogden se lanzó por la abertura e irrumpió en la senda principal, con sus brazos sobre su cabeza, donde chocó con el caballo castaño lustroso montado por un hombre joven, de pelo negro y muy apuesto. Tanto él como la muchacha cabalgando a su lado en un caballo gris se desternillaron de la risa al ver a Ogden
-¿En serio se están riendo? ¡Pero que muggles mas idiotas!-exclamo un estudiante de Hufflepuff.
-Hay que tener en cuenta que todo lo que ellos vieron fue un hombre vestido de una rara manera corriendo y tropezándose con el caballo. No saben que es lo que esta detrás de eso-respondió Luna, quien había estado atenta a este capitulo en especial, teniendo la sensación que lo que mostrarían en el pensadero seria importante mas adelante.
-Yo que tu no hablaría de "vestir raro"-murmuro Ron, ganándose un golpe por parte de Hermione y Ginny.
Que rebotó al chocar con el flanco del caballo y volvió a salir corriendo, con su levita flotando, cubierto de polvo de pies a cabeza.
–Creo que es suficiente, Harry –dijo Dumbledore. Tomó a Harry por el codo y tiró de él. Un momento después, ambos estaban elevándose como si no pesaran nada a través de la oscuridad, hasta que aterrizaron directamente de pie, de nuevo en la oficina de Dumbledore, ahora sombrías.
-¿Ya? ¿Eso es todo?-pregunto Draco.
-¿Qué mas querías? ¿Peleas con dragones?-respondió Astoria Greengrass sarcásticamente. En serio, no soportaba a Draco Malfoy. Para ella solo era un chico mimado que se creía el más popular de la escuela.
Draco le dirigió una mirada de odio, sin embargo, por dentro sentía una extraña opresión en el pecho. Intento ignorar eso, aunque fue muy difícil.
-¿Que pasó con la muchacha de la choza?-preguntó Harry de inmediato, mientras Dumbledore encendía más lámparas con su varita-. ¿Merope o como fuera que se llamara?
-Oh, sobrevivió-dijo Dumbledore
Muchos suspiraron aliviados, ya que ellos también habían estado preocupados por la chica.
Volviendo a sentarse detrás de su escritorio e indicando a Harry que también debía sentarse-. Ogden se apareció en el ministerio y volvió con refuerzos en quince minutos. Morfin y su padre intentaron resistirse, pero ambos fueron vencidos, sacados de la choza y luego juzgados por el Wizengamot. Morfin, quien ya tenía antecedentes de ataques a muggles, fue sentenciado a tres años en Azkaban. Sorvolo, que había herido a varios empleados del ministerio además de Ogden, recibió seis meses.
Todos estaban felices de que esos dos tuvieran su merecido. Pero aun estaban algo preocupados por Merope, ya que toda la vida que ella conocía era su padre y su hermano. ¿Qué pasaría con ella cuando estos dos ya no estén?
Mientas tanto, el Trío de Oro estaba reflexionando respecto al nombre de Gaunt. Sorvolo… sabían que de una manera u otra, este hombre tendría algo que ver con Voldemort.
-¿Sorvolo?-Harry repitió extrañado.
-Así es-dijo Dumbledore, sonriendo con aprobación-. Me alegra ver que te estás manteniendo al tanto.
-Ammm… No todos estamos al tanto-dijo Bill confundido.
-¿Ese hombre era…?
–El abuelo de Voldemort, sí-dijo Dumbledore.
Se escucho exclamaciones sorprendidas por todo el Gran Comedor. El Trío de Oro sonrió, satisfechos de que una vez mas, hubieran tenido razón.
En realidad, después de que lo pensaron por unos segundos, no parecía tan extraño que Voldemort y Gaunt estuvieran emparentados de una manera u otra. Solo que era muy extraño el hecho de que Voldemort alguna vez tuvo familia. Era como imaginar que Snape tuviera una esposa secreta o algo asi.
Sorvolo, su hijo, Morfin y su hija Merope, fueron los últimos Gaunt, una familia de magos muy antigua caracterizada por una veta de inestabilidad y violencia que apareció a través de las generaciones a causa de su hábito de casarse entre primos.
Uno que otro Slytherin defensores de la sangre se preguntaban que tenia eso de malo, ya que era una tradición que también se hacia en sus familia. Por ejemplo, Pansy y Draco eran primos en segundo grado, y ellos habían estado comprometidos desde el momento en que nacieron (N.A: No se si ellos dos sean primos, pero Sirius dijo que la mayoría de las familias sangre limpia estaban emparentados, supongo que así es)
Falta de sentido común, junto con un gran gusto por la grandeza significaron que el oro de la familia fuera derrochado varias generaciones antes de que Sorvolo naciera. Como viste, él quedó en la miseria y la pobreza, con muy mal humor, una cantidad fantástica de arrogancia y orgullo, y un par de reliquias familiares que atesoraba tanto como a su hijo y bastante más que a su hija.
