Reflexión Inicial
Este capítulo contiene escenas fuertes, explícitas de abuso físico, psicológico y sexual. No estoy de acuerdo con esta práctica o tengo predilección por los fics que contiene rape, pero quise adentrarme en este tema ya que esta es una realidad que viven muchos, sin distinción de género, orientación sexual, procedencia o status económico. No es un capítulo para disfrutar, sino para meditar sobre esta terrible realidad. Gracias por la lectura.
Capítulo 12: El inicio de una obsesión – Parte Final
En cuestión de una hora, Tony y Jarvis llegaron a la jefatura de policía #28 de la ciudad de New York. El lugar era un edificio común, con gente entrando y saliendo constantemente. Oficiales de policía, algunos con un detenido a punto de entrar, familiares o conocidos, amontonados esperando noticias. El lugar era frío, sin vida, a pesar del mucho movimiento. Nunca en su vida Tony había estado en un lugar como este. Jarvis se acercó al oficial que atendía a las personas en el mostrador. El chico estaba a unos cuantos metros esperando alguna noticia. Se sentía nervioso, miraba a todos lados, pendiente que James no estuviese cerca. En ese instante, vio a Betty en un rincón y fue hacia ella. La muchacha estaba en peor condición que Tony, con un rostro contristado por la desesperación. -Que bueno que estas aquí Tony.
- ¿Qué pasó Betty?
-Bruce me llamó temprano. Me dijo que los habían arrestado cuando salían de tu edificio. Sus padres no están en la ciudad, ni el mío tampoco. Por eso vine sola. Rodhey llamó a su mamá, ella ahora está hablando con el oficial.
En ese instante, la mujer salió afectada con celular en mano de una de oficinas del lugar. Tony y Betty fueron a su encuentro. Estaba consternada, pero al verlos trató de sonreír, -Hola chicos. No era necesario que vinieras a este lugar tan horrible Tony, y Betty es mejor que vuelvas a tu casa.
Betty se negó, -No puedo irme sabiendo que los chicos están ahí.
-Lo mismo digo. Hannah, ¿qué pasó? ¿Cuáles son los cargos?
-Agresión e intento de homicidio -les dijo afectada.
Tony se quedó impactado con la noticia, - ¡Eso es ridículo! ¡Ellos no harían algo así! ¿Quién los denunció?
La madre de Rodhey sacó la copia de un informe que les había dado el oficial y de inmediato Tony leyó. Jarvis se acercó a ellos y saludo a la madre.
-No puede ser… esto es mentira -susurró el muchacho.
Jarvis puso su mano en el hombro, esperando alguna respuesta, -Joven Tony, ¿qué sucede?
-James puso una denuncia contra ellos. Dice que lo trataron de matar -le responde aún sin creerlo. -Pero Hannah, esto es mentira… es decir, ellos tuvieron una discusión, pero no intentaron matarlo, estuvimos ahí, Jarvis y yo.
El anciano asintió, -Es obvio que el joven Barnes quiere vengarse por lo sucedido en su casa, amo Tony.
La mujer sintió esperanza al escucharlos. Tomó las manos de Tony con fuerza, -Entonces, ¿ustedes testificarán a favor de mi hijo.
-Haremos más que eso Hannah. Jarvis, háblale a María Hill, dile que envíe al abogado. ¿Podemos verlos? ¿Hablar con ellos?
-No podemos, ni siquiera a mí me lo permitieron aun siendo la madre de James.
Después de eso, esperaron. Alrededor de una hora y media después apareció el abogado, que de inmediato fue con Hannah para hablar con los oficiales. Jarvis, Betty y Tony esperaban sentados en el vestíbulo, con mucha ansiedad.
Tony no dejaba de pensar en las consecuencias. Rodhey viajaría en unos días, Bruce tendría manchado su hoja delictiva, lo que haría difícil que consiguiera una beca, y después de tanto esfuerzo, que pasara eso ahora no era aceptado por el castaño. Y todo era por la mano de James.
El chico se sentía responsable por lo que estaba sucediendo, "Si tan solo hubiera escuchado a Darcy. Mi papá tenía razón, pero fui un idiota, un verdadero idiota.". Por seguir sus impulsos, por creer en él, ahora sus amigos estaban pagando las consecuencias.
Se pudo de pie, no podía seguir en ese lugar. Estaba desesperado por la situación. -Jarvis, iré a dar una vuelta, quédate con Betty.
Caminó entre los pasillos, entre las personas que iban y venían, pero sintió algo extraño. La misma sensación que en Boston. Empezó a ver alrededor. Estaba lejos de Jarvis y Betty. Con ansiedad lo buscó, hasta que lo vio en un rincón. Su sonrisa ladina en el rostro golpeado hizo que el chico sintiera gran ira. Fue hacia él molesto y lo increpó, - ¡¿Cómo pudiste hacer algo así?!
Levantando sus dedos, le hizo una seña para que bajara la voz, -Vamos a hablar a un lugar más íntimo.
-No pienso ir a ningún sitio contigo -le respondió molesto. Con arrogancia se acercó a Tony y le susurró, -Entonces, ¿estás dispuesto a dejar que tus amigos se pudran en la cárcel?
El chico se alejó de él. Se encontraba entre la espada y la pared. Giró su vista hacia la dirección donde estaba Jarvis. No sabía qué hacer, pero no podía permitir que los chicos fueran procesados. -Bien, cinco minutos. Vamos afuera.
Tony y James salieron del edificio y se encaminaron algunos metros lejos de la entrada, hasta un punto en que no había gente cerca. James se acercó para tomarlo de la cintura, pero Tony lo alejó bruscamente, - ¡No vine a esto, James! Retira la denuncia, ¡ahora!
- ¿Y por qué lo haría? ¿No has visto como me dejaron? Además, ¿te molesta que tu amante esté encerrado?
- ¡Rodhey es mi amigo! Además… ¿intento de homicidio? ¡Tú te buscaste esa golpiza! Tu agrediste a Rodhey primero… y a mí también. Soy yo quien debería denunciarte.
- ¿Ahora? ¿Qué crees que van a decir? ¡Que lo haces por defenderlos a ellos? Además, ¿quién le va a dar credibilidad a ese negro de clase media? ¿Y qué hay de Banner? Un don nadie que trabaja jalando toallas en un club, ¡mi club!
Tony retrocedió un par de pasos, con una mirada confundida, -Pero… no entiendo. Tú los defendiste de Hammer en el club… tu no pensabas… no eras así. ¿Qué clase de hombre eres entonces?
James se aproximó hacia él con seguridad, -Soy el hombre del que te enamoraste. El único que te ama. Tu dueño, Tony.
El muchacho lo miró con desconcierto, -No. No lo eres. Me engañaste desde el principio, y no entiendo, ¿por qué?
-No te engañe, Tony -le dice con una sonrisa -Tú te engañaste solo. Siempre fui sincero. Te dije que te amaba, que te quería para mí.
-Pensé que eras solo un poco egoísta, pero… James, no eres humano. ¿Sabes lo que le podría hacer esto a la vida de mis amigos?
-Oh, claro que lo sé. Quien parece no entender eres tú, cariño. ¿Tienes idea de lo que pasa en una cárcel? Rodhes irá a prisión por ser un adulto ya, y Banner a una correccional, al menos hasta que cumpla la mayoría de edad. ¿Sabes lo que hacen en lugares como ese? Las palizas son constantes. Y como son chicos, serán carne fresca para los depravados. ¿Imagina lo que será para el pequeño Brucy? Será un jugoso bocado ahí dentro.
El muchacho se paralizó al escucharlo, pero encontró fuerzas y le habló con seguridad, -Eso no pasará. Yo declararé, Jarvis también. Será tu palabra contra la nuestra.
- ¿Pero quienes son ustedes? ¿Un pobre huérfano que perdió sus millones y un anciano que no ha hecho otra cosa en su vida que abrir puertas y servir la mesa?
Tony entró en cólera y se le abalanzó encima. James lo tomó de las muñecas con fuerzas, riendo - ¡No te burles de Jarvis!
-No, pero si no me burlo. Tony, míranos. No eres nada sin los millones de tu papi. En cambio, yo tengo el poder de los Barnes. No soy un adolescente mimado que nunca enfrentó la vida como tú. Solo piensa, Tony, ¿cómo crees que pude librarme de la denuncia de tu papá? Los jueces son muy generosos con quienes saben llegar a su precio. Eso sin mencionar lo fácil que es provocar una situación en una prisión.
