EEEEEEE ACTUALIZACIÓN 3 les dije que con esta no iba a tardar tanto, pero como siempre :'( no me creyeron (ehem bueno no los culpo, tampoco soy tan cumplida)

Bueno, el mensaje intentare darlo corto. Pasado mañana me voy de vacaciones familiares, si bien estare actualizando fics cortos que tengo abandonados, no creo poder leerlos o responderles hasta año nuevo, entonces aquí va:

Feliz Navidad

Feliz año nuevo

Gracias a Karla-eli-chan (Te amo por comentar cada capitulo ;w; gracias por seguir la historia uwu), Lola, Seiketo Nayset (la reacción de estoico vendrá en la secuela ewe) Mora-san, Benjamin, a mi esposa, Iony-chan, y GatoChocapic666 por haber comentado en algún punto del fic. Algunos fueron los primeros capítulos y otros aún los veo en el capitulo que recién postee. Quiero decirles que siempre que leía sus comentarios me sacaban una sonrisa y recuperaba la confianza para escribir y sobretodo postearlo. Espero poder seguirlos leyendo hasta el final de este fic y si quieren darme otra oportunidad, leerlos en la secuela donde al fin saldrá Hiccup papazot...EJEM, Hiccup grande uvu.

Y por supuesto gracias a Hana que no se desde que plataforma este leyendo pero te friegas mujer, porque esto va a estar en fanfiction y no en amoryaoi (?). Wey :'( te amo, me encanta fangirlear contigo de la OTP, hacer nuestros chistes, decir tonterías y si a alguien dedico este fic es a ti maldita desgraciada :'( porque te amo estúpida, te ADORO con mi corazón tan frio como Jack y tan duro como la cabeza de Hiccup :c ya, lo dije (?)

Volviendo al tema: GRACIAS. Son hermosos y los dioses antiguos y nuevos van a bendecirlos por no ser lectores fantasmas (no tengo nada en contra de ellos pero..am..no los ubico ;w;).

Espero que les actualicen los fics que siguen, nadie los haga enojar, se diviertan mucho, coman y engorden sin culpa e inicien este 2017 de poca madre 3 ahora, a lo principal (¿)

Aclaraciones: No hay lemon (¿) y ningún personaje presente (salvo Eros) me pertenece.

Advertencias: Ninguna :')

¡Espero disfruten este capitulo donde ya estamos cerca del drama, el dolor y...digo ¿qué? :v EHEM, disfrútenlo –les lanza amor-


Más negro que el carbón

Para ese momento había una tensión tan densa que era casi palpable. A pesar de que Eros aún no alcanzaba al par de vikingos que parecían estar intercambiando unas palabras de tregua (porque si bien tenía una vista que le permitía ver a kilómetros de distancia con la misma claridad a si la imagen se encontrara a centímetros de él, sus otros sentidos no estaban tan desarrollados como le gustaría), suficientes para convencer a la vikinga de aceptar subir al lomo del dragón aunque su inconformidad era demasiado obvia aún a esa distancia.

Cuando finalmente alcanzo el árbol donde el furia nocturna se había postrado, fue cuestión de segundos para que descansara un poco en la rama y esto dejara a ambos chicos fuera de su alcance con el despegue tan brusco que el animal había pegado junto con el grito de la otra.

—Eso no se ve como un paseo divertido ¿o si?

Sonrió mirando a un lado, sintiendo un hueco en el estomago al ver que Jack seguía sin regresar y un ligero picor comenzó a recorrer desde la punta de sus dedos hasta la base de su espalda.

Quería quedarse a ver que más sucedía ahora que el dragón se daba de topes contra las olas suaves del mar y parecía listo a dar vueltas sin parar, pero el picazón solo aumento al grado de que fue imposible para Eros el ignorarlo para seguir observando la función.

—Mh...no tardo.

Y con ese pequeño comentario al aire dejo el ruido tras él para dirigirse al bosque y sus zonas frondosas en busca de pistas hechas de escarcha, hojas congeladas o alguna pista que lo llevara a donde pudiera estar el de hebras blancas.

Comenzó a explorar cada cueva, prado o copa de árbol que se viera lo bastante cómoda como para que el espíritu se atreviera a usar para dormir un rato.

—¿Jack?

Lo llamo, pero nadie respondió. Volvió a llamarlo con cada rama o piedra que movía pero seguía sin obtener respuestas y tenía el presentimiento de que las cosas no iban bien, para nada bien.