-Entonces Merope-dijo Harry, inclinándose hacia delante en su silla y mirando fijamente a Dumbledore-, así que Merope… Profesor, ¿Eso significa que era… la madre de Voldemort?
Eso si que sorprendió a todos, ya que habían imaginado que Quien-tu-ya-sabes era hijo de Morfin. Pero… ¿Hijo de Merope? ¿La chica que era maltratada por su padre y humillada por su hermano? ¿La que suspiraba de amor por un joven muggle?
Los únicos que no parecían sorprendidos eran los integrantes de la Orden del Fénix, ya que había supuesto que así era.
-Así es-dijo Dumbledore-. Y también parece que pudimos dar una mirada al padre de Voldemort. Me pregunto si lo notaste.
-¿El muggle al que Morfin atacó? ¿El hombre a caballo?
-Esperen… ¿El Señor Tenebroso es… mestizo?-pregunto Draco en shock.
-¿Que se siente saber que el hombre al que sirves es mestizo?-le pregunto Ron con sorna.
Draco no sabia que sentir. Por un lado se sentía estafado y engañado. Y por el otro, humillado.
-¿Y terminaron casados?-dijo Harry incrédulo incapaz de imaginar a dos personas entre las que fuera más improbable que surgiera amor.
-Mmm… Que tal… ¿Bellatrix y Lunático?-aporto Sirius.
Todos rieron un poco. Todos, excepto Tonks, cuyo cabello se había vuelto rojo.
-Me parece que estás olvidando-dijo Dumbledore-que Merope era una bruja.
-Una poción de amor-murmuro la Señora Weasley.
No creo que sus poderes mágicos aparecieran para su beneficio cuando era aterrorizada por su padre.
-Claro que no. ¿Quién puede aprender magia a la fuerza?-se burlo la Profesora McGonagall.
Neville se encogió un poco en su silla. Recordaba cuando su tío abuelo Algie trataba de sorprenderlo descuidado y forzarlo a hacer salir algo de magia, ya que por mucho tiempo la familia llego a pensar que era un squib.
Una vez que Sorvolo y Morfin estuvieron seguros en Azkaban, una vez que estuvo sola y que fue capaz de dar rienda suelta a sus habilidades y de tramar su escape de la vida desesperada que había llevado por dieciocho años. ¿Puedes pensar en alguna medida que Merope podría haber tomado para que Tom Riddle olvidara a su compañera muggle y se enamorara de ella en cambio?
-Una poción de amor…-murmuro distraídamente Cho Chang, mientras en su mente se empezaba a formar un plan. No iba a permitir que una mosquita muerta como Ginny Weasley le quitara a Harry.
-¿La maldición Imperius?-sugirió Harry-¿O una poción de amor?
-Muy bien. Personalmente, me inclino a pensar que usó una poción de amor. Estoy seguro de que le habría parecido más romántico
-Claro, porque no hay nada más romántico que obligar a alguien a amarte-dijo Ginny sarcásticamente.
Y no creo que le hubiera sido muy difícil, persuadirlo de que tomara un vaso de agua, algún día caluroso en el que Riddle estuviera montando solo. En cualquier caso, unos meses después de la escena que acabamos de presenciar, el pueblo de Little Hangleton disfrutó de un escándalo tremendo. Imagina la charla que habría causado cuando el hijo del señor
se fue con la hija del vago, Merope. Pero el asombro de la gente del pueblo no fue nada comparado con el de Sorvolo. Había vuelto de Azkaban y esperaba encontrar a su hija esperando obedientemente su regreso con la comida caliente servida en la mesa.
-Pues que eso le sirva como enseñanza de cómo debe tratar a sus hijos-dijo la Señora Weasley, quien todavía seguía enojada por la manera en que Gaunt trataba a Merope, por mucho que ella fuera la madre de Voldemort.
Sin embargo encontró que todo estaba cubierto por centímetros de polvo y su carta de despedida, explicándole lo que había hecho. Por todo lo que he podido descubrir, él nunca mencionó su nombre o su existencia de allí en adelante. El asombro causado por su deserción puede haber contribuido a su muerte temprana o tal vez nunca había aprendido a alimentarse por sí solo.
-Típico-suspiro Hermione F. Estaba segura de que si no fuera por ella, Ron habría muerto de hambre desde que se fue a vivir solo. Eso o vivía a base de comida china.
Azkaban había debilitado mucho a Sorvolo y no vivió para ver el regreso de Morfin a la choza.
-¿Y Merope? Ella… murió, ¿No es cierto? ¿Voldemort no creció en un orfanato?