- ¿Qué quieres decir?
-Que los presidiarios son capaces de lo que sea por unos cuantos dólares. Te aseguro que la vida de ambos será un infierno ahí. Yo mismo encargaré de que así sea -le exclamo decidido.
Tony se soltó de su agarre y se alejó. Su mente buscaba una salida a todo. Sintió la mano de James rosar su rostro y la retiró de un golpe. Éste río, -Puedo retirar la denuncia, pero eso depende de ti.
El chico lo miró con miedo, - ¿Qué quieres de mí?
-Todo… lo quiero todo, y deseo que ellos lo sepan.
BREAK
"Me tenía en sus manos. No sabía qué hacer. Cuando volví con Jarvis y Betty, me dijeron que lo único que habían dicho es que los mantendrían en la jefatura por esta noche. Quería pensar que todo lo podíamos solucionar, que no tenía que caer en lo que fuera el plan de James, pero la situación se volvió más caótica con el paso de las horas."
Los chicos estaban sentados en la recepción. Jarvis estaba haciendo su declaración, y Hannah estaba con el abogado y los oficiales que manejaban el caso. James se había ido hacia horas ya. Tony estaba intranquilo. Las palabras de James no salían de su cabeza. ¿Hablar con el abogado? ¿Contarle? Pero, ¿y si James tenía razón? Si su poder era tanto que no podría ayudar a sus amigos. Como nunca antes deseó tanto que sus padres estuviesen ahí, necesitaba su consejo, su apoyo. "James tiene razón, no soy más que un chico mimado que aún llora por sus papás", pensó con tristeza. Y un sentimiento de culpa lo embargó.
- ¿Papá? -la voz de Betty que estaba a su lado hizo que Tony reaccionara.
Había visto al General Ross en el funeral, pero no pensó verlo después. El hombre tenía cara de pocos amigos. Fue hacia Betty y la tomó del brazo, -Te vas conmigo.
-Pero, papá…
- ¡No Betty! No puedes quedarte en un lugar como este. Ya anocheció y apenas eres una niña.
-No pienso irme sin saber que Bruce está bien.
El mayor la miró molesto, -Eso no es de tu incumbencia, cariño.
-Sí lo es, papá. Bruce es…
-Banner es un chico problemático. Lo supe desde que lo trajiste a la casa… con esa… cara de mosca muerta… y resultó ser un criminal.
Tony reaccionó y se puso de pie, -No es así, señor Ross. Bruce es un magnífico chico. Lo que está pasando no es su culpa, le aseguro…
- ¡No me asegures nada, jovencito! ¡No soy idiota! ¡Reconozco a las personas cuando los veo! ¡Y mi hija es una niña! ¡No puede quedarse en una jefatura, mucho menos por ese muchacho! Betty, nos vamos a la casa, ahora.
La joven miró con desconcierto a Tony, que atinó a sonreír, -No te preocupes, te llamaré apenas sepa algo.
-Gracias Tony -le respondió con tristeza, y se dejó llevar con su padre.
Aunque sabía que Betty estaba dolida por irse, por un momento sintió envidia de ella. Ahora Betty no lo entendería, pero al menos tenía a su padre todavía para cuidarla y regañarla. Y eso era algo que el muchacho extrañaba en su vida.
Después de unos minutos, el abogado, Hannah y Jarvis se acercaron a Tony, - ¿Qué ha pasado?
La mujer estaba muy afectada, quien le respondió fue su amigo, -Mañana a primera hora irán con el juez para que determine el lugar donde serán trasladados.
-Un momento, ¿tan rápido? ¿Por qué? ¿Y… una fianza?
La mujer respiró profundo y miró a Tony a los ojos con tristeza, -Cincuenta mil dólares cada uno.
Tony hizo unos números rápidos, -No es problema. Yo lo pagaré.
-No -de inmediato respondió la mujer. -No es necesario…
-Pero señora Rodhes, si no su hijo…
-Hablé con él, me pidió que te prohibiera pagar un centavo. Yo… veré que puedo hacer.
El muchacho se negó, eso no lo iba a permitir, -Lo lamento, señora Rodhes, pero no estoy de acuerdo. Tengo el dinero para poder pagar, al menos para cubrir gran parte del monto.
-James no quiere la pagues, hijo. Entiende.
- ¿Por qué? No, tengo que hablar con Rodhey, él me tiene que escuchar. Abogado, ¿podría pedir que me den unos minutos con él?
El hombre se mostró indeciso, -Haré lo posible Sr. Stark, pero dieron muchos problemas para que la Sra. Rodhes pudiese verlo, sin embargo… veré lo que puedo hacer.
El hombre se retiró y Jarvis se dirigió a Tony, -Creo que sería mejor que fuera al apartamento a descansar, joven Anthony.
-No me moveré de aquí hasta ver a Rodhey, Jarvis. Además, los padres de Bruce llegan hasta mañana, no podemos dejarlo solo a él tampoco.
Eran más de las diez de la noche cuando el abogado se reunió con ellos nuevamente, -Logré que le dieran cinco minutos para verlos a los dos. Venga conmigo.
Tony sintió un poco de alivio y fue con el abogado. Esperaron unos minutos, hasta que el celador los acompañó. Las celdas se encontraban dos pisos más arriba. Caminaron varios metros entre los pasillos hasta que llegaron a una celda. Bruce estaba dormido en un par de asientos de plástico, echo una bola, cubierto por la manta que le había enviado Jarvis con Hannah. Rodhey estaba sentado en el tercer asiento, despierto.
-Señores, tienen visitas -les dijo el celador.
Al ver a Tony, Rodhey movió a Bruce para despertarlo. Éste apenas abrió los ojos brincó del asiento y fueron a la reja que los separaba. -Tienen cinco minutos, aprovéchenlo, estaré en la puerta -les dice el oficial.
-Iré con él, que sea rápido Sr. Stark -le dice el abogado que se encamina detrás del celador.
Tony sintió gran mortificación al ver el estado de sus amigos. Estaban con la misma ropa del día anterior. Ambos estaban golpeados por el pleito con James, aunque no en tan mal estado. -Lamento todo lo que ha pasado, en serio chicos.
-Naaa -le dice Rodhey -No fue tu culpa amigo, tranquilo.
- ¿Viste a Betty? -le preguntó de inmediato Bruce.
-Estuvo todo el día conmigo aquí, pero su padre vino por ella hace unas horas.
Bruce gimió al escucharlo, -Si antes le caía mal, ahora debe estar pensando lo peor de mí.
-No pienses en eso ahora Bruce -le dice Tony apesadumbrado -Mira, hablé con tus papás, llegarán a la ciudad mañana. Y Rodhey, tu mamá me habló de la fianza, voy a pagarla…
-No -le dijo enfático.
-No te puedes negar a esto, Rodhey, lo siento, pero ya tomé una decisión.
- ¡Te prohíbo que lo hagas, Tony! ¡Es en serio! -le dijo molesto.
-Pero, Rodhey, no puedo dejarte aquí…
- ¿Tienes idea de cuándo podría pagarte ese dinero? -le pregunta molesto.
-No pienses en eso, no tienes que pagármelo.
-Ja, mucho menos así -le dice disgustado -Escucha, no me hice tu amigo para aceptar tu dinero, Stark.
-Pienso igual que Rodhey -le dice Bruce -Nunca te pedí nada, no voy a hacerlo ahora.
- ¡Pero ustedes están aquí por mi culpa!
Bruce lo interrumpió, -Eso es falso Tony, por favor no te responsabilices por esto. Es culpa de James, de nadie más.
-Ustedes no entienden, chicos… lo que podría pasarles en prisión… no… no voy a permitir que eso pase…
-Dime algo, después del desfalco, ¿te quedaron millones? ¿Cómo para regalarlos de esa forma? -lo increpa Rodhey.
-Eso no es importante, tengo dinero, puedo pagarlo…
-No nos mientas Tony -le dice Bruce con tono suave -Stane prácticamente los dejo a ti y a Jarvis en la calle. El dinero que les queda es muy poco. Tal vez esos cien mil son lo único que tienes en el banco. ¿Qué harán después? Amigo, no tienes trabajo, no puedes hacerte cargo de esa cuenta.