No le gustaba involucrarse con nada pero por esta vez haría una excepción, solo por esa vez pediría la ayuda de un humano y a su dragón. No le gustaba la idea que conllevaba el involucrarse directamente, pero menos le gustaba no ver ni rastro del albino que nunca se perdía de ningún entrenamiento, paseo o acción del vikingo.

Si alguien había sido el último en ver a Jack, ese era Hiccup.

A pesar de que sobrevolar de forma suicida los alrededores de la villa no fue una experiencia grata para Astrid, ahora que el vuelo era más uniforme y despacio era imposible seguir enojada con Hiccup. Y más cuando era maravilloso poder tocar las nubes, surcar el cielo y ver el otro lado de lo que ellas ocultaban cuando eran días nublados o la iluminación que la luna brindaba a mayor intensidad a esas alturas.

Era algo que nunca se había imaginado presenciar y menos gracias al enclenque que tenía frente a ella.

—Bien, lo admito. Esto es genial— desvió su atención al dragón que ya no le parecía tan temible como hace unas horas y prefirió aclarar su punto. —El es genial.

—Lo es.

Hiccup también parecía más aliviado de no ser empujado por haber recurrido a esos métodos algo excesivos para convencerla pero no debía confiarse. Para Astrid aún era tentadora la idea de empujarlo al mar por haberla dejado caer en un árbol y amenazado con un precipicio, no se le había olvidado.

Sin embargo no dijo nada, se dedico a escuchar lo que esta vez él tenía para contarle. Él le conto todo, desde que dio aviso de haber derribado al Furia Nocturna y nadie le creyó, cuando lo busco en el bosque para traer honor a su nombre y como termino fracasando en sus vanos intentos de acabar con la vida del reptil. Para esas alturas ni siquiera lo cuestiono cuando Hiccup comenzó a hablar acerca de un tal "Jack Frost" que era invisible para los demás pero tenía poderes asombrosos como volar y controlar el hielo y las ventiscas que lo ayudaban.

Si le hubiera hablado de montar dragones y ser amigo de una persona invisible hace unos días, no hubiera pensado dos veces en dejar caer el mango de su hacha sobre él para ver si el impacto le regresaba la razón. Pero a esas alturas (metaforicamene hablando) no creía que mintiera o lo que dijera fuera algo irreal, para ella era más fácil creer en fantasmas, espiritus, hadas y trolls que en montar a un dragón. Y como lo más imposible estaba ocurriendo en ese momento, lo otro solo eran cuentos de niños basados en la realidad.

—¿Esta él con nosotros?

Miro alrededor, esperando ver a alguien flotando a un lado del Furia Nocturna pero solo sintiendo como Hiccup se tensaba por la pregunta.

—No. Prometió no ir a buscar a los guardianes el solo, pero cuando sali del entrenamiento no estaba y tampoco en donde Toothless me esperaba...

—Quizá se quedo en la isla o apenas iba de camino a-

No pudo terminar de sugerir el paradero del chico invisible por aquel vértigo que sentía cuando el dragón bajo de forma brusca a ocultarse un poco en la neblina densa y baja. Ambos guardaron silencio al reparar en las presencias que iban acompañando su vuelo, dragones de toda clase con sus garras y colmillos ocupados por las presas que habían capturado esa noche.

Astrid apretó un poco más su agarre que tenía sobre Hiccup al sentir que unas gotas de sangre caian en su mejilla. Dragones volaban encima de ellos y una oveja en lecho de muerte desangraba a gota contada encima de ellos. Lo cual, no fue agradable para ninguno al intentar colarse fuera de ese vuelo grupal que aumentaba su número de integrantes en segundos alarmantes.

El rumbo no mejoro para ambos cuando todos los dragones (incluyendo el que los compañaba) bajaron en picada a unos riscos que estorbaban a cualquier barco, pero para todos fue tarea fácil volar entre los espacios donde Hiccup tuvo que tener cuidado para no entorpecer el vuelo de su amigo al mover las cuerdas de forma que se moviera con más facilidad hasta una enorme isla donde sobresalía un volcán enorme, el más grande que ambos vikingos habían visto en su vida.

—Por favor dime que no vamos a entrar.

Astrid esperaba lo mismo pero no lo creía posible y menos cuando entraron por un túnel donde la visión para ellos era casi nula. El calor era sofocante y cuando llegarón al corazón del volcán las cosas no mejoraron.

—Lo que daría mi padre por ver esto...