Los que no lo sabían abrieron los ojos sorprendidos, ya que esa era información nueva de la vida pasada de Voldemort. En definitiva, aprenderían muchas cosas con esos libros. Si alguien les hubiera dicho la semana pasada que pasarían de aprender Historia de la Magia a aprender sobre el pasado de Voldemort, se le hubiera reído en la cara.
-Sí, así es-dijo Dumbledore-. Debemos hacer bastantes conjeturas aquí, Harry, aunque no creo que sea difícil deducir que sucedió. Verás, unos meses después de su casamiento y huida, Tom Riddle volvió a aparecer en la mansión en Little Hangleton sin su esposa. Hubo rumores en todo el vecindario de que había dicho haber sido "engañado" y "vendado". Lo que quiso decir, estoy seguro, es que había estado bajo un hechizo que ahora había terminado, aunque me atrevo a decir que no se arriesgó a usar esas palabras en particular por miedo a que pensaran que estaba loco. Cuando escucharon lo que estaba diciendo, sin embargo, la gente del pueblo llegó a la conclusión de que Merope le había mentido a Tom Riddle, pretendiendo que iba a tener a su hijo y que él se había casado con ella por esta razón.-
-Pero sí tuvo a su hijo.
-Pero no hasta un año después de que se casaran. Tom Riddle la dejó mientras estaba embarazada.
-Así que… ¿Es por eso que Voldemort es incapaz de sentir algún remordimiento por todo lo que ha hecho? ¿Por qué fue concebido bajo una poción de amor?-conjeturo Hermione, quien había escuchado que los bebes concebidos bajo pociones de amor carecían levemente de sentimientos.
-Muy buena deducción, Señorita Granger. Y si, tiene razón. Pero esto se intensifico más por el rencor que sentía por todo el mundo, además de que de por sí, Tom ya era cruel-respondió Dumbledore.
-¿Qué salió mal?-Preguntó Harry- ¿Por qué dejó de funcionar la poción de amor?
-Otra vez, son conjeturas-dijo Dumbledore-, pero creo que Merope, que estaba profundamente enamorada de su marido, no podía continuar esclavizándolo por medios mágicos. Creo que eligió dejar de darle la poción.
Un grave error pensó Cho. Su plan iba tomando cada vez mas forma. Ya estaba decidida a intentarlo por lo menos. Y si lograba hacer que Harry tomara de esa poción, se encargaría de que lo siguiera consumiendo por un largo tiempo. Y Ginny Weasley no podría hacer nada para evitarlo. Llevaría a cabo todo el plan dentro de 5 capítulos, si era posible. Su mayor problema era conseguir una poción dentro de castillo… Podría intentar hacer Amortentia ella sola, pero posiblemente saliera mal, además de que perdería mucho tiempo… Tendría que investigar dentro del "Mercado Negro" dentro de la escuela.
Tal vez, atontada como estaba, se había convencido a sí misma de que para ese entonces él ya se habría enamorado de ella. Tal vez pensó que se quedaría por el bien de su bebé.
-Claro. Se da cuenta que lo han estado embrujando por un año y ella piensa que se va a quedar con ella. Pero que realista es-dijeron esta vez los gemelos, al mismo tiempo. Algunas veces asustaban la exactitud con que decían las cosas al mismo tiempo.
En ese caso, estaba equivocada en ambas cosas. Él la dejó, nunca la volvió a ver y nunca se preocupó por descubrir qué había sido de su hijo.
El cielo afuera estaba negro como la tinta y las lámparas en la oficina de Dumbledore parecían brillar más que antes.
-¡Wow! El tiempo sí que pasó rápido-exclamo Ron. Todos e dieron la razón.
-Creo que eso es todo por esta noche Harry-dijo Dumbledore después de un momento o dos.
-Sí, profesor-dijo Harry.
Se levantó, pero no se fue.
-Profesor… ¿es importante saber todo esto sobre el pasado de Voldemort?
-En realidad, es mucho más importante de lo que todos ustedes creen-dijo Dumbledore, mirando a el comedor completo.
Todos se preguntaban que tenía el pasado de Voldemort de importancia para la batalla que habría entre Harry y Voldemort. A ninguno se les ocurría algo.
-Muy importante, según mi opinión-dijo Dumbledore.
-Y… ¿tiene algo que ver con la profecía?
-Tiene mucho que ver con la profecía.
-Está bien-dijo Harry, un poco confundido, pero tranquilo a la vez.
-¿Siempre confías tan ciegamente en los demás?-le recrimino Moody.
-Solo en ciertas personas-respondió Harry pensando en los Weasley, Hermione, Dumbledore, Hagrid, Sirius, Remus… La Orden entera (exceptuando a Mundungus y a Snape)
Se dio vuelta para irse, pero se le ocurrió otra pregunta, y volvió a darse vuelta.
-Profesor, ¿Puedo contarle a Ron y Hermione todo lo que me ha dicho?