-Estoy de acuerdo con Banner. Mira… en todo caso no es tu responsabilidad. Y será por poco tiempo, cuando todo esto se aclare.
- ¿Y si no se aclara? -les pregunta Tony afectado -Si… no logran salir, si… los encierran por mucho tiempo… por favor, muchachos, no sean orgullosos.
Bruce sonrió, -Sé que quieres ayudarnos, pero mis padres me enseñaron que tenía que valerme por mí mismo, sin esperar la piedad de otros.
Tony sentía un nudo en la garganta, -Ni siquiera de tu amigo.
-Ni siquiera de ti.
-Además, hermano -le interrumpe Rodhey con una sonrisa -Todo irá bien. Es nuestra palabra contra de la Barnes. Estoy seguro que saldremos de esta sin que sueltes un centavo.
-Es hora -les dice el celador que estaba a un par de metros de Tony. Éste les sonrió a sus amigos, -Bien, entonces vendré mañana.
-Claro bro, trata de descansar -le dice Rodhey.
Bruce solo sacó su mano y Tony la sujetó con fuerza, -Si ves a mis papás, diles que lo amo.
-Lo haré, lo prometo.
Tony fue con el celador hacia el abogado que lo esperaba en la puerta, antes de salir volvió a ver hacia el lugar donde sus amigos estaban. Solo pudo ver la mano de Bruce que seguía en la misma posición. Suspiró y salió.
Caminó en silencio y cabizbajo hasta llegar con Jarvis y Hannah. -Se negaron a que pagara la fianza.
La mujer suspiró, -Sabía que eso pasaría… deseaba tanto que lo convencieras, Tony.
El chico la miró con tristeza, -Lo lamento mucho, Sra. Rodhes.
Ella, conmovida lo abrazó con cariño, -No te preocupes por eso, Tony. Nada de esto es tu culpa.
-Ellos me dijeron lo mismo.
-Pues tienen razón.
Se separaron y con tristeza se dirigió a su amigo, - ¿Te podrías quedar por esta noche, Jarvis? Yo… creo que iré al apartamento, no me siento bien.
-Vaya con cuidado, joven Anthony. Cualquier cosa le avisaré cuanto antes.
Tony asintió y se alejó. Salió de la jefatura, y caminó unos cuantos metros por la acerca solitaria. Sacó su celular, decidido a que era lo único que podía hacer, y marcó. Esperó unos segundos hasta que respondió, -James.
-Hola cariño. Me alegra escucharte.
- ¿Qué quieres que haga?
Pudo escuchar por el teléfono su risa, - ¿Conoces el Bratss Canion?
-Sí, conozco el edificio… bien, llegaré en unos minutos.
Colgó y respiró profundo. "No tengo otra opción", se dijo resignado. Paró un taxi y fue al encuentro de James.
BREAK
Pepper observó a su amigo. Se había quedado en silencio, inmóvil. -Tony, ¿qué fue lo que te pidió James?
Éste suspiró agotado, -Dejémoslo para mañana -le dijo finalmente.
-Un momento. No puedes hacer esto, no después de…
-Estoy cansado Pepper -le interrumpe -Por favor, hablemos mañana.
La mujer gruñó, -Bien. Mañana entonces. Trata de descansar.
Éste asintió y trató de sonreír. Ella le respondió de la misma forma y fue hacia la puerta. Quiso hablarle, pero desistió y salió de la habitación.
Tony apagó la luz y se acostó. No podría cumplirle a Pepper, no podía contarle, no los detalles. En vez de dormir, su mente siguió el recorrido por esa noche y lo que vino después.
BREAK
Al abrir la puerta, James lo esperaba solo con una bata puesta, se hizo a un lado para que el más joven entrara. El lugar acogedor, propio de un hombre con poder como James. Tony caminó hacia la sala en silencio y dio la vuelta para verlo. -Dime.
-Bien, te quedarás conmigo veinticuatro horas. En ese tiempo serás completamente sumiso a todos mis caprichos. Mientras ese tiempo transcurra, haré que ni Rodhes ni Banner sean trasladados a ningún lugar.
- ¿Algo más?
-Una cosa más, pero solo después de las veinticuatro horas. No quiero presionarte demasiado. ¿Aceptas?
-Acepto -le dijo simplemente. Aún no entendía el porqué de ese capricho, pero igual estaba decidido a hacer lo que fuera por sus amigos. Fue hacia la habitación, pero James lo detuvo. -No cariño, no puedo esperar -le dijo fríamente. Lo puso con fuerza contra el sofá, de pie. Se acercó por detrás y le habló al oído, -Quítate la ropa.
Tal y como James esperaba, Tony obedeció. -No rápido -le indicó -Hazlo despacio.
Conforme iba desligándose de cada prenda, James observaba gustoso cada centímetro de su cuerpo bien hecho.
Cuando lo vio por completo desnudo, contempló su espalda, su trasero bien formado, sus piernas fibrosas. Tenía deseos de hacerle el amor, pero sabía que esa no era una opción. Tony no entendía que pasaba, deseaba tanto terminar con esto ya. Sintió que James se aproximaba. Un grito ahogado salió de su garganta cuando sintió su mano que lo empujaba contra el sillón. El cuerpo de James estaba completamente sobre él, y pudo sentir lo duro que estaba. - ¿Lo sientes? Así me has dejado con solo verte cariño -le ronroneó. Se acercó a su cuello y succionó su piel. Tony cerró los ojos, pero no hizo nada. James sacó su miembro y jugó golpeando sus nalgas, - ¿Nervioso? -le susurró.
Finalmente lo puso en entrada y sin ninguna preparación, lo penetró con fuerza. Tony se agarró del sofá y gritó, cerrando los ojos. James se quedó así, inmóvil por unos segundos, mientras disfrutaba lo angosta que era su cavidad. Tony empezó a respirar con dificultad, pero se contuvo. James tomó su trasero y comenzó a envestirlo con fuerza. Con cada golpe que recibía, el castaño gritaba. Sentía la humedad en su rostro, una mezcla de lágrimas y sudor caían.
Los tortuosos minutos pasaban lentamente. Tony sentía que sus piernas temblaban. Se resistía a rogar, pero el dolor era ya insoportable, pero más que ello, estaba destrozado por dentro. Él no podía ser el mismo James que le había hecho sentir tanto placer unos días antes, el portador de aquellos ojos que lo habían cautivado en aquella cancha de tenis… no podía ser él.
James no paró ni un segundo. Comenzó a disfrutarlo… más que aquella noche. Como nunca había pasado con sus amantes. Lo tenía en sus manos, lo torturaba… y encontró un gran placer en ello.
Los gritos del menor causaban deleite en James. Lo tomó del cabello y lo hizo enderezarse por completo, sin dejar de penetrarlo. Tony se intentaba sujetar del sofá, pero era inútil. El dolor, su problema para respirar y el terror que estaba sintiendo, hicieron que empezara a marearse. Entonces, como un alivio, escuchó que los gemidos de James eran cada vez más fuertes.
Estaba a punto de venirse así que dejó de jalar su cabello, y lo hizo inclinarse por completo en el sofá. Puso todo su peso sobre Tony y le dio con más fuerza. En ese momento, Tony le suplicó que parara, que no podía más. Sus ruegos fueron el máximo afrodisiaco de James, por lo que se vino dentro del muchacho.
Tony lloraba desesperado. Sentía correr desde su interior el semen de su torturador. James se quedó unos instantes ahí, hasta que su respiración se fue calmando. Salió de su cuerpo completamente extasiado. Tony sentía que no tenía fuerzas para ponerse en pie por sí solo. Todo su cuerpo le dolía y se sentía mareado.
-Qué asco -le dijo James con desprecio. -Ve, dúchate, estas hecho un cerdo. Y te vienes rápido a la cama, desnudo, te voy a estar esperando.
James se fue a la habitación, dejándolo solo en la sala. Tony estaba aún sosteniéndose del sofá. Pasó algunos minutos, hasta que logró calmarse. Tomó su ropa y de ella cayó su billetera al suelo. Con cuidado se agachó, gimiendo con cada movimiento y la levantó. Se encaminó al baño que estaba en la habitación. James lo observó, recostado en la cama con una sonrisa, -Apresúrate.