"Lo que todos darían por encontrar esto"

Pensó la rubia sin hablar en voz alta. De forma rápida y escurridiza el dragón se había escondido detrás de unas columnas hechas por la roca volcánica que emanaba el mismo calor infernal que la lava muy por debajo de ellos. No era visible, pero sabían que debajo de toda esa niebla y vapor provocados por el calor debía haber lava, si no ¿Qué otra cosa provocaría esas infernales temperaturas?

Los dragones seguían entrando de forma ordenada aunque ansiosos por tener su turno para llegar al centro y dejar caer su bono al fondo del foso.

—No se están comiendo nada.

Astrid miro a su alrededor, buscando señas o indicios que le dieran alguna pista del porque los dragones se comportaban de esa forma, porque tiraban su botín y luego se escondían en las sombras como si temieran que el volcán fuera capaz de escupirles si se quedaban mucho tiempo ahí. Su mirada se detuvo en un escondite que era perfecto para los dragones pero ninguno se acercaba a usarlo por la peligrosa ubicación que tenía en las profundidades y el vapor que, a pesar de ser su arma, debía de hastiarlos hasta cierto punto.

Fue entonces que reparo en algo dentro de la cueva.

—¡Hiccup!

Lo golpeo en el hombro para llamar su atención, señalando aquella neblina con forma humana que para ella no tenía nitidez clara, pero era más fácil distinguirla después de ese vuelo que tuvieron. Despues de escuchar que esa neblina borrosa y casi imperceptible que llego a ver todos esos días no eran cosa del clima, si no cosa de alguien.

—¡¿Jack?!

Jinete y dragón se alarmaron de ver a su amigo dentro de aquel agujero volcánico bloqueado por columnas de piedra que servían como rejas y solo podían ver al chico tumbado en el lugar.

Bajaron de forma apresurada con ayuda de Toothless, quedando justo en frente de la celda improvisada de roca volcánica donde Jack no estaba solo y su compañía fue deducida por Hiccup al ver que uno de ellos era el enano de la arena brillante de la noche anterior.

Si fueran otras circunstancias hubiera podido ver quienes eran los otros cuatro integrantes de ese lugar, hubiera reparado en la mirada atónita que todos le dirigían cuando colo su mano entre los barrotes de piedra para poder tocar el hombro de Jack y moverlo para hacerlo espabilar o como su vista iba de él a Astrid que también lo veía fijamente o como no se fiaban del dragón que estaba frente a ellos.

—Jack, despierta.

Lo movio de un lado a otro, dejando que intentara incorporarse mientras él volteaba a su alrededor y se secaba el sudor de las manos y la cara para intentar calmarse.

—Tenemos que romper esto...Toothless ¿Puedes romperlo con fuego?

El dragón negó con la cabeza, indicando de forma rápida en dirección a donde estaban los otros dragones y el foso donde las presas continuaban cayendo. Pronto terminarían de entrar todos los dragones y ellos perderían su oportunidad de salir sin que se dieran cuenta.

—Dame eso.

Astrid se acerco a romper la orilla de la camisa del vikingo. Enrrollando sus propias manos a modo de guantes improvisados para ser capaz de levantar sujetar una piedra hirviendo que estaba a sus pies y usarla como un martillo sin mango para debilitar un extremo de los barrotes.

Hiccup la imito, formando aquellas tiras para cubrir la palma de sus manos y golpear en los que estaban del otro lado.

—Tienen que irse de aquí.

Jack frunció el ceño al poder ver mejor que había a su lado y el miedo y sorpresa en su interior no tardo en verse reflejado en sus orbes azules. Hiccup estuvo a punto de recriminarle que no ayudara a golpear con algo del otro lado de la cueva, pero se ahorro sus palabras al ver que los pies de Jack estaban descalzss y con una enorme mancha negra en la planta de sus pies, prueba de haberse quemado al tocar la roca volcánica.

—Escúchame bien Hiccup, Pitch va a regresar en cualquier momento y hay uno grande alla adentro que el puede manipular con un estúpido cetro— señalo el foso conforme sus palabras salían de forma casi atropellada —No puedo volar, se llevo mi cayado y nuestros poderes— ahora señalo con la cabeza a los guardianes que estaban detrás de él —no funcionan aquí. Váyanse, ya veremos la manera de salir de aquí.

—¿En serio crees que me convences con eso?

—Señoritas.