Los mencionados observaron a Harry.
-¿Eres consciente de que si no nos lo hubieras dicho, te hubiésemos torturado hasta que lo hicieras?-pregunto Hermione muy seria.
-Se los hubiera dicho de todas maneras, aunque es mejor tener la aprobación de Dumbledore-respondió el chico, también serio.
Dumbledore lo consideró por un momento y después dijo:
-Sí, creo que el señor Weasley y la señorita Granger han probado ser dignos de confianza.
-¿Y se dio cuenta después de seis años?-pregunto Ron divertido, aunque un poco ofendido. Ellos dos habían estado en muchas de las aventuras de Harry, aunque no fueran los protagonistas.
Pero Harry, te voy a pedir que no le repitas nada de esto a nadie más.
-Claro, porque Harry va caminando por todo Hogwarts gritando todos sus planes-dijo Fred.
No creo que sea buena idea que se sepa cuánto sé, o sospecho, de los secretos de Lord Voldemort.
-Pues creo que no le ha salido bien el plan, Profesor Dumbledore-comento Sirius, señalando significativamente a todo el comedor.
-No señor, me aseguraré de que sean sólo Ron y Hermione. Buenas noches.
Se dio vuelta otra vez, y estaba justo ante la puerta cuando lo vio. Reposando en una de las mesas de patas largas y delgadas en las que había tantos instrumentos delicados de plata, había un feo anillo de oro con una piedra negra, grande y partida.
-Espera… ¿No es el anillo de Slytherin?-pregunto el Señor Weasley confundido.
-En realidad, si-respondió Dumbledore, quien no podía parar de pensar que en sus manos estaría la Piedra de la Resurrección.
-¿Cómo lo consiguió?-pregunto Tonks curiosa.
-Aun no lo tengo, así que me imagino que lo dirán en el libro-respondió este vagamente.
-Profesor-dijo Harry, mirándolo fijamente-. Ese anillo…
-¿Sí?-dijo Dumbledore.
-Estaba usándolo cuando visitamos al profesor Slughorn esa noche.
-Así es-acordó Dumbledore.
-Pero no es… profesor, ¿No es el mismo anillo que Sorvolo Gaunt le mostró a Ogden?
Dumbledore inclinó la cabeza.
-El mismo.
-¿Pero cómo puede ser…? ¿Siempre lo tuvo usted?
-No, lo conseguí muy recientemente-dijo Dumbledore-. Unos días antes de que fuera a buscarte a la casa de tus tíos, de hecho.
-¿Eso sería cerca del momento en que se lastimó la mano, entonces, profesor?
-Sí, bastante cerca, sí, Harry.
Moody parecía orgulloso de la manera en que Harry sabia relacionar las cosas. Cada vez estaba más seguro de que algún día sería un gran auror.
Harry dudó. Dumbledore estaba sonriendo.
-Profesor, ¿Cómo fue exactamente que…?
-¡Es muy tarde Harry! Escucharás la historia en otro momento. Buenas noches.
-Buenas noches, profesor.
-Este es el final del capítulo-termino Hermione F.
-Está bien, creo que es hora de comer-dijo Dumbledore.
Todos se fijaron en las ventanas, y se fijaron en que ya había oscurecido. Esto sorprendió a muchos, ya que el tiempo había volado mientras escuchaban a Hermione F.
Cuando aparecieron los alimentos en las mesas, todos se abalanzaron hacia la comida, pues tampoco se habían dado cuenta del hambre que tenían.
Todos comentaban exaltados lo que habían oído, y siguieron así por 1 hora, tan absortos en las conversaciones que no se dieron cuenta que Dumbledore y Hermione F. se retiraron del comedor. Tampoco se dieron cuanta cuando volvieron, y mucho menos que Hermione F. estaba tan pálida que parecía haber visto un espectro. Todos, claro, excepto el Trio Dorado. Ellos si notaron todo eso, sin embargo no n se acercaron, ya que Hermione F. aun les intimidaba un poco, por obvias razones. No es normal que u día aparezca tu mejor amiga, que tiene 16 años, convertida en una mujer de 40.
Después de que terminaran de comer, a pesar de las quejas de los estudiantes Dumbledore envió a todos a sus camas, ya que ellos querían quedarse y leer u poco más. A Hermione F. se le asignó un cuarto cerca de los de los profesores.
Todos fueron a dormir… Todos, menos el Trio Dorado. Con la llegada de Hermione F. se habían olvidado por completo de Hagrid, cosa que no podía aplazarse más.
Pasaron, bajo la capa de Harry, por los pasillos de los profesores y se pararon frente a una puerta que era extrañamente parecida a la de la cabaña de Hagrid. Tocaron tres veces, hasta que escucharon los pasos del gigante por detrás de la puerta.
