Hola! Gracias por pasar por aquí y leer un nuevo capítulo. Espero les guste!


Capítulo 11: El Reducto de Therinfal

-No, no estoy de acuerdo. Pienso que aún podemos pedirle ayuda a los magos-

-Los magos hicieron su elección y eso los aleja de nosotros, aceptar la ayuda de Tevinter no los deja en buenos términos ante el resto de Thedas-

-Pero sólo lo hicieron por desesperación Comandante-

-Cullen tiene razón Heraldo, los magos aceptaron la ayuda de Tevinter. He consultado a varias casas nobles y todas se niegan a brindarnos su ayuda si damos cobijo a aquellos que echaron al Arl Teagan de sus tierras para luego inclinarse ante el Imperio-

-Leliana… tú… ¿tú estás de acuerdo con ellos?- Raziel estaba indignada ante la resolución inmediata y sin debate de los Consejeros.

-No, no estoy de acuerdo. Dejar a los magos y una potencia invasora en las puertas de Ferelden no me parece acertado, todo lo contrario-

-¡Gracias Leliana!, ustedes no entienden, no vieron a esas personas atadas a la decisión de la Gran Encantadora Fiona. El miedo e incertidumbre en sus rostros, simplemente no puedo dejarlos a su suerte, ellos pidieron nuestra ayuda-

-Heraldo, entiende que no podemos hacer mucho más por ellos. En cambio, los templarios podrían ayudarnos. El Lord Buscador Lucius puede entender-

-¡Claaaro Cassandra!- dijo Trevelyan con sarcasmo- sólo respóndeme ¿hablan los prejuicios o habla la razón?-

-¡¿Qué intentas decirme?!-

-Que según 'tu' punto de vista, es posible hacer que el Lord Buscador cambie su posición y no la Gran Encantadora- dijo molesta

-¡Es diferente y lo sabes Heraldo!- interrumpió Cullen- Sí, es cierto que el Lord Buscador abandonó sus deberes pero la Orden mantiene su integridad, no se alzaran en armas si razonamos con ellos, tengo fe en que entenderán nuestras razones y no caerán ante la corrupción; en cambio los magos aceptaron el cobijo del Imperio ¡Sólo el Hacedor sabe qué cosas han aprendido! ¡Cómo se los pudo haber corrompido!-

No había mucho más que agregar a ese argumento. Josephine fue muy clara al advertir que incluso aquellos nobles que hubieran brindado su apoyo a una Inquisición que aceptara a los magos, se negaron rotundamente al vincularse estos con Tevinter. Cullen y Cassandra también fueron precisos al indicar que bajo la tutela del Magister Gereon Alexius, muchos pudieron haber perdido el rumbo, aprendiendo artes prohibidas, cosa que los volvía un peligro potencial que, en este momento, la Inquisición no podía vigilar por sus escasos recursos. La única que parecía comprender a la Heraldo era Leliana pero ambas eran minoría en el Consejo.

-Sólo… no sé… ¿sería posible…. sería posible enviar una tropa de la Inquisición y ofrecer refugio a aquellos magos que no estén de acuerdo con la Gran Encantadora?- dijo resignada Raziel.

-Hmmm, es riesgoso para nuestros hombres. Si los enfrentan todos los magos de Risco Rojo, no tendrán oportunidad- respondió Cullen.

-Sería posible. Mis agentes pueden decirnos el grado de respuesta positiva que habría ante nuestra oferta. Aquellos que deseen escapar de las garras del Imperio, pueden hacerlo bajo el abrigo de nuestras fuerzas. Una tropa podría esperarlos en las afueras y traerlos-

-¿Cómo piensas que pueden salir de allí Leliana? El castillo de Risco Rojo es una fortaleza, nadie sale o entra sin ser visto- le contesta Cassandra.

-Conozco una salida secreta, pensada para la familia del Arl. Un grupo no muy numeroso podría usarla-

-¿Y si son más que un pequeño grupo?- Raziel temía que esta pregunta diera por tierra la única solución posible pero también debía pensar en los soldados de la Inquisición, Cullen tenía razón en decir que no se los podía enviar a una muerte segura, sería irresponsable.

-Como dije, mis agentes nos dirán cuántos desean venir con nosotros. Si son muchos, la tropa puede traerlos en plena luz del día, no creo que Fiona desee una guerra interna, controlará a su propia gente y los magos de Tevinter no pueden ser una gran amenaza si van algunos templarios con el uniforme de nuestros soldados, sólo como precaución. Ahora, si son pocos, pueden usar la salida secreta- con una sonrisa y mirada de reojo, la Maestra Espía daba la solución que Raziel esperaba.

-Me parece arriesgado pero puede funcionar- dijo Cullen.

-Estoy de acuerdo- indicó Cassandra.

-Esto podría ser favorable. No nos atamos a sus errores, sino que somos sus… salvadores, por decirlo de alguna manera. Incluso beneficia a los magos frente a la opinión pública, los coloca como peones dentro de un tablero manejado por otros… sí, sería apropiado-

-Si pueden salvarlos, no pongo mayores objeciones. Mañana a primera hora iré al Reducto de Therinfal, ¿están seguros que querrán atendernos?-

-Todo está listo para tu llegada Heraldo, los nobles ya deberían estar esperándote allí- indicó Josephine.