Ambos voltearon justo cuando Astrid pateaba el extremo debilitado de la columna que cayó al otro lado por el impacto y ahora quedaba como una lanza sin punta que la rubia agarro por un extremo para usarla como arma con la siguiente columna que tenía en fila.

—¿Pueden dejar sus discusiones de casados para después? Me vendría bien una mano.

Hiccup asintió con la cabeza al pasar de largo las advertencias que Jack le daba, pero no fue necesario que debilitara la columna cuando un fornido brazo salió por ese espacio que Astrid había logrado provocar en la cárcel de piedra.

—Jovencita, prestame eso por favor.

—Espera Astrid— el castaño levanto las manos para ver mejor al vikingo de cabello canoso que estaba al otro lado de los barrotes pero quien se veía con mejor salud que los demás. —Deja la roca adentro, uno de ellos puede hacerlo desde adentro.

—Bien.

No necesito decírselo dos veces para que la soltara dentro de la cueva, sobando la palma de sus manos una contra otra para quitarse la sensación de quemazón en sus dedos.

Fue entonces que Hiccup reparo en dar un vistazo rápido a los otros que se encontraban en peores condiciones que su amigo. Primero estaba ese hombre peludo o canguro enorme que no podía mantenerse quieto en un solo lugar y se veía que tenía varias partes de su cuerpo quemadas por fuego de dragón y había pequeños cráteres en el suelo como si alguien hubiera intentado excavar lejos de ahí pero solo logro hacer algo superficial. Luego estaba una mujer de aspecto extraño, con tela cubriendo sus pies que parecían estar ya quemados hasta las rodillas y unas alas (si, una mujer con alas) que eran opacas, cortas y con las puntas negras por culpa, probablemente, de algún ataque que no la dejaba moverse a libertad.

El pequeño hombre encargado de los sueños estaba rodeado por un extraño cristal, en realidad, dentro y fuera de la cueva había rastros de cristal que parecían polvo y se ocultaban con la tierra con cada paso que daban dentro de esa prisión. El vikingo canoso tenía mejor aspecto pero no por eso impecable, al igual que sus compañeros, tenía marcas de quemaduras en sus extremidades, cortadas y moretones en su piel y la orilla de su barba estaba rizada por culpa de un posible artelcado con un dragón.

—Entonces sin tu cayado no puedes volar.

Repitió cuando noto que Jack parecía a punto de desplomarse nuevamente en ese lugar. No sabía que consecuencias le traería estar en un lugar con esa temperatura cuando Jack representaba el frío invierno, pero tampoco quería averiguarlo y lo único que le quedaba era mantenerlo consciente.

—Si.

—Ella no puede volar porque le quemaron las alas, el no puede usar su arena porque el calor le hace eso— señalo los vidrios en el suelo y luego señalo a conejo —¿y él?

—No puede cavar tuneles sin que la lava, fuego o la roca nos quemen.

—...— Hiccup se quedó callado aún fuera del lugar, escuchando como las rocas del segundo pilar caían y solo faltaba uno para que todos pudieran salir al fin.

El silencio en el lugar fue suficiente para ahogar las acciones de todos, advirtiendo la molestia que descansaba al fondo del foso cuando un dragón dejo caer un botín diminuto y todos a su alrededor se ocultaron de nuevo en las sombras que las rocas les daban como escondite.

—Hiccup.

Astrid alerto a su amigo cuando el gruñido volvió a resonar, mirando de reojo al vikingo que apretaba los labios y de mala gana se alejaba de ahí para montar al Furia Nocturna y regresar a esconderse igual que los demás. No fue necesario escuchar lo que pensaba cuando lo tenía escrito en toda la cara: que le dolía dejarlo ahí y cuando el peligro pasara volvería a bajar el dragón.

Pero todos quedaron mudos cuando las enormes fauces surgieron del vapor sofocante y devorarón al pequeño dragón que no era ni un aperitivo para una criatura de ese tamaño.

—¿Qué es eso?

Ambos voltearon en dirección a donde los guardianes se encontraban (Astrid solo logrando ver a Jack) y advirtiendo que el enorme dragón en lugar de ver a los fugitivos que estaban a su lado como comida fácil, ahora olfateaba el aire al percibir un rastro humano en el pesado ambiente.

—Toothles tenemos que salir de aquí— y aun cuando no quería hacerlo sabia que era la decisión más inteligente en ese momento. De nada le serviría morir devorado cuando Jack seguía ahí. —¡Ahora!