El castaño entró y cerró la puerta. Dejó la ropa en el mueble y abrió la billetera, para sacar las fotografías de sus padres y Darcy. "¿Por qué no les hice caso?"
Guardó las imágenes y entró a la ducha. Dejó que el agua cayera en su cuerpo y se quedó ahí inmóvil por algunos minutos, tratando que también fluyera su dolor, pero era inútil. Cerró el grifo y se sostuvo en la pared. Si así iban a hacer esas veinticuatro horas, el chico sintió que no podría resistirlo. Se secó y salió de la ducha, desnudo como él le había pedido. Tenía la televisión encendida y cambiaba los canales. -Vamos, acuéstate -le dijo sin mirarlo.
Tony fue hacia la cama y se recostó con cuidado, quedando lo más lejos que podía de James. Tomó la sábana para cubrirse del frío, pero James se la quitó. -No, quiero verte.
-El aire está muy frío…
-Me gusta así -le dijo simplemente.
Tony giró su vista hacia la ventana. James se quedó viendo la televisión, mientras el muchacho se cubría a cómo podía con sus manos y trataba de no llorar. Pasó alrededor de media hora, cuando James apagó el televisor. Tony estaba acostado de medio lado, dándole la espalda. El mayor recorrió su cuerpo con su mano, haciendo que Tony abriera los ojos asustado, ya que se había quedado dormido unos minutos antes.
-Has perdido el tiempo asistiendo a la universidad, cariño. Tu cuerpo es perfecto para follar. Podrías ganar mucho siendo el puto de cualquier millonario.
El chico no le respondió. James se enderezó en la cama, -¡Vamos! Date la vuelta, chúpamela -le ordenó.
El muchacho se dio vuelta con dificultad. Sumisamente se acercó a su miembro, -Yo… nunca he hecho eso.
-No me digas, ¿Rodhes nunca te pidió que se la mamaras?
-Te dije que entre él y yo…
-Sí, sí, me voy a creer ese cuento -le dijo con molestia - ¡Empieza! Y hazlo con esmero.
El muchacho tímidamente tomó su pene y acercó su boca, -Rápido, Tony. Métela hasta el fondo.
El chico cerró los ojos y comenzó a introducirlo. Poco a poco fue moviendo su lengua alrededor del pene, chupándolo con miedo y asco.
-Vamos, Tony, enséñame como se lo haces al negro. Vamos, más al fondo.
El pene de James era grande, pero a cada minuto que pasaba, ganaba más tamaño. Su polla no cabía en la boca de Tony, pero este intentaba por todos los medios hacerlo para que terminara pronto esa tortura. James tomó al chico del cabello y con fuerza lo movía arriba y abajo para introducirlo hasta el fondo de su garganta. El chico puso las manos para intentar de soltarse, pero la fuerza de James era demasiada. El aire no llegaba a sus pulmones y pudo sentir en su boca los primeros rastros de líquido que salían del miembro.
James gemía a gusto, con placer, -Tu boca es deliciosa cariño… naciste para esto… eres… una delicia amor. Eres un puto… mi puto Tony Stark.
Los ojos del chico se llenaron de lágrimas cuando sintió que su boca se llenaba de aquel líquido amargo. Intentaba alejarse, pero James entre fuertes gemidos lo mantuvo sujeto, mientras su cuerpo reaccionaba por haber culminado. Pasaron un par de minutos, hasta que fue aflojando su agarre, -Ahora límpialo con la lengua, Stark.
El muchacho, apenas se sintió libre, se alejó y cayó de espaldas en la cama, tratando de recuperar el aliento. Abrió los ojos, pero veía puntos negros. A sus pulmones no estaba llegando aire. Sintió pánico, "No… no puedo… no…", pensaba desesperado. Pero reaccionó cuando sintió que James lo tomaba con fuerza del brazo y lo enderezaba, - ¡Te dije que lo limpiaras, Anthony!
El muchacho, con el poco aire que tenía, rogó, -Por favor… James… no puedo hacer esto…
- ¡Llegamos a un acuerdo Anthony! Pero si eso quieres, bien. Tus amigos serán trasladados a primera hora mañana -le dijo molesto y trató de irse, pero Tony lo sujetó de la mano con desesperación, -No… no… por… por favor… perdona… James…
James sonrió, -Bien, te lo pasaré por ser esta la primera vez, pero si te pones rebelde nuevamente hazte a la idea que ambos pasarán mucho tiempo en prisión.
Tony dejó caer sus manos y bajó la mirada completamente desecho. James levantó su rostro, -Si quieres mi perdón, tendrás que besarme… pero no quiero de esos piquitos que nos dábamos, un beso real.
El castaño se aproximó a él, pero al sentir el olor de su boca James lo tiró a la cama molesto, - ¡Tu boca huele asqueroso! ¡Ve y dúchate! ¡No me gusta le gente que hiede en la cama! ¡En el baño encontrarás todo lo que necesitas! ¡Muévete!
El chico cerró los ojos con fuerza, y sin decir nada se puso de pie y fue hacia el baño. Al cerrar la puerta, empezó a llorar desesperado. Se dejó caer recostado en la puerta completamente destruido y humillado. Apenas llevaba una hora de ese suplicio, y quedaban veintitrés más. Pero se decía así mismo que debía soportarlo, que tenía que aguantar lo que viniera.
Hizo tal y como James le ordenó. Se duchó y lavó los dientes. Antes de salir escuchó su celular sonar. Vio el número y gimió. No podía hablarle a Jarvis ahora, no en ese estado. Lo conocía, se daría cuenta que algo pasaba. Cuando el teléfono dejó de timbrar, lo apagó.
- ¡Apresúrate! -gritó James al otro lado de la puerta.
El muchacho guardó el móvil entre su ropa y fue a la habitación. James estaba recostado, con una gran sonrisa, -Ahora sí. Ven a cumplir con tu castigo.
Tony se acercó al lado de James, se sentó en la cama y se acercó a él. Cuando sintió sus labios rosar los suyos, su primera sensación fue una combinación de asco y medio. James lo tomó del rostro con fuerza y cólera, - ¡Me estás vacilando! ¡Bésame con ganas! ¡Cómo si fuera Rodhes!
El chico sintió que le ardía la sangre al escucharle mencionar el nombre de su amigo en la boca de James. Cerró los ojos y se aproximó a él abriendo su boca un poco. Intentó besarlo, pero su cuerpo no reaccionaba. No sentía placer, ni gozo al hacerlo como antes.
James pudo sentir lo tieso de su cuerpo, y se encolerizó más. Lo empujó y le dio una cachetada que hizo que su rostro se volteara. Las lágrimas del chico empezaron a brotar sin control, - ¡Eres un inútil! ¡Pedazo de mierda, no puedes dar ni un beso bien!
Lo tomó del cuello y lo acercó a él. Con sus dos manos apretó la garganta de Tony, quien intentaba desesperadamente soltarse, - ¿Sabes lo que me gusta de chico con el que ando? Él sí sabe besar… no es como tú, un mimado sin experiencia. Sus labios tienen vida propia, me lleva a la gloria con solo sentirlos en mi cuerpo. Algún día haré que nos veas, a ver si aprendes cómo besar a un hombre, estúpido inútil.
Soltó a al menor, lo hizo a un lado y se puso de pie. Tony tosía con fuerza, llorando al mismo tiempo. Su cuerpo no dejaba de temblar temeroso de lo que James podría hacer.
Su terror aumento cuando sintió que el otro lo tiraba en la cama, levantaba sus brazos juntando sus muñecas y los ponía cerca del respaldar. James lo esposó rápidamente sin darle tiempo al chico de reaccionar, dejándolo boca arriba.
- ¿James? No… James… no me esposes… -le rogaba desesperado.
El mayor fue a su cómoda y sacó algo extraño que el chico nunca había visto. Parecía una mordaza, pero con una bola. Los ruegos de Tony no se convirtieron en gemidos cuando James le introdujo la bola en la boca y cerró la mordaza detrás de su cabeza. Se la ajustó muy fuerte.
Tony se empezó a revolcar en la cama tratando de soltarse. El mayor lo observaba satisfecho. -Así está mejor -exclamó mientras se pajeaba. Fue al minibar en la habitación y se sirvió un trago sin dejar de frotar su miembro. Se quedó un par de minutos contemplando su hazaña. Tony podía sentir los ojos de James comiéndoselo y sentía más repulsión, al mismo tiempo que su respiración se dificultaba por la posición en que se encontraba y el artefacto en su boca.