-Que así sea entonces-

A la mañana siguiente, emprendieron el camino hacia el Reducto, que estaba a sólo unos días a caballo así que tenía tiempo para digerir el mal trago y su enojo por la decisión del Consejo –"¿Debo aceptar lo que dicen sólo porque son los consejeros? Hmpf… Bueno, de hecho, soy sólo la Heraldo, no tengo un lugar de importancia dentro del Consejo, estoy aquí por la marca y por la fama que tanto se dedican a propagar pero no porque mis estrategias o mis vinculaciones sean… sean… de interés"- sus conclusiones iban y venían, sabía perfectamente que no tenía un voto de relevancia en la Mesa de Guerra y que hasta el momento no había brindado soluciones a los problemas, sólo acataba las decisiones de los otros. Una de esas tantas disposiciones del Consejo fue que la acompañara Cassandra, siendo una Buscadora podría razonar con Lucius si ella no perdía los estribos primero. Por su parte, Raziel pidió a Vivienne que fuera con ellos, la Encantadora conocía a muchos nobles y podía manejarse entre ellos, además era hora de sortear los reparos que tenía con ella, y a Varric cuya labia podría convencer a la lluvia de caer hacia arriba si se lo propusiera.

Al llegar, el trato simple del Caballero Templario Barris la tranquilizó un poco, pudo ver en ese hombre la humildad esperable en cualquiera dentro de la Orden y deseaba que muchos fueran como él; mientras que los aires de Lord Esmeral Abernache la sacaban de quicio, en ese momento no estaba de humor como para seguirle el juego a la nobleza orlesiana.

-¿Así que el Lord Buscador requiere que haga el ritual?- preguntó Raziel frente a los estandartes.

-Así es, no existe respuesta correcta así que no fallarás decidas lo que decidas- le respondió Ser Barris.

-Entonces, aquí vamos- "Primero el pueblo, luego Andraste y, por último, la Orden Templaria… Hmpf, lástima que no esté la opción de dejar abajo los estandartes de Andraste y la Orden"- pensaba.

-¡Muy mal Querida!, apoyar los reclamos de las masas no te traerá amigos en ninguno de los dos bandos, ellos nunca estarán satisfechos-

-Respeto tu decisión pero no la comparto, por lógica, decidir por Andraste es decidir por el pueblo Heraldo- opinaba Cassandra

-¡Tienes mi apoyo y el de Bianca!-

-¡Bah! Puedes decir acaso qué te guió para tomar esa decisión- encaró Lord Abernache

-No es necesario que responda Heraldo- le indicó Ser Barris.

-Me reservo las razones que guiaron mi mano- "No voy a compartir con ustedes todo lo que pienso"

Tan sólo unos minutos después luchaban para abrirse camino entre templarios embebidos en lirio rojo. Nadie podía creer lo que estaba ocurriendo, templarios contra templarios, la Orden se encontraba en caos.

-¡Claro!- dijo con sarcasmo y continuó con el mismo tono, tratando de imitar a Cullen- "La orden mantiene su integridad", "No se alzarán en armas contra nosotros", "Entenderán nuestras razones"…. ¡Ah! y mi favorita "No caerán ante la corrupción"… ¡MIERDA! ¡MENTIRAS!- terminó gritando Raziel mientras se abría paso entre los cadáveres que iba dejando golpe tras golpe.

-¿Qué es lo que dices Heraldo?- preguntaba Varric tras dejar una lluvia de flechas sobre los arqueros en los andamios.

-Creo…. creo que está repitiendo las palabras de nuestro Comandante…- indicó Cassandra tras asestar un último golpe a un templario guerrero que intentó flanquearla.

-Mi Querida, por tu tono puedo ver que guardas mucho enojo, trata de que no nuble tu juicio, por favor- la calma en las palabras de Vivienne parecieron arder aún más en Raziel que sólo guardaba silencio y con su ceño fruncido lanzaba sus hechizos.

-Sabes Dama de Hierro, tal como veo ahora a nuestra Heraldo, yo no me atrevería a acercarme más de lo necesario-

-Hmmmm, debes reconocer que ese gesto sólo te traerá arrugas Querida-

Continuaron abriéndose paso hasta llegar al Lord Buscador Lucius sólo para descubrir que, en realidad, era un demonio de la envidia. Enfrentarse a él dentro de sí misma le trajo un poco de desconcierto pero en ningún momento temió quedar poseída, podía ver las artimañas que utilizaba: mostrarse como sus Consejeros, a los que en ese momento la misma Raziel quería degollar, crear un futuro en el que ella lideraba una Inquisición al servicio del Antiguo sea quien sea él, ver a sus compañeros encarcelados, etc. Llamó su atención un joven de nombre Cole que le ofreció ayuda, ella no creía necesitarla pero cuando el espíritu le advirtió que era peligroso dejar que Envidia actuara por más tiempo, decidió aceptar la oferta. De esa manera pudo salir de ese breve ensueño que la había atrapado.