Volaron en el momento justo en que los enormes dientes se dirigieron a ellos, causando un gran revuelo entre los dragones que buscaban salir del nido a toda costa para evitar que la furia del dragón líder que escalaba de forma torpe pero rápida debido a su tamaño. Cerrando por segunda vez sus dientes y atrapando a un dragón de dos cabezas que fue suficiente para calmar su hambre.

Y mientras el par de vikingos escapaba de las fauces de la bestia, los guardianes aprovechaban aquella oportunidad que los jóvenes les habían dado. Dejando sus dudas para cuando todos estuvieran a salvo, guardando las preguntas que caerían sobre Jack acerca de la identidad de ese chico, si era un espíritu quien era o si era un humano como era posible que fuera capaz de verlo.

Cualquiera fuera el caso debían apresurarse o el calor terminaría consumiendo las energías de el guardián del norte y el chico que ahora descansaba en las rocas hirvientes del volcán.

—Esto está mal, está muy mal.

Con el viento frío estampándose de nuevo contra su cara, Hiccup comenzó a ordenar todo lo que tendría que hacer el día de mañana. Porque si algo haría esa noche era buscar el cayado que Jack menciono estar en manos equivocadas, también debía asegurarse de salir vivo de la prueba final del día siguiente sin tener que matar al dragón o el dragón a él, luego salir de la isla para volver a donde estaban para asegurarse de que estaban a salvo y no en esa extraña cueva que parecía un caldero hirviendo.

—Pero tiene sentido, por el lado de los dragones ellos tienen a su reina, cada nido la tiene y deben dejar la comida para no ser devorados. No se en que problema estén metidos los guardianes pero si su enemigo puede manipular a la reina del nido, eso también debe influenciar sobre los dragones ¿no? Lo más rápido es avisar a los demás primero y-

—No espera. No podemos decirles aún.

—¡¿Por qué no?!

Astrid volteó a verlo con el impulso de volver a patearlo para que no le estorbara, pero la expresión que Hiccup tenía solo le indicaba que se estaba pensando mucho las cosas como para ser un simple capricho. Aún asi, no podía modular su tono cuando la respuesta a la pregunta que toda su aldea busco por generaciones (incluyendo sus abuelos y ahora sus padres) la habían descubierto esa noche.

—Porque si se enteran donde esta el nido van a atacar, no se cuanto les tome a los guardianes y Jack salir de ese volcán. Además decirles implicaría explicarles sobre Toothless y podrían hacerle daño.

—¿Es en serio? ¿Quieres ocultar lo que buscaron nuestros ancestros y la razón de ser de toda nuestra aldea por tu dragón mascota? ¿Y por tu novio invisible que probablemente ya este saliendo con los demás a un lugar seguro?

Esperaba verlo gesticular de esa forma torpe, intentar explicar de forma larga porque de su decisión, pero lo último que Astrid pensaba era ver una mirada tan segura y fuerte como la de cualquier vikingo que conocía.

—Si.

Directo y fuerte, por un segundo olvido que era ese enclenque del que todos se burlaban y solo tuvo en cuenta que tenía frente a ella al hijo del jefe Estoico.

—Bueno...¿Entonces qué hacemos?

—Dame hasta mañana...ya pensare en algo.

A pesar de no estar muy convencida sobre que tipo de plan idearía el castaño para zafarse del embrollo en que estaba a punto de meterse al día siguiente, no le dio la contra. Tampoco es que ella tuviera algo en mente para ayudarlo.

Fue entonces que recordó el miedo que hace unas horas tenía por el vuelo brusco y la altura del acantilado, y su primer impulso fue darle un puñetazo en el hombro por el susto de muerte que le metió.

—Eso es por secuestrarme.

Claro que aún le debía disculpas por no haber creído en la verdad que el vikingo les había dicho a todos desde un principio. Astrid no lo veía como un estorbo en la aldea, solo como un vikingo enclenque con un gran cerebro e ingenio que ayudaba a forjar las armas y no entendía su lugar o función en su hogar.

Por eso, para resumir sus disculpas (que nunca le daría), agradecerle por el viaje, desearle suerte y transmitirle de cierta forma que estaban bien en términos de amigos, lo agarro con brusquedad para darle un beso en la mejilla antes de empujarlo para no tenerlo cerca por tantos segundos.

—Y eso...por todo lo demás.

Astrid no era de muchas palabras, pero después de lo que acababan de presenciar sabía que Hiccup necesitaba al menos de una amiga con la que contar.