Sus ojos se abrieron con miedo cuando sintió que James se aproximaba a él. Su puso frente a frente, con una risa diabólica, -Tal vez no sepas besar, pero tienes un delicioso culo para follar, cariño, y pienso disfrutármelo a lo grande -le dijo con su erección ya palpitante. Separó las piernas del muchacho con dureza, dejándolo completamente expuesto a él. -Ahora vas a recibir un castigo ejemplar por ser tan soso, Anthony.
El menor sintió que se partía en dos cuando James lo penetró sin contemplación. Golpe a golpe que sentía eran un martirio. Entre lágrimas y gritos ahogados, rogaba que terminara ese infierno, que muriese por fin y estar con sus padres. Su vida no tenía sentido o lógica ahora. No había otro deseo en el corazón del muchacho que dejar de existir en ese momento. La voz de James al mismo tiempo que lo ultrajaba, lo hacía caer en cuenta de cómo sería su vida a partir de ahora.
-Eso es… para esto sirves… mi esclavo… mi objeto… eres mío… nunca… nunca olvides… lo que eres… lo que serás… todo… será por mí… porque… yo lo permití… ¿entiendes?... soy… soy tu dueño… no eres nada… más que mi culo… mi culo para follar…
James se sujetó de su torso con fuerza, metiendo sus dedos entre sus costillas, haciendo que el muchacho tuviera más problemas para contener el poco aire que llegaba a sus pulmones.
-Que delicia… eres un manjar Tony Stark… mi manjar… y te voy a destrozar vivo… pedazo a pedazo…
El chico poco a poco fue perdiendo noción de la realidad, hasta que finalmente cedió a la inconsciencia, como único escape para el castigo que estaba recibiendo.
Poco a poco la luz fue entrando a sus ojos. Los cerró por un momento y los abrió lentamente para acostumbrarse a la luz del sol. Intentó moverse, pero sintió un fuerte dolor, que recorrió cada nervio de su cuerpo. Gimió y esperó unos segundos. Sus manos estaban sin las esposas, y su boca libre de la mordaza. Se fue enderezando poco a poco, hasta llegar a sentarse en la cama. No tenía idea de cuánto tiempo había pasado inconsciente. Lo primero que hizo fue ir hacia la puerta de la habitación. Intentó abrirla, pero estaba cerrada por fuera. Suspiró y fue al baño. Siguió con la misma rutina, asearse bien, como le ordenaba James, además, que el olor a sexo y sudor era espantoso para él. Se quedó varios minutos, dejando que el agua recorriera su adolorido cuerpo hasta que finalmente salió y se secó. Al aproximarse al espejo, pudo notar los estragos físicos de esa noche: tenía chupetes y pequeñas mordidas en su cuello, brazos y pecho, varios moretones sobresalían en sus costados y las piernas. Se miró a los ojos, y no pudo reconocer a quien estaba ahí. Ese no era Tony Stark, ya no. "Eso es… para esto sirves… mi esclavo… mi objeto… eres mío… nunca… nunca lo olvides…", las palabras de James estaban en su cabeza. A eso lo había reducido: a una cosa.
Sacó su móvil y lo encendió. Eran más de las diez de la mañana. Rápidamente llamó a Jarvis, necesitaba saber de Rodhey y Bruce, si James había cumplido su promesa de no permitir que los trasladaran. Después de unos minutos, su amigo respondió, -Edward Jarvis.
-Hola J -saludo tratando de fingir tranquilidad -¿Qué ha pasado?
El anciano suspiró, -Joven Tony, ¿dónde ha estado? Llegué al apartamento temprano en la mañana y no lo encontré.
-Yo… emmm… tuve unos contratiempos… de la universidad, papeleo de rutina, y me fui temprano. ¿Estás en el apartamento? ¿Qué pasó con los chicos?
-Están bien por ahora. El juez a primera hora decidió esperar veinticuatro horas más, así que siguen en la jefatura. También autorizó la entrada de la Sra. Rodhes y los Banner, que llegaron justo para la audiencia. Así que me vine a descansar un poco.
El muchacho suspiró aliviado, -Que bien Jarvis. Escucha… creo que todo el tramite me tomará el resto del día. Mantendré el teléfono apagado, pero no te preocupes, estoy bien.
-Joven, antes que cuelgue, quisiera contarle algo… es breve.
El muchacho se sintió inquieto. Tenía miedo que James regresara y lo encontrara hablando, pero tampoco quería que su amigo sospechara, - ¿Qué me quieres contar, J?
-Es que… recuerdo una vez, cuando usted tenía ocho años. Esa mañana llegó el Sr. Hammer con su hijo Justin. Usted siempre terminaba peleándose con él porque le rompía los juguetes. Y cuando llegaban sus padres, no le temblaba la voz para acusarlo. Ese fin de semana fue diferente. El joven Justin hizo una de sus acostumbradas diabluras. Y el Sr. Howard y el Sr. Hammer llegaron al jardín. Había visto todo de lejos. El Sr. Hammer iba hacia su hijo a reprenderlo, pero usted lo detuvo. Se echó la culpa. Fue la primera vez que actúo a favor del joven Justin. Ese día fue reprendido por su padre. Y calladamente aceptó el castigo.
Tony se quedó confundido, -Jarvis, no recuerdo eso… y no entiendo porque lo mencionas…
- La madre del joven Justin había fallecido no hacía mucho y era la primera vez que su familia llegaba a la casa. Usted… en su inocencia quizás, pensó que no era el momento para acusarlo… fue su forma de sentir piedad por él, y prefirió cargar con la culpa.
Tony se quedó en silencio, -Usted no debía echarse la culpa cuando niño, joven Tony. Y lo que sea que está haciendo ahora, tampoco es su responsabilidad. No cargué con culpas que le son ajenas muchacho. Por favor, vuelva a la casa.
"Volver a casa", en ese momento la súplica de Jarvis hizo que Tony reaccionara. Necesitaba regresar, no podía seguir con todo eso, simplemente no podía. Deseó tanto regresar en el tiempo y volver al día en que cruzó su vida con la de James.
-Jarvis, ¿cuánto dinero hay en la cuenta? ¿Podríamos pagar la fianza de Rodhey y Bruce? -preguntó, con la esperanza de poder sacarlos, estando ellos de acuerdo o no.
-Llamé al banco al llegar joven, en total tiene disponible setenta y nueve mil dólares.
-Eso… alcanzaría para sacar a uno…
-Podría solicitar un préstamo sobre mi propiedad en Inglaterra, joven -le explicó Jarvis -Estoy seguro que sería más que suficiente para completar el monto, ¿qué opina?
Tony se quedó pensativo por un segundo, -Bien, te prometo que apenas tenga oportunidad libero tu propiedad Jarvis. Intentaré… zafarme lo más pronto posible y te veré en el apartamento.
-Haré las llamadas a Inglaterra, joven. Lo espero.
El chico cortó decidido. Tenía que salir de ahí, no importaba lo que dijera James, no podía seguir con ese suplicio. Rápidamente se vistió y salió del baño. Intentó forzar la puerta, pero le fue imposible. Fue hacia la ventana, pero para su desgracia, estaba en un piso muy alto y no había balcón o alguna superficie para poder salir por ahí sin caer al vacío.
En ese momento escuchó ruidos que venían de afuera. Sintió desesperación. Se aproximó a la puerta para oír mejor. Movimientos de bolsas puestas en su lugar de un sitio a otro se escuchaban. Y luego, música. James había puesto el equipo de sonido. Tony no sabía qué hacer en ese momento. Buscó algo para golpearlo cuando entrara, y así fue que tomó el pie de una lámpara de mesa y se escondió detrás de la puerta.