Debió buscar lirio para los templarios y a tres de sus miembros veteranos para poder quebrar la barrera que el demonio había interpuesto entre ellos y su escape, no fue fácil encontrarlos y no fue fácil para los templarios destruirla, la oleada de sus antiguos compañeros, ahora contaminados, no tenía descanso y sólo la muerte los detenía.

-"¡¿Dónde se ha metido ese engendro?!" - Se preguntaba Raziel. A esta altura, sólo quería desahogar toda su frustración y enojo, toda su ira contra aquél demonio que había matado a tantos y que era el causante de que no hayan podido ayudar a los magos. "Si el muy miserable no hubiera tomado el lugar del Lord Buscador, tal vez, tal vez los templarios no se hubieran recluido y tal vez, sólo tal vez, hubieran ofrecido su ayuda a la Inquisición y tal vez yo estaría en Risco Rojo junto a los de mi clase".

Lo encontraron y con la ayuda de Cole se batieron encarnizadamente contra él y sus terrores. Flechas y magia, las dagas de Cole y la espada de Cassandra, golpe tras golpe asestado, el demonio iba decayendo pero parecía que su determinación aumentaba. No fue sencillo pero, finalmente, pudieron derrotarlo y el silencio de adueño del lugar, sólo la respiración acelerada de los guerreros inundaba el aire viciado por la muerte.

Unas gotas de lluvia anunciaban que el agua barrería la sangre de los caídos –"Si así de fácil fuera borrar de nuestras mentes los horrores que vivimos"- reflexionaba Raziel mientras veía las gotas que diluían las manchas en su armadura.

De repente, unos pasos llamaron su atención, hacia ellos se acercaban los sobrevivientes de la corrupción templaria:

-El demonio ha muerto, ¡Alabada sea Andraste que la protegió de él!- dijo Ser Barris caminando hacia la Heraldo y continuó – Tenemos efectivos por todo Thedas pero hemos dejado que esto ocurriera; o nuestros superiores han fallado o eran cómplices de esto… Los Templarios están dispuestos a oír lo que la Inquisición tenga que decirnos-

Trevelyan sintió que las miradas de la Orden se dirigían a ella, volteó a ver a Cassandra para escuchar lo que ella pensaba:

-No es a mí a quien se dirigen Heraldo, piden que tus palabras-

Raziel volteó y vio más allá de sus compañeros, en dirección a la Brecha del cielo, su constante parpadear y esas nubes que se arremolinaban en torno a ella, tras unos segundos dijo:

-Soy una maga, una de aquellos a quienes ustedes han perseguido durante mucho tiempo pero les pido que escuchen lo que dicta mi corazón. Soy la Voluntad manifiesta de Nuestra Señora, soy la Heraldo de Andraste y ella misma me envía para recordarles Vuestro Deber Sagrado, 'ser el escudo contra la magia negra y la corrupción'. Ustedes serán los caballeros que pondrán fin a la Brecha y que velarán por los inocentes, aprenderán ver a las personas detrás de la magia y contribuirán a crear un mundo donde magos y templarios trabajarán juntos por un bien mayor, la PAZ-

Ser Barris se aproximó a la Heraldo que mantuvo una posición a la altura de sus palabras y respondió:

-No nos negaremos a hacer la Voluntad de Nuestra Señora, ya no. Sin embargo, la orden carece de liderazgo producto de las traiciones, debemos reconstruirla-

Raziel pensó por un instante qué es lo que debía decir, qué es lo que debía pedirles o aconsejar. En su corazón sabía que si quería cambios debía ir más allá de lo que alguna vez creyó posible.

-Si la Antigua Orden Templaria está demasiado descompuesta para resistir los embates futuros…- tomó un respiro y concluyó- entonces, conviértanse en Caballeros de la Inquisición, sírvannos, detengan la Brecha y comiencen una vez más sin sombras en su honor. Esa es nuestra oferta-

Ser Barris se dirigió a sus compañeros que aguardaban su reacción:

-Ese parece ser el camino compañeros templarios, yo les pregunto ¿Serviremos a la Inquisición para expiar nuestro fracaso?-

Cassandra no daba crédito a lo que veía, todos los templarios presentes se inclinaron ante la Heraldo, aceptando disolver la Orden y empuñar el estandarte de la Inquisición. Ahora Refugio debía prepararse para la llegada de los templarios, ellos necesitarían un lugar para entrenar y otro para descansar. Los cuatro volverían primero y tras ellos llegarían sin prisa pero sin pausa los caballeros sobrevivientes y aquellos que se encontraban desperdigados por el mundo, era sabido que no todos coincidirían pero la decisión ya había sido tomada y ahora habría que afrontar las consecuencias.

En sus cuerpos sentían la fuerza de la lluvia que limpiaba sus armaduras. El agua barrería poco a poco el despojo de la Orden en Therinfal. Ahora comenzaba un nuevo capítulo en la historia de Thedas, el momento en el que la Inquisición asumía el control del brazo armado de la Capilla.