Se alejó lo más rápido que sus pasos se lo permitieron, volteando para atrás solo como un reflejo para asegurarse de que no volviera a volar con el Furia Nocturna e ir en paz al tirar la idea tan poco probable.

Toothless solo gruño de forma suave hacia su jinete de forma cariñosa, ganando un reproche del castaño que caía en la cuenta que los nervios y entusiasmo que creyó poder sentir algún dia por un acercamiento de ese tipo con Astrid, no llego. Solo el alivio de no ser odiado y no estar solo en los problemas que estaban a la vuelta de la esquina.

—Ven amigo, tenemos que encontrar ese cayado.

Subió de forma rápida al dragón, dejando aquel claro donde cierto arquero se encontraba oculto entre las raíces del árbol más grande y ahora procesaba la conversación que se acababa de llevar a cabo.

Eros salió de su escondite improvisado al que tuvo que recurrir cuando los vio aterrizar. Su plan inicial era esperar a que se separaran para hablar por separado con Hiccup, pero no fue necesario preguntar por el paradero de Frost cuando fue el primer tema que salió de ambos vikingos como eje de conversación.

¿Habían dicho que Pitch tenía influencia sobre una reina en un nido? Si, sabía a que se referían, el mismo presencio la función que el baculo de Pitch con las sombras que lograban mover a través del miedo a los dragones y como el más grande de todos parecía estar de acuerdo con todo el plan.

Pero Pitch se lo había prometido, le aseguro que no iba a involucrar a Jack en nada de eso e incluso a él lo hizo participar en un juego donde perdía si se entrometía.

Hablar no contaba como entrometerse, y si él estaba en donde había hecho su puesto de vigilancia la última vez sería fácil encontrarlo.

La niebla en aquel islote se encontraba tan densa como en la isla del nido de dragones, pero no representaba algo difícil de pasar cuando podía ver a través de ella, llegando directo al bulto de enormes rocas que funcionaban como un pequeño espacio, suficiente para que el señor del miedo se paseara de un lado a otro con su baculo en la mano.

Eros miro alrededor de la isla hasta divisar el cayado de Jack que estaba oculto entre las rocas y parecía hundirse lentamente en las sombras que lo ahogaban como arenas movedizas. Si Jack lo tuviera sería capaz de escapar sin problemas...bueno, quizá con problemas por culpa de todo el calor, lava, fuego, dragones, trampas...¡El punto era que lograría escapar de una forma u otra!

—¡Pitch!

Lo llamo a buena distancia para que reparara en su presencia y ambos saludaran al otro mientras aterrizaba. Bajando hasta que sus pies tocaron la tierra y las alas pequeñas que se encontraban a cada lado de sus tobillos volvían a tener ese brillo que serpenteo hasta envolver su espalda y cintura para convertirse en correas.

—¡Mi querido amigo! Es una sorpresa verte aquí. Creí que a estas alturas te quedarías en la isla con Jack y el joven vikingo. ¿No te gusta tu nueva libertad?

—Me gusta— contesto sin pensarlo dos veces —pero Jack... — lo miro a los ojos antes de pensar mejor en lo que iba a decir —Jack busco a los guardianes y termino encontrando la isla. Lo busco cuando estaba solo y yo no pude acompañarlo para desviarlo.

Era una mentira, si. Pero si Pitch le había mentido sobre no involucrar a Jack, el no podía decir que había sido Hiccup quien entro y descubrió el paradero del espíritu de hielo. No sabía que Pitch no se tragaba su mentira por haber sido él el responsable de la desaparición directa del menor.

—Oh vaya, eso es fatal— Pitch se tapo la boca para ocultar la mueca de angustia que la noticia provocaba en él.

—Si...entonces, quería saber si en alguna trampa o si algún dragón te trajo el cayado de Jack para dejarlo en el camino o algo por el estilo...ya sabes, para que pueda salir el. Los guardianes deben estar más para caer en lava que él.

El miedo negó con la cabeza con pesar, actuando para calmar al arquero que parecía extraño, casi tan preocupado como una persona normal lo estaría si alguien importante desaparece. Pero Pitch sabía la razón de que los guardianes lo mantuvieran apartado o el porque solía ser regañado tantas veces, estaba al tanto de las emociones volátiles e impulsivas que caracterizaban al espíritu del amor que ahora veía inquieto al suelo, luego atrás y finalmente suspiraba rendido.