En ese instante, el porno empezó a moverse. El chico levantó la lámpara, listo para atinarle un golpe y huir a toda velocidad. La puerta se abrió y sin esperar nada, le propinó un sonoro golpe, haciéndole que cayera inconsciente. Tony se quedó perplejo al ver que no era James. Era un hombre alto, rubio. Probablemente el mismo a quien besaba James en el auto. Sin esperar nada, salió. Corrió a como le permitía el dolor. Fue al elevador echo un manojo de nervios, "¿Lo habré matado? ¡Oh Dios, lo maté, seguro lo maté!", pensaba desesperado. Por un instante quiso volver y comprobar que siguiera con vida, pero el deseo de salir y escapar de toda la tortura que había pasado durante esas horas pudo más y entró al elevador. Pasó a toda velocidad por el vestíbulo del edificio. Cuando bajaba las escaleras para ir a la acerca, vio a lo lejos a James que se acercaba. De inmediato, se escondió. Se quedó inmóvil detrás de un muro. Cerró los ojos cuando sintió que se aproximaba a él. Pero James no se percató de su presencia y pasó sin verlo.
Tony tomó una bocanada grande de aire y salió huyendo del sitio. Buscó un taxi y fue hacia su apartamento. Conforme los minutos pasaban no dejaba de pensar en ese hombre. Había cometido un crimen, aunque fuera para salir de ahí. Tenía miedo, sentía pavor de lo que podría pasar. Pero no tenía más opción, pensó.
Llegó al apartamento, no vio a Jarvis, así que entró de inmediato a su habitación. Se cambió rápidamente de ropa y la que había llevado puesta la tiró al cesto de basura. ¿Qué hacer? ¿Confesar? Pudo haberlo matado, y aunque siguiera con vida, lo había agredido. ¿Iría a la cárcel, igual que los chicos? En ese momento no podía pensar con claridad, estaba aterrado por lo que pudiese pasar. Escuchó a Jarvis, así que salió a su encuentro.
El mayor estaba llegando del súper y al ver al muchacho pálido se asustó, - ¿Está bien joven? ¿Le sucedió algo?
Tony no habló. Fue hacia Jarvis y lo abrazó. El anciano respondió al gesto con preocupación. Ésta aumentó cuando escuchó que lloraba, -Muchacho, pero ¿qué pasó?
El castaño no habló. Solo se quedó así por varios minutos, hasta que se calmó. Jarvis tocó su rostro, donde aparecía un pequeño moretón en su mejilla, - ¿Quién lo golpeó? -le preguntó con severidad.
-Debemos hablar con los Banner y la Sra. Rodhes -le interrumpió ignorando la pregunta. -No podemos esperar a que hipoteques tu propiedad, Jarvis. Hay que buscar la forma de reunir los veintiún mil dólares restantes lo más rápido posible.
-Joven Anthony, respóndame, ¿quién lo golpeó?
- ¿Esto? Me golpeé yo mismo. Vamos, Jarvis, debemos ir a la jefatura -le dijo finalmente.
El mayor se quedó con dudas, pero hizo caso y lo siguió. Cuando llegaron a la jefatura, lo primero que hizo Tony fue reunirse con la Sra. Rodhes y los padres de Bruce en un lugar aparte, a la espera del abogado de los chicos. Momento que aprovechó el muchacho para explicarles su plan.
La más indispuesta a aceptar su ayuda era Hannah, -Te agradezco lo que intentas hacer, Anthony, pero entiende que mi hijo no quiere que hagas esto.
-Hablé con Bruce -le dice la Sra. Banner -No estuvo de acuerdo, pero lo convencí para utilizar el fondo para su universidad. Son treinta mil dólares.
Tony sintió dolor al escucharlo. Era el dinero que con tanto empeño los Banner habían ahorrado por tanto tiempo para los estudios de su amigo, pero con ese dinero, al menos se aseguraría que ellos no cayeran en prisión. -Bien, queda decidido entonces. Pondré mi parte y ustedes el resto, Sres. Banner.
La Sra. Rodhes suspiró, -Bien, si no hay otra forma de convencerte, Tony, tengo también ahorrado, no es mucho, son alrededor de quince mil, pero al menos no tendrás que desembolsar todo tu dinero.
-Bien, entonces pondremos los treinta, tu pondrás los quince y el resto Anthony -exclamó el Sr. Banner.
El muchacho suspiró aliviado. No pensó que convencer a los adultos sería más fácil que a sus amigos. Solo tenían que esperar al abogado para que les diera indicaciones, pero algo les llamó la atención. El movimiento en la jefatura se empezó a intensificar. Se acercaron a la zona de acceso, y vieron como paramédicos entraban con camilla hacia el recinto. Los cinco esperaron alguna noticia, hasta que el abogado se acercó con algo de nerviosismo, -Algo grave ha pasado. Hirieron a James.
De inmediato Hannah reaccionó alterada, -¡¿Qué pasó?! ¿Qué le hicieron a mi hijo?
-Aún no saben por qué o quién, pero cambiaron a James a una celda separada de Bruce, y aparentemente fue apuñalado ahí. Los paramédicos lo están atendiendo en este momento.
La mujer entró en histeria e intentó entrar a la fuerza al piso donde estaban las celdas, pero los oficiales la detuvieron. En medio de toda la crisis, Tony se encontraba aterrorizado. Jarvis no se separó de los Banner, que también buscaban la manera de comprobar que su hijo estuviese bien. En ese instante el móvil Tony sonó y él contestó de inmediato. -¿Sí?
- ¡Es tu culpa! ¡Todo es tu culpa, Tony! ¡Ahora Rodhes pagará por tu estupidez! -le gritó James desde el auricular.
Al escucharlo, el muchacho corrió a un lugar aparte y le habló susurrando para que nadie lo escuchara, -James, ¿qué hiciste?
- ¡Tú que piensas! ¡Dejaste inconsciente a mi chico y huiste! ¡Hicimos un trato, Anthony, y lo rompiste! ¡Yo cumplo mis promesas, te dije que te arrepentirías y así ha sido! ¡Y ten por seguro que a Banner no le irá mejor!
Tony empezó a temblar descontroladamente, -Lo siento… lo siento James… por favor… no le hagas daño a Bruce…
-Te advertí, pero no me escuchaste.
-Por favor, James… haré lo que me digas… te juro que no voy a desobedecerte más, pero por favor, ¡deja en paz a mis amigos!
Un silencio ensordecedor hizo que el corazón del muchacho se quedara casi sin latir, esperando su respuesta. -Sal en cinco minutos, y esta vez no quiero una de tus hazañas Stark.
-Lo haré… cinco minutos…
Tony colgó resignado. Salió y vio como llevaban la camilla con Rodhey. Estaba inconsciente, con una mascarilla y una venda que cubría su torso. Hannah iba detrás hasta que la detuvo su abogado. El muchacho se quedó a unos metros y escuchó, -Al parecer la herida no fue muy profunda, sin embargo, los paramédicos me dijeron que probablemente tendrán que operar.
-Tengo que ir… debo ir con él -le dijo Hannah desesperada.
-Jarvis -le habla Tony al anciano -Ve con la Sra. Rodhes por favor, me quedaré aquí esperando noticias de Bruce.
-Como diga joven Anthony.
Tanto Jarvis como Hannah fueron detrás de los parámedicos. Los señores Banner y el abogado siguieron con el oficial, insistiéndole que los dejara ver a Bruce. Tony fue alejándose de ellos y se salió del edificio.
Esperó algunos minutos hasta que el auto de James paró frente a él. Sin decir nada, el chico se subió. El mayor no le habló, arrancó el vehículo y se alejó del edificio.
Después de un par de minutos en silencio, Tony habló, - ¿Qué pasó con el tipo que golpeé?
-Está en el hospital, no lo mataste de milagro. Le hice creer que había sido un ladrón, por suerte el muy idiota se lo creyó.
- ¿Iremos a tu apartamento?
-No. Te quise tratar como un rey, en un lujoso lugar, pero no te mereces eso. Te llevaré al lugar donde los putos acostumbrar ir, es ahí donde perteneces -le dijo fríamente.
En ese momento las palabras de James no lo afectaron. Nada de lo que podía hacerle a partir de ese momento sería más grave de lo que había hecho con Rodhey. Estaba en sus manos, y no había forma que pudiera escapar.
Pasaron alrededor de dieciocho horas. Tony estaba inmóvil, frente a la puerta. Suspiró y entró con una sonrisa. -Hola chicos.
Rodhey en la cama y Bruce a su lado sonrieron al ver a su amigo. -Por fin te apareces Stark -le dice el moreno en broma. - Llevo horas preguntando por ti.
-Si amigo, cuando me dejaron libre, pregunté por ti, y mis padres dijeron que no te habían visto desde ayer. ¿Dónde estuviste metido?