—Bueno..mañana o pasado mañana ire a ver si los guardianes ya no están vivos para ver si podemos sacar a Jack ¿si?

Era fácil manipular a alguien que no tiene la voluntad de involucrarse en nada.

—Mañana mismo podemos ir a sacarlo. Aún tengo polvo de Sandman que intento mezclar con las sombras para que tengan más potencia y propiedades a las originales, será fácil sacarlo.

Era fácil manipularlo, pero tampoco podía arriesgarse tanto. Para mañana aquellas alas del arquero estarían en las mismas condiciones que las de hada, su energía sería mermada por el baculo que sostenía en alto y le concedería su deseo de tener a su amigo a su lado.

—¡¿En serio?! ¡Bien! Entonces nos vemos mañana Pitch ¿Quieres que venga aquí o te veo directo en el nido?

—Diría que-

—Ah no espera ¿puedo venir en la tarde? Hiccup tiene su prueba final mañana y sin Jack, al menos yo quiero ver que todo este bien.

—Claro, los vikingos pueden ser muy bruscos.

—Genial, entonces te veo mañana en la tarde en el nido.

—Excelente.

Pitch se quedo en medio de las rocas, observando como las correas volvían a su forma natural y Eros se alejaba volando con entusiasmo y jubilo.

Espero unos minutos largos y silenciosos hasta que el batir de las alas desapareció y sol quedo el ligero murmullo del agua junto a los crujidos de las rocas que lo acompañaban. Una buena señal para volver a lo que estaba haciendo, mirando aquel cayado que oscurecía a cada segundo y al tocarlo solo aumentaba la velocidad en que las sombras lo envolvían.

Quería experimentar con los poderes de todos los guardianes, primero era Sandman, luego Jack, Bunny, el hada y hasta el último norte. Apretó la madera entre sus dedos al imaginar lo que sus viejos enemigos estarían sufriendo en ese momento, en esa posición perfecta que obtuvo para encerrarlos y los perfectos guardianes naturales imposibles de domesticar con los poderes de ninguno.

Los poderes de Eros, a pesar de ser desconocidos aún no le interesaban tanto. Lo único que parecía tener a su favor era su buena puntería.

Levanto el cayado en alto, concentrando su energía para aprovechar el último atisbo de poder que había quedado en él y de pronto un agudo dolor invadió su mano.

No, no era un agudo dolor, era una flecha que atravesaba su palma. Una segunda flecha dio en su muñeca, obligándolo a aflojar el agarre que tenía sobre el cayado y antes de que este cayera al suelo una extraña flecha formada con solo una punta se enredo en el cuerpo del cayado. Jalandolo con brusquedad, metros lejos de Pitch que maldecía al intentar sujetarlo y disparar sombras de su baculo en la línea que dibujaba la red que se llevaba su nuevo "jueguete".

Eros se apresuro en jalar la cuerda hasta tener en su mano la madera del bastón. Ocultandose para evitar el disparo que Pitch había dado contra él y emprendiendo de nuevo el vuelo para ir directo a la isla, ignorando el extraño color del cayado que iba mermándose a uno más claro desde la zona que el sujetaba hasta los extremos más alejados del centro.

Entro de forma abrupta al volcán, topándose a medio camino con los guardianes que se apoyaban unos contra otros, pero aún lejos de la salida.

—¡EROS!

No escucho la maldición que conejo soltaba contra él o el golpe que norte casi le pega cuando sostuvo a Jack por los brazos y lo alejaba de ellos para llevárselo a dos niveles más arriba, donde el calor no pegaba tanto y donde podía regresarle el cayado.

—¿Qué haces aquí?

—Escuche a Hiccup hablar sobre un nido y dragones. Mira... — interrumpió sus palabras cuando el gruñido del enorme dragón volvía a sonar en el fondo del foso y otros dos dragones que estaban a su altura ahora los miraban con cara de pocos amigos y rugiendo de forma salvaje. —Toma— le tendió lo que parecía una manzana enana, obligándolo a que la escondiera antes de ayudarlo a incorporarse —Le robe tú cayado a Pitch y viene detrás de mi. Usa eso en emergencias cuando veas una oportunidad de escapar.

Lo empujo de nuevo para que cayera sobre...bueno, no sabía si era en los guardianes o las rocas, pero al menos no era lava hirviendo.

Levanto su arco y flechas para disparar contra los dragones, buscando una fisura en su guardia para salir y escapar del lugar antes de que Pitch llegara. Ya había hecho suficiente al devolverle su cayado y desafiar directamente a Pitch.

Además el tampoco tenía tanta fuerza como los demás, era solo un arquero no un soldado o un guardián. Si Jack decidía dudar de él o desaprovechar la oportunidad que le había dado, no podía hacer nada para remediarlo.

Eso solo significaría que no era realmente su amigo. Como Pitch al mentir.

La duda en los guardianes era demasiada, más cuando habían terminado en ese infierno por culpa del castaño que acababa de desertar el lugar y con sus acciones solo había logrado entorpecer sus avances y casi provocaba la caída de Jack en un peñasco peligroso. Habían tenido suerte de que el albino se incorporara a ultimo segundo para ponerse en una posición que le permitiera esquivar lo más peligroso y su cayado que lo dejo en el aire justo para dar una marometa y quedar frente a ellos.

—Jack ¿de dónde sacaste eso?

Todo sucedía tan rápido a su alrededor que poco tiempo tuvieron para interrogar más al menor sobre como había conseguido tener de regreso el cayado que le permitia bajar la temperatura de donde pisaba y amenguaba el dolor en la planta de sus pies.

Quería escalar o subir a donde podía haber alguna salida, pero el rugido del dragón los alerto a esconderse, mantenerse detrás de las columnas de piedra como los otros dragones y evitar que los dientes de la bestia los atraparan como un bocadillo.

—No podemos salir de aquí.

—¿Qué?

Jack los miro confundido al interpretar sus palabras como darse por vencidos, pero se guardo sus comentarios cuando los guardianes comenzaron a afilar sus armas, vendar mejor sus heridas y agazaparse cuando los dragones se acercaban a usar su escondite al igual que ellos.

—Esta es una isla sin vía de escape salvo por el aire Jack. A menos que recuperemos fuerzas, Bunny no puede hacer un túnel fuera de aquí, Sandman necesita recobrarse del infierno y al menos en esta altura del volcán no esta tan caliente como abajo.

—Y eso te incluye a ti Jack— el hada se acercó a señalar sus manos que apenas lograban formar un poco de escarcha en donde tocaba la madera de su cayado. —debemos aguardar, recuperar fuerzas y cuando Pitch regrese usar el camino para escapar y regresarle a el los ataques sucios y sorpresa que nos dio.

Jack quería decirles que no, que le parecía una pésima idea quedarse en ese horno cuando era mejor ir a donde estaba Hiccup y Eros...Claro, para él también tenía varias preguntas que habían surgido cuando escucho lo que todos tenían para decir en su contra, pero no quería creer por completo en nada hasta haber corroborado directamente con el arquero a que se referían cuando hablaban de el como un "sucio traidor".

—Bueno— tampoco quería guiar a Pitch a donde su amigo se encontraba y al verlo a salvo fue un bonus que le proporciono cierta energía para tener un motivo por el cual salir de ahí rápido. El hecho de que Sandman asintiera estando de acuerdo con el plan mientras se quitaba los cristales de su ropa, fue otro punto a que accediera al plan que tenían. —Entonces ¿vamos a emboscarlo?

Todos asintieron y le indicaron que se agachara para hablar en voz tan baja que era imposible escuchar gracias a los gruñidos de todas las criaturas que se encontraban en el lugar y causaban en más de uno, mucha incomodidad.

—Por cierto Jack ¿Quiénes eran esos chicos que vinieron?

—Tambien quería preguntar eso— Bunny secundo a North mientras hada parecía preparar un pequeño mapa de los puntos ciegos de su ubicación y alrededor. —A esos dos espiritus no los conocemos y parecían llevarse bien con el dragón.

—...no son espiritus. No sabía que ella me podía ver— respondió sincero aunque con una desagradable sensación de compartir el calor del lugar con su cuerpo por las preguntas que parecían a punto de lloverle. Esas que estuvo evitando durante todos esos días —Y el otro se llama Hiccup, es más que mi amigo.

Porque "amigo" a secas y "mejor amigo" extendido, no sonaba correcto si tenía en cuenta la confianza que se tenían.

Los guardianes se quedaron con la boca abierta (a excepción de Sandy) y Jack tuvo que apartarlos para fijarse en el plano y preguntarles cual era el plan en ese momento. Al menos la situación no era conveniente para que le soltaran el sermón o intentaran persuadirlo de alejarse de un humano.

No cuando ese humano acababa de salvarles el trasero.