Tony se quedó en silencio. En ese momento, sus amigos palidecieron al ver a James entrar detrás del muchacho. - ¿Cómo has estado Rodhes?
Bruce se quedó estático. Tony no reaccionaba, estaba completamente frío sin reaccionar, mientras James les sonreía satisfecho. El primero en reaccionar fue Rodhey, - ¿Me puedes decir porqué trajiste a ese idiota aquí, Stark?
Tony, sin expresar ninguna reacción, con la voz suave contestó, -Él me vino a acompañar. Hablamos. Solucionamos nuestros problemas y regresé con él. Fue por eso que quitó la denuncia, lo convencí de hacerlo.
-Eso no es posible, Tony -le dijo Bruce.
- ¿Posible? ¡Esto es una soberana mierda! -exclamó molesto el moreno - ¡Ese maldito te amenazó, Stark, lleva meses hostigándote! ¿Y tú regresas con él?
-Lo amo -simplemente dijo.
Bruce empezó a negar y tomó de los brazos a su amigo, tratándole de entrar en razón, -Escucha. Estas mal, Tony. No puedes amar a ese hombre. Te ahorcó enfrente nuestro, ¿ya lo olvidaste?
-Eso fue… un error -le dijo el chico -Estaba… tomado y… no era consciente de lo que hacía. Ustedes hicieron mal en golpearlo y… yo quiero estar con él.
La respiración de Rodhey comenzó a agitarse. Bruce no sabía que hacer o qué decir mientras veía el rostro de Tony completamente frío. -Algo le hiciste -le dice a James -Lo drogaste o… lo amenazaste, no sé. Pero Tony no hablaría así, no reaccionaría así.
- ¿Por qué no aceptan simplemente la realidad? Tony me ama, así de sencillo es.
-Maldita sea… Stark, piensa bien… piensa en lo que estás haciendo. Ese enfermo te va a destrozar la vida…
-Vamos, Rodhes, deja esa actitud patética -le dice James divertido.
- ¡Tú no me hables, maldito! ¡Stark! ¡Por Dios, di algo!
Tony bajó la mirada y luego miró a Rodhey con seguridad, -Si ustedes no están dispuestos a respetar mi relación con James, me temo que no podré seguir siendo su amigo.
Bruce retrocedió un par de pasos lejos de su amigo, completamente en shock.
Rodhey río con sarcasmo, -Bien, entonces no hay nada más que hablar…
-Rodhey, por favor, no…
- ¡Ya lo oíste, Banner! ¡El ya decidió! Bien Stark… pero quiero que estén consciente que, si sales por esa puerta con él, olvidaré que tú y yo fuimos amigos alguna vez.
El menor no mostró ninguna reacción, dio media vuelta y fue hacia la puerta. Antes de salir, los miró por última vez, -Cuídense ambos.
Cuando salieron, Tony siguió caminando completamente ido, sin mostrar alguna emoción. James rio, -Bien, te felicito Tony cumpliste con todo.
-Ahora que todo terminó… me vas a dejar en paz -le dijo con el mismo semblante y voz suave.
James lo tomó del brazo y lo acorraló en la pared, -Tengo que admitirlo: al final te luciste, cariño. Pero no creas que olvido todo lo que hiciste. Me iré a St. Louis por unas semanas por negocios, pero tendré ojos sobre ti. No te acerques a ellos, porque me daré cuenta y esta vez no habrá ruego que te salve… o los salve a ellos.
Tony se mantuvo cabizbajo. James acarició su rostro, esta vez él no reaccionó. -Me gusta el Anthony sumiso que eres ahora. Bésame.
El muchacho levantó el rostro y lo besó con pasión, sin importar quien pudiese estar a su alrededor. Se separó lentamente y giró su vista. Bruce estaba al lado de la puerta, observándolos.
No dijo nada. Su rostro lleno de decepción decía todo. Caminó al lado de ellos sin decir nada.
James sonrió, -Bien, si tenía alguna duda, con eso quedó aclarada… ve a tu apartamento y descansa. Te llamaré en la noche, cariño.
El mayor se aleja y lo deja solo. El chico se queda ahí, recostado en la pared, sin moverse, con la mente en blanco. Finalmente se endereza y retira del lugar.
Al llegar al apartamento, se encuentra con Jarvis en la sala. El anciano va hacia él molesto, -Joven Tony, ¿dónde estaba? No supe de usted desde hace…
Se silenció cuando vio su rostro sin vida, sin reacción. - ¿Joven Tony? ¿Le sucede algo?
El muchacho, sin mirarlo a los ojos susurró, -Yo… no me siento bien…
Cerró los ojos y sus piernas flaquearon. De inmediato Jarvis lo sujetó, evitando que cayera, - ¡¿Qué le sucede, muchacho?!
Tocó su rostro y se alarmó, -Tiene fiebre… vamos, lo llevaré a su habitación, debe recostarse.
El chico no puso queja, y fue tranquilamente con Jarvis. El anciano estaba alarmado por su estado, no tenía mayor reacción, era como un muñeco que solo se dejaba llevar por él. No dejaba de hablarle para mantenerlo consciente.
Al llegar a la habitación, lo sentó con cuidado en la cama, y le retiró la chamarra que llevaba puesta. Al irlo despojando de ella, y ver sus brazos expuestos por la camiseta negra de manga corta que llevaba se alarmó por los moretones y las mordidas. Pero no dijo nada.
Con un fuerte dolor en el pecho, le fue quitando la camiseta. Su pecho estaba en peores condiciones que sus brazos.
Lo intentó recostar boca arriba, pero el chico gimió, así que de inmediato lo volteó y fue en ese momento que el mundo del anciano se puso de cabeza. Fuertes golpes y laceraciones cubrían su espalda.
-Muchacho, ¿quién le hizo esto? ¿Barnes?
El chico no respondió, solo cerró los ojos y se quedó inmóvil. Reaccionó minutos después cuando sintió algo frío en su espalda. Jarvis lo curaba con cuidado para no lastimarlo. Al ver que había reaccionado, le habló, -Joven Tony, le traje analgésicos y medicamento para bajarle la fiebre, por favor, tómelo.
Dócilmente obedeció. Tomó las pastillas y se las tragó, luego bebió el agua, y regresó a la misma posición. Jarvis no le preguntó otra cosa, sabía que no le respondería. Tony se quedó ahí, esperando que la sublime inconsciencia lo hiciera alejarse de toda esa realidad, al menos por un rato.
BREAK
Habían pasado dos horas desde que Pepper lo dejó solo. Tony suspiró. Como siempre, los recuerdos no le permitían dormir. Se puso de pie y fue a su taller. La única reacción fue de Babas que de inmediato se estiró, tomó un lápiz y lo puso al lado de uno de los planos.
Tony sonrió, -Hola amigo.
Tomó asiento y empezó a trabajar. Sus muchos proyectos y hobbies habían sido su escape a todo lo que había vivido esa noche. Sin embargo, ahora tenía una motivación extra: Steve. La presencia del rubio había traído algo de luz a su vida.
Pero ahora James sabía de él. Tony lo conocía: James ahora se sentía seguro de poder dominarlo, pero en el momento que viera a Steve como una amenaza, lo atacaría como había hecho con Rodhey y Bruce. Y el castaño pensó decidido: a como diera lugar, no permitiría que eso pasara, esta vez no.
A las ocho menos veinte, como un reloj, Tony Stark despertó en su silla, en medio de planos y artefactos. Suspiró y fue a la cocina por un café cargado. Al bajar sonrió cuando escuchó la voz de Pepper y Wanda.
- ¿Estás segura que todo viene aquí? -le pregunta la pelirroja.
-Los informes completos, los seguimientos, todo. No olvidé nada -le responde Wanda, que acomodaba los expedientes en la maleta de Pepper.
-Bien, porque debo irme en el vuelo de las once y no puedo retrasarme con nada Wanda.
-Descuida amiga, todo está como lo pediste.
Jarvis terminaba de servir el desayuno, cuando vio a su protegido al pie de la escalera, -Buen día, joven Tony.
-Hola J. Chicas. -las saludo de lejos.
-Buenos días, guapo -le dice Wanda cerrándole el ojo.
Pepper tomó su bolso y una de las maletas, mientras Wanda tomaba la otra, -Bien, vámonos entonces.
- ¿No desayunará, Srta. Pepper?
-Lo siento Jarvis, lo haré en el aeropuerto, apenas tengo tiempo para todo lo que tengo que hacer.
La pelirroja se acercó a su amigo, que tomaba su taza de café en la cocina y le susurró, -Terminaremos esa conversación cuando regrese, ¿de acuerdo?
Tony asintió con una sonrisa. Ella lo besó en la mejilla y luego a Jarvis, -Se cuidan los dos.
-Tú también, Pepp -le responde Tony.
Wanda va hacia Jarvis, -Prometo que vendré en estos días para que veamos un par de telenovelas juntos, ¿de acuerdo Jarvis?
-Estaré esperándola con ansias, Srta. Maximoff.
La chica le guiñó a Tony y se fue detrás de su amiga.
Cuando ambas se fueron, el muchacho suspiró, -Supongo que tendremos algunos días de silencio y tranquilidad.
-Diría más bien aburridos, joven Tony. No puede negar que la presencia de las señoritas dan cierta luz y vida al apartamento.
El muchacho asintió, cuando su móvil sonó. Al ver quien era sonrió y respondió de inmediato, -Hola actorucho.
Steve sonrió al otro lado, -Muy gracioso… llamaba para despedirme, ya estoy en el aeropuerto. Mi vuelo a Los Ángeles sale en unas horas.
- ¡Vaya! La audición, ¿cómo te sientes?
-Nervioso -acotó suspirando -Pero me aprendí el guion, leí el libro y tengo una idea de lo que esperan del personaje. Más preparado no puedo estar.
-Lo harás bien, estoy seguro.
-Steve, deja de hablar. Nos toca ir a la ventanilla -le dice Natasha.
Tony sonrió al escuchar su voz -Tu asistente provoca miedo.
-Ja, un poco, pero no podría hacer nada sin ella -le responde mientras sigue a Natasha para comprar el boleto. -Debo irme, solo quería hablarte. Recuerda que tenemos una cita pendiente para cuando regrese.
-Y te recuerdo que no es cita, es…
-Salida de amigos, sí, lo sé. Nos vemos en dos semanas.
-Suerte, Steve.
El trajín del lunes por la mañana también había empezado en la casa Banner. -¡Darcy, ya llegó tu abuelo! -le llama Betty, quien acomodaba sus cosas en la sala.
La niña corrió por las escaleras con alegría. Betty la detuvo, le arregló su vestido y la besó en su frente, -Ve a despedirte de tu papá.
Bruce, ya vestido, hablaba por teléfono cuando llegó su hija, -Ya me voy papi.
-Oh, qué bueno amor. Espera, quiero que saludes a alguien.
Le dio el teléfono y habló, -Hola… ¡padrino!
Betty se acercó a Bruce y observó a la niña conversando animadamente, - ¿Cuándo vienen?... ¿En serio?... ¿Me vas a traer algo de Europa?... ¡Si, genial padrino!
Betty le habló a la niña para que le diera el teléfono a su papá.
-Me tengo que ir padrino… si, te espero, adiós.
La niña le entregó el teléfono a su papá, le dio un beso y se despidió.
-Pórtate bien, bebe.
Cuando la niña se va, Bruce pone el altavoz para que Betty escuche, - ¿Y cómo están los aires franceses?
-Como siempre…fríos -le responde Rodhey con una sonrisa, mientras termina de guardar papeles y libros en una caja.
-Pues te aseguro que New York no está precisamente caliente -le dice Betty en broma.
-Oh, pero si es la Muñeca Ross…
-Ya basta con ese apodo Rodhes -le dice la mujer en respuesta.
-Jajajaja, de acuerdo. Estamos ansiosos por volver. No veo la hora de poder llenar a mi ahijada de cuanto juguete encuentre.
- ¡Oye! Nada de malcriarla -le dice Betty divertida -Que para eso ya tengo a mi papá.
- ¿Para qué otra cosa sirve un padrino si no es para malcriar a su ahijada?
En ese instante, su esposa entra a la habitación y se acerca a Rodhey. Éste besa con cariño su abultado vientre, -Esperen, que ya no estoy solo.
Pone el altavoz y la mujer se sienta a su lado risueña, - ¿Cómo está todo por allá, chicos?
-Excelente, ¿y cómo va ese embarazo, Jane?
La mujer acaricia su vientre con cariño, -Bueno, las náuseas pasaron hace mucho, ahora estoy batallando para que me deje dormir por las noches.
-Ese pequeño será futbolista, ya lo veo venir -interrumpe Rodhey orgulloso.
- ¿En plan, cuando vuelven? -les pregunta Bruce con ansiedad.
-Pues todo está arreglado para en dos semanas -responde Jane -Estamos finiquitando todo por acá y es el tiempo justo, si espero más, no podré volar por lo avanzado de mi embarazo.
Bruce sintió una gran alegría, -Perfecto. Manténganos informados. Cuando estén ya acomodados, Betty y yo los invitaremos a una cena en casa, así que manténganos un lugar en su agenda.
-Espero que te esmeres Banner -le dice Rodhey -Que me hecho muy exigente con la comida estos años.
-Comerás lo que te sirvamos y caso cerrado -le responde Betty en broma.
Rodhey se carcajea, -Ya veo quien lleva los pantalones en tu casa Bruce.
- ¿Algún problema con eso? -le pregunta Jane a su esposo levantando la ceja.
Rodhey tose un poco y responde, -Para nada amor.
Ahora quien rio fue Bruce, -Y veo quien los lleva en la tuya, Rodhes.
-Sí, bueno, lo que diga Jane son órdenes para mí -responde besándola en la mejilla. La mujer solo sonríe sin decir nada.
-Bien, entonces quedamos en eso -termina Bruce -Los esperamos en quince días.
-Ahí estaremos, bro. Cuídate.
Al terminar la llamada, Bruce se quedó en silencio con una gran sonrisa. Betty lo observó curiosa, - Sigues pensando en invitar a Tony también, ¿no?
Bruce suspiró, -Es hora de que limen asperezas, Betty. Y el regreso de Rodhey y Jane no podría ser más que oportuno, ahora que Tony se está abriendo un poco más.
La mujer asiente y va por su bolso, -Pero no quiero te ilusiones, Bruce. Sabes que las cosas no terminaron bien entre ellos. Amo a Rodhey, pero lo conozco, sé lo terco que puede llegar a ser.
-Sí, pero te aseguro que Rodhey aún adora al tonto de Stark. Si hay una ligera posibilidad de que se entienda con él, no lo va a desaprovechar, estoy seguro.
Ella no le dice nada más y sale de la casa. Bruce toma su maletín, pero antes de salir, observa la fotografía de sus amigos de la infancia y él, en la pared. Con nostalgia ve la imagen de Darcy y la acaricia con el dedo, -Donde quiera que estés, échanos una mano con esos dos tercos, Dar.
Finalmente, toma las llaves y sale, con la esperanza de poder reunir a sus dos amigos.
Reflexión Final
Mientras escribía, me quedé con dudas de qué tan explícita debía ser, sin llegar a mostrarme cruda o vulgar. Hice lo posible por tratar el tema lo más adecuado y correcto posible. Como les dije al principio, no es el tipo de fic que disfruto hacer, pero era necesario para que tuviesen una idea de lo que había pasado Tony. Hay un lapsus de dieciocho horas que no son narrados, y que irán exponiéndose en forma de flashback en capítulos posteriores, conforme la misma historia lo requiera.
Puedo adelantarles que lo que viene es un proceso de recuperación paulatina para Tony, y en eso habrá participación de muchos, con especial atención Steve, quien será su mayor motivación para hacerlo.
Les recuerdo también que estos eventos son ficticios, y si bien James Barnes es el villano de la historia, no deja de ser un producto de mi imaginación. Por dicha no tiene nada que ver con el personaje del comic o con el mismo Sebastian, actor que me encanta, pero bueno, este fic necesitaba de un villano.
Espero que les haya gustado estos tres capítulos, y que dejen sus comentarios. A partir de ahora, haré una pausa de dos semanas para evocarme a concluir un fic que está ya por terminar y que le tengo un gran cariño. Si tienen oportunidad espero que le den oportunidad y lo lean, se llama Ocaso del Caballero de la Noche, y como seguro intuyen por su título, es un Superbat.
Muchas gracias por su lectura.
